La situación del país


-Oye, papá, ¿cómo está integrado el gobierno?
El papá, después de pensarlo un momento, respondió: -Mira Pepito, para que te sea más fácil entenderlo te voy a poner un ejemplo basado en la casa:
 Tu mamá             es el gobierno,
 Tu papá             es el poder ejecutivo federal,
 Tu hermano menor    es el país,
 La sirvienta        es el estado y
 Tú                  eres el pueblo.

Esa misma noche el hermanito de 6 meses estaba llorando, y Pepito fue a ver qué le pasaba. Encontró que su hermanito estaba batido en caca. Fue a buscar a su mamá, pero la encontró dormida. Fue a ver donde estaba su papá y lo encontró fornicando con la sirvienta. Entonces decidió irse de nuevo a la cama.
Al día siguiente, a la hora del desayuno, le comentó a sus papás:
-La situación de anoche estaba "de la fregada", de acuerdo a la descripción que me hizo mi papá del gobierno
El país estaba hecho mierda,
El gobierno... dormido como siempre,
El poder ejecutivo federal chingando al Estado,
y el pueblo... hecho un pendejo sin saber qué hacer.

Moneda conmemorativa de la situación del país.


De acuerdo con un despacho de la agencia internacional de prensa EFE, varios platillos voladores (OVNIS) descendieron simultáneamente en diversos países de la Tierra.
- En Japón el OVNI fue rodeado por una nube de técnicos que en un 2 por 3 copiaron hasta los últimos detalles de la nave para reproducirlo a menor costo.
- En Estados Unidos el OVNI fue rodeado por una nube de agentes de publicidad que ansiosamente presentaron a los visitantes extraterrestres contratos para anunciar productos.
- En Rusia el OVNI fue rodeado por una nube de soldados, policías y empleados del Servicio Secreto que acusaron de espías a los marcianos y los internaron en manicomios y en la Lubianka.
- En México el OVNI fue rodeado por una nube de niños que gritaban: "¡Se lo cuido!...¡Se lo cuido!...¡Se lo lavo!...¡Se lo lavo!"


La ONU acaba de finalizar la encuesta más grande de su historia. La pregunta fue: "Por favor, diga su honesta opinión acerca de la escasez de alimentos en el resto del mundo"
Los resultados no han podido ser mas desalentadores. La encuesta ha sido un total fracaso por lo siguiente:
El asunto es que llevamos décadas enteras empantanados en el mismo atolladero. Y es que la ideología, en estos pagos, sigue siendo materia de adoración, sustento de una extraña fe colectiva (apuntalada por los mitos de la "Revolución Mexicana") y, desde luego, fuente inextinguible de un discurso político que en estos temas no se renueva porque sus heraldos no pueden cometer pecado de apostasía. ¿Hemos acaso escuchado a algún líder que proponga, abiertamente, la participación de capitales privados en la industria petrolera nacional? ¿Hemos visto alguna intención seria de terminar con el corporativismo que nos legó el antiguo régimen? ¿Ha sido combatida de verdad la endémica corrupción del aparato público?

Podríamos seguir formulando interrogantes sobre los problemas que no han sido atendidos y denunciar, una vez más, el criminal inmovilismo de una clase política en cuya agenda, según parece, no figuran los intereses superiores de la nación. Y podríamos, sobre todo, dirigir un dedo acusador a un hombre, Vicente Fox, que desperdició tontamente la oportunidad histórica de cambiar de fondo a México, entretenido como estaba en frivolidades, fanfarronadas, ocurrencias, dicharachos y asuntos familiares. El ex presidente nunca se enteró de la dimensión -ni del sentido- que tiene el Estado.

Pero todo esto ya ha sido dicho y redicho. Algunos colegas han acuñado inclusive la expresión "generación del no" para describir la impronta que nuestros responsables políticos dejarán en los registros de la historia. Sabemos todos que México vive en el estancamiento y la evidencia del espectacular progreso de otras naciones -Brasil, Chile, India o Perú, por no hablar de España y de Corea del Sur-, nos fustiga dolorosamente todos los días sin servir, curiosamente, de detonador o de revulsivo.

Román Revueltas Retes
(v.pág.2 del periódico Público del 2 de enero de 2011).


Repasemos el mapa de los problemas de México (su contraste con el alienado discurso de los políticos). En primerísima instancia está el grave deterioro ambiental del territorio. Las cuencas de más de 17 grandes ríos están en emergencia ecológica si no es que ya colapsadas (inviable su recuperación); la deforestación aumenta a un ritmo de 8,000 hectáreas al año, la tala ilegal y la legalizada son depredadoras y sin criterio restaurador o conservador alguno; la escasez de agua es problema de seguridad nacional; la erosión de tierras tiene dimensiones trágicas, asimismo, la destrucción de manglares. Por ello el cambio climático nos golpea con mayor fuerza (y no al revés).

El país padece un crónico crecimiento débil, el más bajo de toda América Latina, pese a su potencia exportadora de manufacturas. La cuestión del empleo sigue irresuelta y se agrava año con año; no se crea el millón de plazas requeridas demográficamente y se acumula el déficit de desocupación en la PEA; emigración a USA e incorporación a la informalidad (60% del PIB) ponen a millones en el linde con la ilegalidad y la economía criminal. Lo más grave radica en lo inequitativo e inicuo del sistema de distribución de la riqueza (el 10% más rico se apropia de 60%); la idea de un crecimiento de la clase media construida sobre expectativas y no sobre ingreso real y calidad de vida, es una patraña de intelectuales obsesionados por servir al poder y al statu quo. Por eso, es nugatoria la posibilidad de un mercado interno poderoso, clave para aminorar la dependencia extrema de la economía estadunidense. Se ha interrumpido la reversión de la pobreza, aumentan los pobres multidimensionales y extremos, los programas sociales del gobierno son escasos y subsidiarios (no distributivos). Esos son los problemas del 2011, lo demás pamplinas.

Alán Arias Marín, FCPyS-UNAM, Cenadeh
(v.pág.4 del periódico Público del 2 de enero de 2011).


Si los números consignan que es creciente la cifra de mexicanos que emigran o se alistan en las filas de la economía informal -cuando no, de plano, en la delincuencia- porque sus ojos sólo han visto puertas cerradas donde han buscado ventanas que permitan vislumbrar la luz al final del túnel, sólo hay una manera de dar crédito a la desmadejada aseveración [de Felipe Calderón] de que "hoy estamos en mejores condiciones para que 2011 sea un año de realizaciones": si se aclara que se trata de un dogma de fe, en el que obligatoriamente tiene que creerse, por incomprensible, increíble y aun absurdo que parezca.

Un discurso presidencial, aun en tiempos de crisis de autoridad, debiera ser algo más que un ejercicio, hecho para salir del paso, de sesión mensual de club de "toastmasters" de barrio (con todo respeto), o una mediocre colección de lugares comunes, extraídos de algún manual barato de superación personal.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.2-B del periódico El Informador del 4 de enero de 2011).


Yo bien querría que hubiese una gran rosca nacional en cuyo interior, al ser compartida por todos los mexicanos, encontráramos esa paz que deriva de la justicia, de la recta aplicación de la ley, de la concordia y de la plena libertad. No podemos aspirar a esos bienes mientras exista en nuestro país el hondo abismo que divide a quienes todo lo tienen de aquellos que casi nada pueden conseguir, a veces ni siquiera lo necesario para la subsistencia diaria. Es necesario un cambio radical, y mientras llega -esperemos que por la vía pacífica- es urgente que los magnates del poder y del dinero vuelvan los ojos hacia los pobres de México, antes de que venga un gran estallido de irritación social que haga imposible que a ese cambio se llegue por el camino de la institucionalidad.

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.periódico El Siglo de Durango en línea del 6 de enero de 2011).


Para mí, la sociedad mexicana es el trayecto de una degradación en los últimos años. Nuestra tradición es vanguardista, antinacionalista, moderna, vinculada a una cultura urbana, negadora de costumbrismos, realista. De pronto nos encontramos que esa situación cultural del país se ha degradado hasta tal punto que México ha dejado ser el país que conocimos, y hay que reconstruirlo. Ahora tenemos una sociedad tragada por el narcotráfico, la desigualdad es cada vez más creciente, una democracia que no llega a construirse, con un dominio extraordinario de medios electrónicos y una decadencia de libros. Tenemos que volver a encontrar códigos y formas de dar racionalidad y sentido a esa degradación. Éste es, en parte, el intento de Huesos en el Desierto. Qué hacer con un país que permite asesinatos sistemáticos de mujeres jóvenes en la frontera. Tenemos que repensar integralmente las cosas.

Sergio González Rodríguez
("Huesos en el Desierto", Anagrama, 2002).


Es tiempo de canallas.

Rossana Fuentes Berain
(v.pág.2-A del periódico El nformador del 16 de enero de 2011).


En Túnez gobernaba un autócrata que se las apañó para reelegirse 5 veces y permanecer 23 años en el poder. Aquí, la democracia -así de imperfecta como pueda parecernos- hace de válvula de escape (no es esta una aclaración insubstancial porque no tardarán en oírse las voces que nos avisen de que el "estallido social" -un término que a muchos sirve de espantajo para intentar acobardar a los que no viven bajo la sombra del caudillo agitador- es tan inminente y probable como evidente ha sido la revuelta de los tunecinos).

En Túnez, por lo pronto, han derrocado al primer tirano árabe. Es un auténtico milagro. ¿Y, luego, qué? ¿De dónde surgirán los empleos y los partidos políticos eficaces y los líderes honestos y las instituciones sólidas y todo los demás?

Estas preguntas también nos las hacemos aquí (eso sí, por favor, no queremos una revolución; ya tuvimos una, muy sangrienta, hace 100 años). ¿Cómo está México, por cierto, luego de haber protagonizado un gran movimiento social? Pues, supongo que nos encontramos un poco mejor que Túnez aunque las organizaciones internacionales reconocen la solidez de su sistema educativo. Por lo demás, la Revolución Mexicana no ha creado una sociedad justa ni realmente moderna. Compartimos igualmente un mal tunecino: la corrupción. Ahora bien, hay que reconocer que en algo sí le llevamos una clara delantera al país árabe: vivimos ya plenamente instalados en el desencanto.

Román Revueltas Retes
(v.pág.4 del periódico Público del 16 de enero de 2011).


Me siento perpetuamente agredido en este país. Si no te bloquean la calle por la que vas pasando, te aumentan el precio de la gasolina, te salen con que tu credencial de elector ya no sirve para nada o te amenazan por decir lo que piensas.

¿Hasta cuándo vamos a resistir? ¿Qué se necesita que pase para que reaccionemos, hagamos algo y volvamos a vivir en paz? ¿Quién se tiene que morir? ¿A quién tienen que asesinar? ¿Qué ciudad tiene que desaparecer? ¡Qué!

Adonde quiera que volteo el gran conflicto son las elecciones. Perdón, pero en algún momento nuestras autoridades tienen que pensar en algo más que sus triunfos, sus derrotas y sus alianzas.

No parece que estén gobernando, parece que se están repartiendo un botín. Hoy es el tercer domingo del año y yo siento como si ya estuviéramos en septiembre.

Lo único que sé es que debemos aceptar los aumentos en los precios de todo porque ésa es una bonita tradición y éste es un país de tradiciones.

Alvaro Cueva
(v.pág.13 del periódico Público del 16 de enero de 2011).


El resentimiento social priva en vastos segmentos sociales y su contagio con la violencia criminal impune incentiva una sinergia de horror, homicidios, secuestros, asaltos y múltiples delitos violentos.

Tendencias incivilizatorias como el aumento exponencial de homicidios o las cifras brutales de más de 34,000 muertos (15,273 en 2010) indican el arraigo societal de la violencia; explican parcialmente la adhesión social y cultural al narcotráfico y obligan al análisis del hecho, éticamente depredador, de la violencia desempeñando una función regulatoria de la convivencia social. Estado en descomposición, fallido en partes y funciones de modo desigual y combinado, conflicto armado de alta intensidad, desafío al monopolio de la fuerza y a la recaudación. Parálisis y solipsismo de la sociedad política y su insomne electoralismo; divorcio de la política institucional y profesional de la sociedad; impotencia correctiva de las elecciones.

Violencia, inseguridad y miedo hacen a México invivible. La crispación domina la política. La narcoviolencia pone -pondrá- el contexto y muchas de las variables de la sucesión presidencial. La tensión se da entre la narcoviolencia, punto focal y concéntrico de la vida socio-política y económica y el horizonte-2012 de la sucesión presidencial. Dos racionalidades en conflicto: la que refiere el proceso socio-político a la dilución desigual y compleja del Estado y el (pseudo)finalismo sucesorio que transmuta hechos, dichos, infamias y operetas en acciones racionales orientadas a fines. Difícil entender...

Alán Arias Marín, FCPyS-UNAM, Cenadeh
(v.pág.14 del periódico Público del 16 de enero de 2011).


Es imposible negar que la democracia mexicana ha perdido entre los ciudadanos los tramos de autoridad y legitimidad que había ganado a partir de los años ochenta del siglo pasado. Valdría referir desde un punto de vista sistémico el abatido rendimiento del Instituto Federal Electoral, a consecuencia del golpe demoledor que se le infringió en su credibilidad en las elecciones de 2006 y, acto seguido, en 2007, con las reformas legales que, en cierto modo, redujeron sus facultades.

Pero son otros aspectos no meramente sistémicos los que parecen estar erosionando aún más gravemente los fundamentos que nos hacen creer que la democracia es el mejor instrumento para que los ciudadanos vivan en libertad y bajo reglas de una convivencia pacífica, civilizada y de respeto entre todos.

Una sociedad que vive sometida por el miedo es una sociedad reprimida, limitada en sus facultades cívicas y carente de libertades plenas.

El mapa nacional de la violencia nos habla de varias decenas ciudades rehenes de los grupos criminales. No quiero caer en la reiteración, pero hay pueblos, comunidades, cientos de casas prácticamente abandonadas.

Jorge Medina Viedas
(v.pág.15 del periódico Público del 16 de enero de 2011).


Mal, bien, con torpeza, pero es posible en el corazón del Estado mantener la cabeza afuera del agua.

Pero no será por mucho tiempo si no se actúa con prontitud, y no debe cegar a nadie la obtusa y fallida política de combate al crimen organizado que ha impulsado el gobierno federal. Lo que hay que atender es al cáncer de la violencia y a la descomposición social, no sólo al comercio de una sustancia ilícita.

Ivabelle Arroyo
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 19 de enero de 2011).


Los ciudadanos podemos hacer algo para educar a nuestros hijos y prevenir los peligros que encierran las drogas; incluso podemos hacer algo si ya cayeron en ellas. Pero contra la posibilidad de que ellos o nosotros mismos resultemos muertos en una balacera en la vía pública no podemos hacer nada, más allá de decidir no salir a la calle.

O sea, el mundo al revés: los delincuentes y criminales sueltos y armados hasta los dientes, y los ciudadanos decentes encerrados e indefensos, como si nos hubiésemos autoimpuesto una especie de arraigo domiciliario por haber cometido algún delito.

No cometimos ningún delito, pero sí una serie de errores que por su magnitud caen en la categoría de pendejadas: el error colectivo de haber callado tanto tiempo, y de seguir haciéndolo, frente a la corrupción y la ineptitud; de permitir que funcionarios públicos hagan lo que les venga en gana con nosotros y con nuestros impuestos; de tolerar partidos políticos capaces de poner a delincuentes en puestos legislativos y de gobierno; el error/pendejada colectiva de la indiferencia y de la omisión. Y ahora, gracias a nuestro prolongado y monumental valemadrismo, estamos pagando las consecuencias.

La apatía e indolencia colectiva nos ha endurecido el corazón frente a los abusos e injusticias que a diario se cometen, y no es hasta que el agua nos llega a los aparejos que nos sentimos compelidos a actuar y levantar la voz. Mientras las iniquidades y las infamias les ocurrían a los demás, callamos; mientras los muertos eran los hijos de otros, mientras las lágrimas que se derramaban y los patrimonios que se perdían no eran los nuestros, guardamos cómplice silencio.

Haciendo una paráfrasis de las palabras del pastor luterano Martin Niemoller, podríamos decir tristemente: "Primero mataron a los juarenses, pero como nosotros no éramos juarenses, no dijimos nada. Luego comenzaron a matar y a extorsionar a los tamaulipecos y a los michoacanos, pero como nosotros nos éramos ni tamaulipecos ni michoacanos, no dijimos nada. Después comenzaron a balacear restaurantes y fiestas familiares, pero como no eran nuestros restaurantes ni se trataba de nuestras familias, no hicimos nada. Y ahora que balacean niños en nuestras colonias y explotan granadas en nuestras cuadras, ¿quien hará algo por nosotros?".

Los cambios que necesitamos en este país antes de que prefiramos huir de él, no son sólo en el gobierno, sino también y principalmente en nosotros mismos, en nuestra calidad de ciudadanos.

Mientras los puestos de poder sean ocupados por los intereses, y no por el talento y la probidad, o por histriones impuestos por los partidos que sólo buscan dinero y poder, de nada servirá cambiar de partido en el gobierno. Nada cambió cuando el PRI salió de Los Pinos. Nada cambiará cuando el PAN salga, ni si el PRI regresa o el PRD se inaugura en la Presidencia.

Por ello, más que cambiar de siglas, necesitamos que el poder regrese y resida realmente en los ciudadanos, que tengamos leyes que nos permitan sin mayor trámite quitar funcionarios públicos ineptos o corruptos y hacer que realmente paguen las consecuencias de sus actos, porque hasta ahora, y al amparo de sus partidos, la pena máxima que en la práctica enfrenta un funcionario que vende influencias, extorsiona, despilfarra o directamente se roba miles de millones, es no volver a ocupar un cargo público (¡ya pa' qué!).

Pero de nada servirá que los ciudadanos recuperemos el poder y eliminemos las mafias en que se han convertido los partidos políticos, si al final nosotros mismos no cambiamos, no acatamos las leyes y no elevamos los niveles de educación y conciencia cívica. Una sociedad ignorante, corrupta e impune, no puede producir otra cosa que víctimas y victimarios.

No creo que merezcamos todos los males que tenemos, pero sí los que nosotros mismos propiciamos, y la lógica más elemental nos dice que no podemos esperar mejoras ni que ocurra algo diferente si seguimos haciendo lo mismo.

"Sólo exigen quienes no tienen colas que les pisen"

Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.6 del periódico Mural del 20 de enero de 2011).


El diagnóstico de Muñoz Ledo caracteriza al estado fallido, -que linda con el caos en el tránsito de una tecnocracia aventurera a una cleptocracia mediocre-, como el principal desafío para la reconstrucción de las instituciones mexicanas. Lo alimenta la corrupción, que es el corazón que nutre todos los indicadores que permiten hablar de un estado fallido: desmantelamiento de instituciones públicas; incapacidad para gobernar en crecientes franjas regionales del país; emergencia del poder político y militar del crimen organizado en dimensiones que cuestionan la vigencia misma del Estado; incapacidad para ejercer, procesar e impartir justicia; debilidad gubernamental frente a los poderes fácticos e incapacidad para consensuar reformas estructurales, o radicales, por impericia en la negociación política cuando no se cuenta con la mayoría parlamentaria. La alternancia no produjo un andamiaje para luchar de frente contra la corrupción y la militarización introduce al Ejército tentaciones corruptoras.

Para superar los estragos de una globalización desigual, de la concentración del ingreso, de la exclusión mayoritaria, hay que regenerar la vida pública por medios pacíficos, pues las armas las tienen narcos y militares. Exorcizar la violencia con la organización social es el remedio. Una estrategia que requiere también el fortalecimiento de diversos campos soberanos republicanos, particularmente frente al poder simplificador, utilitarista de la intervención estadounidense en las políticas de seguridad. 2011 será un año decisivo para sentar las bases que garanticen evitar el caos en 2012, pues el pueblo mexicano no aguanta más de lo mismo, pero el gobierno será responsable de asegurar una alternancia cualitativamente superior que implique poder cambiar de modelo socioeconómico y refundar entonces una República.

Jaime Preciado Coronado
(v.pág.21 del periódico Público del 21 de enero de 2011).


Habríamos de empezar por darnos cuenta que el exorbitante crecimiento demográfico, la pérdida de valores y compromiso social, además de la ineficiencia de políticos metidos a administradores, así como los altos grados de corrupción, hoy "aderezados" por un cinismo incomprensible -al menos para un servidor- son algunos de los factores que tienen al país en jaque, pero si a ello le agregamos la apatía de la ciudadanía, esa gran masa en la que nos encontramos y contamos todos, y ni quien se escape.

Luego entonces, no queda otra, o nos arriscamos las mangas de la camisa y nos ponemos manos a la obra, haciendo lo que otros no han querido o no han sabido hacer para satisfacer nuestras necesidades o para al menos allanar el camino, o seguiremos esperando -y más nos valdría sentarnos- a que otros resuelvan los problemas.

Cuauhtémoc Cisneros Madrid
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 22 de enero de 2011).


El periódico ideal del presidente Felipe Calderón, dijo el pasado viernes, se llamaría "Balance" y tendría "en primera plana, de un lado, las noticias buenas, y del otro las malas, y en medio las regulares o neutras". Y es que para el jefe del ejecutivo: "A fuerza de puras malas, malas, malas (noticias) estamos haciendo un efecto de demolición del ánimo nacional. Y entonces eso afecta a la gente y afecta a la economía". En resumen: no crecemos más porque los mexicanos tenemos una percepción errónea de nuestra realidad. "Que la gente que puede comprar, porque sí tiene dinero y sí tiene un ingreso, no compra; si sabe que puede cambiar el refrigerador, no, espérate, no compres; si quiere y ya se le antojó el coche el modelo 11, está padre. No, espérate... está muy fea la cosa; si quiere cambiar casa, se la prometió a la señora, ya tuvieron otro niño, tiene con qué, puede ir al banco a pedir, no mejor ahorita no compro".

¿Qué pasa en Los Pinos que les cuesta tanto entender de qué esta hecho el desánimo de la gente? ¿De verdad creen que existen sólo producto de malos noticieros y periódicos?

Es cierto, hay lugares en el mundo donde las cosas están mucho peor. En Brasil y en Honduras, por ejemplo, el número de homicidios por cada 100,000 habitantes es más alto, así ha sido desde hace años. Aquí, en cambio, en sólo 2 años se duplicó el número de homicidios. El cambio ha sido súbito y radical. Y no sólo donde los narcotraficantes se pelean las plazas, sino en prácticamente todo el país. Y los asesinatos son sólo la punta del iceberg; detrás vienen todos los otros elementos del deterioro que explican la angustia generalizada: robos de automóviles, extorsiones, asaltos en las carreteras, secuestros, balaceras. En tan sólo 2 años, el entorno se ha vuelto en promedio el doble de peligroso: muchas más personas armadas en las calles y en las carreteras, granadas por aquí y por allá, coches con bombas o coches bomba.

Mudarse es carísimo y basta ver la cantidad de casas abandonadas en Chihuahua y Tamaulipas para saber que muchos mexicanos ya lo hicieron o están por hacerlo. No estamos locos: ahí están las recientes cifras de robo de vehículos. En Durango, por ejemplo, aumentaron entre 2009 y 2010 en 86.2 % ¿Les quedarán ganas a los duranguenses de salir por el modelo 2011 que se les antoja? Y así podemos seguir sumando a los regios, a los guerrerenses, a los michoacanos.

Quizá en Los Pinos deberían hacer un esfuerzo por buscar explicaciones más complejas ante el miedo y el desánimo de los mexicanos y no caer en el simplismo de echarle la culpa a los medios; es demasiado fácil.

Denise Maerker
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 24 de enero de 2011).


Durante las últimas décadas las remesas que llegan a México se constituyeron en la salida a la crisis económica y social que se vive. En una primera etapa las familias pobres, principalmente las campesinas, fueron las que recurrieron a la migración como medida para enfrentar sus restricciones. El severo deterioro del campo nacional aceleró la salida de sus pobladores tanto a las ciudades como hacia Estados Unidos.

El problema aumentó durante la década perdida, cuando la llamada crisis de la deuda afectó la capacidad productiva nacional provocando que el mercado laboral entrara en un problema estructural del cual no ha podido salir. La dimensión del estancamiento implicó que el fantasma del desempleo se abatiera en prácticamente todas las urbes del país, limitando con ello la capacidad interna de México para absorber la mano de obra que salía del campo.

Adicionalmente implicó que el perfil de los mexicanos en búsqueda de mejores oportunidades en Estados Unidos pasara de gente de baja educación y con origen agrícola a uno de mayores calificaciones escolares e industriales.

La incapacidad de generar fuentes de trabajo suficientes, el error de aplicar una política salarial avocada no a propiciar bienestar social sino a contener la inflación, así como los reiterados y profundos periodos de crisis que se han suscitado en 30 años es el marco bajo el cual se puede entender que el mercado laboral mexicano no pueda constituirse como la solución soberana que en realidad debería de ser.

Por el contrario, los errores citados terminaron por impulsar la creciente salida de connacionales, cimentando con ello una relación de dependencia que en estos momentos llega al consumo de bienes básicos de una parte de la población.

Parte del bienestar de las familias en nuestro país radica en la salud del mercado laboral de Estados Unidos, es decir del dinamismo que exhiban sectores como el de la construcción, los servicios y en menor medida de las manufacturas.

A diferencia de la dependencia que se tiene respecto a la inversión extranjera directa, o la especulativa que se dirige al sector bursátil, en el caso de las remesas se tiene una subordinación que llega de forma directa al bolsillo de las familias mexicanas, recursos que impactan su vida diaria y la cual se generó por las fallas de un modelo económico carente de resultados positivos.

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tec de Monterrey
(v.pág.32 del periódico El Informador del 24 de enero de 2011).


Ya estamos hartos de los mismos discursos políticos, mientras que tenemos que soportar ver como matan a nuestros niños, niñas. Estamos hartos de las leyes que sólo quedan en papel, y que no responden a nuestras necesidades, exigimos políticos con valores, un procurador que no haya sido denunciado por violación tengan una infinita lista de quejas ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos. Queremos oportunidades de empleo, de desarrollo económico y de participar en la democracia para fortalecer a nuestro Jalisco... queremos despertar de esta pesadilla.

Germán Cardona Müller
(v.pág.19 del periódico Público del 28 de enero de 2011).


Hace algunos días el presidente Felipe Calderón convocó a todos los mexicanos, a través de los medios y en directo, a hablar bien del país, de México. Confieso que la sugerente forma en que lo hizo, en cuyo discurso la retórica no faltó, nos llevó a pensar en tomar en serio tal idea. Durante algunos días la mente deambuló por los resquicios más recónditos de los acontecimientos que tienen que ver la vida de todos los habitantes, de las comunidades, de la sociedad. Nos culpabilizamos -por momentos incluso- de haber posiblemente adoptado una postura antinacionalista, antipatriótica y de plano negada a descubrir en los arcanos más ocultos del bien hacer, algún hecho que concitara nuestra conciencia, pensamiento y hasta el alma (sí existe). Para nuestra sorpresa, y quizá no tanta, no encontramos algo que tuviera la luz de algún hecho que le hiciera destacar, que nos sorprendiese por su calidad, y que no estuviera ligada a algún acto casi heróico de haber salvado la vida en algún fuego cruzado, que no se hubiese sumado a la cifra de fallecidos por accidente en la desorbitada y absurda guerra que el Gobierno de la República ha emprendido contra aquello que llegó a calificar como "minoría ridícula".

Más bien recurrimos a una especie del museo del horror en el que podemos encontrar una intrincada telaraña de corrupción, venalidad, inequidad, pobreza, y muchos actos obscuros que al cobijo del poder han sucedido y siguen ahí como parte inescrutable de la vida nacional. Ayer recién nos encontramos con el conocido tema de lo que por muchos años ha sucedido en Petróleos Mexicanos -un desfalco por más de 6,600 millones de pesos-, que involucra a muchos personajes políticos, y del sector privado, y que ha provocado la persecución de periodistas como Ana Lilia Pérez, hecho que alcanza a las más altas esferas de diferentes niveles de gobierno. Recordemos la manera en que los ex gobernadores de Puebla y de Sonora, el ex director del IMSS y muchos más han logrado evadir la verdadera justicia y siguen llevando a cabo su vida personal como si no hubiera pasado nada.

Daniel González Romero
(v.pág.19 del periódico Público del 28 de enero de 2011).


Tenemos problemas y graves: hay inseguridad y violencia en niveles que alcanzan el rango de históricos; la pobreza va en aumento; el desempleo es una realidad creciente y un riesgo cotidiano; los servicios de salud pública y social todos los días son noticias en un punto u otro del país por la baja calidad, la falta de capacidad, la negligencia, la corrupción; la pésima educación es una queja cotidiana que genera impotencia y repercute en muchos otros ámbitos de la vida nacional; la realidad de los jóvenes que no estudian ni trabajan no porque no quieran, sino porque no hay políticas públicas que generen oportunidades para ellos; persisten las quejas por la violación constante de derechos humanos y un día sí y otro también nos enteramos de atropellos, abuso de autoridad, despojos e imposiciones con la justificación del "bien mayor" o la "utilidad pública".

Puedo seguir con el recuento y seguramente el amable lector podrá agregar decenas de asuntos más que de manera regular afectan los quehaceres cotidianos: obras públicas, recolección de basura, vialidades, transporte, energía eléctrica, agua, alimentos y sus precios, gasolina...

Hay voces que dirigen los cañones hacia la ciudadanía y la califican de apática, negligente, ignorante, mal educada, egoísta, poco participativa, pero yo no estoy de acuerdo. No cuando desde hace décadas un sindicato controla a los maestros y los ofrece como carne de urna a cambio de que en el magisterio las cosas sigan igual, que no les quiten su modus vivendi, y me refiero a los dirigentes, no al ejército de mentores que simplemente es utilizado y manipulado por quienes se dicen sus representantes; maestros que reciben menos dinero cada quincena por la cuota sindical.

No, cuando alguien se atreve a denunciar y la demanda no prospera; o cuando alguien manda una carta a la Presidencia para dar cuenta de alguna inconformidad y al cabo de unas semanas es requerido por Hacienda. Sostenemos este país, los gobernantes están obligados a darnos seguridades.

Laura Castro Golarte
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 5 de febrero de 2011).


Además de los bloqueos, incendios, levantones y secuestros, las manifestaciones de aquí siguen siendo pacíficas y en contra de la violencia, pero ¿hasta cuándo se podrán mantener así? Es indeseable que la situación vaya a subir de tono, pero las cosas se han puesto a tal grado difíciles por la falta de empleo y soluciones, que el día de mañana podríamos estar lamentando consecuencias de otra índole.

Más nos vale que nos empeñemos en encontrar salidas -entre todos- civilizadas y más justas, pues en una revuelta todos saldríamos perdiendo y la pérdida de vidas sería aún mayor.

Cuauhtémoc Cisneros Madrid
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 5 de febrero de 2011).


Ya no es México aquel país que fue durante la prolongada etapa conocida como "priato", cuando todas las cosas -y algunas más- se regían por una sola voluntad: la del presidente en turno. Aquel régimen centralista tiene ahora muchos centros. Cada estado de la república obedece a sus propias circunstancias. El federalismo ha sido sustituido por un "feuderalismo" que hace que cada entidad sea hoy un feudo bajo el control de fuerzas locales, o de una sola fuerza, generalmente la del gobernador. Los estados de la república son ahora ínsulas -vale decir islas-, y lo que es aplicable a uno quizá no pueda tener vigencia en otro.

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.periódico El Siglo de Durango en línea del 10 de febrero de 2011).


No es que tengamos la democracia y las elecciones perfectas, sino que la democracia y las elecciones son obligatorias para todo el que quiera acceder al poder, y la sociedad y la opinión penalizan las trampas y las desviaciones en eso, todo lo contrario de lo que sucedía durante décadas del antiguo consenso que incluía la trampa electoral como rutina, como folclor y hasta como orgullo de la peculiaridad política mexicana.

Lo mismo puede decirse del rechazo a la impunidad y a la corrupción, del respeto a los derechos humanos, de la exigencia de transparencia y rendición de cuentas, del equilibrio fiscal, del combate a la pobreza y de la alta expectativa de empleos, bienestar, seguridad pública y seguridad social.

No es que todas estas cosas se hayan conseguido, es que son el piso común de la expectativa pública, las nuevas reglas del juego, aspiracionales desde luego, pero vigentes a la hora de medir si un gobierno o un gobernante funcionan o no, si un candidato o candidata nos interesan o no, si un proyecto de gobierno cumple los requisitos mínimos o no.

Héctor Aguilar Camín
(v.pág.4 del periódico Público del 11 de febrero de 2011).


Al acercarse el fin de la presente administración, se agita el ambiente político y líderes de la oposición llaman a resolver la "crisis fiscal" que sufre el país, y que impide que el Estado mexicano pueda atender las necesidades urgentes de una población que aspira a alcanzar niveles de vida acordes con sus necesidades, y más cercanos a las de países con que México se equipara en el mundo, de similar nivel de ingreso per cápita.

Somos "el pato feo" de la OCDE en población pobre; en nivel y calidad de educación, y en empleos remunerativos, así como en cumplimiento de las obligaciones con los derechos humanos económicos, sociales y culturales; con una economía nacional plagada de abusos por los monopolios que operan en el país y una población en deplorable estado de salud, por dietas obligadas por la propia pobreza.

El nuestro es un país que sufre de escasez del vital líquido, no hay oferta de agua potable en todas las concentraciones poblacionales, ni plantas municipales de tratamiento de aguas para reuso. Tampoco disponen los gobiernos federal y locales de los recursos necesarios para prevenir y atender los efectos destructivos de la naturaleza que nos sorprende cada año. En México se requieren costosas acciones estructurales para relocalizar a mucha gente que casi siempre, muy pobre, habita laderas de montañas, vados de ríos, y excesivas cercanías a las costas, etc.

Por su parte, la cobertura educativa en los niveles de secundaria, preparatoria y profesional es marcadamente insuficiente: todos los años son rechazados decenas de miles de jóvenes que aspiran y, para colmo, no vienen bien preparados de las primarias.

Luego, no existen seguros para proteger del desempleo a los trabajadores, ni de la destrucción a la producción agrícola por condiciones climatológicas adversas, como heladas, inundaciones y tormentas tropicales; tampoco se provee seguridad social ni protección médica para todos mexicanos, en una población que está generando un número inmenso y creciente de gente en la tercera edad.

La infraestructura de instituciones financieras no cuenta con entidades, como bancos de desarrollo, que financien a la amplia gama de mexicanos en actividades productivas. Se cree que los subsidios familiares, que se dan con recursos del presupuesto, son suficientes para resolver la pobreza pero, de hecho, ésta ha venido creciendo todos los años, hasta llegar a ser ahora alrededor de 50% de la población del país.

Luego, la infraestructura urbana de la gran mayoría de los centros poblacionales carece de casi todas las facilidades para hacer la vida amable y libre de riesgos a sus pobladores, protegiéndolos de los lodos, en tiempos de lluvia y de los polvos, en secas. Ni se diga de la condición de los pequeños poblados, especialmente en las zonas rurales, de los que hay miles en el país.

México llegó a principios de esta década con 112 millones de personas, prácticamente de la noche a la mañana, y las condiciones reales del país sobrepasaron la capacidad de atender ese crecimiento en casi todas sus manifestaciones.

Jesús Alberto Cano Vélez
(v.pág.34-A del periódico El Informador del 14 de febrero de 2011).


El cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, culpó al gobierno en todos los niveles, al sector empresarial y a los sindicatos, de propiciar con violencia institucional el engrosamiento en las filas de los cárteles del narcotráfico en México.

Sólo en 2010 las muertes relacionadas con el crimen organizado superaron las 12,000, según el Consejo Nacional de Seguridad Pública.

En la sección "La Palabra del Pastor", en la edición 733 de "El Semanario", publicación que la arquidiócesis tapatía distribuirá mañana, el purpurado advierte que la "violencia institucional", tiene efectos dañinos en la sociedad, tanto como la "violencia de la sangre" que genera la delincuencia organizada.

"Esta violencia institucional, de efectos poco visibles, pero sí profundamente sensibles y permanentes, es la que ha propiciado, como digo, la ignorancia, el resentimiento y la miseria de tantos mexicanos, que al no ver posibilidad alguna de progreso, son presa fácil para engrosar los cárteles de la droga, las agrupaciones criminales, cuyos miembros, enfrentados entre sí, se disputan las plazas y el dinero fácil y abundante, dejando una estela de violencia, sangre, crueldad, atentados y muertes cada día más abundantes, tanto de narcos y sicarios como de personas inocentes".

En el texto, el arzobispo detalla los "pecados" del gobierno, bancos, empresas y sindicatos.

"La violencia en las instituciones se da en el gobierno; en un gobierno recaudador que favorece cargas impositivas cada día más duras a los contribuyentes; ese gobierno que, además, deja impunemente sin castigo los enormes fraudes, que de manera permanente cometen muchos de los funcionarios y servidores que detentan cargos públicos en esta nación".

"Esa violencia que también se da en las instituciones bancarias, la mayoría en manos de extranjeros, en donde hay directivos muy pulcros y bien educados, pero que contribuyen al detrimento económico del país y de aquellos que solicitan o requieren sus servicios, haciéndoles pagar cargos desmedidos por realizar transacciones; tasas de interés muy altas en caso de préstamos, o escaso pago de los mismos, cuando de depósitos o ahorros se trata".

Sandoval agrega: "También esa violencia la generan los empresarios que pagan sueldos bajísimos a sus empleados; salarios que, a veces, no alcanzan a emparejar el deterioro de la moneda por la inflación, y que, por lo tanto, van empobreciendo al trabajador hasta llegar al punto en que, en muchos casos, no les alcance siquiera para lo básico, como es la alimentación, ya no digamos para satisfacer otras necesidades".

"Esa violencia se da, asimismo, en sindicatos, esos enormes cotos de poder político y económico que se crearon hace muchos años como soporte del régimen, y que ahora obstruyen, con sus 'conquistas' inamovibles, el desarrollo de México".

"A esto hay que sumar la violencia de un sistema educativo que anda por los suelos porque está politizado".

El cardenal también propone una solución: "No se trata sólo de salir a la calle a protestar, ni de exigir la fuerza del Estado para aplastar a los grupos de maleantes; es necesario buscar las causas profundas e ir poniendo remedio desde la raíz".

(V.pág.3-A del periódico El Informador del 19 de febrero de 2011).


Las reglas de cortesía que antes nos obligaban a suponer que todo mundo era honorable hasta que se probara lo contrario han cambiado. Hoy todos somos "presuntos deshonestos" o "presuntos culpables", como lo apunta el título del premiado documental mexicano del mismo nombre.

El beneficio de la duda ha muerto. Murió de corrupción, de impunidad, de ilegalidad y de falta de escrúpulos.

Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.6 del periódico Mural del 24 de febrero de 2011).


Finalmente el presidente Calderón señala la realidad. México es un país más consumidor que productor de combustibles fósiles. El incremento en los precios del petróleo crudo perjudica más a México de lo que lo beneficia. Esto ha sido realidad desde hace varias décadas, pero sólo hasta ahora lo reconoce el presidente de la república.

Sergio Sarmiento
(v.pág.6 del periódico Mural del 24 de febrero de 2011).


Las calles de las principales ciudades del norte de África y el Medio Oriente fueron tomadas por multitudes dispuestas a sacrificarse para acabar con las injusticias, mismas que padecemos los mexicanos, agravadas y aumentadas por el abuso de los que mandan realmente en este país.

La corrupción es denuncia recurrente en todas las manifestaciones. Acusan a parentelas de zánganos lujuriosos de apoderarse de una riqueza ajena que hacen suya y dilapidan en gastos ostentosos y superfluos, mientras millones de sus compatriotas padecen hambre. La diferencia aparente estriba en que allá esas familias se perpetúan en los cargos públicos en tanto que en México los funcionarios principales cambian mediante elecciones, pero el andamiaje central y su cimentación son similares: los dueños de los poderes fácticos son permanentes (qué curioso: también familias): ponen, mueven y quitan a los políticos, deciden o influyen en las elecciones y riñen en público el reparto de bienes de la nación, como si fuera botín, ante el pasmo complaciente del gobierno.

Corrupción y concentración de la riqueza en unas cuantas manos van juntas casi siempre y a veces se confunden, se mezclan, se hacen una.

Y si las causas de esta inesperada revolución popular sin fronteras existen en otros países, también el arma de los alzados existe: el celular, un objeto que cabe en la mano y transforma la Tierra en una enorme asamblea de conspiradores al aire libre, un instrumento donde no se impide el tránsito de las ideas, se convoca sin distorsiones, se denuncia sin temor y se deciden las conductas.

El celular, el twitter, el internet, pudieron más que las balas y tanques en Túnez, Egipto, Marruecos. Una quinta columna silenciosa y estridente unió las voluntades y no requirió siquiera el adoquín del 68: sustituyó la piedra por la voz.

En México funcionan no sé cuántos, 30, 40 o 50 millones de celulares. Los que sean, son una convocatoria al mitin o al motín. No se considere éste como un llamado a la subversión, sino a lo contrario: a llamar a los poderosos a atender una realidad que los obliga, si no son suicidas, a solucionar los problemas fundamentales antes de llegar a su último recurso, ése sí suicida, de ametrallar a los ciudadanos.

Abrir espacios a la educación, distribuir equitativamente la riqueza, crear empleos, meter a la cárcel a los funcionarios corruptos, atender a la salud de los más pobres, procurar la alimentación sana desde el nacimiento, garantizar elecciones justas empezando por el acceso justo a los medios de propaganda, abrir cauces reales a la esperanza de millones de jóvenes, dar tranquilidad y atención a los viejos son, entre otras, las soluciones pacíficas, preventivas del desastre cuyo principio estamos viendo y cuyo final es impredecible.

Jacobo Zabludovsky
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 28 de febrero de 2011).


¿Recuerdan las populares camisas de recuerdo con leyendas alusivas a los puertos, a las mujeres y a las ciudades visitadas? Pues ahora hay camisetas con frases que aluden a la peligrosidad de las ciudades. La más ingeniosa que he visto dice "Puto el que me dispare".

Ivabelle Arroyo
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 2 de marzo de 2011).


La desigualdad es el rasgo más característico de la sociedad mexicana. No somos una comunidad sino un archipiélago de gupos, clases, pandillas, cada una diferenciada de las demás.

José Woldenberg
(v.pág.7 del periódico Mural del 3 de marzo de 2011).


Hmmm... bueno, ya acabé la prepa y me llegó el momento de decidir qué voy a ser, ¿cómo me ganaré la vida? No quiero ser nini. Quisiera ser chavo fresa del TEC, la UP o el ITESO, pero mis papás no podrían pagar esas colegiaturas durante 4 años más. Podría entrar en la UdeG, pero está en ruso pasar el examen de admisión. También podría trabajar y estudiar, pero con los horarios de clases es imposible, y si no trabajo, ¿de dónde pago colegiaturas, más comida?, y está cañón aguantar la dieta de la Luna durante un cuatrienio.

Y cuando los recién egresados buscan chamba, ¡no hay!; o cuando mucho les pagan 3 ó 4,000 pesos, porque no tienen experiencia. Entonces, ¿para qué estudio?, puedo ganar lo mismo sin tener que quemarme las pestañas, y por lo menos comer algo más sustantivo que yogur y licuados de verduras durante cuatro laaargos años. Y la verdad es que aquí, los que estudian, acaban o de maestros o de empleados.

¡No!, yo quiero ser triunfador como "El Chicharito", metrosexual como Alejandro, valedor como "Juanito" de Iztapalapa y vestirme de marca como "La Barbie". Además, los millonarios actuales no estudiaron. ¿O acaso fueron universitarios los ricos y famosos como futbolistas, boxeadores, cantantes, empresarios, narcos o políticos? Definitivo, en México, estudiar no conviene.

Entonces, ¿qué opciones tengo? Analicemos futbol, box y cantada: nunca he podido meter un gol, le saco a los trancazos y soy desafinado. Hmmm... esas tres opciones, ¡descartadas!

Me quedan empresario, narco o político: los empresarios ganan bien, pero hay que poner una empresa, saber de finanzas, administración y mercadotecnia. Luego tienes toda clase de broncas y hasta demandas por acoso sexual a las secres. Y tu peor enemigo no es la competencia, sino el propio gobierno con los trámites, permisos, impuestos, inspectores, mordidas para conseguir contratos y financiamientos carísimos. Y si te va mal, el banquero o Hacienda te meten al bote. Hmmm... empresario, ¡descartado!

Bueno, otra: narco. Esta actividad está de pelos, no tienes problemas legales ni necesitas a los banqueros, el SAT jamás se mete contigo, siendo poderoso nunca irás a la cárcel y el dinero es rápido y fácil. Sólo es cuestión de conseguirte un buen padrino y serle fiel, casi esclavo. ¡Pero eso me vale! Bueno, eso sí, no podemos negar que esta actividad tiene un riesgo muy grueso. Si te equivocas de "territorio" o si de repente le caes mal a tu padrino, te conviertes en estadística y tu cabeza puede acabar bastante separada de tu cuerpo. Hmmm... narco, ¡descartado!

A ver, la última: político. Ésa no está nada mal. Cualquiera puede ser político, no eres universitario y te dicen licenciado, no eres inteligente y te respetan, puedes ser un inútil y nadie te regaña. Además, no llevas ningún riesgo, no pagas impuestos, no hay inspectores, no hay que financiar nada y no necesitas ni rasurarte. Hay "dinero del pueblo" a borbotones y con el poder vienen mujeres, choferes y guaruras. Y como soy medio feíto, mi único chance de salir en la tele es haciéndome político. Pero, ¡lo mejor!, te robas todo lo que puedas, y si te cachan, nomás te deshabilitan por tres años sin poder ocupar un puesto público. ¡Ja!, y hasta le puedes mentar la madre a todos.

En resumen: poca chamba, cero estudios, cero riesgos ¡y muuuy lucrativo! Hmmm... político, ¡decidido!

Mañana me inscribo a un partido. ¿Pero a cuál? Al que sea, todos son la misma porquería. Lo único malo es que a mis papás les va a dar más vergüenza que sea diputado a que sea narco.

Alberto Martínez Vara
(v.pág.6 del periódico Mural del 3 de marzo de 2011).


La causa principal de la ola de criminalidad que ha inundado al país es la debilidad de la economía. No es la razón que escuchas todos los días, porque no le es conveniente a nadie reconocerlo, pero eso no lo hace menos cierto. El crimen aumentó porque incrementó la cantidad de criminales y ésta creció por la falta de otros ingresos. Como ejemplo, los millones de paisanos que ya no encontraban raya después de la crisis al norte; es gente que no había encontrado trabajo en México aún antes de la contracción económica; les aseguro que no están viviendo en las alcantarillas esperando mejores tiempos como el resto de nosotros; ellos ya encontraron cómo sobrevivir en un clima económico árido.

El paradigma que esto nos deja es que estamos luchando la guerra contra el narco, cuando este es sólo uno de los frentes del conflicto y probablemente ni siquiera sea el mayor contribuyente a la ola de criminalidad. El crimen que ha invadido nuestras vidas es un síntoma, no la enfermedad.

Juan María Naveja Diebold
(v.pág.17 del periódico Público del 4 de marzo de 2011).


Qué decepcionante todo lo que está pasando, lugares públicos privatizados, una legislatura completa que como mafiosos se repartieron el dinero de nuestros impuestos los cuales no van a recibir ningún castigo y un auditor que tenía que detener estas irregularidades y que no sólo encubrió sino que fue partícipe a la hora de la repartición, este tampoco va a recibir ningún castigo. No podemos dejar de mencionar a Tatengo y a Aldana que aunque es sabido que sus administraciones están llenas de irregularidades, no van a recibir ningún castigo.

También podemos poner sobre la mesa la porquería de sistema de justicia que tenemos, donde éste funciona para personas de primera (políticos, famosos y algunas excepciones), un sistema educativo que no cumple con su objetivo, partidos políticos que tiene literalmente secuestrada la democracia, un Pemex que es de todos los mexicanos pero que no vemos beneficios y lo peor de todo es que como simple mexicano que soy, nos tenemos que conformar con todo lo anterior.

Sólo me queda pensar en una estrategia que me ayude a sopesar esta problemática:

  1. Tengo gracias a Dios un hermano en Canadá, lo que pienso hacer es mandar a mis hijas a estudiar con mucho sacrificio en el extranjero rezando a diario para que encuentren a una persona que valga la pena y que no tengan que regresar a este país.
  2. Trabajar en la informalidad, pues no me interesa aportar vía impuestos dinero para las prebendas de los politiquillos de pacotilla y demás funcionarios.
  3. Seguir anulando mi voto como lo hago desde hace ya 3 elecciones, hasta que le den el valor que tiene en realidad. ¡No estoy de acuerdo con su democracia!
  4. Tratar de salir de este país a otro, como Canadá o EU donde en verdad se pueda vivir y no como aquí que estoy viendo pasar mi vida en un país corrupto que ya no estimo ni aprecio más, lo más triste es que ya no me interesa ser mexicano.
Pobre México, como yo, hay más personas que piensan así, y el número se incrementa a diario.

Armando Robles
(v.pág.16 del periódico Público del 11 de marzo de 2011).


Felipe Calderón señaló que el candidato blanquiazul a la Presidencia de la República será el mejor, aunque no sea panista... afirmación que levantó el prurito de su partido y muchas dudas en los demás. Los medios de comunicación se dieron a la tarea de investigar quién, en su gabinete, no estaba dentro de las filas del partido en el poder para conocer al anunciado, lo ubicaron y es, sin duda, una posibilidad. Pero la aseveración de Calderón puede ir mucho más allá de quienes integran su equipo, si es que, de verdad, quiere que sea el mejor; porque -a sotto voce se dice que el ejecutivo ha sostenido entrevistas con intelectuales que podrán aglutinar a su alrededor una positiva respuesta del electorado, no sólo panista, sino aun de los escépticos-.

Si fuera éste el caso, sería expresión de una genuina preocupación por resarcir el mal estado que guarda la nación, lo que es no sólo importante, sino urgente dadas las expresiones de hartazgo que ya muestra la población bajo los agobios inflingidos por esta administración.

Pero la duda surge cuando se revisa el criterio con el que, desde la Presidencia, se han manejado asuntos de esta magnitud, decisiones que han privilegiado a personas de la confianza del ejecutivo, por encima de quienes poseían los conocimientos o las capacidades y esto, que ha sido la constante, ha generado problemas en espiral que han llevado al país a la baja, en casi todos los ámbitos. Y, para muestra los datos Inegi 2010: un país con mayor y más extendida pobreza, flacos resultados en educación, pérdida del poder adquisitivo, escasez de empleo y de oportunidades para el desarrollo, etc.

Luego, la nación está golpeada como pocas veces antes, la población atizada por la violencia y el desempleo, la economía continúa privilegiando a los muy pocos en detrimento de los muchos millones de mexicanos, la antes fuerte clase media hoy está en extinción y se la empuja, día a día, a la pobreza, una democracia representativa que deja al ciudadano fuera de las decisiones y sin ser el centro de cuidado, asunto que ya no le satisface ni siquiera en aras de la declarada -que no vivida- democracia, porque lo que desea la población -y requiere con urgencia- es también vivir mejor, con menos impunidad, corrupción e inequidades, con más oportunidades de trabajo y también de educación pública, con el respeto cierto a sus derechos humanos y, desde luego, a las constitucionales garantías individuales, básicos que hoy no tiene, lo que pone en riesgo no sólo la vida electoral, sino aun la convivencia social en un país que sólo espera alguien mejor para las próximas elecciones, pero mejor para la nación, no para los intereses de algunos que hoy dirigen al abismo a este dolido país.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 12 de marzo de 2011).


Si alguien puede hacer algo para remediar la situación caótica del país (la real, no la de los precandidatos), son los empresarios.

Alberto Martínez Vara
(v.pág.6 del periódico Mural del 17 de marzo de 2011).


Son éstos tiempos negros en el país. La guerra contra el narcotráfico que lanzó el gobierno de Felipe Calderón se ha cobrado ya la vida de 36,000 personas, y este gobierno mantiene como su prioridad máxima el tema de la seguridad en México con una estrategia que ha sido criticada dentro y fuera de México como la forma equivocada de solucionar un problema que en efecto está causando estragos en la calidad de vida de los mexicanos.

Genaro Lozano
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 19 de marzo de 2011).


Son varios los signos del colapso moral que vive el pais: El asesinato de la activista chihuahuense a las puertas del palacio de gobierno; el robo a los oleoductos de Pemex que provoca una gran explosión en Puebla; las marchas en favor del grupo criminal "La familia" en el estado de Michoacán; la inseguridad que crece día con día a pesar de los esfuerzos del gobierno. Todo lo anterior son síntomas de lo que el escritor Michael Lewis llama "un colapso moral", punto al cual llega una sociedad que ha perdido la cohesión, el sentido colectivo, los valores compartidos, el mapa mental que nos permite funcionar como país. El saqueo a la nación es sistemático, y la culpa no es solo de la clase política rapáz, sino también de los ciudadanos que emulan las peores prácticas evadiendo impuestos, pagando mordidas y volviéndose cómplices de la corrupción que se denuncia. Por lo visto, no importa saber donde termina el desperdicio y donde comienza la complicidad y el robo.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.14-A del periódico El Informador del 27 de marzo de 2011).


Vivir en México es un privilegio. Cuesta trabajo imaginar razones que vuelvan admisible esta frase, siempre que no la pronuncie alguien para quien la catástrofe sea el medio idóneo para la supervivencia, la prosperidad y la consecuente satisfacción de hallarse aquí y ahora, en condiciones de medrar, sustraerse al horror cotidiano, blindarse contra las interpelaciones de la realidad y hallarse feliz por las recompensas que depara ser quien se es y estar donde se está.

Pienso en funcionarios en ascenso y con escolta, entusiastas en la previsión de su próximo zarpazo; en vividores a quienes conviene el estrépito y la polvareda para reptar y agarrar lo que puedan; en quien sea que se descubra capaz de librar cualquier revés gracias a los mexicanos modos de abrir a billetazos huecos, rejas, caminos y pasadizos donde haga falta; en las oscuras bestias que van, en este mismo momento, rumbo a rafaguear, hacer volar, descuartizar o sonreírle a su siguiente víctima. Vivir en México es un privilegio, cómo no: es lo que se repetirán el diputado al recibir su dieta; el magnate al asomarse al electrocardiograma en el que consta la salud inmejorable de sus activos; el periodista que acepta ladrar adonde se le indica, agarrado de las greñas por sus dueños, y que por ello se ve premiado; el farsante que desde su pantalla, su púlpito o su presídium farfulla obviedades contra quienes estorben a su paso; el criminal que se sabe intocable y todos los que saben que no lo pueden tocar; el político que va a morir tranquilo, de aquí a muchos años, olvidadas sus fechorías, en su cama y rodeado de sus nietecitos cretinos. Y es lo que se repetirá cualquiera que hace lo que quiere porque aquí se puede ser siempre más poderoso.

En cambio: vivir, en México, es un privilegio. Ojo con las comas. Para el hipócrita que lo niegue, o para el ingenuo que no lo crea: vivir, en México, es un privilegio. En cualquier momento, a cualquiera, nos puede ser retirado brutal e irremediablemente.

Israel Carranza
(v.pág.5 de la sección "gente!" del periódico Mural del 31 de marzo de 2011).


Estimado señor Azcárraga:

Como presidente de la ADDO (Asociación de Delincuentes Organizados) me permito mostrar mi indignación por su reciente adhesión al "Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia" organizado por Iniciativa México.

¡¿Cómo?! ¿Ya no nos van a sacar en la tele?, ¿ya no nos van a promover?, recuerde que lo que pasa en la pantalla chica es aceptado por todos como la mera neta. Por eso deben de seguir mostrándonos, a los ignorantes y a los delincuentes, como el ejemplo a seguir.

Consideramos que no es justo que dejen de sembrar la degeneración del lenguaje, la falta de educación y la falta de valores. Tampoco es justo que ya no promueva el albur como chiste nacional, el doble-sentido como único gag humorístico, la infidelidad y la mentira como protagonista central de sus telenovelas.

A lo mejor usted ni se había dado cuenta, pero desde hace varios años su empresa ha sido la principal divulgadora de esa imagen distorsionada del mexicano, lo cual le agradecemos infinitamente.

Es muy importante que sigan glorificando la narcomoda y la narcomúsica, "ser vulgar" se debe seguir mostrando como el prototipo del que realmente "es macho". Debe usted continuar mostrando a los "pobres" que hablan con acento de Tepito como los héroes, y a los "ricos", como los malos, ridículos y antagonistas de las historias. Los conductores de programas deben seguir siendo los reyes del albur, y las mujeres que salgan en esos programas deben estar calladitas y agradecidas de que les den chance de salir en la tele, solamente porque están "bien buenotas".

Nuestro programa favorito es el del "Vitor" (así, sin c) y su título "Dijieron" (así, con i) ¡es una belleza! Eso es lo que nos ayuda a que el pueblo siga estando orgulloso de ser ignorante. Y a nosotros nos da mucha carne de cañón para hacerlos nuestros distribuidores y menudistas. Recuerde que los jóvenes que se educan ya no le entran tan fácil a la delincuencia, porque ya se sienten muy fufurufos. Para poder tener sicarios de 12 años necesitamos chavos ignorantes.

Y también es básico enaltecer la falta de "juego limpio" en el deporte, sobre todo en el futbol, en donde el mejor jugador es el que golpea a mansalva, el que da tirones a la camiseta del oponente, el payaso al que tocan y se revuelca en el pasto fingiendo una lesión. Esos son los ídolos que deben tener nuestros hijos. Gandallismo en vez de caballerosidad, orgías y mediocridad en vez de disciplina y superación.

Señor Azcárraga, con todo respeto, lo conminamos a que no trate de ser como su padre, que nunca permitió que Televisa vulgarizara el lenguaje ni permitió que el humor "carpero" se utilizara en ningún programa, dizque por respeto a la familia mexicana. Él vivió en otros tiempos, ahora la moda es la banda, el rap, los cholos, el levantón y la leperada. El nuevo mexicano debe ser panzón, vulgar, iletrado, matón y cargado de oro.

Recuerde que este pueblo es de "pelados" y el rating se gana sólo con artistas "nacos y vulgares" que sirvan de ejemplo aspiracional a su auditorio. Ya no se pueden conservar las buenas costumbres y, al mismo tiempo, pretender una audiencia cada vez mayor. Usted y la Maestra son nuestros pilares para maleducar al pueblo.

No sea mala onda, no nos quite la promoción, recuerde que somos los mayores exportadores del país.

Alberto Martínez Vara
(v.pág.6 del periódico Mural del 7 de abril de 2011).


Muchachos y muchachas han sido asesinados a lo largo y ancho del país a causa no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor.

¿Verdad que estamos hasta la madre? ¿Verdad que los políticos en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación. ¿Verdad que en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, han puesto al país en estado de emergencia? ¿Verdad que han sido incapaces -a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder- de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida? ¿Verdad, compañeras y compañeros, que estamos hasta la madre?

Si los ciudadanos no nos unimos a la paz para exigir justicia. Si los ciudadanos no nos unimos a ella y la reproducimos constantemente en todas las ciudades, en todos los municipios o delegaciones del país, si no somos capaces de eso para obligarlos a ustedes, "señores" políticos, a gobernar con justicia y dignidad, y a ustedes, "señores" criminales, a retornar a sus códigos de honor y a limitar su salvajismo, la espiral de violencia que han generado nos llevará a un camino de horror sin retorno.

Javier Sicilia
(v.pág.5 del periódico Mural del 7 de abril de 2011).


Quienes decimos "estamos hasta la madre" no nos pronunciamos por una rendición ante el crimen organizado y menos todavía por una negociación con los capos. Quien con criminales se sienta a pactar -ya lo hemos visto en el pasado- en criminal se convierte.

Quienes decimos "estamos hasta la madre" de ninguna manera exculpamos a sicarios y asesinos a sueldo del crimen organizado de los miles de levantones, homicidios y masacres que se han producido en los últimos años en el país.

Quienes decimos "estamos hasta la madre" nos horrorizamos por la barbarie y la crueldad inaudita con que estos asesinos proceden, pero no queremos, sin embargo, que el Estado, olvidando su misión primordial de proteger la vida, las leyes, la sobrevivencia pacífica de la nación, emule sus métodos y convierta la justicia en venganza.

Quienes decimos "estamos hasta la madre" no promovemos una renuncia, por parte del Estado, del uso legítimo y necesario de la fuerza y menos todavía el abandono a su suerte, por parte de los distintos órdenes de gobierno, de pueblos, ciudades, municipios y estados asolados por el crimen organizado.

Quienes decimos "estamos hasta la madre" no queremos que nuestro país caiga en poder de los capos de la mafia; no pretendemos que las fuerzas del orden renuncien a su obligación de prestar seguridad a la población, pero queremos que lo hagan con inteligencia, integridad y respeto por los derechos humanos.

Quienes decimos "estamos hasta la madre" no queremos someternos a los designios de un "aliado" que tolera el consumo en su territorio, deja intactas las redes de traficantes locales -los verdaderos dueños del negocio- y su enjambre de conexiones con funcionarios, policías, jueces, gobernantes, comerciantes y banqueros corruptos que les permiten operar.

Quienes decimos que "estamos hasta la madre" no toleramos la doble moral de Washington y estamos en contra de comprometer aún más -y sin pasar siquiera por el Senado- nuestra precaria soberanía y seguir poniendo los muertos sólo de este lado, mientras ellos ponen, para ambas partes, los dólares y las armas.

Epigmenio Ibarra
(v.pág.17 del periódico Público del 8 de abril de 2011).


En la impunidad se incuban todas las desgracias de nuestro país, porque es la expresión más refinada de la complicidad, la desidia, la ineficiencia, la frívola irresponsabilidad y la corrupción, que generan profunda inseguridad para las personas y sus bienes.

El desencanto es creciente, porque casi todas las instituciones públicas están enfermas y, junto con ellas, naufraga todos los días la esperanza de la gente.

Por eso fueron oportunas las observaciones que hizo al respecto, el pasado martes 12 de abril, el joven presidente de la Cámara de Comercio de Guadalajara, Miguel Alfaro Aranguren.

Se refirió a los graves e inconcebibles niveles de injusticia e impunidad que padecemos en México, a los cuales no es ajeno Jalisco.

Dijo Alfaro Aranguren, textual: "Dicha impunidad afecta, en primer lugar, a los ciudadanos, pero también a las empresas, porque además de mermar nuestra competitividad, inhibe la inversión y la consecuente generación de empleos. En otras palabras, le pone freno de mano al desarrollo de nuestra entidad".

Reclamó, frente al gobernador Emilio González Márquez, diputados locales y alcaldes metropolitanos: "Nuestros afiliados perciben altos niveles de ineficiencia y corrupción en la administración e impartición de justicia, y esto es verdaderamente oprobioso, ya que la impunidad es la violación más grave al estado de derecho".

Citó Alfaro Aranguren el muy criticado y exhibido caso del auditor superior del estado, Alonso Godoy Pelayo, quien como auxiliar técnico-contable de la Comisión de Vigilancia del Congreso de Jalisco, para fiscalizar el uso pertinente y honrado del dinero público que le es confiado a todas las instancias de gobierno, ha perdido credibilidad y confianza frente a amplios segmentos de la sociedad, porque no ha sido pulcra su conducta, al aceptar y consentir que le fueran pagadas prestaciones, bonificaciones e ingresos extra por casi 10 millones de pesos, que no parecen tener una justificación razonable.

Por desgracia, muy pocos harán algo en el poder judicial para corregir las graves ineficiencias e irregularidades que inhiben una plena administración de justicia, pese a las críticas y exigencias de Alfaro Aranguren.

Difícilmente habrá alguien en el Congreso de Jalisco que esté dispuesto a actuar con coherencia, decencia y honradez, para promover por las vías legales pertinentes la destitución del contralor superior del estado.

Serán también pocos quienes estén dispuestos a iniciar una profunda reforma en la Procuraduría General de Justicia del Estado, que encabeza Tomás Coronado Olmos, para mejorar los procedimientos de investigación de los delitos, la persecución de los criminales y la integración de las averiguaciones previas, con base en las cuales los jueces procesan y sentencian a los presuntos delincuentes.

Algún día, la gente de bien, organizada y decidida, impulsará un cambio profundo en las instituciones del país, aunque para hacerlo deba pasar por encima de una mayoritaria fauna de políticos parasitarios, depredadores y corruptos.

Pedro Mellado
(v.pág.2 de la sección "Comunidad" del periódico Mural del 14 de abril de 2011).


¡Ya basta! estamos hasta la madre, de violencia, de ejecuciones, descabezados, asaltos. ¡Ya basta! estamos hasta la madre, de narcotraficantes, asesinos, secuestradores, violadores, ladrones, estafadores, sicarios y demás lacra social.

¡Ya basta! de impunidad, de jueces corruptos, de presuntos culpables. ¡Ya basta! de leyes y más leyes, cada vez más complicadas, con recovecos, que sólo sirven para generalizar la corrupción y librar a los poderosos. ¡Ya basta! de cárceles sobrepobladas que son escuela del crimen y nido de delincuentes que actúan a distancia. ¡Ya basta! de juicios interminables que generan un legajo de hojas enorme, equivalentes a derribar un árbol.

¡Ya basta! de policías y soldados que trabajan para dos bandos. ¡Ya basta! de diputados, senadores, gobernadores, presidentes municipales y todo tipo de autoridades tranzas, que roban a manos llenas y se coluden con el crimen organizado. ¡Ya basta! de medios amarillistas. ¡Ya basta! de equivocaciones policiales y violaciones a los derechos humanos.

¡Ya basta! de canciones que idolatran a los narcos, de hipócritas que se benefician de la narcoeconomía, de narcotienditas hasta en las escuelas primarias. ¡Ya basta! de soñar con la vida fácil, hacerse rico sin trabajar, ni generar beneficios a la comunidad. ¡Ya basta! de dar mordidas y transmitírselo a las nuevas generaciones. Todos somos parte del problema y todos podemos contribuir con un granito de arena para que esto termine y nunca más tengamos que gritar ¡Ya basta!

Roberto González Pérez
(v.pág.15 "correo" del periódico Público del 15 de abril de 2011).


Entendamos de una vez por todas que el delito, provenga desde las esferas del poder político o económico o de las organizaciones criminales, solamente es un aspecto de la enfermedad. Esto es así, pues por cada delincuente muerto o encarcelado aparecen 5, más desquiciados y violentos, disputándose la plaza. Cuando la sociedad se sustentaba en valores éticos más sólidos hasta los criminales guardaban cierto código de comportamiento; perdidos esos valores ninguna brutalidad resulta inimaginable.

Las grandes injusticias sociales no son propiamente enfermedades, sino consecuencia de la enfermedad estructural y endémica de las personas y de la sociedad.

Ante la descomposición social que padecemos, con enormes márgenes de corrupción e impunidad, resulta una quimera querer cambiar todo de un día para otro e imponer "cero tolerancia" ante toda transgresión a la ley. Posiblemente un primer paso sería un pacto claro entre gobierno y sociedad en el que se fijen prioridades, respecto de ciertas conductas, como pueden ser la violación, la corrupción de menores, el secuestro y el homicidio contra los cuales la fuerza del Estado pueda asociar rápidamente crimen y castigo. No se propone dejar paso franco a las demás transgresiones al derecho, sino priorizar los esfuerzos del gobierno y de la sociedad contra los flagelos más sensibles que aquejan a ésta.

Recordemos que nada abona más al delito que la impunidad.

Diego Fernández de Cevallos
(v.pág.19 del periódico Público del 15 de abril de 2011).


En la marcha del DF se unieron varios mensajes, desde el "No más sangre" hasta el "Estamos hasta la madre". Desde quienes creen que la renuncia de Calderón todo lo arreglará, hasta quienes empiezan a pensar ya en un juicio político contra él, pero también quienes piden un cambio de estrategia: quienes creemos que la legalización y la educación de prevención de consumo podrían ser más adecuadas que la criminalización de las drogas, quienes creemos que las baterías del gobierno se han concentrado en avispar al narco con balas, en lugar de hacerle caer el peso de la ley mediante un sistema judicial que funcione, quienes consideramos que un gobierno que polariza con el tema, divide a la gente, arma una maquinaria propagandística y se empecina en no corregir errores, está condenado al fracaso.

Lo que vimos fue a final de cuentas el rechazo a que sigan hablando las encuestas y a que hablen los cuerpos contra el discurso oficial de que "vamos ganando la guerra contra el narco", lo que vimos fue un aviso a quienes anuncian que vienen otros 7 años más de violencia como la que hemos visto. Lo que vimos fue un recado a los precandidatos presidenciales que aún no se atreven a articular un "plan b" ante lo que a todas luces es la estrategia equivocada. Y sí, lo que vimos también fue la expresión del enojo y hartazgo.

Genaro Lozano
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 16 de abril de 2011).


Frente a la creciente violencia, hay 2 posturas básicas. Unos creen que la violencia es el resultado de la decisión del gobierno de Calderón de utilizar al Ejército para enfrentar al crimen organizado; otros creemos que la violencia es previa, y que la decisión del gobierno, si acaso, fue tardía. Más a detalle, el origen de la violencia unos lo asocian al tráfico de drogas, y otros pensamos que es un problema de ausencia de legalidad, que tiene como una dimensión, y tal vez no lo más importante, el narcotráfico. Dependiendo de cuál de estas posturas adopte, propondrá usted una solución diferente. Para los primeros, basta con quitar a Calderón para que se resuelva el problema (ya es cosa de año y medio); para los segundos, basta con legalizar el consumo de drogas; para los terceros, entre los que me incluyo, es un problema institucional de México, que para resolverse exige cambios legales, muchos recursos y una decisión social que no se ha visto hasta el momento.

Otro ejemplo: el tema económico-social. Hay unas personas que creen que México es hoy más pobre que nunca antes, aunque todos los datos digan lo contrario. En su perspectiva, esto se debe al neoliberalismo. Otros más creen que si bien no somos más pobres que en otras épocas, sí vivimos uno de los peores momentos de la historia, y ya hemos sido desplazados a nivel mundial por economías más potentes, que antes lo eran menos. Este grupo también cree que la culpa es de las decisiones económicas de los últimos 25 años. Finalmente, hay otros que creemos que México ha mantenido un comportamiento muy parecido al de otros países similares, y que no hemos hecho más porque seguimos atados a un modelo colectivista que iniciamos en los años 30 y que no nos podemos quitar de encima.

Nuevamente, la postura define la solución. Para el primer grupo, hay que desplazar por completo a los tecnócratas neoliberales y hay que regresar a un papel decidido del Estado como rector de la economía.

Para el segundo, las cosas no iban tan mal hasta que llegó el PAN a la Presidencia, lo que hay que hacer es retirar a ese partido. Para el tercer grupo, lo que hay que hacer es deshacernos de la mítica historia revolucionaria y tomar las decisiones que otros países ya tomaron para acabar con los experimentos colectivistas.

Sin que la correspondencia sea perfecta, los 3 grupos mencionados están formados por las mismas persona. Hay muchos que creen al mismo tiempo en regresar al Estado rector y en que Calderón es culpable de la violencia. Hay muchos que creen, simultáneamente, que el asunto es legalizar las drogas y quitar el PAN de la Presidencia. Y no sé cuántos haya en el último grupo, que cree necesario terminar ya con la institucionalidad propia del régimen autoritario y proceder a construir un país democrático, con estado de derecho y economía moderna. A este último grupo lo he llamado la "coalición liberal" que podría colocar a México en un camino de éxito.

Me parece que los otros 2 grandes grupos están equivocados. Los primeros, porque viven fuera de la realidad, alimentados por sus creencias y sus ritos; los segundos, porque a pesar de tener razón en parte de su análisis, no usan toda la información disponible, sino sólo la que les confirma en sus decisiones, ya tomadas.

Cuando se acepta la realidad tal como es, y cuando se acepta toda la información que viene de ella, me parece que no es posible sino concluir que nuestros problemas derivan de un experimento que hicimos y cuyo fracaso no queremos aceptar.

[¿Será que a algunos les está yendo muy bien con el experimento y no quieren que se acabe? - pregunta el webmaster.]

Macario Schettino
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 20 de abril de 2011).


Señores Capos y Padrinos de las mafias más encumbradas de este país: los ciudadanos mexicanos no sabemos sus nombres... ni queremos saberlos, pero sí creemos que ustedes son personas educadas en las mejores universidades, con conocimientos de organización, comercio internacional, bilingües, expertos en finanzas, distribución y comercialización. En fin, consideramos que son gente capaz, que durante años ha hecho su negocio discretamente, eficientemente y sin molestar a nadie.

Entonces, ¿por qué rayos se les están yendo de las manos sus segundos mandos?, ¿ya perdieron el control de su negocio?, ¿no pueden disciplinarlos?

Sus subalternos son una bola de muchachitos vestidos con ropa de marca o disfrazados como cantante de banda; altaneros y bravucones, que andan lanzando granadas, atacando cobardemente a inocentes y decapitando competidores sin ton ni son. ¿Qué les pasó?

Lo único que está logrando esta pléyade de machos nuevos ricos es que la imagen del crimen organizado en México sea de tercer mundo. Con esto sólo consiguen que sus socios internacionales les pierdan la confianza y el respeto.

¿Acaso en Estados Unidos o en cualquier país europeo los distribuidorcillos, mediomayoristas o minoristas pueden andarse matando por allí, causando una imagen de crimen desorganizado? ¡No, señores! En esos países todo está bajo control, los Capos y Padrinos son escrupulosamente respetados por sus subordinados y por todas las organizaciones, hay territorios bien definidos, nadie se atrevería a desobedecer o transgredir las áreas de influencia del vecino, y mucho menos a crear desmanes que perjudiquen el buen nombre de sus altos mandos.

¿En qué momento perdieron el liderazgo y la disciplina de su cadena de mando?

Todos los mexicanos vivimos aterrorizados porque ustedes no están controlando a su gente. ¿En qué momento se convirtieron ustedes, los hombres más poderosos del país, en vendedores de películas pirata de a 15 pesos? ¿En secuestradores exprés de a 5 ó 10,000 pesos? ¿En asaltadores de viejitas? ¿En cobradores de derecho de piso de a 5,000 pesos mensuales? ¡¿Y su honra de caballeros, dónde queda!?

Todos creíamos que su negocio era multimillonario en dólares, y que ustedes eran unos señorones colocados en la escala más alta de la sociedad. ¿Por qué dejan que estos mequetrefes arruinen su imagen? Ya va siendo hora de que vuelvan a tomar el mando del negocio, que eliminen a todas esas bandas de delincuentillos de chisguete, que vuelva la paz a nuestro país y que ya nos dejen seguir trabajando. Se nos está yendo la gente pensante del país.

¿Cómo está eso de que ahora tienen que vender en México lo que no les compran los americanos? A poco se van a dejar que estos cuates les coman el mandado y ya no consuman nuestra fabulosa Golden y la cambien por su mugrosa hierba hidropónica. Hace 5 años ellos importaban el 90% de su consumo y hoy sólo el 30%. ¿Qué pachooó? Innoven, hagan brownies o hamburguesas de mota, ¡algún producto nuevo! Contraten especialistas, hagan campañas en favor de la mariguana orgánica sin pesticidas y "clembuterol free" o algo así. Pero no se dejen.

Y si no es posible ya volver a ese mercado, pues hay mercados emergentes. Total, hay pachecos en todo el mundo. Si su producto vale aquí 10, en cualquier otro país vale 100. ¿Ya perdieron la ambición?

O por lo menos, no sean gachos, no envenenen a nuestros hijos, también son sus sobrinos o sus nietos. Y, además, somos paisanos.

Alberto Martínez Vara
(v.pág.6 del periódico Mural del 21 de abril de 2011).


El presidente municipal de una pequeña población recibió un telegrama urgente que decía: "Movimiento telúrico trepidatorio en su zona. Localice epicentro e informe de alteraciones a la fauna y a la flora".

La respuesta del munícipe llegó "oportunamente" varias semanas después: "Epicentro fue localizado y arrestado, está ya preso y confeso, espero órdenes superiores. Telúrico quedó muerto en el lugar de los hechos. Trepidatorio y 10 cabrones se dieron a la fuga, pero los seguimos de cerca. A la Flora y a la Fauna las corrimos del pueblo por putas. No habíamos podido informar antes porque hubo un temblor de la chingada".


En poco tiempo Tamaulipas se convirtió de ser el granero del país en el estado más violento, de una entidad con 3 puntos fronterizos importantes, 2 puertos de los principales puertos del país, con agricultura, refinerías y otros medios generadores de riqueza en un estado terrorífico.

Las narcofosas, el asesinato masivo de migrantes, los enfrentamientos entre grupos delincuenciales, la fuerte presencia de militares y policías federales, y el tráfico de drogas e indocumentados que se hace por esa entidad, han provocado la caída en la producción de todo tipo, y un permanente clima de horror.

Ciudad Mier, San Fernando, Miguel Alemán y otros municipios del norte del estado, son asolados constantemente por los grupos delincuenciales y ni siquiera la presencia de las fuerzas federales, policíacas y militares, han podido regresarlas al orden.

Pero también las grandes ciudades fronterizas como Matamoros, Nuevo Laredo y Reynosa se encuentran amenazadas por la delincuencia que deja sentir la fuerza que tiene en Tamaulipas.

Altamira, Tampico y Ciudad Madero, no están ajenas al problema de la violencia, aunque comparativamente con las poblaciones mencionadas al inicio, su riesgo es menor.

Y es que el horror que priva con el descubrimiento de las narcofosas distrae la atención y minimiza los demás sucesos que ocurren en esa entidad.

Tanto que pasa inadvertida la torpeza del gobernador Torre Cantú y que su área de influencia gubernamental se limita a la capital del estado, donde prevalece la burocracia.

Ramón Zurita Sahagún
(v.pág.6-A del periódico El Informador del 26 de abril de 2011).


"Estaba un buen día Dios creando el mundo. A unos países les dio bosque, a otros desierto, a algunos les dio selva y a otros costa. Cuando Dios vio hacia México, le dio mucha costa, selva, bosques, desierto y hermosas montañas. Le dotó de petróleo y ríos. En eso llegó un ángel y le preguntó. ‘Oiga Señor, ¿no está dándole mucho más a México?’ Y Dios, con toda la calma del mundo, le dice: ‘No te preocupes, ahorita le pondré mexicanos para balancear’".

En México hay un círculo vicioso de pobreza, violencia y estancamiento económico debido en gran parte a la participación mediocre de los ciudadanos y la pésima educación que no ha logrado crear una ciudadanía activa, responsable y comprometida con los problemas del país. Todo país necesita de capital natural (riqueza natural) y de capital construído (infraestructuras), pero sobre todo, para poder prosperar, necesita de capital humano: Necesita ciudadanos trabajadores, ciudadanos informados que se interesen en lo que pasa en su país y se involucren de tal manera que sus opiniones sean escuchadas; una sociedad civil fuerte que participa, que debate y que trata de llevar sus visiones al sector público. La participación de las masas es esencial para que exista una democracia representativa, y es también uno de los indicadores de la solidez en cualquier democracia. Según teóricos de la democracia, como Jacques Rousseau y John Stuart Mill, el activismo y la deliberación de los ciudadanos son factores importantes que no se deben descuidar; sin embargo, la caída en los niveles de participación electoral, la intensificación de los sentimientos antipartidistas y la decadencia de las organizaciones civiles son síntomas del deterioro de la participación ciudadana en México. En las elecciones en 2006 tan sólo 58.55% de los ciudadanos se presentó para votar, y de este porcentaje, 2.16% fueron votos en blancos o votos nulos.

Creo que la solución es participar, organizar movimientos sociales, exigir justicia y el cumplimiento de nuestros derechos, hacer manifestaciones y protestas políticas, informarnos sobre las acciones del gobierno y sobre nuestros derechos y obligaciones, hacer que nuestras opiniones se tomen en cuenta y no contribuir en la corrupción o en la mediocridad; y sobre todo, educar a los ciudadanos para formar una sociedad civil activa, fuerte y participativa.

Paola Beltrán Martínez
(v.pág.16 del periódico Público del 29 de abril de 2011).


¿Quién tiene la culpa? Pues, depende. Los "ricos y los poderosos", por un lado. También la "mafia en el poder", que viene siendo prácticamente lo mismo que lo anterior. Podríamos hablar igualmente de la clase política y, de manera más concreta, del congreso: ahí lo tenemos, una vez más, oponiéndose a las reformas de turno y reforzando despreocupadamente la especie de que constituye la más acabada expresión de eso que llamamos la "generación del no".

Está Calderón, desde luego, que no ha podido nunca quitarse de encima el estigma de haber llegado como llegó al poder -con una diferencia mínima de votos- en un país cuya opinión pública ha sido sistemáticamente envenenada por un mal perdedor. Y es que sus feroces adversarios suponen que el tema le afectó tan grandemente que dejó de tener ideas propias y preocupaciones legítimas para buscar, por encima de todas las cosas, "legitimarse". Por eso, y no porque le interese salvaguardar la integridad del Estado mexicano, es que lanzó la ofensiva contra las mafias criminales (unas organizaciones delictivas que, con perdón, no se aparecieron por aquí de la noche a la mañana y que bastante poder tenían ya, pero a las que, según algunos, hay que combatir de otra manera aunque no nos hayan explicado muy puntualmente las reglas del manual de instrucciones alternativo). Y por eso, naturalmente, no se le puede reconocer logro alguno.

Y, bueno, no podrían faltar entelequias tan socorridas, en el tema de buscar culpables, como la "globalización", el "neoliberalismo" y ese sempiterno "capitalismo" tan denostado en pagos, como estos, habitados, paradójicamente, por mexicanos muy dados al comercio y a las transacciones pecuniarias: para mayores señas, salgan ustedes a la calle y comprueben la creciente ocupación de los espacios públicos por changarros de naturaleza escandalosamente privada.

No llevamos la doctrina colectivista en los genes, creo yo, pero el régimen "emanado de la Revolución Mexicana" nos hizo creer, durante décadas enteras, que papá Estado debía inmiscuirse en cuestiones que no le tocan y garantizar prebendas que tampoco nos tocan a nosotros. Eso sí, el corporativismo, espléndidamente encarnado por los matones del SME, se nos ha metido de cualquier manera en los cromosomas y por eso, supongo, toleramos las amenazas de los "cuerpos", es decir, de los grupos minoritarios que defienden, a capa y espada, sus muy particularísimos intereses gremiales.

En fin, ¿la culpa de qué, preguntarán ustedes, luego de las anteriores parrafadas? Pues, de que no estemos bien o, mejor dicho, de que creamos estar muy mal. Es un hecho comprobable que otros países de nuestro subcontinente están creciendo económicamente mucho más que nosotros.

También crecemos, pero no como debiéramos. Estamos fatalmente vinculados a la economía de Estados Unidos (de América), nos dicen. Es cierto. Pero también ocurrió que vino Lula a estas tierras, a decirnos que nos quitemos las telarañas de la cabecita y que aprovechemos con más inteligencia nuestra riqueza petrolera. Nadie le hizo caso, que yo sepa. No hay aquí ningún sentimiento de urgencia en lo que se refiere a ninguna cuestión. Ah, y como tenemos elecciones en puerta, no vamos a procesar siquiera los asuntos más apremiantes por eso del "costo político" que puedan representar.

¿Quién tiene la culpa? Ustedes dirán.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Público en línea del 1o.de mayo de 2011).


Jacinto Benavente y Martínez fue un escritor español -madrileño- que logró el Premio Nobel de Literatura en 1922, conocido como el "cínico del pensamiento", según el cual, lo único que realmente prevalece en este mundo son los intereses creados. Para Benavente, "los pueblos débiles y flojos, sin voluntad y sin conciencia, son los que se complacen en ser mal gobernados".

De acuerdo con su decir, existen muchos pueblos en este planeta con tales características, luego entonces me pregunto si acaso "nos queda el traje".

Pero si vamos por partes, habríamos de decir que el pueblo mexicano se ha caracterizado por ser una raza con estirpe, en donde la debilidad no tiene cabida. Lo de flojos, es un "San Benito", que vaya usted a saber quién y por qué se nos impuso como distintivo.

En información reciente se ha dado a conocer que comparativamente con ciudadanos de otros países, los mexicanos trabajamos más horas que otros -bueno, al menos asistimos más horas a nuestro lugar de trabajo-, pero definitivamente no creo que seamos un pueblo de flojos, al menos, no en su mayoría.

Benavente y Martínez establece también que los pueblos sin voluntad y sin conciencia son los que se complacen en ser mal gobernados. ¡Híjole!, aquí sí, como que don Jacinto nos quiere sacar a balcón.

¿Será verdad que nos complace ser mal gobernados?

A manera de intento de reflexión -se requiere un ejercicio más profundo y con una gran dosis de catarsis- habría de plantearme que si no es así, entonces ¿por qué estamos como estamos y nos gobierna quien nos gobierna?

¿Por qué necesitamos de una auditoría para la Auditoría, es decir, por qué necesitamos un policía para que cuide a otro policía? ¿Por qué si una persona ha perdido la credibilidad ante la ciudadanía y ante los "representantes populares", se mantiene en su cargo?

Por supuesto que se trata de preguntas "bobas" si usted quiere, pero luego entonces ¿a qué se debe que exista tanta inconformidad y no le demos salida?

Cuauhtémoc Cisneros Madrid
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 3 de mayo de 2011).


La delincuencia se ha vuelto tan poderosa y numerosa, que han sido insuficientes los recursos destinados a protegernos.

Luis Jorge Cárdenas Díaz
(v.pág.16-A del periódico El Informador del 5 de mayo de 2011).


La ciudadanía inconforme de México con tantos desgobiernos nacionales y estatales, y la plétora de problemas que se padecen, ha aportado a la retórica política una expresión altisonante: "Estamos hasta la madre". No sólo es una frase insolente y soez, sino exasperada. Quizás la Real Academia de la Lengua dentro de 50 años la admita como un mexicanismo más. Por lo pronto, significa llegar al colmo, hasta el gorro, hasta el copete... Estar "hasta la madre" cala profundo, invita a investigar a filólogos y antropólogos. Algún día se organizará un simposio para explicarla más a fondo. Provisionalmente se puede convenir que tal expresión es sinónimo de hartazgo de crímenes, violencia, homicidios y secuestros, sensación de desplome que es patente no sólo en las cifras sobre el tamaño de la economía, el PIB per cápita, el índice de desarrollo humano, sino en lo que la gente sufre en su vida cotidiana... Cabe preguntarnos: ¿Qué tanto hartazgo puede superar la población? ¿Nos acercamos, junto con las elecciones presidenciales de 2012, a la crisis final de un sistema que se pudrió "hasta la madre"?

La dureza de la vida del ciudadano común no acepta la inflación y los recortes presupuestales como meras palabras técnicas inentendibles, sino como un claro lenguaje comprensible para ellos: carestía, hambre, desempleo, desnutrición, enfermedad y miseria.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 7 de mayo de 2011).


Las quejas del hambre, hambre de pan y justicia, deben ser escuchadas, atendidas, acatadas. Es en la respuesta a esas voces donde se aprecia el espíritu de los gobernantes. Y su dimensión histórica.

Jacobo Zabludovsky
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 9 de mayo de 2011).


Es indudable que vivimos en un país de bajos salarios, flagrantes desequilibrios sociales y pocas oportunidades de crecimiento. Al mismo tiempo, una parte de México se desarrolla fuertemente: es incontestable la realidad de una nación que exporta manufacturas, que intercambia una colosal cantidad de bienes y servicios con la primera potencia económica del mundo y que atrae inversiones como nunca antes en su historia. El problema más evidente, entonces, no sería el persistente subdesarrollo de la sociedad mexicana sino la existencia de un país que funciona a varias velocidades: a pesar de la trillada acusación de que vivimos atenazados por la pobreza, en México hay también millones de personas que compran coches, que tienen casa propia y que viajan en avión.

Ahora bien, las preocupaciones sobre la economía han dejado de tener una importancia primera en la agenda de los ciudadanos y lo que más les inquieta, en estos momentos, es el tema de la seguridad. Y no es una casualidad que un país socialmente desigual se convierta en un lugar inseguro para todos sus habitantes, ricos y pobres, aunque la relación entre pobreza y delincuencia no pueda ser establecida de manera terminante. El asunto es muy complejo y tiene que ver con la educación, la trasmisión de valores en la sociedad, los niveles generales de corrupción y otras muchas cuestiones. Con todo, hay señales de alarma muy visibles: muchos jóvenes carecen de futuro y oportunidades; serían, por lo que parece, los primeros candidatos para engrosar las filas de las organizaciones criminales. Es también indudable la descomposición moral de un país azotado, prácticamente desde sus orígenes, por prácticas deshonestas.

Vemos así que la exigencia de seguridad formulada, por ejemplo, en la marcha ciudadana encabezada por Javier Sicilia adquiere, de pronto, un elemento decididamente social: en esencia, se pide que el gobierno abandone la "violencia" y se ocupe de educar a sus ciudadanos, de brindarles atención, de ofrecerles oportunidades o de fomentar la cohesión social. Cosas, todas ellas, muy deseables. Y muy encomiables. Pero, mientras tanto ¿qué hacer con los delincuentes que ya están ahí? Esta parte de la ecuación necesita ser también considerada porque, querámoslo o no, nos encontramos en una especie de camino sin retorno posible: llegado un momento en el desarrollo particular de ciertos individuos, la única alternativa para gestionar el impacto que tienen en la sociedad es la represión, dicho esto en el sentido más legal de la palabra. Podríamos tal vez reconocer que los sujetos antisociales fueron, en sus orígenes, víctimas de injusticias y maltratos; esta constatación, sin embargo, es casi irrelevante a partir del momento en que se dedican a perpetrar pavorosas atrocidades. La urgencia, ahí, no es ya la posible rehabilitación de una persona sino la mera neutralización de un asesino que representa un escalofriante peligro para todos los demás.

Si el gobierno de Calderón renunciara a proseguir su estrategia de acoso y derribo de las organizaciones criminales, los canallas no desaparecerían automáticamente del mapa. Esto hay que saberlo. Y si, en un ejemplar arranque de humanismo compasivo y desinteresado, dedicara todos sus esfuerzos a atender a los jóvenes y a promover la justicia social, entonces los resultados no los veríamos ahora mismo -en unas semanas o unos meses- sino a mediano plazo, dentro de varios años. ¿Qué pedimos, en estos momentos precisos? ¿Seguridad? Sí, eso pedimos. Pero es demasiado tarde, creo yo, como para que tengamos beneficios inmediatos. Lo repito, los delincuentes ya están ahí.

Hay algo más: si fuera cierto -lo que está por verse- que la guerra del gobierno federal está siendo contraproducente (por aquello de "agitar el avispero"), el hecho mismo de que los resultados sean tan cruentos sería la prueba de que existe un mal que debe ser atacado.

Es cierto que la seguridad pasa por lo social. El problema es que a estas alturas hay que aplicar, antes que nada, una terapia de shock.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Público en línea del 15 de mayo de 2011).


¿Cuándo y en dónde perdimos nuestra dignidad? Los claroscuros se entremezclan a lo largo del tiempo para advertirnos que esta casa donde habita el horror no es la de nuestros padres, pero sí lo es; no es el México de nuestros maestros, pero sí lo es; no es el de los hombres y mujeres que cada amanecer se levantan para ir a trabajar y con honestidad sostenerse y sostener a sus familias, pero sí lo es.

Queremos afirmar aquí que no aceptaremos más una elección si antes los partidos políticos no limpian filas de esos que enmascarados en la legalidad, están coludidos con el crimen y tiene al Estado maniatado y cooptado al usar los instrumentos de éste país para erosionar las mismas esperanzas de cambio de los ciudadanos.

Gracias Javier Sicilia.

Carlos Corvera Gibsone
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 15 de mayo de 2011).


La directora del IPN, Yoloxóchitl Bustamante, advirtió que poco vale la tarea de preparar profesionalmente a los jóvenes si éstos, al egresar de la educación superior no encuentran el empleo adecuado.

Bustamante subrayó que las instituciones de educación superior parecen ser los espacios en donde los jóvenes pueden forjar su porvenir, pero para ello es necesario garantizarles un trabajo adecuado a las competencias para lo que fueron preparados.

"Lo cierto es que, para la nación, el costo de formar egresados de alta calidad que terminan en el subempleo, la economía informal o lo peor, en actividades delictivas, es altamente oneroso económica y socialmente".

(V.pág.2 del periódico Mural del 19 de mayo de 2011).


Un altísimo porcentaje de mexicanos percibe su ingreso en el servicio público, de cualquier nivel y clase, como la calva oportunidad de su vida; si no es ahora, nunca. A partir de ahí claudican principios y valores, si los había, pues se mueven en un medio donde la socialización de la corrupción alcanza sus niveles más altos, al amparo de los fueros y la impunidad de que gozan.

Armando González Escoto
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 22 de mayo de 2011).


Cualquier tipo de medidas que se planteen, deben ser vistas de 2 maneras: un primer grupo, con medidas de corto plazo y que podrían tener efectos inmediatos; y un segundo grupo, con medidas de fondo o de largo plazo, cuyos resultados sólo se verán en la siguiente generación.

En el primer grupo se encuentra el tema del control ciudadano de los fondos públicos que menciono, y la legalización -mejor llamada regulación de las drogas- y que en los Estados Unidos, principal causante del narcotráfico en México, ya han intentado aprobar, al menos en lo que se refiere a la producción y consumo de la mariguana.

Mientras ellos avanzan hacia la legalización, aquí en México, ingenuamente lidiamos con el problema del narcotráfico y con los muertos, cuando con una simple regulación podríamos acabar con este lucrativo negocio que ha podrido las entrañas del gobierno, y pasar de un problema incontrolable de crimen y corrupción a un problema de salud, en mi opinión, mucho más manejable y focalizado.

En el segundo grupo de medidas, de fondo o de largo plazo, se encuentra el común denominador de todas las soluciones: la educación.

Es un hecho que el sistema educativo vigente no dotó, a una buena parte de la actual generación adulta, con una cultura cívica y de legalidad, ni con los escrúpulos necesarios para anteponer un mínimo de valores éticos por encima de beneficios personales inmediatos.

Si queremos aspirar a que los niños y jóvenes que hoy estamos comenzando a educar sean diferentes y mejores ciudadanos que sus padres, es imprescindible hacer cambios de fondo al sistema educativo.

No podemos esperar que los cambios necesarios surjan de la actual generación de políticos que fueron educados con la misma e inescrupulosa cultura de incivilidad, y menos si estos cambios les significan conflictos y costos políticos que no están dispuestos a pagar, aunque en ello se juegue el futuro de millones de mexicanos.

La esperanza de mejora radica, entonces, en el porcentaje de la población adulta que afortunadamente no estamos totalmente echados a perder (me incluyo en ellos) y que tenemos la capacidad para exigir y liderar los cambios necesarios para que las futuras generaciones sean mejores que la nuestra, y de ella emanen individuos capaces de conducirse a sí mismos con reglas mínimas de civilidad, ética y respeto a las leyes.

Mientras, a la actual, "incívica" e inescrupulosa generación adulta de políticos y ciudadanos, sólo nos queda exhortarla a tomar conciencia y a autolimitar su capacidad de abuso, y si no lo hace, intentar castigarla con el peso de las malhechas y ambiguas leyes que tenemos.

Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.6 del periódico Mural del 26 de mayo de 2011).


Cuando el gobierno se enferma, muestra síntomas de mayor corrupción e impunidad. Crecen el deseo neurótico por el poder y la codicia por los bienes, por vanos y egoístas que sean esos impulsos. Los privilegiados se reducen y los miserables aumentan. Las instituciones que han sido creadas para preservar la justicia, en vez de generar los valores en los que se sostienen, producen exactamente aquello que combaten. Así por ejemplo, las cárceles en vez de lograr la rehabilitación de los delincuentes, se convierten en generadoras de peores y más perversos violadores de la ley. Los policías, que se supone son vigilantes de la ley, acaban por ser los más frecuentes violadores de ella: igual corrompen, extorsionan o roban, sin que nadie los pueda someter al escrutinio de la ley.

Los políticos, en vez de servir al pueblo, se sirven de él para cumplir sus caprichos y necesidades. Las ideologías son meras poses y no certezas, apasionadas luchas por la hegemonía y no por la defensa racional y sensata de las necesidades del pueblo.

La ética suplica que las personas, en sociedad, seamos capaces de saber cuál es el bien para todos, objetivo y demostrable. Para que todos cuidemos su ejercicio visible. Que la conducta de todos nunca esté por encima de la ley, ni esté por encima de la ética. El bien supremo es inapelable.

Eso es lo que ya se está esfumando en nuestra vida política. La capacidad de preservar la verdad de lo bueno frente a lo malo, lo cierto y verdadero ante la mentira y la falsedad. Del egoísmo frente al altruismo y la sensibilidad de dar en vez de quitar.

La ética social se desvanece en la boca de los demagogos e hipócritas. Se pierde en los legajos de las oficinas repletas de burócratas inconscientes y ciudadanos irresponsables.

Guillermo Dellamary
(v.pág.3-B del periódico El Informador del 28 de mayo de 2011).


Aun los empresarios decentes y positivos para México frecuentemente son impulsados a aceptar la corrupción, pues sin ella generalmente no se puede avanzar ni desarrollar su empresa, pero tampoco son "peritas en dulce", ya que muchos, por no decir la mayoría aunque son buenos empresarios y valiosos para nuestro país, lo que les importa es su empresa y tener las mayores utilidades posibles con una "estrategia mágica" para evadir impuestos. Se nota la ausencia de un sentimiento social y la poca importancia por la intención, no solamente de lograr el éxito de su empresa, sino crear empleos con un sentido social para mejorar la comunidad y disminuir la pobreza.

José Manuel Gómez Vázquez Aldana
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 29 de mayo de 2011).


Las pequeñas, medianas y grandes empresas seguirán devanándose los sesos para mantenerse a flote, las cientos de miles de asalariados seguirán tratando de sobrevivir con el miserable sueldo que reciben, los profesionistas se empeñarán en su trabajo y hasta sacrificarán su tiempo libre para seguirse especializando, los incontables mexicanos que militan en el subempleo harán lo propio toreando líderes y pagando cuotas; el costo para su salud habrá que pagarlo después, haciendo cola en las clínicas del Seguro Social o hacinándose en los pasillos de los hospitales civiles, y todo este ajetreo de vida habrán de realizarlo en medio de balaceras entre organizaciones delincuenciales, con el temor constante de ser asaltados en cualquier sitio, también en la propia casa, de ser víctimas de fraudes y chantajes, de malos tratos por parte de la burocracia, y, de darse el caso, empantanarse en laberintos de corrupción si pretenden buscar justicia.

Armando González Escoto
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 29 de mayo de 2011).


La mayoría de los mexicanos considera que son tratados indignamente. Primero en las condiciones en las que viven y trabajan. Y enseguida, por la inoperancia de las instituciones públicas. Una de las manifestaciones más reconocidas de tratos malos a las personas está en el sistema policiaco, en su tradicional corrupción, como también en el sistema carcelario. El maltrato ahí es persistente a pesar de los discursos alegres de muchos funcionarios. Las revelaciones recientes de lo que sucede en el Instituto Nacional de Migración son un claro ejemplo de ello. La prensa dio cuenta de que los agentes obligan a las extranjeras a prostituirse, extorsionan impunemente a migrantes y exigen dinero por cualquier pretexto. Hechos vergonzosos para México. Actos que pisotean la dignidad de ajenos y propios. Lo que sí es una realidad es que hechos como este suman al clima de indignación solidaria de muchos mexicanos que buscan encontrar caminos de participación ciudadana lejos de los caminos tradicionales. Entre marchas, colectivos, manifestaciones, plantones y protestas crece una solidaridad paralela a las instituciones. Es un germen que crece. Las autoridades y los partidos políticos lo saben y tratan de inducir, influir, cooptar.

Luis Ernesto Salomón, doctor en Derecho
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 29 de mayo de 2011).


El problema mayor de México no es la educación.

Son los "educadores" y los políticos.

Nemesio Maisterra
(v.pág.10 del periódico Mural del 2 de junio de 2011).


En esta crisis nacional una buena parte de las y los mexicanos siente que entre la delincuencia y el Estado le han arrebatado el poder de usar sus herramientas para protegerse y proteger a sus seres queridos.

Lydia Cacho
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 6 de junio de 2011).


La sobreexplotación y el descuido de tierras, aguas, árboles, aire, fauna, es tan fuerte que va más allá incluso de la degradación normal del ambiente que produce la propia actividad humana. Aquí se ha arrasado con todo, por la urgencia de obtener utilidades económicas a corto plazo y sin la menor atención a nada que tenga que ver con conservar o regenerar.

Por igual los gobiernos que las empresas privadas transnacionales y nacionales se han caracterizado por un actitud de desdén hacia la política ambiental. Es el caso de las empresas madereras, de los grandes grupos de hoteleros y en general del sector turístico (especialmente en Yucatán y Quintana Roo), de las empresas productoras de alimentos (los lecheros en Cuatrociénegas) y de empresas muy contaminantes desde la paraestatal Pemex hasta otras como Cromatos de México (el tercer mayor contaminador del país) y la metalúrgica Met Mex Peñoles. Y son innumerables casos donde los intereses políticos predominan sobre cualquier otro (por ejemplo la actitud del PRD frente a los invasores de terrenos o para hacer pública la realidad sobre la contaminación atmosférica).

A decir verdad, tampoco los ciudadanos muestran interés en esta cuestión ni parecen estar dispuestos a cambiar sus hábitos y costumbres para cuidar el medio ambiente: los campesinos que siguen quemando sus campos y con ello no sólo contaminan la atmósfera, degradan los suelos y permiten la entrada de especies invasoras, como dicen varios autores en una revista científica, sino que desatan incendios muchas veces imposibles de controlar; los criadores de camarón que devastan los ecosistemas; los pescadores que usan ¡dinamita! para obtener más fácilmente su pesca; los pepenadores que han hecho de todo para impedir que se separe la basura; las amas de casa que usan detergentes y aerosoles que contaminan; y todos los que desperdiciamos agua, pues pocos se preocupan por arreglar las llaves que gotean o los excusados que tienen fugas.

[...]

Si hay una zona de verdadero desastre en México es la de la educación. Se trata sin duda de una tragedia, de una "catástrofe silenciosa" como le llamó Gilberto Guevara Niebla.

Según Eduardo Andere, en términos educativos, el país sólo puede compararse con los más pobres de América Latina como Bolivia y a nivel mundial con algunos africanos. Y no solamente el rezago es cada vez mayor y la brecha cada vez más difícil de cerrar, sino que deambulamos como barco sin rumbo, sin proyecto ni objetivos y no hay evidencias de que se vaya a rectificar el camino.

Con todo y los discursos, con todo y la cauda de propuestas pedagógicas, didácticas y evaluativas, con todo y los anuncios de reformas, con todo y los nuevos programas de estudio y los cambios en los contenidos y en los libros de texto, con todo y las muy cacareadas innovaciones tecnológicas, una y otra vez se hace evidente que estamos muy atrasados en el terreno de la instrucción formal, que ella es insuficiente y de baja calidad. Entonces ¿de qué nos están hablando cuando dicen que la educación es un asunto prioritario?

Quizá nada más del deseo de que las cosas fueran mejores o de la suposición de que lo son porque se lo dice. Y porque se crean leyes y se firman convenios.

[...]

[Educación] de baja calidad, porque ella no ha estado encaminada a desarrollar la capacidad de aprender y de entender sino sólo a la de repetir, por lo cual no ha propiciado la abstracción y la síntesis sino en el mejor de los casos el aprendizaje de memoria y a decir verdad, ni eso.

Esta afirmación la hago a partir de los resultados de la encuesta PISA que realiza la Organización para la Cooperación y Desarrollo Ecionómico para evaluar el panorama de la educación en el mundo y que en el 2006 colocó a México en el lugar número 38 de 40 países medidos y un año más tarde ya lo había puesto en el último sitio. La razón de esta bajísima clasificación fue porque los alumnos que terminan la primaria no saben ni el álgebra más elemental ni copiar un párrafo sin errores y "dos terceras partes no pueden más que seguir instrucciones simples". Una encuesta de la Unesco aplicada a 8 millones de educandos mexicanos, comprobó que aunque todos sabían leer, muy pocos comprendían lo que leían. [...] ¡No sorprende entonces que a la hora del conteo de votos en las casillas durante las elecciones de julio del 2006 se hayan cometido errores básicos como sumar mal, lo que se consideró por los perdedores un "fraude hormiga" cuando probablemente no era sino resultado de la pésima enseñanza escolar! ¡Y no sorprende tampoco que los ciudadanos tengamos tantos problemas con nuestros papeles oficiales, pues las secretarias son incapaces de copiar correctamente un dato, de modo que luego resulta que no somos esa persona que decimos ser o que no vivimos en esa dirección en la que aseguramos vivir!

[...]

La negligencia es uno de los más graves males del país. El "ai se va", "luego lo reviso", "me vale", "mañana sin falta" son respuestas que dan por igual los burócratas que los ministerios públicos, los ingenieros que los albañiles, los políticos que los ciudadanos. Todos dejamos para mañana el arreglo de la fuga de agua, el cable pelón, el vidrio flojo, el freno descompuesto.

[...]

La incongruencia entre el discurso del poder y la realidad es enorme. Nos habían dicho que la nuestra era una economía sólida, que vivíamos en una democracia y que habíamos avanzado en la lucha por los objetivos que hoy día se consideran los adecuados: la justicia social, la educación, el respeto a los derechos humanos, a la diversidad, al medio ambiente. Pero nada de eso resultó cierto: nuestra democracia no solamente es puramente electoral sino que ni siquiera pasó la prueba de los acuerdos ni las negociaciones ni nos permitió, como se pensaba a mediados de los años 90 "asegurar la paz social y la concordia entre los mexicanos"; la economía no pasó la prueba de la competitividad internacional, el Tratado de Libre Comercio con América del Norte no se convirtió en ese motor del desarrollo que supuestamente iba a ser y a pesar del discurso gubernamental de que llegaremos a ser una de las grandes economías del planeta, "el tema del crecimiento económico no es la prioridad nacional", más de la mitad de la población vive en pobreza hoy igual que hace medio, 1, 2 siglos y esa justicia social de la que tanto se alardea no pasa de ser un "tomar de los vencedores una cierta cantidad de despojos para distribuirla entre los perdedores" como dice con crudeza Agnes Heller; la educación escolarizada es un desastre y generaciones enteras se han perdido y se siguen perdiendo por eso; la obediencia de la ley es una ficción; el respeto a la diversidad (religiosa, ideológica, sexual, étnica) inexistente; la transparencia sólo un invento para publicidad; las instituciones están incapacitadas para cumplir con sus objetivos, atoradas entre la falta de recursos, la ineficiencia y la corrupción; el medio ambiente está devastado y a nadie le interesa cuidarlo; la impartición de justicia no se ha enterado que debe hacer honor a su nombre. Entre nosotros no hay respeto a los derechos humanos, el racismo hacia los indios es brutal y fuerte la desconfianza hacia los extranjeros, los narcotraficantes hacen y deshacen a su santo gusto, millones emigran para poder ganarse el pan, la inseguridad y el miedo dominan nuestra vida cotidiana y hasta la sacrosanta institución de la familia lleva en su seno la violencia.

Ya ni siquiera sabemos si somos una nación, si tenemos una identidad y cuál sería ésa y no tenemos un proyecto a futuro, cuestiones de las que hace apenas unos años nadie dudaba.

Nuestros poderosos se la han pasado envolviendo en palabras y más palabras la promesa incumplida, el proyecto no realizado, la trampa, la corrupción y el fracaso. ¿Cómo pudo Vicente Fox decir que México es un país "en el que uno se siente tranquilo, seguro, confiado de que va a ser el mejor del mundo" cuando lo que experimentamos los ciudadanos es inseguridad, miedo, desconfianza? ¿cómo puede un secretario de Economía afirmar que México "está blindado" frente a los problemas económicos mundiales cuando lo que vemos es de otro modo, muy de otro? ¿cómo puede un secretario de Gobernación decir que México está y ha estado preparado para enfrentar cualquier tipo de reto siendo que no tenemos ningún control sobre lo que sucede con el narcotráfico y en las fronteras? ¿Y uno de Seguridad Pública asegurar que disminuyeron los delitos y uno de Trabajo que se crean empleos y uno de Agricultura que se producen los alimentos que nos comemos y uno de Medio Ambiente que se protege la ecología y se hacen acciones contra el cambio climático?

Pero lo dicen. Sin empacho alguno hablan de fronteras seguras, economía invulnerable, tranquilidad social, seguridad nacional, ¡ah qué país maravilloso el del discurso!

Ese del que hablan es un país inventado, los discursos de logros y avances, de respeto y cuidado, de apoyo y solidaridad, de gestión y acción, no son una práctica sino como diría Elizabeth Jelin, pura palabra vacía.

La mentira es la esencia de nuestra vida política. Y lo que le permite seguir funcionando.

Justo Sierra afirmó que por culpa de "nuestra aversión radical a la verdad, producto de nuestra educación y nuestro temperamento" la nación mexicana era uno de los "organismos sociales más débiles, más inermes de los que viven dentro de la órbita de la civilización".

Sara Sefchovich
(v.págs.131, 196, 198, 297 y 333 de "País de mentiras", Ed.Océano, México 2008).


Hay cosas que superan hasta la más avezada capacidad de comprensión y que lo mejor es dejarlas ir con resignación, con tal de no comprometer el funcionamiento de las propias vísceras con atropellos que van desde la subidera de la gasolina, la voracidad fiscal, la pachorra burocrática, la galopante corrupción, el mugrero de políticos y funcionarios de los que no hay manera de librarse, y hasta las cacareadas declaraciones de quien ha venido cumpliendo la única promesa de campaña que no hizo (reducir sustancialmente la explosión demográfica) y a quien le han cambiado el mote que se auto impuso como "el presidente del empleo", por "el de los 40,000 muertos" (Jorge Ramos dixit).

Paty Blue
(v.pág.3-B del periódico El Informador del 12 de junio de 2011).


Niños y jóvenes encauzan sus capacidades a la fácil tarea de la difícil cuesta de la ilegalidad en sus variadas expresiones de mendicidad: desde el comercio, la piratería, la drogadicción, hasta la conversión en adolescentes sicarios enfrentados por su necesidad al cobro de la inequidad en la sociedad incapaz de dotarlos de respeto, identidad y dignidad.

La imprudencia de los actores políticos está enfocada a la diatriba divisora conducente a la decepción y, potencialmente, desesperación antes que a la propuesta auspiciante de la tolerancia y el esfuerzo por la tranquilidad social.

Carlos Cortés Vázquez
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 12 de junio de 2011).


Si las marchas sirvieran, en efecto, para resolver problemas, hace un buen rato que en este país ya no habría problemas. Pobreza, corrupción, injusticias, carencias y demás asignaturas pendientes -como ahora se dice-, se habrían resuelto como por arte de magia. Literalmente...

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 13 de junio de 2011).


Me queda cada vez más claro que las mexicanas y los mexicanos somos profundamente ignorantes y terriblemente pobres. No tenemos, ni entendemos, la noción más elemental de comunidad: somos ignorantes. Y no somos capaces de ver a los otros como seres humanos: somos pobres [...] Es por eso que en esta plaza no hay 100 millones de personas tomadas de la mano para repudiar la muerte de más de 40,000 de nosotros. ¿Dónde están? [...] Todos los que no están aquí es porque hay algo que les importa más que la vida. Así de simple.

La violencia no está ni en las armas ni en las drogas. La violencia está en nosotros. Las instituciones, gobierno, Ejército y policía también son ciudadanos, no son cosas ajenas a lo humano... Juntos creamos la violencia, todos los días, o la dejamos que exista. Y sólo juntos vamos a poder terminar con ella. Estoy convencido que tenemos que revisar nuestra vida cotidiana, hay que empezar por ahí. Porque la violencia se esconde en los pequeños detalles y se hace invisible y después nos devora.

Julián Lebarón
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 13 de junio de 2011).


Ante el mundo, especialmente con noticias respecto a las 2 detenciones y 2 liberaciones de Hank Rhon, no nada más pasamos por ser una sociedad violenta, insegura, corrupta, obesa, ignorante, caótica, irresponsable, primitiva (así nos vimos en el reportaje que pasaron el martes por la noche por el canal francés TV5 con el enfrentamiento entre policías y los habitantes de San Lorenzo Acopilco), sino que, ahora, somos un país de chiste... con un presidente de chiste, con un gobierno de chiste y con un aparato legal y jurídico de súper chiste... También nuestras elecciones son de chiste... las telenovelas mexicanas son de chiste... los noticiarios en la tele (salvo los que ya saben) son de chiste... ¿A poco Jorge Hank Rhon no es como de chiste, con su chaleco rojo de pene de burro, su tequila de animales y haciendo la "V" de la victoria?

Lo único que no es de chiste es el terror que siente la sociedad mexicana ante el crimen organizado y la muerte de tantos y tantos mexicanos.

Hace unos meses, una hermana de carácter optimista y muy generoso, me dijo con una mirada muy triste: "México me da vergüenza. Este sentimiento me da culpa y no sé cómo manejarlo".

Guadalupe Loaeza
(v.pág.8 del periódico ural del 16 de junio de 2011).


México no crece. A pesar de las muchas promesas y más anuncios de las autoridades, este país navega en las oscuras aguas de la economía actual. Muchas son las voces de expertos que señalan la necesidad de cambiar el modelo económico, más son las evidencias que la realidad presenta, sobre todo, para la población mayoritaria, de que este modelo no lleva al país a sitio seguro.

Es por ello que el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro Robles, señaló -nuevamente- que México debe cambiar de modelo económico, porque los resultados del actual no son los que el país y los mexicanos requieren para un crecimiento equitativo y justo.

El modelo para este país, continúo el rector Narro, debe ser uno que parta de las necesidades de crecimiento de la población, que incluya a las mayorías y que permita el desarrollo del país. Lo anterior dicho ante la evidente polarización social y la enorme inequidad de la distribución de la riqueza en México.

Para concluir, Narro señaló: "Este modelo ya dio lo que podía dar". Y tiene la razón. Ya dio enormes ganancias a los pocos ricos, muy ricos. Ya dio golpes duros a los muchos, demasiados mexicanos hoy empobrecidos... ya dio todas las arremetidas que pudo para instalar a la especulación como el parámetro eje. Ya dio, y no debe dar más si de paz social y crecimiento se trata.

Pero lo que queda en duda es qué hay detrás de la terquedad de tantos funcionarios que, en la persistencia, siguen negándose a la posibilidad de un cambio. Lo que no se sabe es el por qué de tanta terquedad que les hace seguir fortaleciendo al actual modelo que a tan pocos beneficia; aunque sospechas, lo que se dice sospechas, sí que hay, y muchas.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 18 de junio de 2011).


Van pasando dos amigos frente al Palacio Legislativo y de repente oyen gritos desde dentro del recinto: ¡GÜEVON!, ¡IGNORANTE!, ¡LADRON!, ¡VIOLADOR!, ¡MARICON!, ¡DEGENERADO!, ¡RATERO!, ¡COMEMIERDA!, ¡SINVERGÜENZA!, ¡CABRON!, ¡VENDEPATRIA!, ¡DESCARADO!, ¡HIJO DE PUTA!, ¡CULERO!, ¡PUTO!, ¡OJETE!, ¡PENDEJO!, ¡ESTAFADOR!, ¡BURRO!, ¡INEPTO!, ¡DESGRACIADO!

Entonces le dice el uno al otro: 'Oyelos, ya se armó la bronca'.

El otro contesta: 'No seas pendejo compadre, ¡están pasando lista!'

(Recibido por e-mail el 20 de junio de 2011).


"No puedo dejar de decirte la neta de cómo está la cosa: Yo mañana te mando a la prensa para anunciar que eres el elegido de las bases del partido y tomas protesta como el candidato oficial. Pero... uno de estos días te va a llegar don Equis y te va a decir en voz baja y grave: 'Mi querido candidato, aquí le traigo un apoyo pa' su campaña. Le ruego que lo acepte y que sepa que no tiene ningún compromiso con nosotros. Esto lo hacemos de buena fe, porque sabemos que usté es un hombre honesto. Y cuantimás sabemos que no nos va a coartar nuestra libertá de libre tránsito en el municipio... ¿verdá?'".

"¡Óoorale!, tú sabes bien que don Equis es... cómo te diré... es... bueno, tú ya sabes, ¡poderoso! Y ora ¿qué vas a hacer? Si no le aceptas la cooperacha te lo echas de enemigo, si aceptas la cooperacha; te vendes con él".

"Y luego te llega don Ye (que es del bando contrario de don Equis) y te dice en voz más baja y más grave: 'Estimado Candidato, aquí le traigo un paquetito con la primera aportación pa' su campaña. Como este, va a haber un paquetito mensual hasta que logre ganar la elección. Usté sabe que nosotros nos encargaremos de que eso suceda. Sólo le pedimos que usté, personalmente, se encargue de que se nos garantice el derecho de maniobra en Miserilandia'".

"¡Ora sí se puso de a peso la cosa!, ¿qué haces? Si aceptas lo de don Ye también te vendes con él, si no lo aceptas, ya sabes... y peor si ya habías aceptado lo de don Equis; te mata si se entera. Si no aceptas lo de ninguno, ya tienes 2 archienemigos poderosos. Y si aceptas lo de los 2, cualquiera de ellos te va a matar, aunque ya estés muerto".

Alberto Martínez Vara
(v.pág.6 del periódico Mural del 23 de junio de 2011).


El problema, señor Presidente, es que usted piensa que los malos están afuera y los buenos están adentro. El problema, señor Presidente, es que usted se lanzó a la guerra con instituciones podridas, que no dan seguridad a la nación y con altos grados de impunidad.

Ustedes son corresponsables junto con los gobiernos de los estados de 40,000 muertos, miles de desaparecidos y miles de huérfanos, es decir, son corresponsables, independientemente de los criminales, del dolor, de la muerte y del sufrimiento de miles de familias en nuestro país.

No necesitamos ese tipo de exaltaciones mediáticas, necesitamos eficiencia, necesitamos resultados, señor Presidente, en este dolor de la nación, estamos entre 2 fuegos, entre la corrupción institucional y los crímenes, si los criminales campean y hacen y son tan crueles y son tan cabrones, perdóneme la palabra, tan hijos de la chingada, a veces la palabras son precisas, a veces éstas dicen más de lo que podríamos decir con decencia, es porque en las instituciones, estoy hablando de todos, tú también lo has señalado, los presidentes municipales, los gobiernos de los estados, es porque ahí está la corrupción...

Javier Sicilia
(v.págs.32 y 35 del periódico Milenio Jalisco del 24 de junio de 2011).


La indignación ciudadana ha rebasado a los partidos políticos. El desencanto aparece en todas partes, especialmente entre los jóvenes. Los ciudadanos están descubriendo, poco a poco, que su papel en la vida pública está en la participación activa.

Que pueden hacer mucho más que votar. Exigir resultados al Gobierno para ejercer presión constante, es una novedad que llegó para quedarse.

Las expresiones auténticas de víctimas de la impunidad son una muestra de este sentido ciudadano que va a crecer a pesar de las maniobras de las autoridades. Otra muestra son las expresiones de inconformidad activa en las redes sociales que crecen consistentemente.

Como también son las exigencias de oportunidades que gritan mujeres, jóvenes que son discriminados por sus apariencia o inexperiencia.

Junto a ellos está la presión de millones de adultos mayores que sordamente exigen mejores pensiones y servicios médicos. Entre los noveles y los maduros detonados por los agraviados por la violencia y la impunidad se está formando un germen que crece cada día produciendo presión social a las autoridades.

Que nadie se llame sorprendido si dentro de poco tiempo se multiplican los signos de inconformidad debido a la inoperancia de las instituciones públicas.

Vivimos una crisis que mina la legitimidad de las autoridades y que abre la puerta a mecanismos de activismo ciudadano inéditos en nuestro país. No es remoto que los signos sean detonados ante los procesos electorales que se avecinan el año próximo.

Si el gobierno no descifra cómo conectarse con estos gérmenes en desarrollo y los partidos se empeñan en continuar su lucha por mantenerse como entes egoístas que promueven privilegios a espaldas del interés de la sociedad, la ciudadanía emprenderá un camino de movilización social que puede cambiar el rumbo de la vida pública, y de México.

Luis Ernesto Salomón, doctor en Derecho
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 26 de junio de 2011).


Ver la situación del país es echarte un café con decapitados, colgados, bloqueos, secuestros y un montón de cosas que es bien obvio que te afecten.

Flip, guitarrista de la banda roquera regiomontana Jumbo
(v.pág.3 de la sección "gente!" del periódico Mural del 30 de junio de 2011).


La semana que pasó nos demostró la verdadera situación que vive México en lo político, lo social y en la concepción de nuestros gobernantes sobre los problemas nacionales, y para muestra unos botones.

Tanto Héctor Aguilar Camín como Joaquín López-Dóriga han explicado con lujo de detalle la forma en que los políticos y los partidos mexicanos carecen de honestidad y decencia para reconocer sus derrotas.

Para la burla y la anécdota quedará el papelón que hizo Gustavo Madero, presidente de Acción Nacional, al declarar que su candidata en Nayarit, Martha Elena García, ganó las elecciones cuando desde antes del cierre de las casillas se sabía de la ventaja de 8 puntos que le sacaba el priista Roberto Sandoval.

Pena y tristeza provocó el discurso de Alejandro Encinas en el Estado de México, donde fue evidente cómo le incomodó decir lo que dijo y haber jugado el papel que jugó. Pero el que se voló la barda de nuevo fue Andrés Manuel López Obrador que, creyendo que la opinión pública se chupa el dedo, culpa del derrumbe que él mismo provocó a los malos de siempre en su perenne y facilona cantaleta.

Pero lo más grave es que la actitud de los partidos ante la competencia, la legalidad y las instituciones es simplemente un reflejo de una forma de ser nacional, porque en México el ejercicio de la autocrítica no existe, el respeto a las reglas es sólo un buen deseo y la absoluta ignorancia sobre valores y principios es una enfermedad con la que una generación se cría, vive y al final se la contagia a la siguiente.

Allí están la educación pública secuestrada por un sindicato depredador, los medios acosados por un IFE que, de garante de la equidad, se ha vuelto una amenaza para la libertad de expresión; movimientos chantajistas y beligerantes como el SME y Antorcha Campesina, que esconden tras demandas sociales los millonarios negocios de sus dirigentes y son solapados por los gobiernos federal y de la Ciudad de México; una izquierda sometida a un mesías fascista que la ha llevado a involucionar de vanguardia política e ideológica a un seudonacionalismo cavernícola, un gobierno de derecha que en 10 años tiró a la basura el proceso de transición democrática y ha logrado que la sociedad mexicana en su mayoría apueste al regreso del PRI a Los Pinos.

La lista es interminable y no se ve en el horizonte un grupo, movimiento o idea que traiga consigo la esperanza del cambio, por eso, de plano, ¡estamos jodidos!

Néstor Ojeda
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 10 de julio de 2011).


Lo anunció un memorable presidente mexicano: "debemos aprender a administrar la abundancia"; nadie le hizo caso, por lo mismo la abundancia que es mucho más real de lo que nos imaginamos, sigue sin ser adecuadamente administrada. En consecuencia todos los conductos del dinero padecen una lamentable porosidad, con frecuentes fugas espectaculares y escenarios de acumulación exorbitante junto a dramáticas condiciones de miseria.

En el lenguaje de la función pública todo el tiempo oímos hablar de sumas millonarias en los presupuestos, en las deudas adquiridas, en las bonificaciones a tales o cuales encumbrados burócratas, en el aumento del gasto otorgado a los partidos, en las bases económicas para el lanzamiento de todo tipo de proyectos, en el costo que genera el sostenimiento de los 3 poderes, así como la erogación que se hace en asesores, automóviles, equipos de telecomunicación, guardias personales, etcétera. La impresión que nos deja esta inagotable enumeración de sumas es de verdadera e inconmensurable abundancia. Indudablemente poseemos muchísimo dinero, si bien, pésimamente administrado.

Por lo mismo el dinero público se tira en proyectos que quedan a medias, como la remodelación del Centro Histórico, las ciclovías frustradas, las carreteras estatales, o los múltiples institutos para solucionar otros tantos problemas que a la postre solamente generan un problema adicional: abundancia de mano de obra burocrática y basificada.

Para que el presupuesto asignado a cualquier cosa logre por fin aplicarse, atraviesa por una compleja tubería porosa que le resta un buen porcentaje del recurso original, porque hay que pagar papelería, mobiliario, mensajería, compensaciones, porcentajes, telefonía, internet, asesores, inspectores, auditores, secretarias, estudios, avalúos, viáticos, apoyos legales, seguros, bonos, gratificaciones, múltiples viajes de "estudio", más lo que se pueda tomar sin ser visto y que suele ser bastante. De veras, nos sobra el dinero.

Y nos sobra el dinero no solamente para pagar impuestos de todo género que abulta las arcas del gobierno, sino para pagar también todo tipo de servicios igualmente carcomidos por la porosidad social; pensemos solamente en el robo permanente e impune de las gasolineras, en la general alteraciones de pesas y medidas, en las infinitas, legales e impunes formas de robar que tienen los bancos, en el pago de profesores piratas, fantasmas, o fraudulentos, en el atraco que significa pagar un servicio de transporte público como si fuera de primera cuando es de quinta, el abuso y robo de las aerolíneas, especialmente Aeromexico, que impone penalidades por cualquier cambio, pero puede hacer perder vuelos, citas laborales, conexiones, negocios y previsiones a sus usuarios sin el menor escrúpulo y sin penalidad para la compañía.

Todo esto sin que haya autoridad alguna siquiera interesada en poner remedio.

La corrupción genera porosidad económica, y ésta un desperdicio brutal de recursos que de ser inteligentemente aprovechados nos permitirían condiciones de vida mucho mejores para un mucho mayor número de mexicanos y sin necesidad de nuevos endeudamientos.

Armando González Escoto
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 10 de julio de 2011).


A más de la trágica, porque es de tragedia, realidad que se padece por la inseguridad que deriva en los peligros y riesgos que significa el salir con la incertidumbre de si se va a volver, la fauna política, carente del más mínimo de los decoros y sí en cambio con el más espectacular de los cinismos, afrenta a la inteligencia y a la sensibilidad de la ciudadanía mexicana con el nivel paupérrimo, el más deleznablemente miserable que se pueda considerar, del saqueo de recursos "autorizado" por el poder a fin de conseguir eso, más poder, robando lo que con tanto sacrificio la población paga en impuestos.

El ex director del ISSSTE Miguel Ángel Yunes, crápula político chaquetero que transita por los partidos sin convicciones ni principios, "descubrió" que Elba Esther Gordillo, la dirigente del sindicato de ¿maestros...?, con partido político propio encabezado por su hija, exhibiendo su palpable ignorancia de cómo expresarse en el más bajo nivel de cultura, -increíblemente líder de profesores-... Pobre México...-, le exigió el saqueo de fondos del instituto además de la colocación en importantes cargos a "su" gente, entregando al fin algunos puestos y delegaciones.

Aunado a esto, hace 4 años pidió la nefasta fémina 20 millones de pesos mensuales, y posteriormente 300 como "colaboración" para que Nueva Alianza, repito, partido de su propiedad, pudiera participar en elecciones.

Seguiría, a decir del inefable mercenario Yunes, la exigencia de venta, a compinches de la "maistra", -que MAESTRA es otra cosa-, inmuebles y edificios del ISSSTE en el centro de México para explotar un desarrollo comercial.

Por supuesto, ¡faltaría más...! haciendo gala de honradez, el ex candidato al gobierno veracruzano declararía: "¡me negué a corromper la institución!" ¡Toma del frasco Carrasco...!

¿El final? La entrega al feudo de la Gordillo de 15 delegaciones y puestos a sus allegados entre los que figuran un ex yerno, un nieto y un hijo de su ex tesorero.

La distinguida maistra sacaría la carga pesada vinculando al "angelito" Yunes con una desviación de, ¡póngase el cinturón de seguridad amigo lector...! 58,000 millones de pesos, afirmación que el honrado ex director calificó como de absurda. Hombre ¿qué quería usted...?

Francisco Baruqui
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 10 de julio de 2011).


Tanto los cronistas del Mundial Sub-17, como el presidente Felipe Calderón Hinojosa, parece que han tratado de darnos gato por liebre, equiparando los goles fortuitos e improvisados de unos jóvenes futbolistas talentosos, con otras ideas en donde aseguran que "después de este triunfo México no será el mismo", confundiendo de esta manera la magnesia con la gimnasia e intentando sustituir la ineficiencia, la incultura y el caos, es decir, las peras con las manzanas de la discordia, para convertir el triunfo de un equipo de futbol juvenil -bien merecido- en algo que va más allá de las fronteras del deporte, como si una cosa tuviese que ver con la otra, como si un triunfo, estrictamente en la cancha de futbol, viniese a sustituir los fracasos de un país que, en realidad, nunca más volverá a ser lo que era, copados como estamos ahora por la violencia, en medio de una guerra sin fin en donde el crimen organizado, el narco y sus bloqueos -como el que acabo de ser testigo en Morelia- se han desbordado y los asesinatos indiscriminados en Monterrey o ahora en Ixtapa se convierten en la noticia de todos los días.

Por desgracia, en ese otro ámbito, no se tienen los 90 minutos como los que se tienen en la cancha, sino que es más bien una pesadilla que no se acaba nunca, y con todo y esto nos quieran dorar la píldora con la idea de que por haber ganado una copa mundial, todo va a cambiar.

Mejor poner las cosas en su lugar y aceptar el fracaso o la impotencia de un gobierno y una sociedad que no ha sido capaz de negociar los cambios estructurales económicos, sociales y políticos y que sólo nos ofrece un futuro incierto, en donde todo es cuestión de tiempo para que se desmorone una sociedad que ha pulverizado su escala de valores y no ha sabido contener a sus hijos que abandonan todo, aunque implique la muerte temprana, yéndose como conejos lampareados con la ilusión de ganar dinero fácil y pronto, y creer tener ese poder que dan las armas y la droga, sin importarles estar en las profundidades del averno con una vida breve, como una luz de bengala.

Martín Casillas de Alba
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 16 de julio de 2011).


Busca el gobierno federal que los medios de comunicación minimicemos la violencia en el país. Plasma estos atentados y masacres como eventos esporádicos, podríamos decir que casi sucesos normales en una democracia tan compleja como la de México. O sea, que la imagen que debemos tener es que México es un "país normal" y masacres de 21 personas en un bar, o fosas con 200 cadáveres son actos y eventos "normales". Y claro, cómo olvidar el argumnento de que el índice de violencia en México sigue siendo menor que en países como Colombia, Venezuela y Brasil -país anfitrión del Mundial de Futbol y las Olimpiadas-.

Pero hay que ser claros: México no es un país normal y no pueden considerarse actos horroríficos de violencia como "normales" y consecuencia natural de una estrategia para enfrentar grupos criminales que, hay que decirlo, figuran entre los más violentos del mundo.

Parece que el gobierno, el sector privado, las iglesias, los empresarios y la misma sociedad civil no quieren reconocer que México es un país en guerra. Cuando se analiza el número de muertos, la capacidad bélica del "enemigo", la violencia extrema usada contra algunos sectores de la sociedad y el control territorial de estos criminales en partes del país, además de la debilidad extrema de las instituciones que tienen la responsabilidad de enfrentar a estas organizaciones dentro del estado de derecho, cualquier otro país hubiera declarado estado de excepción o una situación de guerra.

Pero vivimos en un México donde "no pasa nada" y creemos que estas crisis eventualmente se resuelven. ¿Cómo? Quién sabe. Tal vez con una intervención divina de la Virgen.

El no reconocer la gravedad de la situación, pese al número de mexicanos que sufren a diario el embate de los criminales, significa que la prioridad en políticas públicas, en recursos y, sobre todo, en apoyo de la sociedad, no existe.

De reconocerse esta gravedad, los secretarios de estado, al menos en materia de seguridad nacional, tendrían total coordinación con una estrategia clara y contundente. Los legisladores trabajarían día y noche para impulsar las leyes necesarias y enfrentar al crimen organizado. La rama judicial no sólo prepararía a sus jueces para juzgar a los criminales más peligrosos mediante la construcción de juzgados búnkers y protocolos de protección, sino también exigiría recabar pruebas de modo que permitan la condena de estos criminales.

¿No se da cuenta la rama judicial de lo que va a pasar en los siguientes años? ¿Cuántos capos y sicarios tendrán que ser liberados, acatando la decisión de la Corte Suprema, después de años de encarcelación? ¿Dónde está la clase empresarial ante esta tragedia nacional? ¿Qué papel deberían jugar las iglesias ante el sufrimiento de sus feligreses? ¿Cómo podemos, los medios, cumplir con nuestro deber de informar en un ambiente tan hostil para esta labor?

El resultado de no reconocer públicamente la gravedad del asunto es asegurar que la tragedia que vive el país continúe, de hecho se agrave, y mejoras no se sentirán por una década.

Ana María Salazar
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 16 de julio de 2011).


Ya hace 2 años cuando fuimos a las costas de Michoacán la gente se paseaba cargando el silencio que imponía la prudencia, como nos lo explicó una lugareña: "Ni una palabra sobre violencia o sobre ellos, nunca sabes quién te está escuchando". Y a Oaxaca hace años dejamos de ir porque nuestros amigos nos alertaron sobre la llegada de "Los Zetas" o de presuntos "Zetas" que estaban extorsionando en la zona y que secuestraron y mataron al dueño de un popular restaurante de Puerto Escondido.

Ayer me puse a hacer unas llamadas a la zona para retomar contacto con mexicanos y gringos que eligieron vivir en esas playas: retirados, músicos, artistas, ecologistas. La información fue descorazonadora: está peor, me dijeron todos. Algunos ya no están, cerraron sus casas y pierden dinero: "Ni modo de irte por la violencia y rentarle a unos incautos", me dijo una amiga.

Calderón tiene razón cuando dice que las posibilidades de que maten a un turista son muy bajas. La mayoría de los muertos son gente vinculada de alguna manera con los grupos criminales. Pero, ¿se puede agarrar carretera pensando en los retenes? ¿se puede vacacionar en pueblos donde la gente tiene miedo? ¿jugar en las olas fingiendo que se ignora que a unos metros hay gente jugándose y perdiendo la vida?

Denise Maerker
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 20 de julio de 2011).


Tenemos leyes que consideran que los gobiernos y sus funcionarios deben de rendir cuentas a varias instancias de los poderes federales, estatales y municipales, y que además es una obligación hacerlo.

También se sabe que se han construido organismos como la Secretaría de Función Pública (antes Secretaría de la Contraloría), Transparencia Gubernamental, auditoria mayor de la federación y de los estados, y otras instancias en los 3 niveles de gobierno que vigilan o deben de vigilar, que los recursos del Estado, que además son de los ciudadanos, se apliquen con total transparencia, oportunidad, eficiencia.

Pero en vez de tener menor corrupción, más transparencia y mayor eficiencia en el uso de los recursos públicos, advertimos con mucha preocupación, indignación y perplejidad, como la corrupción se incrementa y se consolida, como una forma "normal" y aceptada, de actuar y convivir, en todo el país, en la mayoría de las instituciones en los 3 niveles de gobierno.

Entonces nos preguntamos, ¿para qué tenemos todas estas instituciones, todas las leyes y reglamentos para evitar la corrupción, el saqueo, el robo; de qué sirven, o a quiénes sirven, o a quiénes protegen?

Hemos construido una burocracia "enorme" y "cara", ineficiente y muy poco transparente, para vigilar que los recursos de los ciudadanos, y del país, ¡y que tenemos! más corrupción, más dispendio, más opacidad y más autocomplacencia.

Se solapan inaceptables niveles de corrupción, ineficiencia, y que en la mayoría, por no decir en todos los casos, los verdaderos responsables no son sancionados y metidos a la cárcel. Es común enterarse, como en el caso de la revisión de las cuentas públicas estatales, cada año, más de 3 a 4 presidentes municipales de cada partido en el poder, muchos secretarios de estado y altos funcionarios cometen actos de corrupción, negligencia, ineficiencia ¿y qué es lo que pasa? "La mayoría" se ponen de acuerdo para "protegerse"; nadie es sancionado y se robaron el dinero o lo utilizaron mal. Ese dinero es de los ciudadanos y de México, esos recursos deberían ser sagrados.

Dejemos de tener instituciones costosas, simuladoras, llenas de burocracia ineficiente, que más se dedican a la forma y no al fondo, a proteger a grupos y grupúsculos, a cuidar a los amigos, a perseguir a los enemigos. Hoy en México hay mayor corrupción e ineficiencia que hace 25 años.

Lucio G.Lastra
(v.pág.3-A del periódico El Informador del 27 de julio de 2011).


Hace unos días circuló en la red una ingeniosa gracejada en forma de pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre disolución y solución? La respuesta: Si echas a un político en un recipiente con ácido, se disuelve. Eso es disolución. Si los echas a todos, eso es solución. Ciertamente la clase política no es la que goza de mayor consideración en México, y supongo que tampoco en los demás países. Aquí resentimos las ingentes sumas de dinero que se gastan para sostener a los partidos, partiditos y partidejos existentes, y a la profusa burocracia que gira en torno de ellos. Esos partidos han creado un monopolio político que los ciudadanos aún no hemos podido romper. También se han apoderado de la institución encargada de organizar, vigilar y calificar las elecciones, instituto que está ya desvirtuado, y que en vez de ser instrumento de los ciudadanos se ha vuelto herramienta de los partidos políticos para hostigarlos, restringir sus libertades, e imponerles toda suerte de obligaciones que a nadie favorecen más que a una casta totalmente desvinculada del interés de la ciudadanía. Buenos políticos hay en México, pero desaparecen bajo la inmensa caterva de quienes hacen de la política una mera búsqueda de poder por el poder mismo. En fin, que en lo que mira a nuestra vida cívica estamos ligeramente jodidísimos.

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.periódico El Siglo de Durango en línea del 28 de julio de 2011).


Según exaltados panegiristas, México es una nación poderosa: la 7a. economía del mundo con 2 millones de kilómetros cuadrados, todos los climas y riquezas minerales; 10,000 kilómetros de litorales, una frontera de 3,000 kilómetros con el país más rico y poderoso del mundo y un pueblo ingenioso y trabajador. ¿Y nuestros pasivos?: una oligarquía rapaz, un maridaje de políticos corruptos y potentados insaciables, y una casta de administradores que han debilitado nuestra economía y que han entregado el control del Estado a monopolios privados. ¿Y nuestra incómoda vecindad con los Estados Unidos?: nuestra mayor desgracia: dominio económico y político, sojuzgamiento férreo, desprecio y racismo insultante, incomprensiones sin límite y denigraciones abiertas que agravian y escarnecen. ¿Algo más?

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 30 de julio de 2011).


De 1988, que se instauró la política social llamada "solidaridad", a la fecha, los programas se han afinado han cambiado de nombre, pero el principio sigue siendo el mismo: actuar de manera directa sobre los padrones de pobres para reducir los déficit que marcan el círculo vicioso de la pobreza: alimentación, salud y educación. Una generación completa ha pasado sin que existan cambios sustantivos. El número de pobres extremos o alimentarios (aquellos a los que el ingreso no les alcanza ni para comer bien) siguen siendo los mismos 10 millones desde hace 20 años, y el porcentaje de mexicanos en la pobreza tiene rangos de variación mínimos.

No es pues un tema de políticas sociales, sino de un sistema económico excluyente. Para participar de la economía de mercado primero hay que ser mercado, y en México 46% no lo es.

Diego Petersen Farah
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 30 de julio de 2011).


Contemporáneamente y acaso como parte de esa búsqueda de evasión, el crecimiento de la violencia es alarmante. Hoy día la misma escuela, ya desde la primaria, se ha vuelto un campo de iniciación y de experimentación de la agresividad, del desquite y del desahogo. La permanente frustración de la vida familiar, el impacto lúdico de los juegos electrónicos, la mercadotecnia de la delincuencia y de sus portavoces, los medios de comunicación, todo lleva a escenarios más conflictivos. Y mientras niños y adolescentes se golpean y graban en celulares sus "hazañas", los jóvenes, en un alto porcentaje, se enrolan en pandillas, en cuadros delictivos, o se evaden en fiestas pesadas, antros o adicciones. Los adultos, por su parte, es decir, quienes ya han rebasado los 26 años sin llegar aún a los 50, construyen un mundo ajeno, diverso, concentrado en la búsqueda de bienes materiales, cada vez más captados por la seducción del individualismo, ajenos a todo compromiso serio con persona alguna, ya que todo mundo tiene derechos y ya casi nadie tiene obligaciones.

Inevitablemente este tipo de sociedad perdida no representa ninguna amenaza para el sector político y sí la gran oportunidad de poder hacerse del poder y seguir ejerciéndolo sin que a nadie le importe, por más que todos deban aportar su trabajo y dinero para el sostenimiento de esas gavillas de oportunistas que, por su parte, no andan nada perdidos.

La paradoja resultante es evidente, las generaciones mayores de 50 años son hoy día más jóvenes que las menores, en la medida que siguen socialmente interesadas en la transformación de la realidad y lo creen posible y obligado.

Armando González Escoto
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 30 de julio de 2011).


La experiencia y el tiempo ha enseñado a los militares que no necesitan gobernar para tener poder, aunque para ejercerlo realmente necesitan del consenso de todo el mando de las fuerzas armadas. Hoy eso no existe.

La violación de los derechos humanos por parte de los militares, que ha crecido durante la guerra contra las drogas, les redujo capacidad de acción y presión. Pero ni les ha quitado la iniciativa, ni ha anulado su pretensión de tener atribuciones por encima del poder civil.

Al polarizarse la discusión entre los civiles, se empuja a definiciones bipolares. Si hay zonas del país donde la gente no le importan estas turbulencias de la democracia y quieren paz sin importar que el camino por la que la plantea el Ejército puede conculcar libertades, no puede descartarse la posibilidad de que se apruebe una nueva Ley de Seguridad Nacional afín no a los intereses nacionales que aspiran la consolidación de las libertades.

Raymundo Riva Palacio
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 8 de agosto de 2011).


El panorama de hoy tan adverso como absurdo: la deserción en la educación básica está ligada a la incapacidad económica de los padres de familia para cubrir los costos que conlleva mantener a sus hijos en la escuela: cooperación "voluntaria", uniformes, útiles escolares y demás requerimientos administrativos de la imaginería burocrática.

La Secretaría de Educación Jalisco registra una deserción de 3 niños de cada 100 en primaria, abandonan la secundaria 10 adolescentes de cada 100, y en la preparatoria de esos que quedan (y que en su momento fueron afortunados por ocupar un lugar tan difícil de conseguir en las filas universitarias) sólo terminan los estudios 6 de cada 10.

Los motivos de la deserción, testifica la SEJ oscilan entre la precaria economía que los lleva a cambiar la escuela por un probable trabajo en la informalidad; y en el peor de los casos, enlistan los cuadros de la delincuencia cuando a la falta de recursos se le suma la desintegración familiar.

Como escenario adjunto a esta realidad, llega como "accesorio", la perla del sistema de la corrupción desde el propio legislativo respaldado por el ejecutivo al contemplar que es posible y legal, según palabras defensoras del secretario de Educación, el poder de la omnipresencia de una diputada para fungir como legisladora, ser directora de una escuela en Guadalajara y de otra en Puerto Vallarta, todo, todo, al mismo tiempo, pero con sueldos separados.

Martín Almádez
(v.pág.17-B del periódico El Informador del 8 de agosto de 2011).


Hemos construido una democracia de la pluralidad que se parece bastante a la fragmentación, y una institucionalidad política sin mayoría conductora que se parece bastante a la falta de rumbo.

Nuestra democracia no da para pactos nacionales que las partes se dispongan efectivamente a cumplir. Sería maravilloso que fueran posibles, pero no lo son, o no lo han sido. A menos que estemos pensando en pactos contraídos y celebrados en público, como precisamente el de la seguridad, que luego cada quien cumplió o incumplió como le dio la gana.

Este asunto de empezar una propuesta alternativa diciendo que su premisa es hacer un pacto nacional, recuerda la ocurrencia del economista que ante la imposibilidad de abrir con sus propias manos una lata de conservas planteó la solución indesafiable: "Supongamos que tenemos un abrelatas".

No tenemos un abrelatas, no tenemos la posibilidad de hacer pactos nacionales. Hay que abrir la lata de otra manera: con mayorías democráticas efectivas que puedan conducir al país hacia un proyecto de gobierno claro, sancionado en las urnas o negociado con las oposiciones lo necesario para crear una coalición gobernante mayoritaria.

Y ya eso parece difícil de conseguir en la democracia que hemos elegido. Su posible legislación está detenida en el congreso precisamente porque la democracia en que vivimos no está diseñada para inducir pactos nacionales, sino para bloquearlos.

Héctor Aguilar Camín
(v.pág.4 del periódico Milenio Jalisco del 12 de agosto de 2011).


Su legitimidad para levantar la voz es incuestionable. El dolor que han experimentado no merece comparación en ningún ámbito. Hay que verlas, escucharlas, atenderlas no desde la posición de la lástima y la empatía que naturalmente generan, sino sobre todo a partir de descubrir sus inteligencias individuales, sus trayectorias personales y la amarga experiencia que les ha orillado a conocer y experimentar, como quizá nadie más en este país, los callejones oscuros de la "justicia" mexicana, las trampas de la burocracia, la falta de resultados de los ejecutivos, la pasividad de los políticos, la lentitud e inequidad de un sistema quebrado desde hace años.

A Javier Sicilia le asesinaron a un hijo en Cuernavaca. A Julián LeBarón le mataron a hermano y cuñado en Chihuahua. A Alejandro Martí le secuestraron y asesinaron a su hijo en el Distrito Federal. A Isabel Miranda de Wallace le secuestraron, ejecutaron y desaparecieron a su hijo también en la capital. A Efraín Bartolomé fue la autoridad del Estado de México quien le rompió en una madrugada casa y tranquilidad. A Marisela Escobedo ya no la dejaron seguir protestando por el crimen de su hija: la mataron a ella en Chihuahua.

Aunque son un puñado de historias comparadas con las muchas más de a quienes no debe con indolencia llamarse simplemente "bajas colaterales", las de estos hombres y mujeres se han vuelto del dominio público porque han sabido encontrar un espacio en la agenda política y mediática del país, se han vuelto -quizá involuntariamente- en voceros de la sociedad y sus víctimas de la violencia.

Sin embargo, Sicilia, Martí, Wallace, LeBarón, Bartolomé vienen de contextos distintos y sus posturas políticas chocan. Frente a los temas de seguridad, en los que sin duda tienen toda la autoridad moral y de conocimientos como para hablar, Sicilia y LeBarón rechazan la Ley de Seguridad Nacional, pero Martí y Wallace la promueven.

Algunos en la Caravana por la Paz descalifican a Martí por su condición de próspero empresario. Sicilia tiene sus propios enemigos que quieren tacharlo de lopezobradorista. Por estar a favor de algunas de las propuestas del gobierno, hay guerra sucia desde los radicalismos anónimos contra la señora Wallace. Bartolomé, al preguntársele si encabezaría un movimiento o se sumaría a Sicilia, respondió: "No tengo vocación de conductor de pueblos, y después de Agamenón me cuesta trabajo respetar a cualquier otro conductor".

Que entre las víctimas haya debate -por decir lo menos- no es solamente un reflejo de la polarización que vive el país tanto como de que la violencia no se ha frenado en contextos económicos, sociales ni culturales. No ha escogido víctimas. Ha trastocado de manera dramáticamente pareja la tranquilidad nacional. Y deja claro que a la pregunta de ¿quién va perdiendo la guerra contra el crimen: los narcos o el gobierno?, la respuesta sin duda es: la sociedad.

Carlos Loret de Mola A.
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 16 de agosto de 2011).


En estos días es muy difícil pensar que un presidente o grupo en el poder pueda mandar desaparecer a personas disidentes sin que haya algún tipo de consecuencia, los medios mantienen a la población informada de manera inmediata de cualquier violación o intento de atropello de las autoridades en la mayor parte del mundo, y la población en general está mucho más consciente de sus derechos y está dispuesta en la mayoría de las veces a defenderlos y existen mecanismos e instituciones que los pueden ayudar.

Lo triste de la tragedia mexicana es que, a pesar de todas las tendencias mundiales de una reducción sistemática de la violencia y muerte, este país vaya en contra corriente.

Ana María Salazar
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 20 de agosto de 2011).


El resquebrajamiento del tejido social, la pérdida de valores, la falta de políticas públicas que promuevan eficientemente una mejor calidad de vida y el desencanto que provoca sentir tan distante a la autoridad y tan cercana la inseguridad, son motivos suficientes para que el ciudadano de cualquier estrato social se muestre apático frente a los intentos de cualquier orden de gobierno por preservar el orden y la paz social.

La sociedad en su conjunto añora los tiempos en que podía transitar con toda tranquilidad por los espacios públicos que hoy han sido arrebatados por la inseguridad, acrecentando el miedo y zozobra a tal grado que cuesta salir de casa sin dejar de lado la incertidumbre de regresar salvos.

A todos perjudica el crecimiento de la inseguridad porque provoca no sólo incertidumbre social, sino también merma en los sectores productivos, genera desconfianza, ahuyenta inversiones y hace más grande la problemática que cargamos desde hace décadas: como la pobreza, desempleo y falta de oportunidades, aunado al enquistamiento de muchos malos funcionarios públicos que excediendo sus responsabilidades y atribuciones, contribuyen a que prevalezca la corrupción e impunidad, con lo que se fortalece toda una cultura de antivalores que en nada beneficia a las nuevas generaciones.

Celso Rodríguez González
(v.pág.9-A del periódico El Informador del 22 de agosto de 2011).


Ya nos acostumbramos a oír, sin inmutarnos, frases y notas periodísticas como: desvían recursos, incumplen promesas, policía involucrada, se encarecen obras, se aumentan sueldos, se reparten puestos, no dan cuentas, etc.

Y si acaso decimos algo, es sólo hacia nuestros adentros: ... hijos de la ch... y continuamos con nuestros quehaceres.

¿Cuándo es el momento para reaccionar con un: ¡Se acabó! ¡Hasta aquí llegaron!?, porque inclusive cuando otros dicen por nosotros: "¡Estamos hasta la madre!", los dejamos solos. Y a pesar de que sus reclamos son también nuestros reclamos, no hacemos nada, mas allá de darles la razón en silencio, porque los muertos, "hasta ahora", han sido los de ellos y no los nuestros; porque los miles de millones que se roban, nos los han robado poco a poco, y al distribuir los desfalcos en el tiempo y entre millones de mexicanos, ni cuenta nos damos, o resulta una especie de impuesto o extorsión "pagable".

Estamos como estamos, por no tener gobiernos honorables; porque todos los días saquean de alguna forma los impuestos que pagamos; por la ambigüedad de las leyes; por el incumplimiento de las promesas de cambio; porque los sindicatos han secuestrado la educación y las empresas públicas, etc.

Esto, y más, es la causa de los niveles de pobreza de millones de mexicanos; de que nuestros ahorros se esfumen en devaluaciones y crisis, en trámites inútiles, en extorsiones de inspectores y funcionarios públicos, en productos y servicios caros, en garantías inexigibles, en demandas inganables y en créditos impagables.

Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.6 del periódico Mural del 25 de agosto de 2011).


Me siento triste, conmovida por los muertos y los deudos en Monterrey, en Hermosillo, Ciudad Juárez, Zacatecas, San Fernando; y en Durango, Jalisco, Michoacán, Chiapas, Oaxaca y Veracruz; en el Estado de México, Sinaloa, Chihuahua y Morelos; enojada, indignada y preocupada por la realidad que nos circunda y cada día se aproxima más a nosotros, los civiles, los ciudadanos de a pie, los que luchamos cotidianamente por salir adelante, por encontrar oportunidades, por elevar nuestros niveles de vida. Y que cargamos día a día la impotencia por la corrupción, los abusos, las deficiencias e ineficiencias, la baja calidad de la educación y los pésimos servicios de salud.

A todos los que para los gobernantes no somos los patrones ni mucho menos, simplemente votos y, más que eso, impuestos; un mal necesario, los tontos útiles que sostenemos su sistema de vida y su modus operandi; los que contra viento y marea terminamos pagando todo, aunque nos sintamos ahogados por las deudas, porque somos honestos y porque no queremos ser perseguidos, ni multados, ni embargados, ni requeridos, ni citados. Los que callamos por temor a represalias.

La violencia está cada vez más cerca de los que somos mayoría; y duele por lo que es y asusta por lo que puede ser.

Laura Castro Golarte
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 27 de agosto de 2011).


Me tocó ver cómo 3 tipos agarraron a golpes a un inocente lavacoches en un centro comercial de la Ciudad de México.

A un señor que, con su carro, obstruyó el paso del Metrobús y que, en lugar de atender las instrucciones de un agente de tránsito, le dijo hasta de lo que se iba a morir y se fue como si nada.

A la típica ama de casa en camioneta que obstruyó una vialidad para ponerse a platicar con una amiga mientras esperaba a sus hijos afuera del colegio.

A un cirquero que consideró chistoso torturar a un animal en público para vender boletos de a 30 pesos para su espectáculo y a un misterioso valet parking que, en cuestión de minutos, se apoderó de la vía pública.

Obviamente no hay punto de comparación entre ninguna de estas cuestiones, pero el impacto es brutal y la acumulación, peor. Duele, enoja, asusta.

Desde gente que está molesta porque dice que a las víctimas de Monterrey sí se les está atendiendo y a las de la guardería ABC de Hermosillo no, hasta personas furiosas porque Televisa no canceló la pauta publicitaria de Playcity ante la tragedia en Nuevo León.

¿Qué está pasando aquí? No, no es que México se esté desmoronando ante nuestros ojos, que hayamos perdido la capacidad de asombro, que tengamos malos líderes o que no sepamos diferenciar entre el tamaño de una tragedia y otra.

Está pasando que hemos llegado al límite de nuestra tolerancia, pero no en las mismas condiciones en que está llegando la gente de otras partes del mundo.

Aquí, por nuestros antecedentes políticos y electorales, por el tamaño y la cantidad de violencia que recibimos constantemente, por nuestra cultura, por la guerra y por la respuesta de nuestros medios tradicionales, el nivel de irritación es mayúsculo y esto ya es tierra de nadie.

Cada quien hace lo que se le da la gana, como se le da la gana, cuando se le da la gana.

Nadie tiene la culpa de nada. Ni de un atentado terrorista, ni de una balacera, ni de una construcción, ni de un asalto, ni de un problema de salud, ni de un embotellamiento. ¡De nada!

Ah, pero eso sí, siempre estamos buscando culpables. ¿Qué fue lo primero que se dijo cuando salió la nota del casino Royale?

Que las víctimas tenían la culpa por haberse ido a divertir a un casino, que la autoridad era pésima por haber permitido que ese lugar operara y que Monterrey iba en decadencia porque sus habitantes ahora juegan al bingo en lugar de trabajar.

Hasta a Felipe Calderón se le ocurrió la genial idea de echarle la culpa de esto a Estados Unidos.

Fíjese, por favor, lo dañados que estamos. En este asunto de "estoy molesto", "primero yo" y "me tengo que desquitar con alguien" hicimos a un lado un atentado terrorista.

Es como si el 11 de septiembre de 2001 a alguien se le hubiera ocurrido culpar a las víctimas de lo las Torres Gemelas por haber estado ahí trabajando desde temprano.

O como si en lugar de resolver, el alcalde de Nueva York, en aquel momento, hubiera responsabilizando de la masacre al político que firmó las los permisos para la construcción del World Trade Center.

¿Qué tiene que pasar en México para que recuperemos la cordura? ¿Qué nos tiene que suceder en lo individual para que reaccionemos?

¿En qué momento asumiremos la responsabilidad de nuestros actos? ¿Cuándo vamos a dejar de pensar nada más en nosotros mismos para acordarnos que formamos parte de un todo social?

¡Cómo no queremos que un grupo terrorista incendie un casino si aquí, entre otras cosas, cualquier par de fulanas puede humillar públicamente a unos policías, que lo único que hacían era cumplir con su trabajo!

Yo tenía un país. Ahora ya no sé qué es lo que tengo.

Alvaro Cueva
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 28 de agosto de 2011).


Culpar al gobierno de lo que pasó es un tópico: toda la política federal de seguridad ha sido un estruendoso fracaso a pesar de la cantaleta macabra de sus voceros de que "de no haberlo hecho, habría sido peor".

Pero este hecho confirma el grave momento que vive el país, y diría que expresa la enorme y prolongada crisis moral, delatada a través de otros hechos aparentemente distantes y diferentes, como el infame y cobarde asesinato del periodista sinaloense Humberto Millán o el deprimente caso de las ladies de Polanco. Son postales del paisaje de nuestra degradación.

Hace ya varias décadas que en México se gestó la pérdida de la brújula que debió guiarnos a una convivencia civilizada. Dice José Antonio Marina -al que recurro para tratar de encontrar una explicación del por qué de estas conductas propias de subnormales- que a las sociedades las extravían el odio, la agresividad, la envidia, la impotencia, la soberbia.

No podemos negar que entre la ambición y la descomposición moral de muchos sectores sociales, unos medios audiovisuales "que naturalizan la violencia, el sexo, el lenguaje obsceno, la perversidad humana y el consumo excesivo y descontrolado", la desigualdad, la corrupción y la violencia que hoy estamos sufriendo en su etapa más cruenta, hay abiertos y activos vasos comunicantes.

Para el filósofo y pedagogo español, "lo importante es que desaparezca el bacilo de la rabia" y entender que "un problema sólo se resuelve cuando termina dejando a salvo los valores de la convivencia".

Jorge Medina Viedas
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 28 de agosto de 2011).


La escalada de violencia incontenida por quienes debieran tener la capacidad de frenarla, nos seguirá dando motivos para hacer de la tristeza una instalación permanente.

Me siento pesarosa porque en lo que va del sexenio (al que sin duda le guardaré luto jubiloso a partir del año que entra), he escuchado tantos pésames oficiales y enérgicas condenas, que ya me faltaron dedos para llevar la cuenta. Han sido tantos, en tan poco tiempo, que han perdido su impacto y ni mella hacen en la conciencia colectiva.

Llevo moño negro en el corazón porque, en el mismo lapso, he sido testigo de lo organizado que anda el crimen y lo despatarrado que están las instituciones a cargo de someterlo. Me agobia el desconsuelo cuando contabilizo la cantidad de amenazas que el ejecutivo ha enviado a los malandrines y éstos no entienden, o se hacen los que la virgen les habla y porfían en la comisión de horrores cada vez más inenarrables.

Experimento una profunda aflicción porque, o la ley de gravedad fue puro cuento de Newton, o "todo el peso de la ley" significa apenas una grácil pluma que las autoridades ni siquiera encuentran a quién dejársela caer o, lo que es peor, la utilizan para gravar espaldas inocentes que acaban convertidas en un simple e irrelevante "daño colateral".

Traigo la desdicha atorada porque advierto que las manifestaciones pacíficas, las estrategias lúcidas, las iniciativas inteligentes, las propuestas juiciosas, los análisis agudos y los estudios sagaces sobre el combate a la delincuencia no son tomados en cuenta y terminan sirviendo para lo mismo que los pactos y acuerdos de seguridad nacional, firmados desde hace un trienio.

Me provoca amargura asumir que estoy perdiendo mi capacidad de asombro frente a lo inaudito, pero temo que la barbarie recurrente en cualquier momento llegue a dejarme tiesa, ya sea por encontrarme en el lugar y momento equivocado, o porque la tragedia ajena y sistemática va a acabar volviéndome como de piedra; ciega, sorda y, lo más lamentable, muda y pasiva para hacer valer mi derecho a la tranquilidad y el de todos a la paz social.

La desolación se me ha anidado en los entresijos porque soy testigo frecuente del desatino de los gobernantes, de la inagotable voracidad de los políticos y de la irresponsable frivolidad de los medios masivos más socorridos.

Paty Blue
(v.pág.7-B del periódico El Informador del 28 de agosto de 2011).


Se ha pasado por el uso inmoral de la inseguridad en las regiones para denostar y sacar provecho electoral en los comicios, por acusaciones desesperadas atribuyéndose entre partidos la paternidad de la crisis; por incrementar desmesuradamente el presupuesto para seguridad sacrificando otras áreas tan importantes como la educación, la salud o la justicia; por marchas de organizaciones ciudadanas, plantones y manifestaciones interminables; atravesamos ahora por una encrucijada de reformas legales que implican la creación de nuevos órganos, pero sin una planeación presupuestal que los soporte.

A las muertes por venganza o relacionadas con grupos que provocan inseguridad, se agrega una gran cantidad ahora por personas solitarias que ante la desesperación y la inoperancia de los diversos órdenes de gobierno, han optado por cargar su arma para protegerse por su cuenta y con ello incrementar sustancialmente los riesgos para la sociedad en general.

Es claro que el problema ha superado la capacidad de respuesta de la nación, sabemos que no existe la posibilidad de que con sus propios medios y solo, el gobierno logre recuperar la tranquilidad para las familias mexicanas.

La solución no es sencilla, los analistas internacionales estiman que será en una década cuando se pueda apreciar un cambio, siempre y cuando modifiquemos también nuestra actitud personal, que entendamos la gravedad y las consecuencias que tiene la falta de acción y compromiso individual y colectivo.

Siempre y cuando se asuma en las instancias de gobierno con responsabilidad el ejercicio impecable de sus funciones sin anteponer intereses partidistas o de grupo ni caprichos personales, en un marco de respeto y coordinación entre poderes y órdenes de gobierno, para privilegiar una actitud responsable para trabajar y en consenso, hombro con hombro, y no en base a preparar elcamino para el siguiente cargo que pretenden ocupar quienes hoy son responsables de garantizar seguridad y paz social.

La tarea consiste en superar la diferencias y anteponer el nombre de México antes que cualquier interés personal o de grupo, de lo contrario continuaremos por la senda del encono y descoordinación.

Celso Rodríguez González
(v.pág.7-A del periódico El Informador del 29 de agosto de 2011).


De la muerte de 52 personas, el pasado jueves 25 de agosto en Monterrey a causa de un ataque que, ahora se sabe, fue orquestado por los Zetas, está quedando como siempre, apenas la estela de una discusión nacional que tiende a desvanecerse con el paso de los días, sin que se adivine un cambio, uno al menos entre los muchos que hacen falta para comenzar a resolver el difícil escenario que el futuro ofrece a los mexicanos, mezclado de violencia, impunidad, carencias económicas y la voracidad insaciable de los partidos políticos y sus cúpulas, que todo lo someten a las elecciones de 2012.

Después de ese día no se agilizaron ni un poquito las acciones para mejorar a las policías municipales y estatales, al menos con la aplicación del famoso examen de control de confianza que, dicen, permitirá depurar los cuerpos policiacos y las procuradurías de justicia de todos los elementos coludidos con la delincuencia; tampoco se han pronunciado jueces, magistrados o ministros para, en un gesto de solidaridad con la sociedad, admitir la increíble ineficiencia del sistema judicial y a partir de ese mea culpa, iniciar el cambio desde dentro, ése que dependería de ellos sin necesidad de una reforma jurídica que, frente a los muertos y en vista de la impunidad, suena al pretexto de siempre.

Gobernadores y presidente del país tampoco abordan el tema de su falta de coordinación para la lucha contra la inseguridad porque todos defienden sus intereses políticos y su parcela de poder. Y ni siquiera recuerdan -no conviene porque no hay dinero para eso- que por todo el país, los reclusorios donde deberían estar internados los criminales, están sobrepoblados y son controlados en su mayoría por mafias de los mismos presos y que la supuesta readaptación social sólo está plasmada en leyes que no se cumplen.

En lugar de asumir con seriedad extrema lo que ocurre, las fuerzas políticas todas, se limitan al discurso de indignación y hacen como que se solidarizan con los deudos de los muertos, cuando la gente no quiere abrazos de pésame sino acciones concretas.

Desde la Presidencia de la República se opera, con recursos públicos por supuesto, una megacampaña publicitaria para proteger la imagen de Felipe Calderón porque la matanza ocurre unos pocos días antes de su informe presidencial, cuando el luto nacional que decretó debió haber consistido en la clausura de cualquier evento superfluo.

Definitivamente, el asesinato en masa de Monterrey no hará un después.

Jorge Octavio Navarro
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 30 de agosto de 2011).


Las últimas semanas han sido difíciles: ver el terror de las familias en el estadio de futbol de Torreón, conocer de primera mano las condiciones de vulnerabilidad en la que están trabajando muchos amigos periodistas en Torreón, en Veracruz, el artero asesinato la semana pasada del periodista Humberto Millán en Culiacán, el incendio provocado en el casino Royale, el dolor de tantas familias, la crueldad de los asesinos, el tufo de corrupción que todo lo envuelve. Imágenes y noticias que se van acumulando una tras otra, día con día, y que de bote pronto se traducen en rabia, enojo o dolor, pero que todas juntas al paso de los días van dejando ese sedimento de tristeza que estoy segura no es sólo mío sino un lamentable patrimonio que nos pertenece ya a todos. No es fácil escapar ni siquiera para quienes han decidido deliberadamente no estar enterados, mucho menos para los que diario seguimos en detalle los pormenores de esta macabra historia.

Ayer el presidente Calderón les dijo a los niños ganadores de las becas bicentenario que sabía que estaban preocupados y angustiados pero les pidió que no se angustiaran ni se alarmaran por lo que escuchaban en sus casas y lo que veían en los noticieros porque el gobierno está haciendo lo que debe. ¿Y sí lo está haciendo? Porque si hubiera certeza a ese respecto supongo que los reveses serían más tolerables. Pero si hay una razón para el desasosiego es justamente porque no hay ninguna evidencia, en ninguna parte, de que el gobierno está haciendo lo que se necesita para que estemos más seguros. Todo lo contrario, sin negar el problema de inicio que enfrentó este gobierno, el asunto es que de diciembre de 2006 a la fecha no hay menos sino más muertos, más violencia, más inseguridad y en más lugares. Y no nos confundamos, no se trata aquí de criticar a un gobierno ni de abonar a favor de otro partido, remitiéndonos a los hechos y partiendo del genuino deseo que todos tenemos de que esta espiral de violencia, inseguridad y miedo se detenga ¿hay un indicador, cualquiera, que indique que esto está mejorando? ¿que se ha hecho lo que se tenía que hacer para que los mexicanos vivamos en paz y con cierta seguridad? Honestamente no lo veo. He leído a todos los especialistas del tema y ninguno sostiene que estemos mejor hoy que en diciembre de 2006, la única diferencia es que unos, los menos, creen que para mejorar esto tenía que empeorar y otros no.

Denise Maerker
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 31 de agosto de 2011).


En gesto involuntario de aflicción el presidente les dice a los niños que no deben afligirse. (Tirarse al suelo sí, añado yo, cuando se vean en medio de una balacera, pero afligirse no). Lo bueno es que la Real Academia de la Lengua no admite la palabra "apanicado", que si no ya lo estaríamos todos. ¿Será exageración decir que el país entero se encuentra secuestrado, y que todos nos convertimos en rehenes cuando salimos a la calle o a la carretera?

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.periódico El Siglo de Durango en línea del 1o.de septiembre de 2011).


Miguel Ángel Severino García, integrante del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato de Telefonistas, se pronunció a favor de un paro nacional en el país, como medida de protesta por lo que consideran una administración fallida que ha ocasionado violencia, pérdida del poder adquisitivo, desempleo y pobreza.

El dirigente sindicalista, se dijo a favor del pronunciamiento que circula en algunos sectores y redes sociales, sobre la realización de un paro nacional. "Si se ha hecho en España y Chile, por qué no hacerlo aquí", asentó.

Lamentó que las administraciones del PAN hayan generado un retroceso en el país.

Aseveró no hay rubros donde se pueda ofrecer a la ciudadanía un mejoramiento y crecimiento y consideró que es necesario que la población evite un colapso en el país ya que se han perdido libertades ante la violencia imperante.

"Desgraciadamente en este país vamos en lo individual, por ello hacemos una convocatoria de un gran frente un polo social, la sociedad no puede seguir pagando por una pérdida de 70% del poder adquisitivo, debemos exigir un cambio en las políticas del modelo económico y social", concluyó.

(V.periódico El Universal en línea del 1o.de septiembre de 2011).


Duelo nacional por la incapacidad para prevenir el crimen y por la falta de inteligencia policial; duelo por la impericia legislativa que aprobó 198 casinos de un jalón, a iniciativa de Santiago Creel y que hoy son miles en todo el país, sin que se hayan valorado los efectos mafiosos ligados con la ludopatía.

Jaime Preciado Coronado
(v.pág.47 del periódico Milenio Jalisco del 2 de septiembre de 2011).


Los alarmantes y trágicos problemas de inseguridad, dignos de un estado desorganizado y débil, harían pensar que México es un país en etapa incipiente de organización.

Jesús Gómez Fregoso, historiador y catedrático de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.46 del periódico Milenio Jalisco del 2 de septiembre de 2011).


Al parecer nuestros políticos todavía no entienden que informar no es lo mismo que rendir cuentas. En el primer caso y especialmente en México, los gobernantes hacen un recuento más bien alegre de "logros" y "resultados" que por lo general no se notan, pero claro "ahí están las cifras". Y en el segundo, la idea es hablar de la realidad del país, con verdades y no con datos que las ocultan y someterse al juicio a la sociedad a la que se deben. Es decir, mostrar apertura y humildad para reconocer lo que se ha hecho mal y rectificar.

Nadie lo hace así y menos ahora que los informes además se han puesto de moda como vitrinas para políticos en funciones que aspiran a otros cargos, cuando todavía no se sabe de bien a bien qué es lo que han hecho en donde se desempeñan aún.

Ya va siendo hora de que esa "confusión" de los políticos, respecto a las diferencias entre informar y rendir cuentas, se termine.

No sirve que nos atiborren de datos (y ni siquiera), conceptos, frases trilladas y rimbombantes y recursos por el estilo, cuando en el terreno de los hechos ni educación ni servicios de salud de calidad y suficientes para todos, ni empleo, ni crecimiento económico, ni reducción de los índices delictivos, ni menos muertos o "daños colaterales", ni cambios de fondo, ni reformas, ni nada.

Cuando los dirigentes sindicales de Educación, Petróleos, CFE, IMSS y demás entidades y sectores, siguen utilizando a sus agremiados como carne de urna; cuando el "liderazgo" les sirve para acumular poder y dinero y desde la autoridad no se emprende acción alguna para llamarlos a rendir cuentas; se les deja operar a cambio de votos siempre con la amenaza abierta o velada del paro de labores.

Cuando las cifras estimadas para el crecimiento económico del país en 2011 ya bajaron y los datos de desempleo siguen en aumento; cuando millones de jóvenes no tienen oportunidades y no se hace nada que pinte, para cambiar su panorama, para ilusionarlos en un mejor futuro.

Cuando el número de muertos por la dizque estrategia contra el crimen organizado sigue en aumento hasta llegar a 50,000 o más, dependiendo del recuento de ejecutados y asesinados este día.

Cuando es más fácil responsabilizar a los gobernadores de los estados, a los presidentes municipales e incluso a otros países, antes que reconocer errores, exactamente como hizo ayer el presidente Felipe Calderón en su Quinto Informe. Y no es que los demás queden a salvo de la responsabilidad, pero hay algo que se llama liderazgo.

Seguimos pues, sin que los políticos rindan cuentas... todo se reduce a un informe entregado "en tiempo y forma, con base en los artículos tales y tales y en cumplimiento de bla, bla, bla..." y un mensaje equis.

Laura Castro Golarte
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 3 de septiembre de 2011).


Para como van las cosas, los precandidatos me acabarán por convencer de poner en la boleta electoral el nombre de Dios, a ver si así se salva México de quienes quieren gobernarlo a toda costa, sin importar el destino de los mexicanos...

Octavio César M.G.
(v.pág.4 de la revista Día Siete del 4 de septiembre de 2011).


México se enfrenta a hechos dolorosos que deben hacernos reflexionar. La violencia se ha apoderado de la vida cotidiana de la mayor parte de las comunidades, mientras las instituciones corroídas se debaten por resistir a la corrupción impune. En medio de la confusión, se ha creado un vacío de poder en muchas de estas instituciones, que ha sido llenado por delincuentes que se confunden entre funcionarios, políticos y empresarios. La confusión en los procesos de formación de nuestra juventud ha hecho prevalecer el criterio de que tener es más importante que ser, y que el objetivo fundamental se sitúa en la obtención de dinero de la forma más rápida posible. En medio de todos nosotros, a lo largo de los años se han desarrollado actividades ilícitas. Las hemos visto crecer y en gran medida las autoridades y la propia sociedad las han tolerado y hasta fomentado. Hemos permitido que se instale entre nosotros el criterio de premiar al tramposo por encima del responsable. La sociedad ha dejado de lado el sentido meritocrático que estimula a los mejores, para enfocarse a la frivolidad expresada en la frase "el que no transa, no avanza".

Hemos dejado crecer la impunidad en todos los ámbitos de la vida social. El deterioro que vivimos lo hemos propiciado todos, aunque son las autoridades las mayores responsables. Las cosas han llegado a un punto tal que la fuerza de la autoridad ha sido desafiada con violencia y en muchas zonas ha sido rebasada e, incluso, sustituida. La mayor parte de los más de 40,000 muertos que ha dejado la violencia son jóvenes mexicanos que tenían derecho a vivir en paz.

Vale la pena preguntarnos por qué muchos de ellos decidieron el camino de la violencia y la ilegalidad. Es momento de preguntarnos qué hemos hecho mal los mexicanos para tener esta realidad entre nosotros. Hora de preguntarnos si no hemos sido indiferentes y egoístas al mirar crecer el mal al lado nuestro y hacernos de la vista gorda.

Debemos asumir que las autoridades que tenemos son producto y reflejo de la vida social. Ésa es nuestra realidad. Ése el tamaño del desafío que tenemos frente a nosotros. La solución no vendrá de ningún caudillo que mediante fórmulas mágicas transforme la realidad. Vendrá de la conciencia de los ciudadanos, que germine una actitud más comprometida con los valores de la libertad y la responsabilidad, que imponga a los funcionarios en turno un sentido parejo y riguroso en la aplicación de la ley. Que establezca parámetros cívicos de valor para nuestra juventud y que exija a los empresarios, políticos y líderes de opinión una autoridad moral en su desempeño.

Luis Ernesto Salomón, doctor en Derecho
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 4 de septiembre de 2011).


Mi país se encuentra en una espiral de violencia que parece no tener fin. Las estadísticas de asesinatos causados por el crimen organizado nos hablan de más de 50,000 víctimas. Los mexicanos vivimos en un duelo permanente. Sin hipérbole, se diría que en México, el mal anda suelto. ¿Por qué? Porque nos lo encontramos en cada esquina. Para colmo nuestras autoridades no saben qué hacer, a pesar de haber mandado a las calles al Ejército Mexicano. No hay duda que su estrategia no ha dado resultados. Nuestros gobernantes tienen miedo.

La lista de daños colaterales que ha causado la violencia en México es infinita, desde una enorme cantidad de viudas y de niños huérfanos, hasta la más absoluta desesperanza, parálisis del pueblo mexicano por el terror que sentimos de nuestros propios compatriotas. Mexicanos que matan a otros mexicanos inocentes; mexicanos que roban a otros mexicanos todavía más pobres que los delincuentes, y mexicanos que ya no creemos en nosotros mismos, incluyendo naturalmente, nuestras paupérrimas instituciones.

¿Cómo hacer para que Estados Unidos ya no venda armas a los capos de los cárteles, las mismas que matan a tantos y tantos mexicanos?

La mayoría de las 50,000 víctimas no tienen nombre y terminan enterrados en el absoluto anonimato, en fosas clandestinas. Cuando las autoridades se refieren a ellas, hablan de números que arrojan las estadísticas, pero jamás de sus nombres como seres humanos; ya veremos si funciona la nueva procuraduría social.

Guadalupe Loaeza
(v.pág.5 del periódico Mural del 8 de septiembre de 2011).


En la realidad que nuestro país vive, es desesperanzadora la visión de miles de jóvenes que huyen del hambre y la falta de oportunidades para incorporarse al ejército de nómadas, de jornaleros agrícolas, del lumpen urbano, de los migrantes en fuga hacia el horizonte humillante de los Estados Unidos. Al ver frustradas sus esperanzas, quedan, desgraciadamente, sujetos a la tentadora oferta del crimen organizado.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 10 de septiembre de 2011).


Describir al México descarnado y doliente de Felipe Calderón Hinojosa: un país como nunca antes agobiado por el miedo, y la corrupción y la impunidad.

Fue Pedro Jiménez León, diputado del Convergencia, quien señaló: "El verdadero desastre (ha sido) el sistema educativo y la falta de oportunidades para jóvenes, mismos que se han convertido en un caldo de cultivo para su inserción en las actividades delictivas, como una vía de escape, a fin de satisfacer sus carencias".

Vicente Bello
(v.pág.3-A del periódico El Informador del 10 de septiembre de 2011).


Lo que sacó a flote el trágico evento del casino Royale, en Monterrey, es el estado de corrupción y violencia que permea al país y el grado de indefensión en que se encuentra la población, por más que las autoridades federales, estatales y municipales pretendan dar una imagen de compromiso y eficiencia. Baste conocer las muy jugosas cercanías de allegados del presidente municipal con los dueños del casino, sin que ninguna autoridad hiciera algo. Pero la tragedia, el dolor de las muertes, los heridos y la sangre, como ya lo han hecho costumbre, la ponen ciudadanos inocentes, porque los demás: delincuentes y autoridades, todos a una, están a buen resguardo.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 10 de septiembre de 2011).


El doctor Luis González Aréchiga tiene 81 años de edad y desde el principio de los tiempos, pareciera, se sienta en su consultorio que fue antes de su homónimo padre, en las inmediaciones del recientemente reinaugurado ROXY.

El doctor Luis cobra, prácticamente "lo que sea su voluntad" y su voluntad de servicio lo ha convertido en un personaje de leyenda, en un ícono tapatío.

La cara sangrante del doctor Luis González Aréchiga es el rostro de la violencia cotidiana.

Duele ver, que a un personaje al que describo angelical porque lo es, le visite en su consultorio un imbécil, le agarre a golpes con un objeto contundente, el primero que agarró de su escritorio y le robe los 50 míseros pesos de la consulta del día.

Eso jode. Y jode porque es el resultado de una serie de políticas públicas de retrete que han llevado a este país a la cloaca de la corrupción, la violencia y la ingobernabilidad.

Éste es el resultado de que vivimos en un eterno periodo electoral con políticos de circo y trampolín que roban millones con el pretexto de vender quesos o de primas vacacionales como nuestro auditor. Éste es el resultado de invertir millones en una guerra áspera, intestina e inútil en vez de invertir en educación y empleo.

Sigan así señores políticos con las miras bien puestas en sus urnas mientras los electores nos morimos ya no del asco, sino de la impotencia y la tristeza.

Jorge Zul de la Cueva
(v.pág.2-B del periódico El Informador del 10 de septiembre de 2011).


Se miente y se vuelve a mentir. Hay una terrible deformación que nos está causando males mayores porque cuando la impunidad se enraiza la corrupción no tiene límites. México está inmerso en una situación de caos.

Eugenio Ruiz Orozco, ex presidente municipal de Guadalajara
(v.pág.3-A del periódico El Informador del 12 de septiembre de 2011).


La juventud estudiosa en México considera que en nuestro país malos gobiernos, desempleo, pobreza, deficiencias en la educación, corrupción, narcotráfico, violencia, desinterés social, falta de valores, desintegración familiar, contaminación, desnutrición, obesidad, egoísmo, malinchismo, entre otros, son los problemas que alumnos de la Universidad de Guadalajara y la Universidad Panamericana, señalan como los más graves que aquejan a nuestro país.

Señalan que los gobernantes, legisladores, funcionarios públicos y semejantes, aprovechan los cargos que ostentan sólo con el fin de beneficiarse a sí mismos o a unos cuantos, y que en muchas ocasiones tales servidores carecen de la instrucción necesaria, idónea y suficiente, convirtiéndose en personas no aptas para desempeñar dichos puestos; aluden que ésta es una consecuencia del defectuoso sistema educativo en México.

Lo anterior se debe a hechos como que existen profesores y directivos fantasmas, que sólo cobran, pero no educan y mucho menos dirigen.

Reconocen que todos son alumnos, pero son pocos los estudiantes; aunado a ello la mayoría de los egresados no logra conseguir un trabajo, y si lo hacen, en muchas ocasiones no es en el área para la que se prepararon.

Califican de "miserables" los sueldos que percibe la mayoría de la raza, por lo que no les extraña que exista la corrupción y la delincuencia.

"Es además un problema de valores", señalan algunos; los padres viven tan preocupados por conseguir más dinero, que olvidan educar primero a sus hijos, los dejan a merced de la televisión y la internet, sin supervisión alguna, la desintegración familiar es el pan de todos los días, la violencia intrafamiliar es un mal en muchos de los hogares mexicanos.

Expresan que la corrupción y la delincuencia son producto de esa falta de educación, de valores desde la familia, de la desesperación por satisfacer las necesidades básicas de todo ser humano.

Está en todos y en cada uno de nosotros, el poder de decir "basta", de cambiar toda la estructura dañada del país, el poder de ser el país que nuestros jóvenes anhelen gobernar para transformarlo en un espacio digno de vida, no en un paisaje de muerte y miseria.

En conclusión, el pueblo tiene hambre, no asiste a la escuela ni está educado, no tenemos escuelas para la formación de ciudadanos, menos para educar gobernantes.

José de Jesús Covarrubias Dueñas, magistrado presidente del TEPJF
(v.pág.11-A del periódico El Informador del 12 de septiembre de 2011).


Aunque desde el discurso oficial por lo general se tratan de exaltar "logros" y difundir datos "positivos", lo cierto es que vivimos una de las épocas con mayor desesperanza e incertidumbre.

Nos atrapan la impotencia y la indignación. Y, cada vez con mayor frecuencia, el miedo.

Todos estamos conscientes de la realidad que nos circunda y la mayoría tratamos de sobreponernos para seguir con nuestras vidas en la mayor normalidad posible mientras muchos otros tratan de hacer algo por México desde diferentes frentes.

Somos mayoría los que cumplimos con nuestras obligaciones y responsabilidades en todos los ámbitos; siempre se requerirá más e inevitablemente habrá quienes no lo hagan, pero no se detendrá el país por eso, ni siquiera por los obstáculos cotidianos generados por una clase gobernante egoísta, corrupta e inepta.

Laura Castro Golarte
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 17 de septiembre de 2011).


La sociedad mexicana, donde le toquen, ahí hay algo que está mal o no funciona bien. Hace un año y dos fueron los antros, que algunos operaban fuera de horario, otros sin los permisos correspondientes, que se cometían ilícitos como ingreso de menores de edad o venta de estupefacientes; de todas estas irregularidades eran cómplices los administrativos y el gobierno. Por ese mismo tiempo fueron las guarderías, con la misma fila de irregularidades, de fallas advertidas y consentidas, de construcciones inadecuadas que se volvieron adecuadas por medio de un soborno o de muchos, de todos estos errores eran cómplices los administrativos y el gobierno. También ha sido tema la carne contaminada, la leche contaminada, las frutas contaminadas, los fraccionamientos irregulares, las gasolineras que alteran sus máquinas expendedoras, los deportistas con documentos de identidad falsificados, los empelados de aviación que trabajan de mulas, y también de todas esta incontable serie de atracos han sido cómplices los administrativos, los dueños, los empleados y desde luego, las autoridades.

Con mayor cercanía han sido los casinos con el mismo esquema: inesperadamente se presenta una tragedia o un escándalo, de inmediato los medios aprovechan la feliz ocasión para llenar su tiempo aire con abundantes noticias, se suceden las declaraciones oficiales, las condolencias de ser el caso, la afirmación de que se hará caer todo el peso de la ley sobre quienes resulten responsables, manifestaciones públicas con el consabido ya basta que no acaba de bastar, rápidas e inexplicables detenciones de quien sabe quién, y la esperanza de que pronto ocurra un nuevo episodio que ponga olvido sobre el anterior. Desde luego los actores son los mismos, es decir, el gobierno, la burocracia, los empresarios tales o cuales y nosotros mismos que de momento nos escandalizamos de lo que hacen otros, en tanto no resulta que somos de los mismos, de los que aceptamos seguir pagando por toda esta debacle, los que dejamos que nos roben y aún si se ofrece, robamos, los mismos que entramos a las anchas filas de la corrupción, que aceptamos deslizar sobornos a secretarias, subsecretarios, asesores, inspectores, o cuanto burócrata en los 3 poderes lo solicite, a fin de acelerar trámites, resoluciones o sentencias, evadir impuestos, pasar revisiones o lo que sea.

El verdadero problema del país somos sus habitantes, y mientras sigamos pensando que los malos son los que agarran, la sociedad seguirá quebrantada y tumefacta.

(V.Razón y Acción del 18 de septiembre de 2011).


La economía mexicana es un fragmentito del mundo. Nunca dimos el "brinco" en estos 11 años de democracia, tiempo en el que sí lo dieron Brasil, India o China. Somos el país periférico entre los emergentes, y aunque hemos sido muy disciplinados en las finanzas públicas, nuestro mercado interno sigue siendo de minúscula importancia frente a la economía global.

Carlos Mota
(v.pág.2 del periódico Milenio Jalisco del 23 de septiembre de 2011).


Inseguridad, epidemias extrañas de difícil pronunciación hasta para la "maestra", y recomendaciones al turismo norteamericano sobre la peligrosidad de viajar a ciertas regiones de México, unidos al control del cambio de dólares, ahuyentaron efectivamente a los turistas de aquel lado, quienes, dado su perfil económico, prefirieron vacacionar en su propio país, favoreciendo nuevamente sus intereses.

Armando González Escoto
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 25 de septiembre de 2011).


La información a través de los medios de comunicación masiva de acceso a niños y adolescentes, en gran proporción en ausencia de la supervisión materna y más aún de la paterna, ha provocado la dinámica adolescente de rencor hacia valores establecidos con simultánea tendencia a la posesión de bienes y servicios superficiales o patrimoniales alcanzables en metas sin mayor compromiso; por derecho sin deberes.

En la generalidad anterior la responsabilidad social es concepto primordial, al que deben integrarse las nuevas generaciones, y comprender la impostergable trascendencia de su vinculación y desempeño, como real vía de acceso al bienestar.

Las elecciones del día 1 de julio de 2012 tienen muchas peculiaridades: el cumplimiento de promesas sustentadas en buenas intenciones deja el vacío de la credibilidad por el incumplimiento, a pesar de reiterados esfuerzos en la creación de empleo con adicional paralelismo del empobrecimiento de los sectores emergentes que esperaban solución sin aportación. El resultado es la búsqueda y encuentro de fórmulas de fácil ingreso y difícil retroceso: delincuencia.

En ese contexto la justificación pretendida es el encuentro de culpables y causas del pasado con reproches a su ineficacia, tolerancia y hasta impunidad; pero que tampoco dieron los resultados apetecidos durante esta primera década del siglo.

La sociedad es otra: más numerosa y con porcentaje mayoritariamente joven e informada, mas no paralelamente educada, lo que la hace más vulnerable a la desorientación.

Carlos Cortés Vázquez
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 25 de septiembre de 2011).


Somos cada vez más ignorantes, hay mucha hambre, hay más ignorancia, la educación está por los suelos; me pesa mucho repetir todo lo que en realidad sabemos todos y que yo quisiera no tener que repetir, quisiera ser más optimista y decir que todo empieza a cambiar, pero esto es un desastre.

Yo creo que estamos muy mal, el principal grito de los estudiantes era contra la miseria, el hambre y la ignorancia, ¿somos menos ignorantes que hace 40 ó 50 años?, ¿hay menos hambre en México?, ¿hay menos miseria? Yo digo que no, con los medios modernos, la tecnología, el Twitter y el Facebook, se puede tener la ilusión de que se aprende muchísimo, pero no.

Fernando del Paso, escritor
(v.pág.6 de la sección "gente!" del periódico Mural del 29 de septiembre de 2011).


La realidad que se refleja en la pérdida de empleo, de ingresos, de tranquilidad y, aún, de la vida, pareciera una nimiedad para el Ejecutivo, que ha demando a los mexicanos asumir el futuro "con esperanza y determinación"; precisamente las 2 condiciones que han sido más socavadas en este sexenio. Y, de manera casi increíble, agregó: "El temor derrota a la gente", pero se olvidó que es precisamente su sexenio el que ha exacerbado la violencia y el miedo en la población.

El ejecutivo señaló, sin ser psiquiatra, que tal vez México (es decir, su sociedad) enfrenta "un problema de estima": porque "todo lo ve mal". Absurdo comentario, aunque quizá, pensándolo bien, tenga razón y la visión nacional no enfoque que las muertes de inocentes, que aumentan cada día, no son negativas, sino por el contrario: esperanzadoras...

Entonces, con esa lógica de falso silogismo, se entienden las palabras dichas ante la grave situación de Veracruz por las autoridades federales, donde el problema no sería que los narcotraficantes continúan apoderándose de más estados, sino que el narcomenudeo no ha sido eliminado por la policía municipal.

Así se comprende ése no hacer nada de las autoridades, ése no dar respuesta a la ciudadanía ante la muerte de inocentes, porque su lógica y conocimientos les dice que los que se matan son presuntos delincuentes y esperan que se eliminen solos...

Tal vez, viéndolo con las dioptrías de los habituales de Los Pinos, donde el dinero fluye, las influencias protegen, la impunidad galopa, sea mejor irse a Hollywood, como el presidente, hacer un programa para evitar enfrentar la realidad.

Los silogismos falsos no tienen bases verdaderas y entonces, aun cuando toda la sociedad mexicana se convenciera de que hay crecimiento -como demandó el ejecutivo-, el barco hace agua... y para muestra, además de lo sabido, está el apagón del aeropuerto Benito Juárez, que aún con la alta estima de los extranjeros, vieron como signo claro de irresponsabilidad y nula capacidad, también en esa área.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 1o.de octubre de 2011).


Otro problema que enfrentan los productores, es que el Estado ha generado una serie de programas dispersos, en diferentes instituciones del gobierno, que han elevado los costos de transacción. Por ejemplo, las facultades de normas están en Economía; ias de inocuidad están en la Secretaría de Salud; las de inspección y certificación no existen; mientras qué las de seguros y financiamiento las tienen en Hacienda, etc. De manera que los productores, para integrar un paquete de toma de decisiones de producción, tienen que ir a una serie de dependencias para tocar las puertas y tratar a "n" número de instancias públicas que tienen objetivos diferentes, además de que no se hablan entre sí.

Esto es verdaderamente un caos en términos de instrumentos de políticas públicas.

Jesús Alberto Cano Vélez, presidente de El Colegio Nacional de Economistas
(v.pág.22-A del periódico El Informador del 3 de octubre de 2011).


Hace no muchos años, una clase política todavía preocupada por las manifestaciones ciudadanas y lo que se conoce como opinión pública (así como de organismos internacionales), trabajó en la construcción de instituciones cuya operación era indicador de que México avanzaba firme hacia la consolidación de su naciente y vulnerable democracia.

Más o menos desde 1988 se empezaron a gestar cambios de fondo y sucesivas reformas dieron origen, por ejemplo, a un nuevo Instituto Federal Electoral primero, con la participación de ciudadanos en la integración de las mesas de casilla y, más tarde, con la separación del organismo del ejecutivo federal y la designación de consejeros ciudadanos. Se sentía el "viento del cambio". Antes, en 1990, empezó a operar la Comisión Nacional de Derechos Humanos y empezaron a surgir a lo largo y ancho del territorio nacional, sus equivalentes en los estados.

Como que todo empezaba a pintar muy bien, y en el ínter México se aprestaba a ingresar en el primer mundo. Grandes expectativas.

Crisis sociales, políticas y económicas propiciaron otras reformas que generaron más seguridad y nos hicieron abrigar esperanzas con respecto a un mejor funcionamiento de los 3 poderes de la federación, de la misma organización de las elecciones o del Banco de México desde su autonomía. Y bueno, el tan anhelado fin del PRI-Gobierno (más que la alternancia) llegó en el año 2000 y con él, pensábamos, queríamos creer, un paso decidido y prácticamente sin obstáculos hacia estadios superiores de desarrollo.

Luego surgieron los institutos de transparencia y procuradurías ciudadanas con diferentes enfoques: social, desarrollo urbano, medio ambiente... Y por si fuera poco, una vez inmersos en la globalización, el Tratado de Libre Comercio y otros acuerdos internacionales, México tenía que adherirse a disposiciones, sobre todo, en materia de derechos humanos y ambientales.

La verdad es que íbamos muy bien. Pero de pronto, quizá al darse cuenta de que no les convenía esta apertura que en su momento los llevó a levantarse el cuello y presumir entre propios y extraños nuestros avances y que dizque estábamos a la vanguardia, la clase política, vía los partidos políticos y sus representantes en los legislativos y ejecutivos federal y estatales, empezaron a ejercer influencias, a manipular y manosear procesos que debían mantenerse a salvo de su intervención y todo lo echaron a perder, pero todo.

No hay una institución de estas que he citado que no sea cuestionada severamente y que de manera estrepitosa haya perdido la confianza y la credibilidad, en su momento, muy bien ganadas.

No veo cómo podamos recuperar éstas, nuestras instituciones, que estaban diseñadas para darnos certeza y fortalecer el estado de derecho. Los políticos lo echan todo, todo a perder.

Laura Castro Golarte
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 8 de octubre de 2011).


Las casas no se comienzan a construir por el tejado. Esta perogrullada viene al caso porque México es, justamente, una vivienda mal edificada. Estamos hablando de un país de instituciones mal cimentadas cuya falta de solidez podemos constatar día a día.

Hay lugares peores, desde luego: territorios donde el caudillo de turno manosea a doña Constitución y le adosa enmiendas a modo, comarcas sojuzgadas por presidentes (y presidentas) que manipulan a su antojo los índices de la inflación y naciones enteras que se someten a los designios de un líder tan autoritario como tenaz.

Pero no es un consuelo saber de la Venezuela de Chávez, de las embestidas de los (antiguos) Kirchner contra la prensa y de la tenebrosa disposición de Vladimir Putin. Después de todo, nuestras aspiraciones son (y debieran ser) diferentes: llevamos décadas enteras de trasformaciones sociales y políticas, podemos ufanarnos de nuestra transición democrática y podemos también hablar, a pesar de todo, de un país donde, por ejemplo, una simple ciudadana poblana, Verónica Mastretta, pudo plantarle cara a un gobernador de la calaña de Mario Marín y evitar que el hombre vendiera las últimas zonas verdes que le quedaban a la capital de Puebla, y esto gracias a la intervención de un juez de lo civil, sí señor.

Hay otros casos, sin embargo, donde las actuaciones del poder judicial te ponen los pelos de punta. Y nos estamos refiriendo, ahí, al primerísimo instrumento para llevar a cabo la lucha contra las mafias criminales en México.

Cada vez está más clara una cosa: antes de comenzar siquiera con la estrategia de combate hubiera sido necesario arreglar la casa a fondo, es decir, reparar los cimientos y edificar una estructura sólida. Porque, señoras y señores, sin justicia no puede haber seguridad o, dicho de otra manera, sin un aparato judicial eficaz y no corrompido es prácticamente imposible llevar a cabo acciones que tienen que ver, en esencia, con la aplicación de la justicia. El problema del narcotráfico puede transformarse en una cuestión sanitaria, es cierto, pero es antes que nada un tema de jueces y policías.

Felipe Calderón inició así una llamada "guerra" contra los delincuentes pero a medio camino se dio cuenta de que su policía -es decir, su fuerza de combate- se encontraba infiltrada por el enemigo y de que, encima, no estaba lo suficientemente preparada, desde el mero punto de vista operativo, para conducir la tarea a buen puerto.

He aquí un colosal error de apreciación, por decirlo de alguna manera. Y las consecuencias son escandalosas: hoy, luego de años enteros de haber comenzado las acciones, todavía estamos depurando las policías locales, las estatales y, en algunos casos, las federales. O sea, que, a toro pasado, el combatiente está comprobando que no tiene los cuchillos afilados y que el personal carece de tamaños.

La aparición del Ejército y de la Marina, en este sentido, no es una disposición que resulte, como dicen algunos, de una vocación particular -el deseo de mostrar músculo o de enviar una señal a la sociedad- sino la utilización, casi desesperada, de un último recurso: no hay, en este país, ninguna otra fuerza capaz de realizar el trabajo.

El gobierno está, pues, operando con las herramientas que tiene a la mano y nada más. No tiene otros pertrechos. Pero, por si fuera poco, carece también -y sobre todo- de un sistema capaz de impartir sanciones, castigos disuasorios, y de hacer justicia en el más estricto sentido de la palabra: a diario nos enteramos de que las fuerzas de seguridad aprehenden a decenas de sicarios de los diferentes cárteles. Muy bien, pero ¿qué pasa? ¿Son llevados ante un juez? ¿Son sometidos a un proceso justo y son condenados a las penas que merecen? Y, una vez en la cárcel -si es que no salen libres, tan campantes, luego de ser absueltos por un magistrado sospechosamente consintiente- ¿prosiguen con su carrera criminal, amparados por unos guardianes comprados, o son "rehabilitados" (permitan ustedes que me gane la risa, estimados lectores)?

Comenzamos, pues, la guerra sin armamento y sin evaluar las capacidades propias. Ahí está el gran pecado de Calderón y los suyos. Y ahí está su penitencia.

[En opinión del webmaster, se creyeron su propio discurso, el de todos los políticos, acerca de las condiciones en que se encuentra el país a causa del excepcional trabajo que desempeñan los políticos.]

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 9 de octubre de 2011).


Crisis que confrontamos:

Jesús Alberto Cano Vélez, presidente de El Colegio Nacional de Economistas
(v.Noticias en tiempo real Zacatecas del 10 de octubre de 2011).


Desigual. Es la palabra inicial que puede describir a México. Contrastante. Es la segunda.

En México el sistema educativo está agotado, por lo que es indispensable renovarlo con una nueva visión de los valores y el desarrollo de habilidades para consolidar una sociedad abierta al mundo. Las instituciones públicas de México están en crisis. La corrupción y la simulación son un lastre a eliminar mediante reformas legales y nuevas formas eficientes de gestión pública. Las fuerzas armadas en nuestro país están en proceso de actualización. Están sometidas a una presión inadecuada al involucrarse en tareas policíacas, dada la debilidad de estas corporaciones. La economía mexicana tiene dimensión, pero carece de un soporte en infraestructura y crédito, producto de la debilidad de las instituciones, la muy baja recaudación fiscal, y de que el sistema de pagos es mayoritariamente externo lo que produce un flujo muy pequeño de crédito productivo. La clase media mexicana entonces es reducida en su número, tiene carencias educativas, vive inmersa en la impunidad con instituciones débiles y carece de mecanismos económicos para su expansión.

Ante estos hechos es claro que en los próximos años México debe emprender cuatro acciones estratégicas:

  1. Aplicar una amplia reforma de la educación que privilegie el mérito, la calidad y nuestros valores culturales. La difusión de una actitud moral enfocada a la evaluación personal estricta de las conductas, por encima de mecanismos de disculpa indirecta deben ser prioritarios; como el énfasis en la calidad del desempeño productivo. Para instrumentarla será necesario hacer a un lado el actual sistema corporativo que liga la educación con intereses políticos.
  2. Mejorar la calidad de la gestión pública con énfasis en la seguridad, la justicia y la construcción de infraestructura de calidad. Incluyendo a los niveles municipal y estatal con una amplia reforma que retome el control de la aplicación normativa homogénea en todo el territorio.
  3. Crear un sistema policíaco nacional de alta calidad, dotado de un sólido sistema de inteligencia y articulado con todas las autoridades locales que permita que el Ejército se articule en tareas estratégicas para crecer la fuerza de México en el mundo, defendiendo nuestros intereses.
  4. Aplicar una profunda reforma económica que:
    a. Aumente la recaudación eficiente, enfoque el gasto público a la inversión;
    b. Transforme los monopolios estatales de energía en empresas eficientes con un juego estratégico en el mundo;
    c. Brinde mecanismos de política social que hagan sujetos de crédito a millones de personas de las clases más bajas;
    d. Genere crédito masivo a las empresas que produzcan innovación, empleo e infraestructura;
    e. Produzca servicios sociales de salud y vivienda accesibles.

Luis Ernesto Salomón, doctor en Derecho
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 16 de octubre de 2011).


Ganar al crimen requiere enfrentarlo en sus causas originarias. La situación revela el fracaso del pacto social vigente. El crimen no es de buenos o malos, sino de volver la vista a las causas profundas que han llevado al país a esta situación. La élite no está actuando con acierto y más bien está a la espera de una solución mágica, en la lógica de la represión. Quizás en muchos está incubada la ficción de que la renovación en la Presidencia será portadora de un punto de quiebre. Aunque deseable, es una expectativa infundada, semilla de una anunciada frustración mayor hacia el nuevo gobierno. El problema es profundo y la inevitable revisión de la estrategia vigente debe contener acciones en todos los frentes y que involucre una cuota mayor de responsabilidad por todos, no sólo de las autoridades. No será fácil, implica un cambio de vida para muchísimos mexicanos que han interiorizado vivir en la ilegalidad, la indolencia, la corrupción y el abuso. Combatir el crimen y la impunidad requiere de un cambio radical cultural y de una distinta perspectiva de vida. La legalidad nunca ha estado en el eje de la vida social y en el comportamiento de las autoridades.

Humillados y ofendidos por un pacto social claramente disfuncional. El tema no es de coaliciones o de reparto de poderes, ni siquiera de un régimen formal de pesos y contrapesos. El voto tampoco da para tanto. La renovación de los poderes nacionales debe servir para el reencuentro de la sociedad con lo mejor de sí y a partir de allí, que los políticos y las autoridades actúen en consecuencia. Queda claro que la exigencia de la élite es que el gobierno funcione para sí misma, no está dispuesta al cambio ya que la permisividad vigente es en su beneficio.

El cambio deberá ser en la base. Para ello es fundamental evitar la polarización, pero también que cobre fuerza la insatisfacción sobre el estado de cosas. Un gobierno de coalición como se ha planteado no es la respuesta. La salida del deterioro no es un pacto entre cúpulas, sino un reencuentro del poder público y político con la sociedad.

Federico Berrueto
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 16 de octubre de 2011).


Inseguridad pública, fuerzas armadas en labores policíacas, policías no confiables en las calles; poderes soberanos atascados y con cada vez menos opciones, autoridades electorales cuestionables; economía e ingreso nacional a la baja. ¿Cuánto tardarán en aparecer los "indignados" a la mexicana? ¿Qué vamos a elegir?

Miguel Bazdresch Parada
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 16 de octubre de 2011).


En México deberíamos estar indignados con el endeudamiento de los años 70, y con el uso del petróleo desde 1982 en adelante. Se desperdició riqueza para permitirle a varias generaciones vivir por encima de lo que producían. No se trasladó la deuda a los jóvenes de hoy, pero tampoco se les dejó petróleo. Digamos que sus padres recibieron una herencia y la dilapidaron.

Las crisis financieras por exceso de endeudamiento de los consumidores, como la nuestra en los 90 o la de Estados Unidos ahora, parecen siempre un complot coordinado por gobierno y financieros. Es muy explicable que así sea, porque ambos grupos son poco queridos por la sociedad. Unos viven de nuestros impuestos y otros de nuestros ahorros, de forma que uno no percibe claramente cuál es su utilidad social. Por eso es fácil llamarlos zánganos.

También es cierto que los integrantes de esos 2 grupos, políticos y financieros, tienen un gusto superior a lo normal en temas que las personas comunes consideran vicios: el poder y el dinero. Por eso son, y siempre han sido, villanos favoritos. Por eso no costó nada de trabajo que Carlos Salinas pasara de ser el presidente más popular de la historia al más odiado en unos cuantos meses. Y por eso hay quien sigue usando a estos personajes como referencia: la mafia del poder.

Sin embargo, no existe país exitoso que no tenga detrás políticos y financieros que lo han llevado al éxito.

Pero, como decíamos, estos grupos siempre han servido para desquitar corajes. Nadie en México quiere aceptar que la crisis de 1995 fue producto de los excesos de todos los mexicanos en los años previos. Nadie se acuerda con qué facilidad decidieron comprar cosas que sabían que no podían pagar. Como nadie quiere hoy en Estados Unidos reconocer que sus deudas personales son producto de su codicia personal. Facilitadas ambas por decisiones populistas de los gobiernos, sin duda, pero nadie contrató deudas, ni en México ni en Estados Unidos, obligado por el gobierno.

Macario Schettino
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 18 de octubre de 2011).


Los mexicanos si nos quisiéramos ver en una serie de TV, creo que nos remontaríamos a Ensalada de Locos, y es que realmente lo que está ocurriendo en este momento en el país, es de locos, de verdad nos tiene muy preocupados por el grado de irresponsabilidad de muchos actores políticos, por la falta de seriedad, por la falta de acuerdos trascendentes y porque de seguir así podemos llegar a límites de no convivencia a los que no deberíamos de llegar.

Nuestro presidente del PAN, el señor Calderón, en su entrevista con The New York Times, continúa en su campaña para que no llegue el PRI; su secretario Blake nos dice que el presidente "no dijo lo que quiso decir"; la vocera de la Presidencia, la señorita Sota dice que lo que dijo el señor Calderón es la mejor manifestación de la libertad de expresión de los mexicanos; el ex presidente de la Coca-Cola México, el señor Fox, se avienta la puntada para "dejar bien parado" al presidente de su partido, de que si hay que pactar con los malos... hasta con el Chapo (sic); el encargado del partido azul, el señor Madero, dice que bien hecho por lo que dijo su presidente del partido sobre el PRI y los malos en la entrevista con el diario de Nueva York... los del PRI demandan ante el IFE al señor Calderón por actos indebidos (sic) de precampaña; el señor López Obrador se rasga las vestiduras ante empresarios en EU de que él sí los quiere, que ya se le quitó lo radical y que se parece a Lula da Silva; el señor Ebrard se va al Medio Oriente a ver si lo orientan y de luna de miel con su hondureña... Cómo ve... en cualquier otra parte del mundo ya se habrían vuelto locos... pero aquí lo dejamos en una buena ensalada de locos... políticos.

Mientras esto pasa en nuestro querido México, en la las grandes ciudades del mundo crecen los "indignados", desde Nueva York, Roma, Madrid, Londres, Barcelona, Paris y muchas más, la ola va creciendo, y vemos que se empiezan a ver signos de violencia y de represión... Esta ola nos va a llegar... y sería mejor que tuviéramos un buen diagnóstico de sus causas y de cómo resolveremos este enorme desajuste social y económico que afecta a una gran cantidad de personas, pero sobre todo a los jóvenes, y que no se llegara a más violencia y represión.

Lucio G.Lastra Escudero
(v.pág.6-A del periódico El Informador del 19 de octubre de 2011).


Aunque la sociedad está inconforme con la situación del país, no sabe cómo llevar a cabo un cambio, sin embargo la energía para aprender a participar cada vez es mayor.

Purificación Carpinteyro
(v.pág.7 del periódico Mural del 20 de octubre de 2011).


La situación nacional: la partidocracia, la inacción del legislativo, la falta de acuerdos, la corrupción y la caída sistemática de indicadores antes con tendencias al alza, entre otros.

Laura Castro Golarte
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 22 de octubre de 2011).


Los jóvenes no tienen oportunidades; los adultos pronto dejan de tener opciones para su vida productiva; no hay crecimiento económico, la pobreza persiste; faltan recursos para mayor cobertura y calidad educativa; el acceso a las nuevas tecnologías es limitado; la salud sigue siendo un derecho no garantizado en su totalidad y no logramos reducir la desigualdad. ¿Es un problema estrictamente económico? No. Es la falta de acuerdos políticos. Ahí está la exigencia ciudadana: que los políticos antepongamos el interés de México al de los partidos.

Manlio Fabio Beltrones Rivera, senador priista
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 24 de octubre de 2011).


Los mexicanos queremos un país de oportunidades, con justicia y cumplimiento de las leyes, con paz, que promueva la competencia, que estimule a los hombres y mujeres más capaces e innovadores, en el que la educación, la salud, la seguridad social fuera una obligación del Estado y que verdaderamente tuvieran cobertura universal; que combata la desigualdad y a la corrupción que tanto nos agravian, que combata y controle al crimen organizado, que incentive la inversión... y deseamos muchas cosas más.

Vemos en este momento como nuestros líderes piden que se mejore nuestro sistema político y democrático, que evitemos los regímenes autoritarios y antidemocráticos del pasado, que pongamos y cumplamos las reglas más elementales de competencia... ¿pero qué encontramos? que en la lucha por el poder y el dinero, todas las reglas se pueden violar y no importa el país ni los ciudadanos.

Lucio G.Lastra Escudero
(v.pág.6-A del periódico El Informador del 26 de octubre de 2011).


Los mexicanos nos vemos como nunca nos habíamos visto antes: feos, corruptos, matones, ladrones, tramposos, mentirosos, gordos, nada democráticos, desprestigiados y muy, pero muy indignados. Nos vemos cada día más de capa caída, enfermos, desmoralizados y sumamente enojados. Pero más que nada, más que cualquier otra cosa, hoy, las y los mexicanos nos vemos aterrados y rebasados por todo lo que está sucediendo en nuestro país. Un país ya sin turismo, sin esperanzas, sin expectativas, sin inversiones, sin empleos, sin credibilidad en nuestras instituciones y partidos y, sin que nadie que nos gobierne...

Guadalupe Loaeza
(v.pág.7 del periódico Mural del 27 de octubre de 2011).


Los medios pusieron en escena por 17 días, hasta anteayer, la representación de México como una fiesta interminable, a propósito de los Juegos Panamericanos de Guadalajara. Sólo para pasar a construir, desde ayer, la realidad del país como un infinito funeral, en estos días de muertos.

La secuela de las fiestas de Guadalajara no alcanza para fundar la invocación que hizo el presidente -ante el éxito en los Panamericanos- "de la confianza que probablemente habíamos perdido", o de la "autoestima que -reconoció- ha sido tan golpeada en México".

Y tan no alcanza que ahora es el mismo presidente el que, 2 días después, advierte de una "nueva" -¿nueva?- crisis de inseguridad -cuando no hemos salido de la "vieja"- porque las autoridades no han acertado -dice- a solucionar los problemas que plantea la depuración de las policías de los estados.

José Carreño Carlón
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 2 de noviembre de 2011).


Se hace cada día más evidente la enorme distancia que separa a los "pocos" muy ricos y los "muchos" muy pobres, a los "pocos" políticos y a los "muchos" ciudadanos. Cada día hay mayor frustración, más desencanto, más impotencia, con la situación política, social, económica de nuestro país.

Vemos como aumenta el desempleo, como hay menos oportunidades, como cierran pequeñas y medianas industrias, como se suprimen o disminuyen las garantías sociales (salud, educación, seguridad social, alimentación) y los gobiernos, los políticos, los grandes empresarios ((sobre todo los banqueros) le piden a las mayorías que se ajusten, que se aprieten el cinturón, que sólo les pueden ofrecer sangre, sudor y lagrimas.

Vemos también como la mayoría de los partidos políticos se echan la culpa unos a otros de que porque no se hace lo que se tiene que hacer, los grandes capitales o sacan sus recursos de los países o piden más garantías para su inversión, muchas veces logrando cosas que a los ciudadanos normales las leyes no les conceden (como no pagar impuestos o pagar menos).

Hoy en el país los políticos y los grandes empresarios están cada día más distantes de los hombres y las mujeres comunes... de los ciudadanos. Y no creo que haya muchas maneras de hacerlos entender y decirles que ellos son responsables de la mayoría de la crisis económica, política y social que estamos viviendo y que afecta a la mayoría de la población de los países.

Su enorme arrogancia, su ceguera, su incapacidad, su ambición, han provocado este desorden, esta inestabilidad, esta depresión económica, política y social en que estamos viviendo y nuestros líderes políticos y empresariales lo niegan... nos dicen con el mayor cinismo... que cada vez estamos mejor... que estamos por buen camino, que vamos a salir... como vamos y como son... lo dudo.

Aunque parezca repetitivo, si cada día hay más pobres, más desempleo, más migrantes e inmigrantes, menos oportunidades, menor capacidad de compra de los ciudadanos, más desigualdad... pocos muy ricos y muchos muy pobres... políticos incapaces y ciudadanos agraviados...

Lucio G.Lastra Escudero
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 2 de noviembre de 2011).


Por costumbre convertida en cultura, la población espera soluciones de las autoridades sin considerar la obligación de participar. Esto deriva en reclamos llevados a la insatisfacción y exigencia a quienes resultan electos a ocupar el poder, sin la posibilidad de gobernar.

La incapacidad de los gobernantes, en cada uno de sus órdenes, se manifiesta en el decantado desempleo generado por la ciencia aplicada a tecnologías sustituyendo la función física por la intelectual.

El recurso de la migración dejó de ser la panacea que apenas la informalidad alcanza a paliar, con la inseguridad que conlleva hacia otras desviaciones; una de ellas, la evasión con drogas, principalmente para la juventud.

Carlos Cortés Vázquez
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 6 de noviembre de 2011).


El comercio ambulante es, a nivel mundial, uno de los parámetros más elocuentes de la pobreza de un país. En las banquetas de la Quinta Avenida, de Nueva York, y a las orillas del Sena, en París, o en la Vía Venetto, en Roma, hay, ocasionalmente, vendedores ambulantes, ofreciendo relojes, paraguas, anteojos oscuros... Sin embargo, en ninguna de esas ciudades, ni en muchas más que pudieran tomarse, casi al azar, como botones de muestra, alcanza el ambulantaje los niveles que se han vuelto habituales en muchas ciudades de México.

Por ejemplo -sin ir más lejos...- Guadalajara.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.3-B del periódico El Informador del 8 de noviembre de 2011).


Desde hace ya varios lustros que tenemos días difíciles los mexicanos, por una o por otra razón. Días que van minando la esperanza, que alimentan el desaliento y fortalecen el miedo, los temores, las preocupaciones y la incertidumbre.

Laura Castro Golarte
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 12 de noviembre de 2011).


La dimensión de la violencia en México es estremecedora: 50,000 asesinados, 230,000 desplazados, y por lo menos 10,000 desaparecidos. Es mucho mayor que la existente en el Congo, Sudán, Kenia, Costa de Marfil, e incluso la de Libia, cuyo dictador Muamar Gadafi acaba de ser sangrientamente depuesto. Las noticias que todos los días leemos, asi como los numerosos informes de la C.N.D.H., la O.N.U., Amnistía Internacional, Human Rights Watch y otras organizaciones, demuestran que no nos encontramos ante un simple incremento en la tasa de homicidios dolosos, sino ante una embestida violenta poseída de sevicia, impiedad y salvajismo. Los miles de migrantes secuestrados, desaparecidos y asesinados, son apenas la punta del iceberg, de esta realidad escalofriante que alarma y doblega el ánimo mas templado de cualquier ciudadano. ¿Que es lo que sigue? ¿Cuantos muertos mas hacen falta para cubrir la cuota de nuestra angustia y nuestra desesperanza?

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.Razón y Acción del 13 de noviembre de 2011).


Muchas "cosas" pueden erosionar a la democracia. La violencia expansiva con su carga de muerte e incertidumbre, la economía petrificada incapaz de ofrecer trabajo y horizonte a millones de personas, el contrahecho estado de derecho que se traduce en el reino de la impunidad y de la preeminencia de los más fuertes, las profundas desigualdades que marcan nuestra convivencia social, y súmele usted. Pero hay una que tde manera lenta, sorda, indolora, puede también acabar haciendo estragos: la multiplicación inercial de la retórica antipolítica.

Baste abrir un periódico, prender la radio, ver la televisión para toparse con un discurso reiterativo, sin gracia, en el cual todos y cada uno de los problemas tienen una sola fuente de origen: los políticos. Las cámaras empresariales y las organizaciones sociales, los sindicatos y los grupos monotemáticos, no batallan para encontrar a los culpables de nuestros males: los políticos. El cómico sin humor explota un recurso probado y el analista avezado coincide en que la vida sería luminosa si no nos topáramos con una piedra mayor: los políticos. El caricaturista y el profesor, el taxista y el cantante se quejan con voces desafinadas de la encarnación del Mal: los políticos. Manantial de todos los desarreglos, responsables de nuestras tragedias, principio de nuestras desgracias, los políticos se han convertido en explicación fácil, coartada para la reiteración cansina, análisis que nada explica.

En el extremo, son la encarnación de todos los anti valores.

José Woldenberg
(v.pág.9 del periódico Mural del 17 de noviembre de 2011).


El empresario Carlos Slim Helú planteó como fórmula ante los posibles efectos de la crisis financiera mundial, desarrollar en México la economía doméstica.

El considerado hombre más rico del mundo dijo que si bien hay un enfoque en el comercio exterior como solución a los problemas económicos del país, "se ha desatendido la economía doméstica aunque ésta presenta numerosas oportunidades".

"Tenemos -añadió- condiciones económicas y financieras favorables; finanzas públicas sanas y un mercado de capitales externo abierto con recursos abundantes cuyas tasas de interés se sitúan en 0.20%, casi 0".

Con tasas bajas y recursos abundantes, dijo, podemos trabajar en educación, salud, capital humano e infraestructura.

Slim Helú aseguró que en estas condiciones podemos y debemos invertir a ritmos anuales superiores a 6% del Producto Interno Bruto, lo que equivale a 65,000 millones de dólares anualmente.

Debemos estar preparados, advirtió, porque queramos o no "va a repercutir el escenario de crisis en Europa, Estados Unidos y Japón".

Explicó que el plan que presentó el Colegio de Ingenieros Civiles de México al presidente Felipe Calderón para desarrollar 1,138 proyectos de infraestructura entre 2013 y 2018 es viable porque "estamos sobrados y el cuello de botella que por años prevaleció por la escasez de recursos, no existe".

"El problema es que se elaboren esos proyectos y que se hagan realidad, pero que se hagan con recursos y financiamiento privado", dijo.

Slim afirmó que debe buscar mayor actividad económica nacional para generar empleo, pero debemos tener claro en dónde y qué cantidad de mano de obra se generará.

Hay, añadió, otros sectores que ofrecen oportunidades como redes de agua, en donde hay grandes problemas y en donde hay mucho que hacer, como la revisión de redes, pues las fugas representan de 38% a 40% del suministro.

En carreteras también hay mucho que hacer, en ferrocarriles, telecomunicaciones, aeropuertos y puertos.

En vivienda, explicó, nos hemos equivocado pues muchas casas se han construido muy lejos de los centros de trabajo.

Podemos iniciar la reconversión urbana, en zonas donde se pueden edificar viviendas de interés social y media como en la Guerrero, Doctores, Pensil y Azcapotzalco.

(V.periódico El Universal en línea del 17 de noviembre de 2011).


Numerosos políticos ávidos por alcanzar la presidencia sin que exista la menor garantía de que pueda, cualquiera de ellos, mejorar siquiera un poco la situación que vivimos. Una democracia reducida a una mediana participación ciudadana que se limita, cuando mucho, a emitir su voto. Un ejercicio de la justicia que exige, por ley no escrita, un pago innumerable de mordidas, a secretarias, secretarios, jueces, policías, gestores y desde luego abogados, los primeros en traicionar la ley escrita en favor de la costumbre corrupta de la que son igualmente beneficiarios. Un poder legislativo con un alto número de aviadores, de legisladores ineptos y brabucones, de acaparamiento de las cámaras en beneficio de amigos, compadres, volanteros de campaña, segundos frentes y cosas por el estilo. Un pago desordenado y deshonesto a todos los que forman parte de estas cuadrillas de salteadores con título de gobernantes, diputados, senadores, magistrados y supremos jueces.

Partidos de ayer, hoy y mañana, igual de mañosos y demagógicos, líderes que ayer cerraban calles y avenidas y hoy hablan de fraternidad y amor cristiano, de justicia social pese a vivir como millonarios sin haber nunca trabajado en otra cosa que no sea prometer y engañar con discursos ilusorios, políticos entrenados para parecer decentes y formales, con traje y bien peinados, aspirantes que todavía pretenden ampararse en compromisos éticos que sus colegas en el gobierno han pisoteado sin escrúpulos.

(V.Razón y Acción del 20 de noviembre de 2011).


La situación actual de los tres poderes es muy semejante a la que se tenía en la época de don Porfirio, con la diferencia de que los políticos de entonces, además de educación, conservaban un mínimo de valores y principios, y desde luego, no ganaban, comparativamente, lo que ganan los de hoy, con resultados mucho menores. En lo que mira a la democracia, si hace 101 años la tenía secuestrada el presidente, hoy la tienen secuestrada los partidos a un costo muy superior, y con mayor perversidad y embrutecimiento social.

Desde que México se sumó al capitalismo neoliberal en los últimos sexenios gobernados por el PRI, con el ingreso a la OMC y al TLC, de la Revolución no quedó más que la nomenclatura invasiva que hemos conocido. En consecuencia se desencadenó un proceso que ha ido aniquilando el mayor número posible de conquistas revolucionarias: el ejido, la seguridad social, el ahorro para el retiro, el derecho a la liquidación, y cuanta prestación social se hubiese alcanzado.

En nuestro propio medio abundan las empresas locales, nacionales o extranjeras que pueden contratar trabajadores sin prestación social alguna, someterlos a regímenes de explotación brutal, crear entidades fantasmas para evadir el pago de impuestos so pretexto de alguna fundación, contratar y despedir gente solamente en tanto se les exprime y un sin fin de atrocidades que sufre cada vez un mayor número de personas de todos los niveles sociales y profesionales, en tanto los dueños se enriquecen al margen de la ley, y desde luego, de una moral que jamás han tenido ni les preocupa tener, porque el capitalismo neoliberal abole todo límite a la llamada libre empresa, única forma de generar abundante riqueza, olvidándose que tal generación de riqueza, como en los tiempos de don Porfirio, sólo favorece a los dueños, jamás a los trabajadores.

¿Celebramos la Revolución?

Armando González Escoto
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 20 de noviembre de 2011).


En México estamos con las manos amarradas porque tenemos gobiernos MUY POBRES: el federal, los estatales y los gobiernos municipales. El problema fundamental es que no hemos querido reformar las haciendas públicas para que generen más recursos, porque hay mucha resistencia a pagar impuestos. Los muy ricos hacen hasta lo imposible por evadir esa responsabilidad, y terminan pagando muy poco; las clases medias tampoco quieren aportar más, y los de menores ingresos pueden menos.

[¿Y los políticos qué ponen de su parte? - pregunta el webmaster.]

Al final de cuentas estamos imposibilitando la acción de nuestros gobiernos a todos los niveles. Por ejemplo: los municipales deberían hacer tanto más y mejor para hacer más amable nuestra cotidianidad, pero les faltarían recursos. Los estados también, y de hecho en los últimos años han hecho mucho, pero han tenido que contratar deuda y están llegando ya a su límite.

Jesús Alberto Cano Vélez, presidente de El Colegio Nacional de Economistas
(v.pág.26-A del periódico El Informador del 21 de noviembre de 2011).


Cansado de enumerar la cada vez más grande pila de asuntos pendientes, preguntas sin respuesta y robos absolutos e impunes que se llevan a cabo por mi estado y mi país como la desaparición del Fondo para Desastres; la inaceptable polución en la Primavera por una villa construida a todas luces de manera ilegal; las groseras pre-precampañas; la razón por la cual los municipios metropolitanos aparecen en la lista para recibir ayuda por los daños causados por el huracán... Una enumeración que estoy podrido de hacer y que repito en una lucha al parecer perdida contra el olvido.

Parecemos o parecen estas causas expedientes en los archivos muertos de la Procuraduría. Con el tiempo otras cosas (un partido de las Chivas, una pelea de box) van apilándose sobre el expediente del agravio y los ciudadanos, anodinos, olvidadizos, antidemocráticos a cual más por apatía y pecadores por omisión, dormimos en nuestros laureles mientras nos roban en despoblado una y otra vez.

Hay un grupo pequeño de opositodos (Emilio González Dixit) que insisten en rescatar los agravios del olvido; tal es el caso de Alonso Godoy y el Congreso del Estado, un cáncer de opacidad, corrupción e ineficacia digno de los países más antidemocráticos y retrógrados del mundo. (#congresopitero, twitter dixit).

No habrá democracia sin ciudadanía y la interminable lista de sátrapas y sanguijuelas que ocupan nuestras instituciones y tanto daño hacen (el PAN nos heredará un estado endrogado hasta la quiebra, por ejemplo) seguirá chupando alegre del presupuesto, enriqueciendo de manera ilícita y licitando obras que destruyen nuestro magro patrimonio a menos que nosotros, los ciudadanos, comencemos a exigir, a despertar, a apagar la tele y a salir a la calle para apoyar los actos públicos de legítima protesta.

Su apatía, señor lector, nos cuesta a todos. Debe saber quién es su diputado y llamarle, mandarle un correo exigiendo le explique por qué no sabe cuántas personas están en nómina en su congreso; escriba al Gobierno del Estado y pregunte en qué se gastaron el fondo para desastres y pida por transparencia los datos en torno al costo de los Panamericanos, participe llamando al IEPCJ y pregunte porqué en el nombre del cielo hay tanto espectacular subido y tanta barda pintada en tiempos donde esto no está permitido.

O pregúntese ¿y yo por qué?, tome la actitud derrotista, acepte que es imposible cambiar nada y deje que los ladrones sigan haciendo lo que mejor les parezca con nuestro dinero y torciendo las leyes con la tranquilidad de que quienes se oponen, finalmente, son unos poquitos. Y ya sabemos que opina el gobernador de lo que unos poquitos digan.

Jorge Zul de la Cueva
(v.pág.2-B del periódico El Informador del 23 de noviembre de 2011).


En somera mención de prioridad sobresale la inseguridad en todas las áreas del territorio nacional, convertido en terreno fértil a la corrupción convertida en cultura de comportamiento, tan indigno como ignorado por la población inmersa en la necesidad de allegar los medios de subsistencia a cualquier costo; la vida misma de otro ser humano a cambio de cualquier cantidad de dinero corruptor de adolescentes convertidos en sicarios; niños testigos de un comportamiento inductor a las bajas pasiones en el escenario natural de la miseria.

Carlos Cortés Vázquez
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 27 de noviembre de 2011).


Sólo el ingenuo pensamiento mágico nos puede hacer suponer que los mataron por andar en malos pasos; y gracias a esta tara infantil es que terminamos creyendo que al resto no nos va a ocurrir un final tan trágico. Continuamos la vida como si nada, salimos esta mañana con rumbo al trabajo, por la noche cenaremos con la familia, antes quizá logremos despejar la mente con algún programa bobo de la televisión. Y es que gracias a la evasión ingenua que nos tiene convencidos de estar a salvo del peligro, valoramos las 50 muertes de Culiacán y Guadalajara como un suceso lejanísimo de nuestra existencia.

No nos hemos dado cuenta aún de que hace tiempo los números de la ruleta comenzaron a tocarle a la gente inocente. No queremos asumirlo, o acaso no sabríamos qué hacer con esa información: la ley fuga que practican tanto los soldados como la policía ha caído más de una vez sobre la cabeza de un joven honesto en Juárez y Matamoros; los levantones que cotidianamente practican los sicarios ya no distinguen entre enemigos, adversarios o pobres mortales que no la deben ni la temen. La maquinaria del mal destroza por igual a unos y otros.

Tendríamos ya que aceptarlo: la ola de violencia a la que está sometido el país es total y rematadamente ciega; no discierne, no discrimina, no entiende de matices; su única constante es que cada día se monta sobre sí misma con mayor furia. Devora con una lógica idéntica a la de la guerra y sólo porque es tan monstruosa es que nuestro cerebro nos conduce al engaño para asumirla distante.

El horror comenzó en el país hace algunos años, cuando criminales enloquecidos dejaron cabezas humanas frente a la puerta de una alcaldía, luego siguieron los cuerpos disueltos en ácido, los ahorcados pendiendo de los puentes, los asfixiados y los calcinados. Con tan tremenda narrativa, al resto de los mexicanos el mal se nos fue metiendo en las venas; al punto en que hoy nos escandaliza poco la tragedia: ¡Fueron 52! ¡Fueron 26! ¡Hoy fueron sólo 12! Caso cerrado, nos apartamos porque en nuestra cabeza un juez diminuto ya dictó sentencia: ¡Probablemente se lo merecían!

Importa poco que no se investigue, que las supuestas pruebas de culpabilidad nadie las conozca, importa nada que las familias de los muertos deban cargar con un estigma social arbitrario, que se trate de un muchacho de 16 años a quien un arma le disparó sin deberla ni temerla.

Son culpables sólo por el hecho de haber muerto según el ritual de una orden fanática de mafiosos que han montado en México un gran teatro de horror cuya finalidad, entre otras, es anestesiar nuestras conciencias.

Los discursos del gobierno y de los asesinos son tan parecidos: los culpables (por traicionar a la ley o a la mafia) se merecen morir trágicamente. Esa narrativa es responsable también de la confusión. A estas alturas la palabrería de los señores del poder y de los señores de la muerte, así los llamó antes Javier Sicilia, habría de merecer nuestro más profundo rechazo.

Nadie se merece una muerte tan funesta y apenas van 50,000.

Ricardo Raphael
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 28 de noviembre de 2011).


Publicado en el periódico Milenio Jalisco el 2/dic/11

No somos una sociedad que se caracterice por el activismo de antaño, ahora nos conforma saber que la periodista Lydia Cacho denuncia los atropellos de un grupo de gobernantes dedicados a corromper al crimen organizado desde los cargos públicos; que Carmen Aristegui denuncia la vida impune de una congregación religiosa; nos inquieta saber del desfalco hecho por el ahora ex presidente del Partido Revolucionario Institucional, Humberto Moreira, y la actitud de un gobierno federal agachón y pazguato, que invierte más tiempo en ver cómo saca raja política que en hacer justicia. Reaccionamos para aplaudir en las redes sociales, desde la sala de nuestras respectivas jaulas familiares, que la vagancia subsidiada del país (el Senado de la República) haya restringido el fuero constitucional.

La paz social que han traído las nuevas tecnologías, que nos permite indignarnos desde la comodidad de nuestra jaula y no en las calles, jamás había sido tan barata para los gobiernos.

Carlos Lara González
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 3 de diciembre de 2011).


Desde el arribo de Miguel de la Madrid a la Presidencia de la República y con él la llegada de los tecnócratas, los puntos torales de las administraciones sexenales se centran en la economía, olvidando la recreación, la enseñanza y la cultura.

México es un pueblo que no lee, según cifras de la UNESCO y, aunque han existido presidentes de la república o funcionarios públicos que intentaron llevar la educación y la cultura a los extremos necesarios, siempre quedaron cojos en su intentona, por no planificarlo.

Desde un José Vasconcelos que en su delirio quiso instruir con lectura de los clásicos universales a quienes no estaban siquiera alfabetizados, llegando hasta un Vicente Fox Quesada y su despilfarro en la construcción de una monumental biblioteca que, por curiosidad, lleva el nombre del mismo personaje, José Vasconcelos.

Ramón Zurita Sahagún
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 6 de diciembre de 2011).


La concentración de la riqueza en México coincide exactamente con el periodo de aplicación de las políticas neoliberales. A raíz de la crisis de 1982, el gobierno de Miguel de la Madrid comenzó el proceso de cambio en la estructura económica del país, básicamente la salida del Estado de los procesos de producción y la venta de empresas paraestatales, que derivó en las grandes desincorporaciones del salinismo. Fue un proceso en muchos sentidos urgente y necesario, pero al vaciar la bañera tiraron el niño con todo y agua. Queriendo corregir los grandes vicios del Estado Mexicano acabaron con las virtudes del estado de bienestar nacido de la Revolución que más mal que bien, velaba por los intereses de los más pobres.

En los últimos 25 años, la desigualdad se ha venido acrecentando. Si bien hay años en que se reduce un poco, como tendencia llevamos un cuarto de siglo creciendo poco y concentrando esa riqueza en pocas manos. No es sólo un asunto de moral pública. Sí es vergonzoso, como se vea, que este país tenga cada vez más hombres en la lista de Forbes y más millones que sigan sumidos en la miseria económica y de oportunidades, pero es mucho más que eso. La desigualdad es un factor de bajo desarrollo económico; el país no puede crecer más mientras la economía tenga relegada a la mitad de la población. Con 52 millones de pobres no hay manera de crecer nuestro mercado interno. La desigualdad es un factor de inseguridad; la pobreza y la falta de expectativas hace que hoy por hoy el crimen organizado sea una opción real, cuando no la única, de muchos de los jóvenes del país. La desigualdad es un factor de estancamiento social; mientras el país crezca a velocidades tan diferentes entre los de más arriba y los de más abajo, no habrá manera de que el país se desarrolle.

Hay 3 temas fundamentales en el combate a la desigualdad y que tenemos que meter en las campañas para que se discutan en serio. La cantidad de regímenes fiscales especiales que tenemos en las grandes empresas es desastroso, una herencia maldita que nadie se ha atrevido a tocar y de la que, dicho sea de paso, sólo el PRD ha puesto sobre la mesa (nada asegura que de ganar hagan algo, pero al menos hablan de ello). La seguridad social de este país descansa en gran medida sobre el empleo, lo cual es absurdo, pues encarece la creación de empleos y lo hace profundamente inequitativo, pero en 25 años nadie se ha atrevido a tocar esa estructura y sólo se han hecho parches.

Finalmente la educación, cada día más mala para los pobres y más elitista para los ricos, hace que la brecha a futuro no sólo no se vaya a cerrar, sino que tienda a acrecentarse.

Dejemos de darle vueltas: la desigualdad es la madre de todos los problemas.

Diego Petersen Farah
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 7 de diciembre de 2011).


La propuesta es trabajar por el lado de las injusticias que agobian al país, caso por caso.

Esta idea, así de simple, supone al menos 3 condiciones necesarias: la identificación de la injusticia como tal (no como discurso abstracto ni como desviación temporal, ni accidente humano, ni impaciencia frente al cambio). Lo primero que tendríamos que observar es cómo caracterizan la injusticia los políticos que piden nuestro voto: si les parece injusto, o no, que sea casi imposible obtener la protección del Ministerio Público frente al delito; si creen que es injusto, o no, que las probabilidades de cambiar de estrato social sean mucho menores cuando se egresa de escuelas públicas; si consideran injusto, o no, que los hospitales públicos estén prácticamente saturados de enfermos sin recursos que esperan durante meses una oportunidad para curarse; si piensan que la falta de esperanzas económicas para millones de personas pobres es una situación injusta que puede remediarse; si les duele la injusticia que produce el privilegio de los acomodados y de los poderosos frente al esfuerzo personal. ¿Qué es, para nuestros políticos, una injusticia? ¿Quién la encarna? ¿En qué situación concreta ocurre?

La siguiente batería de preguntas se refiere a las causas de esas injusticias. Si son capaces de identificar un acto injusto tendrían que serlo también para reconocer la situación injusta y el sistema que hay detrás de ellas. No actuar solamente por el lado de los efectos y los discursos plañideros, plagados de buenas intenciones, sino sobre las causas efectivas. Si les parece que hay injusticias en el Ministerio Público tendrían que decirnos cuáles son las causas puntuales de esas injusticias; si las ven en la falta de movilidad social que produce el sistema educativo público hay que exigir que nos digan qué es lo que ha producido ese estancamiento; si creen que es injusto pagar por trámites burocráticos que deberían ser gratuitos tendrían que responder por las causas que han motivado esas conductas, etcétera. Tenemos derecho a preguntar qué es exactamente lo que cambiarán los candidatos que aspiran al poder político y también a que nos expliquen, detalladamente, cómo modificarán las causas de las injusticias que quieren enfrentar.

Y, por último, tendrían que comprometerse claramente con las batallas que están dispuestos a librar para afrontar las injusticias que ahogan al país. No sirve de nada que anuncien el renuevo de la educación sin tocar ni con el pétalo de una nómina el poder del liderazgo magisterial, o la madre de todas las batallas contra la pobreza y la desigualdad sin tocar los intereses de los especuladores financieros; de nada sirve anunciar la seguridad pública total sin afrontar la corrupción de las fuerzas de seguridad, con nombres y apellidos; muy poco ayuda anunciar la lucha final contra la corrupción dejando intactas las redes de los funcionarios que se benefician de ella, etcétera. Si los políticos decidieran afrontar a la injusticia como el hilo conductor de sus campañas, en sus muy variadas y arraigadas manifestaciones, también tendrían que decirnos quiénes las producen, se benefician de ellas y cómo se modificarán las ecuaciones de poder que las propician.

Todo lo demás sería palabrería sin fondo. Si no nos explican cómo combatirán la corrupción que obtura hasta la náusea las viejas cañerías del régimen y cómo le rendirán cuentas a la gente, si no nos dicen cuáles son las redes de privilegios y prebendas que están dispuestos a enfrentar y por qué medios -no discursivos, sino técnicos y procedimentales- y si no nos explican cómo emplearán los recursos del poder para impedir la repetición de las injusticias que dicen ver y las razones que las causan, las campañas no tendrán más sentido que el de la competencia feroz entre redes clientelares, lealtades compradas con dinero público y mercadotecnia a manos llenas.

Si queremos devolverle dignidad a la política, el tiempo de campañas tendría que convertirse en un gran debate nacional sobre las injusticias que nos dañan cada día, sobre sus promotores y sobre las formas razonables de enfrentarlas. No un griterío ni otro circo de acusaciones políticas cruzadas, sino un debate en serio sobre la injusticia. Y una de ellas, sin duda, es que ni siquiera podamos soñar con esa posibilidad.

Mauricio Merino
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 7 de diciembre de 2011).


Factores de desigualdad

  1. Estructura fiscal regresiva.- En México no pagan más los que más tienen, muchas veces se invierte la relación, privilegiando a los deciles más pudientes del país.
  2. Educación contrastante.- Las diferencias entre la educación que reciben los mexicanos es amplia. Existen desigualdades no sólo en el tipo de educación, sino en el ambiente en donde se forman los alumnos.
  3. Disparidad salarial.- Los más ricos han crecido vertiginosamente sus ingresos en los últimos 25 años, mientras que el poder adquisitivo de los que menos ganan ha sufrido pocas alteraciones. Hoy la diferencia entre un segmento y otro es de 26 veces, cuando la media en la OCDE es de 9 veces.
  4. Falta una red sólida de seguridad social.- Se ha desmantelado la red universal de seguridad social y las opciones privadas se han vuelto más caras y e inaccesibles para la mayoría.

(V.pág.5-A del periódico El Informador del 7 de diciembre de 2011).


Primero. Me queda claro que "lo políticamente correcto", si hablamos de "México Rumbo al 2012", sería decirles que se abre una gran oportunidad para lograr cambios de gran calado, que en poco tiempo puedan reducir considerablemente la pobreza, abatir eficazmente las distintas formas de discriminación y someter al crimen organizado.

Decir eso, para mí, es la estafeta recurrente en el discurso político; es una forma de engañar para obtener votos, es recurrir al viejo discurso político de quienes buscan, cerca de una elección, el poder, con el argumento de que al llegar nosotros y precisamente nosotros, todo se resolverá como consecuencia y por añadidura.

Eso no es cierto.

Es evidente que en la mayoría de la clase política predomina, por desgracia, el interés por el poder.

Segundo. Si hablamos de "México Rumbo al 2012" podemos hacer 2 cálculos:

Uno, de acuerdo con el calendario natural y estamos a 23 días de llegar al 2012, nada estructural sucederá.

El otro, de acuerdo con el calendario político, estamos a menos de 7 meses de las elecciones para la renovación de los poderes federales.

Eso quiere decir que nos alcanzó el futuro y solamente nos quedará soportar campañas costosísimas que, salvo excepciones, estarán cargadas de promesas y descalificaciones, prevalecerá la oferta impúdica y en muchas ocasiones irresponsable, apostando, por supuesto, a la mala memoria de los ciudadanos.

Por ello, todo pronóstico es incierto, salvo que los tribunales electorales tendrán mucho trabajo.

Tercero. Hoy más que nunca es un imperativo categórico recordar a José Ortega y Gasset: "El hombre es él y sus circunstancias".

¿Cuál es nuestra circunstancia como nación? Que teniendo todo a la mano para ganar el futuro, frente a un mundo injusto, desordenado y violento, estamos ante el abismo producido por la pérdida de valores éticos y cívicos que ponen en desgracia total a las sociedades de nuestro tiempo no sólo en México, también en muchas partes del mundo.

Esto significa que nos hallamos sometidos a la depredación y la barbarie que no conocen fronteras y hace imposible conocer algo diferente y asegurar de manera razonable un futuro mejor.

Tenemos que ir al fondo de la cuestión. Yo sí me quedo con la idea de Dante de que lo fundamental es encontrar el cómo resolver los problemas de fondo.

Claro que tenemos diferencias de diverso orden, pero finalmente hasta en el ámbito de lo legislativo en materia de trabajo podemos encontrar grandes coincidencias los partidos políticos de México. El problema es cómo.

Podríamos analizar uno a uno los distintos valores de nuestra cultura; veamos, por ejemplo, qué hemos hecho con la herramienta fundamental de toda relación humana y, por ende, en la política: me refiero a la palabra.

La palabra ha perdido valor y muy pocos se pueden sentir obligados a vincular su pensamiento con su palabra y a ésta con su comportamiento.

En la vida social se tolera al mentiroso constantemente y se abusa en tratos y contratos, se le acepta, se le reconoce y a veces se le considera inteligente, hábil y audaz.

En la vida política observamos que al abusivo, si es cínico y hace obras, sigue teniendo consideraciones, puede mantener su popularidad y se le admira y apoya, salvo que lo desnuden los medios de comunicación, porque entonces empieza a caer en desgracia.

Pero mientras pueda, con cinismo, con descaro y con bailoteo hace de las suyas con el patrimonio de la gente, y no pasa nada.

En la política mexicana cualquiera puede despreciar a todos y a todo y después presentarse como la segunda edición, corregida y aumentada, de Teresa de Calcuta.

Yo tengo la convicción de que en el México del 2012 se corre el riesgo de que el águila pierda frente a la serpiente, porque ésta sabe que puede mantener intocado su veneno, guardar el rencor, siempre que cambie de piel en campaña y proponga que todo se sustente en el amor.

¿Cuál es la solución?

¿Cuál es el qué?

Y ya lo hemos dicho todos, ¿el cómo?

Esto nos lleva a concluir que si el alma colectiva no recobra la memoria, la inteligencia y la voluntad, de poco servirán los esfuerzos de hombres y mujeres generosos.

Esto nos lleva a concluir que debemos emprender, a través de las familias, las escuelas, las iglesias y los medios de comunicación, una gran cruzada educativa y cultural en la que la memoria, el entendimiento y la voluntad, así como el valor de la palabra y el sentido del honor, sean presupuesto de todo lo demás.

Así las recetas tendrán sentido, los esfuerzos valdrán la pena y las instituciones estarán de verdad al servicio de las personas.

Solamente así, con ciudadanos de primera, podremos tener instituciones de primera y la democracia, además de flores, dará frutos.

Sin educación y cultura, no hay futuro. Sin educación y cultura no hay qué ni cómo que valga.

Diego Fernández de Cevallos
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 9 de diciembre de 2011).


Nini es una palabra que refleja y define a una generación enorme, la más grande que ha tenido y quizá que tendrá este país, y que no entra en el esquema laboral anquilosado y rígido heredado del siglo XX. Lo que originalmente se consideraba como un activo económico, el llamado bono generacional (un enorme potencial de mano de obra, o incluso mente de obra, tal como sucedió en China o la India) se convirtió en un problema social porque no fuimos capaces de adecuar el entorno económico y social para aprovecharlo.

¿Los ninis son el punto de quiebre del sistema económico global o el quiebre del esquema social de nuestro país? Sin duda ambas cosas. El esquema neoliberal adoptado a pie juntillas por México desde 1985 fue también el quiebre del modelo de Estado Bienestar. En la economía formal no hay lugar para generaciones que aportan cada año 800,000 jóvenes a la población económicamente activa, y las preparatorias y las universidades los rechazan porque el Estado ha sido incapaz de generar esos espacios en la educación pública.

El fenómeno nini es sin duda una tragedia para millones de mexicanos, pues muchos de ellos no han tenido en los últimos 10 años más opción que el crimen organizado. Pero ni todos los ninis son delincuentes en potencia ni mucho menos escoria social. Los jóvenes de hoy no entienden el mundo laboral como lo entendíamos hace 30 años. No aspiran a un trabajo estable, entre otras cosas porque saben que no lo tendrán. Su perspectiva de vida incluye, de acuerdo a datos de la UNESCO, cambiar de trabajo 18 veces en su vida en promedio. Sólo este dato muestra con claridad que los jóvenes tienen un perspectiva laboral distinta. Para ellos trabajar es hacer cualquier actividad que les permita generar ingresos y nada tienen que ver con adscripción a una empresa, nóminas, seguridad social, etc.

La estabilidad no es un valor para las nuevas generaciones, simplemente porque ya no es una opción.

Diego Peteren Farah
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 10 de diciembre de 2011).


El gran drama de México es que es un país fatalmente dividido: nos separan abismales diferencias sociales, económicas y hasta raciales en una sociedad a la que, encima, le cuesta mucho trabajo admitir su condición clasista. Las tipas majaderas que humillaron flagrantemente a un policía en Polanco no estaban respondiendo a un acto de autoridad sino poniendo al representante de dicha autoridad en el lugar, según ellas, que "merece": el de un individuo que no es su igual, el de una persona inferior y, desde luego, el de alguien que, en virtud de su insignificancia social, en ningún momento puede ser un verdadero interlocutor ni mucho menos el encargado de aplicarles directamente reglamento alguno.

Este deprecio de ciertos mexicanos no creo que lo pueda resolver ni un profeta, ni un redentor ni un santo pero, por lo pronto, se encuentra, como realidad comprobable, en las antípodas de una "república amorosa" en la cual tampoco se podrán solucionar las cosas por decreto. La llamada para amarnos los unos a los otros ya ha sido hecha, además, y las cosas siguen más o menos igual que siempre. Aunque, si lo piensas, no ha sido la Iglesia, aquí y ahora, la encargada de promover medidas más amorosas sino Marcelo Ebrard, en el Gobierno de Ciudad de México, al decretar que todos los seres humanos merecen los mismos derechos (algo, por cierto, que López Obrador no intentó siquiera cuando era alcalde de la capital de todos los mexicanos pero, en fin, estamos hablando de tiempos pasados).

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 11 de diciembre de 2011).


El artículo que se publica el día de hoy, en el que llama a ser solidario con los productores mexicanos, está dejando de considerar una cosa: está pidiendo solidaridad a quienes no la han recibido. La situación es la siguiente: la gente debe destinar cada vez más porcentaje de sus ingresos a cubrir impuestos, tarifas, precios de energéticos vendidos por el gobierno, servicios provistos por monopolios y oligopolios (bancos), etc. de los que no puede prescindir. Con lo poco que le queda, debido a los bajos salarios o, de plano, al desemleo esporádico y cíclico, debe intentar sobrevivir lo mejor posible. Usted le pide que consuma productos mexicanos, lo cual es algo muy bueno... cuando se tiene dinero para pagar ese lujo. Entiendo claramente su posición, si cierra la empresa de mi vecino, sus trabajadores ya no podrán consumir lo que mi empresa produce y también tendré que cerrar. Pero si la situación personal es desesperada y, por ejemplo, debe escoger entre gastar $ 40.00 en una cajetilla de cigarrillos nacional, o $ 20.00 por unos cigarrillos contrabandeados de La India de una calidad similar... O si debe pagar $ 300.00 por un par de calzado hecho en México, o $ 100.00 por un par hecho en China de una calidad similar... O si debe pagar más del doble por los chiles de árbol de Yahualica, que vienen mezclados con ramas, hojas y otras basuras que por chiles parecidos que vienen de China limpios y de tamaño uniforme...

No estoy a favor de los chinos, pero este país ha abusado de la mayor parte de su población, y no creo que a esa población se le pueda exigir lealtad. Cuando hubo vacas gordas, los de arriba aprovecharon. Cuando llegaron las pérdidas... las socializaron. Pedirle a los fregados que se solidaricen es irreal. Los de arriba son los que deben empezar a ser solidarios en su consumo. Un ejemplo: la única armadora automotriz en el estado es Honda. A la fecha no he sabido de que ninguna dependencia pública dé preferencia a la compra de los autos que aquí se arman (la camioneta CR-V)... y no soy empleado de la Honda tampoco, pero en Puebla se ve una proporción mucho mayor de autos VW que en otras partes del país, y en Aguascalientes pasa lo mismo con los Nissan.

No creo que se pueda pedir solidaridad y lealtad a la población cuando los políticos se gastan gran parte del dinero que nos extraen a los contribuyentes en el extranjero (remeber Argüelles en Las Vegas).

Sí entiendo que a la larga ha sido perjudicial no dar preferencia a lo que el país produce... pero el asunto no es de ideales, sino de sobrevivencia inmediata. Entre un paraguas chino de $ 90.00 y uno mexicano (si es que todavía existen) de $ 400.00, ¿cuál va a escoger el ciudadano de a pie cuando empieza a llover y no tenía presupuestado el gasto?

Desde que México entró al GATT (ahora Organización Mundial de Comercio) en tiempos de Miguel de la Madrid, aceptó las reglas del organismo, por lo cual no es cuestión, como solicitan algunos diputados ignorantes (¿hay de otros?), de que el ejecutivo federal prorrogue la aplicación de altos aranceles a los productos chinos. Debe apegarse a las reglas de la OMC, cuyas salvaguardas ya aplicó y el "tiempo se acabó", como dicen los niños en las piñatas.

Una opción sería salirse de la OMC, pero esto perjudicaría a una gran cantidad de empresas nacionales, probablemente muchas más que las que se afectarán por la entrada de productos chinos sin aranceles. Además la población dejaría de tener acceso a productos baratos para paliar un poco sus enormes carencias.

Otra opción sería la que emplean la mayoría de los demás países: mantenerse vigilante del cumplimiento por parte de los chinos de las reglas de la OMC, y a la menor violación demandar y castigar con aranceles a diversas líneas de productos chinos. Si esto inicia una guerra comercial contra China, siempre dentro de las reglas del OMC, ellos serán los más perjudicados, porque importamos mucho más de China que lo que ellos nos compran. Sin embargo esto tiene un pequeño problema: requiere de una burocracia dedicada a estos temas y con un tiempo rápido de reacción (para no perder por deffault las demandas y oportunidades), y nuestras burocracias, por lo general, están formadas por zánganos políticos y amigos de políticos dedicados a buscar acomodo en el próximo periodo de gobierno.

México sabía, desde que entró China al OMC, que esto se le venía encima, pero no actuó en consecuencia para prepararse, esperando, como siempre, que los problemas desaparezcan solos si no se les pone atención. Es parte de nuestra idiosincracia... queremos soluciones mágicas, no soluciones que impliquen ponernos a trabajar. Por eso somos tan poco competitivos y por eso nos siguen dañando otros países con mano de obra más barata. Hemos querido seguir siendo competitivos explotando a nuestros trabajadores con sueldos de hambre. Y hoy es China, mañana será La India, y los días siguientes Indonesia o cualquier otro con mano de obra más explotada que la nuestra.

Los chinos (los admiro como pueblo, no como sistema de gobierno, aclaro) son muy duros. En primer lugar no desperdician energía ni recursos en políticos. Está el Partido y nadie más. No regalan su dinero a partidos políticos, IFEs, comisiones de derechos humanos, institutos de transparencia, organización de elecciones, propaganda política en medios de comunicación, asesores de imagen, equipos de campaña, etc. En segundo lugar no preguntan, fijan metas y se enfocan hacia las mismas. Se fijaron la de ser la fuente de manufacturas del mundo y lo han ido logrando. Ahora se han fijado la de dejar de ser un proveedor de baratijas para ser un proveedor de productos tecnológicos con alto valor agregado y están en camino a lograrlo. Si México lo que ha gastado en políticos lo hubiera gastado en preparar a sus mejores elementos en las mejores universidades nacionales y del mundo, en investigación y desarrollo tecnológico en el país, no estaríamos quejándonos porque los chinos le pagan peor que nosotros a sus trabajadores.

El webmaster en e-mails a la investigadora de la Universidad de Guadalajara Lourdes Bueno el 12 de diciembre de 2011.


Los escrúpulos que se aplican a valores morales universales ya no valen en México. La sociedad americana, supuestamente libertina y destrampada, es un ejemplo de rectitud y honorabilidad comparada con la nuestra.

Yo no sé en qué momento perdimos en México la decencia. Y lo peor, no veo a ninguna institución ni a nadie que esté intentando recuperarla. ¿Cuál será el límite?

Alberto Martínez Vara
(v.pág.8 del periódico Mural del 15 de diciembre de 2011).


Lo que tenemos es una ciudadanía desconfiada, agraviada y agresiva; asesinatos a plena luz del día; "manifestaciones y protestas diarias; cardenal gobernando y gobernador rezando; estudiantes aprobados y maestros reprobados..." Son tantos los abusos y desatinos, que hasta la capacidad de asombro hemos perdido.

El país no ha logrado progresar como podría y debería. La culpa no es del destino o la mala suerte. Mucho tiene que ver con lo que hemos hecho y dejado de hacer; con decisiones, omisiones y postergaciones internas... Muchos tienen interés en mantener el status quo prevaleciente; pero nadie tiene la fuerza necesaria ni la voluntad para cambiarlo. No son pocos los que continúan como beneficiarios del país tal y como está. Allí están los sindicatos rapaces del sector público y los empresarios atrincherados en los sectores monopólicos y la burocracia obesa e improductiva apoltronada en el sector público. Todos ellos son actores del pasado que sabotean el futuro de la nación; cómplices de la mediocridad, artífices del anquilosamiento, arquitectos del México de "más de lo mismo". Lo peor es que nos hemos acostumbrado a que todo esto sea así. Vivimos una anormalidad normal; todo es la disfuncionalidad aceptada. Pensamos que los privilegios desmedidos y los dineros apropiados son parte incambiable de nuestra identidad nacional, y que el Estado siga siendo rehén de los intereses particulares. Tal parece que los mexicanos nos hemos acostumbrado a vivir en un país pobre, rezagado, inseguro.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 17 de diciembre de 2011).


Es evidente que a mayor debilidad de un Presidente de la República, corresponde una mayor intromisión y fortaleza de los poderes fácticos, que sin haber sido elegidos, ordenan y gobiernan en todos los órdenes de la vida pública. Presiones e influencias coartan y conminan al ejecutivo para que adopte determinadas medidas y conductas, so pena de padecer afrentas y descréditos. De entre la amplia gama de los poderes fácticos, destaca el duopolio televisivo, banqueros y empresarios, las variadas cámaras de comercio y de industrias, la Confederaciçon Patronal, el narcotráfico, y un clero agresivo y prepotente. No se omiten personalidades e intelectuales que influyen en la opinión pública, así como políticos, cuyos rostros insumergibles forman parte de la imagen avejentada del México de hace muchos años.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.Razón y Acción del 18 de diciembre de 2011).


La verdad es que la mayoría de los mexicanos nos portamos muy bien este año, con la excepción de un pequeño número de criminales que tienen en jaque al país y los políticos corruptos que no dejan de robar y de darnos pocos resultados.

Ana María Salazar
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 24 de diciembre de 2011).


El desempleo y la informalidad crecen; los empresarios que no logran integrarse a cadenas monopólicas, enfrentan laberintos burocráticos y competencia abrumadora.

Jorge Octavio Navarro
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 3 de enero de 2012).


Muchas de las cosas positivas que han ocurrido en nuestro país en 2011 han sido gracias a la sociedad civil unida, a la acción colectiva que ha surgido en otros países y en el nuestro también. Para proveer necesidades que el Estado y el mercado no han podido cubrir. Lamentablemente se necesita mucha más participación ciudadana.

Debemos combatir la pobreza, la inseguridad, el saqueo, el desempleo, la deuda estatal, la falta de pensiones, la corrupción, las muertes de civiles, el narcotráfico, los secuestros, el deterioro de nuestro planeta; un sinfín de acciones que día a día merman nuestra sociedad.

Es tiempo de preguntarnos si el sistema bajo el cual vivimos es el correcto.

José de Jesús Covarrubias Dueñas, magistrado presidente del TEPJF
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 3 de enero de 2012).


Los hechos sucedieron ayer por la mañana en una sucursal bancaria de la ciudad de México. Refiere la nota periodística que la oficina estaba "repleta", aunque hacía pocos minutos que había abierto sus puertas. Una persona que esperaba turno -la nota no especifica para qué-, un hombre de 60 años de edad, se llevó las manos al pecho, y unos segundos después se desplomó. Nadie se preocupó por él. Ningún "buen samaritano" apareció en escena. (Lógico: las parábolas del Evangelio son tan anacrónicas como los Cuentos de Las Mil y Una Noches). En el instructivo de los empleados del banco aparecen las frases "de machote" que se recitan con la menor dosis de sinceridad o de convicción posible delante de cada cliente. Punto. En los patrones de conducta de los demás clientes todo el interés se concentra en la papeleta con el número de turno que se obtiene a la entrada, en la pantallita en que aparecerá el nuestro, y en la desesperante lentitud con que la cajera atiende a los mequetrefes que ya están en la ventanilla. Punto. Un guardia de seguridad cumplió con su deber: quiso saber por qué aquel hombre estaba en el piso, inmóvil ya; cuando intuyó que estaba muerto, sacó de su "locker" un sábana azul y lo cubrió con ella; recordó, probablemente, que eso debe hacerse en esos casos: "Si un cliente muere mientras espera turno, debe cubrírsele con una sábana que la Institución (así, con mayúscula) le suministrará previamente". Después habrá llamado por radio, utilizando claves para no ofender la delicadeza de los demás clientes, para solicitar una ambulancia... o, de una vez, para ganar tiempo, al forense. Nadie acusará el menor asombro. Nadie hará ningún comentario. Nadie se preguntará "quién era" aquel hombre. Nadie atormentará su conciencia rumiando la hipótesis de que quizá pudo haber hecho algo para auxiliarlo y no lo hizo... No: ¿preocuparse porque un desconocido en la fila del banco se lleva la mano al pecho y luego se desploma, a riesgo de perder el turno y tener que sacar otro? ¡Por favor...!

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.2-B del periódico El Informador del 4 de enero de 2012).


Lejos estoy de justificar que un candidato presidencial (en realidad, más de uno) fracasara al intentar dárselas de leído. Lejos también de la opinión de sus defensores de oficio, quienes se vieron orillados a proponer que, a fin de cuentas, el aspirante en cuestión no hacía sino mostrarse profundamente mexicano en aquello de no leer y, por tanto, pocos tenían derecho a lanzarle la primera piedra. Pero lo cierto es, pregúntenselo si no a cualquier editor o librero o a la primera persona que vean por la calle, que nuestra relación con la lectura como sociedad es un fiasco.

Asevera nuestra filosofía nacional del fracaso (esa obra colectiva que construyen día a día nuestros "líderes de opinión" en columnas y redes sociales) que el limbo literario en que vivimos tiene sus raíces en la escuela. Y es fácil argumentarlo. Nuestras lecturas escolares son, en el mejor de los casos, utilitarias y consisten en una suerte de pantomima en que los maestros fingen invitar a la lectura y los alumnos fingen hacerles caso. Las clases de literatura en primarias y secundarias excluyen el concepto de la lectura como placer. Se limitan a presentarla como un medio de comunicación e instrucción (en manos de un profesor mal pagado y tan poco afecto a las letras como sus pupilos), algo vagamente positivo aunque desagradable, como las vacunas; el resultado es que los alumnos no quieren ver libros ni en pintura.

Antonio Ortuño
(v.pág.7-B del periódico El Informador del 8 de enero de 2012).


México tiene sed de cambios y le urge continuar el proceso de reformas, porque no se puede aspirar al desarrollo, a la competitividad, ni a mejorar nuestra productividad con servicios como internet, que son caros y lentos, afirmó el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, José Ángel Gurría.

Exhortó a no detener las reformas, porque serán a través de ellas que México genere empleos y gane espacios en los mercados internacionales.

Criticó que el congreso mantenga congelada una iniciativa de reforma, pues consideró lamentable que en plena época digital el país tenga una Ley del Trabajo de los años 70.

Entre los cambios que también le urgen al país, Gurría Treviño mencionó la necesidad de una estructura sólida de reglamentos e incentivos para fomentar la competencia en sectores estratégicos como telecomunicaciones, energía y transporte.

Al cuestionársele si el proceso electoral del presente año no detiene las reformas estructurales que requiere el país, el representante de la OCDE comentó que esa no es una razón para que se congelen y, por el contrario, es un buen momento para acelerarlas.

"Tenemos que ponernos al día con estas reformas para emparejarnos con países que ya tomaron esas decisiones años atrás, de manera que los temas energéticos, fiscales, de competencia, laborales y educación son para estar en mejores condiciones de competir, no son porque mágicamente vaya a dar un resultado".

José Ángel Gurría insistió en que aunque el producto interno bruto del país avanzará entre 3.3 y 3.5% en este año, eso apenas permitirá una creación de medio millón de empleos formales, apenas la mitad de los que México necesita.

(V.pág.20 del periódico Milenio Jalisco del 13 de enero de 2012).


El extraño caso de los niños secuestrados de Guadalajara. Desde el viernes pasado, se generó una psicosis colectiva a partir de la versión sobre el secuestro de 2 niños en un kinder y la aparición de una serie de narcomantas en donde se proponía el negociar su liberación por la libertad de un capo del narcotráfico.

Hasta el día de hoy, las consecuencias están a la vista: ausentismo, versiones múltiples sobre secuestros y amenazas, dichos de amigos de amigos de testigos que vieron, conocieron y ocultaron información por miedo a represalias o por órdenes superiores.

Pero, al momento, los reportes de gobierno, medios y organizaciones civiles han negado la existencia de estos levantones.

¿Por qué no se confía en dichos reportes? ¿Cuál es la razón que las versiones que se han difundido, primordialmente, en redes sociales, sean más creíbles que los reportes oficiales y mediáticos?

Nuestras posibilidades de parar este tipo de episodios de histeria colectiva se minimizan al perforar, en distintos flancos, el cacareado "tejido social", que no es otra cosa que la confianza e uno a otros.

El rumor como fuente informativa. El dicen como confirmación no de noticias, sino temores. El terror como signo de veracidad.

Y en el campo de la política sucede lo mismo. Creemos en el final de la carrera de Peña Nieto por su desliz literario y no tomamos en cuenta que hombres y mujeres en zonas marginadas, campesinos que tienen 2 pesos para comer y mujeres que viven en angustia continua por la salud de sus hijos no dan un peso por la cultura de sus gobernantes sino por las múltiples promesas que les hacen de trabajo, educación, salud y, ahora, seguridad. Para ellas, el PRI es un maestro condecorado en la elaboración del engaño electoral y Peña su más avanzado alumno de una nueva generación donde la oratoria no se pierde, aunque el discurso sólo sea una dotación de helio.

Culpables somos de no actuar, de no fundar el criterio y la opinión, de no exigir y exigirnos mejores bases para tomar decisiones y acciones.

Gonzalo Oliveros
(v.pág.38 del periódico Milenio Jalisco del 13 de enero de 2012).


Somos un país donde se discrimina impunemente. Lleno de testigos que son incapaces de meter las manos para defender al más débil en el mundo real. Lo virtual es otra cosa: en la red abundan los héroes y los valientes.

También pesa la tremenda desigualdad económica que produce aberraciones. En un extremo, la prepotencia. En el otro, el servilismo.

Luis Miguel González
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 15 de enero de 2012).


¿Nuestros candidatos presidenciales no leen? Qué importa. Muchos ciudadanos, incluso algunos que se ríen de ellos, tampoco es que lo hagan mucho. Ni demasiado bien.

Antonio Ortuño
(v.pág.6-B del periódico El Informador del 15 de enero de 2012).


El problema de las comunidades indígenas no es, como quisiera verlo la burocracia, el incumplimiento de los requisitos de programas sociales: que no mandan a los niños a la escuela, que no asisten a sus citas al sector salud o que se gastan el dinero en cocas y gansitos. Todo eso es cierto sin duda, pero la pregunta no es qué sucede sino por qué sucede, y sobre todo, de dónde viene. El origen de la hambruna de los Tarahumaras no es la sequía sino el despojo de las tierras productivas.

Diego Petersen Farah
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 21 de enero de 2012).


El país se percibe penetrado del peligro, producto de su desorganización política. El país requiere instituciones y leyes con aplicación efectiva. Es del dominio público el alto costo del gasto corriente sin el debido respaldo de la contraprestación del trabajo de miles de personas cobrando sin aportar la colaboración requerida.

Son urgentes las decantadas reformas en las áreas política, laboral y educativa, a las que no se ha dado el seguimiento legislativo por afectar intereses a todas luces ilegítimos.

Carlos Cortés Vázquez
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 22 de enero de 2012).


La degradación de la calidad educativa en México ha llegado a niveles de seguridad nacional: si no damos un golpe de timón en educación, el crecimiento económico y el desarrollo del país corren un grave riesgo. En este contexto, una alianza con la maestra equivale al beso del diablo. El PAN pudo ganar la elección presidencial gracias a la alianza con el SNTE y su Partido Nueva Alianza, pero el gobierno de Calderón fracasó rotundamente en materia educativa. No hay, en 12 años de panismo, una reforma o propuesta fuerte en materia educativa (salvo, claro, el gran fraude de Enciclomedia).

Uno de los principales aliados de Peña Nieto, Televisa, ha diseñado una estrategia mediática para subir el tema de la educación a las campañas. El documental "De panzazo", dirigido por Juan Carlos Rulfo y Carlos Loret de Mola, y producido por Fundación Televisa (saldrá a la luz en todas las cadenas de cine el primero de febrero), es una radiografía cruda y sin concesiones sobre la educación en México. Podremos estar o no de acuerdo con el diagnóstico que ahí se presentará, pero será inevitable hablar del tema.

Diego Petersen Farah
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 23 de enero de 2012).


El cuento de hoy, llamado "El perico del cura y la cotorra de la beata" no es salaz ni pícaro como la mayoría de los chistes de pericos tenidos por curas y beatas. Ese relato, asómbrense mis 4 lectores, es político, según cuadra a los tiempos que vivimos ahora los mexicanos -desde 1521 los hemos vivido-, en que por encima de todo priva la política, con abandono de otros temas de más sustancia y entidad, por ejemplo el trabajo. Dice el tal cuento que la señorita Peripalda, célibe piadosa, muy de iglesia, tenía una cotorrita. Cierto día la devota soltera fue a hablar con el señor cura de la parroquia, el padre Arsilio, y le comunicó una inquietud muy grande que tenía. A su cotorrita, le dijo, le había dado por la crítica política. Sin recatarse pregonaba sus opiniones en esa materia, tan delicada, y sus proclamas encendidas eran escuchadas por todo el vecindario. La señorita Peripalda quería saber, y se lo preguntaba al padre Arsilio, si los conceptos vertidos por la facunda pájara no le acarrearían a ella algún perjuicio. Inquirió el buen sacerdote: "¿Qué es lo que dice tu cotorra?". Explicó la piadosa señorita: "Dice: 'Que se acabe ya el sexenio de Felipe Calderón'. 'Que vuelvan la paz y la seguridad a México'. 'Que ahora sí se creen empleos'. 'Que los hacendistas ya no inventen más impuestos'. 'Que no siga subiendo el precio de la gasolina'. 'Que ya no haya tan grande corrupción'. 'Que no nos bombardeen día y noche con millones de spots de propaganda política y oficialista'. 'Que la función electoral no resulte tan cara para el país'. 'Que no haya partidillos de mentiras, que son sólo negocios de familia o personales y que se venden al mejor postor'. 'Que mejore la calidad educativa'. 'Que se acabe el mal sindicalismo, ése que deriva en tantos daños para México'. 'Que no haya tantos diputados y senadores'. 'Que los partidos políticos no tengan el monopolio de la actividad política'. 'Que PEMEX se modernice; que no haya en esa empresa malos manejos y mala administración'. 'Que se abata verdaderamente la pobreza'. 'Que nuestros recursos naturales sean preservados'. 'Que los pueblos indígenas sean tratados con respeto'. "Que se abata verdaderamente la pobreza, y que todos los mexicanos tengan acceso a una vida digna'. Todo eso dice mi cotorra, padre, y otras muchas cosas más". Así le dijo la señorita Peripalda al padre Arsilio. Respondió el señor cura: "Es preocupante ese activismo, hija, y puede ponerte en trance de dificultad. Tráeme a tu cotorrita. Yo tengo un loro a quien he imbuido el piadoso espíritu de nuestra santa religión. Él sólo sabe de novenas y trisagios, de letanías y jaculatorias. Estoy seguro de que si los ponemos juntos en la misma jaula tu cotorrita recibirá el influjo favorable de esa católica piedad, y olvidará sus ideas inquietantes". Así, se hizo, en efecto: la señorita Peripalda le llevó la cotorrita al padre Arsilio, y éste la puso en la jaula de su santificante loro. Pasados unos días la señorita Peripalda le preguntó al padre Arsilio cómo iba la relación entre su lorita y el perico de la casa cural, y si habían obrado ya en la cotorrita los benéficos efectos de su trato con el apostólico perico. "Hija mía -se rascó la cabeza el padre Arsilio-, yo creo que tu cotorra tiene razón, porque a cada una de sus peticiones: 'Que acabe ya el gobierno de Calderón', 'Que vuelvan la paz y la seguridad a México', 'Que se abata la pobreza', etcétera, mi perico responde: 'Te lo pedimos, Señor'".

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.periódico El Siglo de Durango en línea del 26 de enero de 2012).


Hay de dos sopas.

Formar ciudadanos como personas
(Educación con E mayúscula).

O elaborar una legislación creciente
y mayúscula (sin E).

Obviamente hemos elegido la segunda.

Ejemplo: lo fiscal, donde se parte
de presuntos culpables, lo que lleva
a un sobre control
de lo más sofisticado y complicado
que nadie entiende.

La seguridad combatida a base
de cámaras (no de diputados)
patrullas, armas y alarmas.

Ejemplo: lo electoral, donde
el IFE anda desaforado
tratando de controlarlo todo,
cuándo hablar, cuándo no; cuándo
debatir, cuándo no; que sí, que no,
que sí, que no, como deshojar
la margarita.

Total, para qué hacerlo fácil pudiendo
hacerlo difícil.

Nemesio Maisterra
(v.pág.7 del periódico Mural del 26 de enero de 2012).


México goza de años de estabilidad y fortaleza macroeconómica. Desde Zedillo, el país ha logrado mantener la inflación en niveles manejables, la deuda ya no agobia las finanzas públicas y las reservas monetarias alcanzan día a día sus máximos históricos. Sin embargo, la desigualdad y la falta de crecimiento económico siguen azotando a la economía nacional. Sobre todo, si se compara con los competidores en el mercado global.

"Me queda claro que el problema fundamental es la falta de crecimiento" sostiene el Sergio Negrete Cárdenas, académico del ITESO que se autodefine como un economista liberal, defensor del mercado y no oculta sus incomodidades con la ineficiencia y distorsiones que produce el Estado cuando entre en el quehacer económico.

Negrete Cárdenas, que se doctoró en Economía en la Universidad de Essex en Inglaterra, no se aísla en los fenómenos económicos, por el contrario, se avienta hacia las realidades políticas y no niega que muchos de los atrasos económicos que afectan al país, tienen su origen en la esfera política, en la oposición obstruccionista y en la falta de acuerdos en los órganos legislativos.

"Tienes que lograr una economía productiva, la competencia es clave. Ojala mejoremos la educación, pero eso no va a pasar pronto. A corto plazo no se va a solucionar, el tema educativo seguirá siendo deficiente por las inercias que acarrea. Por lo que la capacitación resulta fundamental; lo que hace Estados Unidos a pesar de su deficiente nivel educativo, es la competencia. Obliga a que las empresas tengan al día a sus empleados a través de procesos de capacitación y formación que constantemente eleven los niveles de productividad del país. Esto los obliga a estar actualizados todo el tiempo y suple lo que no les dio la escuela. Toda la agenda de las reformas estructurales, es fundamental; pero considero que la productividad no se queda atrás. El encuadre legal que resulta clave, no ha sido atendido. La ley de Inversiones Extranjeras es antiquísima, de la época del Muro de Berlín, su actualización es urgente."

(V.pág.3-A del periódico El Informador del 29 de enero de 2012).


La trivialidad se ha adueñado de la agenda política y de la comunicación sin que la sociedad reaccione. La realidad ha llenado de ofensas a los ciudadanos que vemos con estupor que la corrupción, la impunidad y la violencia campean y No Pasa Nada.

No sucede porque los temas de los que se ocupan los políticos y los medios de comunicación hoy se concentran en esa levedad: historias de la violencia que nos invade, anuncios de supuestos logros de los gobiernos, promoción de la imagen de aspirantes a puestos públicos, eventos deportivos y una enorme cauda de información tan rosa como intrascendente que se convierte en la de mayor audiencia. Mientras los temas importantes son eludidos, para ellos nos hay propuestas concretas, como la persistencia de la pobreza extrema que hace que por ejemplo en la zona metropolitana de Guadalajara tengamos más de 150,000 personas con hambre, que no esté garantizado el abasto de agua potable para los próximos años por la falta de obras, que seamos la ciudad con peor calidad del aire en esta temporada en México, que se califique a las finanzas de Jalisco con perspectiva negativa por el endeudamiento excesivo, pero sobre todo que estemos en medio de un torbellino de violencia e impunidad que agobia.

No hay debate sobre las cuestiones trascendentes, respecto al futuro que estamos construyendo hoy.

Somos una sociedad tremendamente desigual que ha producido enormes fortunas y espacios de calidad de vida, y al mismo tiempo mantiene una pobreza que debe avergonzarnos a todos. Estamos en proceso de asumir la violencia como parte normal de nuestra vida cotidiana, sembrando en niños y jóvenes una visión equivocada del valor de la paz y el respeto a las normas. Cada día contaminamos el entorno natural en que vivimos de forma irresponsable, dejando ríos, lagos, presas, tierras, playas, mares llenos de suciedad.

Ante estos desafíos los responsables callan, eluden el debate y prefieren centrarse en cuestiones triviales.

Luis Ernesto Salomón, doctor en Derecho
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 29 de enero de 2012).


"A la Patria se le sirve y no se le toma para servirse de ella", dijo en alguna ocasión, José Martí. Esta frase cobra vigencia especial hoy, precisamente cuando el panorama político electoral descarna más ignorancia que intelecto, más ambición que servicio, más canonjías para las cúpulas partidarias que proyectos de nación.

Pareciera que aquí es el país donde más resalta lo oscuro y fétido de la política, por eso estamos tan decepcionados, porque solo se interesa en el bien particular de unos pocos.

La demagogia ha sido una constante siempre. El triunfalismo, también. ¿Qué clase de políticos tenemos? La que nos merecemos. Nosotros los hemos hecho así, creyéndose que vienen a servirse como Reyes en lugar de servir a la Patria.

Lo curioso es que cuando los tenemos enfrente, en lugar de cuestionarlos o reclamarles, los adulamos, les damos una palmadita en la espalda y les guiñamos el ojo. Nos falta valor para aprovechar la ocasión y proponer soluciones a los tantos y complejos problemas que aquejan al país.

Y estas actitudes ancestrales de los mexicanos, levantan los muros educativos, culturales, sociales, empresariales, impidiendo el progreso y la movilidad.

En un país que expulsa (al ritmo de 400,000 personas al año) a sus ciudadanos en busca de mejores oportunidades de vida... millones de mexicanos supervivientes ansiosos de un sistema político y económico que no funciona para ellos...

Políticos que no ayudan a las empresas (engranaje de la economía) a que progresen para el bien del país, al contrario, en lugar de ser promotores y facilitadores, son entorpecedores.

Este sistema político que tenemos frena la competitividad de México ante un mundo globalizado y nos llena de frustración. Refuerza la desesperanza, alimenta el éxodo y la exportación de talento a otros países.

Tenemos un México en donde uno de cada cinco hombres, entre las edades de 26 y 35 años, vive en Estados Unidos. Y lo triste es que cuando uno pregunta a un candidato o político sobre el campo -ese campo que expulsa a los migrantes a otros países- aparentan no estar muy enterados del asunto.

¡Qué triste que ignoren la situación del rubro más importante de una nación! El campo.

La sequía azotando en todo el país, el ganado muriendo de sed, las abejas desapareciendo, las cosechas echándose a perder por falta de agua, la productividad agrícola en el suelo y nadie sabe, nadie supo...

Algo está mal. Algo no está funcionando. ¿Será que los partidos políticos están alejados de las necesidades de la gente?

¿Será que estamos cansados de la forma en que llevan este barco llamado México? ¿O será que la gente debe tomar el mando y apropiarse de su propio país?

Trinidad Terrazas Gastélum
(v.pág.26 del periódico Milenio Jalisco del 3 de febrero de 2012).


En una misma semana, se filtra que tres ex gobernadores priístas tendrán que dar la cara a la justicia, se detectan 25 millones de pesos en efectivo supuestamente del gobierno veracruzano transitando por el Estado de México, los maestros se dan el lujo de parar escuelas y salir a manifestarse a la vía pública para protestar por ser evaluados y se frena la posible asociación entre Televisa y Iusacell, la primera es la empresa que ha facilitado la pantalla para el candidato del PRI y la segunda es competencia directa de quien ha mostrado algún grado de simpatía con el candidato del PRD.

Quien piense que todas estas cosas que están sucediendo son aisladas, debe tomar en cuenta que estamos en medio de varias guerras, por un lado la de la inseguridad que ha jugado un papel protagónico durante todo el sexenio, pero además la política y la mediática que difícilmente se pueden separar.

Todo parece indicar que el gran poder se está utilizando en México para un fin y que los estires y aflojes se están dando para medir las fuerzas de lo que cada partido y candidato tiene como palanca.

Mientras todo esto sucede, la población parece hacer a un lado estos jaloneos y prefiere dedicarse a atender su cotidianidad.

Es una pena que ante la oportunidad que representa un cambio de gobierno al ofrecer la posibilidad de presentar propuestas sólidas, armar equipos efectivos y plantear soluciones a los problemas que aquejan a la ciudadanía, lo que preocupa a los partidos políticos y a sus operadores es cómo van a usar las fuerzas que representan sus posiciones para golpear a los demás para eliminarlos por la vía del desprestigio, no por la de la elección popular.

Todo esto no hace más que sugerir que los mexicanos vivimos una verdadera condena a quedarnos como estamos. Hasta el cansancio hemos dicho que la solución está en mejores niveles de educación y los responsables de impartirla no sólo son intocables, sino inexigibles; los partidos ni siquiera consideran a los candidatos más capaces, sino a los punteros de las encuestas. Siendo las cosas así, sería mejor ahorrarse el teatro de la democracia que nos han vendido, pues no hay ni a cuál irle, ni quien haga cabeza para meterlos en razón.

(V.Razón y Acción del 5 de febrero de 2012).


Uno de los grandes temas en esta campaña será justamente los monopolios. Este país no puede crecer más, no puede desarrollar su economía, si no rompe con los monopolios; los privados, los estatales y los sindicales. La economía mexicana se mantendrá en crecimientos enanos si no terminamos con los monopolios que nos atan. El problema es que todos los partidos están de acuerdo con romper los monopolios de los de enfrente.

Andrés Manuel quiere acabar con los monopolios, excepto los de Estado, Pemex, CFE. Los priistas no han querido tocar los monopolios sindicales derivados de una absurda ley que les da cláusula de exclusión y cobro de cuotas por nómina, lo que hace que tengamos en el sindicato de educación el principal trabuco para el desarrollo en México. En 12 años de gobierno, el PAN no ha tocado los monopolios privados ni los sindicales; tampoco ha podido con los estatales.

Romper los monopolios no es un tema ideológico, es una condición sine qua non para el desarrollo de la economía mexicana. Los partidos van a buscar evadir el tema y acomodarse en su discurso ideológico. Si los ciudadanos no subimos el tema, los partidos seguirán amarrados a su monopolio de confianza.

Diego Petersen Farah
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 6 de febrero de 2012).


El número de trabajadores informales en México llegó a 14 millones, casi el mismo número de trabajadores afiliados al Seguro Social que está por debajo de los 15 millones. ¿Alguien sigue dudando que necesitamos una reforma laboral?

El crecimiento del mercado informal (que de informal no tienen nada más que la rabia de Hacienda) más que un problema en sí mismo es un síntoma de un mercado laboral totalmente distorsionado de nuestra economía. Los trabajadores informales no cotizan en el IMSS, no ahorran en el Infonavit, no pagan impuestos, pero todos los días van a trabajar, generan riqueza, reciben sueldo o son pequeños comerciantes. Algunos lo hacen en las calles de las ciudades, lo cual genera otro tipo de problemas urbanos, pero la mayoría lo hace en lugares preestablecidos o mercados. La informalidad representa una competencia desleal, pues no tiene una serie de costos que enfrenta cualquier empresa legalmente constituida, pero no es cierto que no paguen impuestos: el año pasado el impuesto a los depósitos en efectivo, que la mayoría viene de este tipo de comerciantes, representaron ya más de 8,000 millones de pesos, muy poco para 14 millones, pero no son despreciables.

La única forma de acabar con eso que llamamos informalidad, pero sobre todo de hacer un sistema laboral justo para todos, es quitarle al empleo la carga social. Esto es, necesitamos un sistema de seguridad social que no esté colgado de la nómina. Santiago Levy propuso la creación de lo que él llama un "piso mínimo", esto es, que todos los mexicanos por el hecho de serlo tengan cobertura de salud y educación. Este costo tendría que salir necesariamente de los impuestos, no hay vuelta de hoja. Levy ha propuesto que sea a través del IVA y hasta ahora nadie ha revirado con algo mejor o distinto.

Flexibilizar el empleo no significa anular los derechos de los trabajadores, al contrario, lo que se requiere es abrir el sistema para que esos mal llamados informales tengan acceso a la seguridad social, y para que el outsourcing deje de ser una negocio de evasión de impuestos y responsabilidades patronales. No podemos plantearnos una reforma laboral seria sin que vaya de la mano de un cambio radical en el sistema de seguridad social. Tampoco se va a lograr mientras los partidos y los políticos le sigan teniendo pavor a los sindicatos monopólicos de gobierno.

Hay que discutir qué reforma laboral queremos. Esta es una de las grandes tareas de nuestra economía y una de las grandes injusticias de nuestro sistema social. No podemos seguir con un empleo informal galopante y un empleo formal simulado y atascado porque los políticos le tienen miedo a 5 sindicatos. Cuando en México comenzó a discutirse la necesidad de hacer una reforma laboral el empleo informal era la mitad del formal; hoy ya están en el mismo nivel. ¿Qué esperamos?

Diego Petersen Farah
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 11 de febrero de 2012).


En este año se cumplen 20 años de ciertas medidas tomadas por el gobierno del presidente Carlos Salinas, ese de quien nadie quiere acordarse y de cuyas decisiones hoy depende la vida cotidiana de casi todos los mexicanos. Economía, política, sociedad y cultura de nuestros días tienen una estructura y una organización basada en los supuestos del liberalismo reformado surgido al fin de la guerra fría y del socialismo "realmente existente". En México, surgido del salinismo principalmente.

En su momento el discurso oficial establecía la transformación del Estado benefactor en un Estado justo. La economía se dejaba a la dinámica de las fuerzas sociales de producción o del "mercado", de las cuales se excluía al gobierno excepto en algunas pocas actividades consideradas estratégicas; la política sería a partir del juego democrático de los partidos políticos, la sociedad de los ciudadanos que pasarían de beneficiarios del Estado a agentes activos de la renovación del alma nacional y revalidación de todas sus expresiones. Por tanto, el gobierno se ocuparía de vigilar, ordenar, sancionar y reparar las injusticias que surgieran en este nuevo arreglo y por consecuencia se proponía renovar las instituciones del Estado para dotarlas de mayor autonomía, mayor participación ciudadana y social, y mayor capacidad de equilibrar los excesos de los "fuertes" y promover el juego de los "débiles" que poco a poco se convertirían en sustentables. El diseño hubiera funcionado si los fuertes no hubieran querido "todo el pastel" y de verdad el Estado hubiera institucionalizado su función de "justo y equilibrante" eficaz.

Y la realidad se impuso. Estamos a la mitad del río. Estado benefactor a medias. Mercado para unos y excluidos otros. Economía salvaje que no tiene dinero para salvar vidas y empleos y si para salvar capitales y monopolios. Política de castas con ciudadanía marginal. Gobierno con monopolios y sin impuestos. Poderes fácticos conservadores en un mundo y una sociedad abierta, inequitativa, decidida pero impotente. ¿Regresamos a la orilla del río, esa que queríamos abandonar? ¿Avanzamos a la otra orilla con nuevos bríos y correcciones de rumbo ineludibles? Cualquier decisión será álgida.

En México no tenemos un Estado fallido. Estamos en un Estado dual. Indeciso, temeroso y todavía poderoso. Viejo, ineficaz, desigual y todavía fuerte.

Miguel Bazdresch Parada
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 12 de febrero de 2012).


México afronta una ristra de problemas verdaderamente colosales con el agravante, a diferencia del médico que interviene de inmediato cuando ha diagnosticado el mal, de que los intenta ocultar debajo de la alfombra para seguir llevando una existencia con visos de normalidad. Pero, no somos un país normal. Por el contrario, llegamos siempre tarde, cuando el cáncer ya se ha diseminado por todo el organismo y, a estas alturas todavía -teniendo, encima, ominosas evidencias delante de las narices-, seguimos en una criminal inacción. Parte de la culpa la lleva nuestra clase política, como todos sabemos, pero ¿qué tanto podemos desvincularnos, si compartimos los mismos rasgos culturales, del quehacer de esa gente? ¿Vienen de Marte? ¿Nos han sido impuestos por ese "extraño enemigo" al que el Himno Nacional nos exhorta fieramente a combatir?

La referencia a los procedimientos médicos podría tal vez tomarse como una metáfora barata si la asociamos al tema de la delincuencia y la seguridad pública. Sin embargo, así como el cancerólogo no recomienda ya, como un remedio posible para el paciente afectado, que coma verduras y alimentos con fibra natural, tampoco es nada lógico que, estando el país como se encuentra -es decir, poblado por miles de delincuentes e individuos antisociales que ya están ahí- propongamos, como solución presente al problema, el fortalecimiento de los programas educativos, la promoción del deporte o la creación de clubes de ajedrez. Es cierto que estas actividades, como parte de las políticas públicas de cualquier gobierno, deben ser fomentadas y, siendo que ayudan a prevenir la descomposición social, tienen un impacto importantísimo en las futuras generaciones. Pero no sirven para rehabilitar ya a un sujeto que se hace filmar mientras le arranca un ojo a un militar indefenso.

Los malnacidos que asesinaron al hijo de Javier Sicilia hubieran tal vez tenido otro destino, otra vida y otros comportamientos si hubieran leído, pongamos, a Proust o si hubieran disfrutado sinfonías de Haydn. Aquí y ahora, sin embargo, lo que hay que hacer con sujetos de esa calaña es detenerlos, en primer lugar, y, luego, juzgarlos y encerrarlos. Si estuviéramos gobernados por una especie de "gran oncólogo", la receta sería matarlos, simplemente, para preservar la salud del tejido social. Pero aquí es donde las cosas dejan de ser comparables porque una sociedad que mata, así sea legalmente, no es realmente una sociedad civilizada (y no lo es, tampoco, una sociedad, como ésta, cuya gente de bien vive en la indefensión frente a los canallas).

En todo caso, hemos llegado muy lejos. Las cosas están muy podridas en el reino, parafraseando al príncipe de Dinamarca, y la descomposición no va a desaparecer como por arte de magia. Necesitamos, por lo pronto, soldados, policías, jueces y cárceles. Luego, dentro de un par de decenios, ya tendremos ocasión de comprobar si los maestros, los poetas, los artistas, los entrenadores deportivos, los curas, los políticos y los trabajadores sociales, entre otros ciudadanos, están cumpliendo cabalmente con sus compromisos.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 12 de febrero de 2012).


Muchos, millones de mexicanos, ya lo sabían. Es más, lo han padecido desde hace años, y lo dicho por el general secretario de la Defensa sólo ha servido para confirmar a un gran sector de la población de México que lejos está de los terrenos de la libertad más elemental: la de tránsito y de sentirse protegida en sus derechos más básicos, como el de la vida misma.

¿A qué se refería, concretamente, el general Guillermo Galván cuando dijo que "hay regiones del país en que el crimen se apropió de las instituciones del Estado y despojó a la sociedad de lo que por derecho le corresponde, provocando un clima de violencia inusitado. (Y de que) es evidente que en aquellas latitudes del territorio nacional el espacio de la seguridad pública está totalmente rebasado?"

Es de presumir que se refería, sin duda, a la cotidianeidad expresada en el ejercicio del tránsito, de la economía y de la convivencia social trastocada por el terror que provocan los tosidos de la muerte.

En centenares de caminos federales, estatales, comunales y rurales del país, el crimen organizado sentó sus reales y no ha habido un poder del Estado o una de las expresiones coercitivas de la ley que lo haya podido evitar.

Por decir algunos nombres de entidades federativas, lo mismo se puede observar por los caminos de Michoacán, Zacatecas, Tamaulipas, Chihuahua, Chiapas, Veracruz, Tabasco, San Luis Potosí, cómo hay caminos donde es suicida transitar en horas determinadas del día o de la noche.

La situación está tan candente en México que hay carreteras vigiladas por los criminales a plena luz del día y con ayuda de la policía. Esto sucede en Michoacán y Tamaulipas, evidentemente y, por lo que ha dicho el general Galván, es de presumir que hay muchos otros estados donde este grado de cinismo superlativo del crimen ya es manifiesto.

Dentro de esta expresión inusitada del secretario de la Defensa, sin duda está la extorsión de que han sido objeto miles de ciudadanos en lo particular y como dueños de empresas o ranchos. Dinero o propiedades a cambio de respetar la vida de ellos, sin que haya un policía, un soldado, una autoridad que pueda hacer nada para evitarlo.

La declaración del soldado de mayor rango en el Ejército Mexicano es de suponer que también incluye al "lavado" de dinero, esa que ha sido la expresión más acabada de la delincuencia organizada, y que evidentemente el gobierno mexicano no ha querido confrontar con decisión, como tampoco el gobierno de los Estados Unidos.

¿Cuántas economías locales ya dependen de manera importante del "lavado" de dinero? Es una pregunta que escuece al gobierno, y que puede responder, pero que no lo hace, más que de modo general: según ha dicho la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en el sistema financiero mexicano ya circulan más de 24,000 millones de dólares de procedente ilícita.

Ciertamente es muy grave lo que ha reconocido el general secretario. Después de ello, ¿qué? Ahora que están en desatada campaña por la Presidencia, sería conveniente que cada uno de los candidatos virtuales expresen con claridad meridiana sus puntos de vista y sus posicionamientos. Y cómo van a enfrentar la situación.

La sucesión y el combate al crimen se entrelazarán en las semanas venideras; pero los hechos también están allí, en espera de resultados que no llegaron por parte de un gobierno que ha admitido que lo rebasaron por la izquierda, por la derecha y por todas partes.

Vicente Bello
(v.pág.13-A del periódico El Informador del 13 de febrero de 2012).


Quien sea que resulte ganador en las próximas elecciones tiene básicamente 2 caminos: cortar de cuajo los lastres y lacras del sistema político que nos impiden avanzar, o simplemente navegar sin pena ni gloria por las cómodas aguas del continuismo.

Cada sexenio que pasa sin resolver los problemas de fondo del país, principalmente los relacionados con mala calidad de la educación pública y la corrupción, aniquila las esperanzas de millones de familias mexicanas y de jóvenes que llegan a la edad productiva sin posibilidad alguna de salir adelante y lograr una vida digna.

La verdad es que de seguir igual, el futuro de la gran mayoría de los mexicanos no es prometedor. (En México lo único prometedor que tenemos son los candidatos políticos, pero no por capaces y confiables, sino porque prometen lo que sea con tal de ganar votos).

La realidad es que la mayoría de los mexicanos viven en niveles de pobreza, y salvo los pocos a los que les sobra todo, el resto de la población, llámense empleados, burócratas (honrados), profesionales, prestadores de servicios, pequeños y medianos empresarios, etcétera, sobrevive de trabajos mal pagados, de chambas esporádicas, o en la economía informal.

De acuerdo a un estudio elaborado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, el número de personas en situación de pobreza en México es de 52 millones y en las áreas rurales el porcentaje de personas con un ingreso menor a la línea de bienestar es del 66%.

La fortaleza de un país como Estados Unidos no radica en sus grandes empresas y millonarios, sino en el hecho de que dos terceras partes de sus hogares son de clase media, y son parte de la economía formal que paga impuestos y respeta las leyes.

Más importante que quién será el próximo presidente o gobernador debería ser la existencia de un proyecto de país único y transexenal, acordado por todos los partidos y gobiernos. Un proyecto común en el que quepamos todos y que incluya políticas públicas obligatorias encaminadas a lograr en el mediano y largo plazo una gran clase media mexicana, insertada en la economía formal, y capaz de vivir y desarrollarse en esa "honrada medianía" a la que Benito Juárez alguna vez hizo referencia.

Así como hay candidatos de unidad, por el bien de todos, debería haber un proyecto de país de unidad, el cual tendría que ver, sin duda, con mejoras significativas en la calidad de la educación pública y con cambios en los usos y costumbres mexicanas relacionadas con las transas, la impunidad y la corrupción.

De seguir por el camino que hasta ahora llevamos, la de por sí escasa clase media mexicana, pasará a ser una "especie en peligro de extinción" y un sueño inalcanzable para millones de mexicanos.

Prueba de ello es la cantidad de familias que hace algunos años podían adquirir ciertos bienes fuera de la canasta básica, y ahora han comenzado a sacrificar sus proyectos, su calidad de vida, y comenzado a vivir "al día".

Algunos dicen que no hay que preocuparse por el futuro, y que sólo debemos ocuparnos del presente. Pero ese modo de pensar, en un líder, me parece irresponsable.

El futuro, por más abstracto que sea, depende de lo que hagamos ahora.

Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.6 del periódico Mural del 23 de febrero de 2012).


El pasado domingo 12 de febrero, en la sección policiaca de un diario de Cuernavaca apareció una nota impactante sobre el asesinato a puñaladas de una mujer cometido a las 7:20 horas del día anterior, en el interior de un edificio de departamentos, evento en el que también fue gravemente herida su compañera a cuchilladas.

Narra que una de las mujeres escapó del departamento donde las agredieron y que tocó la puerta desesperadamente de varios vecinos del edificio quienes por temor hicieron caso omiso de los golpes, gritos y desesperación de la mujer, cuyo asesino la alcanzó, la golpeó obligándola a subir un nivel al departamento donde ocurrió la tragedia, relatando que los moradores del edificio por temor a represalias se abstuvieron de dar datos y rendir declaraciones.

Este es un ejemplo de la amarga e injusta realidad que se vive en todas las latitudes de México, donde campea el terror exacerbado, la indefensión, la ausencia de prevención del delito y la percepción generalizada de una nula y contraproducente función policiaca.

¿Usted se atrevería a juzgar como cobardes la actitud los vecinos de las víctimas? Ante el estado de cosas, ¡yo no!

Francisco Benavides Beyer
(v.pág.20 "Los correos del público" del periódico Milenio Jalisco del 24 de febrero de 2012).


Sabrá Dios cuánto tiempo vaya a cargar el presidente Felipe Calderón con el infundio de que los 60,000 muertos del quinquenio se debe a su combate a la delincuencia, siendo así que la gran mayoría de éstos son el resultado de la guerra entre las bandas delincuenciales y sus métodos para disciplinar empleados, cobrar deudas o posesionarse de plazas.

Lo que en cambio sí tiene fundamento es la falta de previsión de su gabinete, una vez que decidieron iniciar este combate. No previeron que lucharían contra toda una idiosincracia nacional de complicidades históricas, agravada por una nueva cultura del poder, del placer y del dinero, en un escenario social fuertemente presionado por la pobreza y la falta de oportunidades para la educación y el desarrollo.

No previeron que el rezago educativo y el costo de las reformas que en este campo se hicieron en el gobierno de López Portillo, se cobraría en las actuales generaciones que ya por tantos años no fueron educadas en los valores cívicos ni éticos, pero sí en la comercialización de la existencia y en su reducción a gastar y divertirse.

Tampoco previeron que combatir tan decididamente a la delincuencia produciría un incremento en la población carcelaria del país, de manera que anunciar, a 5 años de iniciado el proceso, la próxima inauguración de nuevas cárceles, es la peor noticia posible pues delata la improvisación por un lado, y por otra, que lejos de combatir a la delincuencia, a quienes han combatido son a los delincuentes, es decir, se atacó el efecto, no la causa.

Mucho menos previeron la condición real del sistema de justicia en México que va desde el inicio de los procesos judiciales, hasta la purgación de las penas, lo cual hace pasar por una infinita y tortuosa pasarela de policías, agentes del ministerio público, jueces, actuarios, abogados, custodios, fiscales, etcétera. En lo que mira a los procesos judiciales todo mundo sabe, menos el gobierno, que se trata del territorio más pantanoso del país, donde la escalada de sobornos comienza desde las secretarias hasta los más altos mandos de juzgados y tribunales, aún en las causas más inocuas.

Ignoraron que en México los costosos sistemas carcelarios son absolutamente todo, menos lugares de readaptación social, como pomposamente lo presumen. Las prisiones en efecto son la versión agravada de la inseguridad pública, porque de ahí nadie se escapa, a menos claro, de que sean capos o sus capos los requieran de nuevo en circulación. En un reclusorio todo lo prohibido está permitido, los poderes fácticos son mayores que los formales, corrupción e impunidad son la estructura habitual de comunicación y sobrevivencia. Por lo mismo, antes de decidir edificar más cárceles, lo que urge es reformar el sistema penitenciario, previsión que al parecer tampoco se ha tomado, pues en este país nadie soporta el largo plazo.

Armando González Escoto
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 26 de febrero de 2012).


Es difícil saber de dónde provino el equívoco, pero la gran mayoría de la población asegura que, después de la salud, la educación es la mejor política de estado mexicano.

El error tiene origen en una mezcla de varios engaños: desconocimiento de los padres sobre lo que ocurre en el salón de clases, imposibilidad de alumnas y alumnos para valorar la calidad de lo que aprenden, abusiva propaganda gubernamental, complicidad de los medios, ausencia de un periodismo serio, complacencia de algunos especialistas, marginación de otros y cantidad de dinero con que se cuenta para bajar el volumen de las voces críticas.

En este contexto de negación irrumpe en salas de cine el documental "¡De panzazo!" Se trata, en la dignidad antigua del término, de un panfleto político que, por los datos ofrecidos y las historias narradas, logra despertar indignación frente a un asunto insoportablemente injusto. Sus poco más de 100 minutos son suficientes para que, quien lo mire, abandone cuanto de ignorancia o credulidad haya colocado antes sobre el sistema educativo.

De toda evidencia la educación va mal y es necesario enfrentar esta circunstancia, porque de lo contrario condenaremos a la mediocridad a 24 millones de menores y, con sus personas, al futuro del país.

"¡De panzazo!" asegura que el problema no es de dinero: el país está invirtiendo una cantidad más que aceptable para hacer que las cosas mejoren. Ya hace tiempo que la cobertura tampoco es tema: hay condiciones para que la casi totalidad de niñas y niños acudan a las aulas. Dice Carlos Loret en el documental: nos tardamos 80 años en lograrlo y ahora la cuestión ha pasado a ser otra, la calidad.

La cámara que se pasea dentro de las salas de clase y por los pasillos de las escuelas, la cámara que retrata los pupitres apilados, los cristales rotos, la telesecundaria donde no hay televisión, la que captura a un grupo de alumnos repitiendo como borregos una poesía patriotera y ridícula, la cámara que retrató a la líder mentirosa y al funcionario titubeante, todos son elementos de una narrativa que a veces enoja, otras conmueve y también produce vergüenza.

No tengo duda: "¡De panzazo!" logró su primer objetivo. Gracias a esa extraña combinación que surgió del ojo de Juan Carlos Rulfo y la voz de Carlos Loret hoy contamos con un material que llama a ser conocido y discutido. Es difícil saber si tendrá el mismo éxito que "Presunto culpable", pero muy probablemente el diagnóstico y las reflexiones que ahí se plantean terminarán siendo tema de conversación en la intimidad de las familias mexicanas.

Hay, sin embargo, 3 observaciones que me permitiría hacer respecto al filme: primera, estoy convencido de que los líderes sindicales corruptos del magisterio mexicano poco o nada tienen que ver con los verdaderos docentes que todos los días entran al salón de clases. Me parece que "¡De panzazo!" no supo marcar esta distinción y por falta de finura maltrató a quienes no lo merecen.

Segunda, el filme perdió una oportunidad extraordinaria para señalar responsables: Denise Dresser asegura ahí que se necesitaría un "secretario de Educación con cojones", pero ella y el documental olvidan que es en la Presidencia de la República donde la voluntad de cambio ha estado ausente. Si el jefe del ejecutivo privilegió la alianza político-electoral con los responsables de bloquear la reforma educativa, resulta poco creíble que la fuente del problema despache en otra oficina.

Tercera, hacia el final del filme se presentó una oportunidad extraordinaria para llamar a la acción y, sin embargo, se desperdició sustituyéndola con reflexiones generosas pero generales.

Si antes la cinta había advertido que Felipe Calderón, Elba Esther Gordillo y el ex secretario, Alonso Lujambio, no cumplieron con su palabra a propósito de informar sobre cuántos son y dónde están los maestros (entregar el padrón), si tan poco se ha avanzado respecto al sistema de evaluación universal para los maestros y la carrera magisterial que premie a los mejores docentes, ¿por qué no aprovechar esta cinta para exigir que tal cosa ocurra antes de que los actuales responsables se vayan impunemente?

Ricardo Raphael
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 27 de febrero de 2012).


En estos días está de visita en nuestro país el sociólogo y jurista portugués Boaventura de Sousa Santos.

Planteó 7 amenazas al desarrollo que están vigentes en nuestro país:

  1. La desorganización del Estado. Se trata de una construcción contradictoria, de un campo de luchas. En México los debates políticos por lo general, de por sí pocos, no suelen plantear con suficiente claridad y amplitud que una parte importante de la lucha política por el poder apunta hacia proyectos de país diferentes, en donde a pesar del escurrimiento ideológico, todavía hay un balance diferente entre izquierdas y derechas. Hay diferencias entre un Estado que regula los intereses para tutelar los derechos de todos o un Estado que deja que el mercado asuma el control. En nuestro país los intereses han capturado al Estado y a una buena parte de sus organismos reguladores.
  2. El vaciamiento de la democracia fue otra tesis de Boaventura. De este tema en México sabemos bastante. No sólo por la crisis de la democracia representativa, sino por las formas en las que el mercado y los intereses de los poderes fácticos han hecho que todo se pueda vender y comprar, desde un candidato, un partido, un sindicato, un líder, un juez o un policía.
  3. Cercana a la anterior está la amenaza sobre la destrucción de la naturaleza, que en palabras de Boaventura plantea la pregunta sobre los límites ecológicos a la acumulación de las ganancias. Hay una larga lista de agravios que cruzan la destrucción ambiental, desde las políticas extractivitas de minas, bosques y selvas que arrasan y contaminan los recursos de los pueblos y comunidades campesinas e indígenas, hasta la debilidad para regular a las empresas y los contaminadores de los recursos naturales.
  4. La grave desvalorización del trabajo, vía privilegiada para el acceso a la ciudadanía, se ha agravado desde los ajustes de los años ochenta. Con el modelo exportador y la globalización, la estrategia mexicana fue jugar a la carta de bajos salarios, con lo cual se han roto las posibilidades de tener trabajo suficiente y protección social, y en su lugar ha crecido el subempleo y la informalidad.
  5. Otra amenaza es la mercantilización del conocimiento. Resulta una lastimosa limitación a nuestro desarrollo que la inversión pública en ciencia y tecnología sea tan limitada, se invierte sólo 0.4% del PIB, mientras otros países con economías similares tienen tres o cuatro veces esa suma. En algunas regiones del mundo se invierte sobre todo en tecnología hasta llegar al absurdo, en palabras de Boaventura, de que conocimiento que no conduce a una patente, no es tal.
  6. Una amenaza que está muy presente es la criminalización de la protesta. La producción de una cultura del miedo que se ha agudizado en estos años con la actual estrategia de combate al crimen organizado.
  7. La última tiene que ver con el regreso del racismo y de la xenofobia. En nuestro país el racismo nunca se ha ido y es parte de una cultura en amplios sectores sociales que desprecian profundamente a los grupos indígenas y excluidos. Sólo hay que ver el trato humillante que se les da a los migrantes centroamericanos.

Las salidas que plantea Boaventura se vuelven prácticamente consignas: desmercantilizar la vida social, redemocratizar la política que está secuestrada en un sistema representativo que no representa a los ciudadanos. Sin duda, contenidos importantes para nuestro debate político y para cambiar los viejos discursos de la izquierda.

Alberto Aziz Nassif
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 28 de febrero de 2012).


"Pasar de panzazo" es librarla apenitas, es terminar mediocremente y es llegar a la meta de puritita suerte. En México, muchos profesionales terminan su carrera "de panzazo". Los deportistas nacionales llegan "de panzazo" a las competencias internacionales. Y los políticos terminan su gestión "de panzazo". ¿Somos entonces un país "de panzazo" y, desafortunadamente, también de panzones?

En nuestro país, el de los que van por la vida "de panzazo", tenemos un grave problema de educación desde hace más de 3 décadas. Desde entonces venimos arrastrando graves rezagos, pero sobre todo, un sistema educativo, totalmente mediocre, caótico, escaso, inequitativo, sin reglas, sin supervisión, ni monitoreo.

Me gustó el documental de Juan Nepomuceno Carlos Rulfo Aparicio. En la entrevista que le hice para TV Mexiquense, le pregunté por qué no se habían referido al contenido de la programación de la televisión. "Nuestra televisión no educa, maleduca. Ella también es muy responsable de la mala educación de los jóvenes". Me dijo que en muchos países existía muy mala televisión. Luego, le quise preguntar sobre el programa Todo el mundo cree que sabe, patrocinado por el SNTE, pero ya no hubo tiempo.

Guadalupe Loaeza
(v.pág.9 del periódico Mural del 1o.de marzo de 2012).


La situación de los jóvenes es dramática. Salvo para un porcentaje minoritario que tiene una familia acomodada, el resto tiene un futuro incierto. Apenas un tercio de los jóvenes en edad accede a estudios superiores y los que pueden hacerlo, no tienen un empleo asegurado al salir de la universidad. El resto debe conformarse con salarios precarios, mal pagados y sin seguridad social.

¿Qué sistema social es este cuyo proyecto de vida consiste en estudiar 20 años del kínder a la licenciatura para al final no tener un trabajo asegurado? Es un sistema en crisis.

Rubén Martín
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 3 de marzo de 2012).


¿Cómo reaccionan políticamente los mexicanos ante la percepción de que la delincuencia va en aumento y que el Gobierno no está proporcionando la protección adecuada? ¿Se retiran del sistema político y buscan formas de autoprotección? ¿Buscan maneras de comunicar sus quejas al gobierno? La situación evoca el análisis de Albert Hirschman de una firma de negocios en decadencia en el que los clientes pueden elegir la opción "salida" (retirarse física o sicológicamente de la compañía), "voz" (protesta), o "lealtad" (permanecer con la compañía).

Si seguimos esta teoría, ¿los mexicanos que son víctimas de la delincuencia eligen "salida" o "voz"? En busca de pistas, analicé los datos de México con información del Barómetro de las Américas 2010, administrado por la Universidad de Vanderbilt. Alrededor de 26% de la muestra indicó que había sido víctima de un crimen en el año anterior, una cifra considerablemente mayor que en otras encuestas de victimización. Luego correlacionaron victimización con indicadores de activismo político, por ejemplo, la participación en un partido político o movimiento social. Las víctimas de delitos eran menos propensas a votar, pero que eran más activas políticamente en otras formas, por ejemplo, en participar en los partidos y movimientos políticos. En efecto, parece que eligen "voz" en un nivel significativo.

Este hallazgo en México se ajusta a un patrón más amplio. Regina Bateson en Yale miró a la región de manera más amplia y concluyó que "la victimización [ante el crimen] está positiva y significativamente asociada con casi todas las formas de militancia política y participación durante todos los años de la encuesta Latinobarómetro. Este hallazgo es lo suficientemente fuerte como para sugerir una relación causal entre la victimización y la movilización".

En cierto modo, los resultados ofrecen razones para el optimismo respecto a que los aumentos de la delincuencia se asocian con niveles más altos de "voz". Las víctimas permanecen en el sistema y presionan para el cambio. Hay, sin embargo, una advertencia. Otros estudios que han utilizado la formulación de Hirschman descubrieron que la respuesta de los directivos de la empresa a la "voz" es una variable clave. Cuando la gestión no responde, la "voz" puede llegar a ser la apatía. Los clientes se vuelven pasivos y negativos.

Así pues, la pregunta es si el sistema político responde a "voz", ya sea a través de las elecciones o en respuesta a los grupos de interés o los movimientos sociales. En este punto, el sistema mexicano de gobierno es más resistente a las presiones sociales que otros. Un peligro potencial es que el activismo ciudadano mayor, de cara a la creciente delincuencia, sea una respuesta a corto plazo. Si el sistema responde ineficazmente, los ciudadanos pueden dirigirse cada vez más a las diversas formas de "salida".

John Bailey, director del Proyecto México en la Universidad de Georgetown
(v.pág.8-A del periódico El Informador del 10 de marzo de 2012).


Hasta ahora los programas anticrisis de México, aun existiendo la desigualdad, han mostrado efectividad enfatizada por el Banco de México, en voz de su gobernador Agustín Carstens, con cifras de reservas cercanas a los 150,000 millones de dólares. Sin embargo, tal protección aún no penetra en el bolsillo del ciudadano común y mucho menos en el desempleado.

Carlos Cortés Vázquez
(v.pág.4-B del periódico El Informador del 11 de marzo de 2012).


Borrar permanentemente.

En los días que vivimos de turbas políticas, religiosas o deportivas, son realmente dignos de admiración quienes saben tener paciencia frente a la multiplicada multitud de cretinos.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 17 de marzo de 2012).


Si no estamos a la altura de muchas de las naciones más poderosas del mundo no es por falta de universitarios, es por falta de un proyecto de país.

¿A usted de qué le sirve tener una licenciatura, una maestría o un doctorado si al final de tantos años de estudio no va a encontrar empleo y, si lo encuentra, le van a pagar una miseria?

Oh, sí, mucha cultura, mucho título, mucha educación. ¿Y lo demás?

Álvaro Cueva
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 18 de marzo de 2012).


Sin duda, el gran tema de la campaña electoral debería ser el Estado mexicano y la gran desorganización que ha sufrido en los últimos años. Todos los candidatos deberían dejar sus frases de mercadotecnia y establecer una campaña de propuestas sobre cómo van a gobernar y cuáles son sus propuestas para reorganizar el espacio público, porque así como está ya no funciona.

El Estado sufre una aguda crisis. Se ha debilitado en su dimensión de árbitro y está muy lejos de un Estado de bienestar. Hay al menos cuatro áreas importantes sobre las que es necesario ponerse a trabajar a fondo para reconstruir la gobernabilidad del país: a) El modelo económico tiene atrapado al país con un crecimiento mediocre que es urgente empezar a modificar. b) El dominio de los monopolios ha debilitado al Estado y se ha perdido capacidad para regular la vida institucional. c) La democracia se ha vaciado de contenido y es ineficiente para representar los intereses plurales de una sociedad compleja y cada vez más insatisfecha. d) La estrategia contra el crimen organizado ha convertido la vida de muchos territorios del país en una pesadilla de inseguridad.

En cada una de estas partes la vida pública ha sufrido una severa desorganización que es necesario empezar a transformar. Son los grandes problemas nacionales que afectan el bienestar, los recursos, la representación y los derechos. Seguir con la desorganización del Estado como si fuera una maquinaria que funciona será cada vez más costoso. Tampoco será suficiente un simple cambio de decorado.

La forma de inserción de México en la globalización, mediante mano de obra barata e intensiva, con una estrategia orientada completamente a la exportación, ya encontró sus límites y necesita modificarse. La incapacidad para hacer un pacto fiscal y superar la lógica rentista del petróleo ha impedido el impulso de una incorporación universal al bienestar. Poner por delante la estabilidad financiera a costa del crecimiento nos tiene estancados. México es hoy un extraño caso de ortodoxia y falta de crecimiento. Urge reiniciar una política industrial que recupere cadenas productivas y, al mismo tiempo, se requiere reactivar el mercado interno (inversión pública, inversión de las empresas y gasto de las familias). Llegó el momento de detener la política de bajos salarios y la sequía de financiamiento productivo.

Los monopolios se han apropiado de la vida pública. Los organismos reguladores del Estado son débiles, están mal diseñados y son incapaces de ordenar los grandes intereses en muchas áreas. Simplemente en materia de telecomunicaciones y radiodifusión urge una política de competencia, apertura y una lógica que beneficie al consumidor. Para empezar a cambiar esta captura se necesita una clase política que recupere su autonomía y ponga por delante políticas de Estado. Lo que sobran son políticos-voceros de los grandes intereses o políticos-gerentes, lo que se necesitan son políticos con vocación de Estado que detengan la captura.

La democracia se quedó sólo en la fase electoral, ahora se necesita cambiar el régimen político. Ya es tiempo de que los ciudadanos tengamos poder para controlar a los políticos, que haya reelección, candidaturas independientes, iniciativas populares.

También ha llegado el tiempo de tener un presidencialismo moderno, con instrumentos para gobernar y construir mayorías. No se puede seguir con gobiernos que no rinden cuentas porque administran sus territorios como feudos, hay que detener la corrupción y establecer mecanismos de rendición de cuentas efectivos.

Lo que más ha desorganizado al Estado es la penetración del crimen dentro de las instituciones públicas, no se puede continuar con cárceles tomadas por las bandas y con ciudades, pueblos y comunidades al servicio del crimen. Si no se entiende la urgencia de restaurar el barco estatal y empezar a reconstruir las bases de una gobernabilidad democrática, entonces no se ha entendido nada. La campaña electoral quizá no definirá los grandes proyectos de país para el futuro inmediato, pero puede ser la oportunidad para debatir qué país queremos y para eso se necesitan alternativas.Señores candidatos y señora candidata, el Estado es la prioridad, hay que salir de la etapa posdemocrática (neoliberalismo, captura y desorganización) y darle a la política democrática el control del país. La opción de seguir como estamos no es viable, ni mucho menos deseable.

Alberto Aziz Nassif
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 20 de marzo de 2012).


Dios llamó a su hijo, Jesús, y le dijo:

Ya no aguanto más tantas oraciones que recibo de los mexicanos para acabar con la delincuencia, la injusticia y la impunidad en su país. Así que te vas inmediatamente para allá, llévate un buen grupo de ángeles de tu confianza y pon en orden ese país.

Jesús obedeció.

Tiempo después (aunque en el cielo no existe el tiempo) Jesús regresó con Dios.

¿Qué pasó hijo? ¿Cómo te fue? ¿Se arregló todo en México? preguntó Dios.

¡Ay Padre!, contestó Jesús con cierto aire lastimero. Y narró lo que pasó:

Formé un grupo especial de ángeles y aprovechando el año electorero logré ganar la Presidencia de México. La inmensa mayoría voto por mí, por ser hijo de Dios. De acuerdo a la proyección de las metas lo primero que hicimos fue construir penitenciarias grandes en cada municipio del país pues sabíamos que las íbamos a necesitar. Atrapamos a todos los narcotraficantes y secuestradores junto con sus colaboradores. Desde ahí empezó el problema. Cayeron gobernadores, presidentes municipales, jueces, magistrados, secretarios, senadores, diputados, síndicos, regidores, jefes de policía, militares, banqueros, agentes de aduanas, transportistas, televisoras, artistas y hasta gente del clero. Ni modo, todos a la cárcel pero se desestabilizó el sistema por la ausencia de esas gentes en sus puestos.

Para mejorar la seguridad en la vía pública detuvimos a los conductores y confiscamos los vehículos en los casos de no traer placas, licencia o tarjeta de circulación, traer vidrios polarizados, conducir con alcohol en sangre, en sentido contrario o con exceso de velocidad, estacionarse en lugares prohibidos, traer gente en las bateas de las camionetas o camiones, violar leyes ambientales o llevar niños sentados en las piernas del conductor. Desde ese día desaparecieron el 80% de las motocicletas, el 50% de los taxis, el 95% de las "combis o peseras" y autobuses urbanos (incluido transabús), el 20% de los vehículos de uso particular, el 95% de los vehículos de PEMEX y CFE. Tuvimos que crear grandes retenes nuevos para esos vehículos y contratar miles de gentes para los trámites. Las calles empezaron a estar desiertas de vehículos pero llenas de gente sin poder trasladarse. Envié a los ángeles a detener o multar a los ciudadanos que evadían impuestos, se robaban la energía eléctrica, tenían doble acta de nacimiento de sus hijos, recibían ayuda del gobierno sin tener derecho, que tenían trabajos fantasmas (aviadores), que se robaban cosas del centro de trabajo, que simulaban enfermedad o lesiones para cobrar ayudas, que vendían o compraban calificaciones en las escuelas, a los que vendían o compraron títulos universitarios, a los que tiran basura en áreas verdes, a los que queman, a los que contaminan el aire, los ríos, lagunas y mares; también a los que pagaron cohechos (mordida) por trámites y a los que los recibieron, a las concubinas que se dieron de alta como madre soltera para recibir dinero; a los que compran cosas robadas como gasolina, llantas, radios, refacciones de auto y ropa; detuvimos a los policías con antecedentes penales o positivos al dopaje; a los periodistas y dueños de periódicos que sobornan o extorsionan a los funcionarios y ciudadanos, y ya teníamos los planes para meternos a los sindicatos y escuelas para investigar a esa gente y castigar a los malos. ¡Estaba decidido a acabar con la impunidad, tal como lo piden los mexicanos!

Y luego?? ¿ qué pasó ? preguntó de nuevo Dios.

Pues nada, dijo Jesús. Que se nos llenaron las cárceles y con la agilidad del sistema jurídico mexicano necesitábamos tener encerrados y alimentar a varios millones de mexicanos. Las calles quedaron desiertas. Dejaron de funcionar la mayoría de las empresas e instituciones importantes, en una palabra se paralizó México. México funciona gracias al sistema del que sus ciudadanos se quejan.

Bueno, intervino Dios, para eso te mandé, para arreglar las cosas. ¡debiste quedarte a componer todo!

Jesús, sonrió triste, y le dijo a Dios:

Padre, tengo orden de arresto por fraude electoral, enriquecimiento inexplicable, abuso de poder, falta de acta de nacimiento, acusado de llegar a presidente fuera de la edad requerida y además extranjero. Me agregaron práctica ilegal de la medicina documentada en la biblia, y el clero me inició juicio por practicar la magia también documentada en la biblia. Las marchas y plantones pidiendo mi destitución acabaron por desquiciar el país y mejor salí huyendo hacia acá.

Por eso Padre, dijo Jesús, mejor déjalos como están, que se acaben solos entre ellos y después hacemos otro país con gente que sepa apreciar lo que les diste de recursos naturales, ubicación geográfica, clima, agua en abundancia y tierra fértil. Pero te suplico, no me mandes otra vez. ¡Con una crucifixión es suficiente! Los mexicanos quieren acabar con la impunidad, pero no con la propia. Acabar con la injusticia, pero no con la que ellos cometen. Acabar con la violencia, y siguen golpeando a sus mujeres y a sus hijos. Acabar con la corrupción y siguen usando sus "influencias" y dando "mordidas"... Quieren acabar con delincuentes, secuestradores, narcotraficantes... y siguen dejando en el abandono a sus hijos, negándoles la educación y el ejemplo a seguir... Y así, Padre... no podemos ayudar a ese pueblo... porque simplemente no quieren ayuda, ¡no quieren cambiar!

(Recibido por e-mail el 21 de marzo de 2012).


La celebración de actos religiosos en lugares públicos -que la Constitución conceptualiza como "extraordinarios"-, ahora son lo más ordinario y normal, tal y como está ocurriendo en Guanajuato.

Para legalizar esta situación se está proponiendo la reforma de dicho precepto constitucional a efecto de que tales actos se puedan celebrar de manera ordinaria y cotidiana "siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley".

Puede ser que México sea el único estado laico del mundo que considere que los actos de culto se deben celebrar "ordinariamente en los templos". Empero, la permisividad para realizar esos actos con la mayor cobertura de los medios de comunicación, en un país donde 84% de su población profesa una misma religión, más que parecer propio de un estado laico parece más bien específico de uno que pretende contribuir con esa iglesia a que no siga decayendo su número de creyentes, elevándola casi al rango de religión de estado.

Se dice que México debe pasar de ser un país que garantice la libertad de creencias a uno que asegure la libertad religiosa. Suena bien. Sin embargo, lo primero concierne a la esfera de lo privado y lo segundo al ámbito de lo público. Además, la libertad no es absoluta. Debe estar sujeta a límites y regulaciones. Establecer el derecho de realizar cultos religiosos en espacios públicos equivaldría a que una religión -por más mayoritaria que sea- se apropiara de lo público y que todo México se convierta en el templo de una iglesia. Así entonces, por lo que se debe pugnar es por la tolerancia religiosa.

El laicismo -al asegurar que no haya una religión oficial de estado- es la mejor garantía para que la práctica de una religión no vaya en contra de los derechos de los que no la profesan; para que cada persona abrace el credo que quiera; reniegue del que tiene; o no tenga ninguno, sin ser objeto de presión o inducción alguna.

Javier Hurtado
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 24 de marzo de 2012).


Nunca me imaginé que iba yo a estar a punto de cumplir 60 años con un país así. Cuando era jovencita, en los 70, teníamos como una ilusión: pensábamos que en México, aunque las cosas estaban mal, todo iba a ser mejor. Había una especie de certeza ambiente de que éramos un país del futuro y de que México iba a ir hacia delante. Creíamos que con la democracia se iban a curar los grandes problemas de México.

Y de pronto estoy del otro lado de mis sueños: ya no gobierna en México un solo partido y las fuerzas ciudadanas han cobrado mucho más poder, pero nunca llegaron los cambios que creímos que nos iban a traer la ilusión. Para mí, lo que sucede en México es también la muerte de un sueño. Y me ha dolido mucho, me ha costado lidiar con la tristeza que me provoca.

Carmen Boullosa, escritora
(v.pág.3-B del periódico El Informador del 25 de marzo de 2012).


Más trascendentes, quizá, que la presencia física del jefe de la Iglesia Católica en México fueron -o deberían ser...- sus palabras: la alusión, reiterativa, a los "momentos de dolor y de esperanza por los que atraviesa el pueblo mexicano". Vale decir lo mismo de las referencias del arzobispo de León, José Guadalupe Martín Rábago, en el preámbulo a la celebración litúrgica dominical, a la huella de "temor, impotencia y duelo" que han dejado entre los mexicanos, tanto la violencia, la discordia, los crímenes, la corrupción y la injusticia "rasgos de un trágico boceto del México actual", como las calamidades: sequía en unos estados del país; inundaciones en otros; las alusiones, con todas sus letras, a la pobreza cada vez más extendida, hija de la falta de oportunidades; a la corrupción; a la deficiente procuración de justicia; a la crisis de moralidad...

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 26 de marzo de 2012).


México, que durante medio siglo fue portador del estandarte de crecimiento dinámico y de desarrollo económico continuo en América Latina, ahora sobresale entre sus países pares del continente por su mediocridad ante el estancamiento económico que ha registrado en las últimas 3 décadas, con crecimientos de poco menos de 2% en promedio anual, contra poco más de 6% del medio siglo anterior.

Por esa trayectoria de declive, no somos ya la 11a. economía del mundo; tampoco hemos podido lograr mejoras de vida en la población, sino lo contrario. La pobreza crece y cubre ahora más de la mitad de la población; por su parte, el empleo también va muy mal. No se da como dicen las cifras oficiales, porque va lento y casi todo surge en el mercado informal de trabajo, donde los sueldos son muy bajos y la cobertura de seguridad social es inexistente.

Ese análisis no se refiere al fenómeno de un año o de 2 o 3, sino a lo que viene ocurriendo en los últimos 33 años, desde finales de la década de los 80’s y especialmente desde 2001.

Mientras tanto, el país que era nuestro par -Brasil- ya nos rebasó en todos los indicadores de desarrollo y nos dejó tragando el polvo de su aceleración.

Y ¿cuál ha sido la causa de ese estrepitoso derrumbe?

Dice el presidente Calderón que es "porque no hemos hecho una serie de reformas neoliberales que aún están pendientes en las cámaras legislativas"; pero la verdad es otra. Es debido al entramado de prácticas económicas, y ausencia de políticas públicas en materia económica y social.

El problema de fondo reside en la sordera y ceguera oficial, porque diagnósticos externos serios abundan, como el del Colegio Nacional de Economistas, el del Grupo Económico de la UNAM, y el del grupo de Claudio Loser, con su libro "Futuro para Todos... Acciones inmediatas para México".

Todos estos análisis proponen una serie de políticas públicas y acciones a tomar, de gran fondo, que han mostrado su éxito en otros momentos y países del mundo.

Y aún así, ni los ven ni los oyen los funcionarios gubernamentales, porque solamente hablan entre los miembros de su círculo cerrado, en una cerrazón infranqueable. Se dicen demócratas, pero no escuchan las voces de los que sufren la crisis económica. Por su parte, los tres grupos de analistas provienen de diversos antecedentes, todos muy respetables, pero son externos al grupo gubernamental.

Por ejemplo, los del Colegio Nacional de Economistas, son mexicanos de toda la república y de diversas universidades, públicas y particulares, y sus propuestas insisten en la urgencia de generar empleos; reducir la pobreza; promover mayor equidad en la distribución de los ingresos; fortalecer la presencia y el papel promotor del Estado en la economía; una política crediticia promotora de la inversión, y una política hacendaria de mayor equidad y fortalecida capacidad de actuación por el Estado, como ejemplo primario, en la educación.

Similares planteamientos hacen los de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El grupo de Claudio Loser, Chileno y ex alto funcionario del Fondo Monetario Internacional, constituye grandes pensadores económicos -en su mayoría, internacionales- con ideas cercanas a los otros 2, si bien enfatizan especialmente variantes como la eliminación de monopolios en México, incluyendo los gubernamentales, especialmente en el sector energético.

Jesús Alberto Cano Vélez, presidente de El Colegio Nacional de Economistas
(v.pág.20-A del periódico El Informador del 26 de marzo de 2012).


La propuesta principal del documental De Panzazo es que se debería responsabilizar a los docentes por los resultados en los salones, recurriendo a los exámenes a maestros que tanto han estado en las noticias últimamente como vara de medida. El documental no está equivocado en esto, ni en la culpa que le atañe al sindicato por fungir como el telón que cubre toda una faramalla.

Aún así, ese no es realmente el problema. Mientras que hace una buena labor de mostrar como otros países avanzan en materia educativa mientras México se estanca, no llega a la causa medular: la repetición. Es simplemente una cuestión de horas y disciplina, a final de cuentas Pedrito (o Soo-Ming) no es "mejor" que Luisito para las Matemáticas, solamente que desde los 4 años le ha dedicado más horas netas a practicarlas, tanto que para cuando terminan primaria, parecería que es una ventaja nata.

Es parte de nuestra cultura, "los niños deben tener su infancia", nos gusta más ver chamacos vestidos de futbolistas y concertistas, corriendo y divirtiéndose, que haciendo tarea de 3 de la tarde a 8 de la noche. Desafortunadamente, no nos gusta tanto ver a adolescentes vagos y jóvenes adultos desempleados (si los hace sentir mejor, son retebuenos para el futbol).

Hace unos años abrieron una escuela de día completo en un área pobre del Bronx y la llenaron de estudiantes aleatorios de las otras escuelas. Son jóvenes sin "horas libres" en el día, pero las entrevistas demuestran que están contentos y los resultados que van a las mejores universidades. No son los padres, no son los maestros - es el sistema.

Juan María Naveja Diebold
(v.pág.21 del periódico Milenio Jalisco del 30 de marzo de 2012).


¿Qué nos pasa?

Es obligación del Estado ayudar con instrumentos legales y económicos para definir metas y promover su cumplimiento. Nuestra Constitución lo habilita para actuar. Sólo se necesita hacer las cosas.

Y lo necesitamos, porque es absolutamente CIERTO que en México ha crecido la POBREZA en los últimos años; también que tenemos mucho DESEMPLEO en el país y que el mercado formal revierte al informal muchos trabajadores en busca de trabajo.

Estas observaciones provienen de estadísticas oficiales mexicanas y de los institutos internacionales a los que pertenecemos como país.

Que alguien se lo comunique al Presidente de la República.

Jesús Alberto Cano Vélez, presidente de El Colegio Nacional de Economistas
(v.pág.15-A del periódico El Informador del 2 de abril de 2012).


Si de todos los problemas que aquejan a México fuese necesario escoger cuál privilegiar para resolverlo, me inclinaría por la concentración de poder: concentración de poder político o concentración de poder económico, que, desde cualquier óptica, están estrechamente vinculados y son interdependientes.

México se ha forjado sobre la base de concentración de poder. Aprendimos desde la Colonia a aceptar poderes políticos absolutos impuestos por un rey; incorporamos como inevitable el derecho del soberano a otorgar concesiones a unos cuantos, en cuyas manos quedaba el desarrollo de las actividades económicas, con exclusión del resto. Desde entonces poco ha cambiado.

En política, presidentes-dictadores, partidos hegemónicos y políticos sexenales han marcado la historia; en economía, afortunados privilegiados a quienes el "Estado" confirió concesiones o prebendas para explotar, en exclusiva o con protección, distintas actividades económicas del país.

Al menos, la alternancia del 2000 allanó el camino para el traspaso del poder ilimitado del Presidente a los gobernadores de los estados, quienes, en muchos casos, se han aprovechado de sus cargos y se convierten en omnipotentes y reacios a someterse a las más básicas reglas de transparencia y responsabilidad pública. Pero en materia de economía, y pese a las promesas de candidatos que llegaron a presidentes, la alternancia no cambió nada. En algunos casos, hasta reforzó el control de las empresas sobre el sector en el que operan.

Y si en política hoy tenemos un oligopolio de partidos que, a través de reformas que ellos mismos aprobaron con el voto de "sus representantes" en el congreso, se arrogaron el derecho exclusivo a designar candidatos a los distintos cargos de representación popular, restringiendo el mandato constitucional que garantiza que todo ciudadano mexicano tiene derecho a "votar y ser votado"; en los más importantes sectores económicos y de desarrollo, seguimos sometidos a los reyes del maíz y la tortilla, el cemento, los bancos, el cobre, la educación, el pan en caja o similares, las telecomunicaciones y la televisión, por dar unos ejemplos.

No es justificación, para ningún gobernante o legislador, el que los monopolios y los oligopolios establecidos se hubieran formado con anterioridad a su gobierno o encargo. Siguiendo los principios establecidos en nuestra Constitución, están obligados a evitar fenómenos de concentración que contraríen el interés público. Esto significa actuar, a pesar de que conlleve a la confrontación con los poderes económicos con los que están estrechamente vinculados, o de los que dependen.

Para cualquier político mexicano, mencionar la posibilidad de revocar concesiones como consecuencia de la práctica reiterada de acciones en contra de la competencia es anatema.

Y es que, si no para todas las industrias, sí para algunos casos muy evidentes, poder económico equivale a poder político y viceversa.

Si no ¿cómo explicar las candidaturas propuestas por la alianza PRI/PVEM de 13 personajes tan allegados a las televisoras como la hija de Ricardo Salinas Pliego, la hermana de Leopoldo Gómez -quien por cierto también fue propuesta por el PRI para ocupar el cargo de consejera del Instituto Federal Electoral-, o a una de las abogadas que desde 2009 trabaja temas electorales ante el IFE para un funcionario de Televisa, entre otros?

Purificación Carpinteyro
(v.pág.7 del periódico Mural del 5 de abril de 2012).


Tierra de nadie, ésta, donde cada vivencia puede ser la última en el camino de la violencia generada. Calvario de los mortales, huérfanos, desvalidos todos, cuando nos fue dado un amoroso Padre.

Calvario viviente en la vida cotidiana de millones de mexicanos que, esta Semana Santa, miran con dolor la fatiga de su Jesús y, en la intimidad, recogidos en la fe, hacen una profunda oración por sus heridas:

Por los niños muertos, y los mutilados, en el incendio de la guardería ABC, injusticia y la impunidad en carne viva. Por los niños secuestrados y por los no buscados.

Por la migración y por el desempleo, por el desconsuelo y la soledad de las familias, sociedades resquebrajadas, pobreza que llega, hambre que se adentra en el cuerpo de los más débiles; migra que persigue, discriminación que duele, desarraigo que amenaza y olvido que se queda.

Por la ignorancia que galopa, la educación truncada, los jóvenes sin espacio y un sistema que los abandona. Por la mezquindad sentida y la generosidad desplazada.

Por los presuntos culpables, por los inocentes en la cárcel, por las torturas inexistentes y la lentitud de los juicios.

Por la violencia creada y la muerte anunciada, por la etiqueta puesta a los muertos que les quita el derecho a ser identificados; por las balas perdidas y las vidas truncadas, por los inocentes aniquilados en medio de un campo de batalla, por la batalla que no termina.

Por la esperanza lacerada y el dolor sentido, por la irracionalidad ejercida y la inocencia asesinada. Por la tierra prometida y el campo que agoniza. Por las raíces abandonadas y la voracidad especulativa, por la cortedad para el desarrollo y la rendición a organismos financieros.

Por la resurrección añorada y la tranquilidad perdida. Porque Tú, Señor, dejaste al hombre elevado y hoy te encuentras al hombre golpeado, resentido, aún envilecido. Por todo esto, Señor: te rogamos.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.2-B del periódico El Informador del 7 de abril de 2012).


Sólo en 2 momentos podremos ver los candidatos tratar los graves problemas del país: como la impartición de justicia y la terrible impunidad; la regresiva distribución de la riqueza y la pobreza estructural; la débil fiscalidad del Estado; la inseguridad sistémica y la captura institucional del crimen; el modelo de desarrollo orientado básicamente a la exportación y la debilidad del mercado interno; la corrupción omnipresente, la falta de rendición de cuentas y la endeble transparencia; los monopolios empresariales y la captura de lo público; un régimen político ineficiente y los débiles mecanismos para generar mayorías; la nula democracia participativa y el desencanto ciudadano, entre otras problemáticas.

Alberto Aziz Nassif
(v.pág.6-A del periódico El Informador del 10 de abril de 2012).


El país es un asco, de acuerdo, pero no precisamente el asco que pinta el corto de los «niños incómodos» que empezó a circular antier, y que ha recabado tanta atención. En esa maqueta de la descomposición nacional urdida por la iniciativa «Nuestro México del Futuro» faltan incontables elementos de peso que fueron convenientemente soslayados, y sin los cuales la supuesta crudeza del corto en cuestión queda sólo en la reiteración melodramática (y muy cursi) de un puñado de obviedades: sí, los diputados se jetean en vez de trabajar; sí, hay balaceras todos los días y los civiles inocentes no tienen más que tirarse al suelo; sí, hay mendigos y rateros y manifestaciones y taxistas vociferantes y policías corruptos y funcionarios corruptores y personajes corruptos que corrompen hasta que son secuestrados, y etc. ¿No sabíamos?

Pero se echa de menos, por ejemplo, a un niño encarnando a un empresarito televisivo cuando palomea las porquerías que atestan la programación con que su emporio cumple funciones de Secretaría de Educación Pública; a una niña como la lidercita magisterial en sus amarres y las multitudes de adeptitos que, al trabajar por la prosperidad de ésta, se aseguran la propia -y, asimismo, lidercitos petroleritos, mineritos, burocratitas y demás-; faltan también el banquerito, el industrialito negrerito en sus trácalas y enjuagues, el evadorcito de impuestos, los presidentitos de partidos y los dueñecitos de éstos (un niñito verdecito, pongamos por caso); el arzobispito de espaldas a su grey, arreglando impunidades, encubriendo pederastitas y bendiciendo con su presencia a los ricachoncitos; y, por qué no, los candidatitos con sus fábricas de sandeces y todo su cinismo, y los gabinetitos identificables de la administración actual y las pasadas. Entre otros muchos.

Acaso no sea tan asombroso que semejante producción menee, como por lo visto ha hecho, la nata sentimentaloide en que los mexicanos nos descubrimos chapoteando cuando no estamos sobrecogidos por el miedo, reducidos por el agotamiento de lo cotidiano o viendo que viene el Papa. Y es que para eso está tramado: para conmover, jamás para indignar. Pero conmover no sirve de nada.

José Israel Carranza
(v.pág.5 de la sección "gente!" del periódico Mural del 12 de abril de 2012).


Diputados del PRI dicen que el video de #niñosincomodos no refleja la realidad de México. Yo quiero vivir en su realidad entonces.

@danielsmorfin

Causa polémica los #niñosincomodos a los diputados y por qué no les causa polémica como nos gobiernan y tiran el dinero de nuestro México

@iovanat

Ya no queremos a flojos senadores y diputados, si no trabajan que los corran. #NiñosIncomodos #MexicanosIncomodos

@morritomordova

¿Siguen con sus #niñosincomodos ? Pasó hace tanto que creo que uno de ellos ya vende películas pirata y los otros dos andan desempleados.

@bmartinezmex

Yo pienso q la critica de varios políticos al spot #niñosincómodos es pq les ofende ser señalados como responsables de nuestra realidad

@dianaccerg

KO
(v.pág.3 del periódico Milenio Jalisco del 13 de abril de 2012).


El país entero está deseoso de un verdadero cambio, estamos hartos de lo mismo, no vemos opciones reales en las propuestas de los actuales candidatos a la Presidencia de México. Es decepcionante escuchar sus discursos como letanía, sin un compromiso auténtico y real.

Algo me queda muy claro: Un presidente no cambiará a este país. Lo haremos todos, en la medida en que colaboremos para ello.

Denisse Dresser nos dice en su último libro, El país de uno, que los mexicanos vemos nuestro país como algo ajeno, y hace la comparación como cuando alquilamos un coche. Nadie limpia, lava, pule ni cuida un auto alquilado.

[¿Será porque la Constitución establece que el Estado es el dueño de todo el territorio, el subsuelo y el espacio sobre él? - pregunta el webmaster.]

Los mexicanos estamos viendo cómo dirigen a nuestro país sin intervenir, sin alzar la voz, como si no fuera nuestro, somos huéspedes en una casa ajena. Necesitamos apropiarnos de nuestro país. Porque México es nuestro y de nadie más.

Y esto se logra, ciudadanizándonos, agrupándonos en asociaciones, cámaras, instituciones, clubes, fundaciones, son trincheras ciudadanas que nos ayudarán a poner nuestro granito de arena.

Lugares que nos den la pertenencia como ciudadanos, en los que podamos trabajar juntos y colaborar en bien de la sociedad que reclama que las cosas se hagan mejor que hasta ahora.

Pero no sólo hay que criticar, hay que actuar, hay que trabajar, hay que participar en nuestra comunidad de una y otra manera. Eso sí, exijamos a nuestros gobernantes, que son nuestros servidores públicos, que hagan bien su trabajo.

Sigamos muy de cerca su trabajo, aplaudamos sus logros, pero señalemos cuando lo están haciendo mal. La corrupción y la impunidad son cánceres que debemos erradicar, si queremos progresar.

La tarea es impostergable, México necesita ciudadanos responsables y propositivos. Dejemos de quejarnos y actuemos. Pensemos.

Trinidad Terrazas Gastélum
(v.pág.24 del periódico Milenio Jalisco del 13 de abril de 2012).


Humberto Padgett no es cantante grupero, ni actor de cine. Es periodista. El premio al que se hizo acreedor es el "Ortega y Gasset", en su XXIX edición. Lo obtuvo porque logró "retratar con toda su crudeza las criminales pandillas juveniles -mexicanas: hay que decirlo- que secuestran y matan", según explica "El País", de Madrid, en su edición de ayer. Padgett condensa en la frase de un protagonista de sus reportajes, la filosofía de todos ellos: "Prefiero morir joven y rico, que viejo y jodido" igual que mi papá... El periodista explica: "Si a una infancia difícil le agregas el empobrecimiento de la educación y el empleo, y pones al lado el crimen organizado, encontrarás alicientes económicos y culturales para que los jóvenes se proyecten hacia la marginalidad y la violencia".

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.2-B del periódico El Informador del 18 de abril de 2012).


Deberíamos analizar cuáles fueron los resultados que finalmente obtuvimos de aquellos dichosos años, en que el pueblo regalaba al gobierno hasta sus gallinas para pagar el costo de la expropiación. 73 años después no podemos presumir a Pemex, ni mucho menos afirmar que desde entonces el petróleo es nuestro, porque a fin de cuentas lo pagamos muy caro cuando nos lo venden convertido en gasolina. Ni siquiera podríamos vender "nuestra" industria petrolera, porque sus niveles de productividad, el anquilosamiento de su infraestructura y el terrible pilón de su sindicato la hacen incomprable. Por lo mismo antes de lanzar opiniones emotivas, condenatorias o absolutorias, deberíamos avanzar a los argentinos algo de nuestras pasadas experiencias que ya bastarían para que nos compusieran un buen tango.

Armando González Escoto
(v.pág.2-B del periódico El Informador del 18 de abril de 2012).


Lo que entiendo de Economia:

Recesión es: cuando tu vecino pierde su trabajo.

Depresión es: cuando tú pierdes tu trabajo.

Recuperación Económica será: cuando los diputados, senadores y un montón de políticos más pierdan su trabajo.

(Recibido por e-mail el 27 de abril de 2012).


México ha transitado en los últimos sexenios, del presidencialismo omnipotente a la presidencia incompetente.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 28 de abril de 2012).


Nuestras leyes laborales tienen décadas, fueron creadas para un mercado de trabajo muy diferente al actual. No da oportunidades reales para incorporar a ese mercado ni a los jóvenes ni a las personas de mayor edad, no le permite a las empresas crear fuentes de trabajo sin cargas excesivas, cada día son más insostenibles sobre todo para las pequeñas y medianas empresas. Fortalece, además, el poder corporativo de unos sindicatos que cada vez tienen menos afiliados y los defienden peor, pero cuyos dirigentes son cada día más ricos, sin distinciones.

La otra reforma imprescindible es la energética, que redundaría en la creación de riqueza y empleos. Nadie ha pedido la privatización de Pemex, eso es una mezcla de tontería y mentira. Lo que se plantea es que Petróleos Mexicanos se convierta en una empresa pública eficiente y abierta a la asociación e inversión con el capital público y privado, de México y del exterior. Que se parezca cada vez más a Petrobras o a la empresa pública de energía de Noruega. Y que esa política se amplíe a todo el sector energético.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 1o,de mayo de 2012).


El sistemático esfuerzo del PRI y luego la inacción del PAN en materia de educación han logrado un pueblo irreflexivo al que con comodidad saquean y dan atole con el dedo, mientras las instituciones son cascarones de inutilidad, corrupción y complicidad.

Jorge Zul de la Cueva
(v.pág.3-B del periódico El Informador del 2 de mayo de 2012).


Actualmente en México el Presidente de la República ya no manda. Nomás platica. Todos los días de su mandato habla y habla: da frases lapidarias, promete, mal informa y desvaría. Pero ya no manda. Es más, nadie lo pela. Fíjense: cuando propone algo que es bueno para los ciudadanos nunca se cumple, porque el poder legislativo no cambia las leyes para llevarlo a cabo. Cuando amenaza con que "a los políticos corruptos se les buscará y se les aplicará todo el peso de la ley", ya los ciudadanos nomás lo vemos como vaca viendo pasar el tren, sin expresión y mascando pasto. Porque sabemos que la ley, que ellos se hicieron, no contempla castigo, sólo inhabilitación.

Analicemos quién está moviendo todos hilos: ¿quién sacó a los ciudadanos apartidistas del IFE?, el PL (poder legislativo). ¿Quién nos está atiborrando de spots?, el PL. ¿Quién no ha permitido las reformas?, el PL. ¿Quien aprobó a los candidatos independientes, ya cuando no se pueden inscribir?, el PL.

El verdadero mandamás en México es esa runfla de 500 diputados y 128 senadores que supuestamente nunca se ponen de acuerdo, pero sí lo hacen... para manipularnos.

Alberto Martínez Vara
/v.pág.6 del periódico Mural del 3 de mayo de 2012).


Definir una amenaza a la seguridad nacional de un país, implica que de no atender o enfrentar esta amenaza podría estar en riesgo la gobernabilidad o la viabilidad del estado mexicano, o bien, podría implicar la muerte de muchas personas o la reducción de su calidad de vida. Por ende, el declarar una amenaza a la seguridad nacional lleva implícita la decisión del Estado de usar todas las herramientas a su disposición, incluyendo mecanismos excepcionales para enfrentar esta amenaza. Usar la frase "mecanismos excepcionales" puede poner nerviosos a muchos lectores, y con justa razón. Pero estamos hablando de problemas excepcionales donde se requieren soluciones excepcionales, pero en una democracia este tipo de soluciones se implementan protegiendo los derechos humanos y dentro de los límites permitidos por las leyes.

La mayoría de las democracias del mundo, al enfrentar grandes amenazas, han debido legislar en su Constitución herramientas a todas luces inaceptables.

¿Puede el estado mexicano con los actuales parámetros constitucionales y jurídicos, con las instituciones responsables de la seguridad del país, enfrentar a los grupos criminales considerados entre los más violentos del planeta?

No sé la respuesta, pero cualquier estrategia efectiva requiere una buena coordinación de las instituciones mexicanas y su debida implementación, para lograr los objetivos planeados. Lo cierto es que si no existen los mecanismos legales para perseguir a las grandes amenazas a la seguridad nacional, el Estado tendrá dos opciones: claudicar ante las amenazas o diseñar una guerra sucia e ilegal en contra de la amenaza.

Por eso es tan importante entender por qué el estado mexicano ha tenido dificultades al enfrentar a las organizaciones criminales. ¿Es falta de capacidad o falta de legalidad?

Entonces entre las preguntas que deben responder los candidatos a la Presidencia están: ¿Cuáles son las amenazas a la seguridad nacional que más les preocupan? ¿Qué mecanismos excepcionales se requiere para enfrentarlas? ¿O, son suficientes la legislación y las estructuras actuales?

Le pido a los candidatos no dar una respuesta simplista como "crear más oportunidades" o "implementar las reformas judiciales". Lo que está claro para el corto plazo es que juicios orales y más empleos mal pagados no van a resolver el problema de los Zetas o las narcofosas con más de 200 personas, o enfrentamientos donde mueren más de 30 persona, o detener el éxodo de personas que huyen de la violencia.

Problemas difíciles, requieren soluciones difíciles.

Ana María Salazar
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 5 de mayo de 2012).


Si, por ahí, resulta que somos una sociedad de individuos con una cultura política muy poco desarrollada que prefieren el futbol a las reflexiones sobre el estado de la nación, pues, qué remedio, los ratings simplemente mostrarán esa realidad. Sería deseable, desde luego, que los mexicanos exhibieran una mayor conciencia cívica. Sería bueno, de la misma manera, que escucharan música de Mozart y que leyeran poesía. Pero nada de esto se obtiene, de la noche a la mañana, desprogramando un partido de futbol.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 6 de mayo de 2012).


México: un sitio en el que aparece de pronto la imagen perturbadora de 9 cuerpos colgados de un puente, el horror en toda su descarnada magnitud, un horror incomprensible para la mayoría pero tristemente cotidiano (¿qué pasa por la cabeza de alguien que se atreve a hacer algo así? ¿alguien tiene una hipótesis?).

También es un país en el que muchos parecen hartos de las opciones políticas existentes, donde abunda la indiferencia con respecto a nuestro futuro político inmediato, donde los oídos se llenan del ruido electoral que a gritos nos pide nuestro voto, y donde también se alzan voces decepcionadas por el pobre -cuando no corrupto- desempeño de nuestros "representantes populares". Un país donde ciertos poderes -la televisión, las encuestas, las iglesias, la economía, los partidos- marcan el rumbo, y demasiadas veces lo hacen siguiendo sus intereses individuales, al margen del interés público. Donde un concesionario de la televisión privada, invocando una supuesta "libertad de elección", se complace burlonamente del desinterés mayoritario por la política.

Un país contradictorio, en suma, que a veces parece lleno de vida y otras, muchas otras, al borde de algo que sería preferible no invocar.

Alfredo Sánchez
(v.pág.15-B del periódico El Informador del 7 de mayo de 2012).


¿Cuántos mequetrefes hay (según el diccionario son seres alborotadores, entrometidos, presumidos e inútiles) que impiden y frustran el buen desarrollo de la economía y la armonía diaria entre los ciudadanos? Hagamos entonces un recuento y el por qué de esto: para empezar mantenemos a 500 diputados federales y 128 senadores que son los dueños de todas las leyes que se han hecho, se están haciendo y se harán, si los dejamos. Leyes estúpidas y aprovechadas por sus hacedores y que mandan y mantienen maniatada a una Constitución obsoleta y desde luego al pueblo entero. Tenemos gobernadores, presidentes municipales y un jefe de Gobierno en el DF que cuando ocupan sus puestos dizque por haber sido elegidos libremente se vuelven unos caciques.

Habemos (sic) millones de mequetrefes huevones que se dedican a la piratería y otros menesteres ilegales, como el robo, la droga, el secuestro, las religiones y sus cuentos de pureza y brujería, la trata de blancas y menores, etc. Existen cientos de miles de mequetrefes de clases medias y altas que roban a las empresas, que no pagan sus deudas e impuestos, que mantienen a sus obreros y trabajadores con un mínimo sueldo que no alcanza para vivir y desarrollar una familia decente y que jamás compartirán sus ganancias bien habidas y las mal también con los que trabajaron con ellos para lograrlas. ¿Cuántos mexicanos ayudamos a otro compatriota cuando necesita algo para subsistir? ¿Cuántos mexicanos nos llenamos de envidia en vez de alegrarnos cuando alguien logra el éxito por sí mismo? ¿Cuándo, por fin, millones de mexicanos vamos a dejar de ser mequetrefes?

Juan Lions Posada
(v.pág.20 "Los correos del público" del periódico Milenio Jalisco del 11 de mayo de 2012).


México hubo de crear el sistema constitucional con 3 poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. En la práctica quedaron con regímenes particulares: el ejército y el clero con su respectivo poder sobre fuerza material, creencias y voluntad.

En este complicado equilibrio hay luchas internas con respaldo e intereses permanentes del exterior, aportando elementos definitorios a la política y su conducción. Por una parte la compra del armamento, proveniente del exterior para el ejército, aumenta efectivos imprescindibles en continua renovación (lo cual disminuye la capacidad de inversión en infraestructura con debilidad económica de la administración pública), por otra es evidente el suministro a organizaciones criminales. Así se rompe el equilibrio.

Carlos Cortés Vázquez
(v.pág.7-B del periódico El Informador del 13 de mayo de 2012).


No es apatía, sino crisis económica: las estrategias de la Cruz Roja para colectar ingresos pasan por problemas igual que el salario de los trabajadores, entre los cuales, además, pesa la falta de confianza en las vías institucionales de apoyo.

Enrique Cuevas Rodríguez, profesor investigador del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad de Guadalajara, señala que el boteo en la vía pública ha perdido fuerza debido a la situación laboral. Datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo muestran que en Jalisco el ingreso mensual promedio de los trabajadores es de 3 salarios mínimos o menos, entre 4,500 y 5,000 pesos: "Un ingreso muy exiguo para cubrir las necesidades más elementales de supervivencia y sostenimiento del trabajador y su familia".

Asimismo, resalta la desconfianza en la vía institucional de aportación, sobre todo en el sector público. "Vivimos una crisis de confianza en las instituciones, y un empeoramiento de la situación laboral del trabajador, que provoca que cada vez le quede menos para aportar a la asistencia social". Eso merma las finanzas de la Cruz Roja y por lo tanto la prestación de servicios para el ciudadano.

(V.pág.2-A del periódico El Informador del 13 de mayo de 2012).


Por un día, solo por un día, vamos a decirnos la verdad: las elecciones apestan, ninguno de los candidatos nos convence y si llegamos a votar no será por amor, será por odio.

No nos interesan las propuestas, nos interesan las reclamaciones. No queremos ver debates, queremos que los candidatos se peleen, que se digan hasta de lo que se van a morir, que se destruyan.

¿Por qué? Porque todos son iguales, porque a la hora de los trancazos nadie cumple lo que promete y porque queremos que sufran, que paguen, que fracasen.

Por lo mismo, muchas personas detestan a los punteros, a los que van ganando. Sienten que tienen que detenerlos, que no se vale que les vaya bien cuando a tanta gente le va tan mal, que es injusto.

Acuérdese de lo que pasó en el 2000. Los mexicanos no votaron por Vicente Fox, votaron para que el PRI no se saliera con la suya.

Y en 2006, igual. Millones de electores no votaron por Felipe Calderón, votaron para que Andrés Manuel López Obrador no llegara a Los Pinos.

Él iba ganando, pero había que darle una lección de humildad.

Hoy, como siempre, el enemigo a vencer es el que va arriba en las encuestas: Enrique Peña Nieto.

Hay que gritarle, pegarle, empujarlo, sacarlo de sus casillas, hacer que se equivoque, pulverizarlo. Como en la Ibero, como en las entrevistas, como en el evento del IFE.

Es algo así como un modelo electoral que se repite cada 6 años. Lo mismo le pasaría a Josefina, a Andrés Manuel o a Gabriel si estuvieran ganando. Aquí, si te llevas el premio, no te puedes ir tan contento.

Si a Felipe Calderón durante años le gritaron espurio y lo trataron con la punta del pie, al próximo presidente de México no le puede ir mejor. Sea quien sea, que se prepare.

¿Por qué va ganando el PRI en las encuestas? Porque el PRI fue el único partido que se preocupó por construir un personaje presidenciable en los últimos 6 años.

Los demás partidos se la pasaron o tratando de justificar la victoria de Felipe Calderón o peleándose entre ellos. Nadie vio a futuro, solo el PRI.

Además, alguien tiene que pagar por los errores del sistema y si el sistema es Felipe Calderón, hay que pegarle por donde más le duela, y ante la ausencia de nuevos personajes, la opción más cercana es el PRI.

Sí, yo, como miles de personas, oigo hablar del PRI e inmediatamente pienso en corrupción, en inflación y en un montón de cosas monstruosas, pero de ese tamaño es nuestra decepción.

¿Para qué queremos estabilidad económica si nos están matando a balazos? ¿De qué nos sirve todo lo que nos ha dado "el presidente del empleo" si vivimos en una mezcla de terror y desesperanza?

Josefina Vázquez Mota no es una mala candidata, pero ella, por ser panista, es una prolongación de Felipe Calderón.

Votar por la señora sería votar por otros 6 años de miedo, por más muertos, por más sangre, por más impunidad. Josefina jamás nos ha vendido lo contrario, jamás nos ha convencido de otra cosa. Está obsesionada con Paulette.

¿Y si los votos se los llevara López Obrador? Sería lo más sensato considerando que ni el PAN ni el PRI han resuelto las necesidades de millones de hombres y mujeres en los últimos sexenios.

Pero Andrés Manuel no vive en el presente, vive en el pasado. Él sigue instalado en Carlos Salinas de Gortari, en la mafia que nos gobierna y en una larga lista de rencores añejos.

Por tanto, su cambio verdadero no es un cambio verdadero, es volver a 2006, es un retroceso.

¿A usted le interesa retroceder? A mí, no. Francamente me tienen sin cuidado tanto Salinas de Gortari como los integrantes de esa mafia tan cacareada por El Peje.

Yo, como muchas personas, quiero un López Obrador que vaya contra este sexenio, un candidato cuyo triunfo represente el peor de los castigos para Felipe Calderón, un líder que le quite el primer lugar al que va ganando.

Pero no lo veo y, para efectos prácticos, tan mafiosos unos como los otros. ¿A poco no?

Ni hablemos de Gabriel Quadri. ¿Para qué?

En esta contienda electoral todos tienen cola que les pisen. ¡Todos! Y nadie cumple sus promesas. ¡Nadie!

Por eso, las elecciones apestan, ninguno de los candidatos nos convence, y si llegamos a votar no será por amor, será por odio.

¿Quién va a ganar? El político que mejor aprenda a utilizar todo ese odio a su favor.

Álvaro Cueva
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 13 de mayo de 2012).


Ahora bien, aquí y ahora -es decir, en el México de nuestros días- ¿es siquiera entendible, por no decir aceptable, que cuando un candidato de un partido político acude a una universidad sea recibido con gritos, justamente, de "asesino" y que los estudiantes, como si tuvieran enfrente a un auténtico sátrapa (envuelto, de pronto, en una situación que, le aseguro a esos majaderos, no afrontaría ni remotamente ningún dictadorzuelo porque esos personajes, los verdaderos déspotas, siempre controlan totalmente las circunstancias para no tramitar ni las más tibias oposiciones, por no hablar de recibir las injurias y denuestos que hubo de soportar Peña Nieto), le espeten "¡fuera, fuera!" para que no pueda siquiera exponer sus ideas frente a un auditorio?

¿Es aceptable que, beneficiándonos todos los ciudadanos de las garantías que nos asegura un sistema democrático -por más imperfecto que pueda ser-, esos dichos estudiantes se comporten como turbas de fascistas intolerantes? ¿Y no hay, acaso, diferencia alguna entre un gobernador que fue elegido por millones de votantes y que ahora aspira a ser el presidente de todos los mexicanos, no hay diferencia alguna, repito, entre este hombre y los autócratas de verdad -ahí tenemos a Vladimir Putin, a los tenebrosos jerarcas de la República Popular China, Bashar Al-Assad y a tantos otros- como para que los estudiantes de la Universidad Iberoamericana, debidamente informados de las cosas gracias a su privilegiada condición, se abstengan de repudiarlo groseramente?

Esta confusa mezcolanza de apreciaciones es un fenómeno verdaderamente preocupante para la salud de nuestra sociedad y lo peor es que ha sido deliberadamente promovida por un candidato que, sin prueba alguna de que se hubiera perpetrado un fraude electoral, se dedicó a descalificar a nuestras instituciones sembrando, ahí, un descontento personal entre sus seguidores que -visto el tamaño de los agravios ("nos robaron la elección"; los de "arriba" quieren cerrarnos el paso; la "prensa vendida" trabaja en contra de nuestro movimiento)- justificaría las más extremas expresiones de repudio, desdeño, encono, intolerancia, sectarismo e intransigencia. Algo que, por lo visto, se ha extendido como una plaga maligna a otros sectores de la sociedad, tal y como lo acabamos de comprobar con el suceso de la Universidad Iberoamericana.

Aunque no debiera haber lugar para la república del odio, el resentimiento acrítico se ha apoderado del corazón de muchos mexicanos. Entre ellos, los jóvenes...

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 13 de mayo de 2012).


Ola de ejecuciones en Chapala; Hallan 18 cuerpos mutilados; 49 Cuerpos mutilados en Nuevo León; Se registran 34 desapariciones... y no sigo más porque no es necesario.

Este artículo va dirigido sólo a los mexicanos con credencial de elector. No para intentar esconder la verdad o engañar a extranjeros, sino para que éstos sepan que la enorme mayoría de los mexicanos queremos un cambio a la estrategia emprendida por el gobierno en contra del crimen organizado que nos ha afectado a todos.

Estoy de acuerdo que en muchos casos la realidad se amplifica injustamente, se generaliza o saca de contexto, pero seamos honestos: la situación es realmente grave.

Y si nosotros mismos salimos a las calles con desconfianza; si le tenemos miedo a la policía; si nos constan las llamadas de extorsión, las amenazas de secuestro, los asaltos, los descuartizados, etc., ¿con qué cara le podemos decir a un extranjero: ven, visítanos, invierte, que aquí no pasa nada?

El presidente Calderón ha hecho numerosos llamados a "hablar bien de México" lo cual en ciertos aspectos pudiera sonar atinado, pero me parece equivocado en el sentido de que ubica el grave problema de la violencia como un problema simplemente de percepción o de imagen.

No podemos hacernos tontos, fingir demencia o esconder la verdad; no debemos acallar la prensa o maquillar noticias como muchos pretenden, porque la única manera que los ciudadanos podemos conocer la realidad y la gravedad de las cosas es publicando su realidad y su gravedad, por más cruda que ésta sea, a menos claro está, que queramos vivir como avestruces, en Disneylandia o en un mundo de fantasías en el que no sepamos en manos de quién estamos y los riesgos reales que corremos.

La violencia y criminalidad no sólo no han disminuido, sino que han salido a las calles y tomado formas nunca antes vistas; las amenazas, robos, extorsiones y secuestros continúan y en muchos lugares han aumentado considerablemente; el miedo a salir a la calle es patente y la inversión extranjera y el turismo se han reducido.

Si una estrategia de combate al crimen organizado, después de 6 años produce estos resultados, es obvio que amerita un cambio.

No hablo de soluciones fáciles como pactar con criminales o rendirse frente a ellos. Hablo de un cambio de estrategia, analizada y resuelta por los mexicanos, entre los mexicanos y para beneficio de los mexicanos. Hablo de considerar seriamente la regulación de las drogas y tratarlo como un problema de salud más que de seguridad. Hablo de tratar al crimen organizado con más inteligencia y menos balas.

Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.8 del periódico Mural del 17 de mayo de 2012).


Salió la noticia de que México pasó del puesto número 51 al puesto 98 en el Índice de Percepción de Corrupción (de menor a mayor) a nivel mundial, de un total de 178 países. Un salto demasiado abrupto. Descreo totalmente de los macroindicadores, en especial los macroeconómicos que no reflejan el nivel socioeconómico de la población ni su calidad de vida. Este Índice de Percepción de Corrupción no toma en cuenta una variable importante: años de historia independiente. A excepción de Libia y Egipto en los que estuvieron presentes civilizaciones antiguas, son 24 países africanos de origen tribal que tienen un nivel de corrupción mayor que México. Estos 24 países se independizaron la mayoría en los años 60. Guinea Ecuatorial se independizó en octubre del 68. Angola el 11 de septiembre de 1975. Además, ¿a poco nos vamos a comparar en corrupción con Eritrea o Somalia? Sostengo que México es la nación más corrupta del mundo.

José Javier Coz
(v.pág.20 "Los correos del público" del periódico Milenio Jalisco del 18 de mayo de 2012).


La realidad en la que nos hallamos inmersos de lleno, y sin escapatoria, es la de una violencia enloquecida, vertiginosa, indescriptible. Estamos rodeados por doquier de un salvajismo homicida, ciudades y aldeas de torturados, de fantasmas de desaparecidos y de familias enteras paralizadas por el espanto, la miseria y la impotencia. Diaria noticia es la de policías y soldados que violan a las mujeres de las casas que registran, contando entre ellas a niñas impúberes. Son consuetudinarias las noticias de decapitados y miembros de mutilados que todos los días aparecen en los basurales. Las ciudades viven recorridas de rumores, amenazas y profecías apocalípticas, y en el pánico cerval que es el aire que todos respiran; la credulidad de la gente que se traga los embutes y disparates más extravagantes; la razón desaparece sepultada por una irracionalidad primitiva. Deprimente es el empeño obsesionado de familias averiguando el paradero de sus desaparecidos, sólo para enfrentarte a la prepotencia, a la matonería y a las amenazas de la autoridad. Nuestro diario acontecer es el de una dolida humanidad. El desplome sanguinario de todos los valores y sentimientos, sólo nos ofrece un mundo bestializado y de pesadilla, un mundo de delirio y crueldades vertiginosas... Esta es nuestra indisimulable realidad; imaginar una distinta equivale a pisar el suelo fangoso de la utopía.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 19 de mayo de 2012).


Por lo visto, algunos comentaristas se han enternecido de verdad pero otros personajes públicos han aprovechado la ocasión, desde su muy particular trinchera, para hacer política a bajo costo: en las universidades hay que privilegiar la "libertad de expresión", dicen, obviando el pequeño detalle de que en la UNAM, por ejemplo, no pueden poner un pie los candidatos conservadores ni los representantes de la "derecha", repudiados ferozmente por unos estudiantes que sólo admiten el predominio de una ideología: la suya.

Me he preguntado, a lo largo de la semana, cómo es que no me ha emocionado el suceso de la Ibero en tanto que pudiera ser una refrescante manifestación de rechazo al poder y una saludable expresión de la libertad de que disfrutan los jóvenes mexicanos. Después de todo, me he conmovido profundamente al mirar las imágenes de las algaradas en las calles de El Cairo y de Túnez: las revueltas populares en los países del norte de África le han dado voz al pueblo, en el más hermoso sentido de la palabra. Pero esto, lo de aquí, creo que es otra cosa y exhibe, más bien, la desalentadora realidad de nuestro desencuentro nacional, por llamarlo de alguna manera. No es en lo absoluto posible comparar el nivel de opresión que padecen ellos, los tunecinos y los egipcios, al posible avasallamiento que denunciamos aquí -más allá de las evidentes desigualdades sociales, la injusticia y la falta de oportunidades- porque, después de todo, tenemos una sólida democracia electoral. Naturalmente, hubo un momento (y, aquí, con perdón, volvemos a lo mismo de siempre, a otro de mis temas recurrentes, pero es que hay que seguirlo diciendo, señoras y señores, porque el dinosaurio sigue también ahí) en que un mal perdedor decidió descalificar a nuestras instituciones e instaurar su muy nefanda república del odio. Y, a partir de ese instante en que el presidente constitucional de México fue un "espurio", se abrió la caja de Pandora: no hay ya pudor alguno para soltarle "asesino" al primer antagonista que se te cruza en el camino ni para cerrarle el paso gritándole "fuera". No hay tampoco espacio para advertir sutilezas ni matices. Es contagioso, además: ya cualquier estudiante majadero es un "fascista"...

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 20 de mayo de 2012).


México se presenta como el patito feo de América Latina, en materia económica. Llevamos décadas de crecimiento lento de nuestro Producto Interno Bruto, que apenas registra aumentos anuales promedio ligeramente superiores al 2%; crecimiento semejante al de nuestra población, lo que ha implicado que no se haya mejorado la vida de la gran mayoría de los mexicanos en todo ese período, sino más bien que haya crecido la pobreza.

Jesús Alberto Cano Vélez, presidente de El Colegio Nacional de Economistas
(v.pág.14-A del periódico El Informador del 21 de mayo de 2012).


Esa actitud arrogante es la que más irritó a los jóvenes a partir del incidente de Enrique Peña Nieto en la Universidad Iberoamericana. Un pésimo control de daños que quiso justificarse con la consabida descalificación de "acarreados" y "manipulados", que lo único que originó fue multiplicar y exponenciar la irritación y convertirla en rabia.

Igualmente importante es considerar que la indignación juvenil no nace en los acontecimientos recientes; ahí sólo se cataliza y se manifiesta. Lo que ha ocurrido es una gestación de meses y años de fallidos gobiernos que han cancelado el futuro de nuestros jóvenes: con 8 millones de ninis y 6 millones de analfabetas, ¿con qué rostro mirar los años que vendrán?

¿Qué se supone que harán, dónde trabajarán y qué oportunidades tendrán todos estos universitarios al terminar sus carreras? Está claro que no les gusta nada el México que les estamos heredando.

Aun así, asombra la miopía de partidos y candidatos que no han acertado a una propuesta inteligente y audaz para darles una posibilidad de futuro a nuestros jóvenes. Y ello a pesar de números más que contundentes: de los 78 millones de empadronados 30% son jóvenes, 1'218,000 tienen 18 años, 1'758,000 tienen 19, 9'684,000 tienen entre 20 y 24, 9'897,000 tienen de 25 a 29. En paralelo, sufragarán por vez primera para presidente 14 millones de jóvenes; si todos votaran por un mismo candidato estarían decidiendo la elección, si consideramos que en 2006 las cifras oficiales dieron ganador a Calderón con 15'284,000 votos por 14'756,350 de López Obrador.

Ricardo Rocha
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 23 de mayo de 2012).


Mi primo Rodolfo De Lima me comenta: "En México padecemos el síndrome de lamentables agachados. El miedo a la protesta, incultura y sometimiento pasivo ante narcos, policías, militares y políticos, es lo que nos ha llevado a vivir en una autentica paranoia: los ricos, infestados de guaruras; la clase media, recluida en sus hogares y temiendo que los extorsionen o los roben violentamente, y los pobrecitos pobres, aterrados por el peligro permanente de ser atacados en el transporte público por quinceañeros armados, para robarles su preciado celular y sus 10 pesitos, y todavía les tengan que agradecer que no los golpearan. Tierra de nadie, primo. ¡Y mientras tanto nuestros diputados discuten vehementemente cuál debe ser el chef para el nuevo restorán de lujo de San Lázaro! Pero mientras nadie movamos un dedo para cambiar nuestra actitud, éste es el país que seguiremos teniendo y heredando."

"No es Josefina quien tiene que ser diferente, somos nosotros. No es Enrique quien tiene que cumplir, somos nosotros. No es Andrés Manuel quien tiene que cambiar a México, somos nosotros".

Alberto Martínez Vara
(v.pág.8 del periódico Mural del 24 de mayo de 2012).


En México corremos el riesgo de una quiebra institucional que destruya todo lo que, hasta ahora, hemos construido con virtudes plausibles y errores corregibles.

Carlos Fuentes
(v.pág.7-A del periódico El Informador del 26 de mayo de 2012).


Los jóvenes del denominado movimiento 132 se han vuelto objeto de análisis, tanto de sus profesores como de la "comentocracia" radiofónica y televisiva del país. Hablan ya de una primavera mexicana y hasta recuerdan el movimiento del 68... perdón, conozco legendarios personajes de esa época y puedo decir que en su mayoría leían libros, contrastaban tesis, armaban argumentos y salían a la calle a abanderar un ideal. La twitteratura de este movimiento, y lo digo sin ánimo de ofender, es el Facebook y su estrategia el flashmob.

El flashmob es un acto performativo conocido también como multitud instantánea; una acción generalmente multitudinaria convocada a través de redes sociales para reunir personas de forma improvisada en lugares públicos, hacer algo inusual y dispersase rápidamente, sólo que aquí no hay dispersión. Algunos sociólogos llaman a sus participantes "tribus temporales". Eso es lo que bajo mi punto de vista estamos viendo en este movimiento, una tribu temporal que si bien no sabe con exactitud lo que quiere, sí sabe lo que rechaza, y no es una cosa menor, es el inicio de toda manifestación legítima de descontento. Tiene 2 retos fundamentales: mantenerse al margen de los pepenadores de banderas políticas, y pasar de lo coyuntural a lo estructural con las demandas que viene hilvanando.

El sociólogo polaco Zygmunt Bauman, con su tesis de la modernidad líquida, desencantó en su momento a los "indignados" al explicar por qué la evaporación sería el paso natural de su movimiento. Y es que no hay evidencia reciente de que las manifestaciones por más masivas, pacíficas y heterogéneas que sean, hayan logrado promover una democracia real. La primavera árabe logró derrocar, falta ver qué logra construir. El movimiento 132, de entrada ha logrado modificar la agenda política y la cobertura informativa. Sin embargo, bajo mi punto de vista, sigue siendo un flash, un destello, una ráfaga performativa. Dicho de otro modo, una golondrina no hace primavera. Pero deseo fervientemente que logre derrocar la dictadura televisiva que padecemos desde hace más de 50 años, y pueden hacerlo, sus líderes saben que si la información es poder, la comunicación es contrapoder. Y ya lograron comunicar lo que rechazan, lo que millones de ciudadanos rechazamos.

Carlos Alberto Lara González
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 26 de mayo de 2012).


Mientras ocurren estas protestas en el corazón de las ciudades más pobladas del país, varios luchadores sociales han sido asesinados en la república.

El 24 de mayo la comunidad indígena de Cherán, Michoacán, dio a conocer que su compañero Jesús Sebastián Ortiz fue hallado muerto en el paraje Las Arenas.

El 19 de mayo, Teódulo Santos Girón, maestro y líder de la comunidad indígena de Ostula, Michoacán, apareció muerto luego de haber sido levantado el martes 15 de mayo.

En marzo de este año fue asesinado Bernardo Vásquez Sánchez, uno de los principales opositores a la explotación de la mina La Trinidad de la compañía mexicana-canadiense Cuzcatlán, en el municipio de San José del Progreso, Oaxaca.

Aquí en Jalisco, el 13 de julio de 2011, fue asesinado el líder de las cooperativas pesqueras de la Costa Sur de Jalisco, Aureliano Sánchez Ruiz, a las afueras del poblado de Emiliano Zapata, del municipio de La Huerta. Hay decenas de asesinatos de luchadores sociales que no vamos a detallar más en este texto.

Pretendo llamar la atención sobre un hecho: las protestas en las ciudades cuentan con cierta cobertura mediática que hacen más difícil la intimidación, la represión o el asesinato de los disidentes.

Quien usa Twitter o Facebook para protestar, escribiendo algún mensaje en contra del gobierno, los candidatos o las empresas, goza de cierta protección. No ocurre así en el mundo rural, indígena o marginal donde la persecución, agresión o asesinato son una respuesta factible de los sujetos denunciados.

No es igual protestar en la república tuitera que en el terreno duro del despojo y antagonismo frente a proyectos que procuran una enorme ganancia del capital.

Rubén Martín
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 26 de mayo de 2012).


Es una pena que duele, ver que la institución más confiable en materia de seguridad nacional pueda ser sobornada e infiltrada por el poder económico del crimen organizado. Pero la pregunta aquí es: ¿Y por qué no? Al fin y al cabo también las fuerzas armadas están integradas por seres humanos, con una preparación especial, pero como en cualquier color de partido, detrás de ellos está la idiosincrasia mexicana.

La tentación del poder que da el dinero, los bienes materiales que de ello deviene y, que por más alto rango que ostenten dentro de este cuerpo militar, llegará el momento en que con sueldos y prestaciones no alcanzarán para vivir esa vida que, por años, han visto y combatido con toda la fuerza de la ley y ahí siguen los políticos, los líderes sindicales y sus allegados viviendo sin ser tocados, en ostentosas vidas llenas de lujos.

Carlos Corvera Gibsone
(v.pág.9-A del periódico El Informador del 27 de mayo de 2012).


Trabajar de candidato es un magnífico trabajo, en ocasiones agotador, pero con abundantes beneficios económicos y emocionales, sobre todo si el beneficio final es tener asegurado un jugoso salario por los próximos 3 o 6 años; se gane o se pierda los candidatos siempre ganan. Multitudes delirantes, aplausos infinitos, agitación de banderas y pancartas, derroche espectacular de dinero y saliva, viajes en vehículos blindados, en aviones y helicópteros, abundancia de guardaespaldas, desayunos, comidas y cenas de primer nivel, regalos de todo tipo con la esperanza por remitente, un mundo distinto, otro mundo, el mundo del poder y del dinero.

49 asesinados en Nuevo León, 18 en Jalisco, descuartizados, desperdigados, en su mayoría, personas inocentes, transeúntes, estudiantes, albañiles, obreros. El Semefo dedicado a la terrible tarea de identificar los miembros, de unir cadáveres, de tener en sus manos el brazo, la pierna, de habrá que ver qué torso, qué cabeza. Decenas de familias atravesadas por el dolor y la impotencia, arremolinándose afuera de la morgue, gente pobre, sin palancas, sin recursos.

En otro sitio, muy lejos en todos los sentidos, muchachos agitando banderas en las avenidas, ofreciendo calcomanías con el rostro sonriente del candidato al que se ve por todas partes con la misma sonrisa, mostrando su nivel y su clase; muchachos y señores, hombres y mujeres asoleados, repartiendo volantes, sosteniendo pancartas, gritando con altavoces, ganando un salario mientras dura la campaña, con la secreta esperanza que de ganar el candidato, algo les toque, un puesto en la absurdamente abultada burocracia, el puesto que tenía otro, o uno especialmente creado para satisfacer la demanda de los que apoyaron en el proceso electoral.

A través de los medios de comunicación los actuales gobernantes estatales y municipales de los actuales partidos en pugna electoral tratando a como dé lugar de ocultar las limitaciones, las carencias, la incapacidad, los constantes errores, las corruptelas cotidianas; ausencia casi total de autoridad y gobierno en el espacio público, el fracaso de la "inteligencia" policial, si es que la hay, el esfumarse de los recursos porque estamos en el último año del trienio o del sexenio, y ya nadie hace nada.

En la capa exterior de la atmósfera mexicana, los líderes sindicales, tan lejos del país como de los trabajadores a los que dicen representar, lanzando discursos escritos por otros porque es 1 de mayo, o porque es Día del Maestro, hora y momento de volver a defender los derechos laborales, incluido el derecho a hacer las cosas como a cada quién le pegue la gana o simplemente dejar de hacerlas, el derecho a no rendir cuentas, a no ser evaluado, pero eso sí, a obtener aumento de sueldo no según aptitudes o resultados, sino a pesar de la ausencia de aptitudes y resultados.

Una sociedad fragmentada en mundos tan dispares no puede dar garantías de sobrevivencia, pero eso no parece importarle a ningún candidato, a ningún gobernante, ellos ya se hicieron ricos o están por lograrlo, eso sí que es importante.

Armando González Escoto
(v.pág.10-B del periódico El Informador del 27 de mayo de 2012).


La triste realidad es que en la mayoría de los países petroleros las utilidades del oro negro nunca llegan a los ciudadanos. En México se las lleva la burocracia o van directo a las bolsas de los políticos, líderes sindicales y ahora del crimen organizado (leer "El cartel negro" de Ana Lilia Pérez).

Actualmente el gasto y dispendios de nuestro gobierno dependen casi por mitad de los ingresos del petróleo. ¿Qué va a pasar cuando se nos acabe y valga una fortuna la gasolina?

¿No sería mejor que México cerrara sus pozos y guardara sus reservas petrolíferas durante los próximos 20 años, hasta que su precio aumente geométricamente? De todas maneras ya estamos comprando gasolina e importando derivados. Y Pemex sólo pierde y pierde. Tons, ¿los ciudadanos cuándo ganamos?, ¿no que el petróleo era de todos los mexicanos?

Si el gobierno no recibiera cómodamente ese dineral de la venta del petróleo crudo, tendría que bajarle al atraco y al despilfarro, despedir burócratas inútiles, facilitar el pago de impuestos y dejar de tolerar la economía informal y la evasión de las grandes empresas.

Alberto Martínez Vara
(v.pág.8 del periódico Mural del 31 de mayo de 2012).


Las elecciones presidenciables en México están cargadas de símbolos, temores y expectativas. Pero hoy, el escenario es insólito: se juntarán recesión económica, pobreza y violencia en aumento, y además inconformidad ciudadana. Los órganos encargados de administrar y arbitrar en el conflicto político están desprestigiados. La abrumadora propaganda del gobierno basada en falsedades, se agota. Si observamos las trayectorias de los mas graves problemas, nos cercioramos que se han agravado.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.Razón y Acción del 2 de junio de 2012).


El hecho sigue siendo el costo que ha implicado la política mexicana de propiciar una reserva internacional tan alta; por un lado, porque esos dólares, invertidos en el exterior a tasas tan bajas, contrastan con las tasas altas que ofrecemos a los inversionistas para que traigan sus dólares a México. Qué bueno que el Banco de México no está en el negocio para ganar dinero, porque con esos costos tan altos y esos ingresos tan bajos ya hubiera quebrado.

Jesús Alberto Cano Vélez, presidente de El Colegio Nacional de Economistas
(v.pág.22-A del periódico El Informador del 4 de junio de 2012).


6 amigos casi cuarentones platican durante una fiesta nocturna. Un cirujano, un abogado, un alto ejecutivo, un constructor, un asegurador, un financiero.

Uno votará por Josefina pase lo que pase, otro por Peña Nieto. Uno por López Obrador, pero con tal de que no llegue el PRI se movería a Vázquez Mota. Hay un josefinista que adelanta que si Andrés Manuel se acerca más al primer lugar, votará PRI. La plática es sobre el "voto útil". El abogado, que está resuelto a favor de Peña, suelta para distender su debate con el antipriista: "Mi bronca no es con la izquierda, sino con AMLO: si Marcelo hubiera sido candidato yo votaría por él". ¡Ah, yo también!, reacción general.

El grupo no es estadísticamente representativo: hombres, con posgrado, económicamente desahogados, en el mismo rango de edad y que viven en la capital del país. Su comentario no es aislado: ante el desencanto con la baraja actual nace la Marcelo-nostalgia.

Carlos Loret de Mola A.
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 6 de junio de 2012).


El regreso al pasado siempre es una oferta política atractiva en tiempos difíciles. El pasado, aunque haya sido infeliz y difícil, aunque nos haya costado sangre, sudor y lágrimas superarlo, suele ser visto como una alternativa cuando se vive en tiempos de crisis. Pero México, con todos sus pesares y dificultades, no está viviendo hoy una historia de crisis. Claro que existe en varias zonas del país una situación de violencia e inseguridad con enormes costos sociales y de vidas, inaceptables para una sociedad como la nuestra, pero si bien la violencia puede aparecer en todo el país, su estallido está focalizado y la tendencia de la misma sigue estando a la baja, aunque esté muy lejos aún de las cifras que se deberían considerar como aceptables.

Por supuesto que tenemos millones de pobres a los que se le debe dar una oportunidad de crecer, en lugar de seguir permitiéndoles sobrellevar la vida a base de subsidios y apoyos a cambio de nada (o a cambio, mejor dicho, de apoyos políticos). Es verdad que la educación no alcanza los niveles que necesitamos y deseamos, y que, paradójicamente, las regiones más pobres del país son usufructuadas como botín político por grupos magisteriales que viven, precisamente, de hacer endémica esa pobreza y ese paupérrimo nivel académico de sus estudiantes.

Pero lo cierto es que a pesar de todo eso, México tiene una fortaleza social y económica y unas posibilidades a futuro, al futuro muy próximo, que si no se cometen errores graves, puede ser muy promisorio. Hoy los costos de la mano de obra china, por ejemplo, son equivalentes a los de México, con la diferencia de que México es vecino y tiene un tratado de libre comercio con el mayor mercado de consumo del mundo, tiene menos corrupción y un transporte mucho más económico hacia los centros de consumo. Hoy Brasil comienza a ver como se le cierran los caminos en la medida en que sus principales socios comerciales afrontan problemas serios en sus propias economías.

Es verdad que durante mayo, el peso se depreció 10% frente al dólar, pero lo cierto es que todas las divisas de referencia lo hicieron, porque ante la incertidumbre el dólar (aunque el déficit de Estados Unidos sea equivalente a 98% de su PIB) sigue siendo la divisa de refugio de los inversionistas en las épocas de incertidumbre. Pero México sigue teniendo, para el tamaño de su economía, reservas muy altas, el deslizamiento del peso no se ha reflejado en una apuesta de los inversionistas al dólar. 2013 puede ser un año de muchas posibilidades para México.

Para aprovecharlas debemos hacer, ya lo sabemos desde hace años, 4 reformas: la energética, que es clave para detonar las inversiones y el desarrollo, ya que México puede ser una potencia energética en muchos ámbitos no sólo en el petróleo; la laboral, porque la actual norma impide crear las necesarias fuentes de empleo; la fiscal, porque el costo para los contribuyentes cautivos es cada día mayor y debe ser socializado; y la educativa, porque se necesita, se requiere, una sociedad más y mejor educada para el mercado de trabajo y también, por esa vía, para alejar a los jóvenes de las pandillas y la violencia. 3 de los 4 candidatos que participan en los comicios del primero de julio impulsan, de una u otra forma, con toda la gama de grises posibles, pero explícitamente, esas reformas. Sólo uno de ellos, Andrés Manuel López Obrador está en contra de las 4, apuesta a la restauración, al regreso al pasado.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 7 de junio de 2012).


No sólo hemos dejado atrás los días en los que éramos parte del "Tercer Mundo", además ya hemos recorrido las "vías de desarrollo", por supuesto que hay un abismo de diferencia todavía con los países más desarrollados, pero simplemente no somos el mismo de hace 20, e incluso de hace 10 años. Ante ese panorama, me quedo preocupado por lo que le haya pasado en el camino al espíritu emprendedor mexicano.

Las barreras económicas de entrada que han generado las grandes compañías para los emprendedores han sido una preocupación constante y pareciera que han llegado al punto de que o eres un genio de la tecnología e inventas algo invaluable o esperas pacientemente las migajas de los gigantes. Francamente me alegra y enorgullece lo que hemos logrado en México, pero me acongoja que ya no veo las oportunidades para la creación de empresas de un país en desarrollo, aún más, me irrita que sólo una pequeña fracción de las multinacionales que prosperan (y hacen prosperar) son mexicanas. Peor aún es que tampoco hemos limpiado la burocracia (ni la corrupción) que implica arrancar un negocio en México. Todavía no tenemos los medios de los otros países de primer mundo, pero hemos dejado atrás las oportunidades de desarrollo, estamos en medio del abismo.

Juan María Naveja Diebold
(v.pág.19 del periódico Milenio Jalisco del 8 de junio de 2012).


Puede decirse que la cultura política del mexicano sigue siendo con mucho una cultura ejecutivo-céntrica, no obstante que las configuraciones legales e institucionales del México de nuestros días han hecho del poder legislativo un poder tan o más importante que el ejecutivo. Sin embargo, en las campañas en curso, la elección de diputados es percibida como "de relleno" o de segunda categoría: de las encuestas que se publican ninguna ha realizado ejercicios prospectivos respecto a la nueva integración de los congresos. Y, por lo que respecta a los debates no ha habido uno solo entre candidatos a senadores o a diputados.

Nadie dice nada sobre la ominosa posibilidad de que -por enésima ocasión desde 1997- ningún partido tenga mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Estamos más preocupados sobre el papel de los medios electrónicos de comunicación en el proceso electoral que sobre las relaciones entre poderes.

Se ha caído en la postura de percibir a las elecciones como un proceso sólo para definir el ejercicio del poder y no sobre la distribución y configuración del poder.

Por eso, creo que mucho de lo que se da en llamar "viejo régimen" se localiza no tanto en las instituciones sino en la cultura política del mexicano: de nada ha servido que desde 1977 estemos inmersos en continuas reformas electorales si ahora vuelve a surgir el fantasma del fraude electoral y que de alguna manera refleja nuestra inmadurez democrática, pues se sustenta en el principio de que si pierdo hubo fraude y si gano, todo fue democrático.

Javier Hurtado
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 9 de junio de 2012).


Nosotros tenemos que cambiar.

Todas las agendas infieren genuino interés y preocupación en solucionar asuntos como la extrema pobreza -que significa tener poblaciones con hambruna como Etiopía o Senegal-, la mediocre educación que evidencia a mexicanos como analfabetas funcionales sin capacidad de comprensión de lectura o de ejecución matemática de segunda complejidad.

Insisten en que la salud -con hospitales nuevos pero sin doctores y medicamentos- está en su lista, así como el desarrollo sustentable y, como olvidarlo, el cambio natural que deshidrató al país en el último año.

Gonzalo Oliveros
(v.pág.18 del periódico Milenio Jalisco del 15 de junio de 2012).


La pregunta fundamental es: ¿Qué va a suceder si uno de los candidatos a la presidencia decide no respetar los resultados y las decisiones del IFE y del Trife? El impacto de la resultante inestabilidad y violencia por movimientos sociales inconformes que podría movilizar el candidato insatisfecho dependerá de la credibilidad de las otras instituciones y de los liderazgos políticos.

El problema es que México es un país dividido y con una población enojada, muy enojada. Existe la percepción de una clase política, empresarial y religiosa sorda, defendiendo sus intereses sobre todo, y dispuestos a violar la ley sin recato.

Y en una democracia, entre menos credibilidad, más posibilidades de violencia social. Tan sencillo como eso.

¿Por eso será que se siente tanta intranquilidad ante lo que pueda suceder en los siguientes meses?

En el caso de los líderes políticos, la capacidad de ejercer el liderazgo depende en gran medida de las personas que supuestamente van a gobernar si aceptan que el proceso de selección estuvo apegado a las reglas acordadas. En una democracia la importancia del proceso de selección, en este caso de elección, es fundamental para el éxito del líder político. La percepción del grado de importancia del proceso en parte explica por qué en la elección de un líder político, cuando asume el cargo de presidente del país, impacta considerablemente su capacidad de gobernar o liderar su grupo.

Y aunque un líder al que se percibe como ilegítimamente electo puede recuperar su credibilidad con el tiempo, requiere enormes esfuerzos y eso le roba la atención y el tiempo a sus otros objetivos y programas. Por lo tanto, un líder que se percibe ilegítimamente electo, automáticamente inicia su administración con una gran piedra colgando en el cuello, la cual siempre le pesará y lo hará tambalear y tal vez tropezar por más diestro que sea.

La capacidad de los líderes políticos modernos para enfrentar conflictos inherentes a sus funciones depende en gran medida de su destreza para negociar. En un sistema autoritario, cuando existe un conflicto los líderes no tienen que negociar, simplemente imponen sus ideas mediante amenazas, el uso de la fuerza o de tácticas sucias. Y hay de aquél que se atreva a contrariarlo.

Por diferentes razones, en el quehacer político mexicano la palabra "negociar" se ha estigmatizado. Difícilmente la sociedad confía en las negociaciones, particularmente entre gobernantes. Es habitual que las negociaciones entre políticos, partidos, etc., se perciban como turbias y se vean sospechosas.

A sólo 2 semanas de las elecciones del 1 de julio parecería que el ambiente político electoral se enrarece cada día, cada hora. Nuevas acusaciones en contra de ex funcionarios, cuestionamientos sobre los orígenes de los fondos, preocupación por otra crisis económica y un incremento de la violencia.

Ana María Salazar
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 16 de junio de 2012).


Percepciones y sentimientos encontrados amalgaman la opinión pública. Sociedad polarizada, tensa. En una parte amplia y significativa, anida la reprobación social, que se amalgama y conforma como rechazo a Peña Nieto, su inducción mediática y el regreso del PRI a la residencia, luego de 12 años de gobiernos del PAN, que el imaginario colectivo de ese sector olvida subliminalmente. De otro lado, un conglomerado social aparentemente mayoritario, parece dispuesto a apoyar con su voto una apuesta por la estabilidad y la garantía de orden. Trasfondo socio-político confrontado: Bloque dominante (PRI+voto_útil_PAN+voto_miedo_AMLO) versus bloque residual ("izquierdas"+nacionalismo_revolucionario+reprobación_statu_quo).

Alán Arias Marín, FCPyS-UNAM, Cenadeh
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 17 de junio de 2012).


Nuestro país ha tomado conciencia de ser una nación de masas cargadas de frustración y coraje, urgidas de ídolos ocasionales de papel y de modestas victorias deportivas de patadas o puñetazos.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 23 de junio de 2012).


A pocos días de las votaciones, el ambiente electoral está tensado, la inseguridad crece, la guerra contra el crimen organizado continúa y la credibilidad de algunas instituciones se evapora. Por si fuera poco, se hace presente una escalada de precios que agobia a la población. Todo parte de un precario soporte para la democracia que los mexicanos han buscado por mucho tiempo.

Y las pérdidas incluyen a candidatos que prometen el paraíso sabiendo que, primero, hay que sacar a este país del infierno en el que lo han sumido políticos que siguen dividiendo a un país de suyo polarizado.

La clase empresarial también está dividida como resultado de una economía que favorece a muy pocos, pero que ha dañado el desarrollo del país en todos sus sectores.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 23 de junio de 2012).


Contemplar problemas como la inseguridad, el abandono del campo, la falta de empleo o los bosques convertidos en desiertos es sólo ocultar las causas de tales consecuencias, emanadas de la simulación y arraigo de la corrupción que han permeado en el carácter y el comportamiento convirtiéndo la costumbre en cultura.

Pronunciar la verdad es molesto, pero más difícil es encararla al pretender el favor del voto. Han transcurrido casi los 3 meses autorizados para las campañas y abiertos han sido los reproches protagónicos, unidos a las generalidades sin establecer las estrategias con precisión requerida, para el enfrentamiento diario de economía atrofiada por el rezago de la educación al nivel requerido por la tecnología.

Es impostergable tocar el fondo de las circunstancias sociales en todas sus vertientes, educación, empleo, economía, seguridad son sólo las visibles del contexto socio–global al que no aludieron los mensajes de los candidatos.

Carlos Cortés Vázquez
(v.pág.10-B del periódico El Informador del 24 de junio de 2012).


México es un gigante herido, gobernado por pigmeos, pero no está muerto, dice Edgardo Buscaglia. El asesor en temas de seguridad de la ONU e investigador del Instituto Tecnológico Autónomo de México, opina que actualmente el país se encuentra en un limbo institucional, pero que tiene los recursos y las capacidades para salir de este momento difícil y recobrar su lugar predominante e imprescindible en la región. Siempre y cuando la élite política llegue a establecer los acuerdos y los controles necesarios para combatir la corrupción y la criminalidad organizada que lo mantienen postrado.

"Los países en transición política que dejan atrás sistemas y controles autoritarios, tienen que reemplazarlos lo más rápido posible con otros controles, que apunten hacia la democracia en un estado de derecho", afirmó el también director del Centro de Estudios de Economía y Derecho, de la Universidad de Columbia. "Si no, o regresan al autoritarismo, o quedan en un limbo, como en México, donde los controles todavía no se acordaron políticamente entre los partidos".

Los controles que se necesitarían son de tipo administrativo, judicial, de prevención social, pero sobre todo, patrimonial. Establecerlos, continúa Buscaglia, es una decisión política que no beneficia a la élite en el poder. "A ningún político le gusta tener controles y perder discrecionalidad sobre los recursos, por conveniencia propia, porque para ellos es beneficioso: así le entra más dinero en las campañas".

Este tipo de controles están plasmados en la Convención de Palermo, de las Naciones Unidas, de la que actualmente México viola el 63% de las cláusulas. "Lo que obliga a los países a establecer controles políticamente acordados, es la realidad: cuando ya se encuentran entre la espada y la pared, cuando el monstruo de corrupción y delincuencia que ellos mismos generan, se los comienza a fagocitar. Es decir, que grupos criminales contrarios empiezan a masacrar a políticos y empresarios del bando opuesto".

A este factor hay que sumarle la presión por parte de la sociedad civil: "Que salga a la calle, pero no con marchitas y abracitos, sino con propuestas, con leyes y como corresponsal del Estado en la implementación del gobierno". Pero en México aún no se ha llegado a este punto crítico.

"La mexicana es una población que está dormida todavía. El partido único de Estado le aplicó una buena dosis de somnífero por muchas décadas, pero se va a despertar y habrá una reacción popular que ya está comenzando a verse en los grupos estudiantiles. Esperemos que esto suceda pacíficamente".

Explica que el de la corrupción y la inseguridad en México, es un problema político, de inercia política, que se tiene que resolver "a la mexicana”. "No es un problema que no estén asesores extranjeros, no es un problema de armas y ciertamente no es un problema de dinero, ya que los presupuestos mexicanos en seguridad son los más generosos del planeta. Aquí hay jueces federales que ganan 30,000 dólares al mes, más que cualquier homólogo suyo en Europa o Estados Unidos".

El instrumento efectivo para desmantelar los grupos criminales, explica Buscaglia, es "generar un fiscal autónomo, controlado por una comisión del congreso. Hoy el congreso está totalmente ausente de la vida institucional mexicana. En cuanto a controles no tiene ninguna función: se lava las manos y culpa a los gobernadores y al presidente".

Este vacío institucional que existe actualmente México, hace que la población viva cautiva de los grupos criminales y de las mafias que gobiernan el país. "Cuando la delincuencia organizada se enfrenta a un Estado débil, es ésta la que gestiona al Estado. Los grupos comienzan a competir entre ellos con violencia y corrupción, para capturar a las policías municipales, las estatales, a los políticos, para fortalecer y consolidar sus mercados regionales. Y los fragmentos del Estado forman parte de la delincuencia organizada y empiezan a generar más violencia".

Agrega que "hay un problema en la misma filosofía del gobierno: son mafias políticas y empresariales que se han adueñado del país. El Estado es un negocio y el ciudadano un cautivo de este negocio. Es un modelo sociopolítico de mafiosos de guante blanco. Ante este tipo de situación no puedes controlar la delincuencia organizada, porque para eso necesitas bienes públicos, salud, educación, fuentes de trabajo, desarrollo social".

"En México se ha privatizado la política social y por lo tanto tenemos índices de pobreza y marginación social que siguen aumentando, es decir, el modelo ha fracasado".

"Ojalá pudiera llamársele neoliberal. Ni siquiera lo es. Es un modelo mafioso-empresarial, en el que se le entregan sectores económico clave a un grupo de amigos del gobierno. Es una plutocracia, un capitalismo de cuates. Y por esto estamos viviendo las consecuencias en el terreno de la seguridad".

Alberto Spiller
(v.pág.8 de La gaceta de la Universidad de Guadalajara del 25 de junio de 2012).


México no sólo ha crecido en forma inadecuada, tampoco hemos sido capaces de construir una sociedad que crezca productivamente. Tenemos un esquema de trabajo muy poco rendidor y productivo. Se nos va el tiempo "apagando fuegos", como dice el dicho.

En las empresas, el tiempo se va solucionando conflictos laborales, crisis monetarias, falta de créditos, infraestructura, toda la energía se desperdicia en sacar los recursos para pagar impuestos, multas, contribuciones, etc.

Una energía que debería emplearse en mayor productividad, creatividad, innovación, crecimiento empresarial, con tanto obstáculo, ésta se evapora.

Como ciudadanos, estamos constantemente defendiéndonos de robos, asaltos, inseguridad. Vivimos con el temor de ser despojados del fruto de nuestro esfuerzo.

Vivimos en un país en el que la mitad de la población trabajamos arduamente, para que la otra mitad, se quede con el fruto de nuestro esfuerzo, con una facilidad increíble.

Vivimos en una impunidad constante que irrita. Nunca pasa nada.

Nos codeamos con la escoria de la sociedad, con gente ociosa.

¿Cómo puede progresar un país en el que sus habitantes se dedican a defenderse de todo y de todos? ¿Cómo podemos elevar nuestra productividad, si no nos queda tiempo para ella?

Trinidad Terrazas Gastélum
(v.pág.31 del periódico Milenio Jalisco del 29 de junio de 2012).


Ahora que la caballada esté muy flaca, habría que jugar al de tin marín, de do pingüé para intentar atinar al menos malo y que con nuestro sufragio se le haga un bien a la patria.

Pareciera tan simple de entender, para luego actuar en consecuencia: un gobierno corrupto e ineficaz no es posible en una sociedad que no sea permisiva y conformista, y entonces la caballada flaca y el raquítico nivel de la clase política serían sólo el reflejo de problemas mucho más complejos y profundos, directamente vinculados con nuestra cultura, idiosincrasia y las peculiares formas a las que recurrimos como sociedad para enfrentar un entorno hostil.

Como diría el ex secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, palabras más o menos: nuestra gran desgracia es que la inmensa mayoría quiere, necesita ser administrada y sólo pequeños grupos requieren, exigen ser gobernados.

Alejandro Irigoyen Ponce
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 30 de junio de 2012).


Andrés Manuel dice que el voto por el priista fue un voto para mantener el régimen de corrupción. Y en el fondo es eso, por las razones que fuera, ya que para comprar debe haber alguien dispuesto o necesitado a vender, o que prefieran los productos chatarra y las telenovelas; también los hay que son presas fáciles de la mercadotecnia, que quieren mantener el actual orden de las cosas o que de plano son mentes débiles fácilmente manipulables. Pues como país sería nuestra desgracia, porque son la mayoría y en las democracias, ésta, independientemente de su calidad, es la que manda.

Alejandro Irigoyen Ponce
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 3 de julio de 2012).


Este país no resiste otro desgarramiento como el de 2006, cuya herida no ha sanado aún. El que el gobierno calderonista se haya hecho del poder "haiga sido como haiga sido" provocó 2 consecuencias trágicas: una confrontación que aún perdura y, en paralelo, una insensata legitimación cuyo único propósito era sacar al Ejército a la calle -para demostrar quién manda- en una desquiciada guerra al crimen organizado que lo único que ha producido son 60,000 muertos. Por eso el país ya no soportaría ninguna otra lucha fratricida abierta o encubierta. México no se lo merece.

Ricardo Rocha
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 3 de julio de 2012).


Estamos enfrascados en una permanente batalla campal contra el desarrollo de nuestro país. Por un lado, el gobierno contra las empresas, que en lugar de ser promotor es entorpecedor, acaba por yugular la creación de empleo e impide la formación de capital o lo ahuyentan hacia otras latitudes. Por otro lado, sus nefastas prácticas de siempre.

En estos momentos de revuelta postelectoral, ¿a quién le atraerá hacer negocios e invertir en nuestro país? ¡Cuánto daño nos hacemos internamente!

¡Qué espectáculo estamos dando al mundo!

Estamos hartos de políticos que practican el clientelismo y la corrupción. El cinismo de servirse con la cuchara grande y que creen que los salarios bajos son una "ventaja comparativa" sin entender que de la pobreza se sale aumentando la producción y la productividad y no pagando sueldos de hambre.

Porque, enfrascados en el discurso de una pretendida solidaridad con los pobres, ponen en práctica medidas antieconómicas que provocan males mayores que los que pretenden corregir, lo único que hacen, es mantener a millones de personas viviendo como las bestias, porque ni siquiera tienen lo más elemental.

Ese es el gran fracaso y la gran vergüenza de nuestra democracia aún muy verde. Esas actitudes son las que no nos dejan subir ningún peldaño y seguir en el tercer mundo. ¿Cuándo entenderán que de la miseria se sale trabajando, no dando dádivas al pueblo? Y que los gobiernos populistas solo estimulan la flojera y la miseria. Hay que enseñar a pescar no regalar el pescado. De la miseria se sale ayudando a crear más y mejores empresas que creen fuentes de empleo para que la gente trabaje honradamente.

A toda esa juventud que ahora despierta, les pido que piensen y reflexionen que solo trabajando en nuestras trincheras, haciendo las cosas bien, lo que nos toca hacer, estudiando y trabajando, siendo honestos, cumpliendo las leyes y siendo buenos ciudadanos, podremos ver crecer a nuestro país. Y no con marchas inútiles y desgastantes para todos... Se ha perdido mucho tiempo y muchos recursos que se urgen en las verdaderas prioridades. Limpiemos la basura electoral y pongámonos a trabajar, ¡pero ya!

Trinidad Terrazas Gastélum
(v.pág.31 del periódico Milenio Jalisco del 6 de julio de 2012).


Ha dejado a muchos malhumorados y no pocos deprimidos. Es la costumbre de cada 6 años. Nos damos cuenta de que estamos hartos de permanecer bajo el yugo de los opresores y nos convencemos de que, ahora sí, reuniremos lo necesario para cambiar el orden de las cosas. La cosa no puede ir a peor, nos decimos. El dinero no alcanza para nada. 60,000 muertos no se pueden ocultar entre unas simples comillas. Millones viven en la pobreza extrema sin acceso a la salud o la educación. Otros miles acceden a la educación para luego convertirse en ninis. Los que logran encontrar trabajo, obtienen condiciones laborales de risa. La gente ya se dio cuenta y va actuar, nos entusiasmamos. La cosa no puede ir a peor, todo puede cambiar, nos repetimos. Sin saber que cada que uno menciona esa frase, la vida se ríe de nosotros y se encarga de convencernos de lo contrario.

Ignacio Dávalos
(v.pág.35 del periódico Milenio Jalisco del 6 de julio de 2012).


Hay que señalar que AMLO es uno de los líderes políticos más importantes en el país y es la cara de la izquierda mexicana ante el mundo. Tiene claramente más de 15 millones de personas, casi 32% del voto, que le expresaron su apoyo solamente hace unos días. Considerando lo que ha sucedido en México en los últimos años, su inconformidad sobre la corrupción, falta de equidad y de oportunidades y sus ataques al sistema económico actual, probablemente tienen más peso y resonancia ahora que en julio de 2006. Cuando él hace la pregunta de si los mexicanos estamos mejor ahora que hace 6 años, solamente podemos entender la respuesta ante el hecho de que en las pasadas elecciones presidenciales la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, obtuvo tan solo un poco más de 25% del voto, convirtiendo a su partido en la 3a. fuerza política del país. Los votantes que apoyan a Andrés Manuel López Obrador seguramente son personas mucho más dispuestas a tomar acciones para apoyar y seguir las directrices de su candidato. La gran interrogante es qué tanto están dispuestos a hacer, y sobre todo, qué tan enojados se encuentran y hasta dónde estarían dispuestos a seguirlo.

Hay una gran interrogante sobre las decisiones que pudiera tomar Andrés Manuel, las cuales pueden afectar a México en los siguientes años y marcar para él lo que sería su legado histórico.

Ante esta realidad, Andrés Manuel tiene pocas opciones. Seguramente el 60% que no votó por él esperará que tome la ruta institucional, impugnando las elecciones y que sea el Tribunal Electoral el que decida quién ganó las elecciones. Con esta opción, Andrés Manuel estaría protegiendo la posibilidad de lanzarse de nuevo como candidato en el 2018 si así lo decide. En caso de no ser el candidato, AMLO estaría protegiendo las opciones políticas de Marcelo Ebrard o hasta de Miguel Ángel Mancera, abriendo mayores posibilidades de que la izquierda mexicana tuviera su 1er. presidente. La 2a. opción es similar a la posición que tomó hace 6 años, de seguir la ruta institucional pero ejerciendo presión social con marchas y la toma de Reforma como un mecanismo de presión al gobierno y al Tribunal Electoral. Esta opción dividiría aún mas a la izquierda ya que políticos con aspiraciones como Ebrard tendrían que tomar distancia si quieren proteger su viabilidad a largo plazo.

En esta opción, al igual que hace 6 años, el señor López Obrador jugaría un papel de oposición férrea y constante ante la política de la nueva administración priista, cuestionando cada acto y decisión del ejecutivo. Sería una espina incómoda para el sexenio de Enrique Peña Nieto. La 3a. opción es tomar la vía de la protesta social continua y con el potencial de violencia por parte de grupos altamente inconformes. En esta opción, AMLO ante la realidad de que sus impugnaciones probablemente no serán lo suficientemente fuertes, buscará crear una presión social tan alta y tan impactante que la ingobernabilidad pudiese asustar tanto a los magistrados del Tribunal Electoral que usarían cualquier pretexto para anular las elecciones: Y si el Tribunal Electoral no hace esto, podríamos esperar varios años de protestas y sabotaje, especialmente en la Ciudad de México (esto sería una paradoja, ya que la capital del país es el bastión de la izquierda mexicana).

Finalmente, la peor opción para México y yo diría que para Andrés Manuel, sería que con el tiempo él perdiera control sobre sus seguidores, y que éstos tomaran las calles con poca injerencia de Andrés Manuel. Ante una población de jóvenes inconformes con las oportunidades que les ofrece el país, estudiantes que cuestionan el candidato Enrique Peña Nieto, ante la ya existente ingobernabilidad en parte del territorio nacional, varios sindicatos como la SME están dispuestos a tomar las calles. Para que esta opción fuera "efectiva" desde la perspectiva de las personas dispuestas a tomar este rumbo, tendría casi que inmovilizarse el DF y tal vez algunas otras ciudades donde hay presencia de los medios de comunicación. Esta opción sería no sólo catastrófica para el país, sino a largo plazo para las posibilidades de que México tenga un presidente de la izquierda. Lo que suceda depende de cómo Andrés Manuel quiere que lo recuerde la historia: uno de los líderes más importante de la izquierda mexicana o como el hombre que desató al México bravo.

Ana María Salazar
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 7 de julio de 2012).


A diferencia de lo que ha pasa con elecciones en otros países en donde una vez que se conocen los resultados prácticamente termina el proceso con legitimidad, en México los comicios acaban en manos de un tribunal electoral.

Mientras la autoridad electoral emite calificativos para ubicar a esta elección como la más vigilada, transparente y participativa, Andrés Manuel López Obrador la impugna y dice que no fue equitativa, que los gastos del PRI superaron por mucho los topes de campaña; apunta que hubo una compra de millones de votos a través de un gran operativo de los gobernadores del PRI. Otra vez el comercio de votos movió millones de pesos. ¿Quedarán otra vez las reformas, las instituciones y las reglas por debajo de las necesidades? Según una encuesta de Alianza Cívica: 28.4% de los votantes estuvo expuesto a prácticas de compra y coacción del voto. Esta organización habla de lo que posiblemente sea el mayor operativo de compra y coacción de votos. Las crónicas periodísticas sobre el comercio de tarjetas en las tiendas Soriana son una expresión lamentable del país que cambia su voto por dinero para comer.

El modelo de regulación electoral en México se puede apreciar desde 2 perspectivas, cada vez es más sofisticado y permite generar buenos procedimientos de organización y avances significativos, pero, al mismo tiempo, genera la perspectiva de que siempre está por detrás de las necesidades de la equidad y la calidad en la contienda. Es como si el país estuviera atrapado en un círculo: viene la elección que muestra el conflicto y después llega la reforma para corregir ex post la situación, pero en la siguiente elección aparece otro conflicto, no necesariamente nuevo, pero que afecta de forma importante el resultado, y las autoridades y las reglas no son suficientes para prevenir o impedir los delitos. Después de estas experiencias nos quedamos con la sensación de que ganan los que hacen trampa, los que mañosamente construyen un resultado que los beneficia. En 2006 fue la guerra sucia y la violación legal por parte de actores que pusieron en peligro la elección, como lo dijo el tribunal en su momento, y ahora fue la compra y coacción del voto.

El modelo de regulación electoral está anclado en un sistema más amplio que rebasa y determina en muchos sentidos las reglas de competencia por el poder. Así la compra y la coacción del voto, el exceso de gasto en la campaña, no sólo obedecen a mecanismos débiles para frenar estos delitos, para fiscalizar estos gastos, sino que vienen de fuentes mucho más poderosas que apuntan hacia la enorme transferencia de recursos a los estados y la falta de rendición de cuentas de los gobiernos locales. El problema de fondo es la conexión perversa que se ha reconstruido en muchos estados entre gobierno y partido con dinero público.

Alberto Aziz Nassif
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 10 de julio de 2012).


Andrés Manuel López Obrador dice tener pruebas de que el PRI compró 5 millones de votos, que la elección no se ha limpiado y que el IFE no ha hecho su trabajo. El presidente Calderón dice que la compra de votos es inaceptable, pero que "por su magnitud, no es un tema que haga cambiar los resultados".

Desde ambas posiciones, desde lo más alto y lo más bajo de la onda político-electoral, se coincide en que se registró compra de sufragios, aunque para uno no es tan grave y para otro es causal de nulidad de la elección.

La cuestión de fondo es que ninguno incorpora alguna gran revelación, ya que el tema de la compra de sufragios es tan antiguo y multimodal como la necesidad de simular que en el país hay democracia. Compran votos los panistas en Guanajuato y los perredistas en el Distrito Federal, igualito que los priistas, el único detalle es que a éstos se les pasó la mano y además cometieron la torpeza de dejar rastro.

No es un tema (aunque debería) de ética y moral, sino de efectividad operativa. Los gobiernos, de cualquier signo y color, utilizan los programas asistenciales para "orientar" el voto. Además se aplican mil y un artilugios para convertir despensas, materiales de construcción, dinero en efectivo, la promesa de mejoras en colonias y hasta algún puesto para el líder de aquel o este gremio, en urnas bien rellenas.

La pregunta de fondo es ¿por qué a estas alturas aún es posible comprar votos? Y la repuesta se debe buscar en lo más profundo de nuestra realidad: entre millones de compatriotas una despensa, unas láminas o 200 pesos hacen la diferencia; para millones de mexicanos la idea de que "todos son iguales" está enquistada hasta el hueso y aún hay millones de ciudadanos que creen que si no votan por el que se les dice perderán el beneficio de uno de los muchos programas asistenciales. Como si los pudieran vigilar desde el cielo a la hora de marcar la boleta... pero les funciona.

Y nada más para molestar, nuestra Constitución consigna en su Artículo 35 que es una prerrogativa de los mexicanos, pero también una obligación, el votar. Según la carta magna es un gran derecho de los ciudadanos, pero también lo es una vivienda digna, educación y un salario bien remunerado.

Entonces cuando los derechos consagrados en la Constitución sean algo más que un referente de lo que debería ser (algo más bien aspiracional) y todos los ciudadanos tengan acceso a educación de calidad, un empleo bien remunerado y una vivienda digna, entonces el voto será efectivamente un derecho y una obligación y no una simple mercancía que se disputen con tesón los partidos en el único momento en que para millones de compatriotas sirve de algo, cuando se puede vender en el mercado electoral.

Alejandro Irigoyen Ponce
(v.pág.3-A del periódico El Informador del 10 de julio de 2012).


Que Peña Nieto haga realidad la frase "el PRI robaba pero dejaba trabajar", no como el PAN que "robaba y no dejaba trabajar".

Pero para eso es necesario que quienes salen a la calle a protestar se pongan a trabajar, y se dejen de huevonadas. Es hora de que quienes dicen que hubo fraude acepten la realidad y la derrota. Sí, se compraron votos, pero no se puede probar que se votó por el PRI; sí, hubo anomalías, pero fueron menores; sí, se repartieron miles de tarjetas Soriana para incentivar el voto priista, pero también el PRD lo hace.

Esa es la realidad que se empieza a tratar de imponer en los noticieros nocturnos, en las columnas de los opinadores más leídos, en los mensajes de los dirigentes empresariales que piden ya dar la vuelta de página al tema electoral. Ya quieren que siga el país en orden, para que los negocios fluyan y los contratos se firmen.

Les urge que las personas ya dejen de discutir de política, tomar partido, informarse, circular información, pasarse fotos y circular videos donde se resumen en 10 minutos 90 días de una ilegal e inequitativa campaña electoral.

Dos tercios del país que votó, lo hizo en contra de Peña Nieto, un tercio de ese país alega fraude y compra de voto. Otro tercio del país empadronado, unos 30 millones de personas, no votamos.

Es decir, con el aval de un tercio del país que votó, quieren imponer la "normalidad democrática", quieren que ya no haya manifestaciones, que ya no haya acampadas, que ya no haya cuestionamientos a la defraudación de la voluntad popular, otra vez, por tercera vez en 24 años.

Rubén Martín
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 10 de julio de 2012).


Se tiene que decir con todas sus letras: los mexicanos tienen derecho a vender su voto. Por una tarjeta telefónica, por 700 pesos, por una promesa, por una idea. Sí, es escandaloso, pero deténganse a pensar en lo que es el voto, lo que es la venta y cómo está el escenario de pobreza.

Empecemos con el voto. Cada mexicano mayor de 18 años tiene el suyo y puede usar con éste el derecho más sobrenatural de todos: lo que le dé la regalada gana.

Puede anularlo. Puede no usarlo. Puede votar por el PRI (¡horror de horrores!, gritarán los de #Yosoy132). Puede votar por el PAN (¿está tarado?, dirán los de izquierda). Puede votar por el PRD (¡Es un peligro!, exclamarán los conservadores). Puede dárselo a Quadri (¿No ha oído hablar de la maestra?, dirán 8 de cada 10). Pero lo que haga cada quien con ese voto, por horrible que parezca a los demás, es muy su asunto.

Y aquí entra la venta. ¿Puede hacerlo todo, votar por Quadri, por Cantinflas o hasta venderlo? Sí. Vender significa intercambiar, entregar algo a cambio de otra cosa que consideramos valiosa. Es el acto humano más racional y si me apuran, es el acto racional por excelencia. Algunos creyeron que eso valioso que podían obtener a cambio de su voto era una promesa de programas sociales. Otros, una torta o una idea de país; otros una promesa de democracia. Y así todos. Todos intercambiaron su voto por algo. La democracia funciona como un mercado ("Lleve, lleve su candidatoooo").

Karla Sandomingo, narradora y poeta, escribió un perturbador texto en el que decía que habría vendido su voto al PRI por 700 pesos si lo hubiese necesitado. Ella conoce el hambre y el amor de madre, y la idea de que un partido y su líder pueden arreglar el futuro, le da risa. El presente, en cambio, le inquieta. Sobre todo si es de sus hijos.

Guadalupe Morfín lo dijo de otra manera, pero también puso el dedo en esa llaga, en estas mismas páginas: la pobreza manda en las elecciones. A ella le indigna, pero lo que enerva no es la acción del ciudadano pobre, sino la situación en la que está.

Y es que, efectivamente, cada quien puede hacer con su voto un papalote y la democracia aspira a eso: que la decisión tomada individualmente sea respetada colectivamente. Piénsenlo un poco: si anulan la elección en una zona en donde los ciudadanos aspiran a que se cumplan las promesas de quienes les dieron una despensa, ¿a quién se está violentando? ¿A los que tienen esas esperanzas o al perverso que se aprovechó de esa situación?

Hay que darle 2 pensadas. La elección no se puede limpiar porque fue básicamente limpia y los mexicanos tomaron sus decisiones. El problema es más grave: el sistema está podrido porque la pobreza reclama su enorme lugar en él.

Ivabelle Arroyo
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 11 de julio de 2012).


Dos leones huyeron del zoológico. En la huida cada uno partió con rumbo diferente. Uno fue para la selva y el otro para el centro de la ciudad. Los buscaron por todos lados y nadie los encontró.

Después de un mes y para sorpresa de todos, volvió el león que había huido para la selva. Regresó flaco, famélico y afiebrado. Fue reconducido a la jaula.

Pasaron 8 meses y nadie se acordó del león que había ido para la ciudad hasta que un día el león fue recapturado y llevado al zoo. Estaba gordo, sano, desbordante de salud.

Al ponerlos juntos, el león que huyó para la selva le pregunta a su colega: -¿Cómo estuviste en la ciudad tanto tiempo y regresas tan bien de salud? Yo fui a la selva y tuve que regresar porque casi no encontraba que comer.

El otro león le explicó: -Me armé de coraje y fui a esconderme a la Cámara de Diputados. Cada día me comía a un diputado y nadie advertía su ausencia.

-¿Y, por qué regresaste?... ¿se acabaron los diputados?

-No hombre. ¡Qué chingados! Nada de eso. Los diputados nunca se acaban. Sucede que cometí un error gravísimo. Ya me había comido a:

y nadie los dio por desaparecidos... Pero un día que me comí al que servía el café... ¡AHÍ SE CHINGÓ TODO! ¿Y cómo no?... si era el único que servía para algo.

(Recibido por e-mail el 11 de julio de 2012).


Tijuana es reflejo del país todo, donde hay recursos, prosperidad para algunos, vicio generalizado y necesidad de orden y respeto sin impunidad para el delincuente y mayor castigo al corrupto infractor.

Cruzar la línea fronteriza hacia el norte representa incorporarnos a limpieza, disciplina, orden, puntualidad, seguridad; en una palabra: garantía que un metro hacia el sur se vuelve lo contrario a pesar de la riqueza. Es la Línea, divisora de bien y mal, pronto y lento, servicios y negligencia. ¿Por qué? Pregunta sexenal reiterada.

Carlos Cortés Vázquez
(v.pág.5-B del periódico El Informador del 11 de julio de 2012).


Para todos, sociedad, partidos, izquierdas y derechas, es un reto explicarnos por qué después de más de 25 años de "combate a la pobreza" ésta sólo aumenta. Y por qué la política sigue viviendo del erario público y no de las contribuciones de sus partidarios y simpatizantes. Hechos estos, constitutivos de las elecciones no democráticas, pues no puede haber una verdadera libertad, en un mundo, con enormes diferencias entre quienes tienen más y los que tienen menos; en un país donde la corrupción política, está encubierta por una ley, hecha por partidos, que niega los principios democráticos.

Miguel Bazdresch Parada
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 15 de julio de 2012).


El lento crecimiento de la economía mexicana en las últimas décadas, especialmente en lo que va del presente siglo, nos ha generado un nivel de desempleo, subempleo y pobreza sin precedentes desde la Gran Depresión de los años iniciales del siglo XX.

Ahora amenaza con intensificarse por la suerte prevista para nuestros principales socios comerciales: Por un lado, tenemos a una Europa seriamente enferma en lo económico, que especialmente en España, Italia, Irlanda y Grecia están aplicando políticas recesivas que consideran necesarias para buscar salir de su crisis.

Por otro lado, Estados Unidos, con pocas posibilidades de lograr sus acostumbrados altos ritmos de crecimiento en el futuro próximo, está ahora contemplando aplicar una segunda dosis a su política monetaria expansiva para evitar caer en recesión.

Simultáneamente, los latinoamericanos, China continental, y otros asiáticos siguen con sus políticas promotoras de desarrollo, para compensar los efectos de los contagios económicos que los amenazan; y no obstante ello, están desacelerando sus ritmos de crecimiento económico.

Mientras tanto, las autoridades mexicanas siguen aplicando su estrategia de desarrollo, que ha privilegiado la estabilidad macroeconómica, como propósito central, sin variar su política económica, insensibles a la pobreza y desigualdad crecientes, y a la vulnerabilidad que sufre la mayoría de los mexicanos.

Vivimos dramáticamente la crisis financiera, hace tres años, cuando fue la mexicana una de las economías que más se contrajo en su crecimiento y en la generación de empleos, por lo que no podemos estar satisfechos con ritmos de crecimiento de 3% y alrededores, como nuestras autoridades económicas lo tienen previsto.

Jesús Alberto Cano Vélez, presidente de El Colegio Nacional de Economistas
(v.pág.22-A del periódico El Informador del 16 de julio de 2012).


La protesta social está en marcha. Son miles de personas las que se han articulado para expresar su inconformidad contra lo establecido. El pretexto central es la oposición a la candidatura de Enrique Peña Nieto y a su victoria electoral. Bajo el lema de "si hay imposición habrá insurrección", son irrelevantes los más de 19 millones de votos a su favor, porque su lógica responde a otros reactivos. Hay insatisfechos, decepcionados, inconformes, y quienes tienen agenda particular. Hay grupos estudiantiles, y grupos de interés o radicales.

Empezó como una protesta en la Universidad Iberoamericana que dio a luz al movimiento #YoSoy132, que se transformó en una masa de agitación sin cabeza, a la que se le han venido sumando organizaciones sociales y políticas, que actúan dentro de los cauces legales y en los terrenos de la clandestinidad. El propio movimiento universitario se ha disgregado, entre aquellos que lo iniciaron en las universidades privadas, y las públicas, donde también hay diferencias, entre la Universidad Autónoma Metropolitana que aglutina a la mayoría de las instituciones públicas, y las facultades de Ciencias y Economía de la UNAM, donde se encuentran los más radicales de todos.

En este último grupo hay profesionales de la protesta que tienen los vasos comunicantes con las organizaciones más beligerantes de las 200 que este fin de semana firmaron un plan de movilizaciones que comienza el 22 de julio con una marcha, y termina su primera fase el 1 de diciembre, con el intento a impedir la toma de posesión de Peña Nieto. Es un plan para estrangular a la Ciudad de México y tomar como rehenes a las instituciones. Es, asimismo, una llamada a la desestabilización, antesala de la ingobernabilidad.

La protesta no puede soslayarse ni jugar al cálculo fácil. Agrupados por la "Convención Nacional contra la Imposición" celebrada en San Salvador Atenco, intentar la disrupción de la institucionalidad. En esa comunidad, donde hace 6 años el gobierno federal y el mexiquense, que encabezaba Peña Nieto, reprimieron un movimiento social que empezó con una protesta contra la construcción de un nuevo aeropuerto, está el último ejemplo de ingobernabilidad, cuando el EZLN buscó la creación de un municipio autónomo a 32 kilómetros de la capital federal, escudado en la protesta comunera.

Atenco ya no es el eje de la política insurreccional, pero es su mejor ícono. Entre quienes protestan hay grupos interesados en otro objetivo. El ejemplo que más llama la atención es el Ejército Popular Revolucionario, la guerrilla que desde hace una década ha buscado su condición ideal para la insurrección popular. Como en 1994 cuando se levantó el EZLN en Chiapas y en 2005, cuando el conflicto magisterial en Oaxaca, pareciera que en 2012 vuelve a pensar que las condiciones de la revolución tocan la puerta.

En un comunicado que difundió el 21 de junio pasado, el EPR afirma: "Somos un partido en la clandestinidad desde hace 48 años, fuimos y somos jóvenes que estamos en la lucha de masas y aportamos lo que podemos, por eso como viejos (jóvenes de corazón) y jóvenes biológicamente, creemos que la actitud de los jóvenes del #YoSoy132 es loable... Estos jóvenes como otros más están aportando ideas y definiciones que deben ser tomadas en cuenta; sin embargo, ante el clamor que se ha escuchado en toda la república sobre que 'SI HAY IMPOSICIÓN HABRÁ REVOLUCIÓN', esa consigna la valoramos y aunque puede ser emocional o consciente, les tomamos la palabra".

Es casi verdad de Perogrullo que la mayoría de quienes se rebelan contra Peña Nieto lo hagan a partir de su conciencia y creencia. Es legítimo y tienen la libertad de expresión para explayarse. Pero hay un grupo, reducido, que piensa de otra forma. "No dudamos que ante un fraude y por consiguiente una imposición, habrá grupos que quieran hacer una revolución", dice el EPR. "Hay que analizar la historia de todos los pueblos que han luchado por su liberación; nutrirse con la teoría y la ideología marxista leninista, la cual es un guía para la acción y proponerse un lineamiento político, una estrategia, la táctica y sus tareas".

La convención en Atenco se desarrolló en esas líneas de acción. Los términos de esa lucha política que quiere llevar el EPR a la armada, están planteadas. La decisión de qué camino seguir, está en los convencionistas, pero la responsabilidad de cómo enfrentar las demandas legítimas y neutralizar a quienes no quieren la solución de conflictos por la vía violenta, está en los políticos, todos, que son los que pagarán si la falta de imaginación, creatividad y talento, les impide ver lo que sucede en las calles para mantener la protesta social en el cauce legal e institucional.

Raymundo Riva Palacio
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 18 de julio de 2012).


Muchas generaciones sufrimos la falta de democracia electoral, fuimos testigos de los esfuerzos por lograr legalidad en las urnas. Sin embargo hoy en día el escepticismo, la desconfianza, la resistencia para aceptar los resultados tiene un peso político. La inconformidad en relación con la pérdida del candidato favorito puede crear una crisis de ingobernabilidad, no obedece a la razón, sino a intereses personales. En países como Estados Unidos y Francia se dan con todo en las campañas políticas, una vez que resulta un ganador, liman asperezas y trabajan por la reconciliación.

Que un presidente sea legítimo no significa que él o su partido nos guste a todos, sin embargo existen normas a las que él y todos tenemos que sujetarnos. Es preocupante cómo líderes, que no son estudiantes, convocan a jóvenes en franca rebeldía, desacreditando una vez más el sistema electoral y más grave, utilizan las redes sociales para llevar a cabo boicots contra comercios o los medios de comunicación, además preparan más acciones como impedir la toma de posesión del presidente. No se vale que utilicen a los jóvenes como si fueran los peores enemigos de nuestro país, no se vale que se pierdan fuentes de empleo, no se vale perder la estabilidad social, política y económica por no aceptar los resultados en las urnas. Nuestro país vivió años en la infancia producto de gobiernos paternalistas, pasamos a la adolescencia con todas sus características: rebeldía a las figuras de autoridad, lucha de poder, poca tolerancia a la frustración, dependencia, pérdida de identidad, por eso es tan fácil convencerlos, no tienen idea lo que es perder negocios, el patrimonio, el trabajo como lo sufrimos en la crisis del 94.

Necesitamos unidad nacional, la estabilidad económica y social no se puede llevar a cabo en un país desunido. Los partidos de oposición tienen que cooperar en devolverle al país la confianza, la voluntad democrática, la unión y la esperanza.

Rosa Chávez Cárdenas
(v.pág.20 "Los correos del público" del periódico Milenio Jalisco del 20 de julio de 2012).


Nunca se nos ocurre pensar que los problemas de los mexicanos pueden ser culpa de los mexicanos, principalmente porque somos enemigos unos de otros. En casi todos los países del mundo, el ataque de un extranjero provoca la unión del pueblo por más dividido que esté. Aquí nos divide más.

Hace 100 años decía Porfirio Díaz: "la razón por la que le va mejor a Estados Unidos es que una vez que alguien gana la presidencia, el pueblo y los políticos se le unen para trabajar por la nación. En cambio en México, en cuanto alguien toma el poder, todos, enemigos y antiguos amigos, se ponen en su contra". Eso fue hace 100 años y pudo haberlo dicho ayer.

Mexicanos al grito de guerra... pero entre nosotros. Y este es el meollo del asunto, nos atacamos entre todos cuando deberíamos unirnos porque es una costumbre histórica heredada de generación en generación. Cuando México firmó su acta de independencia, el 27 de septiembre de 1821, nuestro primer día como nación libre, comenzaron los golpes. Unos querían un imperio, otros, monarquía.

De ellos, cada quien con un rey distinto. Otros más se decantaban por la república, pero unos la querían federal y otro centralista. Eso nos hizo pelearnos todo el siglo XIX.

Cuando por fin los más importantes paladines de la independencia se pusieron de acuerdo, formaron un congreso que nombró emperador a Iturbide como Agustín I; al día siguiente, aquellos que pelearon a su lado ya peleaban en su contra.

Nuestro primer presidente, Guadalupe Victoria, encontró a su peor enemigo en su vicepresidente, Vicente Guerrero, quien al llegar a la presidencia encontró a su peor enemigo en su vicepresidente, Anastasio Bustamante.

Otros grandes antagonistas fueron Benito Juárez y Valentín Gómez Farías, siempre que fueron fórmula de gobierno.

Y esa tan lamentada invasión gringa en la que perdimos medio territorio, todo mexicano la recuerda, pero casi ninguno conoce los pormenores. Mientras los ejércitos invasores avanzaban por territorio nacional nuestros líderes se peleaban entre sí por el poder. Dos Marianos eran los protagonistas políticos de la época; el presidente Mariano Paredes, al mando del mejor ejército del que México había dispuesto en su historia, en vez de defender a la nación de la invasión lo usó para conservar el poder. El otro Mariano, Salas, estaba en la capital proclamando la monarquía. Los yanquis desfilaban sin mucho disturbio a Palacio Nacional.

Y en la famosa Revolución Mexicana todos nuestros 'héroes' se mataron entre sí. Todos han pasado a la historia como buenos y tienen sus nombres en oro en el congreso; pero observa esto: El héroe Carranza mató al héroe Zapata, el héroe Obregón mató a los héroes Villa y Carranza y el héroe Plutarco Elías Calles mató al héroe Obregón [el webmaster pone en duda esta última aseveración... quizá sea una nueva teoría conspirativa, como lo de Colosio]. Por cierto, que el héroe Calles fue expulsado del país por el héroe Cárdenas.

El proyecto de Guerrero era quitar a Victoria, el proyecto de Bustamante era quitar a Guerrero; el proyecto de Santa Anna era quitar al que estuviera; el de Juárez fue quitar a Santa Anna y el de Díaz quitar a Juárez. Madero tuvo un proyecto: quitar a Díaz; Obregón quitar a Carranza y Calles quitar a Obregón.

El proyecto de Fox era quitar al PRI...El proyecto del ciudadano López es quitar a Calderón.

Y en torno a esto último deberíamos reflexionar, sobre aquellas palabras citadas de Porfirio Díaz: "ya es hora de que dejemos de unirnos para atacar al presidente, ya es hora de que el proyecto de nación deje de ser quitar al que tiene el poder".

Aunque el gringo promedio es mediocre, son potencia mundial porque trabajan en equipo y porque a pesar de todo respetan a sus instituciones y a su presidente, mientras aquí Fernández Noroña trata de salir en la tele golpeándose contra el Estado Mayor.

En este momento decisivo de nuestra historia vemos una vez más a Masiosare (un extraño ¿enemigo?) enfrentando a todos contra todos. López Obrador está dispuesto a destruir y reventar este país antes de dejar que lo gobierne alguien que no sea él.

Dicen que el pueblo unido jamás será vencido...

¿Cuándo será el día en que México esté unido?

Tal vez ese día si logremos derrotar a ese extraño enemigo.

(Recibido por e-mail el 23 de julio de 2012).


Quizá si nos asomamos a ver cómo votó la ciudadanía lo que vamos a encontrar es un mosaico de opciones que llevan al clientelismo, como una forma dominante de la política del intercambio en México. Sin duda es un problema para la calidad de la democracia. El clientelismo crece sobre la precariedad, la pobreza, la mala distribución del ingreso, y se complementa con la corrupción y la impunidad. Estamos metidos en una democracia clientelar, y por eso se puede entender el regreso del PRI a Los Pinos, que es el partido que mejor sabe hacer este tipo de intercambios. No necesariamente todo el voto priista se comportó de esta forma, pero llama mucho la atención que el PRI gana con mayores márgenes donde hay más pobreza, menos educación y más ruralidad.

En suma, resulta difícil pensar en la invalidez de la elección, entre otras cosas porque la causal abstracta de nulidad ya no existe como tal después de la reforma de 2007-2008, además, porque la misma normatividad complica de forma extrema que los delitos cometido se penalicen con la tarjeta roja.

Veremos si los instrumentos legales alcanzan a dar certidumbre a las impugnaciones; veremos si los sectores moderados puedan conducir este proceso de calificación. Si no se logra la certeza jurídica de la calificación la siguiente fase será muy complicada y los grupos más radicales pueden escalar la polarización. Este será el costo de tener una democracia de clientelas en donde el voto de los pobres se intercambia por un favor...

Alberto Aziz Nassif
(v.pág.6-A del periódico El Informador del 24 de julio de 2012).


Con millones de pobres y millones de miserables, no es de extrañar que el regalo de una despensa o de una playera compre votos de los que nada tienen. Nuestros millones de mexicanos que sobreviven a la pobreza y a la miseria no son culpables de vender sus votos a quien les da algo para amanecer un día más.

Jesús Gómez Fregoso, historiador y catedrático de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.18 del periódico Milenio Jalisco del 27 de julio de 2012).


Lamentable sin duda la situación política de nuestro país: tenemos un presidente constitucional en abierta campaña por la presidencia nacional de su partido, enfrentado con el dirigente en turno; un presidente electo que aún no es declarado como tal y sobre el cual pesa una incesante campaña de deslegitimación; y un candidato perdedor (ex "presidente legítimo" del período 2006-2012) que propone ahora el nombramiento por el congreso de un presidente interino, a partir de que el Tribunal Electoral declare un "empate legal" para que un tercero asuma la Presidencia, en una perversa lógica de "me ganaste, pero no ganaste".

Javier Hurtado
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 28 de julio de 2012).


Lamentablemente nuestra educación está invadida por sofistas sin compromiso para pensar y trabajar en la divulgación de cultura y educación, se prostituye la inteligencia, en la sociedad ya se fabrican mercenarios autómatas, desempleados e inútiles; es por eso hoy en día, los jóvenes son presa fácil del fanatismo y, según creen estar luchando por ideales que en la mayoría de los casos desconocen, sólo siguen a las masas acarreados como dóciles terneritas, verbigracia, los jóvenes que son reclutados en movimientos de naturaleza política para producir tumultos pacíficos, en teoría, desplazados por una ola de desinformación, calumnias y malos entendidos que ponen en peligro la legitimidad y el espíritu del movimiento que según ellos apoyan, sin darse cuenta que necesitamos movimientos, pero de otra índole, movimientos instituidos con sapiencia y encaminados a unificar al pueblo mexicano, hacerlo cada vez más grande y fuerte, no a dividirlo y debilitarlo como ahora ocurre. Quien no quiere pensar es un fanático, el que no puede es un idiota y quien no osa es un cobarde: el mayor monumento a estas conductas es la estulticia, la razón de la sinrazón, el control de las ideologías por los medios de manipulación de conciencias.

¿Qué resulta peor para México?, la partidocracia, es decir, el creciente poder de los partidos sobre el resto de las instituciones nacionales, o la plutocracia, el gobierno de los ricos, donde quienes ostentan el poder es la clase que posee las fuentes de riqueza; o el gobierno de la mediacracia, de los medios de comunicación, donde la televisión, la radio, los periódicos, internet a través de las redes sociales (Twitter y Facebook) que, en aras de la libertad de expresión, manipulan de maravillosa forma a las masas sociales, claro, todo a favor de grupos de poder bien definidos, lo cierto es que todos estos fenómenos ocurren y concurren en nuestro país de manera deliberada, fenómenos a los que cerramos los ojos y dejamos que sigan haciendo lo que quieran con nuestra voluntad.

La sociedad es un espejo reflejado hacia la calidad de vida de sus habitantes, ambicionamos honor, no honores y los jóvenes, depositarios de la posteridad, prefieren ser estimulados que instruidos, ejemplo de ello, está ocurriendo actualmente con el fenómeno social nombrado "movimiento 132" un grupo manipulado y subversivo conformado de jóvenes conducidos a favor de intereses de un grupo específico de poder izquierdista, que en lugar de sumar esfuerzos para unificar al país y tornarlo un mejor lugar para vivir, están haciendo manifestaciones por doquier para inconformarse en contra de un candidato para la Presidencia de la República, mismo que resultó ganador de la elección 2012 en la pasada jornada electoral. De lo que se trata, y todavía no podemos captar como ciudadanos es de unirnos como patria, donde todos ganemos, pongamos nuestro granito de arena y fortalezcamos nuestros valores.

La educación cívica ha sido abandonada, y lleva a no formar ciudadanos, en la actualidad sólo se forman máquinas de trabajo y sobrevivencia entrenados para competir en un sistema mundializado, feroz, donde el hombre es el lobo del propio hombre, y se han dejado de formar seres humanos con valores, tales como: lealtad, solidaridad y fraternidad, y con una cultura de preocupación y ocupación en los problemas del Estado y de la sociedad.

José de Jesús Covarrubias Dueñas, magistrado del TEPJF
(v.pág.14-A del periódico El Informador del 30 de julio de 2012).


El lío que protagonizan por un lado la cadena de supermercados Soriana -con el obvio apoyo de la ANTAD-, y por el otro, Andrés Manuel López Obrador, con el apoyo cada día más pálido del PRD, y que se radicalizó luego del atentado con bombas molotov a una tienda en Nuevo León, es lo de menos; vaya, sólo la punta del iceberg. Lo que verdaderamente nos debería preocupar un poco y ocupar un mucho es lo que revela en su fondo: la semilla del radicalismo.

Andrés Manuel le pide a Soriana serenidad y él debería comprar un poco de su receta. A nadie, ni siquiera a López Obrador, conviene abrir puertas para que los sectores más golpeados (y que son muchos) abracen banderas con la única intensión de justificar acciones violentas y que pueden significar una vía de escape al resentimiento social o al agravio que miles, tal vez millones de compatriotas, reciben de las estructuras económicas y políticas que los han vapuleado históricamente.

No se trata ni siquiera de intentar adoptar una postura de defensa a ultranza del actual orden de las cosas. El malestar debe canalizarse por las vías legales e institucionales que no son otras que las que hemos permitido y que reflejan el nivel exacto de nuestro compromiso con los valores más altos que se pueden expresar en la vida en sociedad.

Y sí, son muy pobres, imperfectas, manipulables y media docena más de calificativos, pero es lo que como pueblo nos merecemos, ya que no hemos tenido los arrestos necesarios para mejorarlas.

Ante la violencia generada por la guerra contra el narcotráfico y la rivalidad entre bandas, al incremento de la delincuencia llamada común, al hecho de que la educación dejó y desde hace lustros de ser garantía de movilidad social y al entorno económico hostil, la evidente falta de oportunidades para millones, resultaría un despropósito avivar la llama del malestar, el resentimiento y la desesperanza.

El país no soporta más enconos y lejos del conformismo, queda la opción de luchar por la vía pacífica, con argumentos, con solidaridad y con el compromiso de hacer algo concreto por mejorar el entorno para que un cambio sustancial sea posible.

No es con la arenga, con la frase tronadora, con colocar sobre la imaginaria popular a "enemigos del pueblo bueno" con lo que se logrará algo distinto a expresiones radicales, como la de Nuevo León donde se incendió una tienda Soriana, sólo para la gratificación momentánea de quienes, seguramente, están desesperados, frustrados y que buscan cualquier pretexto para hacer sentir que esta vida, con ellos -al igual que con la mayoría- simplemente no ha sido justa.

Alejandro Irigoyen Ponce
(v.pág.3-A del periódico El Informador del 30 de julio de 2012).


Es falaz o irreal la idea de que el comercio o actividad informal deba ser suprimida. Es irreal porque eso implicaría que la economía "formal" debería ser capaz de ofrecer empleos a toda la población que requiera trabajo.

Ni siquiera en los años del milagro mexicano la economía "formal" fue capaz de absorber la demanda de empleo. Menos ahora de crisis del modelo neoliberal que apostó todo a la inversión privada y al modelo secundario exportador, y que ha sido un fracaso en términos de creación de empleos y respeto a los derechos laborales.

En Jalisco las clases dirigentes apostaron desde 20 años por un modelo económico que privilegió la inversión privada y que al cabo de dos décadas presume como éxito una industria electrónica que apenas tiene 80,000 empleos, que paga salarios miserables, que no respeta los derechos laborales y cuyas ventas al exterior y ganancias están en manos un puñado de empresas trasnacionales.

Mientras tanto, en esos 20 años el comercio "informal" se ha consolidado como el espacio de actividad económica y subsistencia para casi un tercio de las familias jaliscienses, con ingresos superiores a los trabajadores asalariados de industrias o comercios formales, y que permiten a los padres de familia garantizar subsistencia, techo, escuelas, y esparcimiento a sus hijos.

Los argumentos de que el comercio "informal" no paga impuestos, afea la ciudad y permite la venta de mercancías piratas o ilegales, aplica por igual a la economía formal. Son las grandes empresas de este país las que no pagan impuestos. Hay muchísimas empresas o comercios "formales" que no sólo afean la ciudad, sino que la contaminan envenenando ríos, tierras y aire. La venta de mercancías ilegales o robadas ocurre también en los circuitos legales.

Rubén Martín
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 4 de agosto de 2012).


El gobierno mexicano ha realizado un mal trabajo que desemboca en la dependencia alimentaria, como lo señaló la FAO, organismo de las Naciones Unidas: "México tiene herido al campo y la compra de alimentos del extranjero es una sangría que el país no aguanta, mucho menos los mexicanos. Lo que, además provoca que los precios alimentarios sigan al alza".

La explicación del golpe al maíz, sustento de la población mexicana, es muy sencilla: con la entrada al TLCAN, México se dio 15 años para empujar la producción de este grano, periodo en el que el programa Alianza para el Campo, iniciado con Zedillo, apoyó preferentemente a los grandes -y ricos- productores agrícolas que, rentando tierras, tuvieron productividades de alrededor de 10 a 12 toneladas por hectárea. Importante apoyo del que los medianos y pequeños productores del país estuvieron alejados. Falta de equidad que, hoy, tiene el resultado de una total dependencia alimentaria de México, especialmente de Estados Unidos.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 4 de agosto de 2012).


Quienes hablan de que Enrique Peña Nieto solamente obtuvo una fracción del total de los votos en las pasadas elecciones -pretendiendo, con ello, restarle representatividad- ignoran uno de los principios torales de la democracia: el sistema implica forzosamente un acuerdo convenido entre las partes para compartir el mismo espacio público a pesar de las diferencias ideológicas.

Dicho en otras palabras, vivir bajo las reglas fijadas en un régimen democrático entraña la obligación de convivir con el otro y, digamos (en el peor de los casos), de resignarse a que el adversario lleve las riendas de la nación en el caso de que cierta cantidad de ciudadanos, así sea por una mínima diferencia, determine en las urnas que así sea.

Pero, ¿qué está ocurriendo en México en estos momentos? Pues, que no escuchamos, en el caso de una parte sustancial de quienes no lograron que su candidato fuera elegido, un discurso con referencias a porcentajes, distritos ganados, preferencias electorales y meros resultados de una competencia sino denuncias de trampas varias y, sobre todo, el término imposición.

¿Cómo es que puede introducirse en el escenario de una contienda democrática una palabra parecida? Y ¿cómo, en todo caso, es que se habla de la antedicha "imposición" si los ciudadanos de este país votaron libremente y si el simple hecho de acudir de manera perfectamente voluntaria a las urnas no implica en lo absoluto un acto de dominio de nadie sobre nadie?

3 millones de mexicanos organizaron y supervisaron el proceso electoral. O sea, que somos nosotros los directamente responsables de las cosas. Y, que yo sepa, no hay inconformidades expresadas por los participantes ni denuncias que ellos mismos hayan hecho en su condición de representantes de los diferentes partidos.

Cientos de miles de inspectores de diversas proveniencias y filiaciones partidistas firmaron las actas sin mayores problemas de conciencia y sin inscribir objeciones particulares.

Esa gente, ¿no importa, no cuenta, no vale? Su actuación, ¿no es respetable y no se puede tomar en cuenta? ¿Son acaso, cómplices de la tal "imposición"?

Pero, sobre todo, ¿por qué estos números millonarios dejan de pronto de tener importancia y por qué se borra, de un plumazo, la realidad entera de una organización tan colosal, tan ejemplar y, encima, tan adaptada, luego de lo ocurrido en 2006, a las exigencias de esas fuerzas de la izquierda que reclaman, exigen e impugnan y que, por ello mismo, gozan ahora de mayores prerrogativas? Las autoridades electorales tomaron en cuenta las demandas y las protestas del PRD al promulgar el actual Código Electoral. Pero, por lo visto, nada es suficiente.

Y, luego de las farragosas negociaciones para conformar la lista de los consejeros del IFE y de que fueran acordados nombramientos de ciudadanos afines al partido del sol azteca, ¿no debiera bastar esta saludable muestra de pluralidad para que la institución no reciba las toscas arremetidas de la izquierda?

Pues no, nada de esto sirve para siquiera apaciguar las reclamaciones y para mitigar las acusaciones, por no hablar de los improperios, los infundios, las mentiras y las falacias. Hablan, ellos, de democracia y su postura es la menos tolerante que uno pueda imaginar en una sociedad abierta. Denuncian una "imposición" y son ellos los que se imponen al resto de la nación aduciendo que su candidato obtuvo 15 millones de votos. Es cierto: pero, 15 millones de votos son menos votos que 18 millones de votos.

Y no están dispuestos a acomodarse tranquila y ordenadamente a las nuevas realidades de un país, el nuestro, que ha hecho grandes esfuerzos para mejorar sus instituciones y para modernizarse políticamente. Y lo peor es que se dejan llevar, en su rudimentario obstruccionismo, por los arranques de un personaje al que motivan las más personalísimas de las ambiciones.

¿Democracia? Ya la tenemos. Pero ellos no están listos. Ni quieren estarlo.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 5 de agosto de 2012).


El país que dejará Calderón es un México con más de 60 millones de mexicanos en la pobreza, la violencia como intento de solucionar el problema de la delincuencia, el Ejército Mexicano en desarraigo y con pugnas internas y perseguidos algunos de los más prestigiados generales por haber criticado la política presidencial en materia de seguridad interna. Las pocas acciones positivas que haya podido llevar a cabo estarán permanentemente opacadas por el sinfín de problemas que heredará a la siguiente administración. Se habla igualmente que el escándalo internacional de HSBC de alguna manera afecta a su gobierno o a algunos de sus colaboradores y que ha sido negociado. El partido que lo llevó al poder en crisis existencial y con posibilidad de que continúe su vida totalmente debilitado y disminuido.

(V.Razón y Acción del 11 de agosto de 2012).


Si bien hemos mejorado en cuanto a nuestra democracia, también sabemos que falta mucho por hacer.

Creo en cuanto a la corrupción en estos últimos 12 años hemos empeorado y la corrupción se ha extendido y se hizo más sofisticada.

Los gobiernos municipales, los gobiernos estatales, las dependencias federales no sólo no han mejorado en el uso honesto de los recursos, sino que hay más opacidad, más ineficiencia y menos transparencia.

Usted investigue qué pasa con la cuenta pública que se analiza anualmente en los congresos estatales... presidentes municipales, gobernadores, funcionarios públicos... de todos los partidos y de todos los niveles usan los recursos de los ciudadanos de manera ineficiente, con alto grado de corrupción, vemos que las sanciones son menores y en la mayoría de las veces no hay sanciones... de qué sirve en la mayoría de las veces la Auditoria Superior de la Federación, la Secretaría de la Función Pública, los órganos de fiscalización de los congresos estatales, las contralorías estatales y tantas otras instancias e instituciones llenas de burócratas, que no sirven para nada o para muy poco y le cuestan grandes cantidades de dinero de nómina y de ineficiencia a este país.

Por eso es que queremos que se legisle, en que aumente la transparencia, en que disminuya la corrupción y en que se cumplan las leyes, y se sancione a los corruptos y a los ineficientes.

Lucio G.Lastra Escudero
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 15 de agosto de 2012).


Empresarios que migraron de Ciudad Juárez a El Paso, Texas, prefieren conservar los negocios que abrieron en la Unión Americana porque tienen poca esperanza de que la situación en el país cambie en el próximo sexenio.

Varios de los miembros de La Red, un grupo de 60 empresarios mexicanos que se organizaron del otro lado de la frontera, salieron de su lugar de residencia en Ciudad Juárez, Chuihuahua, huyendo de la violencia debido a que muchos fueron secuestrados o extorsionados.

"Hay gente que se vino para acá pensando que estaría de manera temporal y que se regresaría cuando mejorara la situación, pero ahora dicen que ya no se regresan. Hay gente que de un día para otro cruzó la frontera , hicieron negocio, invirtieron, pero pasa el tiempo y la mentalidad va cambiando, se dan cuenta que a pesar de los problemas que puede haber en EU hay quien dice que su casa está aquí", aseguró Miguel Gómez, director de La Red.

Señaló que el relevo en el gobierno no les cambia la perspectiva que tienen sobre el ambiente de negocios en el país y afirman que Estados Unidos sigue siendo una mejor opción.

"Sí cambia el gobierno, pero el presidente no es México, y si los hábitos de corrupción, de extorsión continúan, es como si el gobierno no hubiera cambiado, hay problemas de raíz que no cambiarán", afirmó Gómez durante entrevista.

Añadió que un empresario que está en Estados Unidos puede regresar a México, cuando la oportunidad de irse es mejor que la de quedarse y eso incluye una garantía de seguridad, libertad para hacer negocios y facilidad para hacer trámites en torno a la actividad económica que les concierne.

Consideró el entrevistado que ninguno de los candidatos a la presidencia de la república planteó alguna propuesta de retorno dirigida a los empresarios que migraron a la Unión Americana.

"Ninguno de los 4 tenía propuesta para regresarnos, más bien para los que ya estamos aquí, y que nos quedemos fuera de México, pero no les conviene que regresemos por las remesas que estamos enviando", dijo Miguel Gómez.

(V.pág.3 de la sección "Negocios" del periódico Mural del 16 de agosto de 2012).


Pese a los optimistas comentarios y análisis de los columnistas de negocios sobre los beneficios de la globalización y las bendiciones del libre mercado, de la corrección de políticas macroeconómicas, presupuestarias y fiscales del gobierno mexicano, la situación nacional en materia económica, industrial, tecnológica y científica está lejos de los paraísos ficticios que promueven.

Basta observar nuestras casas y oficinas para darnos cuenta de que en México no se hace nada.

Nuestros hornos de microondas, televisores, cafeteras y licuadoras son productos generados con tecnología extranjera; las computadoras, automóviles, focos, ferrocarriles, aviones y autobuses son resultado del desarrollo científico y técnico generado afuera.

Eso sí, casi todo tiene mano de obra mexicana, porque los salarios bajos y las malas condiciones laborales hacen del país un paraíso de la maquila, porque no se puede llamar de otra forma la industria nacional.

Felipe Calderón y su Secretaría de Trabajo presumen sus datos de nuevos empleos generados al cierre del sexenio, pero éstos distan de ser los que los mexicanos requieren, pues la mayoría son de baja retribución o con malas condiciones, inclusive sin prestaciones. Es por eso que los trabajadores, en los últimos años, han tendido a engrosar las filas del mercado informal para poder alimentar a sus familias.

Por eso la situación actual es triste, patética y desalentadora, porque las prioridades de las élites económicas y políticas están puestas en la ganancia rápida. Unos y otros, políticos, gobernantes, empresarios y líderes sociales, tienen puesta la vista en el presente inmediato y no en el futuro necesario.

Néstor Ojeda
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 19 de agosto de 2012).


El sueño de casi todos los seguidores de Obrador: salir a las calles de la capital de los mexicanos, convocados por el caudillo, a escenificar una manifestación multitudinaria de "protesta" -por esto o por lo otro: el "fraude", en 2006; la "imposición", ahora; el "escamoteo", o algo así, muy seguramente, en 2018- y, tras comprobar, emocionados, que son miles y miles, excitarse todavía más al imaginarque son millones y que, ahí mismo, en la plaza donde el líder lanza fervorosamente sus proclamas, representan ni más ni menos que la voluntad de todo el pueblo de México.

Y, ¿aquí en Aguascalientes, mientras tanto? Pues, ni enterados, señoras y señores. Andamos en lo nuestro, en lo de todos los días, y sin ánimos particulares de hacer la revolución o de armar alborotos. Naturalmente, apenas sobrepasamos el millón de habitantes. O sea, que no podemos competir. Pero yo en lo personal no concibo siquiera que los habitantes de este estado de la federación donde habito pudiéramos ser colectivamente trasportados al Zócalo y, madre mía, que cupiéramos allí, toda esta gente que somos. Pero, así como formaríamos una muchedumbre nunca vista junta en lugar alguno del territorio nacional, también supongo que representaríamos, por esa mismísima razón, una fuerza muy considerable y de peso. Tan comparable, en los hechos, a esas huestes de manifestantes que se arrogan por sus pistolas la representación del resto de los compatriotas por la simple razón, lo repito, de verse ellos mismos apelotonados en la plaza mayor de una urbe grandísima y pobladísima, es cierto, pero donde vive apenas la décima parte de todos los mexicanos.

Ah, y lo que cuento de Aguascalientes es lo mismo que ocurre, digamos, en Guanajuato y en San Luis Potosí y en Campeche y en Coahuila y en Querétaro y en Sonora y en Colima y en Nuevo León y en Yucatán y en tantas otras entidades de este extenso país pobladas por gente que no votó por Obrador y que no se cree el cuento de la "imposición" y que no quiere pleitos y que no estuvo en la ceremonia de coronación del "presidente legítimo" en la antedicha capital y, finalmente, que si salió en algún momento a la calle fue para votar y sanseacabó.

Para todas estas personas el tema de las posibles inconformidades se tramita en las urnas y es así, a punta de votos, como gana el PAN en Guanajuato y pierde en Jalisco, como triunfa el PRI en Colima y es derrotado en Puebla, como llega el PRD a Zacatecas y tiene que salir porque vuelve el PRI y como se va repartiendo el poder político de manera ejemplarmente plural en las alcaldías y los gobiernos estatales de ese espacio que llamamos, sin ningún ánimo peyorativo sino para diferenciarlo del exterior -o sea, del extranjero-, el "interior" del país.

Es decir, que una parte muy sustancial de la población de México jamás sale a las calles a manifestarse y se contenta de ejercer muy tranquilamente sus derechos ciudadanos cuando toca. El candidato perdedor en las pasadas elecciones presidenciales los ha calificado, a estos conciudadanos suyos, de "masoquistas", en un primer momento, y ahora mismo denuncia que 5 millones de ellos "vendieron" sus votos a cambio de recibir esos objetos y animales de granja de los cuales un notario, en el acto político más delirante y esperpéntico que ha habido en los últimos 50 o 100 años, hizo una pormenorizada relación: "...en Guerrero, se recibieron 2 guajolotes; en Campeche, 2 patos; en Zacatecas, una gallina; en Veracruz, un cerdo...", aparte de "un borrego, 2 destapadores, 153 vasos, un transportador de geometría, 96 tortilleros...", como si la mera presentación de una colección de cosas, de media docena de pollos y de un par de marranos constituyera, por sí misma, una prueba de un delito electoral siendo que de lo que estamos hablando es de la disposición de las personas a manipular y dejarse manipular. Gente, por lo visto, sorprendentemente influenciable, corruptible y sobornable. Ah, y son millones de seres humanos lo cual, por si fuera poco, representaría un esfuerzo de logística colosal y un gasto astronómico de recursos repartidos, además, por un auténtico ejército de militantes de un partido político. ¿Por qué no los llevaron también a declarar, junto con los borregos y los guajolotes?

Y, miren ustedes, no podía faltar la "juventud", súbitamente movilizada y concientizada, para solidarizarse con esa gran causa defeña de la resistencia a la "imposición". Sí, hablo de #YoSoy132. De nuevo, en Calvillo (Ags.) -y en Monclova (Coah.), Ciudad Guzmán (Jal.), Manzanillo (Col.), San Juan del Río (Qro.), Valladolid (Yuc.), Matehuala (S.L.P), Delicias (Chih.), Linares (N.L) y muchísimas otras ciudades de la república-, los chavales ni enterados que están. O, en todo caso, no les interesa salir a manifestarse a las calles como los de esa capital tan desmesuradamente egocéntrica como para tomarse como el espejo de México entero.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 19 de agosto de 2012).


La intensa lucha por los puestos de elección parecieran ser más que todo un motivo distractor de la impune realidad que no pasa de ocupar espacios en los medios de comunicación, sepultando la importancia de acontecimientos de injusticia social.

Estadísticas y comparaciones manejadas a conveniencia con desahogos por las redes sociales, en sobresaliente notoriedad de secuestros y ejecuciones, cuya cotidiana violencia convierten en escuela de crimen, con su pronta sustitución del espacio noticioso para los del día siguiente, sin alcanzar causas ni definir justicia.

En esa circunstancia la denuncia pública queda cual apología del delito en hechos para el registro histórico de repudio estéril. Escándalos como la desaparición de facto de primera empresa mexicana de aviación o la inversión en una estela de luz, o las cuantiosas deudas, mucho menos exigencia de responsabilidad de gobiernos estatales y municipales que se justifican con ejemplos del plano nacional.

En nuestro terruño tampoco se dilucida la contienda entre el poder ejecutivo, la Auditoría y el congreso; en tanto se olvidan las averiguaciones respecto a supuestas inversiones en detrimento de la seguridad de agua o la violencia expuesta en cadáveres en el Puente Jorge Matute o los descubiertos en instalaciones a cargo de estudiantes universitarios. En tanto los pavimentos incrementan deterioro, falta fluidez en la movilidad con aumento de contaminación atmosférica y calles tomadas por el ambulantaje.

Es imprescindible comprender un hecho: la población ha perdido credibilidad y respeto a las instituciones con claras agresiones a las de seguridad afectadas por acusaciones que restan reflexión.

Los tiempos son de apremio. Urge, un plan de gobierno sin promesas o sí con el proyecto de gestión y realización inmediata que dé satisfacción a las expectativas: sin elogios o justificaciones, ni denuestos al pasado; puesto que la realidad tiene su propia problemática en actualidad de instrucción, la salud como un derecho, la seguridad cual el reto conductor a la tranquilidad y la honestidad más que una virtud es una obligación que reclama capacidad. Todo ello tiene pro denominador: la estrecha participación de los gobernados con sus autoridades en las áreas ejecutiva, legislativa y judicial.

Pasó el tiempo del disimulo conducente a simulación y engendro de corrupción. El costo ha sido alto en vidas y bienes -unas irrecuperables y otros irreparables-.

Carlos Cortés Vázquez
(v.pág.8-B del periódico El Informador del 26 de agosto de 2012).


Resulta desazonador que los modestos cheques del Fonca representen, auténticamente, los mayores "estímulos" en la vida de muchos que van por ahí posando de sensibles, pero a quienes las convocatorias y los trámites parecen ocuparles la cabeza con mayor frecuencia que sus propias obras. Resulta natural que eso suceda en un país como México, en el que todo mundo tiene una multitud de necesidades materiales insatisfechas fuera de la mínima capa social con la vida resuelta (y en la cual, sin embargo, hay varios que piden becas 'por el currículo').

Para un 'joven creador' que no sea hijo de plutócrata, todo se presenta muy cuesta arriba. Además de la escasez de empleos bien remunerados y oportunidades académicas, que es un mal general que sufren los jóvenes en el país, quien se dedique a la creación deberá enfrentarse a una realidad: el arte en México es un mal negocio para la mayor parte de quienes lo practican. Sobrevivir de la creación está al alcance de pocos. La posibilidad de que un joven pueda dedicarle a su escritura el tiempo suficiente es muy remota si a la vez debe ganarse la vida en un medio hostil.

Antonio Ortuño
(v.pág.2-B del periódico El Informador del 26 de agosto de 2012).


La semana que terminó fue muy poco grata para México en general. En estos días fuimos de nueva cuenta testigos de las miserias que vive la República. Desde el patético lamento de Andrés Manuel López Obrador rogándole a Felipe Calderón presentar las pruebas de un imaginario fraude electoral a favor de Enrique Peña Nieto, hasta la triste historia de la disputa entre Los Pinos y Joaquín Vargas, de MVS, por la jugosa banda de los 2.5 gigahercios.

Los mexicanos desde 1993 nos hemos ido acostumbrando a las peores desgracias. La vida pública se comenzó a pudrir con el asesinato del cardenal Posadas en Guadalajara y el cuasi magnicidio de Luis Donaldo Colosio en 1994, en las Lomas Taurinas de Tijuana.

Después de ahí todo comenzó a ser peor. Los patéticos errores de diciembre que nos propinaron Ernesto Zedillo y Jaime Serra Puche en 1994 eran en lo económico la consecuencia lógica del despeñadero al que estaba cayendo México.

Luego, en nuestra desesperación, buscamos el cambio y caímos de bruces en las promesas de un payaso con botas que se llama Vicente Fox, el ignorante de que su llegada a Los Pinos fue producto de la democracia diseñada por la izquierda inteligente y el priismo progresista, el que al momento del cambio sexenal fue incapaz de dejar que la democracia cumpliera su cometido y el que en su andanada contra Andrés Manuel López Obrador estuvo a punto de hacerlo presidente.

Después de la traición de Fox a la democracia se abrió el escenario para todo lo posible. El populismo sentó sus reales y despejó el espacio para que los peores males del México del siglo pasado fueran importados al XXI.

6 años de campaña de Andrés Manuel López Obrador fueron posibles y 6 años de Enrique Peña Nieto se hicieron presentes, al igual que los 6 años de guerra artificial del panismo calderonista.

Después, el 1 de julio de 2012 era la previsible madre de todas las batallas; el resultado final estaba anticipado, ni los mexicanos querían repetir la torpeza panista ni arriesgarse al populismo vengativo de los pejistas. Por ello la mayoría votó por el "más vale malo por conocido, que bueno por conocer" del priismo peñista. Y en esa estamos.

Quién sabe qué pase ahora, pero de veras los mexicanos no somos capaces de nada mejor.

¡Caramba, de veras, qué jodidos estamos!

Néstor Ojeda
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 26 de agosto de 2012).


Ahora que se instale el Congreso de la Unión emergido de las recientes elecciones, se reproducirán los vicios y perversiones que conspiran contra la democratización mexicana. Fragmentación de los esfuerzos reformadores debida a la incapacidad para definir una agenda legislativa coherente con la época de crisis multidimensional civilizatoria, sin estrategias de seguridad integrales; sin un proyecto consistente para alcanzar la paz con justicia y dignidad; sin un proyecto nacional centrado en el combate a la desigualdad y toda forma de discriminación; sin estrategias para desmantelar la influencia inconmensurable de los poderes fácticos económicos-mediáticos, religiosos y del crimen organizado; sin alternativas frente al modelo económico excluyente que reproduce la ortodoxia neoliberal. No es aventurado predecir que habrá inconexión entre las reformas supuestamente estructurales y la reforma política y de Estado; tampoco es arriesgado vaticinar que la partidocracia no se hará haraquiri.

Hay un déficit crónico de aprendizaje sobre las enseñanzas dejadas por las contiendas electorales. La era de la desconfianza se alimenta de la simulación y las mentiras bendecidas por los ritos periódicos que anidan en una democracia elitista de pocos para pocos. Crecerá la brecha entre representantes y representados, mientras no se haga una reforma constitucional de amplio calado, que sea capaz de expresar un pacto social renovado para regenerar la nación y entonces la república. Mientras la actividad legislativa busque legitimar pactos cupulares entre intereses particulares ajenos al bien general y no tengamos herramientas para construir sólidamente una democracia de calidad, con transparencia, rendición de cuentas y consecuencias legales contundentes para quienes roben o engañen. Necesitamos un nuevo régimen político y de gobierno que asegure formatos participativos que complementen y a la vez sirvan de contrapeso a la rigidez y subordinación frente a los poderes dominantes hacia la que tienden las instituciones públicas.

Frente a la perversión de los poderes republicanos, no sólo del legislativo, los cambios sustantivos no pueden venir de ellos mismos. El juicio político, las cuentas públicas, son letras de cambio en el mercado de chantajes partidistas. La corrupción del Ministerio Público, instancia además subordinada al gobierno, llega hasta los juzgados y el régimen presidencialista camufla el aumento, cada vez que intenta reformarse, de su poder unipersonal metaconstitucional. El punto de quiebre solo puede originarse desde consultas que empoderen al ciudadano-a bajo formatos democráticos participativos.

Jaime Preciado Coronado
(v.pág.21 del periódico Milenio Jalisco del 31 de agosto de 2012).


En los últimos 30 años la economía no ha crecido con suficiencia. Es una desgracia en sí misma, pero sus derivaciones son aún peores: empleo formal insuficiente, incremento de la informalidad y el empleo precario, migraciones masivas hacia Estados Unidos (que hoy parecen haber menguado), jóvenes que no encuentran ni empleo ni oportunidad de educación (el desperdicio del bono demográfico), en fin, un panorama que frustra aspiraciones y condena a millones a vivir en la zozobra.

José Woldenberg
(v.periódico Mural en línea del 6 de septiembre de 2012).


México sin duda es un país con muchos rezagos y carencias; diezmado por la violencia, por la injusticia y la corrupción. Tenemos a la desigualdad como el detonante de muchos de los conflictos que se registran cotidianamente, y en la ineptitud y falta de compromiso de funcionarios públicos de todos los niveles, la explicación de la mayoría de las injusticias. Tal cual, sólo habría que agregar la estatura intelectual, ética y moral de quienes nos gobiernan para terminar de sazonar el caldo de nuestro infortunio.

Alejandro Irigoyen Ponce
(v.pág.3-A del periódico El Informador del 12 de septiembre de 2012).


A pesar del bombardeo mediático del presidente Calderón, tratando de convencernos que la gestión de los gobiernos emanados del PAN fue excelente, hay que reconocer que deja muchas cuentas pendientes con la sociedad.

Se presentan retos: El alto déficit del sector público que se ha venido cubriendo con los recursos petroleros, ¿cómo se cubrirá?

El autollamado "Presidente del Empleo", deja además indicadores preocupantes en desempleo, subempleo, nula capacitación y violación a los derechos humanos de muchos trabajadores, que son alarmantes.

Seamos realistas, Enrique Peña Nieto recibe un país casi al borde de la quiebra moral y económica, la capacidad de gestión del ejecutivo en lo económico está sumamente limitada, la percepción de inseguridad es grave, el sistema de pensiones, los adeudos de rescates bancarios y carreteros, de programas de inversión, etc. agotan la hacienda pública...

Héctor A.Romero Fierro, auditor, contador público, abogado y corredor público
(v.pág.30 del periódico Milenio Jalisco del 14 de septiembre de 2012).


Con frecuencia se escuchan quejas que enfocan sus objetivos en México; con palabras altisonantes y groserías burdas se critica al país cuando algo no funciona, cuando alguna oficina burocrática hace gala de corrupción; cuando fallan los servicios de todo tipo; cuando se aumentan los impuestos o la gasolina; cuando los maestros faltan a dar clases o cuando hay marchas y manifestaciones; con los embotellamientos y caos viales; y el país está en las malas palabras y los corajes cotidianos en las instalaciones del Seguro Social, en los mercados, en las escuelas, en las calles y en los bancos... Todos los días.

Y hay un descontento generalizado y hay desazón y desaliento; desesperanza y cansancio, enojo y resentimiento; también tristeza.

Algo no funciona, pero no es el país. El país somos los mexicanos, las mayorías trabajadoras que pagamos puntualmente nuestros impuestos y aspiramos a mejorar nuestras condiciones de vida, la calidad de nuestra existencia.

No es el país, es la clase política, los partidos y las estructuras burocráticas.

Laura Castro Golarte
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 15 de septiembre de 2012).


Educación, salud y economía no han hallado respuesta en la explotación de recursos naturales, en un paralelo crecimiento y desarrollo; y las carencias apuntan a la inconformidad sin eco en los sucesivos cambios de administración y partidos. En la realidad, la democracia está convertida en división de talentos aplicados para la obtención de posiciones políticas; cada vez con menos ideología y a la vez plagadas de ambición.

Carlos Cortés Vázquez
(v.pág.5-B del periódico El Informador del 16 de septiembre de 2012).


El gobierno mexicano se gasta casi 4 billones (millones de millones) de pesos anualmente, para darnos estos servicios públicos de excelencia que gozamos, educar a nuestros hijos a nivel de eruditos trilingües, cuidar nuestra salud con instalaciones modernísimas, protegernos de los malhechores, vivir en paz y aplicar la justicia con prontitud y eficiencia. Todo manejado con total transparencia y honestidad.

Aunque, no podemos negar que algunas veces esos servicios tienen pequeñísimas fallas. Y eso hace que un insensato como yo, haya ideado el "Pacto del Moche" que consiste en repartir ese dinero ("mocharse") entre todos los cabezas de familia y que cada quien se procure sus propios servicios. Ya sé que los puristas de la Teoría Platónica del Estado me dirán que esto es una reverenda estupidez. Pero nomás pa’que se les antoje, les digo cuánto nos tocaría por familia.

Veamos; si somos 110 millones y el promedio de la familia mexicana es de 5.2 personas, entonces tenemos 2.2 millones de hogares. De los 4 billones nos tocaría 1'800,000 pesos anuales por familia. ¡Ay weeeey!

Para lograrlo tendríamos que hacer que el próximo presidente y congreso firmaran el "Pacto del Moche", permitieran que los becáramos con su sueldo y una muy buena lana de "premio" y los nombráramos "Próceres de la Patria".

Luego solo tienen que hacer lo siguiente: no nombrar a un gabinete, desparecer secretarías de estado, gobernadores, alcaldes, delegados, embajadores, senadores y diputados. También eliminar los subsidios y despedir a todos los burócratas. Y además, dejar que todo servicio público sea negocio, pero legal y abierto a la competencia.

Y que cada quien se pague su seguro de gastos médicos, la escuela de sus hijos, repare los baches de enfrente de su casa, tenga un guarura que cuide a la familia entera, compre pipas de agua, genere su propia electricidad y la de su calle.

¡Imagínense, son 150,000 pesos mensuales! Y según nuestro brillante ex pre- candidato Mr.Bean, con 6,000 pesos mensuales es suficiente. Esto es 25 veces más.

¿Realmente que pasaría? No sé. Pero les aseguro se acabaría la miseria, la ignorancia, los ninis, los narcomenudistas, los mendigos, los trámites, y lo mejor... ¡se acabarían los políticos!

Yo le aseguro a nuestro excelso nuevo presidente y a su congreso que se ganarían la reelección por más años que Don Porfirio. Y sin desgastarse trabajando.

Aunque... claro que mi "Pacto del Moche" no es perfecto, tiene sus bemoles. ¡Imagínense!, todo sería privado, entonces tendríamos que: pasarle una propina al señor del camión de la basura; pagar peaje en las carreteras; darle una lana al juez para que "obsequiara" una sentencia; habría que pagar para sacar una licencia, un pasaporte o una acta de nacimiento; tendríamos que importar gasolina cara; pagar mas caro que en otros países por la luz [energía eléctrica], el teléfono y el internet. ¡Que horror padecer eso. Nunca lo hemos vivido!

Y como ya no habría pobres, con la proliferación de condominios de lujo nuestras ciudades crecerían a lo tarugo sin respetar los usos del suelo; y con tantas Limousinas y Hummersotes tendríamos embotellamientos en todas las avenidas.

Pero lo peor sería que aumentaría la violencia intrafamiliar porque todas las señoras estarían cirujeadas, y por ende buenérrimas... y nos caería una pandemia de cuernos.

No... ¿saben que?, yo creo que mejor nos quedamos como estamos.

Bueno, al fin de todas maneras ni me iban a pelar con el famoso "Pacto del Moche".

Se me hace que a los políticos no les convendría...

Alberto Martínez Vara
(v.blog del 20 de septiembre de 2012).


Es una singular paradoja que para celebrar a "quienes nos dieron patria y libertad" se hubiesen suprimido tantas libertades así fuera por unas horas y, claro, sin adivinar la sorpresa que el clima nos tenía reservada. Cualquier extraño hubiese pensado que se fraguaba en Guadalajara otro levantamiento armado, pero no con gente improvisada, sino con insurgentes bien uniformados y pertrechados, mirando con sospecha a los pacíficos y patrióticos ciudadanos. Para entrar a la Plaza de Armas solamente había dos puertas con sus respectivos filtros, revisión de mochilas, bolsas y tambaches, e incluso auscultación física por parte de los fieros defensores del orden público. Desde luego, el número de efectivos desplegado, con sus respectivos apabullantes vehículos era ya de por sí intimidante. Por aquello de las canijas dudas, el amurallamiento del centro histórico inició desde la mañana del día 15, y así se mantuvo antes, en y después del prolongado aguacero.

No es cómodo vivir bajo sospecha y sospechando además de todo mundo, pero esa es la sociedad que estamos construyendo, una sociedad donde el vecino y hasta el familiar más cercano puede ser narco, lavandero, halcón, secuestrador, bandido, chantajista, criminal, extorsionador telefónico, despachador, mula, adicto, sicario, terrorista a sueldo, complotero, agitador, o traficante de armas con o sin membresía reconocida en alguna de las innombrables bandas que existen y siguen brotando como el zacate.

Como es final de sexenio la tendencia es a declarar lo bien que se hizo todo, y en una de esas, aparecerán las memorias maquilladas de los gobernantes salientes escritas con el único fin de justificarse, como si a estas alturas del quehacer histórico valieran siquiera un poco las autobiografías. Pero aunque dicen y juran que vamos ganándole a la delincuencia, lo que ve la ciudadanía es una agenda muy previsible por repetitiva, de evasión o franca liberación de presos, bloqueos urbanos y carreteros, aparición de cadáveres en coches y trocas, noticias de secuestros de todo tipo y nivel, pago de piso, pero también captura de capos por parte de las autoridades a través de movilizaciones inauditas, hecho magnificado por todos los medios de comunicación, pero que al parecer no tiene ninguna repercusión en la agenda delincuencial establecida.

Creo que ninguno de estos hechos puede ser ajeno a la condición social y económica del país; el gobierno no puede seguir explicando la delincuencia generalizada como fruto exclusivo del trasiego de enervantes, olvidando el terrible peso que sobre la nación tiene el sistema económico brutal y empobrecedor que sostiene, y la cultura de espectáculos decadentes que fomenta como escape alienante a las miserias reales de la gente, lo cual incluye celebrar a los insurgentes con fiestas de pan y circo, con el ánimo de impedir que surjan otros aún más decididos y violentos que aquéllos.

Armando González Escoto
(v.pág.2-B del periódico El Informador del 23 de septiembre de 2012).


F5 escoltando a Calderón.

Calderón viaja a Estados Unidos para su última gira como Presidente; lo hace escoltado por 2 aviones caza. Mientras Enrique Peña Nieto termina su "exitosa" gira por Latinoamérica en la que conoció detalles de recetas para combatir pobreza, para modernizar Pemex y para darle un impulso al sistema educativo. Mientras, en las calles, la desesperanza, la falta de oportunidades y la más abyecta miseria humana ganan espacios en este país de contrastes y desigualdades.

Sí, hay días en que México se afana en gritarnos que en materia de solidaridad social nos faltan mil pasos por dar. Administraciones van y vienen; personajes de todos los signos ideológicos y partidistas se turnan en las 3 esferas de gobierno y si bien hay avances en la macroeconomía e historias de éxito, también quedan las postales que lastiman y que deberían no sólo preocupar, sino ocupar a quienes entienden que un país no se debe caracterizar por los extremos, pero que éstos no desaparecen simplemente al ignorarlos.

Alejandro Irigoyen Ponce
(v.pág.7-A del periódico El Informador del 24 de septiembre de 2012).


Entre los funcionarios del gobierno federal no existe ese personaje malvado que los gritones activistas de izquierda imaginan como un monstruo millonario que come trabajadores. Nadie está promoviendo la subcontratación; nadie está promoviendo los contratos temporales. Lo que hace la iniciativa es reconocer una situación de facto (la subcontratación, los empleos temporales sin contrato), que produce un problema mayor para la sociedad (el desamparo absoluto de los que trabajan en esas condiciones, tanto patrones como empleados), y propone un marco legal de protección a los mexicanos que se encuentran en esa situación.

Claro, lo ideal es que no existiera esa realidad laboral. La solución no es castigar con cárcel a quienes se involucren en una relación laboral subóptima.

Existe la subcontratación, y no tiene reglas. La reforma las pone y no son malas: vuelve responsable a ese intermediario y protege con un contrato y seguridad social a los trabajadores que entran a laborar en periodos de prueba o en periodos de alta demanda. No piensen en Slim: él y todos los 30 poderosos a los que alude López Obrador en sus discursos sólo emplean a 5% de los trabajadores del país. Piensen en empresitas, restaurantes, papelerías, gimnasios, franquicias, escuelas, pequeñas industrias, unidades agrícolas.

Actualmente, un restaurantero, por ejemplo, está en aprietos en periodos de intensa actividad. Sólo estando loco contrataría con todas las de la ley a un empleado extra porque luego no lo va a necesitar, así que termina pagándole de su bolsa (o diciéndole que se arregle con propinas) y no puede comprobarlo como gasto en su contabilidad (a menos que le den recibos de honorarios de "meseros").

A quien contrata también está en aprietos: trabajará durante uno o dos meses sin que medie un contrato que establezca las condiciones de trabajo, el salario y el tiempo que laborará. El restaurantero lo puede mandar a volar en cualquier momento, puede abusar de su trabajo y puede no pagarle. De seguridad social ni hablamos.

Piénselo: este ejemplo pequeñito no es un caso aislado. Es el universo del empleo en México pues 9 de cada 10 son empresitas, no instituciones públicas con trabajadores de confianza, contratos colectivos de trabajo y sindicatotes.

La regulación de contratos temporales y de la subcontratación no es el horror de la reforma calderonista. Es su virtud.

Ivabelle Arroyo
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 26 de septiembre de 2012).


Nueva oración mexicana.


Hay un desencanto, pero quiero pensar que no es con la democracia, sino con la vida política y creo que las fuentes del malestar son diversas. Hay primero un déficit de comprensión de lo que hemos visto. No se conoce la historia reciente y por tanto no se puede evaluar. Otro déficit es de comprensión sobre qué es la democracia, una fórmula que permite la convivencia y la competencia de la diversidad política.

Cuando el Latinobarómetro hace preguntas de si puede haber democracia sin partidos, a mí me salta a la vista que la mitad de los mexicanos creen que sí, eso implica que no saben qué es la democracia.

Hay otros 3 déficits quizá más profundos: de cohesión social, porque no somos un país integrado debido a la profunda desigualdad, lo que hace difícil generar sentido de pertenencia; de falta de crecimiento económico, pues México no genera empleos formales y hay miles de jóvenes no encuentran espacio ni en el mundo laboral ni en el educativo; y el último es de gobernabilidad, ya que cada vez es más difícil gobernar. Nadie puede hacer su voluntad como antes y hay de repente la añoranza de los tiempos de cuando el presidente decía y todos se replicaban. Todo eso junto explica el malestar social.

La pulsión más arraigada que tenemos es la autoritaria. Cuando alguien ocupa un cargo de representación, lo primero que quizá se le activa es hacer su voluntad, y lo que tenemos que aprender es que vivimos con otros y que hay que construir decisiones en común. Eso es lo difícil de la democracia.

Por ejemplo, hemos construido órganos autónomos en distintos campos, las comisiones de derechos humanos, institutos de transparencia, electorales, pero en los estados hay autoridades que no saben convivir con ellas, y pretenden cooptarlos y ser ellos (los gobernadores) quienes mandan sobre los organismos.

José Woldenberg
(v.pág.9-A del periódico El Informador del 1o.de octubre de 2012).


La cultura de la protesta está plenamente instalada en los usos y costumbres de esta nación. Y, en efecto, hay mucho de qué protestar en un país muy desigual y muy injusto. El problema es que hay grupos que se oponen a todo, sin discernimiento alguno, en una postura de absoluto rechazo a cualquier propuesta que pueda proceder, en particular, de quienes han encabezado el Gobierno federal a lo largo de las últimas dos décadas. La celebración de un acuerdo de libre comercio, por ejemplo, sería punto menos que imposible en estos tiempos que corren. Es más, una posible renegociación del TLC figura entre las medidas propuestas por esa izquierda tan irremediablemente populista liderada por ya-saben-ustedes-quién (muy seguramente quieren, estos refundadores-reinventores de la patria, volver a los tiempos en que la balanza comercial con nuestro principal socio de negocios era deficitaria, es decir, favorable a Estados Unidos; razón por la cual, miren ustedes, se escuchan también voces, allá, que quieren revertir los pactos).

Pero ocurre que hemos llegado de cualquier manera al momento en que, a pesar del pernicioso obstruccionismo practicado por las fuerzas de la oposición en los últimos años -y la consecuente parálisis del aparato público-, 2 agrupaciones políticas han logrado ponerse de acuerdo para comenzar a tramitar una de esas reformas estructurales que tanto le urgen a nuestro país. Y, ¿qué pasa? Pues, que el acostumbrado tercero en discordia, ese PRD que siempre dice no, vuelve a decir... no. Carece, sin embargo, de la suficiente representación en el congreso como para poder vetar, con sus votos, la iniciativa. Y no cuenta tampoco con un socio parlamentario que lo acompañe en la aventura. Vistas las cosas, uno pensaría que esta gente se sujetaría a las realidades de un sistema democrático donde los asuntos se resuelven gracias a las votaciones de una mayoría y los resultados, te gusten o no, tienen una validez vinculante. Es decir, hay un mecanismo, convenido por las partes, que se deriva, por si fuera poco, del poder otorgado por el pueblo en las urnas. Así de sencillo y así de contundente. ¿Cómo es entonces que los representantes populares del PRD y el PT que, ellos mismos, han logrado ocupar un escaño gracias al mismo sistema y bajo las mismas reglas, se arrogan la facultad de imponerse a todos los demás comportándose como una turba de alborotadores?

La cuestión es importante porque, de no cambiar las cosas, significa una especie de sentencia de perpetua marginación para la propia izquierda. Y es que, como escribía un lector, millones de ciudadanos mexicanos pueden declarar, bien alto y bien fuerte, no sólo que no votaron por el PRD -o sus partidos, digamos, afines- sino que lo hicieron por el PRI y por el PAN. Y, justamente, a esos millones de personas no les termina de agradar, ni de convencer, el comportamiento de una minoría que desconoce por sus pistolas la realidad aritmética del escenario político nacional: en el Congreso mandan los números, señores, y las fuerzas combinadas del partido del actual presidente de la república y del partido del presidente electo tienen la mayoría necesaria para determinar, de manera perfectamente legal, cuestiones como la consabida reforma laboral y otras posibles grandes iniciativas transformadoras.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 7 de octubre de 2012).


Luego del crimen del hijo de Humberto Moreira -muerte de suyo repudiable-, miles o acaso millones de ciudadanos mexicanos no sólo festejaron y se alegraron de ese crimen -en distintas redes sociales-, sino que lo justificaron como ejemplo de lo que merecen "los malos".

Incluso, no faltaron dizque "periodistas" y sedicentes intelectuales -iguales que aquella miope que justificó que lanzaran huevos a la periodista Adela Micha- que deslizaron un tufillo de alegría por el "castigo" a los Moreira, como si el crimen deleznable de Eduardo Moreira pudiera justificarse por tales o cuales faltas familiares.

La novedad no es -o no parece ser- que un grupo mafioso y criminal de Coahuila, al parecer haya secuestrado, torturado y asesinado a Eduardo Moreira. No, en realidad la novedad parece estar en el odio que exhibieron miles o millones de mexicanos que mediante las redes sociales festejaron, se alegraron, justificaron y alentaron el crimen del joven Eduardo Moreira.

¿De qué tamaño es el odio incubado en los miles o millones de ciudadanos que se alegran, festejan y pretenden ejemplificar el dolor de un padre por la pérdida de su hijo, con la irracional venganza del ojo por ojo...? "¡Qué bueno, se lo merecía!", justificaban no pocos en Twitter.

¿De qué está hecha esa parte de la sociedad mexicana, capaz de expresar alegría por el asesinato de Eduardo Moreira, a partir de la supuesta o real perversidad del ex gobernador de Coahuila?

¿Quién se ha encargado de sembrar ese odio demencial hacia un político -en este caso Humberto Moreira-, como para que esos miles o millones de ciudadanos mexicanos aplaudan que manos criminales hayan matado a su hijo?

Sin duda que algo se rompió en alguna parte del largo camino en dirección a las libertades democráticas básicas; sin duda que algunos siguieron otra ruta -la ruta del odio social- como para colocarse del mismo lado de los criminales cuando se trata de explicar y/o justificar un crimen como el de Eduardo Moreira.

Cuando la racionalidad social de miles o millones -que justifican el crimen de Eduardo Moreira- se coloca del mismo lado de la racionalidad de los criminales que ordenaron y/o ejecutaron el crimen del joven Moreira, entonces debemos entender que algo está mal, o muy mal, en la sociedad mexicana.

¿Esas son conductas de una cultura democrática sana? Está claro que no. Más bien parecen conductas resultado de la siembra selectiva de odio, de la insidia propia de la intolerancia a los básicos de la democracia, en donde lo mismo se gana y se pierde por un voto, que se deja a las instituciones el castigo a los malos políticos o malos gobernantes.

Ricardo Alemán
(v.Talla Política del 8 de octubre de 2012).

El webmaster se atreve a proponer la siguiente explicación:
Creo que el asunto va por el lado de la permanente indiferencia de los políticos ante las decenas de miles de bajas "civiles" a manos de criminales organizados y desorganizados, cuya única reacción suele ser la de calificarlos como "ajustes de cuentas" y, ya con eso, ni siquiera investigarlos. Independientemente del reconocido odio hacia los políticos, que se lo han ganado a pulso, muchos pensaron: "ahora les está tocando a ustedes lo que durante muchos años hemos soportado nosotros... para que vean lo que se siente... ahora digan que se trató de un ajuste de cuentas y no hagan nada". Claro que la reacción de la "clase política" ha sido echar todas las fichas para "darles una lección" a los criminales y que sepan que con ellos no deben meterse. Esto implica que en México existen las castas, que hay mexicanos de primera, segunda, tercera y más clases. Por supuesto que ningún crimen es justificable ni motivo de celebraciones si lo que deseamos y necesitamos es un Estado de Derecho... pero tampoco se justifica la ineptitud, indiferencia e incompetencia de una "clase política" corrupta dedicada a la rapiña. El comportamiento de los políticos como si nos hubieran conquistado y tuvieran por tanto derechos de señor feudal sobre nosotros, hace que la muerte de alguno de ellos provoque un júbilo similar al que sentieron, por ejemplo, los checos cuando asesinaron al nazi Reinhard Heydrich en Praga. Y que se entienda que ni estoy haciendo apología del crimen ni lo estoy celebrando, estoy tratando de entender la reacción popular. Mis condolencias a la familia Moreira, aunque sé que si alguno de mis familiares sufriera la misma suerte, primero: no se enterarían, y segundo: les valdría madre. Yo sólo soy un mexicano de tercera o cuarta categoría. Así de mal estamos. Así de bajo hemos llegado.


Sólo10% de los mexicanos manifiesta confianza en los sindicatos, senadores, partidos políticos, policía y diputados, siendo estas instituciones la que tienen peor reputación en la opinión pública, reveló Consulta Mitofsky.

La encuesta nacional de viviendas México: Confianza en Instituciones informa que estas 5 instituciones recibieron calificaciones menores de 6 (sobre 10) y más de 30% de los encuestados expresó tener "poca o nada confianza" en ellas. En contraste, las universidades, la Iglesia, el Ejército, la CNDH y los medios de comunicación tienen la posición más alta en el nivel de confianza entre los 15 organismos analizados, alcanzando más de 7 de calificación y con más de 20% de ellos expresando tener mucha confianza.

La Suprema Corte, empresarios, el IFE, bancos y la Presidencia de la República se ubican en el nivel de confianza media al presentar calificaciones promedio superiores a 6 pero inferiores a 7. Las instituciones de este bloque, menos la SCJN, presentan saldo negativo al registrar más personas desconfiando de ellas; sólo entre 10 y 20% de la muestra dijo confiar en ellas.

El reporte explica que, tras el proceso electoral de julio, las instituciones fueron criticadas. La policía se coloca como la de mayor desconfianza entre la población (35%), tras los sucesos de inseguridad en diversas localidades del país.

(V.pág.26-A del periódico El Informador del 8 de octubre de 2012).


Durante su gira mediterránea (Madrid, Roma, Argel y Rabat), la última que realizó Vicente Fox, Martita Sahagún y el séquito de pomposos y arrogantes tecnócratas que les decían al oído que eran, pese a todo, los redentores de la patria, tocó en suerte una reunión con varios ministros marroquíes, entre ellos, el de Turismo. Se abordó el tema de la informalidad, planteada en principio por Eduardo Sojo, como "un problema común".

El representante del gobierno de Mohamed VI, en su oportunidad y en fluido francés corrigió a los mexicanos. Dijo, palabras más o menos, que países como México y Marruecos deberían agradecer por la informalidad, simple y sencillamente porque ambas naciones no tenían la posibilidad de incorporar al aparato productivo "formal" a los millones que se suman cada año a la condición de económicamente activos. Se trataba de la visión de un gobierno que enfrentaba el "problema" de una manera realista, pero también sin mayor ánimo, recursos e ingenio como para resolverlo.

Vicente Fox parecía agotar su atención en el lápiz que sostenía entre los dedos de la diestra y que agitaba hasta brindar la ilusión de ser de chicle. No pronunció palabra alguna cuando el ministro anfitrión terminó su discurso.

Según el Inegi, al corte del 2o. trimestre del año, la Población Económicamente Activa en México era de 50.9 millones, 4.8% se ubicaba en el desempleo, 2'368,000 mexicanos sin trabajo y 29.1%, esto es, 13.7 millones de compatriotas en el sector informal de la economía. Si sumamos la bonita anécdota con el dato oficial de Inegi, México debería dar gracias por esos caminos, si bien "ilegales" (en cuanto evaden al fisco), permiten que 13'700,000 mexicanos tengan la oportunidad de sobrevivir.

Y ahora, la reflexión: para los organismos cúpula de la iniciativa privada, la gran mayoría de las actividades económicas informales constituyen competencia desleal, un signo inequívoco de las debilidades estructurales del aparato productivo y una gran vitrina para que las autoridades exhiban su capacidad de simulación.

Para amplios sectores de la población, el comercio informal es la opción más viable y realista de acceder a bienes de consumo; para los partidos políticos una base clientelar a la que se puede manipular y adicionar a sus herramientas de presión y negociación; y para el país, una gigantesca válvula de escape al reclamo de quienes buscan empleo y simplemente no lo consiguen, porque no los hay, al menos en la cantidad en que se requieren.

Ahora bien, la informalidad como fenómeno toca aristas como la creciente injerencia del crimen organizado en algunas de sus vertientes, o bien que grupos o personajes se conviertan en "dueños de la calle", pero estas expresiones tienen más que ver con la debilidad de las autoridades para impedirlas, que con la necesidad de lograr el sustento de nada menos que 13 millones de compatriotas, según Inegi.

Con las reservas que impone la participación de delincuentes en actividades como la piratería, el contrabando, o la misma apropiación indebida e ilegal de los espacios públicos para "administrarlos" en contubernio con autoridades débiles o corruptas, la informalidad como fenómeno es una cuestión muy compleja en sus formas, pero no tanto en su fondo. Mientras el aparato productivo en su conjunto y las autoridades de los 3 niveles de gobierno sean incapaces de crear 17 millones de empleos, por los desempleados y los que se ocupan en la informalidad, todas las demás consideraciones y aún caracterizaciones, serán meramente coyunturales y superficiales.

Los gobernantes, pasados y presentes, ante las actividades económicas informales, en todas sus variantes, aún las más lesivas para la sociedad, simplemente administran los conflictos puntuales cuando estallan y ante el fenómeno en general, sólo juegan a ganar tiempo y endosar responsabilidades.

Alejandro Irigoyen Ponce
(v.pág.7-A del periódico El Informador del 9 de octubre de 2012).


Un joven mexicano, si tiene oportunidad de estudiar, debe pasar 3 años en preescolar, 6 años en primaria, 3 en secundaria, 3 en preparatoria, 5 en licenciatura, es decir 20 años en una trayectoria escolar que al final no garantiza un trabajo seguro, de planta y con prestaciones sociales.

Al contrario, ya antes de la reforma laboral, la mayoría de los empleos que se ofrecen en México son precarios, temporales y sin prestaciones y derechos laborales.

Según datos del propio gobierno federal, 97 de cada 100 niños mexicanos pueden ingresar a la primaria, pero sólo 21 de cada 100 que ingresa a una licenciatura, puede terminarla.

La gravedad de la situación de los jóvenes mexicanos es admitida por organismos internacionales: la Organización Internacional del Trabajo señala que los jóvenes de 14 a 19 años suman 32 millones en el país, de los cuales 6 millones trabajan en la informalidad y 21% (es decir, casi 7 millones) ni estudian, ni trabajan.

En estas condiciones, encontrar un empleo formal y prestaciones es un lujo que cada vez tienen menos jóvenes. Y eso significa que no pueden cotizar para comprar una casa a crédito, que no tienen seguro social y que no están ahorrando para su pensión durante la vejez.

De modo que en este momento se está condenando a la juventud mexicana a vivir en una pesadilla laboral que se convertirá en infierno en la vejez, pues será una generación que no tendrá derechos sociales que les protejan.

Rubén Martín
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 9 de octubre de 2012).


Los problemas que agobian ahora a México y a los mexicanos, la inseguridad y el desempleo principalmente, son de tal manera graves que un solo hombre no puede resolverlos, y tampoco un gobierno, ni un partido.

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.pág.7 del periódico Mural del 11 de octubre de 2012).


Llegó la recepcionista de mi oficina y me dijo, "Señor, vengo a renunciar", sorprendido le pregunté: "¿Pero por qué Dommy? (se llamaba Domitila, pero para no ofenderla le decíamos Dommy) ¿Ya no está a gusto? ¿Alguien le faltó el respeto? ¿No le gusta lo que hace? ¿Se enteró su marido de lo nuestro?".

Se sentó coquetamente y me explicó. "Mire, señor, usted me paga 5,000 pesos mensuales, y de ahí tengo que pagar diariamente 4 camiones y mi comida en la lonchería, eso me cuesta 2,000, ya sólo me restan 3,000. La señora que me cuida a mis hijos me cobra otros 50 diarios y le abono 800 mensuales al señor que me vende la ropa para venir a trabajar vestida decentemente (¿con esas falditas y los escototes?). En resumen, me quedan sólo mil pesos de mi sueldo. Descuido a mis hijos, pierdo 3 horas diarias en el camión y me paso todo el día aquí. Mire, mejor me quedo en mi casa en fachas, me salgo con cubeta y franela, en una hora lavo 3 coches de a $35 y me gano $100 diarios, o sean 3 mil mensuales. Y no descuido a mis hijos ni al inútil de mi marido. ¿Cómo ve? Así es que ¡chao, ahí se ven!".

Me quedé cabizbajo y deprimido. Al rato llegó el contador y me dijo, "señor, le aviso que hay que pagar 345,000 pesos de impuestos y celulares. ¿Qué hacemos?" Me le quedé viendo con odio jarocho, porque es un imbécil que se cree que sabe todo de todo... y lo malo es que siempre tiene la razón. Y le pregunté, atemorizado, ¿cuánto hay en el banco? Tomó una listota con muchos números, la analizó concienzudamente y me dijo con cara de satisfacción, "sumando todas las cuentas bancarias, 575 pesos con 47 centavos".

Por respeto a ustedes, no puedo escribir lo que le dije, pero lo pueden imaginar. Además, lo corrí de mi oficina.

Me quedé pensando, hice algunos números y me di cuenta de que a mí, como a Dommy, muchos meses también me cuesta más trabajar que quedarme en mi casa en fachas.

Medio vendo, tengo que bajarle a mi utilidad porque la competencia es feroz, luego pa' cobrar es un rollo. Y cuando finalmente cobro, ya lo debo todo y nomás veo pasar la lana. ¿Y yo, cuándo recibiré mi sagrada y merecida utilidad?

Porque a fin de año, cuando hay dinerito en el banco, invariablemente llega el imbécil del contador y me dice, "ora sí, señor, con ese saldo en bancos ya casi nos alcanza pa´l reparto de utilidades a los trabajadores". Hijo'e su... ¡lo detesto!

Creo que debo hacer cada año un análisis frío y determinar cuánto me cuesta trabajar, qué tan productivo soy y sobre todo cómo administro lo más valioso que tengo, que es mi tiempo.

Debo utilizar mi tiempo en producir, vender, cobrar... y vivir. Y que mis segundos mandos cuiden todos los demás detalles. Mi tiempo es más valioso visitando posibles clientes, ideando promociones, fortaleciendo las relaciones públicas y disfrutando lo verdaderamente importante que tengo, como mi familia, mi salud, mi perro, mis cosas... y mi tiempo. Pro-duc-ti-vi-dad, es la palabra clave.

Estoy convencido de que si no modifico mi actual "modus operandi" , tarde o temprano tendré que seguir el ejemplo de Dommy.

Alberto Martínez Vara
(v.blog del 11 de octubre de 2012).


Nos molesta la violencia, pero ante la impotencia que sentimos por la impunidad que impera, pasamos a una suerte de resignación social. Nuestra capacidad de indignación se ha desgastado de tal forma que los hechos que hace pocos años eran capaces de sacar a la gente a la calle para protestar, hoy son parte cotidiana de los informativos y de los contenidos noticiosos de los periódicos.

Hemos llegado a un punto en que debemos pensar con responsabilidad, si queremos seguir por ese tobogán de deterioro o si queremos detenernos a decir ya no más y nos planteamos cómo reaccionar como sociedad ante la violencia generalizada. Perder la capacidad de indignación es un cáncer social que amenaza seriamente la calidad de vida de las nuevas generaciones de mexicanos. Parar mirar e indignarnos no es suficiente, hay que participar, cada uno en nuestra trinchera, en una lucha por la paz y la tranquilidad.

Cuidar el entorno en el que crecen nuestros niños es una obligación moral de primer orden que compartimos todos. Explicar que lo que vivimos en una crisis, que es excepcional y no la "normalidad" es lo primero que habrá que decir a tantos jóvenes que no han visto otra cosa que violencia en últimos años. Comunicar nuestra indignación ante el pisoteo de la dignidad que nos rodea es vital para revertir la perversa inercia que nos acostumbra a vivir paralizados por temores y miedos.

Luis Ernesto Salomón, doctor en Derecho
(v.pág.8-A del periódico El Informador del 14 de octubre de 2012).


En México el poder está dividido en sectores y cotos. El gobierno se ha mostrado impotente para controlar a los poderosos que tienen en sus manos a la sociedad: Los grupos financieros, los líderes sindicales, los partidos políticos, los monopolios, la delincuencia organizada, que entre otros menos importantes, son los causantes directos de la pobreza que aqueja casi a la mitad de la población.

Luis Jorge Cárdenas Díaz
(v.pág.11-A del periódico El Informador del 18 de octubre de 2012).


Vivimos en un país frágil, que da tumbos, con una exacerbada vocación al conflicto y que, por añadidura, no ha sabido, no ha podido construir mecanismos eficientes y civilizados que permitan atender y resolver los problemas. No tenemos, en suma, autoridades capaces de sustraerse a la inmediatez y la coyuntura y mucho menos con las herramientas y la solvencia para establecer una visión de Estado, ni una ciudadanía capaz de luchar por esquemas viables de elemental bien común.

Somos un país pobre y no sólo por la miseria que marca la existencia de millones de compatriotas, por el tamaño de las desigualdades y rezagos, sino en el aspecto más grave de todos: en la visión de futuro. Por eso estallan de vez en vez problemas como el que se vive actualmente en Michoacán, pero que por sus implicaciones y las posturas expuestas por sus actores, revela en toda su dimensión uno de los muchos lastres que mantienen anclado a México en penosos escenarios del tercermundismo más abyecto.

La capital michoacana, Morelia, está sitiada. Miles de profesores y estudiantes normalistas marchan por sus calles para exigir la renuncia del gobernador Fausto Vallejo y la salida inmediata del estado de la Policía Federal. Los acusan de represores, por haber detenido a poco menos de 200 estudiantes que hace días tomaron las normales rurales de Cherán, de Arteaga y de Tiripetío. Consideran un verdadero agravio que las fuerzas del orden los hayan detenido, luego de que éstos secuestraron e incendiaron autobuses de pasajeros, camiones de carga y vehículos particulares. Lo de la toma de casetas y los bloqueos es cosa menor. Lo importante es que creen que su movimiento es legítimo y causa, la más justa de todas: el rechazo a la reforma curricular de las normales rurales.

Desde la óptica de los manifestantes es simplemente inconcebible que se les pretenda obligar a preparase en inglés y computación. Son cosas de la oligarquía, una conspiración de la ultraderecha; sin duda el primer paso sólido hacia la privatización de las normales y, para acabarla, la mafia en el poder pretende introducir elementos para vincular desempeño y preparación con la remuneración. Absurdo pensar que el mérito y la preparación deban ser recompensados... eso no lo pueden permitir.

Y como su reclamo es justo, pues a secuestrar camiones de pasajeros, camiones de carga, vehículos oficiales de autos particulares; hay que asaltar negocios y supermercados y tomar las casetas de peaje. Son normalistas, profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y entonces no los podemos confundir con salvajes que mediante el número y la fuerza intentan imponer su visión a quienes por desgracia se ven hoy afectados por su reclamo.

Pero como somos un país frágil, con instituciones endebles, permeadas por la corrupción e ineficiencia, con tantos rezagos y con esa miseria moral y económica que dominan y acotan muchos de los escenarios de conflicto, pues a dejarlos pasar, a tratarlos con pinzas, a que crezcan como bolas de nieve para poner a prueba los niveles de tolerancia de la ciudadanía y la capacidad de respuesta de las autoridades.

Lo que hoy sucede en Michoacán lastima a todo el país, ya que en el fondo revela esos lastres que impiden plantear con seriedad y realismo que un México moderno, con visión de futuro, progresista y solidario es posible. Los normalistas de Michoacán, Guerrero y Oaxaca no quieren inglés ni computación; los maestros de la sección 18 no quieren ser evaluados en términos de desempeño, no quieren dejar de ser lo que actualmente son, engranajes de un sistema que simplemente no es competitivo, y tienen la energía y disposición a la violencia suficiente como para salirse con la suya.

Para quienes mantienen simpatía por los "jóvenes que luchan por sus ideales", aun y cuando éstos aceptan que lo que no quieren es ampliar sus herramientas profesionales, un dato revelador: durante lustros, los gobiernos estatales de Michoacán, Guerrero y Oaxaca literalmente "compraron" espacios de tranquilidad. Partidas del erario público se destinaban año con año a satisfacer demandas de la CNTE y a "aliviar" la penosa situación de las normales rurales, tal y como lo reconoce públicamente el gobernador michoacano.

Pero el dinero se acabó y el subsidio para la "tranquilidad" se encuentra seriamente comprometido y justo entonces estalla el problema. Por lo pronto, queda esta postal del México primitivo que se niega a crecer.

Alejandro Irigoyen Ponce
(v.pág.3-A del periódico El Informador del 18 de octubre de 2012).


Nos inquieta mucho, a una gran mayoría de mexicanos, la desmesurada polarización de la vida nacional, es decir, la más que evidente enemistad entre grupos sociales que parecen totalmente irreconciliables.

El discurso de unos y otros no es el de ciudadanos que comparten el mismo espacio y tampoco el de aquellos que aspiran a llevar las mismas señas de identidad sino, por el contrario, el de unos guerreros enfrentados en una batalla que no dejará supervivientes o, al menos, que no se considerará ganada a no ser que los combatientes del bando contrario declaren su total derrota o su absoluta sumisión a las tesis del contrario.

El lenguaje, en este sentido, es muy revelador: no sobran los adjetivos tremendos, las furiosas denostaciones, las acusaciones espeluznantes y, desde luego, las calumnias y las insidias. Faltan, más bien, las propuestas y los acuerdos para establecer una agenda común beneficiosa para todos. Nunca ha parecido más lejano el principio del interés colectivo que ahora.

En este clima de encono no puede uno menos que preguntarse sobre el futuro de la simple convivencia democrática en un entorno marcado por la animadversión. Y, justamente, no cabe aquí especular sobre las certezas que nos pueda garantizar un sistema político -y electoral- que ha evolucionado sustancialmente en los últimos años sino, desafortunadamente, constatar que los logros que hemos alcanzado gracias al denodado esfuerzo de miles de ciudadanos no sirven para apaciguar el enojo de otros que no reconocen siquiera la diferencia entre el México de la década del 60 y las realidades de un país, como el que tenemos ahora, que, por favor, no está gobernado por la "derecha fascista" ni tiene tampoco un régimen "autoritario".

Vivimos, es cierto, en una sociedad muy injusta. Pero desconocer los avances que ha experimentado el sistema político mexicano en las últimas décadas -desechar de un plumazo la existencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, del Instituto Federal Electoral, de las leyes de transparencia y de aquellas, las que tienen que ver con la composición del Congreso de la Unión, que garantizan la representación de todas las fuerzas políticas, incluyendo aquellas que no han logrado una mayoría decisiva en las urnas-, descartar todo esto, lo repito, no es un acto de saludable rebeldía ni la muy respetable respuesta del ciudadano que exige reformas todavía más radicales sino una mera reacción, esencialmente desleal, de quienes no están dispuestos a ninguna especie de reconocimiento y, encima, desean vulnerar los cimientos de nuestra muy costosa, y muy duramente conseguida, solidez institucional.

Vaya subproducto que tenemos de la democracia, en todo caso: la posibilidad de ser oídos se ha trasmutado en la terrorífica facultad de expresar el más brutal rechazo al otro. Por suerte, no parecemos dispuestos a tomar el fusil ni a plantar bombas. Hasta ahora...

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 21 de octubre de 2012).


Un asaltante encapuchado saca una pistola y amenazando a su víctima le pide su cartera. Al recibirla y verla vacía, la víctima le dice que no tiene dinero; ¡Vamos al cajero entonces!; De nada serviría: todas mis tarjetas han sido bloqueadas por falta de pago; ¡Dame entonces las llaves de tu auto!; tampoco tengo, lo tuve que vender.

Ante la pobre situación, el encapuchado pregunta, ¿a qué te dedicas que no tienes nada? Soy arquitecto, responde la víctima cabizbaja. Al escuchar la respuesta, el asaltante baja el arma y se quita la capucha, diciendo: Yo también, ¿de qué generación eres?

Las estadísticas son terribles. El hecho de que el 70% de los egresados de Ciencias de la Comunicación; el 65% de Administración; el 51% de Psicología; el 40% de Contaduría; el 39% de Derecho; el 38% de Arquitectura, etc., no tengan trabajo en su campo de estudios, habla no de un problema laboral o de desarrollo económico del país, sino de uno académico, relacionado con el diseño y contenido de los programas universitarios, los cuales están divorciados de la realidad.

Los conocimientos y experiencias adquiridos en las universidades no sirven o no son suficientes para satisfacer las necesidades y los retos que el mundo laboral y empresarial requieren.

Ni siquiera existe en el desempeño profesional de muchas licenciaturas y carreras técnicas la obligación legal de actualizar conocimientos y demostrar que se sigue siendo capaz para ejercer una determinada profesión en el tiempo.

En México un título profesional de arquitecto, doctor, abogado, o de lo que sea es concebido como una especie de título nobiliario vitalicio, y no como lo que es: una licencia o permiso temporal para ejercer una determinada profesión. Y debe ser temporal porque los técnicos y profesionales que nos atienden deben garantizar siempre que cuentan con los conocimientos y tecnología necesarias para los trabajos que realizan.

Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.6 del periódico Mural del 25 de octubre de 2012).


Nadie puede negar que lo que nuestro país vende al mundo son materias primas y mano de obra barata para las grandes transnacionales, competimos para ganar ese mercado, porque no hemos sido capaces de invertir en desarrollo tecnológico para competir con los países de avanzada y tener un pedazo de pastel de la verdadera riqueza del mundo.

La solución de fondo es invertir en tecnología, lo demás es hacerle al loco, pura demagogia y sólo queda hacer leyes para facilitar la entrada de capitales que accedan a nuestros recursos y mano de obra barata.

Felipe Hernández Pérez
(v.pág.20 del periódico Milenio Jalisco del 26 de octubre de 2012).


El acceso a servicios sanitarios dignos y funcionales es una tarea pendiente en México. Resulta muchas veces penoso utilizar instalaciones insalubres, e inaceptable pagar por su uso, cuando las autoridades deben garantizar el acceso libre a estos servicios en las instalaciones comerciales y de servicios. No se trata de un simple asunto de comodidad, sino del respeto a la dignidad y la equidad de las personas.

Las autoridades municipales están obligadas a establecer normas en esta materia al regular las especificaciones necesarias en las construcciones y en la autorización para el funcionamiento de establecimientos mercantiles. Por eso resulta inaceptable que en las instalaciones públicas no existan servicios sanitarios que deben tener cualidades que sean el ejemplo de lo que la autoridad exige a las personas y las instituciones privadas.

Luis Ernesto Salomón, doctor en Derecho
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 28 de octubre de 2012).


2 modelos usados por las religiones para diseminar sus creencias: El modelo de poder que instala una iglesia con estructura territorial e institucional y desde arriba, trata de convertir. Y el modelo de convivencia mediante el cual se viven las creencias con el ejemplo personal, basado en "el poder de la palabra y no en la palabra del poder".

Estos modelos han sido y son usados por las ideologías políticas y económicas. Desde la política y la economía se ha privilegiado el implantar desde el poder unas ideas y sus consecuentes prácticas consideradas como las mejores para resolver la vida de ese pueblo. En México este modelo ha fracasado en resolver la pobreza, no obstante los billones de pesos gastados. Y no ha consolidado una economía fuerte, sustentable y humana, a pesar del poder ganado por los empresarios. Tampoco las iglesias han logrado, desde el poder y la institución, hacer de México un pueblo que convive, así hayan poblado de templos el territorio.

Miguel Bazdresch Parada
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 28 de octubre de 2012).


Luis Carlos Ugalde ha publicado un libro esta semana (Por una Democracia Eficaz, Aguilar), que se extiende como un diagnóstico acucioso de los problemas endémicos que aquejan a México: la impunidad, la fragilidad fiscal, el clientelismo, la escasa cultura de la legalidad...

Escribe Luis Carlos: "Sin considerar el narcotráfico, los mayores problemas de corrupción política en México son, por magnitud: el soborno en contratos de gobierno (obra pública y adquisiciones) y el peculado o malversación de fondos de recursos públicos; por incidencia, el soborno a pequeña escala (las mordidas), que no deja de ser un problema grave".

Problemas endémicos que nuestro sistema democrático no corrigió.

Carlos Mota
(v.pág.2 del periódico Milenio Jalisco del 2 de noviembre de 2012).


Creo que México está atravesando uno de los peores momentos de su historia inmerso en una guerra contra el crimen organizado y el narcotráfico con decenas de miles de muertos que día con día siguen abultando la cuenta; en un marco de discusiones y falta de acuerdos en torno a una reforma laboral que ni es reforma ni pone por encima de cualquier consideración precisamente a los trabajadores.

Al cabo del tiempo, cuando estos años sean analizados y estudiados lejos de la coyuntura, quizá se concluya que México vivió una etapa en la que las instituciones fueron acremente cuestionadas por su debilidad y por sus niveles de corrupción e ineficiencia.

Laura Castro Golarte
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 3 de noviembre de 2012).


Si bien es cierto que en las elecciones se rechazó el manejo que durante 12 años han ejercido los gobiernos panistas, no se cayó en la tentación de dar un "bandazo" hacia la izquierda por algún sentido de desesperación o decepción.

Esto representa para el gobierno que en menos de un mes asumirá las riendas del país un enorme desafío, el mantener las condiciones de estabilidad económica y reforzar el crecimiento apoyado en las reformas que durante años se han discutido, sin llegar a nada.

Habrá que esperar unos días para conocer al ganador de las elecciones en Estados Unidos, anticipando que será aquel candidato cuya plataforma ofrezca un mejor panorama económico para su población. Ninguno de ellos será favorable para los intereses migratorios mexicanos, pero a estas alturas, con que impulse el crecimiento económico de su país, México resultará beneficiado por su alta dependencia de la economía norteamericana.

En todo caso, el enemigo a vencer será la inflación y el endeudamiento, si se llega al poder con el ansia juvenil de demostrar resultados en plazos demasiados cortos, muy propios de quien busca una buena escenografía y recurre al maquillaje para mostrar un rostro mejor que el esqueleto.

Esperemos que se obre con oficio político, con cautela y con los mejores jugadores en cada puesto, anteponiendo capacidades sobre compromisos, lo cual... está por verse.

(V.Razón y Acción del 3 de noviembre de 2012).


Los finlandeses son felices y pagan gustosos entre 40 y 45% de impuestos, porque sus impuestos sí trabajan, sí se notan y tienen seguridad de por vida, en todos los aspectos.

El Estado en Finlandia trata bien a sus ciudadanos. A partir de esta idea llegué a la conclusión, dolorosa e indignante, de que en México parece que la sociedad, de que los mexicanos, somos los peores enemigos del Estado, léase gobiernos de todos los órdenes y burócratas de todos los niveles; y estamos en una permanente lucha, desde la autoridad, por no hacer el trabajo que le corresponde aunque lo marque la ley; o hacerlo mal si no le queda de otra y que implica diseñar políticas públicas y tomar decisiones que contribuyan a que todos vivamos mejor.

Y desde la ciudadanía, por hacer que el gobierno cumpla con su parte, que actúe como debe al servicio de los mexicanos porque para ello fueron electos o nombrados y se les paga, y muy bien.

Y nos hacemos la vida imposible y perdemos tiempo y recursos en enfrentamientos estériles.

El número de pobres crece; son millones y millones de mexicanos los que viven en pobreza y en extrema pobreza; y no tienen acceso a servicios educativos, ni sanitarios; y no tienen empleo y están a merced de las adicciones y de la delincuencia.

¿Por qué si alguien lo señala, si alguien quiere cambiar este orden de las cosas es tachado de subversivo y rijoso y alborotador? ¿Y por qué hay cada vez más personas que quieren cambiar las cosas cuando no tendría que ser necesario porque el Estado cumple con su chamba, administra correctamente los impuestos y da a sus habitantes las mejores condiciones de vida por el bien y por conveniencia de todos y para todos?

Y parece que los mexicanos somos el enemigo número uno del Estado, porque pedimos, exigimos, porque nos quejamos, porque queremos ganar mejor, vivir mejor, tener trabajo, acceso a la educación y unas buenas vacaciones ¿cuál es el problema? ¿Por qué la renuencia a actuar en consecuencia? ¿Qué les cuesta a los políticos tenernos contentos, felices pagando impuestos?.

Laura Castro Golarte
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 10 de noviembre de 2012).


No cabe duda, cada que empieza un gobierno comienza una lucha entre quienes desean hacer actos prohibidos y los nuevos gobernantes, como si estos últimos ignoraran todo lo que habían hecho los otros.

Así, los vendedores son incansables en querer lograr nuevos puestos de venta y están midiendo la actividad del jerarca actual, fingiendo que no tienen otra forma legal de vivir, cuando todos sabemos que se están haciendo tarugos y lo único que están tratando es de ver hasta dónde cede el mandatario; para esto, son habilísimos los regidores de la oposición, que en cuanto les convenga van a ir tomando ventaja de las quejas de los inconformes.

De alguna manera los vendedores ni son tan inocentes como pretenden, ni son tan incapaces como para no tener otros negocios, y así se da un desarrollo de conducta más o menos previsible en el cual el gobernante en turno se verá siempre como una persona cruel sin consideración para los pobres, y convierte la labor de gobernar en una pesada carga en la que una vez con otra van a repetirse las mismas conductas. A veces pienso si no habría alguna solución que permitiera lograr avances, porque no sé si el problema sea que no paguen impuestos o si el verdadero problema es que no quieren pagarlos; yo creo que la verdad del asunto es esto último, lo que es indispensable para que nuestro país mejore como nación; a nadie nos gusta pagar impuestos, es horrible, pero por otro lado, no podemos avanzar a país civilizado si no se cobra un razonable impuesto.

El principal conflicto que tenemos los mexicanos para pagar impuestos es el considerar que el gobierno se roba el dinero proveniente de éstos, y así caemos en un círculo vicioso: no queremos pagar porque se roban la lana y el gobierno tampoco muestra de manera evidente que hace un buen uso de esos fondos. El problema es que esta creencia, cierta o falsa, es generalizada entre los mexicanos.

Situaciones tales como la Estela de Luz y otras pillerías evidentes, son muy difíciles de probar porque quienes están encargados de la vigilancia de la cuenta pública son los señores diputados, que están más metidos en sus argüendes y promociones de ley que en la atención a dicho gasto. Simplemente piense usted qué tanto les cree a los señores diputados, es francamente difícil creerles, no porque todos sean pillos, sino porque hay muchos que sí lo son. Yo tengo curiosidad ahora que van a reducir el número de diputados cobrantes, si es que van a reducir en la misma proporción el presupuesto destinado para ellos, cuestión que yo dudo bastante, porque para empezar debo decir que yo tengo mis muy serias dudas de que suceda cualquiera de las 2 cosas. Ahora que el ir aumentando presupuestos es un viejo deporte gubernamental en que van invitando cuates a los nuevos trabajos y así revise usted el número de empleados que tiene cada dependencia, y éste irá creciendo siempre ad infinitum.

Carlos Enrigue
(v.pág.4-B del periódico El Informador del 11 de noviembre de 2012).


La clase media en México creció 17% en la década pasada, dice el Banco Mundial. Eso suena bien, pero no es motivo de celebración. No es una buena noticia.

En 1er. lugar porque eso significa que estamos rezagados respecto a América Latina, donde la clase media creció 50% en el mismo periodo. En 2o. lugar porque ese 17% de crecimiento no es suficiente para volvernos un país de clases medias: el grupo predominante sigue siendo la clase baja. En 3er. lugar y, quizá más importante, porque ese magro crecimiento refleja un asunto más grave: no hemos tomado la decisión como país de apostar por ser clasemedieros.

México no tiene una política pública consistente para desarrollar las clases medias. Puede parecer una frivolidad hacer este planteamiento en un país que tiene más de 40 millones de pobres. No lo es. Ganar entre 5,000 y 15,000 pesos implica que se está en uno de los 3 primeros deciles económicos de México, pero eso no quiere decir casi nada, más allá de la estadística. Una familia en este rango de ingreso es clase media, pero "nueva clase media".

Antes, dicho estatus era sinónimo de estabilidad, ahora es encarnación de la vulnerabilidad. Uno de los eslabones más débiles de la cadena: una enfermedad, un divorcio o un despido laboral bastan para arrojarlos del "paraíso".

No es casual que el informe del Banco Mundial ponga tanto énfasis en la vulnerabilidad de la clase media, en particular de lo que ellos llaman clase media baja. El incremento de ella está vinculado a una buena racha de crecimiento económico y a la ejecución de políticas sociales orientadas a facilitar la movilidad hacia la clase media desde la clase baja.

Uno de los mayores retos es generar políticas públicas que impidan la movilidad en sentido descendente. Esto puede traducirse en formas creativas de protección social e innovación en el sistema educativo.

La educación de calidad es un factor crucial en el desarrollo de las clases medias, pero América Latina es la región donde es mayor la diferencia en la educación a la que tienen acceso las clases altas y bajas. Dicho de otra manera: el sistema educativo exacerba la desigualdad de oportunidades, en vez de atenuarlas.

¿Por qué preocuparse por ser un país clasemediero? Ser un país con una clase media grande tiene implicaciones en la vida pública: una sociedad más exigente demanda un gobierno más eficiente.

Esta exigencia, en democracia, mejora la calidad de los gobiernos. En materia económica, las clases medias son fundamentales para el desarrollo del mercado de bienes de consumo duradero: automóviles, electrodomésticos y viviendas, así como de algunos servicios relativamente sofisticados por ejemplo turismo y entretenimiento. En un escenario internacional plagado de riesgos, el tener una clase media amplia otorga estabilidad al crecimiento económico, "es más sostenible que un modelo basado en las exportaciones", apuntaba el Brookings Institute en 2011.

América Latina ha empezado a proyectarse como un continente de clases medias. Lo dice el informe del Banco Mundial y lo confirman las políticas emprendidas por varios países.

Sebastián Piñera habla de un Chile donde no habrá extrema pobreza en 2020. Dilma Rousseff enfatiza que Brasil tendrá la clase media más importante de América Latina. México todavía no da el paso. ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo?

[La respuesta está subrayada un poco más arriba - el webmaster].

Luis Miguel González
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 17 de noviembre de 2012).


¿Dónde vivimos los mexicanos? Pues, en los municipios de este país, estimados lectores. Salvo unos cuantos, no habitamos reservas ni cuarteles ni prisiones federales, sino casas y apartamentos situados en esas circunscripciones locales. Y, ¿qué pasa, justamente, con esas demarcaciones cuyos administradores son los que nos brindan los servicios básicos de todos los días como la recolección de basura, la seguridad, el alumbrado público y la pavimentación de las calles? Ocurre que muchos de ellos están en quiebra, a lo largo y ancho del país, con las arcas vacías y con unas deudas que te echas a correr.

Miren ustedes, de muestra, el caso de Acapulco, que recientemente ocupó las páginas de los diarios luego de las conferencias de prensa que diera su presidente municipal el pasado lunes: según el hombre, su antecesor le endosó una deuda de más de 2,000 millones de pesos, entre lo que debe la alcaldía, el déficit que arrastra y las indemnizaciones laborales que está obligada a cubrir. Naturalmente, el anterior alcalde niega las imputaciones y los regidores de su partido, el PRI, en el actual cabildo, denuncian que son parte de un "circo político". Ya sabemos, en efecto, que en este país todo es "político" y que, como las cosas nunca son lo que son, no hay manera de saber, por ejemplo, si un simple bostezo de un tribuno en el congreso es una muestra de cansancio o una deliberada exhibición de desinterés pactada previamente con sus correligionarios de bancada.

En fin, entre que son peras o manzanas en una de las Perlas del Pacífico, veamos lo que deben Guadalajara (2,681 millones, lo que coloca a la deuda de Acapulco como algo absolutamente exorbitante si comparamos la dimensión de las 2 ciudades), Tlaquepaque (entre 780 y 845 millones, según quien haga las cuentas), Nuevo Laredo (poco más de 1,000 millones, y eso que el actual alcalde pagó ya 552 millones en el primer año de su gestión tras recibir un pasivo de 1,642 millones en 2010), León (Bárbara Botello, la nueva alcaldesa de la localidad guanajuatense, una mujer muy competente y una de las figuras más distinguidas del PRI en un estado dominado por los panistas, heredó una deuda de 995 millones) y, finalmente, los 2,456 ayuntamientos de Estados Unidos (Mexicanos) debían 44,859 millones al finalizar el segundo trimestre de 2012, según los datos que proporciona la Secretaría de Hacienda.

Hay municipios pequeños que no pueden solventar las más inmediatas obligaciones -el pago de los salarios de sus empleados o la gasolina para los vehículos- y hay otros que han perdido varios puntos en las evaluaciones crediticias de las agencias calificadoras, con lo cual la contratación de nuevos préstamos les será más costosa (Moody’s, por ejemplo, rebajó la calificación de Guadalajara).

Traspasemos el nivel municipal y echemos un vistazo a los estados libres y soberanos de nuestra federación: la gente habla de Humberto Moreira, pero el peor administrador de los últimos tiempos en todo México se llama Leonel Godoy, el anterior gobernador perredista de Michoacán, quien le dejó a su sucesor 43,000 millones de pesos de obligaciones. El actual mandatario, un hombre sensato y honrado, avisa de que si no recibe prontas ayudas del gobierno central no habrá dinero para pagar a médicos, profesores y trabajadores del estado (la deuda de Coahuila es de 34,000 millones y no solo es menor en términos absolutos, sino que es la de una economía que se sitúa varios puntos arriba de Michoacán en lo que se refiere al porcentaje del PIB de este país). Veamos, en este sentido, cuánto debe Nuevo León, uno de los 3 gigantes económicos nacionales, junto con el Distrito Federal y el Estado de México: 49,300 millones de pesos, un monto que ha obligado al gobernador Rodrigo Medina a implementar un severo plan de austeridad. ¿Y la administración de Marcelo Ebrard, qué deuda le va a dejar a Mancera? Pues, unos 56,000 millones que parecen excesivos pero que representan una suma perfectamente manejable para la primera economía del país (con calificación AAA por parte de las agencias).

En todo caso, la deuda de estados y municipios ha crecido un 345% en los últimos 12 años. Sobrepasa, hoy día, la suma de 404,000 millones de pesos. Impresionados por el número y, sobre todo, sabedores de que el pago es una tarea titánica, senadores del PRI proponen ahora que el gobierno federal "perdone" la obligación y que apoquine los recursos.

Leonel Godoy, en su momento, no imaginó siquiera que iba a contar con parecidos amigos en la cámara alta. De haberlo sabido, a lo mejor deja una deuda todavía más colosal.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 18 de noviembre de 2012).


¿Quién tiene algo que festejar después de 102 años de iniciada la Revolución?, ¿qué polvos quedan de aquellos lodos, de aquella avalancha de lodo que arrastró al país a la peor guerra civil, incoherente como lo son todas las guerras, contradictoria como ninguna?

Comencemos por lo básico. El sufragio efectivo es hoy en México una realidad en tanto que cada voto vale y cada voto cuenta. Pasaron muchas aguas desde aquel Plan de San Luis que llamaba a levantarse en armas por el derecho al voto hasta que éste fue realmente un derecho universal, libre y secreto. La 1a. elección con condiciones plenas de libertad, certeza y claridad fue la de 1997, nomás 87 años después. La no reelección, el otro gran tema del Plan de San Luis, es hoy más un lastre que un valor, seguimos defendiendo algo cuyo sentido es al menos muy debatible.

Otro motor de la Revolución Mexicana fue el campo. La tierra para quien la trabaje es un tema lejano, casi olvidado y que suena arcaico. En una sociedad fundamentalmente urbana los problemas del campo han perdido eco e importancia. La pobreza en el campo hoy sigue siendo uno de los grandes lastres del país, pero también uno de los grandes olvidos: de eso hablan los "pobretólogos", los burócratas de la Secretaría de Desarrollo Social y nadie más.

Finalmente la otra gran herencia de la Revolución, la Constitución de 1917, es hoy un Frankenstein, lleno de contradicciones, dispuesta a garantizarnos hasta el terreno para el entierro (es lo único que falta, porque el derecho a la educación, salud, vivienda, agua, tierra y hasta un medio ambiente limpio están "garantizados" en la Constitución, aunque no haya forma de ejercer la garantía), pero incapaz de normar con eficiencia la vida de la república.

Diego Petersen Farah
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 20 de noviembre de 2012).


Años de reconocido abandono al sector rural, y lo admiten gobernantes y ex gobernantes de todos los signos políticos, provocan que después de una centuria, los agricultores sean menos (7 de cada 10 mexicanos viven en ciudades), la migración es una opción de vida para todos ellos desde su niñez, las instituciones bancarias del sector privado prácticamente tienen cerrados los programas crediticios para el ámbito rural, los apoyos oficiales son escasos y apenas son paliativos.

Sólo por apuntar, sin rigor, qué otros temas pueden reflexionarse en este aniversario, ganan un lugar los diseños de gobierno, electoral y de partidos políticos; la pregunta que se plantearía Francisco I.Madero es por qué no se puede todavía hablar de una democracia consolidada y un aparato gubernamental mínimamente eficiente que si no satisface a todos por sus políticas públicas (además, eso es imposible) sí permitiera al menos un margen de confianza aceptable para la elección periódica de aspirantes a cargos públicos, sin derroche de recursos y sin la sospecha permanente de alianzas ilegales entre los factores de poder.

Y están, además, la inequitativa distribución de la riqueza, el endeble sistema de salud, el amenazado sistema de pensiones, la inseguridad por el fenómeno del crimen organizado y el narcotráfico... y un largo etcétera.

Entonces, ¿fracasó la Revolución Mexicana?

Jorge Octavio Navarro
(v.pág.6-A del periódico El Informador del 20 de noviembre de 2012).


Nuevo escudo nacional.


Protestas y te vas. Así cabeceó ayer MILENIO Diario su nota principal sobre el acuerdo de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados para la ceremonia en la que el 1 de diciembre, en sesión de Congreso General en San Lázaro, Enrique Peña Nieto protestará el cargo de Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

En otros tiempos, ese acuerdo hubiera parecido innecesario. Hoy, tras la traumática toma de protesta a Felipe Calderón hace 6 años, se convierte en un logro político y nota principal.

Y es que a eso hemos llegado en México, a que la normalidad democrática sea la anormalidad.

Joaquín López-Dóriga V.
(v.pág.2 del periódico Milenio Jalisco del 23 de noviembre de 2012).


Llega un presidente, hola, y se va otro, adiós. El recién llegado no gobernará Barataria, producto de la imaginación, sino un país con 60% de miserables, 6 millones de analfabetas, generaciones enteras de jóvenes sin acceso a la educación superior, 100,000 muertos y desaparecidos en una guerra perdida contra narcotraficantes y delincuentes comunes cuyo poder se ha multiplicado en 6 años, una corrupción penetrante como las humedades en todas las actividades públicas, el más grotesco contraste entre el puñado de ricos cada vez más ricos y el universo de pobres en vía de paupérrimos.

Jacobo Zabludovsky
(v.pág.6-A del periódico El Informador del 26 de noviembre de 2012).


Disminuir o erradicar la pobreza ha sido una de las principales promesas de las clases gobernantes en este país, no de ahora, sino de siempre. Desde la Colonia hasta los gobiernos neoliberales actuales (emanados del PRI y del PAN) siempre se ha dicho que una prioridad consiste en reducir la pobreza.

Todos han fracasado. Es vergonzoso que tras 200 años de gobiernos independientes el México de principios del siglo XXI tenga la mitad de su población en la pobreza.

Junto con la espiral de sangre y violencia con la que deja el país, el aumento de la pobreza es también uno de los saldos negativos del sexenio de Felipe Calderón Hinojosa.

Rubén Martín
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 28 de noviembre de 2012).


No creo que Peña Nieto tenga un amplio margen de acción en este mundo globalizado, con amenazas de colapsos financieros, con economías resbaladizas y una sociedad cada día más atenta, crítica y exigente. La inseguridad y el desempleo apabullante de los jóvenes requieren de verdaderos genios del arte de gobernar que encarnen en seres de intachable moralidad y preocupación por el bienestar de los demás, y con capacidad real de promover cambios en un mundo cada vez más interrelacionado y mutuamente dependiente, en un México politizado como nunca y comunicado con la magia, ¿bendición o maldición?, de las redes sociales.

Jesús Gómez Fregoso, historiador y catedrático de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.18 del periódico Milenio Jalisco del 30 de noviembre de 2012).


Los ciudadanos del mundo democrático elegimos al capitán del barco de nuestro país, algunas veces ganan los navegan a la derecha aprovechando la corriente mundial, luego nos desilusionamos y cambiamos por uno que navega contra corriente más a la izquierda, el problema es que nada cambia, tan malo unos, como otros, cada vez hay más gente decepcionada de la política y la democracia. El gran problema es que independientemente del capitán del barco que escojamos, incluso del tamaño del barco o si se va más a la izquierda o la derecha, poco o nada cambia, porque todo depende del río que es la economía mundial y el río es controlado por unas cuantas manos totalmente ajenas a los capitanes y sus barcos, el río está en manos de los tiburones financieros que sólo trabajan para su propio beneficio, pueden crear olas tan sólo para revolver el río y llevarse toda la pesca, sin importarles que muchos barcos naufraguen y mueran millones ahogados. La solución no está en cambiar de capitanes o de barco, ni en navegar más a la izquierda o a la derecha, está en que todos los capitanes se unan y agarren la sartén por el mango para controlar a los tiburones financieros, después de todo el río es de la gente y los tiburones son sólo unos invitados que aprovecharon la falta de reglas y se adueñaron de todo.

Rubén Fuentes del Campo
(v.pág.20 "Los correos del público" del periódico Milenio Jalisco del 30 de noviembre de 2012).


Peña Nieto deberá enfrentar el terrible saldo, la sangrienta herencia de Felipe Calderón Hinojosa y los rezagos de décadas, las deudas históricas con los mexicanos en materia de salud, de educación, de trabajo, de vivienda, de protección del medio ambiente, de reparto de la riqueza; deberá abatir hasta donde sea posible, hasta donde ya no alcancen las fuerzas, la pobreza y la desigualdad, la corrupción y por supuesto, la delincuencia organizada y la inseguridad que padecemos los mexicanos.

Laura Castro Golarte
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 1o.de diciembre de 2012).


En vísperas de acceder a la presidencia, el Lic.López Mateos fue abordado por un periodista extranjero que le preguntó cuál era a su parecer el mayor problema de México. Los Estados Unidos, respondió sin titubeos. Ciertamente, desde las postrimerías del régimen colonial hasta nuestros días, ese ha sido nuestro mayor problema. Territorio, recursos naturales, situación geográfica, frontera, organización política, desarrollo capitalista, soberanía, relaciones con otros pueblos, religión, cultura nacional y autodeterminación son, entre los principales, origen de nuestros problemas, variables en su intensidad, pero no omitidos en época alguna de nuestra inevitable relación y cercanía. El conflicto con los EU tiene 2 aspectos inconciliables: los afanes de dominio de los norteamericanos y nuestra voluntad invariable de ser siempre independientes.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 1o.de diciembre de 2012).


Los gobernantes durante toda la historia han sido más o menos igual de dañeros, hay pocas diferencias y lo que crea esa mínima diferencia es que entre los colaboradores cercanos hay de todo, buenos, malos y regulares, pero creo que son sueños guajiros pensar que las cosas mejoraran mucho; vea usted como, por dar un ejemplo, la deuda externa del gobierno federal durante los últimos 20 años y más o menos es la misma y no parece pasar nada.

Carlos Enrigue
(v.pág.11-B del periódico El Informador del 2 de diciembre de 2012).


A muy pocos pareció importarles lo que estaba en la cocina. Escasa una semana después de las elecciones, el EPR difundió otro comunicado donde planteó lo que iba a hacer ante "la imposición de un candidato". Pidió "dirigir la indignación a la resistencia popular", con movilizaciones, acciones políticas de masas -que se hacen con organizaciones y sindicatos-, y una lucha popular de coyuntura. "La resistencia popular no es sinónimo de violencia cuando se lucha por demandas legítimas", expuso en el comunicado. "Violencia es la que viene del Estado".

La palabra "imposición" estuvo presente en el congreso y en las calles de la Ciudad de México durante la protesta de Peña Nieto como presidente. Si se revisan las primeras declaraciones de los detenidos durante los enfrentamientos del sábado, se pueden encontrar las mismas líneas discursivas que sugirió el EPR. Lo mismo con la retórica de algunas personas públicas en la política y los medios. Es posible que sea coincidencia -aunque en política no existan las coincidencias-, y que la toma de posesión fuera el galvanizador de la inconformidad. Pero si no hay vinculación, no hay duda que se dará por los vasos comunicantes que existen entre los movimientos. Lo del sábado fue un brote insurreccional. Ya no en Chiapas o Guerrero. Fue en el corazón político de la nación.

Raymundo Riva Palacio
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 4 de diciembre de 2012).


El presidente Enrique Peña Nieto recibe a un país traumado por la violencia, con un nulo crecimiento económico y problemas de pobreza endémica y fallas fundamentales en educación, situaciones que Calderón relegó para dedicarse a su guerra personal y fallida contra el crimen.

(V.Razón y Acción del 8 de diciembre de 2012).


México está casi en el mismo lugar en los rankings que valen la pena. Revisen el PIB per cápita; los índices de competitividad del Foro Mundial de Davos; el reporte de Doing Business del Banco Mundial y los informes sobre Desarrollo Humano de la ONU. En ninguna de estas tablas estamos en los primeros 50 del mundo. Tampoco figuramos a la cabeza en América Latina. Seguimos siendo los mismos, entonces ¿Por qué tanto optimismo?

Lo mejor del gobierno entrante es que está imponiendo la idea de que los cambios son inevitables. Al discurso anterior de la imposibilidad de cambiar, está oponiendo un mensaje de la urgencia de transformación. ¿Cambios? Están los posibles y los necesarios, ¿de cuáles tendremos?

De las críticas que se han hecho a la presidencia de Calderón la más generalizada es que comenzó una "gran guerra" sin estar preparado. La justicia moral de su causa no le hacía candidato al triunfo porque, en las grandes causas, es más importante ser eficiente que tener razón.

Son muchas las propuestas del gobierno entrante y sería imposible abarcarlas todas en un artículo. Me quedo con un puñado de ellas para cerrar este texto.

¿Está listo el gobierno de Enrique Peña para hacer una redistribución masiva a favor de las personas mayores de 65 años; las jefas de familia y los trabajadores que pierdan sus empleos? Hay razones éticas para poner estos grupos en la lista de prioridades, pero el presupuesto es finito y la lista de necesidades es infinita. La duda es si el gobierno tiene la fórmula para pasar del discurso a las buenas intenciones, sin subir impuestos y sin aumentar déficit fiscal.

Quiero ser optimista, pero prefiero ser prudente.

Luis Miguel González
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 8 de diciembre de 2012).


La educación en México es deficiente, como se ha señalado en reiteradas y documentadas ocasiones. El problema, dejado crecer sin control, tiene raíces fácilmente visibles: carencia de proyecto de nación, políticas educativas erráticas, pobre aprecio por el trabajo de los educadores y un presupuesto maquillado para lograr las cifras de países desarrollados, escenografías para la estadística y dineros que no alcanzan para la dimensión de las necesidades, administradores de la educación que no tenían idea, menos conocimiento de este importante sector.

Los responsables de las políticas educativas y de su implementación han evadido las fallas y las ausencias de la federación, de los estados, de los administradores de la educación y de los medios de comunicación televisivos. Todos a una, Fuenteovejuna, han tejido por varios sexenios la telaraña educativa que tiene atrapado el crecimiento de la población. Y en este ocultamiento que se han permitido los designados de altos salarios, las culpas han sido conveniente dirigidas a un solo punto: los maestros.

Sin embargo, son los maestros, quienes enfrentan la problemática cotidiana -estudiantes lastimados- de un sistema en el que la economía ahoga, lo social ha sido abandonado y lo humano está a la venta en las distintas formas de comercializar la vida. Padres a quienes se les ha truncado la capacidad de educar haciéndolos creer que dejar ser, que no poner límites es lo ‘cool’, en una vida regida por infomerciales, doblegada por el consumismo y dañada por la falta de valores.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 15 de diciembre de 2012).


México dará el paso al desarrollo cuando el ingreso per cápita crezca más allá de los 15,000 dólares anuales y se conforme una clase media sólida fuertemente implantada al sector financiero y a la economía global.

Muchos pasos se están dando en esa dirección al fortalecer la bancarización, impulsar el crédito y, sobre todo, generar empleos.

Pero la piedra angular está en la formalización de la economía subterránea, mediante esquemas fiscales y operativos innovadores.

Luis Ernesto Salomón, doctor en Derecho
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 30 de diciembre de 2012).


Arriba al poder en México otro primer mandatario que no gobernará un Estado fácil, ni una idílica Isla Barataria concebida por la imaginación de Miguel de Cervantes Saavedra para ser gobernada por su fiel escudero Sancho Panza. El país que le encomienda el voto popular, es una nación con 60% de miserables, 6 millones de analfabetas, generaciones enteras de jóvenes sin acceso a la educación superior, 100,000 muertos y desaparecidos en una guerra perdida contra narcotraficantes y delincuentes comunes cuyo poder se ha multiplicadoen 6 años; una corrupción penetrante como las humedades en todas las actividades públicas; el mas grotesco contraste entre el puñado de ricos y el universo de pobres próximos al pauperismo...

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.Razón y Acción del 12 de enero de 2013).


El sistema político mexicano ha creado un auténtico monstruo: ese entramado de intereses clientelares y corporativos que, hoy mismo, se interponen en el camino hacia la modernidad y que representan el más formidable obstáculo a las posibles reformas que pueda intentar llevar a cabo el Presidente de la República.

Imaginen ustedes que alguien pretenda resolver, por ejemplo, un asunto tan elemental como el de esos trabajadores que no recogen la basura en la delegación Miguel Hidalgo del Distrito Federal si los vecinos no sueltan una cuota extra siendo que éstos ya han solventado el servicio al pagar los impuestos que cobra el gobierno de la capital; o que quiera acabar con la práctica de transportar los combustibles de Pemex en camiones cisterna a un precio que resulta tremendamente oneroso para la "empresa de todos los mexicanos"; o que se proponga sanear las finanzas de un ISSSTE que gasta la mitad de sus presupuestos en jubilaciones y otra cuarta parte en la nómina de sus empleados (si restamos los suministros y los adeudos, queda una cantidad ridícula para brindar servicios médicos a los derechohabientes a pesar de que esa atención es una de las razones de ser del instituto); o que pretenda que los maestros se sometan de verdad a pruebas determinantes para ver si pueden seguir ocupando una plaza en el sector público; o, para no seguir con una lista tan interminable como desalentadora, que decida enfrentar a los monopolios que se reparten alegremente sectores enteros de la economía nacional.

Ese personaje ficticio necesitaría de poderes absolutos para desmontar, paso a paso, una inextricable maraña de canonjías y beneficios que cada uno de los cuerpos defendería con la mayor saña: ya puestos a imaginar escenarios imposibles, fantaseen, amables lectores, con las visiones de una Ciudad de México sin recolección de basura, de regiones enteras estranguladas por la falta de combustible y de enfermos sin atención médica... No es muy difícil, a decir verdad: ya tenemos a miles de niños que se quedan sin ir a la escuela cada vez que los maestros morelenses, oaxaqueños o michoacanos deciden negociar sus condiciones laborales. Vivimos sometidos a la permanente extorsión de grupos que imponen, con total impunidad, sus provechos particulares a los intereses generales de la nación. Dicho en otras palabras: en México cuentan más los beneficios de los maestros que los derechos de los niños. No creo que se puedan alcanzar mayores niveles de vileza en un país pero, curiosamente, nuestras conciencias ciudadanas no parecen muy sacudidas y nos acomodamos con asombrosa facilidad a este estado de cosas.

Carlos Salinas de Gortari, al poco tiempo de asumir la Presidencia de la República, encarceló a un líder sindical que parecía tan poderoso como intocable. Pero en ningún momento intentó siquiera terminar con los usos y costumbres de unas agrupaciones que siguen siendo, hasta hoy, profundamente antidemocráticas y de una escandalosa opacidad en lo que se refiere al manejo de las cuotas de los trabajadores. Tampoco implementó exigencias para un mejor desempeño de la burocracia del Estado ni modificó la estructura clientelar del antiguo régimen. Y estamos hablando, aquí, del último de los presidentes todopoderosos que hubo en México y de un hombre que tenía, de cualquier manera, claros designios de cambio. Pues bien, Peña Nieto se encuentra en una posición bien diferente: carece de los antiguos poderes y no cuenta con una mayoría parlamentaria para llevar a cabo transformaciones de fondo pero, sobre todo, tendría que chocar frontalmente con unos intereses corporativos tan profundamente arraigados que es muy difícil imaginarlo solo en la tarea. Es decir, necesitaría de unos compañeros de ruta bien decididos y dispuestos a afrontar, desde espacios políticos diferentes al suyo, los costos de tomar las decisiones. Solamente así, como parte de un gran esfuerzo común, podemos pensar en que se llevarán a cabo las grandes reformas. De otra manera, seguiremos como hemos estado estos últimos años: postrados y sin crecer, mientras otros países nos van dejando atrás.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 13 de enero de 2013).


Este país es muy extraño: no solo hay una impunidad escandalosa, sino que los ciudadanos, por lo general, carecemos de derechos verdaderos porque no contamos con certezas jurídicas, y los servicios que nos otorga el Estado son esencialmente deficientes. Entre una cosa y la otra, no podemos, por ejemplo, exigir cuentas a unos gobernantes que se enriquecen con absoluto descaro, no nos ha sido asegurada una garantía elemental como la seguridad pública, no disponemos de un aparato judicial confiable y vivimos en un ambiente de permanente desorden.

Es cierto que el entorno guarda una apariencia de razonable normalidad pero basta con escarbar un poco en la escenografía para encontrar toda clase de irregularidades; y es igualmente verdadero que existe un México que funciona y que logra competir exitosamente, a pesar de todo.

Pero, en fin, así como están las cosas uno pensaría que la gran prioridad de las autoridades sería la reparación, urgente, de nuestra maltrecha ciudadanía, y esto, implementando políticas públicas razonables; asunto, simplemente, de comenzar a cumplir con la mera tarea de gobernar con eficiencia y honradez. No hay que inventar el hilo negro ni tampoco ir demasiado lejos.

Pues bien, he aquí que, en este país que les digo, donde ocurren a diario innumerables arbitrariedades y abusos, las autoridades de una demarcación de la capital ni siquiera pueden tomar -con la más perfecta tranquilidad de conciencia y en pleno ejercicio de sus atribuciones (digo, para eso, para ocuparse de la cosa pública, para eso fueron elegidas libre y democráticamente por los ciudadanos)- la decisión de instalar parquímetros en las calles.

Estamos hablando, señoras y señores, de una auténtica nimiedad, algo así como poner farolas para iluminar una plaza o cambiar una parada del bus porque está excesivamente cercana a la anterior. Resulta, sin embargo, que la cuestión devino en un asunto irremediablemente "político" -empleado este desacreditado término en el peor sentido de la palabra, es decir, en la acepción de "politiquería"- y que llegó inclusive a discutirse acaloradamente en el congreso local.

En este embrollo, faltaría más, hace acto de presencia una figura: la de ese ciudadano que dice no a todo y que se opone por principio a lo que sea, desde el establecimiento de un pequeño centro comercial hasta la construcción de un aeropuerto o de una gran central hidroeléctrica. Ese personaje de la vida nacional, inconforme perpetuo y soberanamente desentendido de los intereses generales, es el cliente por excelencia de los políticos de turno quienes, sagazmente, transforman cualquier asunto -municipal, administrativo, normativo, urbanístico, técnico o ecológico- en una "causa social". Así, han dejado de construirse en México varias obras importantísimas y se ha agudizado el nefasto estancamiento de una nación cuyos habitantes, lo repito, se acomodan perfectamente a toda suerte de atropellos mientras que, paralelamente, exhiben una combatividad tan dañina como absurda.

Ahora bien, en un asunto como éste las autoridades municipales podrían hacer una declaración frontal sobre sus preocupaciones reales: es probable que les importe más, por ejemplo, el bienestar de los grupos que bloquean los espacios de las vías públicas y que cobran a los automovilistas por estacionarse -estamos hablando de los llamados "franeleros" que, en los hechos, han privatizado totalmente las calles de la ciudad y cuya actividad significa una suerte de extorsión- que los provechos que se puedan obtener de que el aparcamiento de los coches esté gestionado por una empresa. Digo, es meramente una opción de políticas públicas en función de ciertos intereses que, así como puedan parecer de concernidos los funcionarios en el tema de servir a los ciudadanos, son tal vez más importantes para ellos: no sería la primera vez que las políticas clientelares prevalecen sobre estrategias más beneficiosas como ésta, la de reglamentar y ordenar el aparcamiento de coches en las saturadas calles de 2 barrios de Ciudad de México. Después de todo, la economía informal sirve de válvula de escape a las clases más desprotegidas de la sociedad mexicana. Y, de la misma manera, no todos los intereses son ilegítimos: el vecino de la Roma que no tiene cochera y al que no le pueden ofrecer más que un espacio de parquímetro para que estacione legalmente los autos de su familia tiene todo el derecho a pedir que se le escuche.

Pero, más allá de estas últimas consideraciones, constatamos, una vez más, la persistente presencia de una muy funesta combinación: ese coctel constituido, a partes iguales, por los intereses corporativos, el ciudadano desobediente, la demagogia populista y la cobardía de unas autoridades que no se han enterado, a estas alturas todavía, que gobernar es poner orden, aunque a alguna gente no le guste. Pues eso.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 20 de enero de 2013).


Desde hace muchos años las opciones han ido escaseando para quienes tienen menores ingresos: la caída de la calidad de la educación pública ha ido de la mano con la de la salud pública, con los ingresos, con los servicios indispensables para sobrevivir en las grandes ciudades o en el campo. Ha habido, es verdad, programas con los cuales se ha intentado, a veces con mayor o menor éxito, paliar esa caída: Solidaridad fue un magnífico programa social que logró poner el acento en las comunidades e integró a muchas de ellas al mercado y le dio a otras un sentido de identidad que se había perdido. Oportunidades cambió el acento y lo puso en los individuos: dio apoyos importantes que han servido para reducir las alarmantes carencias de muchos, pero no fue suficiente. En aquel viejo dilema entre entregar un pescado o enseñar a pescar, ambos programas apostaron cada uno a su propia lógica, descubriendo que en nuestra circunstancia se necesita la enseñanza para construir el futuro pero también el pescado cada día para sobrevivir.

Avances más sectoriales ha habido muchos: en el sexenio pasado lo que se logró en el sector salud fue notable. Obviamente no es suficiente, pero se estableció una base diferente, más sólida sobre la cual comenzar a construir. Lo que se hizo durante mucho tiempo en educación también fue notable, por más que ahora se lo olvide. El nuestro era en los años 20 y 30 un país de analfabetas. Hoy tenemos que transformar esa base educativa que comienza a tener hoyos por todas partes, en una educación de calidad, pero que continúe siendo pública y laica. No puede haber calidad educativa con niños y maestros con hambre, en escuelas sin baños, sin aulas, sin pupitres, sin electricidad. Por supuesto que debe haber evaluación, mediciones, una sana competencia cualitativa entre alumnos, maestros, escuelas. Es la diferencia entre una sociedad basada en la meritocracia y una sociedad de élites hereditarias.

Por supuesto que la reforma hacendaria y fiscal, la energética, las reformas laboral y educativas son trascendentes. Pero todo el andamiaje de desarrollo que se quiere impulsar necesita un piso, y ese piso es que nadie en este país pase hambre. Pobres hay y habrá, desigualdades también, trasciende a una administración y termina siendo una parte inherente a cualquier sociedad. Pero no puede haber pobreza extrema ni hambre y menos en los números en los que lo sufrimos cotidianamente.

Ahí está nuestro verdadero desafío: acabar con el hambre y la pobreza extrema impulsando el desarrollo y la competitividad, para rebasar el simple asistencialismo.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.3-A del periódico El Informador del 22 de enero de 2013).


Se dieron a conocer los resultados de un nuevo estudio de los hábitos de lectura de los mexicanos. La encuesta, que si cumple algún fin es el de subrayar lo evidente, se presentó bajo el título «De la penumbra a la oscuridad» -como si no lleváramos ya un buen rato en las tinieblas, desde tiempos de la Colonia, al menos, si bien antes las cosas tampoco eran muy luminosas que digamos-, y fue realizada por una asociación civil llamada Fundación Mexicana para el Fomento de la Lectura.

Si cuando Felipe Calderón tomo posesión 43 mexicanos y cacho de cada 100 admitían no leer, ahora que llegó su relevo se les sumaron otros 10 y fracción. ¿Qué pasó? Las respuestas son incontables: puede que hayamos andado demasiado ocupados esquivando balazos y sacándole a los narcobloqueos, viendo de dónde sacar para comer, pegados a la tele, marchando, metidos en Facebook, en huelga, sacando agua de la sala por las inundaciones, padeciendo los vericuetos de la burocracia, mensajeando, esperando el camión, atascados en el tráfico, sacando cita para sacar ficha para el seguro, renegando de las estupideces de los políticos y atosigados por la catástrofe de país en que vivimos como para haber tenido ya no deseos, sino paciencia de pensar en leer. Los organizadores de la encuesta sólo atinan a concluir que «no se están formando lectores desde las escuelas». Vaya novedad.

De las notas publicadas al respecto no se saca en claro que la encuesta se haya ocupado de discernir las causas de esta situación. Tal vez no haga falta, porque están a la vista: en México no hay condiciones para que la gente lea porque la educación básica es un desastre, los libros son caros, las librerías y las bibliotecas escasean y en general están mal abastecidas, a las autoridades no les importa poner remedio (no les conviene) y la gente, cuando no tiene que estar ganándose la vida, prefiere ver la tele. ¿Leer? No se puede.

José Israel Carranza
(v.pág.5 de la sección "gente!" del periódico Mural del 24 de enero de 2013).


Ya se aprobó la reforma laboral con su doble filo y pasó la reforma educativa, lo que sigue ahora no debería ser otra reforma, sino el cumplimiento de algunas de las promesas que esta administración hizo en tiempo de campaña.

Lo que se esperaría ahora no es la reforma fiscal, con la espada suspendida de la generalización del IVA, sino la mejora real de la calidad de vida de los mexicanos con un poco de tranquilidad. Pero parece que esto es algo que hasta hoy no sucede cuando en muchos puntos se ha recrudecido la inseguridad.

Bajo las actuales condiciones lo más urgente es que los mexicanos sientan una mejora real en su calidad de vida, en su seguridad, en la recuperación de los espacios públicos, en empezar a confiar en los cuerpos policiacos, y de esto: nada se ha hecho. Si bien se espera mucho las reformas aprobadas y se desea que realmente ofrezcan las bondades que prometen, sin embargo, la población espera ver resultados del trabajo sexenal en muchas otras áreas, para ellos más urgentes, que no dependen de legislaciones.

Porque se confía que el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el polémico caso Cassez, sirva para que los procesos judiciales sean desde ahora en adelante pulcramente cuidados, pero también se teme que puedan caer en un manejo al arbitrio del presidente en turno. Porque en este caso, a la opinión pública le ha golpeado el resultado, uno que ofrece beneficios inmediatos a una ciudadana extranjera, recibida como heroína, pero que han lastimado, en cambio, a las víctimas de secuestro.

Tanto las reformas como el fallo de la Suprema Corte seguro han tenido las mejores intenciones, pero la verdad es que para la población no sólo todo sigue igual, sino que en muchos casos su realidad ha empeorado, como es el caso de la violencia en el Estado de México y la truncada esperanza de justicia para los secuestrados. Luego, sería de muy poca sensibilidad política que bajo esta dura realidad, en la que la población vive cotidianamente, se pretenda seguir con más reformas sin antes dar muestras de que a las autoridades les preocupa y ocupa el bienestar de los mexicanos.

Porque pareciera que tratan de acabar con la enfermedad matando al paciente... ciudadano que ya no encuentra salida, ni a la inseguridad, ni a la injusticia, ni al desempleo. Porque está bien la Cruzada Nacional contra el Hambre, es un programa que pretende pagar la deuda por mucho tiempo pendiente, pero no es suficiente para una ciudadanía que votó esperando un cambio de vida positivo y, hasta hoy, además de legislaciones, no lo ha visto, mucho menos sentido.

Porque muestra de inteligencia política sería tomarse una pausa en esta ola de reformas y centrar todas las energías, tiempo y capacidad para modificar el entorno de violencia e inseguridad que aqueja a los mexicanos.

Porque muestra del cumplimiento de promesas sería generar empleo incentivando a las pequeñas y medianas empresas. Y ofrecer a la población ejemplos donde la impunidad se castigue. Y, entonces sí, la ciudadanía podrá confiar y dar el aval para más reformas, pero antes los actuales administradores deben recordar que el movimiento se demuestra andando y hasta hoy, aún con las reformas, todo sigue igual.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 26 de enero de 2013).


El problema, señoras y señores, es que no tenemos manera de defendernos porque, hasta nuevo aviso, México es un país que encarcela a demasiados inocentes y que deja en libertad a demasiados culpables. Quien quiera arremeter contra Francia y denostar a sus ciudadanos tendrá primero que reconocer que los franceses no linchan gente en las calles, no queman vivos a operarios de gasolineras y no entierran en fosas comunes a los extranjeros que cruzan su territorio (hablo de los centroamericanos que se adentran en estos pagos, estimados lectores) luego de haberlos masacrado salvajemente porque no los pudieron extorsionar o reclutar en sus filas.

Los magistrados de nuestro tribunal constitucional, al invocar la figura del proceso debido, han comenzado a restaurar la decencia de un país bárbaro y desordenado al que le falta todavía mucho camino por recorrer. Enhorabuena, señores ministros.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 27 de enero de 2013).


Las células cancerosas evitarán que otros tumores se formen. Los caballeros medievales saqueaban a los mismos civiles que acaban de defender contra invasores, y barrios gobernados por la Mafia italiana tenían los más bajos niveles de crimen.

Algo similar ocurría en México: ciudades dominadas por el crimen tenían menores índices delictivos... si todos pagaban sus cuotas y se callaban las bocas, que cuando el gobierno federal se negó a seguir compartiendo el Estado, y los impuestos, con las mafias.

Luis González de Alba
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 27 de enero de 2013).


El caso Cassez ha catalizado la falta de confianza en las instituciones: que nadie se engañe creyendo que ese 87% que rechaza la liberación de la joven secuestradora francesa se limita sólo a expresar su falta de credibilidad en la Corte: se extiende a todas las instituciones gubernamentales y en muchas ocasiones el discurso, intentando protegerlas, termina dañándolas más.

Hoy se acumulan varios focos rojos en el horizonte que no deberían ser subestimados y que terminan relacionándose con el que la gente sigue considerando el mayor problema para su vida cotidiana: la seguridad. Un listado rápido nos muestra que los detenidos el primero de diciembre por los actos de vandalismo más duros que ha sufrido la capital en mucho tiempo, están, todos, en libertad: están relacionados con grupos armados. Que los que realizaron actos similares en Guerrero o Michoacán gozan del mismo privilegio: ellos también pertenecen a los mismos grupos. Que se promulgó una ley de víctimas que lastima a las verdaderas víctimas porque las equipara con quienes se convirtieron en realidad en sus victimarios, y porque en última instancia es absolutamente inoperante, inaplicable. Para terminar de agraviar a las víctimas, se desprecia la relación con las agrupaciones que han trabajado en el tema todos estos años y se privilegia con un grupo que tiene una agenda política e ideológica respetable, pero muy ajena al tema, el de Javier Sicilia, el cual a su vez también tiene relación con los grupos antes señalados. En este contexto reaparecen los zapatistas, luego de unas largas vacaciones y desde el nuevo gobierno de Chiapas se le apapacha y dice que hay que cumplir "completos" los acuerdos de San Andrés, lo que le quitaría, en los hechos, la soberanía al Estado federal y al estatal en varios espacios territoriales.

En Guerrero, en la Costa Chica y en otros puntos, ante la inoperancia de las autoridades aparecen grupos armados que dicen ser de autodefensa de la población, aunque nadie sabe de dónde sacaron las armas y a quién responden: en realidad se trata de una mezcla de grupos armados de la guerrilla, derivados del EPR y el ERPI y de organizaciones paramilitares, como la que encabezó Rogaciano Alba, que se siguen disputando el estado, algunos dicen que a nombre de 2 grandes grupos delincuenciales.

Ese conflicto se traslada al Estado de México e Hidalgo, donde se siguen escenificando enfrentamientos entre las franquicias locales de los Zetas y el cártel de "El Chapo". Y al mismo tiempo, se dan varios secuestros muy preocupantes en el ámbito local en distintos estados realizados por grupos que no queda claro que sean de simples delincuentes.

Nada de todo lo que dijimos está fuera de control. Son problemas, temas, historias que están incubándose, que se pueden mantener en estado latente o simplemente estallar cuando menos se lo espera.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 29 de enero de 2013).


¿Cómo es posible tanta saña en mi país? Desde que leo la primera nota acerca de la desaparición del grupo musical en Nuevo León, presentí lo peor y sucedió.

Entre las mafias no hay lugar para el perdón, la piedad ni el respeto a la vida y la persona, y no hablo sólo de las mafias del narcotráfico, actúan igual las empresariales, las políticas y hasta las religiosas; entre ellas sólo privan los intereses que les permiten su tren de vida de lujos y privilegios. Estoy abrumado.

Ésta no es mi sociedad, no es mi gobierno ni mi país; es un lugar copado por sinvergüenzas, cínicos y desalmados guiados por la acumulación de poder y de dinero. Lo veo reflejado en los jóvenes delincuentes enfundados en sus camisetas Polo que presentan las televisoras y también en los trajeados como el (así, con minúsculas por favor) señor andrade garín, ante los diputados.

Francisco Rojas Arias
(v.pág.4 "Cartas del lector" del periódico Mural del 31 de enero de 2013).


Desde 1996, por graciosa concesión y manifiesta debilidad de una Presidencia que tiene que ceder a una oposición mayoritaria en el Congreso de la Unión o en el cual el partido del presidente no puede para sacar adelante reformas constitucionales.

En tiempos de alternancia , la Constitución no ha podido asegurar equilibrio y colaboración entre poderes, como tampoco gobernabilidad con observancia a lo ahí estatuido, o sin que implique el sometimiento de los poderes de la Unión a los poderes fácticos o a los partidos políticos.

Además, nuestra ley fundamental es un obstáculo para la gobernabilidad por ser más programática que estructural (parece más bien plataforma electoral de un partido político); por no incentivar la cooperación entre poderes; y por no favorecer la responsabilidad política ni la rendición de cuentas de los gobernantes.

Giovanni Sartori, refiriéndose al caso de los Estados Unidos, ha dicho que su sistema político "funciona, o ha funcionado, a pesar de su Constitución y difícilmente gracias a su Constitución". En el caso de México, puede afirmarse que los gobiernos no funcionan gracias a la Constitución y que cuando funcionan, debe ser a pesar de su Constitución. Como las condiciones actuales no permiten el surgimiento de un nuevo dictador, lo que se tuvo hasta el año pasado, fueron presidentes paralizados, "acotados", débiles, o como se les quiera llamar.

Javier Hurtado
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 2 de febrero de 2013).


¿Pudo ser un atentado? Sin duda, aunque pareciera demencial hacerlo en ese lugar y a esa hora fuera de que se buscara conscientemente provocar un alto número de víctimas. ¿Quién hubiera podido cometerlo? Cualquiera de los grupos que desde hace tiempo están realizando tareas desestabilizadoras: el primero de diciembre fue una demostración de ello; las acciones que no se conocen públicamente, pero que se han dado en varios estados de la república son otra. Puede ser también, y es muy probable que así haya sido que se trate de un mero accidente, pero no deja de crear suspicacias que haya sido en las oficinas centrales de Pemex el día anterior a que comience en el congreso un periodo ordinario donde, el tema de la reforma energética, si bien no se presentará en estos días sigue siendo uno de los dos principales temas de agenda sexenales.

Muy probablemente haya sido la explosión un accidente, pero en el inconsciente colectivo el temor a un acto desestabilizador está muy presente, y como hemos dicho muchas veces el fantasma del 93-94 sigue sobrevolando una realidad que puede ser muy distinta, que puede haberse transformado sustancialmente, pero que sigue siendo la que permea el recuerdo de la última etapa del priismo en el poder.

Muy probablemente estemos ante un accidente, pero lo que sucede es que estos mismos días hemos hablado de cómo existen una serie de focos rojos (o ambar, el color que se desee) que están encendidos y que trascienden la voluntad pacificadora de la nueva administración. Y la gente lo percibe por debajo de ese optimismo generalizado que ha despertado el inicio de la misma: pareciera que debajo del optimismo y de las buenas expectativas siempre estamos esperando el golpe, siempre está presente la amenaza que hace pensar lo peor… y resulta que esa percepción se ha convertido en realidad tantas veces que es difícil suponer otra cosa.

Los focos rojos ahí están: la demostración provocadora del primero de diciembre; la reaparición un poco más que extraña del zapatismo, luego de más de un década de silencio; la presencia de grupos armados que están operando, reconocidos o no, en distintos puntos del país, incluidos algunos secuestros de personajes o familiares de éstos, en ámbitos locales que no han llegado a los medios, pero que eso no los hace menos un aspecto a tomar muy en cuenta; ahí están las amenazas del SME luego del dictamen de la Suprema Corte; así se suman eventos, acciones, hechos que pueden no estar relacionados entre sí, pero que evidentemente si están concatenados pueden impulsar un ambiente de desestabilización, un escenario propicio para la misma.

No sabemos qué sucedió en Pemex e insistimos, lo más probable es que haya sido un accidente, pero los focos rojos deben ser atendidos y en la medida de lo posible apagados para evitar la incertidumbre.

Resulta incompresible, por ejemplo, que las primeras reacciones del sindicato petrolero hayan hablado de una explosión generada por la falta de mantenimiento de las instalaciones de Pemex en una caldera que, por una parte, no se encuentra en el lugar donde se dio la explosión, y segundo que no se sabe si sucedió. ¿Cómo puede el sindicato hacer una suposición sobre lo ocurrido sin saber a ciencia cierta qué ocurrió? Sólo para lucrar con la tragedia, para llevar, en medio de ella, agua para su molino.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.3-A del periódico El Informador del 4 de febrero de 2013).


El humor social actual tiene un fuerte contenido de escepticismo y pasividad. Para muchos todo está mal, muy poco hay que esperar y nada hay que hacer. Esto no solo tiene que ver con los gobernantes, sino con la realidad que viven las personas y las familias, quienes en sus dificultades han perdido esperanza y ánimo de participación. El discurso político es corresponsable del desaliento. Frente al problema padecen muchos. La propaganda de gobiernos y legisladores sobre grandes realizaciones -reales o imaginarias- generan un desencuentro serio entre la sociedad y el poder público.

Federico Berrueto
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 10 de febrero de 2013).


Hay límites a lo que los gobernantes pueden efectivamente hacer.

Como ciudadanos, les permitimos que se hagan de la fuerza necesaria para hacer cumplir las leyes y reglamentos que entre todos hemos de alguna manera aprobado, y nuestra colaboración se reduce a ejercer nuestras libertades y exigir nuestros derechos dentro de los límites establecidos por la ley.

El tamaño de un gobierno depende entonces del tamaño de nuestros incumplimientos y desacatos.

Si en algunas de las actividades económicas y sociales que realizamos los ciudadanos nos comportamos razonablemente bien, la cantidad de gobierno y regulaciones que necesitamos en ese campo se reducirán considerablemente. Es obvio: a menos ladrones, menos policías; a menos disputas, menos tribunales, etc.

Pero cuando las cosas van mal, es iluso pensar que el país cambiará simplemente porque cambiamos de gobierno, o porque se hagan nuevas leyes y reformas constitucionales.

México cambiará sólo si los mexicanos adoptamos actitudes distintas y provocamos cambios culturales en nosotros mismos, porque hasta ahora, lo que hemos hecho es buscar a un líder o a un partido político que haga cambios, mientras nosotros seguimos igual; alguien que "se sacrifique" por nosotros y que tenga las cualidades que no queremos tener.

Por ello es que, de tiempo en tiempo, aparecen candidatos al puesto de mesías, y con apoyo de las mayorías, porque siempre será más fácil esperar que otros hagan por nosotros lo que no somos capaces de hacer por nosotros mismos.

Partamos de una realidad: para que un gobierno sea eficiente y honesto se necesita que los puestos públicos sean ocupados por personas eficientes y honestas, y que éstas traten a su vez con ciudadanos honestos.

Un gobierno funcionará mejor en la medida en que la mayoría de los gobernados no violemos los acuerdos fundamentales (leyes y reglamentos) que permiten una convivencia cívica y pacífica.

Si una gran mayoría de ciudadanos fuésemos capaces de acatar la ley por nosotros mismos, necesitaríamos muy poco gobierno. La realidad es que no lo somos, y por ello lo necesitamos, y como los puestos públicos, salvo honrosas excepciones, son ocupados por personas emanadas de esa misma sociedad incapaz de cumplir la ley por sí misma, es que tenemos el gobierno que merecemos.

El día que nuestra sociedad esté compuesta mayoritariamente por buenos ciudadanos tendremos buenos gobiernos.

Mientras tanto, mientras construimos una nueva generación de mexicanos -y siempre y cuando los eduquemos diferente- lo único que podemos hacer es apostarle a la excepción. A que los gobiernos en turno estén formados por ciudadanos excepcionales. Y, es triste decirlo, pero en nuestra actual situación, un ciudadano excepcional es simplemente aquel que se somete por voluntad propia al imperio de la ley.

Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.6 del periódico Mural del 14 de febrero de 2013).


Emilio Botín, luego de reunirse con Peña Nieto, dijo que "México es hoy una de las claras historias de éxito de la economía mundial". Es una sentencia extrañamente positiva en estos tiempos de autoflagelación nacional pero, ¿de qué país está hablando el presidente de Banco Santander?

Ese hombre, más allá de que se haya personado en estos pagos para apuntalar la estructura de su negocio, sabe lo que está diciendo: está hablando de una realidad tan tangible como los millones que va a invertir en la apertura de 200 nuevas sucursales y lo hace, encima, en su condición de primerísimo responsable de la 4a. mayor entidad bancaria del mundo entero.

Los manifestantes estadunidenses que protestaron en Nueva York contra las consecuencias de las trapacerías perpetradas en Wall Street y los "indignados" españoles del Movimiento 15-M que ocuparon la Puerta del Sol en Madrid (y que organizaron acampadas en más de 50 ciudades a lo largo y ancho del Reino de España) son la expresión de un enorme descontento social. Nunca han conocido, sin embargo, la precariedad de los que viven en las zonas marginadas de México, Brasil o Perú. Y es justamente en este sentido que se puede uno preguntar dónde han estado esos presuntos éxitos de nuestra política económica y, sobre todo, plantearse también cuánto camino falta todavía para que un anuncio de inversiones por parte de uno de los bancos más importantes del planeta signifique una verdadera buena noticia para los mexicanos.

Resulta, con todo, que México es también el país donde unos encapuchados son perfectamente capaces de tomar por asalto las oficinas de una universidad sin que nadie pueda restablecer el orden que necesita un centro de estudios para poder seguir impartiendo enseñanzas a sus alumnos; es también el territorio privilegiado de todas esas tribus que paralizan las ciudades y que provocan colosales daños a la economía; es, finalmente, una tierra de permanentes agitaciones y algaradas de grupos que se oponen, por principio, a cualquier atisbo de modernidad.

No es ésta, con perdón, la historia de éxito que reconoce el señor Botín. Advertimos ahí, una vez más, el drama de un país irremediablemente dividido por la desigualdad. Un país, desafortunadamente, que no figura en las estimaciones de los grandes inversores del exterior aunque estén dispuestos a soltar despreocupadamente sus capitales...

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 17 de febrero de 2013).


Hay un México siniestro que no sólo agravia, ultraja y mata a personas sin temor de ser capturados ni limitación alguna a sus conductas perversas, sino a un México víctima, un México inerme y pasmado que exige eficacia en la investigación y castigo ejemplar de los responsables.

Jacobo Zabludovsky
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 18 de febrero de 2013).


"El PRI ganó por el problema de la inseguridad", me dijo ayer con certeza de opinión la directora de mercadotecnia de una empresa global estadunidense con ventas millonarias en México. Yo argumenté que mucho de lo que hoy vemos ya lo habíamos atestiguado los últimos 2 o 3 años: misma fortaleza macroeconómica hoy que con Calderón; mismo atractivo para las empresas extranjeras hoy que hace un año. Mejoró, dije, la capacidad negociadora del nuevo gobierno. Pero rápidamente atajó el director general de la firma global: "Lo que hay ahora es un manejo profesional de la comunicación", aseguró; "No puedes estar viendo a los descabezados diario", señaló.

Este es un tema que prácticamente todos los directores de las empresas internacionales operando en México están abordando durante estos días. Palabras más, palabras menos, todos dicen que la estabilidad macroeconómica y las oportunidades de negocio que se daban en el sexenio anterior también están ocurriendo en este. Las cosas no han cambiado,,, pero curiosamente se ven mejor.

El PIB crecerá menos este año, es prácticamente un hecho, pero la gente piensa que la economía va mejor. Un sinsentido.

¿Es magia? ¿Es atribuible, como dijo el director de la multinacional, a un "manejo profesional" de la comunicación? ¿Es que los mexicanos vivimos anestesiados, hipnotizados por el manejo de las palabras del equipo en el poder?

Carlos Mota
(v.pág.2 del periódico Milenio Jalisco del 22 de febrero de 2013).


La quiebra ética de nuestro país es muy profunda y viene de muy antiguo... Nadie resulta inocente en el gradual y catastrófico desplome de nuestra ética. Los ciudadanos han sido responsables con su apatía y su silencio cómplice, con su falta de grandeza humana que se sacia con la bazofia que le dan Televisa y TV Azteca, al no ofrecer resistencia a tanta iniquidad, permitiendo de hecho que se desfondara la honra de nuestro país. Recordemos que el ejercicio de una ciudadanía responsable, es la manera de ayudar a que amanezca.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 23 de febrero de 2013).


Un escenario representativo de lo distópico lo podemos encontrar en las películas de Mad Max, con un entorno desordenado, con una sociedad que se desmorona y con pandillas que dominan las carreteras y que hacen lo que literalmente les viene en gana en los pueblos que se les atraviesan. Es de suponer que para crear la ficción de Mad Max, el escritor imaginó que un entorno de deterioro social simplemente absorbe todo y a todos, y que de alguna manera inhibe conductas colectivas organizadas para frenar la debacle hasta llegar a ese escenario de caos, muerte y destrucción.

Sirva entonces como una suerte de catarsis el imaginar escenarios distópicos, por ejemplo, a una pareja de jovencitos que son sorprendidos por unos patrulleros; un oficial los somete a revisión por "sospechosos" y en el lance, otro de los uniformados viola a la jovencita. Los dejan ir y luego la madre de la agredida pide auxilio a la policía. La patrulla que atiende el llamado es precisamente la de los agresores que para agigantar su fechoría, matan al joven.

O bien, un viaje en autobús por alguna carretera, digamos que del norte del país, un retén de delincuentes, de alguna de las cerca de 70 bandas del crimen organizado que mantienen una guerra entre sí y contra el Estado y que por absurdo que pareciera, son literalmente los dueños de las vías en varias decenas de municipios. Roban y secuestran a un grupo de maestras. Las violan, asesinan y abandonan sus cuerpos en un paraje serrano. Oficialmente de los agresores nada se sabe, salvo el dicho de otros afectados que sostienen haber sido agredidos en el mismo retén.

Y ya de plano para rendir tributo a la cinta australiana en la que debutó el hoy casi sexagenario Mel Gibson, una postal en la que alrededor de 20 comunidades deciden crear una suerte de milicia, "policía comunitaria" para asegurar un mínimo de seguridad, en los términos en los que la entiendan, ya que el Estado, los 3 órdenes de gobierno simplemente son incapaces de hacerlo.

Son postales que en su suma (y sin contar la frecuencia) ofrecen al escritor los elementos para proyectar un escenario de ficción distópica en el que el principio de arranque es que el Estado se encuentra rebasado y los ciudadanos quedan a merced de una sola ley, la de la selva. El único detalle es que las tres postales referidas, entre centenares más, no surgen de la imaginación, sino que se encuentran en la realidad de la cotidianeidad mexicana. Son tres hechos que por desgracia no proyectan un futuro de desorden, sino que ejemplifican un presente, el nuestro.

Alejandro Irigoyen Ponce
(v.pág.7-A del periódico El Informador del 25 de febrero de 2013).


Los denominados grupos de autodefensa han significado para el gobierno federal y su partido un golpe importante, porque relacionan al país con la ingobernabilidad, con la corrupción, la complicidad, la impunidad y con la ineptitud...

Vicente Bello
(v.pág.6-A del periódico El Informador del 4 de marzo de 2013).


El compromiso de combatir la corrupción desde la fuerza del Estado es una de las frases impactantes de todo discurso político que se respete y tenga deseos de poner en sus hombros el manto de la credibilidad.

La detención de Elba Esther Gordillo se inscribe en esta estrategia y su captura tiene más de una interpretación, algunas señalan que no es la única corrupta en la escenografía sindical y se apunta con dedo flamígero y no poca rabia hacia el líder de los trabajadores petroleros Carlos Romero Deschamps a quien por estos días y aprovechando la ola, también le sacan un listado de sus frecuentes viajes con cargo a las arcas de los trabajadores sindicalizados de Pemex que con el sudor de su frente aportan los recursos para que los hijos de su líder nunca vayan a tener la experiencia de ganarse el pan sudando bajo el sol y disfruten las cosas buenas que tiene la vida a bordo de un yate, un jet o un automóvil deportivo catalogado como de producción exclusiva.

Ninguna de estas quejas va a proceder, nada pasará, no es el caso de disgustar a todo el vecindario. No obstante el resto de los que viajan en el mismo barco de la corrupción y la impunidad, listos como son y atentos al juego del poder, seguramente ya tomaron nota y están dispuestos a declarar su adhesión a los designios del presidencialismo que con el caso Elba Esther, les está diciendo que desde el PRI sí se sabe cómo usar el poder que la Constitución le entrega al Presidente para que ponga la casa en orden.

El mensaje tiene múltiples direcciones, no es exclusivo para los sindicatos. El contexto actual indica que hay otros posibles interlocutores que deben interpretar que Elba Esther Gordillo no cayó de la gracia del poder por corrupta, sino por oponerse al cambio, enfrentar y cuestionar los planes, proyectos y pactos que desde el supremo poder presidencial se están negociando con todos los partidos políticos, grupos empresariales y organizaciones sociales.

No haber entendido que el ejercicio del presidencialismo mexicano es cuestión de estilo, que los presidentes que fueron del PAN decidieron autolimitarse para presumir que ellos no abusaban del poder y por tanto atendían la voz de la democracia, es un asunto más retorico que real porque Vicente Fox no supo para qué servía ser presidente y Felipe Calderón se consumió en la violencia desatada desde la Presidencia y no escuchó a nadie para que cambiara de tema.

El mensaje va para los que se oponen al cambio. Se les dijo con el encarcelamiento de la ahora residente del reclusorio Tepepan, que desde los múltiples mecanismos de información con que cuenta el Estado es posible pisarles la larga cola que arrastran y que siempre es posible documentar sus actos de corrupción por más que los quieran disfrazar como actos propios de las buenas transacciones de negocios.

En el camino del cambio propuesto en el Pacto por México están involucrados muchos intereses que posiblemente tienen la intención de oponerse y seguramente lo podrán hacer, pero dentro de los márgenes de lo razonable y siempre con la apertura a la negociación para construir nuevos equilibrios que permitan al Estado, del que todos somos parte, impulsar al país hacia el desarrollo y las oportunidades que se han extraviado en el largo camino de los últimos 30 años, que hoy tienen a la nación al borde de la violencia en parte importante del territorio y a la economía concentradora de la riqueza en pocas manos y millones muriendo de hambre, a generaciones de niños, niñas y jóvenes sin futuro mientras no sean formados para competir y triunfar y otras crisis, como esa que a cada quien afecta en su calidad de vida.

El mensaje va dirigido a los empresarios que oponen resistencia a las reformas en telecomunicaciones, a los que se oponen a la reforma hacendaria y financiera, a quienes evaden impuestos disfrazados de altruismo, a los exportadores de capitales, a los que por años pensaron que los "poderes fácticos" estaban por encima del presidencialismo mexicano. A estos y a muchos más se les está diciendo que no habrá reposo ni consideración alguna para los que se opongan al cambio. Por ello cayó Elba Esther Gordillo. Los demás no deben preocuparse que por corruptos no los van a encarcelar, pero por estúpidos sí, y de eso todavía no los acusa nadie.

Enrique Pérez Quintana
(v.Yahoo! Noticias del 4 de marzo de 2013).


El rector de la UNAM, José Narro, advirtió que el surgimiento de grupos de autodefensa refleja un cansancio social ante la falla de las estructuras del gobierno.

"Hay en muchas comunidades ya un cansancio porque han estado viendo como las estructuras fallan", sentenció.

(V.pág.8 del periódico Mural del 7 de marzo de 2013).


Un comentarista preguntó hace unos días: ¿Por qué sigue la corrupción en México?, las respuestas fueron varias, pero todos coincidieron en que el sentir popular, a fuerza de la repetición de este agravio social, se inclina a pensar que es un defecto genético de los mexicanos. Nada más alejado de la realidad. Si bien los malos chistes y las frases simplistas han socavado la confianza de la ciudadanía, ha sido el actuar de algunos funcionarios públicos en que ha puesto freno a la honradez y a la transparencia con una permisividad que ha dejado a la corrupción desbocada.

Porque por más que la ciudadanía cumpla, por más que pague sus impuestos, siempre hay un vivales que echa a retozar su gato, y el de sus amigos, con los recursos del erario, es decir, con los dineros de la población.

Millonarios beneficios, ilícitos desde luego, que obtienen cada sexenio, cada periodo en el que han recibido la encomienda de servir a la ciudadanía.

Robos en descampado que han secado las arcas públicas y así ningún presupuesto alcanza. Porque no se trata de que México sea un país pobre, sino que al país lo siguen empobreciendo quienes subidos en la función pública hacen del erario su fuente privada de ingresos, ya con dádivas, ya con porcentajes, ya con obras duplicadas o de mala calidad, todo para esquilmar el dinero de los mexicanos una y otra vez.

Entonces, la pregunta hecha: ¿Por qué sigue la corrupción?, puede ser respondida con ejemplos cuando, a pesar de muchas promesas de campaña no fincan responsabilidades a quienes es evidente han hecho de su puesto público un jugoso negocio.

Porque es así que el ex gobernador Emilio González se va dejando una cuantiosa deuda a esta Entidad, que pagarán los jaliscienses. Porque es así que Andrés Granier ha dejado deudas al Estado de Tabasco que alcanzan los 20,000 millones de pesos, con el aplomo de poner en venta sus propiedades quizá adelantando que se podrá ir "limpio" sin ser molestado, mucho menos culpado.

Y la respuesta del PAN resulta además ofensiva para la inteligencia ciudadana, cuando se refiere a los malos manejos de Petróleos Mexicanos, argumentando: "Le faltó tiempo al PAN para abatir la corrupción".

Entonces quizá, siguiendo esa línea de pensamiento, también le faltó tiempo al Seguro Popular para no evidenciar que ni fue universal, ni creó la infraestructura suficiente y que tampoco contrató al personal necesario para atender a los agraviados afiliados. Le faltó tiempo, pero le sobraron recursos que no llegaron a la población.

Así, los ejemplos de corrupción de funcionarios públicos pueden seguir, pero nada de esto pasaría sin la excesiva impunidad, ni el disimulo que los entrantes tienen ante estos agravios a la nación, que nadie demanda, que nadie persigue.

Porque el centro del problema no es la genética de los mexicanos, sino que un alto porcentaje de la clase política ha hecho de la corrupción su modus vivendi sin que nadie hasta ahora, le ponga freno, ni los blanquiazules, y como se den las cosas, tampoco los tricolores en su regreso.

Y entonces queda claro que será sólo con la persecución y castigo de los delitos cometidos, sin importar color político, nombre o amistad, que se detendrá la corrupción. Y entonces queda claro, que no es asunto de biología, sino de una delincuencia mal disfrazada, pero bien trajeada.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 9 de marzo de 2013).


Es una de las grandes petroleras que más utilidades genera del mundo (35% de los recursos del Estado mexicano) pero tiene un problema muy grave de gestión. Ha estado en los últimos 30 años en manos del secretario de Hacienda.

Esta situación le ha restado a Pemex inversiones y estímulos económicos. En México no hemos tenido una política de crecimiento en los últimos 30 años.

A mí me da temor [que la reforma energética se apruebe como la envió el presidente Enrique Peña Nieto], entre otras cosas porque ya nos está augurando que el país seguirá sin crecer económicamente de este año hasta el 2017... esperaría que nuestros diputados puedan introducir cambios importantes.

Hay que traer técnicas más adelantadas, pero el documento no nos dice cuál es la plataforma de explotación de los yacimientos, ni tampoco cuánto se quiere exportar... por qué en vez de exportar no se transforma el petróleo en México para generar empleos, dar valor agregado a los productos para que haya otras oportunidades para los mexicanos en muchas de las regiones petroleras.

Cuauhtémoc Cárdenas
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 18 de marzo de 2013).


De lo que se trata es de explotar todas las posibilidades energéticas que México ofrece. Tenemos gas asociado al petróleo, el cual ahora simplemente se quema porque no tenemos la tecnología suficiente para recuperarlo y comercializarlo.

Tenemos reservas de gas natural que son explotadas (como algunos de los yacimientos petroleros del Golfo de México) del otro lado de la frontera y no de éste. Tenemos enormes posibilidades para generar energía eólica, con tecnologías que ya conocemos y que generan, además, beneficios directos para las comunidades en donde se asienta la producción.

Pocos países tienen una geografía tan propicia para la explotación de la energía solar y, sobre todo, en el sur del país de la hidráulica.

Todas esas fuentes deben explotarse e invertirse en ellas aprovechando el momento que vivimos, que persistirá aún varios años, en los cuales los precios del petróleo estarán altos, hoy por encima de los 100 dólares por barril.

Todo ello para consolidar la plataforma de exportación y, por otra parte, para reducir el consumo interno de crudo, al mismo tiempo que se consolida la base energética de un futuro que, en algún momento, no podrá ya depender del petróleo.

La reforma energética está pendiente desde principios de los 90. Hemos perdido ya 2 décadas en discusiones estériles donde la bandera de "la lucha contra la privatización petrolera" resulta cada día más vacía y ausente de bases reales.

Nadie plantea ni se requiere reformar el Artículo 27 de la Constitución.

Lo que se necesita es pensar en el verdadero futuro del país sin dogmas, sin un tótem ni un tabú.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 18 de marzo de 2013).


Si se quiere incentivar el turismo, se debe pasar por la seguridad hoy ausente. Porque si se quiere motivar la inversión al desarrollo, se debe pasar por la seguridad hoy secuestrada.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 23 de marzo de 2013).


El Consejo Regulador de la Industria y Servicios de Seguridad de la República Mexicana (CRISSRM), estimó que el incremento de grupos de autodefensa, agresiones a fuerzas federales, estales, municipales, Ejército y Marina, más el ritmo de 10 ejecuciones por día de diciembre a la fecha, acerca cada vez más a México a ser un "estado fallido".

El organismo que se define como asociación civil, presidida por Adolfo Rubén Borden Camacho y que ha dado a conocer otros diagnósticos sobre estos temas, expone que nuestro país, se encuentra en el lugar 98 de 177 naciones analizadas a través de más de un millón de documentos de la 'Found For Peace' de Washington.

Los estándares del análisis México en grave peligro de ser un estado fallido, el ranking del estudio a 177 países, quienes ocupan de forma descendente se ubican como "Estados Más Estables" hasta el 121, de ahí más abajo, son los que se encuentran en "peores situaciones" o en "graves riesgos" y CRISSRM ubicó a México el sitio 98.

(V.pág.3-A del periódico El Informador del 25 de marzo de 2013).


Desde noviembre del 2006 he insistido, junto con otros, que el principal obstáculo para la prosperidad de México reside en la concentración del poder en todos los ámbitos. En un texto con Manuel Rodríguez Woog (¿Y México por qué no?) y en 4 textos con Héctor Aguilar Camín, he insistido en que los monopolios de todo tipo que existen en nuestro país -banca, telecom, pan, tortilla, política, sindicatos e incluso en lo intelectual- son un poderoso freno al desarrollo. Sin acotar o francamente eliminar las características monopólicas en cada concentración de poder, estoy convencido de que el país no podrá avanzar.

Jorge G.Castañeda
(28 de marzo de 2013).


Honorable Congreso de la Unión: los voy a adoctrinar para que sigamos conservando el poder absoluto. Escuchen con atención mis sabias indicaciones.

Si nosotros, los diputados y senadores mexicanos, queremos seguir mangoneando a 112 millones de pelados, necesitamos que sigan siendo unos inútiles, que sigan creyendo que somos Papá-Gobierno y que les vamos a resolver todos sus problemas con sólo estirar la mano... y votando por nosotros.

Veamos. En el país existen 3 castas: los pobres (que son casi todos), los clasemedieros (que cada vez son menos, pero hay que incrementarlos porque son los únicos que pagan impuestos) y los ricos, que somos sólo nosotros y nuestros empresarios compinches.

¿Y cómo logramos nuestros objetivos revolucionarios?

A los pobres hay que seguir manteniéndolos en la miseria económica y mental. La miseria económica la logramos si impedimos que nazcan pequeñas empresas. Con tramitologías complicadísimas, cero créditos y cobro de piso de dizque "Los Zetas" (que son nuestra propia policía), permitiendo los puestos de banqueta, tianguis, ambulantes, franeleros, mendigos y narcomenudistas.

La miseria mental la lograremos conservando a un sustituto igual de corrupto que nuestra excelsa Maestra (QEPD) y un sistema educativo aburridísimo, pa' que los escuincles dejen la escuela en 4o. grado de Primaria. Luego hay que estimular que los padres los maltraten y las madres tengan que obligarlos a trabajar pa' no morirse de hambre. Y hay que acusar de mandilones a todos los papás que osen hacerse cargo de los hijos que engendran. También nos ayuda mucho seguir apoyando el fanatismo religioso y organizando más torneos de futbol (fe, pan y circo).

Hay que seguir subsidiando alimentos de pocas proteínas, vivienda chiquitita y educación tercermundista. A toda costa debemos evitar la creación de fuentes de trabajo y la proliferación de escuelas privadas que enseñen computación e inglés. Así lograremos que sigan siendo un pueblo de analfabetas que son retefáciles de manipular.

En cuanto a los clasemedieros, debemos estimular que los padres sigan haciendo a sus hijos unos inútiles, que los mimen y les resuelvan todo, que no permitan que sufran, que no los dejen ver la pobreza, la maldad, la enfermedad ni la muerte, que les compren todo lo que se les antoje "porque sus amiguitos ya lo tienen y ellos no".

También hay que asustarlos con el bullying para que nunca aprendan a defenderse solos. Que no haya reprobados, burros ni flojos; sólo niños con déficit de atención, que requieren un psiquiatra y tomar Prozac infantil. Que ya no existan conceptos como "el nerd", "el bomba" o "Betty la fea", ahora sólo habrá "niños índigo", "niñas diferentes" y "víctimas de la comida chatarra". Y la culpa de todo esto la tienen las transnacionales, los gringos y Steve Jobs.

Antes, el campo de entrenamiento para afrontar la vida y aprender a defenderse era la Primaria. Hay que eliminar ese concepto retrógrado. ¡Ah!, y ya los niños no deben de jugar físicamente, sólo con tablets y celulares; porque eso de que al escoger integrantes de un equipo de fut o de beis no los elijan o los dejen al final, crea complejos. Y consecuentemente los escuincles se volverán desadaptados, drogadictos, graffiteros, adoradores del diablo o diputados perredistas. Y todos esos son bien difíciles de manipular.

Recuerden compañeros: la receta ideal para conservar un pueblo de inútiles es: o no darles nada o resolverles todo.

Gracias por su atención honorables colegas.

Alberto Martínez Vara
(v.pág.6 del periódico Mural del 28 de marzo de 2013).


Grave mal de nuestra vida nacional, uno de los que mayormente irritan a los ciudadanos, es el enorme número de diputados y senadores que sufrimos. Esos señores y señoras forman una casta privilegiada que poco hace y mucho cuesta.

Somos un país pobre con políticos ricos. Es imposible pensar que de los partidos surja alguna iniciativa tendiente a conseguir que los contribuyentes no deban seguir manteniendo a tantos mal llamados "representantes populares", muchos de los cuales ni siquiera tuvieron que ganar una elección para gozar los altos emolumentos que reciben y los muchos gajes que disfrutan.

Sólo la presión de los ciudadanos hará que desaparezca esa absurda situación que deriva de situaciones del pasado que ya no deben pervivir.

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.periódico Milenio Tamaulipas en línea del 4 de abril de 2013).


Un problema estructural que ha obstaculizado el desarrollo político, económico y social de México es la corrupción y su hermana gemela la impunidad que se retroalimentan mutuamente constituyendo así una espiral de profundas raíces y un destino sin fin que sólo encontrara límites en la voluntad política que la frene y en el cambio cultural que se niegue a hacerle el juego, aunque esto parece un sueño porque la necia realidad nos dice que el combate a la corrupción en México sigue siendo una asignatura pendiente.

La voluntad política expresada por el nuevo gobierno no ha sido convertida en leyes que la hagan obligatoria para todos. En el pasado se dijo que el gobierno federal iría tras algunos personajes que serían investigados y sancionados, tras los "peces gordos". Los años pasaron y ningún personaje relevante ha sido denunciado, capturado y sancionado por actos de corrupción. Si lo han sido empleados de jerarquía menor a pesar de que está en la conciencia colectiva la forma en la que servidores públicos, líderes sindicales, empresarios, organizaciones políticas y legisladores, abusan de los recursos a su alcance y se enriquecen de manera "inexplicable".

El reciente caso de la detención de Elba Esther Gordillo acusada en términos generales por los actos de corrupción que cometió por casi 24 años en los que fue tolerada y protegida por el propio gobierno federal y los gobiernos de los estados a cambio de mantener el "control" del SNTE, lo que hizo con eficacia construyendo un enorme sistema de corrupción interna que hoy es un obstáculo para la Reforma Educativa y se ha convertido en una herramienta de chantaje a las autoridades de parte de las agrupaciones del magisterio que actúan al margen de su sindicato formal, como lo hace la CNTE en Oaxaca, Guerrero y Michoacán.

Cada año la Auditoria Superior de la Federación informa al pueblo de México sobre las diversas acciones de la administración pública, en sus tres niveles, relacionadas con la corrupción. Desviación de recursos, omisiones, sobre pagos, financiamiento de negocios particulares con recursos públicos y demás, realizadas por los "servidores públicos", en no pocas ocasiones coludidos con "empresarios" reales o ficticios. Cada año no pasa nada porque opera la impunidad que con su acción indica que muchos se benefician.

Son actos acreditados a la corrupción 22 millones de mexicanos con hambre, la Estela de Luz que costó mil millones de pesos más de su cotización original, el desvío de recursos en Tabasco por 1,900 millones de pesos, la extendida corrupción en Pemex, el sobre costo de la Línea 12 del metro de 4,000 millones de pesos, y demás.

Los mexicanos somos igual de corruptos que la mayoría de los países. La diferencia radica en la impunidad. En muchas naciones se aplica la ley, en México se negocia como lo vemos en los procesos legislativos donde se modifican las leyes para beneficio de unos cuantos. Por eso el combate a la corrupción sigue siendo una asignatura pendiente y difícilmente veremos a los "peces gordos" en las redes de la justicia.

Enrique Pérez Quintana
(v.Yahoo! Noticias del 4 de abril de 2013).


Veo a México como una patria desgarrándose; todo mundo jalándole un pedazo para apropiarse de un hilacho. Pequeños grupos que tienen varios fusiles y unos cuantos kilos de explosivos, aspiran a montar un pequeño estado feudal y poco a poco van convirtiendo a México en una colección de harapos.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 6 de abril de 2013).


La población sigue bajo los efectos de la guerra creada, y hoy todavía no frenada, alimentando lo anterior: una programación televisiva que incentiva la agresión y las conductas antisociales, el desempleo que no cesa, la felicidad centrada en el consumismo inmediato y un cada vez más restringido ingreso de los jóvenes a instituciones de educación media superior y superior. Todo para ofrecer como producto final de mercado: la violencia.

Sumado a lo anterior, padres de familia ocupados en trabajos cada vez más demandantes poniendo escasos límites, educando menos y deseducando más para compensar la culpa de sus ausencias. Escuelas sin poder ofrecer apoyos integrales a los estudiantes y maestros, mucho menos a los padres de familia.

Y, con este escenario, el subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa, se pregunta ¿dónde está el origen de la violencia en las familias, en la escuela y en la sociedad?

Pregunta absurda si se analizara la realidad. Difícil respuesta sin correr el riesgo de ser simplista. Porque en este tema la respuesta es: Fuenteovejuna, todos a una: guerra, contenidos violentos y/o degradantes en la televisión, es el consumismo como felicidad, es la droga que inunda, las escuelas empobrecidas y educación debilitada, los padres ausentes o complacientes, los estudiantes sin escuelas, los egresados sin trabajo, los gobernantes sin cabeza, pero con muchos intereses, todos a una.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 6 de abril de 2013).


¿Qué hace falta para que los mexicanos compremos México, para que México se ponga de moda entre los mexicanos? Sin duda, resolver o al menos mejorar en los 2 grandes temas que azotan a este país: la violencia y la pobreza. Mientras no veamos mejoría en esos dos renglones será difícil que rompamos la inercia pesimista y de autoflagelo en la que vivimos desde hace 30 años. Pero tan importante como eso es construir una idea común de futuro. La esperanza no llena el estómago ni paga la renta, pero le da sentido a lo que hacemos.

Diego Petersen Farah
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 10 de abril de 2013).


Nuestra justicia, para mayores señas, no garantiza siquiera los más mínimos requisitos de probidad, por no hablar de la simple administración de seguridades jurídicas para los habitantes de la nación; socialmente, nos acomodamos todos a la realidad de la pobreza sin demasiados problemas de conciencia; pero, sobre todo, la diaria consumación de atrocidades es una cuenta muy pesada en el balance humanitario. Estamos hablando de la civilización, ni más ni menos. Un territorio donde ocurren espantosas ejecuciones todos los días no es, inclusive en estos tiempos, un espacio vivible y digno. Pero, ¿cómo dejamos atrás la barbarie?

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 14 de abril de 2013).


A simple vista todo parece estar coordinado. El sábado antepasado, como sucede cada 1er. sábado de mes, el Ejército Popular Revolucionario distribuyó su periódico El Insurgente, donde planteó que "la autodefensa armada de las masas debe ser impulsada, pero no desde una perspectiva mediática, sino desde un proceso real de autodeterminación, (y) verdadera autodefensa". Al día siguiente los grupos de autodefensa en Guerrero -varios de los cuales se encuentran en zonas de presencia guerrillera- pactaron un movimiento popular junto con la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación. A simple vista, los planes insurgentes parecen seguir su ruta de acción.

Estos planes, que se vienen construyendo desde hace varios meses, giran en torno a la creación de un frente de masas, dibujado en los 27 comunicados que emitió el EPR el año pasado, dirigidos a sindicatos, organizaciones de derechos humanos, periodistas, madres y familiares de desaparecidos, y comunidades afectadas por la guerra contra el narcotráfico. Ese frente tuvo una primera prueba el 1 de diciembre, cuando durante la toma de posesión del presidente Enrique Peña Nieto desestabilizaron el Centro Histórico de la Ciudad de México, donde el secretario de Agricultura, Enrique Martínez, resultó herido -no de gravedad- por un petardo que estrellaron en su vehículo.

La 1a. acción de gran envergadura en la capital federal fue todo un éxito, medido en que ninguno de los cuadros militares que provocaron los enfrentamientos resultó detenido. La 2a. se dio con la emergencia súbita en varios estados de policías comunitarias y grupos paramilitares que fueron avalados en un principio por gobiernos estatales y el federal, donde se mezclaron aquellos que legítimamente se sentían desprotegidos por la autoridad, y aquellos que defendían intereses particulares -como narcotraficantes y talamontes-, o que perseguían una agenda política e ideológica -como el EPR-. La 3a. se dio con el conflicto en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, donde, según los órganos de inteligencia del Estado, hay un núcleo de unas 200 personas muy beligerantes, entre quienes se mezclan cuadros guerrilleros. La 4a. se encuentra en ebullición: la lucha por la contrarreforma educativa.

Raymundo Riva Palacio
(v.pág.8-A del periódico El Informador del 15 de abril de 2013).


Por si no fueran pocas las tensiones sociales que abruman nuestro ánimo, ahora surge en el panorama la imágen absurda de las guardias civiles armadas en apoyo a esa caterva de sedicentes burócratas que cobran como maestro cuyas consuetudinarias manifestaciones no tienen ningún contenido de justicia o razón, porque miran a gajes y prestaciones que han obtenido por medio de presiones a gobiernos débiles y complacientes.

La ciudadanía ahita de sus excesos, no tolera la lenidad culpable con que la autoridad trata a quienes han hecho un modus vivendi del ocio y las algazaras... El escritor español Jacinto Benavente ha dicho que "la viscera más sensible del cuerpo humano es el bolsillo". La Secretaría de Educación debe proceder a suspender sueldos y prestaciones a quienes obviamente se ausentan de sus labores por paros indebidos, huelgas ilegítimas, mítines y plantones, bloqueo de carreteras, manifestaciones, consultas, asambleas revolucionarias y juntas de orientación... Proceder con energía y sin miramientos, también es aplicar la ley.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.Razón y Acción del 20 de abril de 2013).


Las provocaciones se suceden: por una parte, el magisterio disidente en Guerrero que tiene tomado el congreso chantajeando a los legisladores locales para que aprueben una contrarreforma educativa a modo, una iniciativa que viola la reforma constitucional aprobada, que deja en mano de la propia Coordinadora el control de la educación estatal (una de los 3 peores del país), y que ata de manos al gobierno estatal.

Al mismo tiempo, comienzan a tomarse acciones similares en Michoacán, paralizado el sábado, y se anuncia un paro magisterial desde este lunes en Chiapas, donde la confluencia entre grupos del zapatismo duro y la Coordinadora pueden hacerle la vida muy difícil a la administración local.

Si hiciera falta sumarle algún elemento a esa ecuación, ahí está la toma de la rectoría de la UNAM, por un grupo de encapuchados que son parte del mismo movimiento de la izquierda radical que apuesta, directa o indirectamente, entre otras cosas, a la oferta del Morena y que tiene como objetivo desmantelar la capacidad de control y operación de la dirigencia perredista. Ellos también están enfocando todas sus fuerzas en septiembre: lograr llegar a la reforma energética y fiscal con el gobierno federal desgastado, acotado, con aliados en crisis y con un respaldo popular decreciente a las medidas. Ahí es donde funciona la lógica de la violencia y la provocación.

El gobierno federal sigue apostando, mientras tanto, a tratar de establecer toda una serie de modificaciones legales que le den sustento y armas a la administración, rompiendo la lógica de la parálisis legislativa que tanto ha afectado a anteriores gobiernos.

Mientras las expectativas y acuerdos con el accionar del gobierno del llamado círculo rojo (empresarios, clase política, medios) es muy alta, en algunos estudios cercanos a 80%, en el denominado círculo verde, o sea la opinión pública, la gente, el nivel de aceptación presidencial ronda en 51%.

La lectura es sencilla: el círculo rojo está apostando al futuro, a las reformas, a lo que puede venir; el verde está sintiendo que sus problemas cotidianos no están teniendo suficiente respuesta mientras se suceden las provocaciones que terminan quedando sin respuesta. En realidad hay control y gobernabilidad, pero los continuos hechos como bloqueos, tomas, violencia, generan una percepción diferente.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.8-A del periódico El Informador del 22 de abril de 2013).


A la gente de la calle le importa mucho más su día a día, desde su seguridad hasta su bolsillo, que los cambios estratégicos en el andamiaje económico del país. Por supuesto que estos últimos determinarán su calidad de vida en el futuro, pero para tener espacios hacia el futuro hay que operar sobre el presente. Y en los hechos la administración Peña está atorada en este presente, en el que se combinan desde las presiones abiertas y evidentes de las corrientes ultras que buscan romper la gobernabilidad (desde la Coordinadora imponiendo la contrarreforma educativa hasta los vándalos encapuchados de la rectoría de la UNAM), hasta las presiones electorales y políticas, legítimas, de las fuerzas de la oposición que necesitan reposicionarse el próximo 7 de julio.

Y la administración Peña debe transitar ese camino, como decíamos el lunes, soportando esas presiones, tratando de encontrar salidas viables a los conflictos, pero sin mostrar debilidad. Ninguno de los últimos gobiernos lo ha conseguido: el de Carlos Salinas, que alcanzó con la firma del TLC los más altos índices de aceptación y gobernabilidad, se equivocó en los últimos días de 1993, cuando no atendió las señales que llegaban de Chiapas y la ruptura anunciada de Manuel Camacho; el de Zedillo, cuando no pudo pasar sus reformas, sobre todo la energética, cuando se vio que el gobierno y el partido estaban divididos, y perdió la mayoría en el congreso; la de Fox, cuando fracasó en construir un aeropuerto para la Ciudad de México, por la presión de un grupo minúsculo de manifestantes; la de Calderón, cuando aceptó todos los términos de la reforma política a cambio de reformas estructurales que luego le negaron y no consiguió ser acompañado en su lucha contra el crimen organizado.

Hoy el presidente Peña tiene que sacar esas reformas de fondo al tiempo que impide que las provocaciones de la Coordinadora y su aliados desestabilicen su gobierno y echen para atrás lo avanzado. Lo debe hacer con política y mostrando también firmeza. Pero en ese camino debe impulsar sus programas sociales que son los únicos que realmente acercan a los gobiernos con la gente. Sacrificar programas y funcionarios para conservar acuerdos, no es una buena solución.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 24 de abril de 2013).


Bueno, pues si ellos vinieron a pedirnos el puesto, nosotros nunca se los ofrecimos. Y para conseguirlo nos prometieron, entre otras cosas, que iban a meter en cintura a todos los que nos agreden.

¿Como carambas les hacemos entender a estos empleados medio chafas que tenemos, que una de las principales razones por la que los contratamos, era para que hicieran cumplir la ley, nos defendieran de los malhechores y mantuvieran el orden?

Ahora, como dijo Alejandro Martí, si no tienen pantalones para ejercer su función, que vayan ahuecando el ala, porque hay muchos candidatos para el puesto y en la mayoría de los casos, cualquiera lo haría mejorcito que ustedes.

¿De que nos sirve un rectorcito en la UNAM, que es tan débil que tiene que llamar a la Procuraduría de la República para sacar de su casa a 10 babosos teniendo él su propia policía? O más bien que no tiene los pantalones bien puestos para actuar de inmediato cuando un grupito de encapuchados golpean con mazos los vidrios de la rectoría durante 45 minutos ¡y no los para! Simplemente le dio miedo mandar a su propio cuerpo de seguridad interna para sacarlos a patadas y arrestarlos. Es que "qué van a decir los de Derechos Humanos", habrá pensado, "Y los medios van a decir que soy un abusivo". "Y si hago cosas violentas, se me rompen las uñas".

Y también que podemos esperar de una bola de estudiantes que, gracias a esa debilidad, se creen que ellos son los que mandan. Entiendan chavos; ser alumno de la UNAM es un privilegio que solo muy pocos pueden recibir, porque su educación nos cuesta a todos los que pagamos impuestos. Ustedes aprovechen lo que podemos darles y agradézcanlo estudiando mucho. Y si quieren algún cambio, pídanlo como decía mi abuela: "Sugerido... y de buen modo". No tienen derecho a exigir nada. Si no les gusta la UNAM, trabajen y páguense otra universidad mejor.

Y si quieren tener derechos humanos gánenselos también. Tenemos esos derechos solo si cumplimos con nuestras obligaciones si no, no. Quienes se tapan la cara para agredir no tienen derecho a tener derechos humanos. ¿Saben por qué? porque son delincuentes... y además cobardes.

Este es el mismo caso de varios gobernadores cobardones que le sacan a enfrentarse con maleantes disfrazados de maestros. Quizás también se les rompan las uñas si hacen cosas violentas. Y de muchos Alcaldes que le sacan a quitar al ambulantaje de los centros históricos. "Es que el manicure está carísimo".

Ahora los políticos le tienen mucho más miedo a que los acusen de represores (porque eso sí les puede costar el puesto) a que los acusen de rateros (eso no tiene repercusión alguna). Así de absurda está nuestra realidad política.

Este miedo de los políticos es lo que tiene al país sumido en una tierra de nadie llena de "ilegales permitidos". Drogas vendidas en changarros, puesteros en todas las banquetas, vendedores en cada semáforo, mordidas a los policías, "cortas" a los burócratas para eliminar trámites, "regalitos" a los altos funcionarios para obtener contratos. Y ahora lo peor, lo más bajo y lo que destruye totalmente la confianza en el sistema: jueces y magistrados que cobran fortunas por decidir quien tiene la razón. Prostitución de muy alto nivel.

Y todo esto, lo crean o no, proviene de una sola cosa; falta de pantalones. Tanto de ellos para hacer cumplir la ley, como de nosotros para exigir que lo hagan. O despedirlos...

Alberto Martínez Vara
(v.blog del 25 de abril de 2013).


Más de 7 millones de mexicanos padecen de hambre, afirman los de la cruzada de Rosario Robles.

Los mal alimentados, dice la ciencia, dejarán la escuela pronto, perderán los dientes, se enfermarán del hígado. Para los sobrealimentados (70% de los mexicanos, según el Instituto Nacional de Salud Pública) vendrán diabetes, infartos y obstrucciones arteriales. Unos y otros, compartirán la misma patria, enferma a su vez de ese padecimiento que se llama desigualdad.

Vanesa Robles
(v.pág.10-B del periódico El Informador del 28 de abril de 2013).


Gravísimo vandalismo de quienes se dicen "maestros" cuestionando si para sacar a México adelante, estos mediocres opositores a mejorar la educación, son de los que aprenderán los jóvenes del hoy que llegarán a ser los hombres del mañana...

De pesadilla sigue siendo la inseguridad y la disminución del combate a la violencia que es, no se dude, el problema primordial que enfrentamos los mexicanos, cuando siguen ejecuciones y descuartizamientos ya en Ciudad Victoria, como en el Estado de México, Sinaloa y Jalisco.

Otra medición la de golfos estudiantiles y la pasmosa pasividad del rector Narro de la UNAM, como la inamovilidad de las fuerzas públicas que más que actuar tan sólo observan y...

Y Peña Nieto internacionalmente viaja.

No se aprecia una estrategia clara que afronte los retos.

Francisco Baruqui
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 29 de abril de 2013).


Una de las tareas que urge implementar en todos los ámbitos de nuestro país tiene que ver con la modernización de las estructuras y/o formas de hacer las cosas, y sin duda alguna dicha tarea está íntimamente ligada a la capacidad de profesionalizar los recursos humanos con que se cuenta o con los que se pretende llevar a cabo dicha modernización, pues de no ejecutarse dicho binomio, lo único que se estará haciendo es simular, acción que pareciera ser el verdadero deporte nacional.

El crecimiento demográfico y las nuevas necesidades globalizadoras son tan demandantes que, "o nos ponemos las pilas" o el rezago se convertirá en casi, casi en "el pan nuestro de cada día".

De por sí, que las naciones del primer mundo -del segundo y de los demás también- acusan que nuestro rezago con respecto a los primeros es ya del orden de los 30-35 años, mientras que antes nos consolábamos pensando que era de "tan sólo 20 años".

Se requiere la decisión para llevar a cabo todos los cambios que se juzguen necesarios, para luego de ello pasar a formar y/o captar a las personas que cuenten con la experiencia, conocimientos, habilidades y actitud propicia para concebir, organizar, ejecutar, evaluar y retroalimentar un plan específico, en busca de los mejores resultados posibles, esto es, en busca del beneficio de la sociedad.

Si sólo se procede a comprar inmuebles, equipo, manuales y una campaña de difusión adecuada para crear un estatus modernizador, se estará incurriendo una vez más en actos de simulación, de los cuales los ciudadanos ya estamos hasta el tope, sin importar de dónde vengan.

Cuauhtémoc Cisneros Madrid
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 29 de abril de 2013).


Pareciera existir una decisión gubernamental muy clara de que no pasará nada, ni en Guerrero, ni en Michoacán, ni en la UNAM, por lo menos hasta que el presidente estadounidense Barack Obama abandone el viernes México. Se dice que con el mandatario estadounidense de gira en el país no se puede realizar ningún operativo importante en ese terreno porque pondría en peligro la visita.

Puede ser, y quizás ello sea una señal de sensatez. Pero también se puede pensar lo contrario: que se deja la iniciativa a grupos declaradamente desestabilizadores, relacionados unos con corrientes de ultraizquierda y otros con el narcotráfico (sin olvidar los cruces entre ambos fenómenos), que pueden, aunque sea por unos días, tratar de reventar esa intención pacificadora de los distintos niveles de Gobierno puede ser un riesgo innecesario.

Quién sabe cómo se darán las cosas, pero lo cierto es que, por ejemplo, en Tepelcatepec y La Ruana, poblados michoacanos de la Tierra Caliente, donde apenas hace unas semanas el Ejército desarmó y detuvo a los miembros de los grupos de autodefensa porque tenían en su poder armas largas y porque se comprobó que eran financiados y armados por un grupo del narcotráfico, esos "policías comunitarios" volvieron a aparecer y terminaron en un enfrentamiento con otros grupos armados con un saldo de 10 muertos. Los combates y tiroteos siguieron durante el fin de semana y llegaron a Apatzingan, donde ayer se tuvieron que cancelar las clases por los enfrentamientos armados en las calles.

En Guerrero, el gobernador Ángel Aguirre Rivero, tuvo que dar su Informe de Gobierno prácticamente en estado de sitio, mientras el vocero de la CETEG, Minervino Morán, reapareció anunciando marchas y movilizaciones, y negando que exista una tregua con el gobierno hasta el 1o.de mayo. Lo que sí es verdad es que, por una parte, los paristas, pese a que llevan más de 60 días sin trabajar, cobraron sus sueldos y muchos fueron a dejar dinero a sus casas, que las marchas sin duda están convocadas para el miércoles y también que, pese al anuncio de que se libraron 39 órdenes de aprehensión por los actos vandálicos y de pillaje del miércoles pasado, ninguna se ha ejecutado.

Es verdad, no tiene sentido alterar una visita estratégica para el futuro de las relaciones México-Estados Unidos por disturbios o actos de violencia, pero hay que recordar que son muchos los intereses involucrados en los mismos, que la tentación provocadora está presente, y que la impunidad de la que ha gozado este movimiento en los hechos los hace operar con mucho mayor atrevimiento.

¿Cómo combatir a estos grupos? Lo primero que se necesita (y que falta, visto los acontecimientos) es mucha más información e inteligencia. En los hechos, las autoridades o ignoraron la información o fueron sorprendidas en muchos de los actos vandálicos que se han dado desde el primero de diciembre hasta hoy. En medio de una visita de Obama eso no puede repetirse. Lo segundo, es que las órdenes de aprehensión se deben ejecutar, por lo menos contra los personajes que en forma manifiesta han participado en mayores desmanes. Hay "activistas", provocadores en realidad, que se han convertido en profesionales de la violencia y que han estado en todo tipo de acto y movilización de estos grupos (ver la información de la primera plana de La Razón al respecto) y a los que no les pasa nada. No son dirigentes, no son líderes, son los que ejecutan la violencia y no deben tener espacios ni impunidad para hacerlo. Esos son los personajes más peligrosos en todo este proceso porque no se sabe, en realidad, quién o qué los mueve.

Lo tercero es que no puede haber fechas tabú. Los gobiernos no pueden estar atados al calendario. Es verdad que tampoco lo pueden ignorar, pero los tiempos políticos siempre suelen ser difíciles para tomar cualquier decisión. Atenerse al calendario termina haciendo a los gobiernos rehenes del mismo.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 30 de abril de 2013).


Hay varios puntos que tienen en común los acontecimientos violentos en los estados donde los profesores demandan cambios sustantivos a la Reforma Educativa, como Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Morelos; la toma de la Rectoría de la UNAM por un grupo de estudiantes radicalizados; y el ataque de anarquistas a granaderos frente a Televisa recientemente. A través de sus muy heterogéneas narrativas, desprendidas de sus comunicados y sobre todo de sus acciones simbólicas que atraen la atención del espacio mediático con el uso de violencia, todos coinciden en el cuestionamiento del orden vigente, la negación de un pacto social que consideran obsoleto, la resistencia y puesta a prueba del monopolio legítimo de la violencia que reside en el Estado y el papel "pedagógico" de la acción directa radical, en cuanto ésta visibiliza la parcialidad del estado de derecho.

Esta violencia comparte también que sus focos de actuación son contra la institucionalidad que representan los partidos con fuerza electoral, contra la figura de gobernadores que consideran ambiguos respecto de sus alcances reformistas, pues en los estados donde se exacerba la violencia, el PRD gobierna solo o en coalición con otras fuerzas. Además de los ataques a la casa del gobernador de Guerrero, están amenazadas las casas de gobierno de Oaxaca y Morelos. Asimismo, la violencia espectacular usada en la toma de Rectoría de la UNAM, busca poner en entredicho el carácter popular de la vinculación entre universidad y sociedad. A lo cual se suma la movilización contra Televisa, en tanto es uno de los principales enemigos por su capacidad para desvirtuar los enunciados de los radicales movilizados. En todos estos casos destaca que no se ha ejercido la "violencia legítima del Estado", pero cuyo desenlace previsto creará un nuevo espacio politizado, entre víctimas y victimarios, amigos y enemigos.

Lamentablemente, la escalada intencional del conflicto parte de un imaginario sobre la violencia política, que desplaza la lucha entre adversarios con capacidad de enunciación para identificar las fuentes del conflicto y superarlo mediante negociaciones, a la lucha entre enemigos irreconciliables que únicamente se puede resolver mediante la confrontación y derrota de los poderes constituidos. Porque en todos los casos, están pendientes la actuación del Poder Judicial, estatal y federal, así como el sometimiento a prueba de la capacidad para manejar conflictos que son a la vez locales y nacionales, por parte de la Secretaría de Gobernación. Esta violencia política quiere sacudir los conceptos fundamentales del imaginario político moderno: la edificación del estado nación, la separación de poderes, el reconocimiento de los derechos fundamentales, de los derechos sociales, e incluso del derecho de autodeterminación de los pueblos, pero sus fuentes de legitimidad son débiles, no dan para derrumbar al Estado.

Todos estos acontecimientos-movimientos sociales, están atravesados por una fuerte tensión entre lucha pacífica y confrontación violenta. En Guerrero, las policías comunitarias protegieron las primeras manifestaciones públicas del profesorado, pero se han deslindado de la violencia posterior; la UNAM ha recibido la solidaridad de sus ex rectores, deconsejos universitarios de varios estados y de agrupaciones estudiantiles que no comparten los métodos violentos de quienes tomaron la Rectoría. El colectivo estudiantil #YoSoy132, se deslindó también de los anarquistas mediante un comunicado leído al final de la manifestación del pasado 1 de mayo, frente a la sede de Televisa.

Jaime Preciado Coronado
(v.pág.21 del periódico Milenio Jalisco del 3 de mayo de 2013).


Michoacán camina hacia un estado fallido en el sentido clásico de su definición: pérdida de control físico de su territorio o del monopolio de la fuerza, erosión de la autoridad e incapacidad para proveer servicios públicos. Hay 6 municipios en estado de sitio, donde se redujeron las garantías para más de 200,000 personas, porque no hay otra forma que encerrarlos en sus casas para darles seguridad. Las campañas de vacunación en Tierra Caliente se suspendieron y la actividad escolar depende de que no haya violencia. Y desde hace una semana, 40 empresas tienen parada su producción.

La mitad de Michoacán vive la pesadilla hobbsiana de la ley del más fuerte donde todos luchan contra todos. El gobierno está aplastado por conflictos multifactoriales que aunque van por distintas vías, se cruzan y vinculan ante la debilidad institucional. Hay varios cárteles en pugna, escondidos algunos en los grupos de autodefensa civil, que también financian "talamontes", y guerrilla que conecta con el narcotráfico en algunas regiones, y con la disidencia magisterial en otras.

Pero el problema que tiene a Michoacán camino al estado fallido se debe a la lucha de cárteles de la droga. Informes de inteligencia a finales de abril anticipaban: "Se prevé que en el transcurso de los próximos días se recrudezca la violencia en diversos municipios de Michoacán, sobre todo en los limítrofes con Jalisco, debido a la feroz disputa que mantienen actualmente los cárteles de Jalisco Nueva Generación y los Caballeros Templarios por el control de la zona".

Los informes afirman que la disputa comenzó en febrero con el surgimiento de los grupos de autodefensa civil en Aguililla, Apatzingán, Buenavista, Felipe Carrillo Puerto y Tepalcaltepec. "Detrás de esas guardias comunitarias está el cártel Jalisco Nueva Generación... al que pertenecen la mayoría de (sus) integrantes... y quienes fueron armados, equipados y adiestrados por sicarios al servicio de ese cártel, lo que motivó la reacción violenta de Los Caballeros Templarios, debido a que esas comunidades estaban controladas por ellos hasta ahora", dice un reporte. "Los Caballeros Templarios auspiciaron y financiaron la realización de ‘marchas ciudadanas’ en contra del surgimiento de las guardias comunitarias en Apatzingán, Aguililla y Uruapan".

Ante esa nueva guerra, señalan los informes, el gobierno reaccionó con el Ejército, que detuvo a 34 miembros del cártel Jalisco Nueva Generación -asociado a la facción del cártel del Pacífico que encabeza Joaquín "El Chapo" Guzmán-. Pero nada más, salvo el repliegue institucional ante "estos enfrentamientos... excesivamente violentos, y ante la perspectiva de que se produjeran otros más en los días sucesivos".

La situación en Michoacán, como anticipaban los informes de inteligencia, se ha agravado. El gobernador interino Jesús Reyna visitó la semana pasada al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien le ofreció todo el respaldo federal para mantener la gobernabilidad. Esto no ha sucedido.

El respaldo federal ha sido hasta ahora, retórico. Salvo acciones quirúrgicas de los cuerpos de seguridad, como la referida en los informes de inteligencia, no hay señales que se esté conteniendo a los criminales. El Ejército salió a las calles una vez en forma reactiva para enfrentar a los narcotraficantes, pero el resto del tiempo, los militares y las fuerzas federales han servido sólo para recuperar las carreteras luego de horas que narcotraficantes, guerrilla y maestros, las tomaran.

Si se ve el diagnóstico y pronóstico de los servicios de inteligencia del Estado Mexicano, la pregunta es por qué no hizo nada el gobierno federal para contener o inhibir lo que venía. Se puede argumentar que le han regalado la mitad de Michoacán al crimen organizado y a la guerrilla, que han mezclado sus luchas con las del magisterio disidente. Ese 50% de territorio cayó en la anomia ante los ojos de las autoridades federales, en un proceso en marcha de pérdida de Michoacán ante fuerzas, legales e ilegales, que rechazan la autoridad constituida.

Raymundo Riva Palacio
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 8 de mayo de 2013).


Quienes pensaron que había que tolerar la producción de enervantes, porque era más rentable para los campesinos y porque finalmente los consume el que gusta y quiere, no advertían que una organización delictiva siempre llama a otra, y que ésta será cada vez peor.

Con poca publicidad y tal vez gracias a eso, en meses pasados mucha gente de aquellos rumbos, reventada por la impotencia del gobierno municipal, estatal y federal, y la prepotencia de los sicarios, decidió hacer uso del derecho constitucional de la legítima defensa, para poner límites a esa escalada de violencia y atropellamiento a sus vidas y a sus bienes, y al parecer de los testigos, las cosas han mejorado ¿habrán aprendido la lección? Pero también: ¿por cuánto tiempo los pueblos seguirán pagando servicios que no reciben, y pagando a su vez para dárselos a sí mismos?

Armando González Escoto
(v.pág.6-B del periódico El Informador del 12 de mayo de 2013).


Al ver las imágenes de la situación en Michoacán donde pobladores imploran que el gobierno rescate a su pueblo sitiado por el crimen organizado, normalistas reteniendo pipas de Pemex y camiones con productos alimenticios, además de secuestrar a 6 funcionarios públicos, puede darse lugar a un debate sobre si lo que está pasando es un problema que amenaza a la seguridad nacional.

Ni hablar de los problemas que se están suscitando con la creación de policías comunitarias. De hecho, esta semana el reconocido general colombiano y asesor de la Presidencia, Óscar Naranjo, advirtió en un foro sobre justicia y seguridad que "un Estado que no asegura el monopolio de la aplicación de la justicia y no asegura el monopolio legítimo de su fuerza, es un Estado que da origen a "paraestados".

Sin embargo, cuando un problema cae en el ámbito de la seguridad nacional, quiere decir que el Estado y la sociedad fracasaron en sus políticas e intentos anteriores de resolverlo, y por ende entonces las soluciones contemplarán medidas excepcionales.

Esto también conlleva un alto costo para la sociedad y para el Estado, especialmente para una democracia como México.

Incluir un problema en la estrategia de seguridad nacional de un país genera costos para la sociedad porque implica que el Estado disponga de recursos y esfuerzos extraordinarios, que dejarán de estar disponibles para otras áreas importantes para el país.

Tal vez es hora que la sociedad civil, de la poca que queda en Michoacán, haga un llamado a las Naciones Unidas para que envíen a los cascos azules. Alguien tiene que llenar los vacíos de poder.

Los dejo con este comentario de Sun Tzu el autor del "Arte de la Guerra". "Si no puedes ser fuerte, pero tampoco sabes ser débil, eso resultará en tu derrota".

Ana María Salazar
(v.pág.16-A del periódico El Informador del 13 de mayo de 2013).


¡Ah, Michoacán!, epítome del Estado fallido, el desastre total con un gobernador enfermo y ausente, con sus policías comunitarias y grupos de autodefensa por todos lados, con los cárteles de la delincuencia organizada que hacen y deshacen, un empresariado rehén de las extorsiones y amenazas, una clase política torpe y errática, y una ciudadanía que espera del gobierno federal justo lo que hasta el momento han recibido: una cátedra de desapego, incapacidad y/o indolencia.

No se trata sólo de un gobernador ausente y de una estructura administrativa estatal inepta y corrupta; se trata de la pérdida real del control físico del territorio ya que varios municipios se encuentran y desde hace muchos días, sitiados por bandas delincuenciales.

El cártel de Los Caballeros Templarios se encuentra en guerra por el control de municipios como Apatzingán, Buenavista, Felipe Carrillo Puerto y Tepalcaltepec, pero no contra el Estado, sino contra grupos de autodefensa a los que acusa de formar parte del cártel de Jalisco Nueva Generación. Desde hace semanas, la comunidad de La Ruana, a escasos kilómetros del territorio jalisciense, se encuentra bajo sitio del narco; no llegan víveres ni combustibles ya que las empresas distribuidoras se encuentran amenazadas y además, los delincuentes colocan retenes. Semanas, pese a la presencia del Ejército y de la Policía Federal. Y por si no fuera suficiente, en Cherán, desde hace prácticamente 15 días, una mezcla de profesores, anarquistas radicales y guardias comunitarias mantiene secuestrados a varios policías, junto con sus patrullas y 2 docenas de camiones de carga en la Normal Rural. Y como si fuera un chiste, ¡nadie hace nada!

El gobernador interino Jesús Reyna se reunió la semana pasada con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien le ofreció todo el respaldo federal para mantener la gobernabilidad. Quién sabe qué entiendan estos personajes por gobernabilidad y peor aún, cuánto tiempo más seguirán anclados en el dejar pasar, antes de emprender acciones concretas y contundentes. ¿Qué resulta muy difícil entender que la retórica sólo es suficiente en el mundillo político de la simulación?

Bueno, senadores panistas anuncian que pedirán formalmente la desaparición de poderes en un estado, de suyo fallido, sin control real del territorio y sin mayor ánimo, fuerza o voluntad por hacer lo que las autoridades están obligadas por ley. Se apuesta por el rescate de una federación que al menos en Michoacán, demuestra en los hechos que la indolencia, aún en nuestro México acostumbrado al mal desempeño del gobierno, puede llegar al absurdo.

Alejandro Irigoyen Ponce
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 15 de mayo de 2013).


Ineficientes, lentos, corruptos, negligentes, prepotentes, abusivos, ineptos ¿y qué más? ¿Qué más les podemos decir a la clase política y a sus aparatos burocráticos? Los mal llamados servidores públicos que fueron electos popularmente, ¿para qué fueron elegidos? ¿Qué no se supone que deben encabezar los esfuerzos de la sociedad? ¿Trabajar por ella? ¿Resolver problemas y necesidades? ¿Llevar a las comunidades y al país entero a estadios superiores de progreso y bienestar? ¿Cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanen?

¿Y qué están haciendo? ¿Qué medidas están tomando contra la pobreza que sigue en incremento? (Y que no digan que la Cruzada contra el Hambre porque eso y nada es lo mismo o que vayan dando a conocer resultados). ¿Qué, contra la inseguridad y la delincuencia organizada? ¿Qué, para promover el empleo, la buena educación, la salud de calidad? ¿Cuáles son las medidas y políticas públicas en materia agropecuaria? Las heladas repercuten ya en un incremento exponencial en los precios de alimentos como jitomate, tomate y chiles, y no tarda en pasar lo mismo con otros productos por la sequía.

¿Cuál autoridad se ha pronunciado por el incremento desproporcionado en los precios de los artículos de la canasta básica? ¿Quién, porque los trabajos sean de calidad con salarios dignos y con poder adquisitivo? ¿Y qué pasó con aquella promesa de terminar con los gasolinazos?

Las autoridades hacendarias se han de sentir hasta altruistas con su programa ese de "Ponte al corriente" cuando no se trata sino de cobrar lo que no han pagado los cautivos, los que mantienen a este país y que si no han pagado es porque no tienen, no porque no quieran.

¿Quién se ocupa de la infraestructura que requiere México? ¿Qué planes, obras o proyectos se han presentado en esa materia? ¿Carreteras, ferrocarriles, puertos?

"El sexenio del campo, el sexenio del empleo, que para que tengas más y vivas mejor, vota por mí y verás, computación e inglés, crecimiento del PIB de 7% anual y educación para todos, salud para todos, vivienda para todos, más presupuesto para ciencia y tecnología, combate frontal a la delincuencia"... Bla, bla, bla.

La administración pública federal va para 6 meses de gestión ¿y? Casi quisiera escribir esta pregunta con luces de neón intermitentes tamaño espectacular ¿y? Los políticos que dizque hicieron honor a su profesión con el Pacto por México están enfrascados una vez más, como desde hace lustros, en rollos electorales; y aquí en Jalisco también, aun cuando no es año electoral, sí es el tiempo de elegir a los integrantes del consejo del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana y todos los partidos políticos quieren sus cuotas.

¿Y la crisis por el agua; Chapala a menos de 40% de su capacidad? ¿Y la sequía? ¿Y el abandono de la Zona Norte? ¿Y el hambre? ¿Y los muertos y los desaparecidos? ¿Y la delincuencia juvenil? ¿Y los ninis? ¿Y los niños que trabajan? ¿Y los adultos mayores? ¿Y el caos en Michoacán? ¿Y Chiapas y Guerrero y Oaxaca?

No se siente, no se nota que alguien desde el servicio público esté trabajando. En algunos casos siguen con los procesos de entrega-recepción y los programas sociales se detienen o se usan con fines electorales o se corrompen.

¿Y?

Laura Castro Golarte
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 18 de mayo de 2013).


Hace unos días circulaba en mi coche por la calle Cruz Verde, cerca del panteón de Mezquitán. Al detenerme en una esquina, vi a un señor invidente de unos 30 años que pedía ayuda para cruzar la calle. Mi primer pensamiento fue detener el coche y auxiliarlo, pero no fui capaz de hacerlo por miedo a ser asaltada. He recibido muchas veces un correo que "alerta" sobre un niño que llora solo y desconsolado en la calle, al acercarte para tratar de ayudarlo, alguien te sorprende y roba. Este tipo de mensajes y las imágenes que leemos en los periódicos y vemos en televisión nos están llevando a vivir atemorizados y menos nos sentiremos seguros con la pésima actuación de policías y autoridades, quienes se supone deber cuidar nuestra seguridad.

Alejandra Toledo
(v.pág.2 "correo-e" de La gaceta de la Universidad de Guadalajara del 20 de mayo de 2013).


Michoacán, y no Tamaulipas, como pareció en su peor momento, o Chihuahua, con el caso Ciudad Juárez, es el ejemplo más doloroso de un estado fallido.

No en balde el presidente Felipe Calderón inició allí, en diciembre de 2006, su proyecto insignia de combate al crimen organizado a pesar del cual, el presidente Enrique Peña Nieto lanza, más de 6 años después, otro rescate a esa entidad crucificada por los malos gobiernos, el crimen organizado, la lucha de los cárteles, el asedio a éstos de un tercero, grupos armados de autodefensa, el bloqueo a comunidades enteras, zonas de excepción, anarquía de las escuelas normales, actos vandálicos en Morelia, secuestro de unidades de transporte urbano y carga, paro semipermanente de la CNTE, la crisis de la Meseta Purépecha, la Tierra Caliente, y, el miércoles, la retención en la presidencia municipal de Buenavista Tomatlán de 28 militares encabezados por un general brigadier en el que cupo la serenidad que evitó una matanza, porque siempre estuvieron armados.

¿Michoacán está hoy mejor que hace 6 años?

Desde mi punto de vista, que no tiene importancia alguna, no. Pero desde el de cientos de miles de michoacanos, que son los que cuentan, hoy están peor que entonces en lo que, sin duda, ha influido que en menos de 6 años hayan tenido 3 gobernadores y un olvido que pasó de la atención volcada al abandono de regiones.

Y aunque pueda molestar a algunos, hay que empezar de nuevo para superar el estado, sin duda fallido, en Michoacán, situación que si no se atiende puede convertirlo en un estado perdido.

Joaquín López-Dóriga V.
(v.pág.2 del periódico Milenio Jalisco del 24 de mayo de 2013).


En el risueño Estado de Tabasco gobierna un tal Núñez, que estaba catalogado como una rata infecta cuando era priista, pero como ya se salió de ese partido, ahora se le conoce como el "fab Núñez" por su limpieza, pues su gente o él mismo descubrió que el ex gobernador Granier, catalogado también como rata infecta por ser priista, tenía puños de dinero y puños de ropa, habrá que decir que los ajuares del señor eran indispensables, ya que con esa cara es indispensable tener mucha ropa para andar por la vida. Pues también halló en casa de un cuate del ex gober 100 millones de pesos -que el actual dijo que eran robados y el otro que se los habían plantado-. Ambos tenían razón, el dinero es robado por alguno de los dos, de eso no cabe duda, lo que no sabemos es quién tuvo oportunidad de hacerlo y son tan ratas que en la pura contada se perdieron 18 millones. Ya el PRI dijo que lo correrán y con el peso moral que caracteriza su palabra Roberto Madrazo dijo que debían expulsar a Granier por mentiroso.

El Congreso de Jalisco, es sin duda la fuente de noticias más socorrida para que los periodistas se diviertan, siempre hay algo nuevo, muchas noticias y pocas acciones. A mí me divierte mucho el diputado Martínez Mora a quien comparo frecuentemente con el senador Joseph McCarthy, senador de Wisconsin, quien durante casi 10 años estuvo denunciando que en el Departamento de Estado había 205 comunistas o pro comunistas, pues nuestro McCarthy vernáculo, con dedo flamígero apunta hacia los vividores, perdón, aviadores, del congreso. Ya van varios meses en que los denuncia y en el mejor de los casos creo que ya no les siguen pagando, pero por lo demás, sigue todo igual.

Otro diputado apellidado Guerrero acaba de descubrir una gran conspiración para pagarle a un despacho un dineral, cuestión que hasta yo estaba enterado y, considero que, como en todos los demás casos, el señor diputado va a lograr sus 10 minutos de gloria y sí me gustaría, como simple mirón que soy, verlo amenazar con más entusiasmo. Que le pregunte a su compañero de partido cómo hacer más entrañables sus acusaciones, porque a decir verdad, se le oye bastante tímido. No le va a pasar nada si llega a hacer acusaciones injustificadas, eso a nadie le importa, lo que importa es la contundencia al acusar aunque ni de lo primero ni de lo segundo vamos a lograr que suceda nada y es por ello que yo sostengo que en este país no nos hace falta para nada la transparencia, de todo nos enteramos, todo lo sabemos, pero lo que sucede es que nunca hay castigo.

Carlos Enrigue
(v.periódico El Informador en línea del 9 de junio de 2013).


La mayoría de los mexicanos está lejos de las redes sociales y de la prensa escrita, y sobre la cual, quienes sí nos asomamos a éstas, no tenemos la menor idea de lo que acontece.

José Israel Carranza
(v.pág.7 de la sección "gente!" del periódico Mural del 13 de junio de 2013).


Aunque en este país donde la corrupción es disciplina olímpica, de cualquier manera habría que cooperarnos para ofrecerles a los góbers una serie de cursos propedéuticos para que aprendan a atascarse con cierto estilo y elegancia cuando haya lodo. Algo que logre morigerar sus apetitos; digo, si van a cometer peculado, que sea no solo conforme a derecho, sino que no hagan ver a López Portillo como un principiante. Comenzando, sin duda, por amarrar a sus juniors, que quieren pasar de la clase media (la que según los nuevos parámetros del INEGI se logra cuando al menos te alcanza para las tortas y los chescos) a la abundancia sin saber leer ni escribir.

Jairo Calixto Albarrán
(v.pág.4 del periódico Milenio Jalisco del 14 de junio de 2013).


El secretario de Planeación del PRD, Vladimir Aguilar García, aseguró que las cifras presentadas recientemente por el INEGI respecto al supuesto progreso y prosperidad económica que los mexicanos han tenido en los últimos años son engañosas y no reflejan la verdadera situación que padecen los millones de ciudadanos que no viven en las grandes ciudades.

De acuerdo con Aguilar García, dichas cifras sólo denotan la alta concentración del ingreso en unas cuantas manos que genera el modelo actual, que favorece a los más ricos y que se traduce en altas cargas fiscales a los integrantes de la supuesta clase media a la que no se les hacen exenciones fiscales ni se les regresan impuestos, pero que en contraparte se encuentra cada vez más presionada por los aumentos en los precios de los energéticos, los alimentos y el transporte, entre otros.

"En todo caso", dijo el perredista, "esa clase media es la ampliación de un grupo poblacional endeudado que si bien no vive al día, sí vive a la quincena, sin perspectivas de ahorro y mucho menos de inversión", indicó. (...)

Tomar como base el gasto que los mexicanos hacen en comidas fuera de casa, cuidados personales, esparcimiento y pago de servicios secundarios como la tenencia vehicular y las tarjetas de crédito, es una manera incorrecta de medir el estado de bienestar en que se encuentra nuestro país, pues se contrapone con el diagnóstico que ha hecho el gobierno del presidente de la república Enrique Peña Nieto, que reconoce que de los más de 60 millones de mexicanos que viven en la pobreza, al menos ocho millones de ellos sobreviven en medio de la pobreza extrema.

Por lo anterior, el también consejero nacional perredista pidió al INEGI tener más respeto por los millones de ciudadanos que subsisten con el equivalente a un dólar diariamente y que ni en sueños se pueden imaginar como parte del escenario de cifras alegres como el que se nos plantea.

Jorge Antulio Zúñiga Romero
(v.pág.20 "Los correos del público" del periódico Milenio Jalisco del 14 de junio de 2013).


No deja de ser patético el triste espectáculo del que todos los ciudadanos somos azorados testigos. Corrupciones y componendas, trapacerías y solapamientos, lo mismo de políticos en ejercicio que toda laya de ex-funcionarios sobre los que pesan similares acusaciones. Ejemplos sobran: el ex-gobernador de Tabasco Andrés Granier; el ex-gobernador de Aguascalientes; el ex-gobernador de Chiapas Jaime Sabines; el ex-gobernador Yarrington de Tamaulipas; el ex-gobernador Montiel del Estado de México; el ex-gobernador de Coahuila y ex presidente del PRI profesor Moreira; el ex-gobernador de Jalisco Emilio Gonzalez Márquez; Fidel Herrera Beltrán, ex gobernador de Veracruz; el ex-gobernador de Oaxaca, etc. etc. A la vergonzosa lista anterior se agrega un hecho inusitado: la decisión de la cámara de diputados de Jalisco de no fincar juicio político a diputados de anteriores legislaturas responsables de haber saqueado las finanzas del congreso. Solapamiento e impunidad, lesionan la dignidad de los jaliscienses. Por eso estamos como estamos.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.Razón y Acción del 22 de junio de 2013).


Hay países maduros donde la sociedad presiona a los medios -sus voceros-, para que los defiendan de lo que consideran abusos, y hay otras -como la mexicana-, donde la sociedad presiona a los medios para mantener privilegios. En las primeras se avanza; en las segundas, gana el status quo y el reacomodo.

Una sociedad inmadura, como la mexicana, ha llegado al extremo de justificar los espionajes telefónicos como un mecanismo de rendición de cuentas políticas. Grupos interesados en dañar a sus adversarios han gozado de puertas abiertas en los medios de comunicación que, sin cuestionar procedencia y motivaciones, difunden acríticamente los contenidos. Estos grupos cuentan con la ayuda de la propia clase política, que se monta en el espionaje para denostar rivales. En ningún caso se pregunta quién espió y mucho menos se investiga al autor o autores del delito.

Se suele estigmatizar a quienes atrapan en sus chapucerías, irregularidades e incluso ilegalidades, pero al estar diseñada esa acción como un método que intenta acabar con políticos -algo que rara vez sucede- y no para que el sistema de justicia actúe contra quien violó la ley, su efecto es efímero y sin trascendencia real que beneficie a la sociedad.

Esta práctica no es vieja en México, aunque el espionaje político ha sido un brazo de la política gubernamental desde finales de los 40s, cuando se creó la Dirección Federal de Seguridad, precursora del Cisen. Durante la segunda parte del siglo pasado su información se utilizó con fines de poder político, no como un método para ventilar extractos de expedientes o documentos falsos para dañar adversarios.

El giro se dio en la 1a. década del siglo, con la llegada de los gobiernos panistas, donde no sólo se empezó a recurrir a ese tipo de acciones para perjudicar principalmente a priistas, sino que se toleró que grupos ajenos al gobierno en turno realizaran espionaje y los difundieran.

Permitir que el espionaje se convirtiera en un recurso de los políticos para ajustar cuentas, pervirtió la disciplina de la inteligencia que requiere un Estado para salvaguardar su seguridad interna y su seguridad nacional. Para la gran mayoría de los mexicanos, inteligencia es sinónimo de espionaje, aunque sean muy distintas. Hoy en día, la inteligencia en México, admiten funcionarios, es deficiente, pero el espionaje es claramente boyante.

Funcionarios estadounidenses han expresado preocupación porque en los primeros meses de la administración hubo un giro en las solicitudes de compra de equipo del Cisen a proveedores en esa nación. Según explicaron, dejaron a un lado la adquisición de equipos de inteligencia para intensificar la compra de equipos de intrusión y disrupción telefónica, que está más asociado con el espionaje.

Como este es un tema que entra en la categoría de la seguridad nacional, no es algo que fácilmente se pueda abrir a los medios. Pero el congreso es otra cosa. Ahí es donde se debe y se puede pedir al Cisen información sobre lo que está comprando y el porqué de ese cambio de orientación. Las primeras señales de hacia dónde vamos no son luminosas y tendríamos que saber de alguna manera, como sociedad, qué pasos está siguiendo nuestro gobierno, para saber con mayor claridad, que nos espera en el sexenio.

Raymundo Riva Palacio
(v.pág.6-A del periódico El Informador del 22 de junio de 2013).


En México la corrupción, la deficiencia en el transporte público, la insuficiencia de los servicios de salud y un sistema educativo obsoleto, son un reclamo permanente de la sociedad. Sin embargo, la seguridad sigue siendo la mayor exigencia de la población. Los gobiernos deben cumplir. No se puede tolerar que la criminalidad y el delito común sigan su crecimiento rampante en casi todas las ciudades del país, incluyendo las de nuestro estado.

César de Anda Molina
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 25 de junio de 2013).


Vivimos en un país en el que la simulación ocupó (y desde hace décadas) todos los espacios que corresponderían a la eficiencia y honestidad en la administración de los recursos del erario, del poder público y del quehacer político, no tenemos ningún problema con escuchar al gobierno federal ponderar la gran afirmación de que la rendición de cuentas y la transparencia son 2 componentes esenciales en los que se fundamenta un gobierno democrático, el que "debe rendir cuentas para reportar o explicar sus acciones y debe transparentarse para mostrar su funcionamiento y someterse a la evaluación de los ciudadanos".

Todos sabemos que si hay algo en los hechos que no se cumple es el compromiso de transparentar las acciones de gobierno, y menos aún eso de someterse a la evaluación de los ciudadanos, los que dicho sea de paso, cotidianamente son reducidos a meros observadores lejanos de los escándalos de corrupción que se ventilan, ya sea por investigaciones de medios de comunicación o como resulta de los ajustes de cuentas entre facciones de un mismo partido, por disputas entre diferentes o venganzas entre personajes enquistados en el aparato gubernamental.

Entonces convivimos con una estructura de gobierno -en los 3 órdenes y los 3 poderes-, experta en el juego de la simulación y también tenemos una sociedad que, por la razón que fuera, no ha encontrado aún los mecanismos efectivos para asumir en los hechos la corresponsabilidad que le toca.

En suma y pese a tantas vueltas que ha dado el mundo y tantos ejemplos de abuso, exceso, arbitrariedad y opacidad de nuestra clase política y gobernante, hoy por hoy la vieja máxima de que los pueblos tienen siempre los gobiernos que se merecen, continúa vigente y lo más grave es que no hay signos que permitan proyectar en el futuro cercano un escenario sustancialmente distinto.

En este sendero, los Granier, los Cordero y medio centenar más de ejemplos, sólo representan la cuota de excesos y abusos que cíclicamente se ventilan públicamente... sin que alguno termine por realmente movernos hacia el sendero correcto.

Alejandro Irigoyen Ponce
(v.pág.3-A del periódico El Informador del 26 de junio de 2013).


Ante tal avalancha de escándalos,
corrupción, impunidad y pleitos
mezquinos me aparece, como
fantasma, el refrán "Los pueblos
tienen los gobiernos que merecen".

Y quedamos muy mal parados.

En la democracia mexicana
domina la minoría.
Los gritones mandan
a una sociedad afónica.

Grupos de vándalos en forma
de maestros, estudiantes, líderes
y otros, se imponen impunemente
ante la debilidad, querida o no, de la
autoridad. Ésta ha cedido el uso
de la fuerza a los grupos.

La mayoría critica, pero no se
compromete ni manifiesta.

Nemesio Maisterra
(v.pág.7 del periódico Mural del 27 de junio de 2013).


Como una ola, se vienen encima de uno, los eventos desagradables y las malas noticias, cuando abrimos el diario o cuando prendemos la televisión. De todo como en botica. Ex funcionarios públicos acusados de peculado en cantidades millonarias, haciéndose ricos a costa de los ciudadanos que votaron por ellos.

Con azoro leemos los negocios millonarios, las casas, coches lujosos y la vida de reyes que se dan ellos y su descendencia como resultado de su cargo público. Empresarios acusados de lavado de dinero, que en el pasado fueron personas de bien, trabajadoras, emprendedoras, ahora, perseguidos de la justicia. Adolescentes secuestrados en plena luz del día, en centros comerciales llenos de gente. Las redes sociales, como hervidero, enviando exhortos, como el que me llegó hoy, de boicotear las plazas comerciales para presionar al gobierno por la seguridad. Hace mucho que no escuchaba una idea más descabellada.

¿De cuándo acá los comerciantes tienen la responsabilidad de cuidar la seguridad de los ciudadanos? Invitan a la sociedad a no asistir a los centros comerciales para "castigar" al gobierno por la falta de seguridad en las mismas. ¿Qué no es tarea del gobierno velar por la seguridad de la ciudadanía? ¿A quién creen que perjudican esos boicots? A nosotros mismos, porque colaboramos a que haya más pobreza, menos recursos, y por consiguiente, más delincuencia. En las plazas, también los comerciantes son robados en sus locales. Es al gobierno al que hay que presionar y exigir: Que cumplan con su trabajo, que desquiten el sueldo que ganan, que den resultados, que dejen de sacarse los ojos entre partidos y escuchen la voz del pueblo, que clama por seguridad y justicia.

Hay un hartazgo muy peligroso que permea en todo México y urge que se tomen medidas para acabar con la delincuencia organizada y con las mafias del narcotráfico. ¿Pero quién se fajará los pantalones y actuará para acabar con toda la escoria? No lo veo por ningún lado, porque hasta ahora, vivimos en la anarquía en toda la nación.

Solo exhibiciones de gente bonita y pasarelas por todo el mundo. Pocos trabajamos, mientras otros se pasean. ¡Pero garantía de seguridad y derechos humanos... nada!

Cuando dejen de hacer campañas de simpatía, entonces, tendremos resultados.

Mientras, seguiremos viendo reyes de rostros bonitos, todos a la última moda, con coches de lujo, casas millonarias, cenas espléndidas, viajes al extranjero, regalos suntuosos a expensas del erario y todos los etcéteras.

¿Por qué en lugar de cerrar los centros comerciales, no cierran la Cámara de Diputados, las casas de gobierno o el congreso?

Señores gobernantes: ¡Ya pónganse a trabajar, queremos resultados, y si no pueden... renuncien!

Trinidad Terrazas Gastélum
(v.pág.31 del periódico Milenio Jalisco del 28 de junio de 2013).


Una recurrencia con signos alarmantes por su significación política y por las amargas experiencias que han representado para México en el curso de su historia, es el obsesivo empeño del clero en promover por sí mismo, o a través de una numerosa cohorte de fanáticos, reiteradas embestidas contra el laicismo que desde mediados del siglo XVIII nuestro país adoptó bajo la égida del reformador Benito Juárez... En días pasados, la alcaldesa de Monterrey montó un absurdo y risible acto de fe, al entregar simbólicamente a Cristo las llaves del municipio que representa... Poco antes, tan hilarante espectáculo lo hizo el gobernador de Chihuahua ante 10,000 asistentes convocados por la arquidiócesis del estado, y el exhibicionista gobernador de Veracruz, sin quedarse atrás de tan ridículo evento están los alcaldes de Ensenada y Ciudad Juárez. En todos estos actos exhibicionistas de fe, está la mano de grupos evangélicos, lo que evidencia que no se trata de sucesos ocasionales, sino de ceremonias concebidas y bien planeadas detrás de las cuales se agazapan intereses políticos y religiosos... Ante estos hechos provocadores, el Estado debe proceder a través de la Subsecretaría de Asuntos Religiosos de Gobernación... El laicismo y la separación de la Iglesia y el Estado, son las únicas garantías de respeto a la libertad de creencias.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.Razón y Acción del 29 de junio de 2013).


Según el último estudio publicado por el INEGI, 39.16% de los mexicanos pertenece objetivamente a la clase media; 59.13% a la clase baja y solamente 1.71% a la clase alta. Es decir, en el México de hoy existen cerca de 67 millones de personas con alto grado de vulnerabilidad, de las cuales más de la mitad ya se encuentran en condición de pobreza. Por el otro lado, 44 millones de mexicanos viven en una clase media incipiente, pero que ha crecido en la última década. Esta clase media tiene características que son interesantes: es básicamente urbana, tiene computadora, abona 1,600 pesos al mes a tarjetas de crédito, hay al menos un integrante asalariado en la familia, la cabeza del hogar tiene al menos la preparatoria, el jefe del hogar está casado y los hijos asisten a una escuela pública.

Si comparamos a esta clase media "a la mexicana" con los estudios sobre clases medias que hace la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico o el Banco Mundial, es cierto que es un segmento de la población que no sería considerado clase media en otras naciones europeas. Lo que deja claro el estudio del INEGI es que sigue siendo un problema metodológico la construcción de un concepto de clase media que sea universalmente aceptado, tanto en Suecia como en México o en Haití.

Sin embargo, los datos también dejan en claro que el crecimiento de la clase media en México es claro, pero a paso muy lento. Si bien, las cifras destacan este aumento de población en los segmentos medios, las razones de este crecimiento provocan posiciones encontradas. Para algunos, el aumento de las clases medias tiene que ver más con una dinámica demográfica (hogares con más de un integrante trabajando y la reducción de la tasa de natalidad) que con factores económicos como crecimiento o un mejor poder adquisitivo. Para otros, el aumento de 4% de la clase media en una década, se explica por la estabilidad macroeconómica mexicana. Con inflación baja y estabilidad política, los mexicanos se han podido favorecer de la ampliación en el mercado de crédito o incluso del acceso a vivienda o al entretenimiento. Para otros, la ampliación de las capas medias obedece a patrones de consumo y a un mercado de publicidad, mercadotecnia y oportunidades de consumo que han permitido que la clase media tenga acceso a bienes que antes no podía: televisiones, lavadoras o refrigeradores. Es decir, la clase media se construye todos los días en los anuncios de televisión, en los programas de radio y en la publicidad comercial. También existe la idea que la clase media en México no se expande por un mercado dinámico o por mejores opciones laborales, sino por una transición política que infló las burocracias nacionales y locales. O mejor dicho, una clase media de burócratas bien pagados.

Todas estas interpretaciones tienen en parte razón, pero es necesario agregar 2 eslabones más a este análisis. Por un lado, a pesar de que en México sí ha habido un crecimiento de las clases medias con todo y el magro desempeño económico de los últimos años, el país sigue estando muy lejos de la "explosión" que se ha vivido América Latina en los últimos 3 lustros. De acuerdo con datos del Banco Mundial, México está muy lejos de países como Costa Rica, Brasil o incluso Ecuador que han sabido utilizar el "boom" de las exportaciones para ampliar considerablemente la clase media. Sólo en Brasil, durante los 8 años de Luis Inácio "Lula" Da Silva, 31 millones de brasileños se sumaron a esta expansión de la clase media. Es cierto, Brasil sigue sin ser considerado un país de clase media; pero Chile ya lo es, también Uruguay e incluso Argentina. El 2o. elemento es que la débil red de protección social en México hace que la clase media sea coyuntural, poco sólida y con alta vulnerabilidad. A diferencia de las clases medias constituidas en los estados de bienestar europeos a base de seguridad, educación y salud pública universal, en México la clase media carece de esa red de protección que permite dotar de estabilidad a su condición. Una familia mexicana tiene altas posibilidades de caer rápidamente a la clase baja con pequeñas fluctuaciones de la economía.

No queda duda que el México del siglo XX fue una construcción desde el poder, desde el régimen. La construcción de ese México profundo, rural, colectivista, amable y subdesarrollado que podemos encontrar en la literatura, el arte o en las políticas públicas, dominó la idea del país durante los años del PRI hegemónico. Ante esta idea, ahora emerge con fuerza la concepción de un México de "clases medias" que se entretienen en el cine y que no dudan en tener tarjeta de crédito. Un México que abraza el individualismo, el mercado y el consumo como formas legítimas de aspiración y desarrollo personal. ¿México pobre? ¿México de clases medias?

Enrique Toussaint
(v.pág.4-B del periódico El Informador del 30 de junio de 2013).



Los empresarios están preocupados ante el sombrío panorama económico del país. De hecho, de mayo del año pasado al mismo mes de 2013 ha sido el peor periodo en los últimos 15 años, "ni siquiera la crisis de 1995" se sintió tan fuerte, afirma Juan Alonso Niño Cota.

Para el coordinador del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco, en México no se advierte ninguna recesión económica, pero tampoco se está dando el dinamismo esperado, fundamentalmente por el ritmo lento de la recuperación de Estados Unidos -principal mercado para los productos de exportación mexicanos- y el cambio de administración federal. Incluso a nivel nacional, dijo, "no se está soltando el recurso".

"La percepción de los industriales a nivel nacional, y lo digo vía Confederación de Cámaras Industriales, es de preocupación, porque este año ha sido muy complicado; tengo información de que para muchas empresas ha sido su peor año; no hay una actividad económica que favorezca, y así va a seguir por lo que resta del año".

(V.primera plana del periódico El Informador del 1o.de julio de 2013).



Hay 7 cárteles, 28 grupos importantes (de delincuentes) en el país y casi 180 grupos diseminados. Todos ellos suman entre 180,000 y 200,000 integrantes que forman parte de estos comandos de escuadrones de la muerte.

Evolucionaron estos grupos paramilitares, que no son como el batallón Olimpia, Los Halcones o las Brigadas Blancas, toleradas por el Estado. Ahora, además de haber oficiales, hay privados, paralelos e insurgentes (...) El Estado ha perdido el monopolio del uso legítimo de la fuerza. Y lo digo con todas sus letras. Porque hay grupos económicos, empresariales, que tienen sus propios comandos y el Estado no tiene control sobre ellos.

Los grupos de autodefensa son, finalmente, grupos que escapan del control del Estado. Los denomino insurgentes. Y los grupos paralelos son grupos que se alquilan para distintas tareas, todas ilícitas, como el cobro de impuestos ilegales, cobro de rescates, extorsiones, secuestro, trata de personas, venta de droga...

El país está en un grave riesgo y de que hay un proceso de descomposición, una mala estrategia para enfrentar a la delincuencia organizada y a los escuadrones de la muerte.

(En el libro están registrados) temas concretos como el de Acapulco, Michoacán, Tamaulipas. De cómo se diseminaron después de la captura de sus jefes. De cómo se multiplicaron los grupos del cartel; de cómo cada lugarteniente hizo su propio grupo cartel o grupo comando (...) Toco el tema de los niños sicarios. La deserción militar. La contra insurgencia con tentación del gobierno de Estados Unidos para combatir el narco en México. Las categorías o denominaciones de narcoinsurgencia y narcoterrorismo.

Ha dicho el gobierno que es falso que haya escuadrones de la muerte; pero yo creo que no haría mal en reconocerlo; si quieren con otra denominación, pero hay grupos que se dedican a exterminar, a matar. Y el gobierno está pasivo ante la lucha entre cárteles.

Hay lugares completos en el país donde no hay control institucional, donde están bajo el control estricto del crimen organizado, de los escuadrones de la muerte. Hay ciudades completas, pueblos completos, regiones completas en donde pagan impuestos al crimen, donde pagan derecho de piso, derecho de seguridad, extorsión, trata de blancas, permisos, cantinas, salones de baile, restaurantes. Es, verdaderamente, una economía paralela ilegal. Por eso digo que el Estado mexicano ya perdió el control (...) La expresión ‘colombianización’ no me atrevo todavía a aceptarla para México. Es, como aquí describo, unas pláticas que tuve dentro del Comando Norte en Estados Unidos, en que ellos insistían en que México estaba en una etapa de narco insurgencia, y en un proceso de descomposición profunda por la presencia del narcotráfico, e incluso llegaron a afirmar que había el riesgo de que el gobierno podría estar en manos de un narcotraficante.

El problema del país sigue siendo la corrupción y la impunidad con la que actúan esos grupos.

Ricardo Monreal Avila, en la presentación del libro "Escuadrones de la muerte en México"
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 3 de julio de 2013).



La desconfianza es la norma. El gobierno no confía en los ciudadanos, y los ciudadanos no confiamos en el gobierno. Todos somos sospechosos. Por un lado, pedimos identificaciones y por otro nos preocupa dar nuestros nombres.

Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.6 del periódico Mural del 4 de julio de 2013).



Los Góngoras y Graniers llegan a las primeras planas y nos demuestran que, a menos que caigas de la gracia del poderoso, nunca habrá ley que se aplique ante el delito. Por eso es sencillo secuestrar a la mitad de una plaza. Por ello, los métodos de reclutamiento se hacen más sofisticados y amplios. Por eso, las fotos con armas largas y prohibidas se expanden como señal de poder y éxito. Por eso, medios pueden difamar y empañar investigaciones. Por eso lo político está por encima de lo justo.

Gonzalo Oliveros
(v.pág.21 del periódico Milenio Jalisco del 5 de julio de 2013).



Mal uso de la democracia hemos hecho en México, pues por un lado la alternancia ha hecho de los partidos agencias de colocaciones para pagar cuentas pendientes, y por el otro, los interesados en los favores de los gobernantes les han encontrado un precio, muy redituable, por cierto.

¿Qué ha fallado? Definitivamente, un sistema de justicia que persiga tanto a quienes hacen el mal como a quienes gobiernan mal, pero en eso no nos podemos esperanzar pues en esta atmósfera de corrupción tanto mal hacen los que la dan, como quienes se prestan a ella.

Dolorosamente, nuestro sistema político, de justicia y social no está preparado para una vida democrática; debemos tener miedo para portarnos bien y aquí los únicos que dan miedo son los criminales; de una u otra manera, de seguir así, ellos acabarán gobernando... si es que no imponen sus condiciones ya.

(V.Razón y Acción del 6 de julio de 2013).



Michoacán



A esas horas, en aquel tiempo calamitoso, comenzaba para los pueblos en que no había una fuerte guarnición, el peligro de un asalto de bandidos con los horrores consiguientes de matanza, de raptos, incendios y exterminio. Los bandidos de la tierra caliente eran sobre todo crueles. Por horrenda e innecesaria que fuera una crueldad, la cometían por instinto, por brutalidad, por el solo deseo de aumentar el terror entre las gentes y divertirse con él.

El carácter de aquellos plateados (tal era el nombre que se daba a los bandido de esa época) fue una cosa extraordinaria y excepcional, una explosión de vicio, de crueldad y de infamia que no se había visto jamás en México.

El vecindario vivía en esos tiempos siempre medroso, tomando durante el día la precaución de colocar vigías en las torres de sus iglesias, para que diesen aviso oportuno de la llegada de alguna partida de bandoleros a fin de defenderse en la plaza, en alguna altura o de parapetarse en sus casas. Pero durante la noche, esa precaución era inútil.

Además, hay que advertir que los plateados contaban siempre con muchos cómplices y emisarios dentro de las poblaciones y de las haciendas, y que las pobres autoridades, acobardadas por falta de elementos de defensa, se veían obligadas, cuando llegaba la ocasión, a entrar en transacciones con ellos, contentándose con ocultarse o con huir para salvar la vida.

Los bandidos, envalentonados esta situación, fiados en la dificultad que tenía el gobierno para perseguirlos, se habían organizado en grandes partidas de cien, doscientos y hasta quinientos hombres, y así recorrían impunemente toda la comarca, viviendo sobre el país, imponiendo fuertes contribuciones a las haciendas, y a los pueblos, estableciendo por su cuenta peajes en los caminos y poniendo en práctica todos los días, el plagio, es decir, el secuestro de personas, a quienes no soltaban sino mediante un fuerte rescate.

A veces los plateados establecían un centro de operaciones, una especie de cuartel general, desde donde uno o varios jefes ordenaban los asaltos y los plagios y dirigían cartas a los hacendados y a los vecinos acomodados pidiendo dinero, cartas que era preciso obsequiar so pena de perder la vida sin remedio. Allí también solían tener los escondites en que encerraban a los plagiados, sometiéndolos a los más crueles tormentos.

Ignacio Manuel Altamirano
(El Zarco)

[Ignacio Manuel Altamirano se refiere a hechos del año 1861... por lo visto no ha habido avance en este país en más de 150 años - el webmaster.]



El verdadero escenario político: la mitad del país es priista, la otra mitad la comparten las oposiciones de centro derecha y centro izquierda juntas, a pesar de todas sus diferencias.

La paradoja que se presenta en todo esto es que en el terreno legislativo, esa alianza quién sabe si funcionará: tanto en lo hacendario como en lo energético, difícilmente la oposición tendrá una posición común en el congreso.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 10 de julio de 2013).



Oaxaca. ¡Qué estado tan rico! Oaxaca. ¡Qué estado tan pobre! Pocos lugares hay en México -y el mundo- tan llenos de riquezas hechas por Dios y salidas de manos de los hombres, y pocos sitios hay también tan empobrecidos y agobiados por toda suerte de problemas que al parecer no tendrán nunca solución. Gabino Cué representó una esperanza. Era un hombre bueno que en poco tiempo se convirtió en un buen hombre incapaz de hacer frente a las dificultades que le plantea la erizada situación de su estado. Los oaxaqueños se quejan de falta de autoridad, de ausencia de energía ante la arrogancia de los eternos provocadores del caos. Los mal llamados maestros de la CNTE tienen en sus manos al gobernador, y hacen con él lo que les da la gana. Lo mismo hacen los líderes de los grupos violentos que un día sí y otro también dañan con sus excesos y desplantes la vida de la comunidad. Muchos oaxaqueños pensaron que la llegada de Gabino Cué al cargo de gobernador, y los acuerdos que estableció con las diversas fuerzas políticas, traerían consigo cambios radicales en bien de la entidad.

Ahora piensan que se equivocaron, y que las cosas siguen igual que cuando estaba Ulises Ruiz. Oaxaca merece un destino mejor, pero eso sólo podrá ser obra de los oaxaqueños. Una mayor participación de los ciudadanos haría que la autoridad se decidiera por fin a imponerse sobre la anarquía...

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.periódico Milenio Tamaulipas en línea del 11 de julio de 2013).



Si en otros países el agro es rentable, ¿por qué en el nuestro no?

Tenemos que librar estos obstáculos que impiden la inversión en el campo:

  1. Seguridad en la tenencia de la tierra: No tenemos seguridad jurídica en la tenencia de la tierra y eso atemoriza al empresario que no se arriesga en invertir un capital en unas tierras inseguras, susceptibles de invasión y en las que se van a invertir años de esfuerzo, mano de obra y un capital considerable.
  2. Banca de desarrollo: Créditos reales para el campo con tasas preferenciales como los que se aplican en el sector agrícola de los Estados Unidos y Canadá.
  3. Subsidios iguales a los que se manejan en los dos países mencionados: para estar en condiciones iguales para una competencia leal y equitativa.
  4. Infraestructura: Es muy importante conectar el campo con las ciudades, con carreteras transitables, vías de comunicación modernas, como la luz [energía eléctrica], teléfono, Internet, etc.

Trinidad Terrazas Gastélum
(v.pág.33 del periódico Milenio Jalisco del 12 de julio de 2013).



Un balance preliminar sobre las elecciones en 15 entidades el pasado 7 de julio, detona señales de alerta sobre el país que ellas (re)dibujaron, respecto al descontento con el sistema político y de partidos, cuya baja convocatoria expresa un serio deterioro de la confianza en los formatos de representación y de agregación de intereses que ofrecen las instituciones políticas. Cada una de las regiones donde hubo elecciones confirma, además, que el mapa político del país cada vez está más desgarrado por valores antidemocráticos; la corrupción registrada en las campañas electorales, la persistencia del uso electoral de recursos públicos, la violencia de gobernantes, dirigentes partidistas contra sus opositores, aunada a las amenazas, chantaje y muerte que sembró el crimen organizado en varias entidades del país. Así, las elecciones más violentas de la historia reciente, auguran conflictos políticos que impiden la democratización.

Asesinatos, secuestros, "levantamientos", "terrorismo electoral" y hasta presuntas violaciones, mancharon varias campañas electorales. Crímenes y escándalos que reflejaron la incapacidad gubernamental para garantizar el Estado de derecho, lo cual generó miedo e incertidumbre. Antivalores que opacaron las propuestas de los partidos políticos. Cálculos preliminares, señalan que al menos 20 candidatos fueron asesinados, secuestrados o amenazados durante las campañas. El alto abstencionismo constata que el miedo, junto con la desconfianza hacia los partidos desmotivaron al elector. Si bien en 4 de las 15 entidades participaron más de la mitad de los votantes potenciales, en las once entidades restantes el abstencionismo alcanzó un rango que va del 52% en Aguascalientes, al casi 69%, en Quintana Roo. En algunos municipios el abstencionismo alcanzó hasta 73 de cada 100 electores.

Las irregularidades documentadas durante la jornada electoral pasada, plagaron el carácter antidemocrático que pervive en las prácticas partidistas y en la perversión de las autoridades electorales, que se mostraron incapaces para asegurar la imparcialidad y que no lograron obtener confianza al contar los votos.

Jaime Preciado Coronado
(v.pág.21 del periódico Milenio Jalisco del 12 de julio de 2013).



La percepción de los mexicanos sobre la corrupción es certera, el 52% considera que en los últimos 2 años ésta ha aumentado exponencialmente y 79% opina que la corrupción es ya un grave problema que afecta al país. Sin embargo, los aludidos, los que se fueron, los que se quedaron a encubrir, o los que hilaron puesto, no hacen nada por frenar este fenómeno, en cambio, festejan sus hábiles manejos.

Así, este estado de corrupción daña al estado de derecho. Corrupción que ha sido favorecida por diferentes administraciones gubernamentales al grado que parecieran tener un contubernio mucho más allá del proverbial "obedézcase, pero no se cumpla". Porque han logrado poner al país como ‘líder’ de la corrupción. Algo que a la ciudadanía le amilana el ánimo y le incentiva a repetir estos esquemas que les indican son la única salida a la pobreza, el desempleo y la desigualdad que continúan.

Y si bien la frase "sólo ponme donde haya..." ha sido utilizada en este país, nunca como hoy los niveles de corrupción habían sido tan altos y, sobre todo, tan descarados.

Mientras al país le faltan recursos para generar empleo, para fortalecer la educación, para rediseñar el sistema de salud público que ya no da más, la corrupción toma todo de lo que todos -los demás- ponemos... Es por ello que México no logra crecer, porque con dineros tan robados, ni aun con el petróleo alcanza para lograr el desarrollo del país.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 13 de julio de 2013).



Los cosméticos no sirven ya de nada. Es necesario remover a fondo el statu quo, hacer tábula rasa con los mitos y dogmas del pasado. El petróleo, por ejemplo, no es un objeto sagrado, intocable -Noli me tángere- por efecto de un tabú: es un bien que tiene precio en el mercado, y como tal debe ser buscado y extraído mediante las técnicas y modos de inversión que ofrece el mundo de hoy, mundo en el cual no tienen cabida ya las viejas fórmulas. Esperemos que las reformas que propone el Pacto no sean estorbadas por quienes se dicen "revolucionarios" y son en verdad representantes de una caduca reacción fatigada y melancólica.

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.periódico Milenio Tamaulipas en línea del 18 de julio de 2013).



El reciente Barómetro Mundial de Corrupción 2013 de Transparencia Internacional, registra que "los partidos políticos son las instituciones más corruptas del planeta", según la mayoría de los más de 114,000 entrevistados en 107 países. Le siguen los cuerpos policíacos, los parlamentos en 3er. lugar, el poder judicial en el 4o. y los servicios médicos y de salud en 6o. En Grecia, Nepal, Nigeria y ¡México!, esas instituciones presentan el mayor desprestigio en el mundo. En lo privado, México lidera en el escalafón de corrupción y fraudes empresariales en América Latina, según el Informe Anual sobre Fraude 2012 que realiza la consultora Kroll.

Jaime Preciado Coronado
(v.pág.21 del periódico Milenio Jalisco del 19 de julio de 2013).



Resulta que este país se paraliza cada 3 años por los procesos electorales en una realidad que bordea lo ridículo... De todas maneras los partidos políticos se las ingenian para saltarse las trancas o, mejor dicho, para violar las leyes y llevar agua a sus respectivos molinos, por más pactos, acuerdos y convenios que firmen. Todos lo hacen, en mayor o menor medida.

Sin embargo, con relación a este proceso electoral, la clase política se superó a sí misma en esta determinación de burlarse franca y abiertamente de los mexicanos. El contexto diferente fue el famoso Pacto por México que no ha servido para nada, sólo para hacer creer que los dirigentes partidistas ahora sí se pondrán de acuerdo para sacar a este país adelante, pero no hay tal.

Incluso lo quieren equiparar con el famosísimo Pacto de la Moncloa en España, pero la distancia es abismal, en lo único que coinciden es en el nombre de "pacto".

Seguramente el lector recordará cómo el Pacto por México fue dizque utilizado como moneda de cambio, se chantajeó con él o al menos eso mostraban las apariencias; fue defendido por la oposición y luego vilipendiado; tanto PAN como PRD amenazaron con dejarlo y después de las elecciones, cuando es un secreto a voces que el PRI ganó en Baja California, pero una vez más se recurrió a la "concertacesión" para que la oposición estuviera contenta (según sostienen los mal pensados y sospechosistas), los dirigentes de los 3 partidos se reúnen y a carcajada batiente presentan una "nueva fase" del Pacto por México.

En serio ¿de qué se ríen? Me parece ofensiva su actitud y esta aparente renovación del pacto porque lo están usando como les da la gana y no se ve claro en materia legislativa, uno de los propósitos centrales del famosísimo acuerdo. Ahora dicen que incluirán a legisladores para impulsar iniciativas "de gran calado". Qué bárbaro, hasta parecen de verdad. Yo creo que saben que nadie les cree, pero no les importa.

Por eso el ridículo que hacen por ejemplo, con la suspensión de acciones del combate a la pobreza y erradicación del hambre; no fuera a ser que la gente votara a favor del PRI nada más por eso y que la oposición acusara de uso indebido, es decir, con fines electorales, de un programa social.

Así que... el hambre puede esperar. Es ofensivo e indignante y ellos riéndose, carcajeándose (si es que el lector tuvo oportunidad de ver la fotografía en la que aparecen Gustavo Madero, del PAN; César Camacho, del PRI y Jesús Zambrano, del PRD, durante el anuncio de la "nueva fase"). Y los defensores podrán alegar que no tenemos todo el contexto, que a lo mejor alguno contó un chiste, lo que gusten y manden. El país no está para esas expresiones sin que sean interpretadas por muchos como burla porque el país se nos cae en pedazos y ellos tan campantes. Ya se redujo la expectativa de crecimiento económico; aumentó el desempleo con relación al año pasado; los niveles de criminalidad no se han reducido de manera significativa; la pobreza ha aumentado; los ingresos de los mexicanos han disminuido; el número de personas desaparecidas sigue incrementándose y las buenas noticias en esta materia son contadas; la mala calidad de la educación se refleja ahora en los mismos libros de texto gratuitos; la seguridad social es pésima y va de mal en peor y las violaciones a derechos humanos son cosa de todos los días a lo largo y ancho del país.

¿De qué se ríen pues Camacho, Madero y Zambrano?

Laura Castro Golarte
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 20 de julio de 2013).



En México la economía está paralizada, y la desaceleración afecta a todos los sectores. Ha bajado el empleo, la recaudación, la inversión y el desarrollo. Ha subido el desempleo y la desesperación. Más de 150 protestas sociales se han registrado en 16 estados en los primeros meses del nuevo Gobierno, y la inseguridad en las calles sigue en niveles que transmiten angustia y miedo. El gobierno es del PRI, que presumía que sabía manejar la economía y dar gobernabilidad, dos pilares que hasta ahora, se tambalean.

El Camelot mexicano es de promesas incumplidas, satisfechas en la retórica -reformas educativas, de telecomunicaciones, de transparencia-, pero truncas ante la ausencia de leyes secundarias. Se anuncian reformas energética política, que polarizan y confrontan. En México se asoma el quiebre ante distintas visiones de nación, y las tensiones en su corpus incrementan su tirantez. Los líderes de los partidos con quienes el gobierno quiere caminar por la vía reformista, están debilitados y sin el consenso necesario para poder marchar junto al gobierno. Dentro del mismo partido del gobierno, tampoco hay consenso fácil para ir a la velocidad que se les pide.

Raymundo Riva Palacio
(v.pág.8-A del periódico El Informador del 22 de julio de 2013).



A lo largo de los años, desde que tengo memoria profesional, he visto cómo los presidentes, desde los tiempos de Luis Echeverría en los años 70, han destinado miles y miles y miles de millones de pesos, programas, visitas y discursos para aumentar la pobreza.

Esto puede parecer un contrasentido, pero he visto pasar esquemas de combate a la pobreza, cada uno con su sexenal nombre, y esa pobreza no disminuye; al contrario, crece.

A finales de 2012, en México había 52 millones de pobres, 46% del total de la población, de los que 11.7 millones estaban en pobreza extrema y 7.4 millones más en pobreza extrema alimentaria. De 2009 a 2012 se sumaron 6 millones de mexicanos al total de la población y casi la mitad a las filas de la pobreza.

El próximo lunes, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social dará a conocer las cifras de pobreza que, se adelanta, serán al alza por el simple crecimiento de la población, aumentan más los más pobres.

Joaquín López-Dóriga V.
(v.pág.2 del periódico Milenio Jalisco del 26 de julio de 2013).



En México, la situación económica se ha deteriorado en los últimos años en las perspectivas personales a largo plazo. Hemos perdido lo mejor del estado benefactor que muchos califican de socialista, corporativista o populista, y a cambio tenemos malas instituciones capitalistas que funcionan como el sistema depredador, totalmente superado dentro de muchas naciones desarrolladas.

Tenemos ahora instituciones ineficientes, pero también, empresarios ineficientes, y una falta impresionante de cultura y apoyos empresariales. Con modelos copiados de otras partes, corrupción, compadrazgos y otros vicios añejos; la economía mexicana no logra dar a los mexicanos, ya sea de clase media o de estratos más bajos, seguridad, garantías ni certezas.

Funcionan bien, por ejemplo, los mecanismos para cobrar impuestos a los consumidores cautivos, mientras que muchos no pagan prácticamente nada; funciona la retórica y los proyectos, pero no la aplicación ni la práctica. En general, el mexicano común se siente desalentado. Contra la opinión generalizada, el ciudadano normal de este país trabaja, y mucho; lo malo es que su labor no se remunera adecuadamente para que aumente su nivel de vida, ni su trabajo es muy productivo por la desorganización endémica.

El problema radica principalmente en la ignorancia que existe sobre temas financieros y económicos, a nivel general en el país.

Alfredo Gabriel Páramo
(v.pág.33 del periódico Milenio Jalisco del 26 de julio de 2013).



Michoacán y Tamaulipas son apenas un ensayo de lo que le puede ocurrir al resto del país o le está ya ocurriendo. Son en efecto los frutos más maduros de procesos que comenzaron a gestarse desde los años inmediatos a la Revolución.

Michoacán tiene 2 pisos, y el de abajo se les está quemando, es la llamada "tierra caliente", cuya humareda contamina el piso superior y se va metiendo rápidamente a las tierras vecinas de Colima y Jalisco; aquí en nuestro estado, de la Rivera, frente a Yurécuaro, a los pueblos de la sierra del Tigre, y la zona de Autlán, la vida de la gente se ha modificado sustancialmente a causa de la permanente inseguridad y la ausencia del estado de derecho.

Con justa razón, el secretario de Gobernación, Osorio Chong, habló el pasado martes de un "recuperar el territorio", confesión expresa de que en México se está viviendo una verdadera guerra, la más efectiva, la más difícil de controlar, la que más tiempo se prolonga, la guerra de guerrillas, cuyos integrantes exhiben una impresionante movilidad, combaten por medio de emboscadas, aterrorizan a los pobladores rurales, se sostienen de ellos, los usan de escudo, destruyen sus estructuras sociales y económicas, y provocan desbandadas. Ha sido el caso de otras guerrillas mexicanas lo mismo en la década de los años setenta del siglo XX, que en los convulsos tiempos de la "Revolución".

"Recuperar el territorio" de la tierra caliente michoacana significa que el gobierno ya no lo tiene, que lo está perdiendo también en las tierras altas, que la pericia de sus contrincantes refleja la calidad del adiestramiento que recibieron sus cabecillas, algunos de ellos ex militares, que fueron justamente capacitados para servir a México y luego se pusieron al servicio de un mejor postor.

Michoacán había venido siendo productor agrícola, maderera, y de manera muy especial, industria turística, lo mismo en la costa que en el altiplano, y en la tierra caliente. Hoy día toda esa riqueza, ya de por sí atada por las mil ataduras de su reciente pasado, se ha desplomado; más que vivir, la gente sobrevive, trata de mantenerse aún en las circunstancias de inseguridad permanente que enfrenta.

Por su parte la guerrilla avanza, su movimiento es envolvente, en crecimiento, en torno siempre a las capitales, donde abundan los medios de información y al final se acaba por no saber justamente lo que pasa en la propia región. Poco sabemos en Guadalajara de cómo ha sido tomada la región norte de Jalisco, nada se ha dicho de las balaceras recurrentes entre la Rivera y Yurécuaro, de la inseguridad latente en Unión de Guadalupe o la Manzanilla, del acceso casi imposible a Jilotlán de los Dolores, o los dramas constantes que viven los vecinos de la región que va de Mascota a la Magdalena, donde los "blindajes" debieron ponerse mucho antes, y no resuelven el caso de los desaparecidos.

En la ciudad vivimos las llamadas telefónicas para extorsionar con hechos reales o supuestos, el robo generalizado de todo y dondequiera, los secuestros y las diarias ejecuciones, el "pago de piso" que deben hacer muchos comerciantes, la tensión pesada y agobiante de las fuerzas de seguridad, estén o no coludidas, y seguramente el penetrante dolor de cabeza que a muchos integrantes del gobierno les genera su propia impotencia, con excepción, claro, de los diputados, cuya única genuina preocupación es debatir asuntos inútiles y obtener por ello las mejores ganancias.

Armando González Escoto
(v.pág.8-B del periódico El Informador del 28 de julio de 2013).



El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social dio a conocer los resultados 2012, de las estimaciones de pobreza a nivel nacional.

Los resultados de este estudio muestran que los pobres en México pasaron de 52 millones en 2010 a más de 53 millones en 2012.

También revela que aumentó en la población el riesgo de pobreza... de 37 millones a más de 39 millones.

Que aumentó la población con pobreza alimentaria de 21.5 millones en 2010 a más de 23 millones en 2012.

Es más, según este análisis y medición, entre 2010 y 2012 aumentó la población con ingresos por debajo de la línea de bienestar, situada en 1,125 pesos en la zona urbana y de 800 pesos al mes en la zona rural...

Las políticas públicas que se han implantado en los últimos 20 años en materia económica y social en México son un fracaso.

Los expertos en economía y desarrollo nos dirán que falta tener un crecimiento de la economía de más 3.5% y que para eso faltan las reformas financiera, hacendaria, energética y tantas más. Esperamos que los partidos políticos, sus líderes, el poder legislativo y el poder ejecutivo se pongan de acuerdo para sacar este año las reformas tan señaladas.

Pero la mayoría de los mexicanos podemos empezar pidiendo... poner en orden la casa... Tenemos que parar la corrupción extrema a que han llegado los municipios, los estados, las secretarías, muchos de los políticos y administradores públicos de nuestro país.

No es posible tener tanta pobreza... de tener tantos pobres y tener tanta burocracia en los estados, municipios, secretarías de estado, organismos públicos, con salarios que ya lo quisieran los pobres de nuestro país para mitigar el hambre. No podemos seguir teniendo los niveles de corrupción y de ineficiencia en el gasto público, que daña tanto a los municipios y a los estados, y que son factores que aumentan y agravan la pobreza de manera significativa.

Tomemos como ejemplos los estados más pobres del país como Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Michoacán y los no tan pobres como Tabasco, Coahuila (según Coneval) que aumentaron la deuda pública en los últimos 6 años de forma escandalosa, en la que su clase política asaltó las arcas públicas para enriquecerse en forma desmedida.

Creo que bien podemos empezar cumpliendo el programa nacional de austeridad en el gasto de la burocracia, en los salarios, en los viáticos. En observar estados y municipios la ley de transparencia gubernamental, en llevar a cabo de forma inmediata el cumplimiento de la Ley de Contabilidad Gubernamental y Armonización Contable, en transparentar la cuenta pública de municipios, estados, secretarías de estado... todos los años...

Es importante establecer de una vez por todas, el cumplimiento estricto de la ley, de perseguir a la corrupción y la ineficiencia en tiempo y forma... de disminuir la impunidad.

En nuestro país nuestra clase política es rica... y tenemos un país con más de 50 millones de pobres. En nuestro país el sistema político-electoral es de los más caros del mundo... y tenemos un país en el que la pobreza aumenta y flagela a niños, mujeres y ancianos... les quita su dignidad, les limita su libertad y clausura sus esperanzas.

Lucio G.Lastra Escudero
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 31 de julio de 2013).



Ya Morelos, en Los Sentimientos de la Nación, planteaba entre las prioridades sociales de la nación independiente en gestación, la necesidad de reducir el abismo entre la extrema indigencia y la extrema opulencia. Exactamente 200 años después (se cumplen, por cierto, el próximo 14 de septiembre), México tiene el privilegio -suponiendo que lo sea...- de que un compatriota sea el hombre más rico del mundo: síntoma inequívoco de que los especímenes de la Raza de Bronce no necesariamente están predestinados para la mediocridad en todos los órdenes. Pero tiene, también, signos alarmantes, de que el rumbo que lleva el país no sólo es errático o titubeante: es equívoco; conduce a porcentajes crecientes de la población a la pobreza, entendida como el estamento en que se carece del mínimo de requerimientos para tener una vida digna.

Los números tienen el enorme defecto de ser fríos. Que el pomposo Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social difunda que 21.5% de la población rural (es decir, uno de cada 5 campesinos) está "en marginación social", nada abona a favor de uno solo de los mexicanos cuya ilusión en la vida se circunscribe a la sobrevivencia. Advertir que 47 millones de personas -más de la tercera parte de los mexicanos- "son vulnerables y están expuestos a caer en situación de pobreza", no implica proporcionar un salvavidas, por rudimentario que sea, a ninguno de ellos para evitar que ese riesgo se consume. Consignar que 500,000 mexicanos se dieron de alta en las filas de la pobreza en los 2 últimos años, coloca a un mundo de gente en la estadística, pero no alivia la situación presente ni aporta ninguna esperanza de mejoría para uno solo de ellos.

"Si quieres quitar el hambre a un hombre un día, regálale un pescado: si quieres quitarle el hambre para el resto de la vida, enséñalo a pescar", reza el proverbio... Amén de sus imperfecciones operativas, de la burocracia que generan y de la corrupción que prohíjan, los "programas sociales" que implementa el gobierno, tienden, en el mejor de los casos, a quitar el hambre, por un día, a muchas personas; no -aplicando la analogía- a enseñarlas a pescar.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-B del periódico El Informador del 31 de julio de 2013).



Más de la mitad de los mexicanos viven en situación de pobreza, algunos de pobreza extrema. Su situación se aliviaría si hubiera más fuentes de trabajo, pero ni los inversionistas mexicanos ni los extranjeros se animan a crear empleos por la situación de inseguridad que priva en el territorio nacional. Tal es hoy por hoy el mayor problema del país. Con una cabal coordinación entre las fuerzas federales -Ejército y Marina-, los gobiernos estatales y municipales, y la ciudadanía en general, podría ganarse esto que ya es una verdadera guerra que el Estado mexicano ha de enfrentar empleando todos sus recursos, y en la cual no debe dar cuartel. Estados enteros se han perdido ya: Tamaulipas y Michoacán son sólo 2 ejemplos entre otros que se podrían mencionar.

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.periódico Milenio Tamaulipas en línea del 1o.de agosto de 2013).



Como bien dijo el Secretario de Hacienda, si el campo de visión se abre a los últimos 20 años, aparece una "inamovilidad" de los niveles de pobreza que debería ser el eje de una preocupación multiplicada que diera paso a un conjunto de políticas capaces de revertir tan drástico escenario. Cierto que las dos grandes crisis económicas (1994-95, 2008) mucho pueden explicar, cierto que la falta de crecimiento económico es otra "variable" que influye de manera significativa, cierto que la situación podría ser peor sin la existencia de "los programas de transferencias condicionadas... y de otros programas sociales", pero la pobreza que sella la vida de casi la mitad de la población está ahí y es la que dibuja lo que somos como sociedad. Un esperpento impresentable.

La oceánica pobreza resulta más ofensiva porque está acompañada de tres agravantes: a) la desigualdad, b) la indiferencia y c) la defensa de privilegios.

A) Somos una sociedad profundamente desigual. Recuerdo la sentencia del PNUD en el año 2005 que decía que si bien América Latina no era el continente más pobre (esa triste situación la vivía África), sí éramos el continente más desigual. Coexisten entre nosotros 2, 3 o 4 "Méxicos" diferentes. No se requiere ser un especialista sino simplemente salir a las calles, pasear por los caminos del país, asomarse al norte y al sur, para constatar que no somos una sociedad, sino múltiples sobrepuestas que difícilmente se identifican unas con otras. Los niveles de desigualdad son tales que resulta casi imposible (salvo desde la demagogia o quizá desde los deportes o desde algunas de las manifestaciones culturales) referirse a un nosotros inclusivo. Y la pobreza, en contraste con la riqueza, con la concentración de la misma, se vuelve (o debería volverse) más escandalosa.

B) El Informe de Coneval además de sus virtudes intrínsecas tiene una derivada. Durante 2, 3 o 4 días, los diarios, las radiodifusoras y la televisión, hablarán sobre la pobreza y la documentarán. No está mal. Pero me temo que una vez más, con el lento paso de los días, el tema volverá a evaporarse, a disolverse lentamente en medio del ruido ambiental. Lo que debería ser un asunto estelar y permanente de la política mexicana, una discusión seria y extensa sobre los resultados que ahora se publicitan, motivo de seguimiento y preocupación, plataforma para remar contra lo que quizá sea el rasgo más preocupante de la realidad nacional, una vez más puede ser flor de un día. Somos -como sociedad y como sociedad política- insensibles. No existen los resortes necesarios para activar voluntades colectivas, políticas de gobierno ambiciosas, iniciativas de organizaciones no gubernamentales. Lo cierto es que la medición de la evolución de la pobreza por parte del Coneval no produce los ecos permanentes que debería. Quizá la razón más profunda sea que la desigualdad es ancestral. No se inventó ayer ni antier. Las décadas y los siglos pasan y parece inconmovible. Y por supuesto nos hemos acostumbrado. No conmueve, no indigna, no moviliza.

C) La pobreza además no sería tan agresiva si no se reprodujera en un mar de privilegios que no se asumen como tales. Apenas se anuncia una eventual reforma fiscal que eventualmente puede gravar más a quienes más tienen y salta la "alerta por golpe del ISR a la economía" (cabeza de primera plana de REFORMA, 28 de julio de 2013). ¿Qué se encontraba bajo ese título? La advertencia del senador Héctor Larios (PAN) de que "elevar la tasa del ISR a las personas de mayores ingresos puede... afectar gravemente la actividad económica...". Ya se conocen los argumentos cansinos y recurrentes: primero hay que ampliar la base de los contribuyentes, ajustar el aparato y el gasto públicos, eliminar la corrupción, o lo que usted guste y mande, pero que los que más tienen más contribuyan (en términos absolutos por supuesto, pero también relativos) eso sí que no. Los pobres pueden ser 53.3 millones, pero nadie está dispuesto a renunciar a sus privilegios.

José Woldenberg
(v.pág.9 del periódico Mural del 1o.de agosto de 2013).



Las emboscadas y asesinatos que han tenido lugar en Michoacán durante las últimas 2 semanas son mensajes muy claros que el crimen organizado está enviando al gobierno y demás autoridades: en su territorio ellos son la ley y quienes la imponen.

Esto no es otra cosa que una declaración de guerra en la que unas fuerzas de facto se imponen sobre cualquier autoridad y las leyes que esta debería guardar y hacer guardar, implicando con ello no sólo que la ciudadanía queda desprotegida, sino que está a expensas de todo cuanto los criminales quieran hacer en términos de extorsiones, secuestros, tráfico de drogas y mercancías ilegales, robos, cobros de derecho de piso y un largo etcétera que tiene a la población atemorizada y al gobierno prácticamente invisible.

Ante esto, la recomendación más lógica, por visceral que suene, es la de dar un "Golpe de Estado Invertido" para recuperar el poder y la autoridad, ya que en la medida en que el gobierno se la siga pensando y siga argumentando que aplicará todo el peso de la ley y que apoyará las investigaciones necesarias para dar con los delincuentes en cada caso, éstos sólo seguirán ganando terreno y consolidando su soberanía.

El "Golpe de Estado Invertido" es lo único que a estas alturas puede hacer el gobierno federal si quiere recuperar los territorios controlados por el crimen organizado, y esto implica una guerra sanguinaria en la que muchas vidas deberán perderse y no hay espacio para titubeos, influyentismo, excepciones y demás prácticas viciadas por todas las prebendas que tienen compradas los malhechores.

¿Es factible llevarlo a cabo? No sabemos. Cuando un subalmirante de la Marina especializado en inteligencia circula sin escolta y es asesinado en un camino vecinal, queda en evidencia que no se tiene toda la información que se debería sobre la ubicación y poder de los delincuentes. Sin información de este tipo es prácticamente imposible lanzar un ataque para arrebatarles el poder.

Los hechos han superado a la política y la guerra se ha perdido; ante ello quedan dos alternativas, o se lucha con fuerza y contundencia, o se sacan las banderas blancas para reconocer la pérdida del territorio. Lo último es imposible, lo primero es lo deseable, pero cualquier punto intermedio es mera simulación. Ese es el México que vivimos.

(V.Razón y Acción del 3 de agosto de 2013).



Expertos en el fenómeno de la delincuencia organizada en México han advertido una y otra vez que cuando se abate o captura a un capo, y los cárteles sufren escisiones, cuando se fracturan pierden la capacidad logística y estructural que implica el tráfico de drogas, que va desde los contactos en Sudamérica, el control de la ruta hacia la frontera norte y luego la capacidad de movilización en territorio estadounidense. Pero se quedan con las armas y la experiencia del mundo ilícito. Se vuelven entonces más peligrosas, más dañinas ya que lo único que les queda es atacar directamente a la sociedad.

Especialistas como el académico de la Universidad de California, Ricardo Ainslie, aseguran incluso que "una reducción en la demanda de drogas en Estados Unidos no solucionará la violencia en México; el enfoque contra las drogas ha sido una distracción porque hemos perdido el enfoque del problema básico, que es la pérdida de control del Estado mexicano. Creo que el ex presidente Calderón se lanzó a la guerra en parte porque ya había partes del territorio que no estaban bajo control".

El académico dice que todo México quiere, busca una reducción en los niveles de violencia, pero que el problema radica que la violencia ya no depende del consumo de drogas en Estados Unidos, y que en algunas zonas del país los cárteles operan fuera del Estado, estableciendo incluso cuotas para permitir que los habitantes efectúen sus actividades diarias, como en Ciudad Juárez, donde ha documentado el hecho que afecta incluso a trabajadores de maquiladoras.

Alejandro Irigoyen Ponce
(v.pág.7-A del periódico El Informador del 3 de agosto de 2013).



Conozco gente en varias regiones de México que me habla, cada vez que nos encontramos, del imparable deterioro de la seguridad en sus comunidades y del creciente sentimiento personal de incertidumbre que padece al enterarse, día con día, de extorsiones, secuestros, robos, violaciones y asesinatos. Delitos perpetrados ante la escandalosa ineptitud de unas autoridades que no sólo incumplen con su primerísima obligación de ofrecer protección a los ciudadanos sino que tratan de tapar el sol con un dedo pintando, con estúpida e irresponsable autocomplacencia, un panorama de inexistente bienestar.

Se ha perdido la tranquilidad en lugares, antes apacibles.

Colima, Torreón, Chihuahua, Monterrey, Nuevo Laredo y decenas de otras localidades, por no hablar de las zonas rurales de muchas de nuestras entidades federativas (Michoacán, Tamaulipas y Zacatecas, entre otras que compiten para llevarse el premio a la más peligrosa), han sido prácticamente tomadas por las organizaciones criminales.

Un matrimonio de Colima, cuya identidad es impublicable, me cuenta su inquietante historia, una de tantas: el hombre abrió un pequeño restaurante y, muy pronto, se personaron en el local unos matones para exigirle la consabida cuota semanal de "protección". ¿De qué te va a defender, por cierto, esa gente? Pues, de ellos mismos. Primero te ofrecen un servicio no solicitado, a todas luces innecesario, y luego te amenazan. Nuestro amigo hizo los obligados cálculos, vio que las cuentas no le salían, les respondió que no podía pagar la cantidad ordenada y, cuando le avisaron de que iban a matarlo a él y a toda la familia, decidió hacer las maletas y emigrar, por lo pronto, a Guadalajara. Este episodio nos muestra, de la manera más palmaria, las funestas consecuencias que tiene la criminalidad en la vida económica de una comunidad. Y estamos hablando aquí de un estado que, hasta hace muy poco, era uno de los primeros en calidad de vida.

Cada vez que las personas afectadas me consignan sus experiencias, se hacen una pregunta en verdad estremecedora y escalofriante, una interrogante que deberíamos también plantearnos todos los pobladores de un país que parece írsenos de las manos, una tierra hostil y amenazadora donde la gente de bien no puede ya estar: ¿Qué le pasó a México?

Román Revueltas Retes
(v.pág.2 del periódico Milenio Jalisco del 9 de agosto de 2013).



Expertos en el tema de la corrupción de la UNAM han declarado que en México "la corrupción es un tema complejo y delicado que hay que abordar frontalmente para lidiarla de manera efectiva. Es complejo por la cantidad de facetas que presenta y es delicado porque la vida nacional se ha visto profundamente afectada por la omnipresencia y la omnipotencia de la corrupción en sus diferentes modalidades como son: el tráfico de influencias, el contrabando, el soborno, el peculado, el uso privado de bienes públicos, el castigo al inocente y el premio a quien no lo merece". Dicen que es producto de una legalidad absurda de una justicia viciada, o por el deterioro económico y las asimetrías sociales que alimentan al monstruo.

Imaginar que vivimos en un país corrupto es vivir en medio de esa podredumbre que es difícil de limpiar pues requiere de un esfuerzo integrado por varios sectores, empezando por uno mismo.

Martín Casillas de Alba
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 10 de agosto de 2013).



Paulatinamente hemos estado cayendo en la tentación de hacer encuestas de todo y por todo. De manera insensible hemos ido fabricando un Frankenstein populachero que consulta y da jerarquía a una masa ciudadana amorfa e ignorante. La opinión que de ella se obtiene es la peor de todas las opiniones por superficial, por visceral, y porque se expresa las más de las veces sin conocimiento de causa. La aprobación o rechazo encomendados a una multitud ígnara y casi analfabeta, es un indicio claro de que las cosas andan mal.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 10 de agosto de 2013).



De nada servirá reforma energética alguna si al final las utilidades derivadas, ya sea de la exigua inversión propia como hasta ahora ha sido, o de nuevas asociaciones con inversionistas privados, se dilapidan en el gasto corriente del gobierno o en la ineficiencia de las empresas públicas y las absurdas prebendas sindicales.

De nada servirá reforma alguna si los términos y condiciones de los contratos de asociación o inversión productiva que se llegasen a hacer con el sector privado son desfavorables para el país y favorables para los inversionistas o los funcionarios públicos y líderes sindicales involucrados.

Debido a que con justificada razón, la confianza y la credibilidad del gobierno -y de los políticos en general- está por los suelos, particularmente en cualquier asunto que tenga que ver con dinero, es que los beneficios que la Reforma Energética supuestamente traerá a los mexicanos se ponen en tela de juicio.

Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.10 del periódico Mural del 15 de agosto de 2013).



En Michoacán, el crimen organizado perdió toda proporción.

Resulta que los malandros se presentaron, como lo hacen con todo tipo de empresarios y productores agrícolas, a pedir cuota de extorsión... ¡al CRIT del Teletón!

Tal es el descaro con el operan estas bandas que se apersonaron 3 veces para 'negociar' el pago millonario.

Dadas las amenazas, la construcción del centro de rehabilitación se frenó. Y aunque no se pagó el 'entre', la pérdida en términos de labor social es mayúscula.

¿Y las autoridades del gobierno de Jesús Reyna? Dicen que Michoacán está en calma.

S.Cabañas
(v.pág.10 del periódico Mural del 15 de agosto de 2013).



México es un país desangrado, hay alza en el costo de los alimentos y de la gasolina. En este país hay un régimen de riqueza para unos cuantos, hay más muertos al mes que con Calderón, pero nadie dice nada. Hay que mirar a Michoacán, Zacatecas, Guerrero. Hemos perdido la capacidad de asombro contra el horror. Perdimos el valor de la vida, el calor de la vida, ahora matan a cualquiera y decimos "en algo andaría", asimilamos la barbarie, el deterioro, como si nada.

Epigmenio Ibarra
(v.pág.2-D del periódico El Informador del 16 de agosto de 2013).



La política está muy congestionada por tantas reformas de calado enviadas por el ejecutivo, que se complicarán más porque van a coincidir con el presupuesto de 2014 y corren en la estela que dejó la desaceleración económica, y un crecimiento notablemente mediocre. En el campo social el narcotráfico disputa al Estado territorios, y su mezcla con maestros y guerrilleros en algunas regiones del país son como un cerillo prendido sobre el tambo de dinamita.

El gobierno de Enrique Peña Nieto ha perdido en 6 meses el consenso. Arrancó con la oposición de la izquierda social a su Presidencia y los maestros dispuestos a no perder privilegios, que dio origen a más de 150 manifestaciones de diferente tamaño e impacto durante los 5 primeros meses de su administración. Pero gradualmente se fue ampliando la inconformidad a otros sectores, muchos de los cuales lo habían respaldado en la campaña y que tenían altas expectativas sobre su manejo del país. No tardaron en decepcionarse o entrar en duda o escepticismo.

En buena parte de esto tiene que ver con la deshidratación de la economía, cuyo agravamiento por la caída de 12.7% en la recaudación en el 1er. trimestre -que es siempre el mejor del año-, y el dogma del déficit cero que no permitió amortiguar ese golpe, rompió lealtades políticas. Bajó la inversión, el consumo y subió el desempleo. Huyeron 1,500 de millones de dólares a cielos bursátiles más seguros, y volaron 800 millones de reservas de oro compradas en 2010. Prendido de los alfileres para que se aprueben sus reformas energética y fiscal en los términos deseados, el presidente cedió políticamente ante la oposición y avaló -al menos en los hechos- que crecieran problemas políticos y sociales para no agitar más el avispero en el que se encuentra.

Los partidos de oposición tomaron la medida de su miedo al fracaso y ejercieron chantajes y presiones para condicionar su permanencia en el Pacto por México, el caso donde se cocinan las reformas. Sin ellas no habrá dinero para crear empleos, ni escuelas, ni salida para 80 millones de mexicanos que viven en pobreza extrema, son pobres o están en camino de serlo.

Tampoco habrá posibilidades para impedir que en la desesperación crucen la línea de la legalidad y se unan a los cárteles de las drogas o, los ideológicamente más acabados, opten por la lucha armada como vía legítima para enfrentar la precariedad y el desastre institucional.

La falta de recursos conllevaría a la debilidad del gobierno de manera inercial, y los territorios liberados que hoy tienen policías comunitarias y grupos de autodefensa civil en Guerrero y Michoacán, pueden ser el ejemplo para poder vivir sin necesidad de un gobierno que no fue capaz de proveerles seguridad. Las condiciones sociopolíticas y económicas del país se ven sumamente alarmantes, casi al punto del desborde.

Y sin embargo, cuando uno habla con los funcionarios del más alto nivel, ni se ven histéricos, ni al borde del llanto, ni con la preocupación a flor de piel. Al contrario. Lucen confiados, y contentos por cómo les están saliendo las cosas. Animados por el horizonte que ven con el presidente Peña Nieto a la cabeza y seguros de que el país, bajo su guía, va a cambiar para siempre.

A veces uno se pregunta si se habrán dado cuenta de su entorno, afuera de la cápsula en la que viven, o si no se han dado cuenta que no se dan cuenta. Pero a lo mejor, porque tampoco lo dicen, las cosas pasadas por el tamiz de su información y su diagnóstico, no es tan negra como se ve desde afuera, y es cuando uno piensa qué sabrán ellos que uno desconoce...

Raymundo Riva Palacio
(v.pág.13-A del periódico El Informador del 16 de agosto de 2013).



Es un hecho que Pemex, en particular, y el mercado petrolero mexicano, en general, deben ser reformados. Las razones son muchas: descenso vertiginoso en la producción; una tasa de restitución de barriles muy baja; una empresa estatal al borde de la quiebra con pensiones impagables y un contrato colectivo insostenible; una paraestatal atravesada por la corrupción y los negocios de unos cuantos; falta de autonomía financiera que asfixia a la paraestatal y le impide modernizarse. En la urgencia de las transformaciones de Pemex, tenemos un consenso en México.

Ahora la discusión está en el cómo. Las 3 iniciativas son distintas, aunque coinciden en algunos puntos. El PRD, PRI y PAN comparten que es necesario dotar de autonomía financiera a la paraestatal. Inyectarle oxígeno a través de un nuevo esquema de pago de impuestos al Estado mexicano, es un primer consenso. Sin embargo, la realidad es que las mayores coincidencias se encuentran en las iniciativas del tricolor y el blanquiazul. Para aprobar la reforma, la Presidencia necesita cosechar dos terceras partes del Congreso de la Unión y la mitad más una de las legislaturas locales. Una aritmética que se puede cumplir con el voto de PAN y PRI en ambas cámaras. Como en los 90, las reformas de apertura económica pueden ser empujadas por estos 2 partidos, y dejar de lado a los congresistas de izquierda. Por su parte, el PRD, y los demás partidos de izquierda, ya amenazan con utilizar la calle como presión contra el "mayoriteo" que supuestamente pretenden priistas y panistas.

Los mitos y la desinformación son el veneno para construir un debate serio y auténtico en un tema que tanto polariza a los mexicanos.

Enrique Toussaint
(v.pág.4-B del periódico El Informador del 18 de agosto de 2013).



Son pocas las veces que algo que ocurre en México alcanza titulares en los medios de información de otros países. Muchas menos, aún, son las veces que el motivo es encomiable. La regla es que las noticias que salen de México vayan de lo simplemente lamentable a lo decididamente vergonzoso: lo primero, cuando un sismo o una inmisericorde tormenta tropical se abate sobre varias poblaciones y deja un saldo atroz de destrucción y muerte; lo segundo, cuando la muerte se vuelve un suceso cotidiano y sólo alcanza a ser noticia porque son varias las víctimas, o porque hay un elemento que acentúa la tragedia: que los cadáveres aparezcan decapitados, verbigracia.

Las noticias sobre esos episodios ameritan, para quien se entera de ellas a la distancia, una información contextual: no es que México esté reeditando guerras civiles como las que ahora se evocan como hitos históricos: la Guerra de Independencia o la Revolución, en las que supuestamente la sangre derramada fue el precio que se pagó a cambio de hipótéticos logros sociales; es que algunos estados del país (Guerrero y Michoacán, al menos) viven en un clima de violencia cotidiana a raíz del ostensible desgobierno: ni cada estado ha acertado a restablecer estándares razonables de tranquilidad para sus propios moradores, ni el gobierno federal -con todo y la presencia del Ejército- ha podido con el paquete. Hay pueblos sin ley, de los que las propias autoridades hay huído.

¿Quién dijo que el "México Bárbaro" de que hablara John Kenneth Turner hace un siglo, se limitaba, hoy, a ser literatura...?

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 19 de agosto de 2013).



Gigantesco pulpo en que se han convertido las guardias comunitarias, los grupos de autodefensa y/o los sistema de seguridad y justicia ciudadana, que en el lance arrebatan al Estado el monopolio del uso de la fuerza y lo exhiben tal cual es: rebasado, incapaz, permisivo, corrupto y reducido en los hechos a mero administrador de conflictos, y ni siquiera uno muy eficiente. Es otra pieza que ya no embona en ninguna parte del rompecabezas.

Tenemos a los grupos que reclaman airados y beligerantes mantener intactos sus cotos de poder y ante la discusión sobre las leyes secundarias de la reforma educativa, pues a irrumpir en el Congreso, desatar la violencia, realizar plantones y toda la parafernalia a la que por desgracia los mexicanos estamos acostumbrados.

Si a estas alturas queda alguna duda de que hoy no somos más que un rompecabezas de piezas chuecas, de problemas irresueltos, la Secretaría de Hacienda bajó, otra vez, la expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto de 3.1% a sólo 1.8%, lo que la calificadora Merrill Lynch interpreta como que el país cayó ya en "un fuerte y profundo bache".

Alejandro Irigoyen Ponce
(v.pág.6-A del periódico El Informador del 21 de agosto de 2013).



Es sólo una verdad a medias, que los daños causados por los bloqueos y marchas de la Coordinadora apenas superen los 4. 5 millones de pesos, por los desmanes cometidos en San Lázaro y otro centenar de millones de pesos causados a comerciantes. Los costos son muy superiores: ¿cuánto hemos perdido en horas laborables, en vuelos perdidos, en dificultades para trasladarse de un punto al otro de la ciudad, en la propia operación laboral, mercantil de una ciudad de 20 millones de habitantes? Ese costo no se puede dimensionar.

Pero ése no es el mayor problema, el principal costo de estas movilizaciones trasciende la economía coyuntural: hay que recordar que hoy la economía nacional no está funcionando como debería, como se había predicho. Apenas crecerá, si todo sale bien en estos meses, un 1.8% anual (se esperaba que fuera del 3.5% y la mayoría de los analistas consideran que terminaremos el año con apenas un 1% de crecimiento del PIB); la que sí crece es la inflación: está ya en 3.5% anual mientras el peso se deprecia frente al dólar y todo ello ha ocasionado que se perdieran 200,000 fuentes de empleo.

¿Qué todo eso es consecuencia exclusiva de las marchas del CNTE?. Por supuesto que no. La situación internacional juega en ello, los errores cometidos por el propio gobierno también. Pero lo cierto es que si las reformas no salen adelante, si no existen incentivos que permitan que la economía pueda afrontar esta etapa difícil, si los inversionistas ven que apenas 20,000 personas pueden bloquear algunos de los principales proyectos de transformación del país, no sentirán que existe la mínima seguridad jurídica necesaria para sus inversiones. Ese daño es imposible de cuantificar pero son costos que pagan el país y su gente en forma cotidiana y que nos condenarán a la mediocridad.

Ahí está el verdadero desafío que imponen la Coordinadora y sus líderes. No es un desafío policial ni de las autoridades capitalinas. Saben que lo que están haciendo pone en entredicho el modelo de desarrollo propuesto. Por eso pueden decir que cuanto más se radicalice la situación más ganan. El problema no es que unos miles de señores hayan realizado acciones violentas o que hayan tomado calles. El problema es el pasmo de las autoridades en un momento límite de la vida política del país. No alcanza con decir que no permitirán daños a terceros o que existen límites que no se pueden superar: estamos ante un conflicto que trasciende lo local y que exige respuestas federales que van mucho más allá de un falso dilema de tolerancia o baño de sangre.

Lo que hay es incertidumbre. Hoy no sabemos, siquiera, si el congreso podrá volver a sesionar en San Lázaro y en la torre de los senadores; no sabemos si se completará o no la reforma educativa; todo el cronograma legislativo que se había armado, ya quedó, aparentemente, para mejores horas: es casi imposible que tengamos una reforma energética en septiembre, mientras que la fiscal tendrá, de alguna forma, que hacer depender su suerte de la energética. Los grupos violentos ya han anunciado su megamarcha el primero de septiembre y vienen con toda la intención de quedarse por lo menos hasta el día 15. En medio comenzarán las movilizaciones de Morena y del PRD en contra de las reformas.

La administración Peña Nieto, a 9 meses de haber asumido el poder debe comprender perfectamente que no podrá vivir sus próximos 5 años bajo el chantaje y sin índices de crecimiento adecuados. Esa es la verdadera apuesta de la radicalización de la Coordinadora y los grupos que giran en torno a ella. Es una apuesta similar a la afrontó el país en 1994-95, cuyas consecuencias aún estamos viviendo. Ese círculo vicioso es el que tienen que romper las autoridades federales.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.3-A del periódico El Informador del 28 de agosto de 2013).



Los mercados financieros mexicanos están asediados por muchos flancos. Algunos de coyuntura y otros estructurales. Hay un par externo: "los tambores" de guerra en Siria y la salida de la Fed.

Y 2 internos: la recesión en México y la creencia de que hay debilidad en el gobierno para llevar adelante las reformas estructurales que están sobre la mesa.

1.- La recesión en México puede ser más profunda y duradera si camina la Reforma Fiscal.

Según esto, se quiere recaudar entre 45,000 y 50,000 millones de dólares anuales con el aumento de impuestos, eso significa una fuerte restricción fiscal que cobrará factura en el 2014, lo que puede alargar la recesión.

Esto explica que las tasas de los Cetes estén apachurradas y la Bolsa se haya desplomado. Además del catalizador de la caída de las Bolsas de EU.

2.- El libertinaje del magisterio que secuestra a la ciudad, sin ley que los someta y que es leído como un signo de debilidad del gobierno federal. Lo peor es que el Informe Presidencial se haga en el Campo Marte por protección a la rebeldía de los maestros.

La opinión tras bambalinas es que, si así es cuando se trata de la Reforma Educativa, ¿qué será cuando se trate de las reformas constitucionales para modernizar el sector de energía?

Tenemos 4 jinetes del Apocalipsis cabalgando, y uno de los más graves será la salida de la Fed, eso creará un ambiente muy adverso para los bonos mexicanos.

Joel Martínez
(v.pág.2 de la sección "Negocios" del periódico Mural del 29 de agosto de 2013).



Cuando la administración de Enrique Peña Nieto cumplió 6 meses, los datos de la economía y de la violencia ya eran preocupantes. Hoy, con base en los últimos datos del INEGI, la economía mexicana liga 2 trimestres consecutivos con crecimiento negativo, de manera que, por ese hecho, resulta que estamos en recesión. No severa, pero recesión al fin.

La inflación va en franco incremento, el desempleo también y los números oficiales de la inseguridad y la violencia tienen variaciones mínimas a la baja en comparación con el sexenio anterior; aunque con información independiente manejada, entre otros, por el Instituto para la Seguridad y la Democracia estamos peor.

Una de las razones de que el crecimiento del PIB haya sido negativo los 2 primeros trimestres de este año, la principal, de hecho, es el subejercicio del presupuesto del gobierno federal por falta de eficiencia en el desempeño de la administración pública. Falta de pericia o de visión o de generosidad o por negligencia e inconciencia. El caso es que apenas hasta ahora se está corrigiendo el retraso en el ejercicio del gasto público, una parte fundamental de nuestra economía.

Laura Castro Golarte
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 31 de agosto de 2013).



Para el profesor e investigador de la Universidad de Guadalajara, Dante Haro Reyes, las cifras de delitos cometidos de diciembre de 2012 a julio de 2013, presentadas por el Sistema Nacional de Seguridad Pública no muestran la realidad que se vive en México.

"Este mensaje es una parcialidad del ambiente en el país. El mismo Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia, a través de estudios ha comprobado que 20% de las delitos cometidos se denuncian; no obstante, 80% restante está dentro de lo que se le conoce como cifra negra, es decir, delitos no denunciados".

Explica que este sistema, por primera vez, concentra toda la información a través de la Secretaría de Gobernación, que a su vez se nutre los reportes de cada entidad federativa, de procuradurías y fiscalías; sin embargo, cuestionó: "¿De qué sirven las estadísticas?", pues señala que el meollo del asunto es encontrar una solución para bajar la delincuencia más que archivar estos datos.

Agregó que con estos números la percepción de inseguridad del mexicano no ha cambiado: "Se supone que la guerra contra el narco era en el sexenio anterior, pero nos damos cuenta que la tendencia de homicidios es esta nueva administración no cambia y no hay soluciones".

Para Haro Reyes, "una medición no soluciona el conflicto delictivo en el país y se debe interferir en éstos para que vayan a la baja, porque mientras no haya un objetivo o una meta en concreto para combatir, las cosas no van a cambiar y únicamente se van a mediatizar los delitos que se cometen en México".

(V.pág.5-A del periódico El Informador del 31 de agosto de 2013).



El Zócalo de la Ciudad de México -la plaza cívica más importante y emblemática del país-, tomado nuevamente; convertido, por tiempo indefinido, en campamento de manifestantes. Una extensa zona del centro histórico de la capital del país, convertida en campo de batalla en donde, a intervalos, se producen enfrentamientos entre "anarquistas" declarados y contingentes de supuestos maestros (en la esquina de los técnicos, en teoría, todos ellos) que se oponen radicalmente a las reformas en materia educativa anunciadas desde las campañas y propuestas formalmente por el Presidente de la República, contra (con la esquina de los rudos como base ocasional, se infiere) pelotones multitudinarios de policías. Para éstos, la consigna es clara y se cumple casi al pie de la letra: aunque muchos capitalinos quisieran mano más dura de la autoridad, al efecto de permitir que la mayoría de los ciudadanos puedan hacer su vida ordinaria sin tantos contratiempos sistemáticos, se trata de evitar que caiga sobre la autoridad la etiqueta de "represora"..., y, mucho menos, que a raíz de un ejercicio más decidido de la fuerza, haya "mártires" que legitimarían, ipso facto, las protestas.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.3-B del periódico El Informador del 3 de septiembre de 2013).



Desde los estados y los municipios de este país, desde la óptica de los empresarios y las organizaciones empresariales se tiene la percepción y la preocupación de que México esté atorado, que no avanza.

Y mucho tiene que ver con el manejo del gasto público y de las políticas públicas que están siendo rediseñadas e instrumentadas con mucha lentitud.

Ese es según muchos analistas económicos, empresarios, políticos y funcionarios, una de las causas de por qué la economía no avanza y del porqué del malestar de muchos mexicanos.

Es importante para el gobierno federal revisar sus políticas públicas en materia social y económica; se están tardando.

También deben de revisar el gasto gubernamental y su aterrizaje en estados y municipios. Ya que por un lado, las secretarías de estado como la de Hacienda casi festeja que hasta la fecha no tiene rezagos o ineficiencias. En los estados federados no se piensa lo mismo. ¿Quiénes son los responsables?

No nos podemos esperar a que las reformas se lleven a cabo y se instrumenten.

Lucio G.Lastra Escudero
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 4 de septiembre de 2013).



Chiapas. Estado muy rico es ése; estado muy pobre es ése. Su naturaleza es feraz; incontables son sus bellezas y atractivos, y aun así muchos de los habitantes de ese paraíso viven en el atraso y la pobreza, atados a formas de vida ancestrales que pueden ser muy bellas y valiosas, pero que impiden que esos mexicanos disfruten de los beneficios del mundo actual y de la vida de hoy.

Un edén deja de serlo si no se puede salir de él. Con tristeza me enteré en el curso de ese viaje de que muchas comunidades indígenas de Chiapas siguen permanentemente divididas por pugnas religiosas en que católicos y protestantes se acosan y hostilizan mutuamente. No puedo creer que en nuestro tiempo sigan existiendo esos conflictos. Los sacerdotes católicos y los ministros o pastores evangélicos deberían reunirse y sostener un diálogo que los conduzca a poner fin a esos enfrentamientos, llamando a la paz a sus respectivas comunidades y estableciendo en ellas la concordia y la buena voluntad que derivan de la doctrina que Cristo predicó.

Si unos y otros, católicos y protestantes, se llaman cristianos, no es posible explicar, y menos aún admitir, esas persecuciones y violencias por motivos religiosos. La responsabilidad de tales antagonismos no radica en los habitantes de esos pueblos, víctimas de la falta de bienes sociales importantes, como la educación, que entre sus frutos cuenta la tolerancia y el respeto a las creencias de los demás. Los responsables son quienes guían a esa gente, sean curas católicos o ministros protestantes. Si no trabajan juntos para instaurar la paz están cayendo en culpa grave de omisión. Si atizan los conflictos, o los toleran, faltan gravemente a la doctrina que predican.

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.periódico Milenio Tamaulipas en línea del 5 de septiembre de 2013).



Víbora tragadiputados.



No existen razones estructurales para la contracción económica que se está viviendo, como tampoco para el agravamiento de la crisis de gobernabilidad que se está padeciendo.

En su tiempo, tanto López Portillo como Zedillo se tuvieron que deshacer antes de que transcurrieran los primeros seis meses de su gobierno de un secretario de Hacienda y otro de Gobernación que no daban resultados (a Moctezuma Barragán le habían tomado hasta las instalaciones de la mismísima Secretaría de Gobernación).

Si transcurridos los 120 días las cosas no mejoran y las reformas no salen, ¿Peña Nieto sostendrá contra viento y marea a Videgaray y a Osorio Chong? No lo creo.

Para evitar que esta situación pueda convertirse en una crisis de gobierno o del Estado, el Presidente de la República debe reducirla a una simple crisis de desempeño en algunas dependencias de la administración pública.

Javier Hurtado
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 7 de septiembre de 2013).



Por increíble que parezca, México parece empeñado en no acabar con sus rezagos y al parecer, está obsesionado en no superar sus niveles de pobreza.

El nivel de tolerancia que se ha tenido ante las manifestaciones de oposición de los pseudo maestros a todo aquello que les exija mejorar su nivel de desempeño hace pensar en varias cosas, por un lado en el bajo sentido de responsabilidad por parte de las autoridades del Distrito Federal y de las federales para defender la libertad de tránsito de las mayorías por encima de la de manifestarse de unos cuantos.

También se puede pensar en que el gobierno federal no ha ejercido más nivel de presión a los que invaden la vía pública, destrozan mobiliario urbano, merman el tiempo de los demás, etc. Para acabar desprestigiando al gobierno perredista del Distrito Federal a quien se le ha iniciado una campaña, ganada a pulso, de desprestigio para pasarle la factura dentro de 5 años y acabar quitándole el control de la capital del país, su principal bastión y botín. Entre una interpretación y la otra, México ha dejado la peor imagen posible ante propios y extraños al no dar los pasos que hagan pensar en su progreso, además de haber perdido productividad y oportunidades de crecimiento dado el temor que le han mostrado a quienes exigen que se les pague por no haber trabajado y encima de eso, reclaman bonos por inicio de un ciclo escolar que tampoco han permitido arrancar.

Aunque suene coloquial, es un hecho que debido a las marchas y al nivel que han adquirido los reclamos sin llegar a nada productivo, en México ya marchamos, es decir, ya dejamos claro que no queremos salir de nuestra mediocridad, pensando que siempre habrá quien pague la cuenta.

Aún cuando nuestro presidente se ufane de estar sacando todas las reformas, el país está desquebrajado y ni en lo político, ni en lo social, ni en lo económico, inspira confianza.

(V.Razón y Acción del 7 de septiembre de 2013).



Exasperados. Así están los residentes del Distrito Federal que viven desde hace días en una ciudad estrangulada, y que ven angustiados a nuestra niñez sin maestros. Irritados, porque ni el gobierno federal ni el del Distrito Federal en cuyo territorio se galvaniza la inconformidad origen del creciente clamor, para que se use la fuerza y rompan el cerco de los maestros en plazas, avenidas e instituciones. La sección 22 de Oaxaca, cabeza de la protesta, es un ejemplo del juego de fuerzas e intereses alrededor de un movimiento que rebasa al magisterio. Al igual que los maestros de Oaxaca, los disidentes de Guerrero y Michoacán tienen también vasos comunicantes con la guerrilla y otras organizaciones afines.

Diferentes grupos se han sumado a la movilización, como los anarquistas que han actuado en disturbios anteriores, y que están convencidos de que el tiempo para la insurrección ya ha tocado la puerta. Con sus acciones violentas, no se han dado cuenta que le están regresando al gobierno la legitimidad del uso de la fuerza, con el beneplácito de una ciudadanía agraviada y colérica.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.Razón y Acción del 7 de septiembre de 2013).



El presidente Peña Nieto tiene varios frentes abiertos: enfrenta la declarada oposición de los grupos corporativistas y debe rendir cuentas sobre una economía que no se mueve. Cualquier propósito de modernización, en este país, afecta irremediablemente los intereses de colectivos que, miren ustedes, han sido, hasta ahora, los primerísimos beneficiarios de unas políticas públicas diseñadas, deliberadamente, para agenciarse sus favores y sus adhesiones. Estamos, aquí, ante una extraña disyuntiva: la modernización implica el obligado sacrificio de las prebendas y canonjías otorgadas antiguamente por el régimen priista -que los gobiernos del PAN no pudieron, o no quisieron, desmantelar- y, sin embargo, en las actuales propuestas de reformas no se tocan particularmente los intereses de los cuerpos que tendrían que ser los primeros afectados.

Todo intento reformista tiene consecuencias directas sobre las condiciones particulares de muchos grupos -maestros, empleados públicos, trabajadores del Estado- que, al ver que sus condiciones de trabajo se modifican, reaccionan de manera más o menos airada ante la propuesta de cambiar las reglas: algunos salen a manifestarse a las calles y otros implementan formas más sutiles -aunque, tal vez, más eficaces- de resistencia.

Hay que saber que las reformas implican un desafío obligado a aquellos grupos cuyos intereses han sido antiguamente consentidos por el "sistema". Pero, ¿qué tanto se pueden plantear nuevas condiciones sin afrontar una respuesta hostil y, hasta beligerante, de los diversos grupos afectados? Y, sobre todo, ¿qué tanto le puede preocupar, a un gobierno determinado, la reacción de los colectivos afectados? Dicho en otras palabras, ¿qué tanto le inquieta, al régimen de turno, la protesta social?

No son preguntas menores porque ya hemos visto cómo Vicente Fox -mandatario en un sistema que algunos califican de "derecha" y, ya puestos, hasta de "fascista"- dobló las manos en el tema del aeropuerto de la capital de la república, una obra que iba a ser la más importante inversión en infraestructura de su sexenio. Bastó con que algunos macheteros de Atenco se pusieran peleones para que el proyecto se cancelara, con todo y que muchos habitantes de la comunidad desearan abiertamente la realización de los trabajos.

Ocurre, además, que al primer mandatario de la nación parece que le están poniendo obstáculos de manera deliberada: ¿ese presunto activismo social es verdaderamente espontáneo o resulta de una estrategia bien concebida para debilitarlo o, en todo caso, para dificultar la implementación de las reformas modernizadoras? Y, otra pregunta: ¿qué tanta influencia y poder tiene el PRI, hoy día, ante los grupos que cuestionan abiertamente sus políticas y sus propósitos?

Nos quedan muy claras las intenciones del Presidente de la República: es un hombre que pretende, a pesar de todos los pesares, cambiar a México. No lo hace, sin embargo, de manera radical, sino con una estudiada prudencia, observando cuidadosamente la realidad de los grupos de interés y, sobre todo, atendiendo los provechos de siempre que el propio sistema ha procurado. En la reforma energética, para mayores señas, no hay demasiadas referencias al sindicato de Pemex ni se vislumbran tampoco muchos propósitos de limpiar la casa. Aun así, Peña Nieto enfrenta una formidable oposición.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 8 de septiembre de 2013).



Hay algo que el Presidente calla. El insólito consenso tras el Pacto por México se debe a que las principales fuerzas políticas entendieron que sería suicida permitir que continuara el debilitamiento del Estado. Los esfuerzos por revertir la tendencia eran ya inevitables. El acuerdo no elimina las agendas de cada uno de los actores: Peña Nieto quiere fortalecer al presidencialismo y a su partido, mientras que el PAN y el PRD quieren ganar tiempo para encontrarle salida a sus laberintos y Morena se presenta como la alternativa para la transformación verdadera.

México está en efervescencia. Todos los actores intervienen sabiendo que el Estado es débil: la ciudadanía se organiza como puede (crea guardias comunitarias, arma litigios jurídicos contra construcciones irregulares, sustituye a maestros faltistas); el magisterio bloquea las calles para defender conquistas legítimas y privilegios de dudosa moralidad; la izquierda defiende el petróleo dividida en 2 polos encabezados por sus líderes carismáticos e históricos (el de Cárdenas y el de López Obrador); los cárteles se preparan para enfrentamientos de nuevo tipo; y las grandes empresas harán hasta lo imposible por preservar sus privilegios. Los remolinos preludian años de bonanza para los abogados y los contadores y un dolor de cabeza permanente para los analistas obligados a ir explicando una realidad que se modifica constantemente.

Sergio Aguayo
(v.periódico Mural en línea del 11 de septiembre de 2013).



Una polifacética miseria es la causa de nuestra drogadicción epidémica. Mientras exista la miseria en el campo donde se produce la droga; mientras exista pobreza en los ghettos urbanos de donde sale la carne de cañón de quienes la distribuyen y acaban por consumirla ellos mismos; y mientras exista la miseria moral de las clases prosperas que generan la insaciable demanda, no se acabará el problema del narcotráfico. Así arresten uno o cien tiburones con todo y su fauna de acompañamiento, éste cáncer no terminará, porque por cada capo aprehendido, hay 100 tras bastidores en espera de su papel estelar. Acostumbrados como estamos a hacer cuentas alegres esperanzadoras de cada modesta aprehensión de algún capo de 3er. nivel, no tenemos base para concluir que estamos a la vista de la solución definitiva del cáncer con metástasis del crimen organizado y el tráfico de drogas.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.Razón y Acción del 14 de septiembre de 2013).



El antagonismo social cada vez es más transparente en México. El mundo del gobierno, la clase política profesional y de los grandes medios está cada vez más lejano de un país inconforme, molesto y rebelde ante las políticas y medidas que se les imponen desde arriba.

Cada vez más amplios sectores de la población no se sienten representados en los gobiernos, partidos o políticas estatales.

Un panorama de conflicto social cuya característica principal es que ya no puede ser mediado por los gobiernos y los partidos, a veces porque los gobiernos no pueden o no quieren, o a veces porque los propios movimientos sociales ya no quieren nada con gobiernos y partidos. En ese evidente y profundo desencuentro entre el México oficial y el México de abajo, hay una fractura social que sin duda va a determinar el futuro político del país.

Rubén Martín
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 14 de septiembre de 2013).



México es un país definitivamente urbano, unido económica, social y culturalmente a las comunidades de los Estados Unidos. Con más de 21 millones de emigrantes en aquella nación, lo que implica que en algunas regiones 9 de cada 10 familias tienen algún familiar de primer o segundo grado que vive allá; con una relación comercial de casi 500,000 millones de dólares; con una frontera que es cruzada por más de 350 millones de personas cada año, es decir casi un millón por día en promedio; con un proceso de choque cultural que produce nuevas formas de expresión en las comunidades mexicanas aquí y allá; con un problema de criminalidad aquí que se nutre y se arma allá.

En el mundo no hay una nación con rasgos parecidos.

El reto fundamental que tenemos es fortalecer a las instituciones para que funcionen con mucha más eficiencia. Hacer que las cosas sucedan con certidumbre es aún un desafío.

Desde su constitución como nación libre, México ha padecido por la falta de solidez institucional, y que no ha sido sino hasta la segunda mitad del siglo XX cuando se consolidan estructuras educativas, de salud, financieras, de comunicaciones y otras con un verdadero alcance nacional.

La internacionalización de la economía ha permitido que lleguen aquí nuevas formas de trabajo y administración de instituciones privadas y públicas que presionan hacia la mejora en la operación de la vida pública. Las reformas que ahora se debaten están en línea con esta tendencia en la que factores externos influyen en las economías y sociedades para que asuman prácticas o normas compatibles globalmente en los ámbitos financiero, industrial, de las telecomunicaciones y muchos otros.

Por eso el enfoque la independencia ha de estar vinculado más hacia el bienestar de cada persona y sus condiciones respecto a otros en el mundo. Más que mirar las condiciones macroeconómicas o los indicadores nacionales, va a ser cada vez más importante mirar los indicadores que muestren como vive cada habitante, cada familia, cada empresa.

Es en este sentido donde México está todavía rezagado, porque la desigualdad social es aun enorme.

La formación de capas socialmente estables que consolidan a lo largo de los años un patrimonio que transmiten a sus hijos es la forma más adecuada de generar estabilidad y crecimiento.

Esa es la tarea de los mexicanos ahora, independientemente de partidos y opiniones políticas y económicas, todos debemos poner lo que nos corresponde para formar clases medias, para fortalecer las instituciones públicas y para crecer el mercado interno.

Eso significará que el énfasis de la atención pase a las personas. Y que la forma de medir los avances se haga a partir de mirarlas y no sólo hacer promedios.

Luis Ernesto Salomón, doctor en Derecho
(v.pág.8-A del periódico El Informador del 15 de septiembre de 2013).



El tiempo pasa y, al acercarse la ceremonia del Grito de Independencia, las opciones se agotan. El día 13, la percepción se desdobla. Un sector social cree que la fuerza pública era necesaria para sacar a maestros revoltosos.

Otra parte insiste -algunos de forma tramposa con fotos truqueadas o de otras protestas- que la represión ha llegado al país en forma de tanquetas de agua. En ambos casos, la percepción es que el zócalo no es el mejor lugar para festejar. La plaza luce semivacía la noche del 15.

Esa noche, Peña tenía la gran oportunidad de salir del embate de semanas atrás por las reformas -cuestionadas e impopulares ante una estrategia confusa de comunicación- y falla, otra vez, en percepción. Da un grito austero mientras medio país hace agua.

Sí, los honores a una institución como el Ejército son necesarios, más aún ante el sacrificio de sus miembros -cosa que luego los medios olvidan: las penurias, los peligros y el honor de sus miembros-, pero la percepción fue otra distinta, equivoca tal vez.

Una desgracia como la que hoy vive el país funciona, siempre, para cambiar percepciones. Así fue con Zedillo y Paulina y, en caso contrario, De la Madrid con los sismos del 85.

¿Aprovechará Peña Nieto la coyuntura?

Gonzalo Oliveros
(v.pág.21 del periódico Milenio Jalisco del 20 de septiembre de 2013).



Es evidente que el crimen organizado, que trasciende al narco estrictamente, llegó para quedarse. En muchas ciudades, en Cancún, casi todo el norte, las extorsiones, el secuestro, las amenazas, forman parte de la vida cotidiana, muchas veces ya alejado de la operación de narcotráfico. Antes nos consolábamos, en los noventa en Guadalajara, por ejemplo, que en la medida en que uno no se involucrara con temas de drogas la vida podía transcurrir. Hoy ya no es posible. El crimen organizado se ha extendido a muchas esferas de la vida cotidiana.

Jorge Zepeda Patterson
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 22 de septiembre de 2013).



Lo de "desastres consumados" se refiere a todos aquellos hechos que no tendrían que haber acaecido si México fuera una nación ordenada y respetuosa de las normas en vez de ser ese espacio de rapiñas, depredaciones y despojos donde se han permitido toda suerte de anormalidades, desde la edificación de urbanizaciones en zonas de alto riesgo hasta la destrucción de los bosques de niebla, pasando por la expansión desmedida de unas ciudades sin jardines ni parques y la brutal contaminación de nuestros ríos, auténticas cloacas repletas de nociva inmundicia.

Y no sólo estamos pagando las consecuencias ahora, con las tormentas diluvianas que afectan los litorales y tantas zonas del interior -un fenómeno que no podemos controlar y que, visto el advenimiento del famoso cambio climático, habrá de ser más frecuente (o sea, cada vez más devastador)- sino que habremos de cargar con el peso de los antedichos desastres consumados por generaciones enteras porque, ustedes verán, así como es de irreversible la realidad de esos fraccionamientos que se inundan porque ocupan el antiguo cauce de un río o de esas viviendas sobre las cuales puede desgajarse un cerro a las primeras de cambio, así también podemos preguntarnos quién va a dar marcha atrás a las otra plagas nacionales, a saber, el corporativismo, las políticas clientelares, la corrupción, la ruina educativa y la podredumbre del aparato de justicia.

El paralelismo entre una cosa y otra es apabullante: Acapulco Diamante -casi una ciudad entera construida, según parece, en zonas de manglares poco propicias al levantamiento de casas y edificios- es una manifestación de lo irremediable (digo, a menos que lleguen cuadrillas enteras de demolición y lo destruyan todo, pura y simplemente; algo, dicho sea de paso, que tendría ocurrir en muchísimos lugares del territorio nacional) tan visible como la existencia de miles de policías corruptos que colaboran directamente con los delincuentes y a los cuales no habría manera, en la práctica, de encontrarles otra ocupación si es que se les aplicaran exámenes de confianza y que fueran destituidos. La pregunta "¿qué hacemos con ellos?" es exactamente la misma que surge en el caso de los barrios edificados en franjas peligrosas. ¿Se pueden demoler y reubicar zonas enteras de nuestras ciudades? El costo es astronómico. ¿Se puede echar a la calle a un policía deshonesto sin que se convierta, en automático, en un delincuente (sin uniforme)? Aquí también es un tema de números: faltarían cárceles para recluir a toda esa gente (suponiendo, alegremente, que la justicia hiciera su trabajo, es decir, que las averiguaciones previas estuvieran bien "integradas", que la culpabilidad fuera demostrada fehacientemente por una policía científica, que los jueces dictaran las sentencias con pleno conocimiento de causa, etc., etc.).

Me pregunto, de la misma manera, qué tan fatalmente irremediable es la existencia de un cuerpo de presuntos profesores tan capaces de abandonar a sus alumnos y de exhibir un comportamiento que está en las antípodas de lo que se espera de un maestro. La figura ejemplar que trasmite conocimientos no es precisamente la de esos manifestantes toscos y rencorosos, sin civismo alguno, que cierran el paso a los viajeros, que provocan pérdidas millonarias a los comerciantes y que, al desalojar sus astrosos campamentos, dejan las calles repletas de basura. ¿Esos son los que van a trasmitir los valores a los niños de México, los que les van a enseñar a no tirar el envase de la maldita bebida azucarada en la mitad de la calle?

Vendrán más lluvias. ¿Qué hacemos con los poblados que ya están ahí, en las zonas de riesgo? Comenzarán otros años escolares. ¿Cuántos días de clases perderán los niños de Oaxaca en 2014? Se depurarán los cuerpos policiacos. ¿Adónde irán los policías despedidos? Se reformará Pemex. ¿Cómo se desmantelará la intrincada red de intereses que desangra ahora a la empresa?

México se ha vuelto un país muy complicado de gobernar. O mejor dicho, de arreglar.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 22 de septiembre de 2013).



El 3 de octubre de 1921, al gobierno Don Álvaro Obregón, persuadido por el escritor visionario José Vasconcelos de "iniciar una reconstrucción nacional en el campo de la educación y la cultura", crea la Secretaría de Educación Pública. A 90 años de su fundación, la decadencia de la educación en México es evidente, y tanto su deterioro como caducidad, es atribuible a la politización y abajamiento del sector magisterial; a una política profesional sin escrúpulos que ha convertido al sindicato de maestros en serviles operadores y agentes electorales, en vergonzosa mercancía política al mejor postor. Las mediciones de organismos internacionales, nos dicen que México está en un momento de verdadera crisis, tanto por su extensión y cobertura, y todavía más grave, por la falta de calidad de la educación sumamente superficial y deficiente.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.Razón y Acción del 28 de septiembre de 2013).



El "Pacto por México" comprometía a todos los partidos en un proyecto de gobierno de coalición de facto, amparado en el ideal de hacer funcionar al país de acuerdo a las reglas que hoy día se acuerdan más allá de nuestras fronteras.

Esas reglas estaban fijadas desde el momento en que el gobierno de Carlos Salinas firmó el TLC, y claro, desde el momento en que México ingresó a la OMC, a condición de fortalecer en nuestro país el sistema económico impulsado por Estados Unidos, donde las micro, pequeñas y aún medianas empresas son más un defecto del sistema que una alternativa de producción, esquema que presionó la paulatina anulación de la pequeña propiedad agrícola, incluido el ejido, para dar paso a los mega cultivos que exigen alta tecnología y maquinaria de última generación. En apego estricto a la lógica del sistema hay que impulsar el "mega" a la inversión, la empresa, la productividad y el consumo, vengan de donde vengan, y el "micro" a los grandes dueños del capital.

Desde luego, dentro de esta lógica neo capitalista, algún día el título "mega rico" se aplicará también a la mayor parte de la población, pero ese ideal suena tan ilusorio como lo fue en el sistema marxista el "paraíso de los trabajadores".

Reformar el sistema económico debería ser entonces la propuesta de México, no necesariamente en el sentido de sustituir o escapar del capitalismo neoliberal, pero sí aplicar con inteligencia las adecuaciones necesarias para aminorar el costo social, en vez de seguir imponiéndolo con la lógica férrea del principiante, cosa que por cierto nadie hace en el mundo desarrollado.

Armando González Escoto
(v.pág.2-B del periódico El Informador del 29 de septiembre de 2013).



Nuestro congreso no debería condicionar la aprobación de unas reformas a que salgan otras. Muchas veces hemos dicho que los tiempos de la reforma política deberían ser contemplados de acuerdo a las exigencias. Y lo que el país requiere ahora es volver a poner sobre rieles la economía: debe salir adelante la reforma energética y la reforma fiscal debe mantener su lógica de acabar con privilegios, pero dejar de ser meramente recaudatoria y de presionar, aún más, a los causantes cautivos.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 1o.de octubre de 2013).



El gobierno no ha logrado generar esquemas efectivos para disminuir la desigualdad, los favoritismos gremiales y de las altas esferas burocráticas, alcanzar consistentemente el crecimiento económico y garantizar a la sociedad condiciones de estabilidad y seguridad que le hagan confiar en un mejor futuro.

La sociedad, por su parte, ha dado cabida a organizaciones criminales y a grupos fácticos cuyos objetivos no quedan claros, ya que por un lado se manifiestan a gritos contra la represión y la violencia, cuando al mismo tiempo atacan a policías, toman las calles, destruyen el mobiliario urbano y violan las libertades de tránsito y muchas más del resto de la población.

Tanto el sector oficial como una parte de la sociedad están tan involucrados en la corrupción para mantener el statu quo. Las esperanzas de México se desvanecen a pasos agigantados.

(V.Razón y Acción del 5 de octubre de 2013).



Hoy, a 45 años del 2 de octubre de 1968, en lugar de haber aprendido la lección y de mirar la represión como una pesadilla, estamos considerándola como una solución.

¿Qué es lo que hay detrás de esta historia que, a su vez, se liga a una larga lista de historias como las de los supuestos maestros, la de la UNAM, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el Zócalo y las del día en que tomó posesión Enrique Peña Nieto?

Yo no me trago el cuento de que, súbitamente, por ahí aparecieron unos tipos nombrados o autonombrados anarquistas y que son muy malos y que nada ni nadie los puede detener.

Álvaro Cueva
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 6 de octubre de 2013).



La mayoría católica no quiere uniones de personas de mismo sexo, sea por amor o por vecindad. La mayoría pobre no quiere ricos comprando Pemex, la mayoría de mexicanos no quiere IVA, la mayoría de chilangos no quiere aumento al Metro, la mayoría de profesores sindicalizados no quiere controles sobre su desempeño. Y la mayoría, por serlo, no necesariamente es libre y no necesariamente tiene la razón. Lo que tiene, y es muy valioso, es la mayoría. Nada menos, pero nada más.

La apelación a una consulta sobre temas fiscales, pero, sobre todo, sobre temas cruzados por un crisol ideológico, es una trampa. La herramienta es bondadosa, permite una participación cívica directa, pero no debe usarse como sustituto de la discusión en las instituciones democráticas. ¿Por qué? Principalmente por 2 razones: porque es muy peligroso y porque elude la responsabilidad política.

Apelar a la herramienta de la consulta es peligroso porque aniquila la deliberación ideológica organizada a través de representantes con colores partidistas distintos y reglas de operación complejas. En otras palabras: se salta el debate parlamentario. Se salta el marco ideológico, el programa y la visión de mundo, país y estado, elegida por los votantes. ¿Y eso por qué es peligroso? Porque abre la puerta al autoritarismo, al clientelismo y a la eliminación de la minoría tan celosamente protegida por el entramado democrático y el marco constitucional. Para qué velar por la armonía jurídica de una regla que protege derechos humanos si se puede hacer una consulta sobre la pena de muerte.

U otra: para qué buscar la negociación legislativa si se cuenta con bases territoriales activas como las que tienen los bejaranistas en el DF o los católicos en el Bajío.

El 2o. punto preocupante es el de la responsabilidad política. Un diputado, un regidor o el gobernador de Jalisco responden a un partido y a un ideario. Pero si en lugar de ajustarse a éste, que fue la razón por la que los votantes los llevaron a sus cargos de representación, gobiernan o legislan con consultas, toda la responsabilidad sobre sus decisiones se diluye. No lo quisieron ellos, no lo pensaron ellos, no lo propusieron ellos, no lo ejecutaron ellos. Lo quiso, pensó y propuso ese concepto amorfo y del que se abusa tanto: la gente.

Cuidado con las consultas. Se están convirtiendo en la salida fácil de los políticos que se quedan sin cartas, que no saben convencer o no quieren responder.

Ivabelle Arroyo
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 9 de octubre de 2013).



Para la diputada perredista Celia Fausto Lizaola, la corrupción es un cáncer que hizo metástasis en un cuerpo social carente de defensas por la falta de valores y ética.

"En 2010 esta actividad alcanzó un costo para la sociedad mexicana de 30,000 millones de pesos, equivalente al 9% del Producto Interno Bruto de nuestro país, de acuerdo al reporte del Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno de Transparencia Mexicana", dijo,

"Se realizaron más de 200 millones de actos de soborno desprendiéndose que cada mexicano habría sido parte, en promedio, de 2 hechos de corrupción".

El diputado de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda, atribuyó a la impunidad que el fenómeno de la corrupción sigue presente en la clase política.

"¿Por qué la mayoría de los políticos son corruptos? La respuesta es sencilla: porque nadie los castiga, porque no hay consecuencias, porque sus acciones quedan en la impunidad y en la desmemoria", manifestó el legislador.

(V.pág.2 de la sección "Comunidad" del periódico Mural del 10 de octubre de 2013).



En general, cuando se reduce y se controla la violencia extrema en alguna parte del país sucede por las siguientes razones:

  1. Se implementa una estrategia coordinada y enfocada a desmantelar las organizaciones criminales. No sólo se persigue a los cabecillas, pero también los mandos medios y aquellas personas que podrían reemplazar a los detenidos. El problema es que en México, es casi imposible implementar esta estrategia ya sea por la desconfianza que hay entre las corporaciones, la falta de inteligencia, y la debilidad del sistema de justicia de procesar criminales altamente violentos debido a las amenazas, corrupción y una legislación que no permite perseguir adecuadamente a individuos u organizaciones que son amenazas a la seguridad nacional.
  2. Una organización recupera el monopolio sobre el territorio y sobre la violencia. En este escenario la reducción de la violencia se debe a que la lucha intestina por el poder y el territorio se resuelve cuando una organización ejercer poder omnipotente y decide que es mejor estrategia para el negocio no calentar la plaza con asesinatos espectaculares y atacando a la población civil.
  3. Negociación. El gobierno decide "negociar" informalmente con la organización más poderosa y violenta del territorio, llegando a un acuerdo donde se les permitirá continuar atendiendo sus "negocios" siempre y cuando no se metan con la población. Y de no cumplir con lo acordado, el Estado los perseguiría con contundencia. Y aunque esta opción podría ser una tentación para cualquier gobernante, la verdad es que generalmente acaba siendo una capitulación del gobierno, además de que no hay forma de garantizar que otras organizaciones no intenten tomar el territorio. La implementación de cualquier acuerdo requiere que el gobierno sea más violento y sanguinario que las mismas organizaciones para asegurar que respeten lo acordado, ya que el sistema de justicia es incapaz de controlarlos. Muy mala opción.
  4. Ser parte del negocio ilícito. Si los gobernantes son parte del narcotráfico, secuestro y extorsión en coordinación con un grupo organizado, estos podrán asegurar que sus "socios" reduzcan su violencia en contra de la mayoría de la población. Esta opción es terrible.
  5. Ser más violentos que los violentos. Mucho se ha especulado de por qué las organizaciones criminales en el pasado no ejercían tanta violencia en contra de la población y entre las respuestas encontramos que el Estado era más violento que ellos. Sometían a los criminales sin ninguna consideración de los derechos humanos y el Estado de Derecho. O sea, era una guerra sucia en contra de los criminales. Ésta tampoco es una opción para la democracia mexicana.

La sociedad, y en particular el sector privado, deben promover una cultura de lucha en contra del crimen. Cambiar la cultura de criminalidad requiere organizaciones y, sobre todo recursos. Pero los medios de comunicación, las cámaras, las asociaciones civiles y profesionales juegan un papel esencial en el cambio de cultura.

Pero hay que reconocer que a corto plazo, son pocas las opciones.

Ana María Salazar
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 12 de octubre de 2013).


México está dividido. No es el caso de las diferencias políticas: izquierda, derecha o centro; tampoco nos remite a la desigualdad, el país con los más ricos del mundo y con la mitad de la población en pobreza; no es la asimetría entre los instruidos y los iletrados o los nuevos analfabetos por su inexistente familiaridad con los instrumentos cotidianos de la tecnología, sus usos y aplicaciones. El país está dividido entre quienes piensan que hay esperanza y los que creen que no la hay.

Las causas son profundas y la política sí tiene algo qué ver. Por la falta de historia democrática, las elecciones dejan heridas profundas; no resuelven siquiera temporalmente la competencia por el poder. La disputa continúa, incluso se enciende después de los comicios. No es que haya elecciones fraudulentas, sobre todo si consideramos los precedentes u otros países con desarrollo político semejante. No, México tiene buenas y confiables instituciones electorales. La situación se vincula mucho más con los malos perdedores y las dificultades de los ganadores. La realidad es que las elecciones no resuelven la disputa por el poder.

No siempre ha sido así. La excepción singular es el año 2000. Quien no ganó reconoció y quien triunfó recibió el poder no solo en condiciones de ejemplar normalidad política, económica e institucional, sino con un aval social inédito. La expectativa de cambio era arrolladora; aunque el presidente Fox no ganó un mandato total por la falta de mayoría legislativa, sí contaba con la confianza abrumadora, incluso de muchos que no le habían votado. Desencanto por incompetencia o porque las expectativas públicas no entendían las restricciones que le impone al Presidente el no contar con el apoyo de las cámaras.

2006, una elección sumamente cerrada, antecedida por el intento ilegítimo de sacar de la competencia a Andrés Manuel dejó un país polarizado y dividido. La mayoría se conformó, pero regateó legitimidad a Felipe Calderón; la resistencia de López Obrador le permitió mantener una base reducida de seguidores, más próximos al fanatismo que a la lucha política; los más se hundieron en el desencanto y la decepción. 2012 repitió la historia de 2006 y el país tampoco resolvió sus diferencias. Sí lo hicieron los de la cúpula política a través del Pacto por México, que mucho ha aportado al país, a pesar de los malos deseos de los Ebrard, Corderos, Bejaranos y otros tantos más en el hambre de poder.

Pero el país continúa dividido. Tiene geografía. El centro del desencanto es la Ciudad de México e incluye no solo al DF, sino a las entidades vecinas y se extiende hacia el sur, llegando a Chiapas y pasando por Puebla, Oaxaca, Guerrero y Tabasco. En el DF hay enojo con todo y con todos, a pesar que es el territorio con mayor riqueza y bienestar.

Toda una paradoja que la postura más crítica a la democracia y a sus resultados es donde la oposición se ha impuesto. En el DF desde 1997 ha ganado la izquierda, sus votos fueron cruciales para que hubiera alternancia en 2000, en 2006 y 2012 ganó AMLO con votaciones de partido hegemónico; los votos se respetaron, aún así asumen que el triunfo del PAN o del PRI es ilegítimo, ilegal. Un dato poco conocido de 2012: el voto de las personas con instrucción superior en casi todo el país fue favorable a López Obrador. Efecto, no causa para entender al país dividido, con amplias zonas bajo el escepticismo y la desesperanza.

El país acusa un problema muy serio: hay que pensar sobre la manera de reconciliar a la sociedad con el sistema de representación política, tema ausente en los sesudos reformadores; tampoco es opción el arribo del Mesías.

Federico Berrueto
(v.periódico Milenio en línea del 13 de octubre de 2013).


México lleva ya varios años sumido en un desorden/caos/ilegalidad político-social y de seguridad en varios de sus estados. Y en las últimas semanas, Oaxaca no ha sido la excepción a la regla. Continúan los conflictos con los pseudomaestros delincuentes de la CNTE, los cuales se prolongan, extorsionando al gobierno estatal y federal, sin proporcionar las clases a cientos de miles de niños y adolescentes de uno de los estados con más atraso, desigualdad y pobreza de nuestra república. Eso sí, son parte de la manipulación fascistoide de la pseudoizquierda radical encabezada por AMLO, Morena y seguidores. Con un ingrediente más, que es la toma de ya decenas escuelas, por los padres de familia y algunas autoridades municipales, para que sus hijos puedan asistir a su programa regular de educación, como está contemplado en las leyes de nuestro país. "Cumplir con la leyes va siendo algo anormal en nuestra república, sobre todo de las minorías pseudodemocráticas y pseudorrevolucionarias". Lo que pone en peligro a los niños y padres de familia de ser amenazados, agredidos, lesionados y chantajeados de forma por demás violenta e ilegal por estos bandoleros. En Chiapas y Guerrero también sigue esta constante de desorden/caos/ilegalidad.

Es difícil aceptar que así nos toca vivir en este país.

Queremos ver resultados que nos hagan pensar que vamos por un mejor camino. Iniciemos cumpliendo con las leyes actuales...

Lucio G.Lastra Escudero
(v.pág.11-A del periódico El Informador del 16 de octubre de 2013).



Hemos creado a varios ‘Frankestein’ y hemos permitido que nos domine esa maldita hidra de las mil cabezas formada por los anarquistas, terroristas, traficantes y esos asesinos que por 200 pesos y un taco sudado son capaces de matar a quien se les diga, junto con los del crimen organizado o los provocadores de la CNTE, además de que hemos tolerado la impunidad y la corrupción, hermana gemela de la decadencia.

Martín Casillas de Alba
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 19 de octubre de 2013).



Nunca, en tiempos recientes, había sido tan evidente la frontera que separa lo deseable de lo posible. Hablo de las reformas estructurales que el gobierno de Peña Nieto propone realizar en este país: suponen un declarado propósito de cambiar las cosas y de poner la casa en orden; pero, en los hechos, se han quedado en la superficie y no llevan a una transformación de fondo siendo que lo que verdaderamente necesita México es una mutación revolucionaria.

La manifestación más visible de la resistencia al cambio la protagoniza la CNTE en su abierto rechazo a la reforma educativa. Estamos bien enterados de su estrategia: pretextando el ejercicio de sus derechos, los miembros de la antedicha organización llevan a cabo acciones para fastidiar directamente a los demás ciudadanos de este país mientras que las autoridades, invocando, a su vez, la sacrosanta inviolabilidad de ciertos principios (y agitando mañosamente el espantajo de la "represión" para desentenderse de su obligación de preservar el orden público y asegurar las garantías de todos sus gobernados) se cruzan de brazos.

Pero, todo esto es mera fachada: más allá de que esa gente no quiera oír hablar de evaluaciones, compromisos concretos, exigencias u obligaciones, lo que en realidad ocurre es que las demandas de un organismo como la CNTE no resultan de propuestas razonables en lo laboral. Son, por el contrario, un catálogo de exigencias desmesuradas que se formulan en el ámbito de un corporativismo de naturaleza mafiosa. Los intereses de los líderes ocupan un lugar preponderante y su propósito es más que evidente: conseguir dinero de los contribuyentes (a esos "maestros" los mantenemos ustedes y yo, y ahora que vamos a pagar más impuestos yo supongo que las entregas de recursos serán todavía más sustanciosas) para manejarlo de manera discrecional, sin rendir cuentas y sin justificar beneficio social alguno. Estamos hablando de un simple mecanismo de extorsión. De ahí que la postura de estos grupos sea el obstruccionismo más radical y sanseacabó.

Lo interesante, al mismo tiempo, es observar lo que hay detrás de la estrategia de los diferentes gobiernos de no responder, de "no caer en provocaciones" y de no dar gusto a los agitadores fabricándoles "una víctima" en su filas para que puedan, ahí sí, lanzar acusaciones de "represión", de "brutalidad policíaca" o de "supresión de las libertades" (siendo que todas esas acusaciones ya han sido soltadas de cualquier manera por los presuntos agraviados). Porque no son éstas las verdaderas razones de tan incomprensible inacción, sino que estamos hablando, desafortunadamente, de un sistema de oscuras complicidades, por un lado y, paralelamente, de una suerte de realpolitik a la mexicana que podríamos definir de la siguiente manera: las acciones para terminar de tajo con los problemas más colosales de nuestra nación implican un altísimo costo político.

En lo que al primer punto se refiere, hagámonos una pregunta: ¿se puede esperar que los miembros del Poder Legislativo promulguen leyes que afecten directamente a los grupos corporativos que han constituido la clientela de los partidos políticos? O sea, ¿un diputado, que ha podido auparse en el cargo gracias a las bondades de su propio partido, va a meterle ruido a sus jefes aprobando reglamentaciones que terminen con los maridajes que aquellos han celebrado previamente? Los comerciantes ambulantes no solo votan por sus valedores de turno, sino que, llegado el caso, pueden ser utilizados hasta como fuerza de choque. ¿No es imperioso agenciarse sus voluntades?

De la misma manera, cualquier posible iniciativa enviada por el Ejecutivo resulta de una muy ponderada evaluación de riesgos y escenarios adversos. Y, en este sentido, ¿alguien puede imaginar, por ejemplo, que una reforma fiscal, de la supuesta autoría de Luis Videgaray pudiera proponer la aplicación universal del IVA -a alimentos, medicinas y lo que fuere- para, de una buena vez, recaudar los impuestos que necesita este país aunque se desatara una furiosa "protesta social"?

Por lo pronto, no hemos visto nada parecido. Y el Estado mexicano, en consecuencia, sigue sin obtener los recursos que requiere. Ah, y cuando venga la reforma energética, hablaremos de todo... menos del sindicato de Pemex.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milnio Jalisco en línea del 20 de octubre de 2013).



Repitiendo el documento de la diócesis de Apatzingán: "Michoacán tiene años sufriendo las injusticias del crimen organizado que se han recrudecido en los últimos meses. Han aumentado los levantones, los secuestros, los asesinatos, el cobro de cuotas se ha generalizado y familias enteras han tenido que emigrar por el miedo y la inseguridad que se está viviendo. En los últimos días se está obligando a líderes sociales y a las personas en general para que firmen y pidan que el ejército y los federales se vayan de Michoacán y a los comisariados ejidales se les ha amenazado para que vayan ante el Congreso de la Unión a hacer la misma petición. Los gobiernos municipales y la policía están sometidos o coludidos con los criminales y cada vez más crece el rumor de que el gobierno estatal también está al servicio del crimen organizado, lo que provoca desesperanza y desilusión en la sociedad".

Al mismo tiempo, luego de las declaraciones iniciales y de algunas acciones básicas, el gobierno federal ha decidido mirar hacia otro lado. Mientras entre los damnificados en Guerrero las despensas, la ayuda, es brindada y distribuida por el gobierno federal, en buena parte de Michoacán, que también sufrió daños por los huracanes, los cárteles, sobre todo los Templarios, se están apropiando, en muchas ocasiones por la fuerza, de esa ayuda y distribuyéndola de acuerdo a sus intereses.

No puede existir tanta impunidad y desgobierno en un estado tan importante para el país. Pero la política se impone: el PRI está ocupado en definir si la gente del convaleciente Fausto Vallejo o del interino Jesús Reyna se queda con el gobierno. La posibilidad, como sería de elemental sentido común y justicia, de llamar a nuevas elecciones, no les pasa por la cabeza. En el PRD quieren ver pasar el cadáver del enemigo, mientras Silvano Aureoles se preocupa de salir bien en las fotos junto a Manlio Fabio Beltrones. En el PAN están tratando de dar la lucha pero pareciera que en el PRI y el PRD simplemente no los toman en cuenta: es la tierra de Calderón y ese fantasma local quieren exorcizarlo... aunque ello les termine incendiando el estado.

Porque el desgobierno es total. Los maestros de la Coordinadora, en paro, con una serie de demandas irrealizables, sin control y en la línea más radical de ese grupo ya de por sí duro; los normalistas que siguen cometiendo todo tipo de desmanes y secuestrando camiones con absoluta impunidad y hasta exigiendo que se los regalen para realizar movilizaciones en distintos puntos del estado, con sus campus convertidos en centros de entrenamiento para movilizaciones. Cuatro cárteles combatiendo entre sí, el comercio paralizado, el puerto de Lázaro Cárdenas (la joya de la corona para los grupos criminales porque allí se da el ingreso de los componentes para la producción de drogas sintéticas) en crisis y bajo hostigamientos constantes de los criminales (e inmerso en una profunda corrupción). En la Tierra Caliente, en la Montaña, simplemente no hay autoridad, y ese proceso de descomposición se está trasminando a todos los estados vecinos, desde Guanajuato y Jalisco hasta el Estado de México.

No es una simple coyuntura, un momento difícil que hay que sobrellevar. Esta crisis en Michoacán comenzó durante el gobierno local de Lázaro Cárdenas (que por lo menos puso su esfuerzo en combatirla), se agudizó hasta el límite durante la desastrosa administración de Leonel Godoy y se ha ahondado en la de Vallejo-Reyna. Que nadie se llame a engaño si el día de mañana la crisis estalla y se extiende a otros estados.

Por cierto, ante la inutilidad del gobierno local: no se podría designar desde el gobierno federal a un virtual interventor que se encargue de ese estado, como se hizo con Rosario Robles ante la tragedia de[l huracán] Manuel en Guerrero.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 28 de octubre de 2013).



Hace ya algunos meses se firmó, con toda pompa, un pacto por Michoacán: firmaron los partidos, el gobierno local y el federal, además de otros actores sociales. No ha pasado desde entonces nada: no cambió la seguridad, no se modificaron las fuerzas locales, las autodefensas siguieron creciendo y también los cárteles. Los tímidos intentos de combinar la política de seguridad con la social terminaron fracasando por la presión de los propios grupos criminales que incluso se han apropiado de la ayuda social para distribuirla ellos mismos entre los suyos. Y la lista podría continuar con lo que ocurre en Lázaro Cárdenas, en Uruapan, en muchas otras zonas del estado.

Al gobierno de Vallejo le quedan aproximadamente 2 años y algunos meses; antes tendrá que haber candidatos, elecciones, sucesor. La propuesta de desaparecer poderes, aunque sea en forma parcial, no debería desecharse. Debe haber acuerdo, obviamente, entre el ejecutivo y el legislativo y diseñar un plan muy concreto para saber quién se hace responsable de qué y sobre todo en manos de quiénes poner el gobierno del estado, por un periodo que podría ser el mismo que le falta a Fausto Vallejo para concluir su administración. No es la mejor solución pero debe haber señales del poder federal que vayan más allá de declaraciones o expresiones de deseos. El gobierno local parece estar pasmado, el gobernador Vallejo es un buen hombre y buen político pero se requiere de una presencia que su estado de salud no permite tener; el priismo local, como lo vimos en el conflicto entre Vallejo y Reyna, está dividido; el PRD ha quedado marcado por la pésima gestión de Leonel Godoy que catalizó la actual situación y que empoderó a sectores como la Coordinadora y los normalistas; el PAN carga en sus hombros el fracaso de la lucha dada contra estos mismos grupos durante los pasados 6 años. Y el "michoacanazo" había mostrado, varios años atrás, que buena parte de la estructura de poder local (estatal, municipal, judicial, política) estaba contaminada por la delincuencia.

El caso Michoacán debería también servir, además de tratar de recuperar el control de ese estado, como una señal para otras entidades que están acercándose peligrosamente al escenario michoacano, como Guerrero y Chiapas, por ejemplo.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 30 de octubre de 2013).



La República está exasperada. Particularmente la frontera norte arde en indignación por las reformas fiscales que afectarán gravemente a esa zona del país.

En todas partes, sin embargo, y además por doquier, advierto malestar grande por las nuevas cargas fiscales impuestas a los ciudadanos, gravámenes que afectarán a todos.

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.periódico Milenio Tamaulipas en línea del 31 de octubre de 2013).



No tenemos dictadura ni está diagnosticado terrorismo en nuestro país, no obstante sufrimos sus estragos como las naciones que los han vivido.

Son otros los personajes en México, pero las mismas secuelas: muertos, desapariciones, secuestros, extorsiones, miedo, angustia, pánico, desplazados... En nuestro territorio, los dictadores son los criminales de oficio, diversificados debido a la corrupción y la impunidad.

El terrorismo está presente como en la España de ETA; la misma angustia, omnipresente, anticipada a algún hecho que acabe con nuestras vidas, las de nuestros seres queridos, con el patrimonio de años.

Para cientos de miles, la amenaza está acechando, esperando cualquier descuido y resquicio de oportunidad.

Pero los funcionarios públicos insisten en sus declaraciones en que estamos avanzando... mas no en seguridad, tampoco en la procuración de justicia.

Nos dejan la tarea de hacerlo por cuenta propia arrastrando duelos posibles e imposibles. Necesitan los gobernantes sus propias tragedias para humanizarse, o bien la exigencia no sólo de organismos internacionales, sino de gobernados que no vendan sus conciencias.

Josefina Leroux
(v.pág.6 del periódico Mural del 31 de octubre de 2013)



Los mexicanos nos creímos la democracia y sus bondades, quizá porque hemos hecho más de lo que se esperaba, un enorme esfuerzo colectivo gracias al cual, hoy, luego de muchos avatares, se tienen algunos logros. Algunos, pero no bastan porque, después de mucha inversión en capacidad y recursos institucionales, la ciudadanía sigue desatendida y aún atropellada sin que desde el Estado se haga lo necesario. Porque las lastimaduras institucionales se han vuelto un hacer cotidiano, sin que el Estado ponga freno, tampoco sanción a los agravios.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 2 de noviembre de 2013).



El resultado palpable de la división es el rezago.

Las cifras son tan inocultables como incomprensibles para una gran parte de la población. La educación, lejos ya de pretender competencia internacional, adolece de la falla que condena a la sumisión esperanzadora del empleo en la empresa maquiladora extranjera; que no por serlo es negativa totalmente, pero sí imposibilitada para otorgar de mejores perspectivas a la emergente ocupación de empleo a cambio de retribución de acuerdo a su bajo, por desgracia, nivel de calificación.

En ese marco devaluado resulta intolerable la falta de concreción entre llamados disidentes del magisterio y las autoridades en los 3 niveles de gobierno y poderes ejecutivo, legislativo y judicial para aplicar la ley. ¿O es acaso que la división es tan profunda como intocable y por lo mismo conduce a la indolencia?

La comunicación se emplea para resolver conflictos y de su oportunidad depende el encuentro de soluciones efectivas y contundentes. En el caso actual, la mayoría de la población infantil es la afectada en primera instancia, con repercusiones sociales que implican reto abierto a las instituciones al borde de una catástrofe nacional. La división nos tiene inmersos en la insolvencia de un Estado sin Derecho.

Carlos Cortés Vázquez
(v.pág.5-B del periódico El Informador del 3 de noviembre de 2013).



Las posibilidades de la imaginación son infinitas, sobre todo cuando se trata de obtener recursos. El caso de Michoacán es emblemático si vemos el reverso de la moneda. Por el lado del águila caos, violencia, inseguridad, delincuencia desatada, atentados, terrorismo, usurpación de los tres poderes, toma de casetas, paros magisteriales y estudiantiles, chantajes.

Por el lado del peso una impresionante circulación de dinero que explica la nunca agotada proliferación de efectivos en las filas de la delincuencia guerrillera, compra permanente de pertrechos de la mejor calidad, armas, sistemas de comunicación sofisticados, vehículos cuatro por cuatro convencionales y de lujo, organigramas piramidales que lo abarcan todo, y todos comiendo tres veces al día y seguramente bien, atendidos por damas jóvenes, algunas en principio secuestradas, al final todas seducidas por la abundancia, por un estilo de vida que rompe toda rutina, un escape violento a la existencia marginal, una experiencia tan atrayente que poco les importa una trágica ruptura.

Dueños del territorio imponen las reglas para que el dinero siga circulando, para que el trabajo lícito y el ilícito también produzcan dividendos a los nuevos amos, en competencia o en complicidad con los anteriores. Los pobladores, acostumbrados al antiguo sistema no tienen sino 2 caminos, salirse del estado o aceptar las nuevas reglas del juego económico, factor único y definidor de los nuevos roles de los tres poderes ahora en manos de lo que se sigue llamando mafia, si se quiere, la mafia blanca, porque es transparente, no se oculta ni se atrinchera detrás de cargos oficiales para robar y delinquir, como lo hace la mafia negra.

La siembra sigue, y se sigue sembrando lo de siempre con apenas diferencias en los volúmenes, pero los cárteles se han adelantado a la reforma hacendaria y han impuesto la suya propia desde hace años, y la gente se somete, no tiene más remedio, este "gobierno" va por la justicia sumaria.

Los "calentones" terroristas son periódicos, a tenor del juego de balanzas, son avisos y demostraciones de fuerza donde unos y otros se miden, lo mismo entre ellos que ante las fuerzas federales, prontas para apagar fogatas pero incapaces de acabar con el incendio. Al final todos siguen cobrando porque el dinero sigue circulando sin respetar fronteras, y la federación paga los contingentes militares, y hace también su consumo de armas y parque, a la vista de camarógrafos, reporteros, periodistas, todos también cobrando y pagando la primacía de la noticia, el momento del estallido, la humareda del atentado, el trasiego de ambulancias, convoyes, gente corriendo, gritos y balazos entre comerciales de productos capaces de pagar tiempo aire en hora pico. Un negocio perfecto.

En otros espacios del país y del gobierno, Orlando se adueña de las cámaras y de los congresos, diversión asegurada por 3 años a cambio de claudicaciones que la sociedad olvida al 3er. día; son paquetes todo incluido para vacacionar con goce de sueldo a cambio de hacer nada o hacer exactamente lo que mandan y disponen quienes les dieron su pase para la hora feliz que dura un trienio. Desde luego las cámaras empresariales critican el cinismo y el despilfarro de la casta política, pero no les cortan los insumos, por el contrario, puntualmente retienen el ISR a sus trabajadores para entregarlo sin falta a estos vivales.

Armando González Escoto
(v.pág.2-B del periódico El Informador del 3 de noviembre de 2013).



Pemex, por lo visto, no puede con la tarea. Es más, ha tenido pérdidas, en el primer semestre de este año, de más de 53,000 millones de pesos. El problema es que ese dinero tirado a la basura tendrá que ser restituido y, por lo tanto, deberá salir de alguna parte. Bueno, no hay demasiado misterio: provendrá de las arcas de la nación. O sea, que lo pondremos todos, de nuestros bolsillos porque, como bien sabemos, papá gobierno, que es quien administra el erario, no tiene dinero propio sino que vive de los impuestos de sus ciudadanos. Coloquemos, encima de esta cifra, los 41,000 millones de pesos que perdió la CFE (podríamos hablar aquí de un quebranto "de clase mundial", en efecto) en los primeros 9 meses de 2013. Ah, y produciendo electricidad carísima, encima. Y, por no dejar, sumemos el monto de los subsidios que ese mismo gobierno nuestro, tan asistencialista, nos reparte a los consumidores para que, justamente, no tengamos que pagar el doble o el triple de lo que ya apoquinamos por un litro de gasolina de bajo octanaje o por un kilovatio de fluido eléctrico de muy fluctuante voltaje: 76,000 millones a los combustibles, de enero y agosto, y un total, entre que son peras o manzanas, de 200,000 millones al año, según un estudio del Centro de Investigación para el Desarrollo. ¿El monto final? Un agujero de 300,000 millones de pesos meramente en lo que se refiere al sector energético.

Uno pensaría que este país debe cambiar urgentísimamente. Y no sólo es asunto de cobrarle más impuestos a los de siempre para tapar los hoyos (y no he hablando de la futura crisis financiera del IMSS, una verdadera bomba de tiempo) sino de arreglar la casa desde los cimientos para no seguir perdiendo dinero de manera tan absurda y tan criminal.

Pero, a ver: cada vez que se plantea una posible reforma, se aparecen en el escenario los vociferantes emisarios de siempre del corporativismo más cerril: ahí tenemos, para mayores señas, a los maestros de esa CNTE cuyos dirigentes manejan a su antojo los recursos públicos que les sueltan los acobardados funcionarios de nuestra Administración; ahí siguen medrando unos sindicatos tan intocables como abusivos e impunes; ahí está un aparato de justicia constituido por jueces corrompidos, policías vendidos a los criminales y fiscales desalmados; ahí están los grupos monopólicos, tan panchos; ahí están todas las clientelas de los partidos políticos, tan dispuestas a vender su amor al primero que les llegue al precio...

La realidad de México es la de un país totalmente secuestrado por unas minorías a las que no les preocupa que se esté hundiendo el barco.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 3 de noviembre de 2013).



A donde voltee se mira conflicto, problemática, temor, desconfianza, incredulidad, rabia acendrada por la más cínica de las impunidades y... Y la impotencia ciudadana para luchar en contra de la locura política en la que México está inmerso y que a nada bueno, lo aseguro, podrá llevar.

Grave la situación que, viéndose lo que se está, es muestra de que el desmadre nacional día con día cobra auge, ante una actitud de supuesta tolerancia que ha tocado ya el extremo de la indolente pusilanimidad.

Se habla de "diálogos", que son monólogos de la cáfila de indigentes cerebrales que se ostentan como "maestros", royendo el hueso y anquilosados en el más grande confort, eludiendo la preparación; evitando la capacitación; rehuyendo la responsabilidad; solapando la ignorancia y la mediocridad, descubriéndose como arribistas de la educación, renuentes a ir en el afán de superar las miserias de enseñanzas, propiciando más ignorancia que conocimientos, a generaciones que de hecho se han perdido y, no se dude, las que por venir se perderán.

La cobardía indolente de autoridades que no han podido, -¿o querido...?- con los plantones defeños en el Zócalo y en el Monumento a la Revolución, cuando el endeble Mancera acepta sostener una mesa política permanente, para eludir enfrentamientos.

Nada de lo que negocia la caterva de delincuentes disfrazados de maestros con sus líderes se cumple, cuando desquiciando una ciudad capital cerrando calles y manifestándose, eso sí, con sueldos y hasta bonos pagados, meten miedo a la autoridad.

Empresarios perjudicados con cierres de sus negocios por la letrina descomunal en la que se ha convertido la revolucionaria plaza, han empezado a manifestarse también en el Ángel de la Independencia, al no ser atendidos por quienes les gobiernan y por miedo solapan los plantones de provocadores delincuentes.

¿Qué puede esperarse de lo que sujetos así enseñarán al alumnado...?

Francisco Baruqui
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 4 de noviembre de 2013).



Cada sexenio, la misma historia. Proyectos, programas, promesas... pasan 6 años y todo sigue igual.

Si quieren progreso para México, tienen que comenzar por el sector primario, por el bien de nuestra patria, la paz social y la dignidad del individuo, para que el campesino ocupe el lugar importante que le corresponde.

Estos son los principales obstáculos con los que se enfrentan los empresarios a la hora de decidir en invertir en una agroindustria:

  1. Falta de seguridad en la tenencia de la tierra. Los derechos de propiedad sobre la tierra deben ser protegidos de manera adecuada por la ley y defendidos auténticamente por un sistema de tribunales que sea imparcial, eficiente y gratuito; de no ser así, la incertidumbre y la inseguridad jurídica permanecerán en el campo mexicano.
    Actualmente, es un escándalo la corrupción que impera y lo fácil que es que le roben la tierra a su legítimo dueño, con la complicidad de las autoridades agrarias.
  2. Créditos reales para el campo con tasas preferenciales como los que se aplican en el sector agrícola de los Estados Unidos y Canadá, teniendo en cuenta que estamos dentro del Tratado de Libre Comercio con estos 2 países, nos dejan fuera de competencia las actuales tasas con las que se trabaja en el campo.
    Créditos fluidos y sin tanta burocracia, dejarían trabajar mejor a las agroindustrias.
  3. Subsidios iguales a los que se manejan en los dos países mencionados. Sólo de esta manera estaremos en condiciones para una competencia leal y equitativa.
  4. Infraestructura. Es de vital importancia conectar el campo con las ciudades, con carreteras transitables, vías de comunicación modernas, como la luz [energía eléctrica], teléfono, Internet, etc.. Tenemos aún poblados viviendo como en el siglo XVIII, sin servicios de ninguna especie.

A ver cuándo, a ver si en este sexenio...

Trinidad Terrazas Gastélum
(v.pág.32 del periódico Milenio Jalisco del 8 de noviembre de 2013).



¡Ahora sí que ya no hay más! Quienes andan por los 50 (de edad) y entonces arribaban a la adolescencia ¿Se acuerdan de cuando López Portillo convocaba a saber administrar la opulencia, pues éramos -potencialmente hablando- "magnates petroleros"?... Pues no hubo tal; y ante la realidad económica presente, la Reforma Energética nos enfrenta a la encrucijada, como dicen en el rancho: "O cabresteas o te ahorcas".

Ya no vivimos en el México de Lázaro Cárdenas, ni el ser "dueños" de los hidrocarburos nacionales nos está resolviendo la economía familiar cotidiana, que en realidad "es la que cuenta".

Y si no estamos dispuestos a lograr una auténtica Reforma Energética para el México de hoy, seguiremos suspirando por las épocas trasnochadas de nacionalizaciones, proclamas inútiles y plantones obstáculo de nuestro desarrollo. Andrés, Cuauhtémoc o Manuel, son sólo ecos del pasado, que hacia allá nos pretenden llevar...

Uriel Eduardo Santana Soltero
(v.Razón y Acción del 9 de noviembre de 2013).



El ánimo de gran parte de la ciudadanía mexicana, dados los aconteceres que se viven, es de franco desencanto; de manifiesta desilusión; de palpable decepción.

Tiempos ya de por sí difíciles y más, mucho más, lo serán cuando una realidad flagelante golpeará a todos los sectores de la población, cargándose a la clase media, haciendo que la indignación tome auge de forma por demás peligrosa.

Que deben de pagarse impuestos, sí, porque es de donde se hace el gobierno de recursos. Sujetos todos los que produzcan dentro de la formalidad, pero de la informalidad también, que cuando se vota valen igual los votos de los unos y de los otros. Y también habrá endeudamiento, ya se verá...

El abuso de falta de transparencia sobada y sobradamente prometida en discursos políticos hace que los que trabajan sin medrar del presupuesto muestren su enojo, su desconfianza, su incredulidad y su indignación.

Ante una crisis económica severa, dura, tributar golpea a la población para sostener un nivel de vida digno, que será afectado cuando la administración pública no incluye un plan de austeridad, toda vez que la carga morbosamente colosal del despilfarro, manteniendo a todo lujo la casta política en los tres poderes, va en los privilegios provocadores del dispendio para medio centenar de diputados federales, más los estatales y los profesionales del Poder Judicial, que con la montaña de prebendas de las que gozan, con familias enteras incluidas, no rinden cuenta alguna.

Sí, hay indignación...

Indignación que el ciudadano tan corriente como común cotice una treintena de años para jubilarse, cuando a los legisladores les bastan tan sólo 3 o 6 para el cobro de la pensión máxima, necesitando los miembros del gobierno sólo el juramento del cargo.

Indignación por lo que cuestan las versallescas comelitonas, los coches oficiales con choferes incluidos y viajes a lujo pleno, familias incluidas también, en primera clase.

Indignación por nóminas con "asesores" -léase camaradas y compadres- cobrando como banqueros de postín.

Indignación por los ofensivos planes vacacionales y canonjías contrastantes por el tiempo que "trabajan" para ellos, para sus partidos, menos para los ciudadanos y México.

Indignación por la ocultación de privilegios -todo en lo "oscurito"-, cuando ex secretarios de estado y ex ministros, como políticos de altos rangos, pueden disfrutar de 2 salarios cuando toman el retiro.

¿De justicia...? Hay que ver lo que ha venido sucediendo con impunidad galopante en uno de los países más inseguros y peor educados, inmerso en enfrentamientos en muy diferentes ámbitos y en toda la geografía nacional, pontificándose demagógicamente, eso sí, de derechos sociales y de política social.

Francisco Baruqui
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 11 de noviembre de 2013).



El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani, dijo que el mayor enemigo es la corrupción, porque existe en todos los niveles de gobierno y también en la sociedad, así como su reverso que es la impunidad.

Por ello, llamó a ya no retrasar más la urgencia de echar a andar un gran movimiento nacional contra estos flagelos, y en particular, "conminamos a los legisladores a acelerar la definición y aprobación de la Comisión Nacional contra la Corrupción".

Porque dijo que es necesario atacar a las bases de la fuerza de la delincuencia, así como remediar las debilidades del Estado mexicano para enfrentarla. "Romper sus cadenas logísticas y relaciones con policías y funcionarios públicos corruptos", así como con empresas y particulares que cooperan con el crimen en donde es prioritario que el combate al "lavado de dinero dé mayores resultados".

(V.pág.11-A del periódico El Informador del 12 de noviembre de 2013).



En Michoacán hay una guerra civil. Es una confrontación entre distintos grupos de la sociedad michoacana por el control de sus recursos, de territorios donde se valorizan capitales legales e ilegales y, sobre todo, una confrontación por la seguridad y vida de las personas.

Los hechos del pasado fin de semana, cuando la Coordinadora de Autodefensas del Estado de Michoacán tomó el municipio de Tancítaro y poblaciones cercanas, confirman esta situación de guerra civil que vive esta entidad. De guerra civil o de insurrección: los grupos armados van tomando poblaciones para liberarlas de su adversario: la delincuencia organizada.

En Michoacán hay municipios y regiones enteras que pasaron al control de la delincuencia organizada. Ante esta situación, desde hace años emergieron en Michoacán policías y rondas comunitarias (más ligadas a las comunidades indígenas) y los grupos de autodefensa (identificados más con grupos urbanos y de productores agropecuarios).

La emergencia, organización y actuación de guardias comunitarias y de autodefensa ha sido cuestionada prácticamente por toda la clase política. El lunes el secretario de Gobierno de Michoacán, Jesús Reyna (del PRI), dijo que se buscaría detener el avance de las autodefensas "con el respaldo del Ejército". Y ayer el ex gobernador Leonel Godoy (del PRD) declaró que "la violencia no se puede combatir con violencia, ni hacerse justicia por propia mano", en referencia a los grupos de autodefensa. También desde la academia y desde el periodismo se ha cuestionado a los autodefensas por tomar las armas para defenderse.

Es notorio, además, que en la existencia de dichos grupos confluyen distintos intereses y proyectos políticos de suyo controvertidos y conflictivos; incluso hay evidencia de que algunos de grupos son promovidos por el crimen organizado, para enmascararse.

Pero con todas las críticas que se le lanzan desde el lado liberal y con todas las contradicciones y ambigüedades que puedan tener, la existencia de los comunitarios y autodefensas han dejado algunas cosas bastante claras: 1) el fracaso de la estrategia en contra del crimen organizado lanzada por Calderón y la "nueva" estrategia del presidente Enrique Peña Nieto, 2) el fracaso del Estado y los 3 niveles de gobierno en ofrecer seguridad a las personas y su patrimonio en amplias franjas del país, 3) la enorme corrupción y vinculación de policías oficiales y autoridades de los 3 niveles de gobierno con la delincuencia organizada.

Por eso tienen sentido y coherencia el discurso de José Manuel Mireles Valverde, de la Coordinación General de Autodefensas de Michoacán, cuando tras la toma de Tancítaro, declaró: "Nosotros tenemos como objetivo único, exterminar al crimen organizado del estado. La gente que trabaja, la gente productiva, la gente noble del estado de Michoacán no tiene que pagar porque los dejen vivir, no tienen que pagar porque los dejen producir, y no tienen que permitir que nadie en este mundo les robe el producto de su trabajo. Mucho menos que se metan en sus vidas o de sus familias...". Un propósito en que el Estado fracasó, mientras que comunitarios y autodefensas ya lo están consiguiendo.

Rubén Martín
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 20 de noviembre de 2013).



A veces en torno a lo que sucede en Michoacán es difícil sorprenderse. Ahora resulta que representantes del cártel de los Caballeros Templarios se reunieron con Jesús Reyna, el ahora secretario de Gobierno de Michoacán; también se reunieron con senadores, según dice Luisa María Calderón. Nada menos que Leonel Godoy, el ex gobernador y ex senador, que dejó el estado en una situación calamitosa, reclama por la seguridad estatal aunque no ha dado siquiera explicaciones sobre los recursos utilizados, olvidemos por un momento la deuda contraída, en el terreno de la seguridad: según Causa en Común, de María Elena Morera, más de 300 millones de pesos de ese presupuesto, en el último año de su mandato, no se sabe en qué se aplicaron. Obviamente, su hermano, Julio César Godoy, que fue diputado por algunas semanas, sigue prófugo. Mientras tanto, las autodefensas se fortalecen en por lo menos 20 municipios y en la frontera con Jalisco siguen apareciendo cuerpos en fosas comunes. Y buena parte de sus maestros no están en clases sino en paro o en el plantón de la Ciudad de México. La verdad es que ya no se sabe a qué se puede llegar en Michoacán.

La percepción que se tiene dentro y fuera del estado es la de un vacío político que apenas si se logra llenar con la presencia de militares y policías federales, mientras en las autoridades locales hay un silencio casi absoluto, incluso cuando las denuncias los involucran directamente.

Michoacán es el eslabón más débil de la gobernabilidad en el país. Y esa debilidad no se solventará con silencio y vacíos, porque como estamos viendo, por ejemplo con las autodefensas, en la vida política y social todo vacío siempre es ocupado por alguien.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.13-A del periódico El Informador del 21 de noviembre de 2013).



En Michoacán, donde como dice el PAN, "hace mucho no hay poderes", los órganos de inteligencia del Estado mexicano advierten que "la Tierra Caliente podría convertirse en un bastión insurgente en tanto no haya arreglos institucionales, no solo para resolver los problemas de seguridad, sino para la distribución del poder político y económico", según documentos contenidos en el reportaje de Juan Pablo Becerra-Acosta. Las columnas de Ciro Gómez Leyva de los últimos días apuntan a un liderazgo político al menos sometido, si no que podrido o cómplice. Y una declaración, al menos extraña, del procurador general de la República en el sentido de que Michoacán está "en recuperación" y que "no se extenderán las autodefensas".

En Jalisco suman ya 31 (34) los cuerpos recuperados en una fosa clandestina en el municipio de La Barca. Entre esos cuerpos no están los de los agentes federales desaparecidos en la zona y en cuya búsqueda se hallaron los cuerpos. ¿Quiénes, por qué, cuándo? Nada.

En Ciudad Juárez -ese ícono de la violencia en México durante la última década- a finales de septiembre un grupo armado asesinó a 10 personas que celebraban después de un torneo de beisbol. Y hace unos días 8 integrantes de una familia fueron asesinados con arma blanca. Los asesinos perdonaron la vida a un bebé. La masacre fue por una deuda de una pelea de perros.

En octubre un motín en la cárcel de Cancún dejó 10 heridos, este mes un motín en la prisión de Reynosa dejó 11 muertos y, ayer, otro en una cárcel en San Pedro, en Coahuila, dejó 2 muertos.

Homicidios en enero de este año: 2,848.

Homicidios en septiembre de este año: 2,858.

Secuestros denunciados en enero de este año: 128.

Secuestros denunciados en septiembre de este año: 135.

Es necia la realidad. Necesita de mucho más que coordinación, buena voluntad y silencios para transformarse.

Carlos Puig
(v.pág.4 del periódico Milenio Jalisco del 22 de noviembre de 2013).



En el mundo ideal, el Estado es la encarnación del interés universal y su misión principal es garantizar la paz y la seguridad de los ciudadanos. A lo que se agrega, siempre en el mundo ideal, la misión de reducir de la desigualdad.

En el mundo real, el Estado es una organización con intereses particulares, integrado por la burocracia y la clase política. Su acción y reproducción apuntan siempre a la expansión del presupuesto y la creación de cargos públicos, que son su fuente de poder.

El único factor de contención a la voracidad estatista proviene de la sociedad. Por eso en cada país la fuerza del Estado y su peso sobre la sociedad varía. El indicador más simple de esa correlación es el número de burócratas sobre la población total.

México es el ejemplo perfecto de un Estado obeso y voraz. Nuestros casi 8 millones de burócratas, sobre una población de poco más de 115 millones de habitantes, contrastan con los 2.2 millones de burócratas en Estados Unidos, sobre una población de 300 millones de habitantes.

Por eso no es casual que la reciente "reforma hacendaria" no haya contemplado la reducción de la burocracia ni mecanismos para hacer eficaz el gasto público. Su objetivo fue y es incrementar el presupuesto, es decir, el poder de la clase política y la burocracia.

Y tampoco es casual que la discusión sobre la reforma político-electoral, que están negociando PRI, PAN y PRD, no contemple la reducción del número de senadores y diputados, como ofrecieron panistas y priistas en la campaña por la Presidencia de la República.

Para nuestra desgracia y sorpresa, la alternancia en México, lejos de contener la voracidad del Estado, ha incrementado el gasto público y el número de burócratas. Pemex es el ejemplo perfecto: los gastos personales (nómina y directivos) aumentaron 184% entre 2000 y 2012.

A lo que hay que agregar la socialización de la corrupción. En estos 13 años no ha habido avances en la transparencia y rendición de cuentas, pero la corrupción se multiplicado. Los partidos, que fueron oposición bajo el priato, se han mimetizado con las viejas prácticas priistas.

Con un agravante, bajo el sistema vertical priista los gobernadores y los presidentes municipales tenían sobre su cabeza una espada de Damocles, que el Presidente de la República podía blandir en cualquier momento. Hoy, se han emancipado. Y la corrupción se ha, literalmente, democratizado.

No hay partido que se salve. Las recientes revelaciones sobre las "comisiones" que obtienen los diputados por asignar recursos públicos son apenas la punta del iceberg. Porque en las diferentes instancias de gobierno -federal, estatal y municipal- la corrupción es aún mayor.

Baste señalar que en el Reporte Global de Competitividad del Foro Económico Mundial, México se localiza en el lugar 81 de 144 en pagos irregulares y sobornos, y 97 en el caso de la carga de regulación gubernamental.

Lo que amerita un comentario sobre la regulación en México. En el mundo ideal sirve para proteger a los usuarios, clientes y ciudadanos. En el mundo real es el instrumento para someterlos a extorsión porque los reglamentos son absurdos o imposibles de cumplir.

Por eso se puede afirmar que en nuestro sistema político la corrupción y la falta de rendición de cuentas no son tumores que hay que combatir con quimioterapia, sino el aceite que hace funcionar los engranajes de la maquinaria estatal.

La voracidad del Estado tiene, pues, asideros muy claros: a mayor presupuesto, mayores funciones y mayores cargos públicos.

A mayor presupuesto, más obras y más "comisiones" para diputados, pero también para gobernadores, presidentes municipales y funcionarios de los 3 niveles de gobierno.

A mayor presupuesto, mayor lealtad de los grandes sindicatos nacionales, como el SNTE o el gremio petrolero.

A mayor presupuesto, mayores recursos para las políticas asistencialistas que permiten comprar votos y voluntades.

A mayor presupuesto, mayores tajadas para las oposiciones, como lo ejemplifica el fondo de capitalidad otorgado al PRD, así como los 400 millones de pesos adjudicados a la cooperativa refrescos Pascual -afín al PRD.

A mayor presupuesto, mayores recursos para distribuir al CNTE y aplacar un movimiento que viola sistemáticamente la ley y atenta contra ciudadanos y niños que se quedan sin clases.

Y por si todo lo anterior fuera poco, el Estado voraz es incapaz de garantizar el orden y la seguridad de los mexicanos.

Jaime Sánchez Susarrey
(v.pág.11 el periódico Mural del 23 de noviembre de 2013).



Un análisis del Banco de México indica que "se estima que la reforma laboral pudiera generar alrededor de 370,000 empleos formales adicionales a los que se crearían en ausencia de dicha reforma en promedio en los siguientes 5 años". Para el 2013, 1er. año de vigencia de los cambios, el aumento en el empleo formal sería de 50,000 trabajadores adicionales.

Oficialmente el empleo formal se identifica con los trabajadores asegurados por el IMSS. Los datos muestran que este empleo, entre diciembre del 2011 y octubre del 2012, sin los cambios laborales más recientes, creció en 833,000 trabajadores, mientras que entre diciembre del 2012 y octubre del 2013, con la reforma laboral, el aumento fue de sólo 591,000 trabajadores.

Esta historia se repetirá en el caso de la reforma educativa que tanto revuelo ha causado entre los "maestros", así como en la fiscal, y muy probablemente en la energética, porque en muchos aspectos se quedan en el terreno de lo políticamente posible sin ir al fondo de los problemas y acaban siendo, como tantas veces en el pasado, reformas estériles.

Salvador Kalifa
(v.pág.2 de la sección "Negocios" del periódico Mural del 28 de noviembre de 2013).



La revolución mexicana fue un suceso plagado de traiciones, malas interpretaciones y ausente de ideologías verdaderas.

Nuestros próceres se fueron traicionando y nunca llegaron a un acuerdo en bien de la nación. Olvidaron el objetivo inicial, que era la sucesión democrática sin violencia.

Así estamos ahora. Todos contra todos. Las reformas que el país necesita con urgencia, como la energética están estancadas.

Lo único que hacen nuestros dirigentes es pelear entre ellos y confundir más al pueblo.

Por allí escuché esta frase, refiriéndose a las leyes: "Le enviamos al congreso un caballo pura sangre y nos regresan un ornitorrinco".

Pareciera que la publicidad repetitiva que vemos a diario por televisión, ha logrado convencer a los mexicanos que veamos el petróleo en forma emocional, como si fuera un dogma de fe.

Según esto, si en su explotación se utilizara el modelo noruego, colombiano o brasileño, se cometería una traición a la patria.

Sin embargo, la realidad es que los noruegos, brasileños y otros, han optado por un modelo diferente al de México y han aprovechado al máximo esta riqueza natural.

Estos países y sus gobernantes no se han dejado influir por la publicidad del siglo pasado y están haciendo negocio con el petróleo.

¿Cómo van a invertir en tecnología e infraestructura si todo el dinero se lo gastan sus dirigentes sindicalizados como si fueran jeques?

Todo lo que rodea a Pemex es tan negro como el mismo petróleo.

¿Hasta cuándo vamos a seguir aceptando la caída anual en la producción de Pemex si tenemos reservas esperando en nuestro mar territorial?

¿Si somos un país petrolero, por qué no somos ricos?

¿Cuándo vamos a abrir los ojos, razonar y no dejarnos influir por la propaganda partidista y manipulada?

¿Nos dejará el dogma de fe, atrevernos a reconocer que el petróleo es un negocio?

Trinidad Terrazas Gastélum
(v.pág.32 del periódico Milenio Jalisco del 29 de noviembre de 2013).



Pareciera que los afectados por los cambios legislativos -es decir, millones y millones de mexicanos de a pie- somos los que mantenemos al país en el atraso, con altísimos niveles de corrupción, de inseguridad (el crecimiento del secuestro es impresionante), con educación y salud de mala calidad, con empleos precarios, con infraestructura deficiente e insuficiente, en fin, pareciera que somos pues los villanos de esta historia, porque, del otro lado, encima de todo, nos dicen que tenemos el gobierno que merecemos.

Laura Castro Golarte
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 30 de noviembre de 2013).



El cáncer del crimen organizado ha penetrado a fondo todos los ámbitos de la sociedad, hogares, escuelas, clubes, negocios, imponiendo su ley, que no es otra que la del amedrentamiento y la intimidación. Amenazas y advertencias han mostrado su eficacia para hacer válidas extorsiones, secuestros y ejecuciones. La inacción de la sociedad por miedo fundado y justificada pusilanimidad, ha permitido a éstos grupos delincuenciales sus más bajos propósitos. Una sociedad obligadamente cómplice por temor, difícilmente puede coadyuvar con el gobierno para hacer frente a variados cárteles violentos y bien armados. El problema es complejo y difícil. El hartazgo de todos los sectores de la comunidad ha llegado a su límite, y la mayoría de ellos, no tiene más opción que acceder a las exigencias y amenazas de toda laya de delincuentes que operan a sus anchas sabiéndose casi invulnerables. ¿Qué hacer? ¿Soportar resignadamente las embestidas de tanto criminal? Es necesario repensar la única defensa que tiene la sociedad: la pena de muerte.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.Razón y Acción del 30 de noviembre de 2013).



Aún jovial, pero con muchas más canas, consistente y persistente, Enrique Peña Nieto cumple el 1er. año. Está incendiado Michoacán y hay turbulencia en el 70% del país. Existe desobediencia civil en varias regiones, resultado de un desorden en la seguridad pública, y una economía paralizada por la desaceleración.

Ha sido un año de equilibrios donde Peña Nieto estuvo dispuesto a hacer concesiones políticas -en la Reforma Política y privilegios interminables a la CNTE- a cambio de los votos de la oposición para sus reformas económicas, salvo en la Energética, que siempre se supo sería intransitable para la izquierda, y que hoy tiene sumida a su Presidencia en una crisis política.

Este quid pro quo alienó al sector privado y a las clases medias, que lo respaldaron para llegar a la Presidencia, y a los gobernadores priistas, motores de su victoria, al ver que para seducir a la izquierda Miguel Ángel Mancera en el Distrito Federal, y Arturo Núñez en Tabasco, salieron muy beneficiados en el presupuesto. El cuidado con la izquierda frenó también procesos judiciales en Michoacán, como castigo a los orígenes de la violencia que se vive, y protección a la procuradora del presidente Felipe Calderón, Marisela Morales -al nombrarla cónsul en Milán-, a quien se acusa de haber retorcido la ley con fines políticos y personales.

Los equilibrios han tenido costos. La imagen de Peña Nieto cayó de manera significativa, de acuerdo con la última encuesta de la empresa Demotecnia. En la evaluación de medio año, el 72% de los encuestados dijeron que el presidente "lo estaba haciendo bien". Seis meses después, el 22% cambió de opinión. Rodrigo de las Heras, director de la empresa, considera que esta caída obedece al desgaste natural de un gobierno, pero también a que los detractores se manifiestan con más fuerza y que la gente aún no ve, por falta de explicación, cómo las reformas la va a beneficiar en su vida diaria.

Un reflejo de lo que sienten y piensan los mexicano fue traducido por René Delgado, uno de los analistas políticos más finos y respetados del país, quien escribió este sábado en su columna en Reforma: "Un año después, la osadía y la determinación mostradas al inicio del sexenio se ven tentadas por la desesperación y el desconcierto en el ejercicio del gobierno. La reforma de la educación no aterriza. La reforma de telecomunicaciones no se reglamenta. La reforma hacendaria afronta la adversidad económica. Y el haber aceptado atar la reforma político-electoral a la energética amenaza con producir una legislación hecha sobre las rodillas y otras sin asegurar lo que se pretende".

De acuerdo con Parametría, los mexicanos responden de manera lineal. Por ejemplo, los mexicanos censuraron el impuesto del 10% a las utilidades en la Bolsa Mexicana de Valores, pese a que más del 95% de ellos, no tienen inversiones. En el caso de la Reforma Energética, más del 60% considera que sí requiere ser transformado para impulsar el desarrollo, pero cuando en la pregunta se añade cualquier palabra que evoque "privatizar", el apoyo cae 10%. La forma como contestan, señala Francisco Abundis, director de Parametría, es intuitiva. Las encuestas finalmente, registran percepciones, no realidades.

El artículo de Delgado es buen ejemplo de cómo se ven las cosas en función del contexto y el entorno. "La acción de gobierno no se manifiesta y sí, en cambio, la corrupción política y la actividad delincuencial -crímenes ambos contra la sociedad- atentan contra la esperanza, mientras la economía frena el crecimiento", escribió. Días antes, el semanario británico The Economist apuntó: "En papel, el marcador es impresionante. En educación, el objetivo es mejorar la enseñanza en un país que grita por trabajadores bien calificados. Los maestros enfrentarán evaluaciones que podría hacerles perder su trabajo si fallan. La gastalona líder de su sindicato fue arrestada".

"La creación de un órgano autónomo y confiable que pueda frenar la dominancia de Telmex, el gigante de telecomunicaciones controlado por Carlos Slim..., y de Televisa..., es un intento claro para abrir el mercado de la información en una sociedad inundada con jóvenes tecnófilos. Una reforma bancaria para estimular préstamos en un país donde el crédito como proporción del Producto Nacional Bruto es casi la mitad de la media regional, está diseñada para ayudar a las pequeñas y medianas empresas".

La percepción de desastre en México es vista de manera diferente fuera del país. "A lo largo de su primer año en la Presidencia, ha tenido cosas negativas, pero las positivas han sido mayores", subrayó The Economist. "Si puede lograr el paquete de reformas que ha emprendido, puede transformar a México". En México, hay amplios grupos de la sociedad que ven las reformas en función de su forma de pensar o intereses. Casi unánimes en la educativa, quebrados por la energética, y repartidos en la política-electoral.

Los equilibrios políticos, a costa de sacrificar a quienes más lo apoyaron para llegar a la Presidencia, son los que tendrá que probar que fueron necesarios, pero benéficos en el largo plazo, para que recupere la confianza de sus viejos aliados y encuentre la de otros que no creen en él.

Raymundo Riva Palacio
(v.pág.9-B del periódico El Informador del 1o.de diciembre de 2013).



Es en el apartado económico donde las cosas no marchan bien. Las estimaciones de crecimiento han ido progresivamente a la baja hasta quedar en un magro punto porcentual. Este rendimiento mediocre se debería, en parte, a un subejercicio en el gasto público, lo que nos hablaría de la inevitable curva de aprendizaje del nuevo gobierno. Pero hay también voces que señalan la carencia pura y simple de recursos: el dinero no ha llegado a las arcas del Estado. De una u otra manera, en 2014 se ejercerán ingentes recursos gracias a la reforma fiscal (que sigue siendo insuficiente, a pesar de todo) y a un mayor endeudamiento del gobierno.

Y, en lo que se refiere a la seguridad pública, el hecho de que el tema dejara de figurar de manera predominante en la agenda de comunicación del ejecutivo no ha significado una reducción en los delitos que más amenazan a la población, el secuestro y la extorsión, sino que han ido al alza. Es en verdad una asignatura pendiente.

Es demasiado pronto, de cualquier manera, para emitir juicios definitivos.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 1o.de diciembre de 2013).



Lo que no estaba en los planes, y es la mancha negra en el 1er. año de Peña, es la desaceleración económica. A la ya conocida incapacidad de crecimiento de México, por las taras que frenan el desarrollo (los monopolios, privados o de Estado; la incapacidad de desarrollo del mercado por la exagerada concentración de la riqueza; la vulnerabilidad de las clases sociales más desprotegidas, etc.) se sumó una nueva política de control por parte de la Secretaría de Hacienda que significó un freno a la de por sí seca economía. Para lo único que sirvió hasta ahora esta nueva política hacendaria es para demostrar lo terriblemente dependiente que es la economía mexicana del gasto estatal.

Diego Petersen Farah
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 2 de diciembre de 2013).



En términos económicos éste ha sido un mal año. No lo fue necesariamente por la herencia recibida. Si la tasa de crecimiento cayó de 3.5 a menos de 1%, no fue porque la economía se dejó mal o pegada con alfileres, o con una deuda impagable, como se dijo, por ejemplo, en 1995. Tampoco exclusivamente por el entorno internacional: Estados Unidos creció este año más del doble que México y las exportaciones en muchos ámbitos tuvieron un muy buen desempeño. Lo que no funcionó fue el mercado interno y eso se reflejó en las tasas de inflación, creación de empleos, consumo, crecimiento. Hay 2 motores que se estancaron: la construcción y la obra pública. Durante largos meses hubo un subejercicio presupuestal que tuvo costos económicos altos. Pudo ser causado por errores de operación, o por una decisión política para recuperar el control presupuestal y hacendario revisando programas y gasto. Quizás, como también se dijo, porque no hubo recursos suficientes. Pero lo cierto es que todo eso repercutió en el bolsillo, en el inicio de una administración cuyas mayores expectativas se generaban en exactamente lo contrario: en que económicamente iba a mejorar la calidad de vida de la gente.

La caída en los niveles de aceptación del presidente está directamente ligada a este punto, a esa carencia. En esa misma lógica los programas sociales también sirvieron como un paliativo suficiente: más allá de su diseño, en general acertado, lo cierto es que durante más de medio año no se pudieron instrumentar o trabajaron a media máquina porque se decidió no contaminar con ellos las elecciones o la relación con los partidos en el Pacto. El costo que se pagó por ello también fue alto, porque los mismos comenzaron a tomar su verdadera expresión apenas después de los huracanes, sin terminar de consolidarse aún en todo el territorio nacional.

En el terreno legislativo, se aprobaron las leyes de telecomunicaciones, las reformas financieras, las de transparencia (que deberían influir en el desempeño económico también) y se pagaron costos altos por una reforma fiscal mediante la cual el gobierno federal espera recaudar 14% más en el 2014, para tener recursos para desplegar, sobre todo, sus programas de infraestructura. Con todo, en estas reformas, sobre todo en telecomunicaciones, faltan y son fundamentales las leyes secundarias, que se tendrían que aprobar, para telecomunicaciones, antes del 9 de diciembre próximo, una meta que muy difícilmente se cumplirá. Hasta que las normas sean claras, hasta que exista plena seguridad jurídica, será cuando llegarán las enormes inversiones que se pueden esperar en el sector.

Y todo esto tendría que coronarse con la reforma energética. En el inconsciente colectivo de la política nacional, la idea es que todo lo que se ha sacrificado en estos meses, más allá de errores o aciertos puntuales, está relacionado con la decisión de sacar esa reforma antes de que concluya el año, para cerrar así el ciclo de reformas estructurales (la siembra de la que habla el presidente Peña) y comenzar con una nueva base y nuevos programas el año próximo.

Desde esta perspectiva, probablemente en ningún ámbito como en el económico el costo de sembrar ha sido tan alto en este primer año y habrá que esperar, por lo tanto, la propia situación lo obliga, una cosecha abundante en el futuro inmediato. "¡Es la economía, estúpido!", rezaba aquel eslogan de campaña de Bill Clinton que le permitió ganar las elecciones y la verdad es que sigue siendo la economía la que define las cosas. Ningún plan de gobierno puede tener éxito si la gente no percibe que su economía y bienestar personal mejoran. Con un agregado: no sólo es imprescindible contar con mayores y mejores ingresos y puestos de trabajo suficientes, sino también con una política de seguridad que impida que el secuestro, la extorsión y el robo hagan desaparecer esos beneficios.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 2 de diciembre de 2013).



¿Qué pasó con la oficina anticorrupción? Es una de las promesas presidenciales que mereció, incluso, la desaparición de la Secretaría de la Función Pública, una inoperante dependencia que supuestamente debía identificar y castigar la corrupción de los burócratas federales. El olvido es tal que ni siquiera está contemplada una partida para el tema en el presupuesto de egresos del año entrante.

¿Y la seguridad? Las fosas clandestinas con sus 67 cadáveres hallados en la zona de la Ciénega, aquí en Jalisco, más el imparable deterioro del Estado de Michoacán, son un lastre gigante para la administración. Y no hay estrategia visible para el inicio del segundo año, porque hasta ahora la única respuesta a la fuerza creciente del crimen organizado, es más milicia y más fuerzas federales.

En la economía el país cierra 2013 con un crecimiento del PIB que, si no fuera porque diciembre también se acaba, podría ser menor al 1%. La pregunta es si la bajada ya terminó, porque en el horizonte asoma la cuesta de enero.

Jorge Octavio Navarro
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 3 de diciembre de 2013).



Más allá de las reformas, Peña Nieto entrega resultados mediocres o malos en los distintos frentes: economía estancada o en recesión, menos empleos de los que se prometieron crear; quejas de los empresarios por la reforma fiscal o por falta de aplicación del gasto público.

El tema de la inseguridad sigue siendo un gran pendiente nacional. Esto a pesar de que el actual gobierno creció 50% el número de soldados dedicados a combatir la delincuencia organizada. Y en materia de derechos humanos, ya Amnistía Internacional y Human Right Watch han declarado un año perdido en la materia.

Además el combate a la corrupción ha terminado, hasta ahora, en pura simulación pues la detención de Elba Esther Gordillo ha sido un hecho más propagandística que una política fuerte contra la impunidad. De hecho la comisión anti-corrupción que prometió en campaña, está detenida desde hace un año.

Pero lo que más marca el primer año del priista es la crisis social que se ha intensificado a lo largo y ancho del país. El 1er. año de Peña Nieto es el de la mayor insurgencia magisterial de la historia, de la consolidación de grupos de autodefensa que como moderna División del Norte va tomando poblaciones para liberarlas de la delincuencia organizada, es el año del 20 aniversario del EZLN, el año de la crisis del campo, y el año de cientos de pueblos defendiendo su territorio contra proyectos mineros, turísticos y de infraestructura. Estas movilizaciones revelan la agudización del antagonismo social y la diferencia entre el país que quiere modelar Peña Nieto con sus reformas y el país de abajo que no quiere ese proyecto, y que construye otro en sus relaciones cotidianas.

Rubén Martín
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 7 de diciembre de 2013).



La inercia de la corrupción permanece inalterada, mejor dicho, casi inalterada: los cuerpos policiacos ya no encabezan la tabla de percepción de la corrupción.

Fueron rebasados por los partidos políticos.

Hay que reconocer que éstos se esmeraron por alcanzar este liderazgo.

No es fácil tener peor imagen que las policías, pero el deterioro interno de los partidos se ha convertido en un espectáculo de putrefacción inagotable.

¿Qué haremos para reducir la corrupción? Predomina en muchos la creencia de que se necesita un golpe de efecto, crear una comisión nacional con plenos poderes para el combate o nombrar un zar.

La 1a. opción suena a revolución francesa y la 2a., más raro: ¿desde cuándo los zares son ejemplo de virtud? Si los estadounidenses cometen el error de designar como zar a algo que simboliza el lado correcto, mejor no los copiemos.

En oposición a esta búsqueda de golpes de efecto, hay mucha gente, entre ellos Eduardo Bohórquez, director de Transparencia Mexicana y uno de los mayores expertos del tema, que opinan: "No hay una solución mágica. El reto es crear un sistema nacional que permita sumar esfuerzos y mantenerlos en el tiempo".

El zar anticorrupción o la comisión plenipotenciaria anticorrupción no son balas de plata para matar un vampiro sino un placebo o algo peor: alucinógenos.

El camino más viable es menos espectacular. Implica crear protocolos claros para dar seguimiento a los casos de corrupción y establecer mecanismos de coordinación entre las diferentes instancias públicas que, en teoría, trabajan en el combate en sus diversas facetas: Secretaría de la Función Pública; Procuraduría General de la República; Unidad de Inteligencia Financiera; Comisión Nacional Bancaria y de Valores y la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales, entre otros.

El mayor reto es generar confianza en un país que llama la atención por su desconfianza, según consta en las encuestas internacionales.

Casi 4 de cada 5 mexicanos sólo confían en su familia.

No se puede combatir la corrupción, ni hacer nada que valga la pena, desde la desconfianza extrema.

Es la sociedad colaborando entre sí y con el gobierno para deseducarnos en todo aquello que nos hace vulnerables a la corrupción y educarnos en la confianza de que podremos revertir una triste situación.

Luis Miguel González
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 7 de diciembre de 2013).



El estudio "Panorama Social de América Latina" destaca que mientras en la mayoría de los países de América Latina disminuyó la pobreza, en México no sólo se mantiene, sino que continúa con tendencia a la alza.

Por ello Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), suavizó este negativo efecto: "Lo que le ha pasado a México es que tiene menores tasas de crecimiento, y esto ha sido quizás el gran tema de la economía mexicana, que no ha podido despegar en el tema de crecimiento, y la severidad de cómo le golpeó la crisis de 2008".

Y ahí está lo incomprensible del punto: si todos lo saben, la Cepal, la OCDE, el Banco Interamericano y más, que la economía mexicana no despega, por qué la administración sexenal no hace lo necesario o, por lo menos, lo urgente, para apuntalar lo que queda de economía en este país... Por qué el gobierno federal ha perdido tanto tiempo en las reformas, todas juntas, paralizando al país, como si la situación estuviera para hornear bollos... Ah... pero quizá sea porque se apuesta a que cuando las reformas estén aprobadas, como varita mágica, el país saldrá a flote solito...

Lo paradójico es que otros países de América Latina, sin esta ‘reformitis’, si pudieron progresar en el combate a la pobreza, incluso hubo algunos que rebasaron su expectativa de crecimiento, luego no es algo imposible de lograr, Brasil lo hizo, Perú lo hizo, hasta El Salvador, pequeño y empobrecido país, lo pudo conseguir, todos, excepto México.

Vergonzosa realidad que hoy desvela la Cepal.

Porque el Informe de la Cepal destaca que en 2013, el quintil más rico de la población en México, es decir, el 20% de los hogares con mayores ingresos, capta el 46.2% de los ingresos, en contraste con el 20% de los hogares más pobres de México que sólo alcanza el 6.6% de los ingresos.

Lo que dice que quienes han dirigido a este país lo han hecho mal y lo siguen haciendo mal.

Y la secretaria ejecutiva de la Cepal pidió (al gobierno de México) aminorar la desigualdad existente e impulsar políticas de redistribución del ingreso, porque: "De todo lo que se produce en el país, el 40% lo retiene sólo el 20% de la población". Y esta enorme desigualdad tiene que abordarse con políticas redistributivas, cosa que el actual gobierno no ha hecho y el tiempo está encima.

Tiene que hacer más y pronto, porque donde la pobreza galopa, la inconformidad se abre paso y a río revuelto... en esta situación y jugándose el bien del país: nadie gana.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 7 de diciembre de 2013).



No hay un solo fabricante mexicano de artículos electrónicos, automóviles o maquinaria pesada, a diferencia de una nación como Corea del Sur (con la que podemos compararnos directamente porque hace 4 décadas compartíamos el mismo nivel de desarrollo), donde Samsung, Hyundai, LG, Daewoo o Kia son verdaderos protagonistas a nivel mundial. ¿Qué marca mexicana es siquiera semejante y domina los mercados internacionales? Pues, el grupo Modelo, que producía Corona, el único artículo nacional con presencia en el mundo entero, acaba de ser vendido al conglomerado Anheuser-Busch InBev, de capital mayormente belga. A eso, a esa flagrante desnacionalización de una industria, le llaman Inversión Extranjera Directa (IED) y la cifra descomunal pagada por los compradores, unos 20,000 millones de dólares, vino no sólo a maquillar los números de 2013 en este concepto sino a darles un empujón que difícilmente se verá en un futuro próximo.

A no ser, desde luego, que Pemex, la gran corporación paraestatal "de todos los mexicanos", abra generosamente sus brazos y reciba carretadas de dólares gracias a esos discutidos contratos de "producción compartida" o de "utilidad compartida", tan farragosos, que no terminan de ser enteramente atractivos para los inversores y en los cuales, para abrir boca, la mera estimación de los costos, por parte del Estado que celebra los acuerdos, puede ser enteramente opuesta a la realizada por unas compañías petroleras privadas que, por si fuera poco, cuentan con estructuras e instrumentos de prospección mucho más ágiles y eficientes.

Por lo pronto, ¿quién auditará los costos de un proyecto de explotación, de manera no sesgada, para que las posibles utilidades (compartidas, no hay que olvidarlo) -que dependen directamente de las sumas gastadas con anterioridad en la exploración y explotación de un yacimiento por el socio privado de Pemex- le dejen algo de dinero a las sedientas arcas del Estado en un país donde, encima, el gobierno no ha aprendido, o no quiere aprender, a cobrar impuestos?

La naturaleza de estos acuerdos es un tanto extraña para los no iniciados y tiene que ver con cuestiones que, a primera vista, parecen estrechamente relacionadas con lo simbólico y con el sentimiento de nacionalidad: por ejemplo, la diferencia entre el hecho de compartir la "utilidad" o la "producción" se refiere al momento en que el contratista se vuelve "dueño" del petróleo; no puede ser propietario de esa riqueza cuando se encuentra todavía sin explotar en el subsuelo, es decir, sin haber sido extraída y, por lo tanto, cuando es todavía considerada un bien estratégico: "patrimonio de la nación". Pero, a partir del momento en que ya se perforó un pozo petrolero y que comienza a brotar el oro negro -o, para actualizarnos, en cuanto se logran extraer, a punta de sofisticadas tecnologías, hidrocarburos de los esquistos sedimentarios-, el combustible puede ser en parte propiedad de un socio capitalista que, al comercializarlo, está obligado a pagar al Estado un porcentaje determinado con anterioridad.

El tema es de lo más complejo y el asunto de la recaudación fiscal no parece nada evidente siendo que, hoy día, Pemex aporta 4 de cada 10 pesos que reciben las arcas del Estado. Ustedes dirán si estamos capacitados para opinar sobre todo esto -y de paso sobre la venta de Modelo (aunque, hay que decirlo, la cerveza no es un bien estratégico)- en un plebiscito.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 8 de diciembre de 2013).



¿Pero sabe qué es lo que más duele? Esta sensación de que pase lo que pase, a usted y a mí nos va a ir mal, de que nuestro presidente y de que nuestros diputados y senadores trabajan para cualquier clase de intereses menos los nuestros.

¡Cómo me atrevo a decir esto si se supone que todo lo que se está reformando es por el bien de la Patria!

Porque nadie se ha tomado la molestia de ponerlo en nuestros términos.

Nos dicen: ahora la SEP va a darle a las escuelas todo lo que necesiten, pero no nos dicen cómo ni en cuánto tiempo ni a través de qué procedimientos ni nada de nada.

Sólo sabemos que por ahí andan diciendo que nuestros pobres maestros son unos holgazanes nefastos que no sirven para nada y que estamos en la lona en matemáticas y lectura.

¿Qué tiene que ver que la SEP vaya a decorar los salones donde estudian nuestros hijos con su nivel de matemáticas?

¿De qué le va a servir a nuestros chicos salir convertidos en unos genios del cálculo matemático o del análisis literario si al final van a acabar o desempleados o ganando una miseria de salario a cambio de tanta friega?

Y éste es nada más un punto de una sola de las cosas que se están cambiando. ¡Imagínese lo demás! ¡Imagínese todas las reformas juntas!

Yo creo que nuestros diferentes niveles de gobierno no se están dando cuenta de lo que están haciendo: se están peleando con nosotros, se están enemistando con el pueblo de México.

A mí ya no me preocupa, por mencionarle un caso, que vayan a aprobar la reforma energética.

De seguro lo van a hacer a las 3 de la mañana, a escondidas y en un día de fiesta. Cuando todos estemos borrachos o en el futbol.

Me preocupa el inmenso caos que vamos a tener cuando todo esto se ponga en marcha, de un jalón, y cómo le van a hacer estos señores para volver a relacionarse con nosotros.

¿Qué clase de representatividad puede existir en el senado de una república donde la gente tiene que bloquear los accesos para ser tomada en cuenta?

¿Qué clase de credibilidad pueden tener unos diputados que no son capaces de mencionar al pueblo para el que están trabajando en ninguno de los discursos que utilizan para defender o atacar cada propuesta de reforma?

¿Qué clase de respaldo puede tener un presidente que no se ha dado a entender, que en lugar de hablar para su pueblo, habla para su gabinete, para el poder legislativo o, en el mejor de los casos, a través de redes sociales?

Esto es el principio de un divorcio que va a tener un costo muy alto y que nadie se ha detenido a observar.

Álvaro Cueva
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 8 de diciembre de 2013).



Muchas situaciones están estallando al mismo tiempo en nuestro México: el secretismo, el afán intervencionista, el autoritarismo, la justicia politizada, la irrespetabilidad de pactos sociales, el avasallamiento gubernamental y la humillación por la afrenta a la inteligencia ciudadana...

Francisco Baruqui
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 9 de diciembre de 2013).



Sobran motivos y temas para la reflexión sobre la vida política en México. El listado puede ser muy amplio, con temas nacionales y locales. Para citar algunos, están la reforma político-electoral, que con la reelección y la creación de una nueva autoridad que sustituirá al IFE, entre muchos otros cambios, prácticamente reconfigura el sistema electoral mexicano; el inicio de la discusión en torno a la denominada reforma energética; el seguimiento de la resistencia contra la reforma educativa; el hallazgo de más fosas comunes y las pruebas de que la violencia y el crimen organizado siguen tan vigentes como antes de la llegada de Peña Nieto.

En Jalisco figuran la negociada definición del presupuesto de egresos para 2014; las denuncias constantes del uso del poder y el presupuesto para crear nuevas fortunas; la lucha permanente entre comerciantes ambulantes y establecidos ante la incapacidad del gobierno municipal para ofrecer soluciones de largo plazo.

La lista, evidentemente, no se agota.

Jorge Octavio Navarro
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 10 de diciembre de 2013).



Ahora la cosa sí se puso fea. Si normalmente la puerta está cerrada para participar en el diseño del país que dibujan los diputados, en los últimos dos meses esta idea se volvió un imposible absoluto. Las fuerzas políticas y sus cúpulas levantaron un muro infranqueable que paradójicamente se construyó con la estrategia contraria: la de abrirlo todo. Los diputados federales, los partidos y el gobierno federal abrieron todos los frentes al mismo tiempo, en cada frente abrieron todas las puertas, y háganse bolas todos el alud de información.

Eso tuvo efectos en la inteligencia, en la capacidad de movilización de los activistas y derivado de ambos, en la conformación de la opinión pública.

Me explico: en este periódico es posible leer simultáneamente análisis sobre la reforma energética, las reformas a la libertad de expresión, la reforma a la Ley de Transparencia, la reforma fiscal y la reforma política.

Y al mismo tiempo, si la discusión se centra en la reforma energética, hay un experto hablando del peligro en los contratos, otro sobre la movilización, uno más sobre la tendencia de exportación y 5 sobre la privatización. Prácticamente ninguno sobre los cambios en el gas natural y la energía eléctrica, y nadie sobre el marco legal medioambiental o laboral para un nuevo modelo de explotación.

Si usted empieza a entender algo, además de que eso denota inteligencia sobrenatural, corre el riesgo de dejar de hacerlo de inmediato, porque el concierto junta todas las voces y todos los temas y un instante después estará reflexionando sobre los peligros de los cambios al derecho de réplica, sobre las implicaciones del subsidio a las nuevas empresas que traen las nuevas normas fiscales, sobre la idiotez de desaparecer la unidad de fiscalización del IFE, sobre la reelección de alcaldes y sus alcances en Jalisco o sobre las nuevas atribuciones del Ifai.

En la calle, la protesta está pulverizada. Un sector golpea con piedras en el Senado porque no quiere privatización del petróleo (y nada dice de los cambios en el gas y la energía eléctrica), otro protesta contra la criminalización de la protesta o la ley contra el terrorismo, unos más se organizan para gritar contra las alzas a los impuestos y 4 gritan contra la partidocratización que trajo la reforma política.

El resultado es el esperado: ninguno de los análisis forma opinión pública porque no hay masa crítica en torno a ninguno de los temas. Ninguna protesta se vuelve grande porque los jóvenes activistas traen divididos sus afectos y no les alcanza el día para acompañar a López Obrador, protestar contra el aumento del Metro y organizarse contra la ley de marchas.

Ivabelle Arroyo
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 11 de diciembre de 2013).



La oposición a la reforma energética -entendida como una suerte de "entrega" del patrimonio de la nación perpetrada por "traidores a la patria"- es, a pesar de estos términos tan tremebundos, bien entendible: millones de mexicanos se han sentido, desde siempre, marginados de cualquier posible oferta económica y el tema de que se puedan celebrar contratos con inversores locales o del exterior no sólo no les incumbe sino que les parece meramente un negocio, acordado entre terceros, del cual ellos no obtendrán beneficio alguno.

Es más, esos arreglos y componendas de los "ricos y los poderosos" simbolizan, en toda su extensión, la realidad de un país corrupto en el que una clase privilegiada, aparte de explotadora, se procura abusivamente los provechos que debieran repartirse colectivamente si el "sistema" fuera más justo. Y así, todos aquellas ventajas que los partidarios del liberalismo y el libre mercado podamos advertir en el hecho de que México se convierta, finalmente, en un país como todos los demás -es decir, abierto a las inversiones privadas en los diferentes sectores productivos- no les son nada evidentes. Hay, además, mucho descontento y mucho resentimiento en los ciudadanos que no han participado del crecimiento y la transformación de nuestro país en una potencia industrial. Seguimos siendo, después de todo, un territorio de salarios muy bajos y otras disparidades. Y no es una simple casualidad que los estados de la república de menor desarrollo económico sean precisamente aquellos donde hay mayor agitación social. Visto este desalentador círculo vicioso, es muy difícil establecer si la postración económica de ciertas regiones resulta de una mentalidad que se resiste a la modernidad -adhiriéndonos aquí a la explicación de que la pobreza tiene orígenes culturales- o si esa presunta oposición resulta, más bien, de expolios sistemáticos y ancestrales injusticias. En todo caso, hemos visto que en ciertas comunidades -Atenco, la región oaxaqueña del istmo y Tepoztlán, entre otras- la gente se ha opuesto, furibundamente, a la construcción de un gran aeropuerto, de un espacio de generadores de energía eólica y de un campo del golf. Y, desde luego, no han faltado, en cada uno de esos lugares y en ocasión de cada una de las protestas, los inevitables emisarios de las fuerzas políticas de la izquierda radical que, pescando a río revuelto, han obtenido jugosos dividendos de tan nefasto obstruccionismo.

Pero, más allá del oportunismo de los partidos y de la flagrante explotación del victimismo comunitario (por llamarlo de alguna manera aunque esta denominación no incluya las voces de todos aquellos que, en esas mismas localidades, sí deseaban que fueran realizadas las obras y que fueron acalladas por los más rijosos), la realidad de la pobreza es tan contundente en este país que, justamente, el espantajo del "estallido social" es uno de los augurios más socorridos de entre todos los que suele lanzar una izquierda radical embelesada, a estas alturas todavía, con la fantasía de la lucha armada y los sueños revolucionarios. Que en la práctica estas gestas sean un muy prosaico asunto de cadáveres, colosales perdidas económicas, sangre y sufrimiento no parece quitarle relumbrón a tales anhelos.

Por lo pronto, y en el caso concreto de la oposición a la antedicha reforma, la protesta se ha reducido a algunas manifestaciones en las calles de la capital y a los lamentables numeritos que suelen escenificar en nuestro Congreso bicameral los representantes populares del PRD y sus partidos afines. O sea, que no ha estallado la lucha armada siendo que lo que está en juego, según ellos, es una cesión de soberanía comparable a la catastrófica pérdida de la mitad del territorio nacional en la guerra de 1847.

Y, por si fuera poco, el protagonista principal y heraldo primerísimo de la rebelión sufrió un muy inoportuno problema de salud que lo obliga a estar fuera de circulación: López Obrador, cuyo poder de convocatoria es indiscutible y que se ha arrogado -de manera casi exclusiva, como lo prueba la magra participación ciudadana en estas protestas- la representación de los inconformes de este país, no ha podido encabezar la revuelta pacífica en su privilegiado ámbito de acción, las calles de la capital.

No todo está perdido, sin embargo: la figura de la consulta ciudadana ha sido inscrita en los apartados de una de las otras reformas recientemente celebradas; y, luego entonces, en 2015 podrán los opositores a la reforma expresar abiertamente su desacuerdo. Por cierto, ¿habrá una cláusula, en los contratos de utilidad compartida, para revocar totalmente los acuerdos en caso de que los ciudadanos voten masivamente en contra de la reforma? Y, vistas así las cosas, ¿habrá alguien, hoy día, que se atreva siquiera a firmar esos dichos contratos?

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 15 de diciembre de 2013).



Cuando Zedillo era presidente, el PAN se negó a aprobar una reforma energética que permitía la entrada de capital privado a Pemex. La tachó de privatizadora. Aquella iniciativa no planteaba abrir tanto la puerta al dinero particular como la que acaba de avalar en el actual sexenio de Peña Nieto.

Fox y Calderón intentaron pasar iniciativas energéticas, pero el PRI, con la bandera de no a la privatización, impidió su aprobación. La semana pasada impulsó una mucho más privatizadora.

Cuando era candidato presidencial del PRD en 2006 y las encuestas le daban 10 puntos porcentuales de ventaja, Andrés Manuel López Obrador escribió el libro "Un proyecto alternativo de Nación". Planteó más apertura al capital privado (nacional, no extranjero) en la industria petrolera.

Es cierto que todos en el mundo de la política han propuesto recientemente avanzar en la ruta de la privatización, es cierto que todo el mundo emplea esos modelos, es cierto que Pemex ya probó su ineficacia como empresa monopólica con gigantismo, pero también es cierto que la historia de las privatizaciones en México es una tragedia y es cierto que en nuestro país la corrupción suele acompañar el otorgamiento de contratos y licencias.

Los presidentes de sexenios anteriores han tenido excusas, pretextos, a la hora de justificar los tropiezos de sus administraciones. "No se hizo más porque la oposición en el congreso no lo permitió", contestan Zedillo, Fox, Calderón.

Peña Nieto se ha quedado sin pretextos: le han aprobado todo lo que quería: laboral, educativa, telecomunicaciones, financiera, energética. No tiene excusas. Si México no se vuelve el país que prometió, en términos económicos y de seguridad, el fracaso será atribuible solamente a él y a su partido.

Hasta ahora, la realidad sigue igual que antes. Pero el que se apuntó para arreglarla ya recibió todas las herramientas que solicitó.

Carlos Loret de Mola A.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 17 de diciembre de 2013).


La reforma energética, un cambio constitucional extremadamente relevante para el presente y futuro del país, se discutió en recintos legislativos amurallados por vallas metálicas y fuerzas de seguridad, y se impidió a los ciudadanos que atestiguaran un debate crucial.

Estos dispositivos de seguridad se instalaron también en la discusión de otras reformas (por ejemplo la educativa) y en otras ceremonias de los poderes públicos (como en la toma de poder de los presidentes o cambios de legislatura).

Es decir, cada vez es más común que los poderes públicos operen en estas condiciones extremas de vigilancia y seguridad y que impiden que los ciudadanos participen en dichos actos y discusiones, restringiendo con ello sus derechos y garantías.

Lo que ocurre en México le da la razón al filósofo político italiano Giorgio Agamben. Según este autor, el "estado de excepción", "ese lazo -que se supone provisorio- en el cual se suspende el orden jurídico, se ha convertido durante el siglo XX en forma permanente y paradigmática de gobierno".

Rubén Martín
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 18 de diciembre de 2013).


Paco Calderón - 18/dic/2013.

Efectivamente, los contribuyentes cautivos cada vez pagan más y reciben cada vez menos, pues ya ni garantizada la seguridad tienen, y por eso son golpeados por el crimen organizado. Si una manifestación, cierre de carreteras o plantón les impide trabajar y por tanto generar ingresos, no hay quién repare el daño que les causan las protestas. Vaya, ni siquiera hay quien garantice que podrán trabajar en paz.

En lugar de garantizar el orden y la seguridad, el funcionario también golpea.

Esa es la triste situación en la que nos tiene el círculo vicioso de corrupción/impunidad, pues ésta hace girar más rápido a dicho círculo, causando a su vez que el radio de influencia de la corrupción aumente.

Gustavo Gallegos C.
(v.pág.4 "Cartas a Mural" del periódico Mural del 19 de diciembre de 2013.


Hace 20 años el levantamiento zapatista se hubiera podido impedir. Se conocía de la existencia del EZLN, dónde operaba, dónde estaban sus campamentos, y se tenía, en general, conocimiento de sus planes. En realidad, no se quiso agitar el tema del zapatismo 1o., porque se consideraba una amenaza menor, y 2o. porque no se quería contaminar el ambiente político con la aparición de una guerrilla ante 2 procesos fundamentales: la puesta en marcha del TLC, que se votó en el Congreso de EU en los primeros días de noviembre del 93, y la sucesión presidencial, que se resolvió el 22 de noviembre del 93 a favor de Colosio y provocó la ruptura de Manuel Camacho con Carlos Salinas.

Se subestimó el peligro y ese levantamiento, aunque nunca, ni remotamente, puso en peligro la seguridad y estabilidad del Estado, sí cambió todo, desde el proceso de sucesión hasta las percepciones. El 31 de diciembre nos acostamos pensando que el TLC era la puerta al primer mundo y nos levantamos al día siguiente en un país donde un grupo le declaraba la guerra al Estado. Ninguna de las 2 percepciones era realmente ajustada a la realidad, pero las 2 marcaron el estado de ánimo en esos meses. Y todo cambió en apenas unas horas.

Han cambiado muchas cosas en 20 años, pero el huevo de la serpiente de la violencia se sigue incubando. Ahí está por ejemplo con el desafío de los grupos de autodefensa y armados en Michoacán y Guerrero, enquistado en otras regiones del país como Chiapas y Oaxaca. Ahí está la tentación que siguen teniendo distintas organizaciones de recurrir a la violencia para obtener sus objetivos, desde la Coordinadora hasta los grupos armados o los llamados anarquistas. Se los ha subestimado y, como ocurrió hace 20 años con los zapatistas, se decidió no interferir con sus acciones porque existían prioridades, ahora el ciclo de reformas y sobre todo la energética. Ese ciclo ya se cerró y esas amenazas a la estabilidad ahora deben ser atendidas antes de que sea demasiado tarde.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 20 de diciembre de 2013).


Ya no es sólo el campo el que está abandonado, sino que los últimos gobiernos no han generado crecimiento económico que ofrezca oportunidades de trabajo a la población, tampoco a los preparados. Lo que se deriva en que México invierte en educación, pero por falta de oportunidades de empleo -las que no han sido generadas durante los últimos 4 sexenios, tampoco en este, pues el IMSS ha reportado una mayor baja en la contratación formal sólo en el último trimestre- la población con mayor educación está migrando, con lo que Estados Unidos aprovecha la inversión que México desperdicia.

Y la migración actual es de tal magnitud que sólo este año han sido deportados de Estados Unidos, 241,000 mexicanos. Cantidad que habla del aumento de flujo y de que México no tiene la menor idea, ni del número, tampoco del perfil de los actuales migrantes.

Porque a pesar de las alertas que el Colegio de la Frontera ha hecho al respecto, este gobierno, igual que los anteriores, no pone freno a la migración abriendo puestos de trabajo. Por el contrario, continúa con el adelgazamiento de la planta productiva, con las presiones hacendarias a las clases trabajadoras y a las clases medidas, amén de los pobres incentivos a las pequeñas y medianas empresas y, desde luego, al campo.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 21 de diciembre de 2013).


La memoria tiene marcas indelebles, estigmas dolorosos, tatuajes para siempre. Pervive aún la visión de 145 cadáveres extraídos de las fosas en Tamaulipas, cercanas al sitio sonde fueron hallados los restos de 72 migrantes centroamericanos miserables, indigentes, hijos del infortunio: otros más semienterrados en el desierto de Samalayuca, próximo a Ciudad Juárez, lugar que fue escenario, hace años, del asesinato de 300 modestas empleadas de empresas de maquila, y cuyos autores, inexplicablemente permanecen en el limbo de la impunidad. ¿Cómo explicar que a pesar del número de crímenes no se haya encontrado a uno solo de los responsables? La pudrición del país nos lesiona y nos infecta. No acertamos a hacer frente a tanta violencia. Reuniones van y juntas vienen; acuerdos y compromisos son firmados, y sólo alcanzamos a advertir imputaciones elusivas y excusas inexplicables. ¿Acaso frente a nuestra incompetencia y nuestras insuficiencias, no estamos concitando a nuestros medrosos vecinos a suplir militarmente nuestras ineptitudes y simulaciones?

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 21 de diciembre de 2013).


Reunidos en una comida de campo, diferentes profesionistas jugaban con sus perros al tiempo que alardeaban de las cualidades excepcionales de sus mascotas sintiendo que tenían "al mejor".

Así, un ingeniero ordenó al suyo: ¡"Escalímetro", demuestra tu habilidad..! El animal agarró un martillo, clavos y tablas, y solo se armó una perrera... Los presentes se asombraron.

Luego un contador dijo que el suyo era superior. ¡Lúcete "Cashflow"! El cuadrúpedo fue a la cocina, volvió con 24 galletas dividiéndolas en 8 pilas de 3 galletitas cada una. Los presentes aplaudieron considerándolo genial.

Un químico que traía el suyo dio la orden a su can: ¡"Óxido" demuéstrales tu inteligencia! "Óxido" fue al refrigerador, tomó un litro de leche, peló un plátano, los puso en la licuadora encendiéndola y se hizo un batido de rechupete. Todos quedaron altamente impresionados.

Pero también estaba un técnico en computación presumiendo a "Megabyte" que era el nombre de su sabio acompañante. Con voz ordenatoria simplemente dijo: ¡Házlo! "Megabyte" encendió el ordenador, verificó si tenía virus, mejoró el sistema operativo, mandó un e-mail e instaló un juego estupendo. Los presentes sorprendidos cuchicheaban que esto era muy difícil de superar.

Sin embargo entre los del grupo había un político con su perro, y mirándolo todos de reojo, no sin sorna le dijeron: "Bueno, y el suyo ¿qué sabe hacer"? A lo que el amo ordenó: ¡"Diputado", demuéstrales!

Y fue entonces que "Diputado" que permanecía echado, se levantó de un salto; se comió las galletas, se bebió el batido; se cagó en un tapete; borró los archivos de la computadora; mordió a los otros 4 perros, ocupó la perrera con un título de propiedad falso y alegó inmunidad parlamentaria...

Cualquier semejanza con la realidad, no resulta pura coincidencia.

Francisco Baruqui
(v.pág.6-A del periódico El Informador del 28 de diciembre de 2013).


Un Estado debe cuidar a su población, es parte del acuerdo de inicio para que ese Estado exista. Así, debe ofrecer a su ciudadanía seguridad física, seguridad patrimonial y seguridad alimentaria, todo claro, a cambio de la retribución tributaria de la población, un trato justo en la medida en la que ambas partes pongan lo ofrecido. Pero he aquí el meollo, porque en este país, a finales de 2013 y para iniciar 2014, el Estado no cumple con su responsabilidad en el acuerdo y esto se vuelve cada vez más evidente con las cifras que muestra la Medición de la Pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social de 2012.

Y es que los números presentados dejan claro que el Estado, de los últimos sexenios, es como una cobija encogida que tapa a unos, mientras destapa a otros... flaco trabajo que ha hecho y en el que ha sido, y sigue siendo, la población la que paga las consecuencias de este estrechamiento, de esta reducción del Estado y sus obligaciones.

Porque mientras unos pocos ricos siguen elevando sus ganancias con la protección del Estado, los demás, especialmente los más vulnerables pierden el precario equilibrio tenido en sus vidas.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.10-A del periódico El Informador del 28 de diciembre de 2013).


Yo no sé si usted tiene la misma concepción que yo acerca del mundo que presume el gobierno y el que sentimos el resto del infelizaje: son mundos paralelos. Hace como un año se dio la reforma laboral, que prometía un alud de empleos; iba a haber tantos, que se pensaba que hasta los gringos se iban a venir de braceros; en cambio, el aumento de empleos sólo existe en las declaraciones oficiales: aunque ciertamente un año no es suficiente para medir un avance de este tipo, sólo el gobierno anuncia tendencias y logros a las 2 semanas de haberse iniciado un operativo y es curioso, pero una gran parte de los hombres públicos de verdad consideran que están haciendo un buen trabajo y que éste va a ser trascendente; lo hacen quienes trabajan bien y quienes no lo hacen, lo que cuando menos en mi opinión no es exacto, hablan de políticas públicas, cuando la única política pública masiva que ha desarrollado es la publicidad: encienda usted la radio y verá cómo la inmensa cantidad de comerciales son del gobierno, que proclama grandes programas y beneficios que cuando menos la mayoría no percibe.

Carlos Enrigue
(v.pág.6-A del periódico El Informador del 29 de diciembre de 2013).


El EZLN no repercutió, porque la gente en realidad está harta del gobierno pero no lo suficiente para una revolución, incluso el movimiento indigenista ni siquiera es compartido, los indígenas lo que quieren es dejar de ser indígenas.

Yo lo veo como empezó, ya no avanzó, porque tenía intereses muy particulares en esa zona, todos los movimientos que se han dado, son movimientos que no han tenido el respaldo popular.

Carlos Enrigue Zuloaga, historiador
(v.pág.10-A del periódico El Informador del 31 de diciembre de 2013).


El discurso de los opositores a la reforma energética, fuera de una que otra excepción, se mantuvo ortodoxamente en los parámetros del cardenismo y la demagogia histórica que lo siguió. Aquí no pasaron los años. Pero el podrido petate del muerto no pudo enfrentar al coloso global de la economía neoliberal, rebosante de novedad y fascinantes ofertas, por lo demás engañosas y fallidas para países en desarrollo.

Se habló entonces de la consulta popular. ¿Y cuándo se informó y formó a la gente para que pudiera opinar llegado el caso? ¿Qué parámetros de juicio manejaríamos? ¿Que bajará el gas, la gasolina y la electricidad, de aprobarse, o por el contrario subirán aún más y todo el tiempo en caso contrario? ¿Que los extranjeros se adueñarán de los recursos energéticos de la patria mexicana, despojándonos de nuestro invaluable patrimonio? ¿Acaso no es precisamente eso lo que han hecho el gobierno y el sindicato con los tan traídos y llevados recursos? ¿Está consciente la sociedad mexicana de las condiciones actuales del petróleo, del gas, de la energía eléctrica, de la infraestructura usada para obtenerlos, de las plantas laborales, de la podredumbre sindical, de las maneras en que se transportan los productos y se venden, y sobre todo del uso que se da a las ganancias? ¿Cómo pueden pues opinar si no es con base a informaciones fragmentadas, demagógicas o míticas? Aún peor, ¿qué porcentaje de la ciudadanía estaría realmente interesada en formarse, informarse, opinar y votar? Toda consulta, dadas las condiciones de nuestra democracia, acaba siendo oligárquica. Patria, pueblo, nación, patrimonio, autonomía, prosperidad, no son sino palabras del infinito vocabulario de una demagogia política cada vez más banalizada por la mercadotecnia boba de todos los días.

Si la reforma energética busca solamente obtener mayores recursos, y lo mismo busca la reforma hacendaria y la laboral, estamos francamente sometidos a la insaciable voracidad del aparato gubernamental, que requiere de más y más recursos para seguir manteniendo una nómina inflada de burócratas desinflados, presupuestos billonarios, obra pública de relumbrón electorero, salarios ofensivos, proyectos faraónicos pagados con más deuda, costeo de una apariencia ante las naciones que se colapsa apenas las naciones nos miran más de cerca.

Quisiéramos por una vez confiar en las acciones de gobierno. Los hechos de cada día nos lo impiden. Lo que verdaderamente requeriría de una profunda reforma, previa a toda otra, es la reforma de la función pública, y esa es precisamente la reforma que nunca llega.

Armando González Escoto
(v.pág.2-B del periódico El Informador del 5 de enero de 2014).


Más allá de las posibles apreciaciones, los sueños, los buenos deseos, los espejismos y las esperanzas, llevamos a cuestas, como país, un pesado fardo de asignaturas pendientes y proyectos sin realizar. Simplemente, el tema de la pobreza -que, en sí mismo, bastaría para refutar machaconamente nuestros progresos en rubros como la industrialización, la liberalización del comercio exterior o el manejo de las finanzas públicas- sigue estando ahí, a pesar de la colosal cantidad de recursos públicos (mal)gastados en el combate a la desigualdad. Y en muchos otros renglones pareciera que nos persigue una incesante fatalidad al punto de que los ánimos nacionales andan muy de capa caída: la gente parece solazarse en un riguroso pesimismo que, sin embargo, es tal vez entendible en tanto que refleja, hoy día, la decepción colectiva de una nación que se esperanzó grandemente al comenzar la transición democrática.

Y, miren ustedes, luego de la asombrosa alternancia el PRI está de vuelta.

Y ¿a qué ha venido el PRI, ahora? ¿A gobernar como en la década de los años 60? ¿A reprimir la protesta social? ¿A dilapidar los recursos públicos y causar una pavorosa crisis económica? ¿A restaurar el discurso demagógico de antaño y restituir el culto a la figura presidencial? No lo creo, con el perdón de todos esos lectores que, un día sí y el otro también, denuncian una vuelta al pasado como si este país no fuera ya irreversiblemente diferente. Limitemos esta apreciación, de la manera más parcial, a tres puntos: para empezar, no hay ya periódico alguno, como aquellos de mis tiempos, que se sienta obligado a reproducir en portada, todas las mañanas, las declaraciones de un primer mandatario que pontificaba como el oráculo. Por el contrario (y esto, independientemente de la disposición que pueda tener la prensa) Peña Nieto mantiene un perfil bajo, sin triunfalismos ni excesos. En segundo lugar, una gran parte de la población, justamente, no sólo no se traga ya el discurso oficial sino que está inmutablemente en contra del régimen, si no es que del "sistema" en su conjunto. Y esa gente tiene voz... y voto: ha elegido a Mancera en la capital de todos los mexicanos, ve reflejadas sus opiniones en los medios, se organiza en grupos de acción, protesta en las calles, aclama a Obrador (que, encima, en su condición de primerísimo opositor de la nación -y de piedra en el zapato- desempeña un papel muy importante para preservar los equilibrios en el escenario de lo público) y participa abiertamente en actividades políticas. Y, finalmente, el propio PRI ya no es el mismo: recordemos que promovió, en su momento, una reforma política, que impulsó la creación de instituciones independientes y que se acomodó, como cualquier partido en una sociedad democrática, a la realidad de la alternancia en el poder. ¿Dictadura perfecta? No. ¿Democracia imperfecta? Desde luego que sí, sobre todo en lo que toca a la rendición de cuentas. Pero, en este estado de cosas, todos los partidos son responsables, no nada más el PRI.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 5 de enero de 2014).


Hace tiempo que millones de mexicanos están insatisfechos y se quejan por los bajos salarios que se autorizan año con año; hace tiempo que trabajadores con prestaciones sociales protestan en contra de los recortes a los derechos sociales; hace décadas que miles de pueblos del país denuncian el acoso y el despojo sobre sus territorios por entes públicos o privados que se apropian de los bienes comunes. Todos esos reclamos, que no han sido silenciosos, no se han escuchado lo suficiente.

Las políticas económicas de libre comercio, apertura indiscriminada a la inversión privada, contención salarial, recorte de derechos y despojo sobre bienes comunes afectaron inicialmente a sectores de bajos ingresos. Se pensó que eso bastaría para hacer funcional el sistema de apertura económica radical, pero no fue así.

Esta nueva andanada de políticas ultraliberales apunta tanto a la clase media como a comercios establecidos, industriales pequeños y medianos, profesionistas y trabajadores por cuenta propia, e incluso a medianos empresarios.

Para empezar, 2014 arranca con alzas generalizadas de gasolina, transporte público, a pan, refrescos, alimentos para mascotas y nuevos regímenes fiscales para 1.8 millones de comerciantes, entre ellos unas 700,000 familias que viven de una pequeña tienda de abarrotes.

Por eso ahora los reclamos están surgiendo de sectores medios, comerciales y pequeños empresarios. Las quejas ya no son sólo de asalariados sindicalizados con seguridad social (como a fines de los 80), ni de agroproductores o transportistas afectados por el TLCAN (como en los 90), ni de comerciantes informales, pueblos indígenas y campesinos, como ha sido en la década pasada.

Ahora se quejan industriales establecidos, como la Cámara Nacional de la Industria Panificadora, cuyo presidente Erick Navarrete Aguilar advirtió que, con la actual reforma fiscal, la informalidad en su sector podría crecer hasta 45% (ahora es de 30%).

Y mientras se aprieta el cerco fiscal sobre asalariados, profesionistas, tienditas, pequeños comercios, el gobierno de Peña Nieto condonó el año pasado 166,000 millones de pesos, sobre a todo a grandes industrias. Por ejemplo, a las mineras les condonó 7,235 millones de pesos (El Universal, 7 de enero de 2014).

Se está recargando la recaudación sobre las clases bajas, medias y pequeños comerciantes, mientras se condona cantidades millonarias a las grandes empresas. Ésa no es una política recaudatoria justa; eso significa apretar más la soga al cuello de quienes de por sí ya han pagado su cuota de sacrificios en estos años ultraliberales.

Rubén Martín
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 8 de enero de 2014).


La evidencia empírica muestra que durante las últimas décadas los ingresos de las familias de clase media del país (3o. a 9o. deciles de ingresos familiares) han crecido en forma sostenida, no obstante que simultáneamente se ha abierto la brecha absoluta y relativa de ingresos entre las familias del 10o. decil de ingresos y las demás. La pregunta central es ¿cómo se debe calificar? ¿Es bueno o malo? ¿Requiere intervención del Estado?

Sin más datos para calificar esta situación, recomendaría que el Estado se abstenga de intervenir. Importa más la mejora del bienestar económico de las familias de clase media que el deterioro de la distribución de ingresos. Pero si adicionalmente hubiera evidencia que mostrara que la movilidad social (probabilidad de que una familia ascienda de un decil a otro a lo largo de su vida productiva) es muy baja o se está deteriorando, entonces sí me preocuparía la distribución de ingresos, puesto que estaríamos en la presencia de evidencia de que se está conformando una sociedad de castas: una en la cual el estadio económico de la nueva generación está determinada al momento de nacer.

Mi esposa y yo conocemos a un matrimonio de clase media baja desde hace casi 20 años. Vimos a sus hijos crecer y desarrollarse. El primero de ellos ya terminó sus estudios universitarios; el segundo está por concluirlos, y la tercera está en secundaria y seguirá los pasos de sus hermanos. Los padres de estos hijos han invertido todo su empeño en asegurar que sus hijos logren incorporarse al mundo de los profesionales mexicanos. Su principal aspiración es que sus hijos logren un estándar de vida, absoluto y relativo, superior al de ellos. Es probable que la inercia de crecimiento de la economía cause que su deseo respecto del nivel absoluto de ingresos de sus hijos se cumpla. Pero los padres de estos muchachos también quieren que sus hijos ocupen un "estrato social" más alto. Dada la estructura económica y social del país, estimo que la probabilidad de que también se cumpla esta aspiración es muy baja. La estructura económica de México es tan rígida, que casi la única manera de llegar a ser parte de la élite económica y social de México es haber nacido en el seno de una familia de este estrato.

Esto se debe a que en México, como en la mayoría de las economías de mercado, el principal vehículo de movilidad social es el sistema de educación. Como la calidad de la mayoría de las escuelas del país es muy baja, la probabilidad de poder acceder a las instituciones élite de educación superior, donde se forman los profesionales que posteriormente ocupan los roles de liderazgo dentro de la sociedad, también es muy baja. La movilidad social en México es muy baja, entre otras razones, porque el sistema de educación pública es muy pobre y sólo sirve para garantizar la reproducción del statu quo.

La suerte económica de la gran mayoría de los mexicanos esta predeterminada no tanto por su nacimiento, sino por la calidad de la educación que reciben a lo largo de su vida. Los que tienen la suerte de contar con padres que los ayudan a acceder y concluir estudios en uno de los pocos programas académicos de excelencia del país tienen abierto el camino al éxito. Los que no tienen esta suerte están atrapados en la gran masa, aun cuando hayan concluido estudios universitarios. Si queremos una sociedad con mayor movilidad social, es indispensable mejorar la calidad y capilaridad del sistema educativo, en todos sus niveles, para crear vehículos que dinamicen la movilidad social.

Roberto Newell G., economista y vicepresidente del Instituto Mexicano para la Competitividad, AC.
(v.pág.2 de la sección "Negocios" del periódico Mural del 9 de enero de 2014).


No basta con haber logrado que los legisladores hayan aprobado las reformas educativa, fiscal, política y energética para declarar el triunfo.

Hasta la fecha, no se ve por dónde los maestros estén convencidos y dispuestos a tomarse en serio y comprometerse por un mayor nivel educativo cuando con la mayor de las vulgaridades se han volcado a las calles a manifestar precisamente lo mal educados que están y su postura en contra de ser siquiera evaluados... no digamos todo lo demás que implica mejorar el nivel educativo del país.

Tampoco se ha notado la más mínima disposición ni del presidente Peña Nieto, ni del premiado secretario Videgaray, ni del cuerpo de burócratas que cuelgan en sus organigramas por hacer rendir mejor el presupuesto gubernamental. De hecho, de manera enigmática PRI y PRD consiguieron sacar adelante la reforma fiscal sin poner en la mesa compromiso alguno por racionalizar el gasto público y eficientar cuando menos un poco el gasto gubernamental. Si cuando había menos recursos y no había déficit se gastaba mal, ahora que habrá más recursos y se autorizó operar con déficit, lo menos que podemos esperar son dispendios ofensivos para un país con tanta pobreza y desigualdad social.

Sobre la reforma política hay mucho por demostrar, habida cuenta del bajo nivel de educación democrática que han mostrado los partidos políticos y la irritante manera como han "acarreado" a las masas que los acompañan. La deuda de los partidos políticos con los ciudadanos que los han favorecido con el voto no sólo es enorme, sino que crece con cada votación, como crece también el desencanto del electorado.

También en el tema energético está todo por verse. Al parecer, los únicos contentos son los extranjeros y algunos cuantos empresarios que han ido invirtiendo en entender el tema para ser los primeros en tener un pie adentro, sin embargo, los problemas laborales apenas empezarán a verse por las calles y de ahí se derivarán una serie de desencantos.

Así pues, ya tenemos las reformas, llegó la hora de que el presidente Peña Nieto demuestre para qué las quería.

(V.Razón y Acción del 11 de enero de 2014).


El gran problema de este país no es que no se haya industrializado; tampoco que no tenga una pujante clase media; ni que carezca de buenas universidades; ni que no cuente con instituciones sólidas. El drama de México es que todas estas realidades -la de que es una auténtica potencia industrial, la de que sus ciudades estén llenas de esplendorosos centros comerciales, la de que existan el ITAM y El Colegio de México y la de que el sistema electoral, por ejemplo, sea uno de los más perfeccionados de todo el mundo- no son de aplicación general a lo largo y ancho de la nación sino que benefician a menos de la mitad de los mexicanos. Y así, una parte de la población lleva a cuestas a la otra y los indicadores globales de bienestar andan por los suelos, por no hablar de esas comunidades donde los niveles de vida son comparables a los del África subsahariana más pobre.

Hay razones históricas para esto, desde luego: desde sus orígenes mismos, la nación mexicana se sustentó en un sistema económico de intrínseca desigualdad. Para mayores señas, todavía en 1910, los indios yaquis eran prácticamente esclavizados por los hacendados del henequén en la península de Yucatán. Y, a pesar de que tuvo lugar una gran revuelta social al comenzar el siglo pasado -que, de paso, dejó absolutamente arruinado y empobrecido al país-, los gobernantes revolucionarios no instauraron un régimen abierto en lo político, ni en lo económico, sino que habitaron simplemente un espacio, el que ocupaban antes el dictador y sus allegados, para preservar los privilegios de una nueva clase dirigente.

Nunca hubo manera de celebrar contratos y acuerdos, o de llevar a cabo proyectos, que no implicara una absoluta complicidad con el poder político. Es por eso que, hasta nuestros días, una de las más distintivas aspiraciones del mexicano de a pie es lograr un cargo público que le permita traficar con la repartición de redituables prebendas y beneficios. El capitalismo a la mexicana es algo muy restringido: ¿quién puede adquirir decenas de permisos para operar un equipo de taxis? El familiar, el amigo o el compadre del funcionario responsable de expedir las licencias; o, en el caso de un recién llegado, el que esté dispuesto a untar espléndidamente la mano del otorgador. ¿Quién transporta las gasolinas de Pemex? No lo sabemos, pero lo imaginamos; no somos ni usted ni yo, estimado lector, eso sí que lo tenemos muy claro. ¿Quién obtiene la autorización para operar una agencia aduanal? ¿Quién logra ser el intermediario que se interpone, de manera infranqueable, entre el productor agrícola y los compradores en las ciudades? ¿Cómo se consigue una bodega en la Central de Abastos de la capital de todos los mexicanos? ¿Quiénes reciben las concesiones para proporcionar servicios a las instituciones del Gobierno? ¿Quién consigue venderle su terreno a las autoridades aeronáuticas para edificar un aeropuerto? Etc., etc., etc.

Estamos hablando aquí de un sistema excluyente de repartición de beneficios económicos y, por lo tanto, de una maquinaria que mantiene en la pobreza a muchos ciudadanos porque tiene un carácter esencialmente disuasorio: los individuos emprendedores, enfrentados a la realidad de la tramitología, la competencia desleal, los tratos de favor y las adjudicaciones arbitrarias, se retiran de la escena y perpetúan, involuntariamente, la concentración de la riqueza en manos de unos cuantos. Muchos sectores de la economía mexicana están así dominados por los monopolios y en ellos no pueden incursionar los recién llegados, por más capacitados y eficientes que puedan ser. Es más, el propio Estado ha sido privatizado, por así decirlo, o, en todo caso, confiscado por ciertos grupos corporativos: ¿un simple ciudadano de a pie, con la debida formación educativa, puede concursar para obtener una plaza, digamos, en Pemex, en CFE o en el sector educativo, o tiene que comprarla? Se dice, por ahí, que los cargos llegan a costar 200,000 pesos. Y, de cualquier manera, si muchas de esas tales plazas son hereditarias, entonces ya no son patrimonio de todos los mexicanos sino propiedad exclusiva de algunas familias. Pero, entonces, ¿qué ocurre si este esquema cerrado se multiplica en el espacio económico de todo un país? Pues, muy sencillo: un sistema excluyente crea gente excluida. Ahí están esos 50 millones de mexicanos que viven en la pobreza, para mayores señas.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 12 de enero de 2014).


Alejandro Solalinde Guerra, sacerdote fundador del albergue para migrantes "Hermanos en el Camino", mandó una carta al Presidente de México, Enrique Peña Nieto, en donde le demanda trabajar por la justicia y prestar atención a la situación de desigualdad que actualmente se vive en el país.

Solalinde hace énfasis en la situación de inseguridad que actualmente domina al país, con "53 millones de pobres, desapariciones forzadas, feminicidios, secuestros, trata de personas, persecución y muerte de periodistas, extorsiones, bullying, primer lugar mundial en consumo de alcohol, de agresiones, desapariciones y asesinatos de sacerdotes católicos".

"¡Estamos asfixiados por la corrupción!; la impunidad es un cáncer. Todo esto ¡va imparable!", señala Alejando Solalinde en la carta de 4 cuartillas, donde también hace énfasis en la situaciones peligrosas a las que se enfrentan los migrantes, así como a las reformas estructurales.

"Tenemos que reconocer que somos uno de los países más corruptos del mundo, y que seguimos practicando la tortura, sobre todo por parte de corporaciones policíacas".

"Por cierto ¡qué buen negocio es la inseguridad! Por un lado, el gobierno no proporciona seguridad a la ciudadanía. Para ésta, hay 40,000 policías federales que, más que proteger, hay que protegerse de ellos. Pero para quien pueda pagar, y AUTOPROTEGERSE, hay 600,000 policías privados alquilables. Las ganancias, millonarias, por supuesto, van para el mismo círculo político, los patrones, que son juez y parte", agrega.

(V.sinembargo.mx en línea del 12 de enero de 2014).


Los números que ofrecía ayer Mario Luis Fuentes en Excélsior son contundentes: el 54% de los michoacanos son pobres, pero de ellos 650,000 viven en extrema pobreza y 291,000 michoacanos no saben ni leer ni escribir, 91,000 están desempleados, 211,000 trabajan pero dicen que no reciben salario alguno y 75% de la población no tiene acceso a prestaciones médicas. Esa es la realidad que alimenta el conflicto armado en Michoacán, un estado que, además, está financieramente en quiebra, con grupos de presión, como los de la CNTE o los de las normales rurales, que manejan agenda propia y tienden a desestabilizar las instituciones. Y que es, paradójicamente, un estado rico, en minería, en productos agrícolas y ganaderos, en muchos otros ámbitos, riqueza que explotan unos pocos.

¿Alguien podría sorprenderse si en esa realidad el narcotráfico ha logrado asentarse con tácticas que oscilan entre las tácticas de guerrilla y el proselitismo religioso? ¿Alguien se puede preguntar por qué los grupos de autodefensa en una sociedad abandonada por las autoridades tienen mayor reconocimiento que éstas? ¿Es necesario decir que muchos de los servicios que no prestan las autoridades, desde la distribución de alimentos hasta ciertos servicios de salud, no hablemos ya de la justicia, aunque sea una justicia deformada, la ofrecen los grupos criminales o armados? Sobre esa realidad se debe operar en Michoacán.

El gobierno local estaba en la administración de Leonel Godoy y sigue estando en los 2 años que lleva la de Fausto Vallejo, rebasado y en algunos casos coludidos con los grupos delincuenciales y armados. Esa trama de complicidades es básica para comprender la expansión que han tenido esas organizaciones, sobre todo los llamados Caballeros Templarios, convirtiendo a muchas autoridades locales en simples empleados de esos grupos.

El gobierno federal se apresta a tomar control de distintos territorios, pero las autodefensas, en los hechos, han cumplido con su papel: han ido desplazando a los templarios de distintos territorios y los han obligado a concentrarse en torno a Uruapan y Apatzingán, luego de que la Marina ocupó el puerto de Lázaro Cárdenas, sus entradas y salidas.

Las fuerzas federales no se pueden dispersar en la sierra, en la Tierra Caliente, persiguiendo, en sus territorios, a los grupos criminales: algo de eso ocurrió en el pasado cercano y lejano y por eso mismo los éxitos fueron escasos. Los templarios y lo que queda de la Familia Michoacana, debemos recordarlo, actúan como virtuales guerrillas y penetrar en la sierra para buscarlos es la estrategia que más les beneficia.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 15 de enero de 2014).


[En los pasados 20 años] faltó invertir mucho más en la transformación institucional del país. Retrospectivamente, es obvio que una de las principales áreas de subinversión fue en la modernización del sector judicial, y sobre todo en lo que atañe a la operación del sistema de procuración de justicia de los estados y municipios. Las reformas que instituyó Zedillo fortalecieron la autonomía de la Suprema Corte y el funcionamiento de los tribunales federales, pero el impulso renovador fue mucho menor a nivel estatal y municipal, con las consecuencias que están a la vista.

También se invirtió de menos en el fortalecimiento de la operación cotidiana de los gobiernos municipales. Actualmente, la gran mayoría de ellos siguen siendo incapaces de cumplir las tareas que les corresponden como proveedores de servicios municipales. Por ello, la gran mayoría de nuestras ciudades enfrenta problemas de todo tipo: la infraestructura urbana es inadecuada, los servicios públicos son deficientes, la seguridad pública es frágil y las finanzas públicas municipales son vulnerables e insuficientes para fondear las inversiones requeridas. Por ello, la oferta urbana de la mayoría de las ciudades del país dista mucho de las condiciones requeridas para atraer y retener inversiones y talento.

Roberto Newell
(v.pág.2 de la sección "Negocios" del periódico Mural del 16 de enero de 2014).


Si bien las guardias comunitarias están fuera de la ley y pueden estar infiltradas por el crimen organizado, sin duda han sido una respuesta ante la violencia ejercida por los narcotraficantes que, ante las dificultades en su trasiego, no sólo han recurrido al cobro de piso, al secuestro, a la extorsión, sino a la violación de mujeres, a quienes regresan una vez embarazadas para tomar, por la fuerza, a otras víctimas cada vez más jóvenes.

Pero, si este problema no se controla adecuadamente, se puede generar lo que han llamado el "efecto cucaracha", contaminando a estados vecinos, con lo que el esfuerzo realizado sería en vano.

El problema es tal que en un documento de la División para México y Centroamérica del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea se señala: la situación de violencia que vive el Estado de Michoacán denota que el gobierno ha perdido control efectivo de la entidad. Para continuar: "La seguridad sigue siendo una gran preocupación, como lo demuestran los graves enfrentamientos entre grupos de autodefensa y el cártel de los Caballeros Templarios en Michoacán (...) Este recrudecimiento de la violencia destaca la falta de control gubernamental efectivo en este estado".

Más claro, ni el agua. Tanto Estados Unidos, por su vecindad, como la Unión Europea, están más que preocupados por el estado que guarda la nación en varias zonas, la más álgida: Michoacán, pero no la única.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 18 de enero de 2014).


El gobierno de Peña Nieto. No terminaban de festejar el reconocimiento de agencias como Bloomberg o periódicos como The Financial Times, The Wall Street Journal a las reformas energéticas y otras del 2013 y el nombramiento de Luis Videgaray como "ministro de Finanzas" del año (aunque la economía no creció ni 1%), cuando estalló la crisis de Michoacán.

Y no estalló porque no existiera desde antes sino porque se visibilizó. El único asunto que le importa al gobierno de Peña Nieto y al grupo Estado de México que nos gobierna se conjuntó en el caso michoacano: el Departamento de Estado norteamericano lanzó una alerta y los medios de comunicación comenzaron a dar cuenta del avance de los grupos de autodefensa en los municipios controlados por Los Caballeros Templarios.

El 9 de enero el Departamento de Estado norteamericano emitió la alerta diplomática a sus conciudadanos para no viajar an Michoacán y Guerrero porque "autodefensas operan independientemente del gobierno en muchas zonas". "Aunque no son considerados hostiles a extranjeros o turistas, desconfían de extraños y deben ser considerados volátiles o impredecibles", agregó la nota.

Desde julio del 2013 no se emitía una en tal sentido. A Guerrero se le consideró el "estado más violento", ya que entre enero y octubre del año pasado se registraron 1,718 homicidios y 205 casos de secuestro.

Pero Michoacán era el tema más mediático. Desde mediados de diciembre, los grupos de autodefensa pasaron a la ofensiva y tomaron bajo su control una decena de municipios. Estaban por llegar a Apatzingán, corazón templario.

Durante un año, los estrategas peñistas fueron eficaces en "acallar" y minimizar el tema de forma mediática. La realidad era otra cosa. Los muertos ahí están. Los enfrentamientos prosiguen. Guerrero, Tamaulipas, Veracruz, Michoacán siguen siendo "plazas en disputa". Y, por si fuera poco, las huellas de los enfrentamientos llegaron al Distrito Federal durante esta temporada del caso Heaven y de ajusticiamientos.

Hay una guerra civil en curso en Michoacán y en Guerrero desde hace varios años, ahora admitida con el nuevo operativo de seguridad y policiaco. Hay un vacío de poder en Michoacán, ahora admitido y exhibido con el nombramiento de un comisionado presidencial, Alfredo Castillo, que asume funciones de virrey, mientras Fausto Vallejo aparenta que gobierna desde Apatzingán. Y, por si fuera poco, hay 3 actores identificables en disputa: los Templarios, las autodefensas y las fuerzas policiacas y militares federales.

El problema es que no será un "momento" o un episodio. A Peña Nieto se le puede ir el sexenio, como a Calderón, abriendo las compuertas del infierno creyendo que el crimen organizado es un asunto militar, policiaco y punitivo, principalmente, y no un fenómeno de corrupción política, impunidad compartida y fracaso de modelo social y económico.

Jenaro Villamil
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 18 de enero de 2014).


Por articulado y sensato que sea Mireles, por inútil que sea Vallejo y por mediático que sea la "Tuta", no son ellos los responsables de la situación en Michoacán. Si los 3 desaparecen por encanto el día de mañana, no se acabarán las autodefensas, el crimen organizado ni el desorden gubernamental estatal. No se trata de ellos solamente.

Convertir la crisis en Michoacán en una caricatura con buenos y malos, mover emociones masivas de miedo y furia, y favorecer el linchamiento, es la mezcla perfecta para volver a la guerra emprendida por el ex presidente Felipe Calderón. Una guerra que durante 6 años alteró prioridades, marcó el rumbo político, sacudió la economía y generó pérdidas en todas las dimensiones de la vida pública. La nueva administración está a un paso de cometer el mismo error.

Ivabelle Arroyo
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 22 de enero de 2014).


Creo que después de la rebelión de Manzo en 1929, no había habido ninguna insurrección tan peligrosa como la que ahora enfrenta Peña Nieto. La rebelión de Saturnino Cedillo contra Lázaro Cárdenas en 1939 no creo que haya sido tan amenazante como la que ocurre ahora en la Tierra Caliente de Michoacán. Llamando las cosas por su nombre, estamos en una plena guerra civil, a pesar de todas las apariencias y declaraciones triunfalistas de nuestro presidente actual. Con su lucidez de siempre, la semana pasada, en esta misma columna escribió Guillermo Valdés Castellanos: "Michoacán, la tragedia de Estado desparecido. Al existir dos grupos que disputan valientemente su concepción de sociedad, seguridad y justicia se crea una situación de preguerra civil. Un escalón más abajo en la descomposición social y política. Por eso nuestra tragedia: la del Estado débil nacional y desaparecido en Michoacán". (MILENIO 15 de enero, p.18).

En 1994, con el levantamiento zapatista de Marcos, se pensó de momento en un verdadero brote revolucionario altamente peligroso, pero el problema michoacano actual parece, con mucho, más alarmante y peligroso.

Jesús Gómez Fregoso, historiador y catedrático de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.18 del periódico Milenio Jalisco del 24 de enero de 2014).


¿Cómo podemos convivir y lograr acuerdos que formen un piso básico para vivir en paz, con dignidad y en libertad que asegure justicia para todas-os? Ese cómo no viene del actual régimen político y de gobierno, que hace reinar el imperio de la impolítica, sino del reconocimiento político de quién(es) tienen autoridad moral e intelectual, la autóritas, para poder ejercer el poder, como potestas, bajo la vigilancia de los que mandan y el acato de quienes obedecen. El mundo al revés de como lo vivimos. En el que la democratización es la razón pública arrebatada, cuya responsabilidad se deja a técnicos, o iluminados, o manipuladores de clientelas sometidas, paradójicamente, a regímenes que las excluyen.

Lo impolítico esconde las potencialidades de la política, bajo el manto del deterioro del servicio público, la corrupción del diálogo, la negación de la escucha y, ciertamente, bajo el poder del dinero. La ira contra los beneficiarios de lo impolítico a través del engaño, no aparece aún con toda la fuerza en proporción a la frustración sufrida. Prevalece la sensación de impotencia ante la magnitud de los problemas, pues entre descontento contenido, desconfianza en las instituciones, o desencanto frente a la democracia, como palanca de transformación social, se instala el pesimismo del sálvese quien pueda, el refugio en el individualismo y la cancelación de un imaginario otro para convivir.

Jaime Preciado Coronado
(v.pág.19 del periódico Milenio Jalisco del 24 de enero de 2014).


El juego extraño ése de "aquí no pasa nada" medio aburguesado que ha nacido -imagino- por el terror de no querer ver la realidad... no puede ser más atroz. Vivimos en Guadalajara, estamos a 3 horas de Michoacán... Es decir, a 3 horas de aquí el mundo se vuelve un campo de batalla, donde algunos han decidido hacer justicia por su propia mano.

Es ilógico, injusto, indignante que el secretario de gobernación Osorio Chong diga que no pasa nada, que vivimos en un estado de derecho, sí... cómo no, de voy derecho y no me quito... La declaración y la actitud del gobierno ante la presencia de las autodefensas me entristecen, me llena de pavor, me indigna, me pisotea... Las cosas se nos han ido de la mano... Entiendo y aplaudo que el gobierno no quiera permitir que los ciudadanos nos hagamos justifica por nuestra propia mano... Lo entiendo... Lo apoyo... Así debe ser... Pero no vivimos en un estado de bienestar donde los justicieros son de generación espontánea, ante un gobierno justo y democrático...

Resulta que estas autodefensas son primeramente nuestro espejo social, nuestro corazón herido, nuestra integridad hecha añicos... Resultado de por lo menos un sexenio de ser ignorados mientras sus hijas son violadas, sus casas saqueadas y su vida extorsionada... ¿Por qué creemos que no pasa nada? O peor aún no lo creemos, pero decimos que creemos como si aceptar la violencia desgarrada nos hiciera menos valiosos o menos valientes... México, su gente, nosotros... Debemos tener el valor de mirarnos a los ojos, ver lo que nos está pasando y no juzgar desde el país mental aburguesado y esquizofrénico del "no pasa nada".

Que la educación en México es un asunto de resolución emergente, que la falta de oportunidades en México es un asunto de alerta nacional, que en Michoacán parece que impera la ley de ojo por ojo... Que el gobierno mexicano es absolutamente incompetente para resolver.

Dolores Tapia
(v.pág.3-B del periódico El Informador del 25 de enero de 2014).


Si algo hay inadecuado y hasta se puede considerar como una falla significativa, es que una economía no considere vital que sus jóvenes encuentren trabajo.

Es verdaderamente frustrante que un egresado de la universidad se tope con el desempleo y no vea un horizonte promisorio. Son miles de jóvenes que al terminar su carrera, se tienen que enfrentar con el reto de buscar algo que hacer, después de haber dedicado tanto esfuerzo y dedicación a sacar sus estudios.

Muchos jóvenes llegan a sentir franca desesperación y algunos hasta profunda depresión, por vivir el vacío angustioso de no encontrar trabajo. Pasan semanas, meses y a veces hasta varios años, para finalmente encontrar algo relacionado con la carrera que estudiaron. Y ya sabemos, que muchos acaban haciendo cualquier otra cosa, con tal de ganarse la vida.

Me parece verdaderamente injusto que tanto esfuerzo de los padres y de los mismos jóvenes vaya a terminar en un vacío existencial, en la que el ocio y el aburrimiento se convierten en el reto a superar.

Seguramente algo estamos haciendo mal, para que se vean atrapados en una situación así, cuando, sin discriminación alguna, son de los mejor preparados y capaces de nuestra sociedad, por el privilegio y la oportunidad que han recibido.

Si la gente con mejor preparación y conocimientos no encuentra su lugar en la economía productiva y laboral, algo urgente tenemos que hacer.

Lo más evidente es que se generen fuentes de trabajo y se aproveche, de inmediato, el talento y la capacidad de ellos. Y 2o., es indispensable que se vinculen las universidades a la planta laboral de las empresas e instituciones y se programen, con mayor dedicación, que todo egresado debe de tener asegurado un lugar de trabajo.

En la agenda política económica es un asunto que debe ser prioritario.

Guillermo Dellamary
(v.pág.6-B del periódico El Informador del 26 de enero de 2014).


Pues yo no sé cómo ve usted la situación del país, hay mucha confusión al respecto, muchos sienten que la violencia tanto del crimen organizado como la del desorganizado está desatada, la prensa muestra la cantidad de atentados, fallecidos, grupos que nos hacen desconocer si son buenos o malos; a esta sensación que puede percibirse claramente en las redes y en algunas publicaciones se contrapone una gran cantidad de declaraciones de funcionarios que, siempre basados en estadísticas, sugiriéndonos que quienes tienen esa sensación están equivocados, que la violencia ha disminuido, personalmente creo que las estadísticas son una forma de llegar a conclusiones no exactas.

Carlos Enrigue
(v.pág.2-B del periódico El Informador del 2 de febrero de 2014).


Han transcurrido 97 años y otra celebración obligatoria de la Constitución sólo pone de relieve la profunda ignorancia general sobre ésta que es la "ley suprema" del país.

Entre el México de 1917 y el de 2014 hay un océano de diferencias.

Aquella era una nación de 15 millones de habitantes. El mexicano promedio residía en el campo, apenas aspiraba a vivir poco más de 50 años, comer medianamente bien y si era afortunado, aprendía a leer y escribir. Viajar era un accidente que le ocurría a quienes no podían ganarse la vida en donde habían nacido, y las palabras placer y fiesta estaban reservadas para escogidas fechas del transcurso de la existencia, como el bautizo y el matrimonio.

El de hoy, es un México con 120 millones de habitantes, de los que la mitad más o menos, viven algún grado de pobreza. Lo que se pretendió por escrito hace 97 años no existe: no hay comida, casa, educación ni acceso a la salud para todos. No hay paz porque la violencia, la inseguridad y el delito apenas se contienen. En algunas zonas del territorio nacional, como en aquel 1917, no se aplica la ley que es obligatoria para todos, sino que se hace lo que dictan algunos poderosos que son la autoridad de facto por la vía de las armas o el poder económico.

Es cierto que un mexicano al nacer puede aspirar a vivir 75 años, pero la calidad de su vida -o su vida misma- depende del azar.

La Constitución de 1917, aquella que tanto se presumía en las aulas universitarias como un "cuerpo de leyes de avanzada", es hoy una amalgama de 136 artículos que ha sido cambiada más de 550 veces, de acuerdo con las necesidades del momento.

Jorge Octavio Navarro
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 4 de febrero de 2014).


Lo que realmente me preocupa y me deprime es el hecho de que cada graduación simplemente subraya el muy triste paso de la condición de estudiante a la de desempleado, a la de nini: ni van a trabajar ni van a estudiar. Algunos "afortunados" seguirán en alguna maestría que, hablando en plata, en la mayoría de los casos, en los becados por CONACYT, será un simple recurso del gobierno para entretenerlos durante 2 o 3 años, sin la menor garantía de que obtendrán un empleo. Como me consta por muy repetidas experiencias de alumnos que aprecio, no es raro que las maestrías sean obstáculo para obtener empleo: "Estás sobrepreparado y no te puedo emplear, no te puedo pagar". En ocasiones, los "maestros" tienen que ocultar esa condición para poder emplearse en algún puesto más modesto. Por varios años me tocó, por parte del CUCSH, revisar los informes periódicos de los doctorandos, y veía cómo regresaban de México y del extranjero con sus flamantes títulos de doctores, pero sin empleo. Los más "afortunados" obtenían alguna clase. Los doctorados son para investigación y no solamente para "dar clase". Muchos maestros universitarios dan clase para ganarse la vida, pero no por gusto ni por vocación de maestros.

Otro capítulo muy escandaloso es la muy triste fuga de cerebros: nuestros estudiantes más brillantes prefieren quedarse en otros países donde sus conocimientos son apreciados y remunerados.

La Universidad de Guadalajara ha aumentado su capacidad, pero es obvio que, siendo cruelmente realista, sólo aumenta el número de jóvenes que, al graduarse, pasan al mundo de los desempleados. Cada vez me convenzo que, junto con el terrible problema de la inseguridad, el Estado mexicano tiene el gravísimo problema del empleo. Ciertamente es un problema mundial, lo cual en nada disminuye nuestra lacerante realidad.

Si no revisamos realistamente nuestros programas, estaremos favoreciendo los ejércitos de los desempleados muy "leídos y escribidos", pero irremediablemente desempleados.

Ser profesionista es el sueño de muchos, pero ¿profesionista desempleado?

Las universidades deberán reforzar sus relaciones con la empresa, con el mundo del trabajo, con la realidad mexicana: formar gente que pueda emplearse en el mundo real en que estamos. La realidad no sé adaptará a la teoría, sino al revés.

Jesús Gómez Fregoso, historiador y catedrático de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.18 del periódico Milenio Jalisco del 7 de febrero de 2014).


La reforma educativa tuvo en un alto aprecio el papel de los maestros, porque en ellos está la posibilidad de que, en primer lugar, la escuela sea el espacio donde se inculquen conocimientos y valores, donde los alumnos inicien su camino para ser buenos ciudadanos, críticos y autónomos; en segundo lugar, para que la escuela sea el lugar donde se puedan reordenar y combatir las deformaciones provocadas por dichos factores externos, y entre las que se deben incluir las propias rutinas corporativas y patrimonialistas de los sindicatos magisteriales.

Es aquí en este punto donde se advierte la dificultad que existe para que la reforma tenga el efecto deseado en el corto plazo. A un maestro, a la misma escuela, les va a resultar difícil que el alumno se apegue a valores como el respeto a la legalidad o a las instituciones si advierte que un político corrupto no es castigado o es premiado con un cargo, o si se entera de que unos legisladores hacen sus francachelas en los recintos de las instituciones de la República. No puede tomarse como algo anecdótico o un mero desliz -para lo que tampoco basta una disculpa pública- el espectáculo bochornoso de estos legisladores al decretar los recintos oficiales como salones de fiesta. Es una evidencia del escaso alcance cultural de muchos de ellos y una prueba palpable del desastre educativo del país, el cual hizo posible que la ciudadanía los eligiera.

Asimismo, del mismo hilo conductor, de la misma trama del naufragio en las aulas, son los miembros de la CNTE que se resisten a la reforma con argumentos necios y demagógicos como el de que "se va a privatizar la educación"; pero peor que lo anterior es el modelo de maestro irresponsable y deshonesto que transmiten a los educandos y a la sociedad. Está comprobado que los estudiantes retienen más lo que hacen y cómo son los seres humanos, que los conceptos y el conocimiento que los maestros les enseñan. Para ellos, para los maestros de la CNTE, la holganza es su rutina; el engaño pedagógico, su descaro.

Por ello, ni el modelo de la CNTE, de confrontación, fraude y movilizaciones callejeras contra la reforma, ni tampoco el modelo de políticos ignorantes y palurdos se corresponden con el espíritu de esta reforma que busca rescatar al país de la pequeñez y la crisis educativa; ni mucho menos sirven para derrotar a los otros acérrimos enemigos de la educación: la violencia, la desigualdad, la injusticia y la descomposición social.

Jorge Medina Viedas
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 9 de febrero de 2014).


México es un edificio surcado de fisuras, y en cada una de ellas asoma el escándalo como producto natural de un talante iracundo y decepcionado. No hemos dejado pasar de largo la mínima oportunidad para enfrentarnos, herirnos, dividirnos. Estamos permanentemente en pie de lucha. Cada hombre, cada mujer, cada familia, inauguran el nuevo día con el primer acto de su propia rutina, y hoy, la rutina común de los mexicanos es el escándalo, la confrontación y el insulto.

Los mexicanos hemos transitado con amargura y fatiga, los cambios que conducen de lo malo a lo peor.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 15 de febrero de 2014).


Si se trata de las relaciones entre Canadá, Estados Unidos y México, para las 2 naciones que tenemos al norte nuestro país está muy lejos de ser el hermano menor al que se ha de ayudar: es el vecino débil al que se le puede hacer bullying. Más allá de la diplomacia, que muchas veces consiste en tratar de cortarle los dídimos o testes al interlocutor sin que éste se dé cuenta, de esos desiguales tratos deriva siempre para nosotros una lección que al parecer no hemos aprendido todavía: debemos aprender a rascarnos con nuestras propias uñas, si me es permitida esa ática expresión. La única mano que puede ayudarnos es la que está al final de nuestro brazo. Si los mandatarios de esas poderosas naciones vienen a la nuestra no es para ver qué pueden dar, sino para ver qué pueden sacar de un país cuya riqueza es la que natura puso en él , no tanto la que los hombres han creado con su trabajo. Cantó el inmortal José Alfredo: "Yo p'arriba volteo muy poco; tú p'abajo no sabes mirar". Contrariamente, nosotros tenemos siempre fija la mirada en nuestros vecinos del norte, pidiéndoles lo que esperamos que ellos nos concedan -"Por favor, traten bien a nuestros paisanos"; "Por favor, no nos pidan visa para entrar en su país"-, y no tomamos en cuenta magníficos ejemplos que tenemos en el sur, como el de Chile, que con el esfuerzo de su gente y el talento de sus gobernantes se dispone a entrar en el llamado primer mundo, en tanto que nosotros andamos ya -según el último reporte- en el mundo 236. ¡Malaventurado país el nuestro, tan pobre en administración y tan abundante en politiquería!

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.periódico Milenio Tamaulipas en línea del 20 de febrero de 2014).


Encontré entre mis libros uno que ni me acordaba que tenía, la verdad: El romance de la democracia. Rebeldía sumisa en el México contemporáneo, de Matthew Charles Gutmann, un antropólogo estadounidense que realizó un estudio en la colonia Santo Domingo en la Ciudad de México, en la 1a. mitad de los años 90 del siglo XX, para responder, entre otras, las siguientes preguntas: "¿Cómo podemos explicar la periódica pasión por la política en la clase trabajadora de la ciudad de México? ¿Y por qué este fervor a menudo se extingue tan súbitamente como se encendió?".

Si bien el estudio se concentró en una colonia del Distrito Federal, los resultados y las conclusiones del antropólogo podrían ser de fácil y tersa aplicación en los habitantes de cualquier otra colonia de cualquier otra ciudad de este maravilloso país.

Rescato una de sus conclusiones: "En ciertos aspectos, en México los 2 decenios que van de 1985 a 2005 se caracterizaron por la intensificación y frustración de las expectativas de una mejoría política y económica". Agrega que a partir de las elecciones de 1988 y las de 2000 cuyos resultados seguro recordamos, los residentes de esa colonia (de todo el país en realidad) "deseaban fervientemente creer que se podía alcanzar algo radicalmente nuevo y mejor". Pero no fue así. El desánimo y la decepción cundieron y conforme se acercaban las elecciones del año 2006, en cuyo proceso se registró también fervor y efervescencia, casi frenesí, el desencanto con relación a la seguridad del voto "como vía sagrada hacia un cambio social" era evidente... y se confirmó. Traigo el tema aquí, como para ir reflexionando desde ahorita, con esta clase política que tenemos, experta en llevarnos del frenesí al desencanto decisión tras decisión, elección tras elección.

Laura Castro Golarte
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 22 de febrero de 2014).


Los costos por agotamientos de recursos y degradación ambiental en nuestro país ascendieron a 6.3% del PIB en 2012 según el Inegi. Éste es un daño colateral del avance económico. Tenemos que conocerlo, medirlo y reducirlo, pero sin acabar con el crecimiento que genera prosperidad.

Sergio Sarmiento
(v.periódico El Siglo de Durango en línea del 27 de febrero de 2014).


Después de conocer el informe del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social relativo al Índice de Tendencia Laboral de la Pobreza correspondiente a 2013 todavía me pregunto ¿Salvando a México?

Lo peor de todo es que las muestras de que estamos en problemas se multiplican, pero la élite política está convencida de que "nos está salvando" y si ellos tienen esa convicción, lo demás no importa. Claro que (y aunque se ha dicho hasta la saciedad lo repetiré) es muy sencillo y cómodo afirmar que se está salvando a México o que estamos casi en el paraíso (parafraseando a Luis Spota) y que las reformas son la panacea y nuestro país prácticamente en automático pasará a las filas del primer mundo, desde la seguridad del sueldazo, las prestaciones, los viáticos, los seguros, los préstamos y los demás privilegios de que goza la clase política, sí, también la que forma parte -según esto- de la oposición, esa que dizque también nos representa y que dizque mejor.

Digo ¿o de qué tipo de salvamento se trata? ¿O te salvo para matarte? No entiendo. Basta revisar los números del estudio para saber que el poder adquisitivo de la mayor parte de los mexicanos cayó y también, aunque parezca lo mismo pero no es así, el ingreso per cápita se redujo (y es un promedio).

Hace unas semanas, un estudio de la Cepal reveló que México era el único país de la región en donde la pobreza y la indigencia habían aumentado en un año. ¡El único! De eso ¿alguien, algo, podrá salvarnos? No lo creo.

Laura Castro Golarte
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 1o.de marzo de 2014).


Vamos peor de lo que esperábamos.

Todo indica que la recuperación de la economía estadunidense está teniendo un efecto menor en la nuestra que en otros tiempos.

Hay señales de que años, décadas, de deterioro de la infraestructura, productividad y educación del país, más el aumento en la informalidad, aunado a un fragilísimo estado de derecho han provocado que cada vez sea más difícil que la máquina arranque.

Las recetas clásicas ya no funcionan.

Carlos Puig
(v.pág.4 del periódico Milenio Jalisco del 7 de marzo de 2014).


Hace algunos sexenios uno de los candidatos presidenciales andaba ofreciendo computadoras por todos lados, también en las intrincadas zonas montañosas del sur de México, hasta que un profesor rural le hizo notar que primero deberían introducir la energía eléctrica de la cual, por supuesto, carecían.

A pesar de los buenos propósitos y de toda la parafernalia publicitaria del gobierno en funciones, los habitantes de este país empezamos a tener la impresión de que la buena marcha de la nación solamente está ocurriendo en los comerciales, en los discursos y en los informes.

De momento se alardea la aprobación de las reformas, algo inédito, tantas y en tan poco tiempo, como si bastara publicarlas, por más que haberlas aprobado sí sea hasta cierto punto un mérito. Pero los ciudadanos comunes que están enfrentando los hechos reales y concretos de cada día difieren en no pocos aspectos de los triunfos anunciados no porque esperemos resultados al día siguiente, sino porque en algún caso, en especial el de la reforma fiscal, se advierte la increíble improvisación, parece que ningún miembro de la feliz burocracia advirtió que las herramientas con que contaban las instituciones hacendarias no bastaban para dar cauce a las nuevas formas y maneras de proceder en la recaudación.

Las reformas laboral y educativa habrían requerido igualmente de un tiempo específico, mínimo, para generar una cultura social más abierta y receptiva a sus conceptos, no bastaba hacer circular por todo México "De panzazo", y capturar a la maestra Gordillo para persuadir a los principales actores de la necesidad de su involucramiento en un tema tan enredado. Ni basta mostrar que los mexicanos son los ciudadanos que más horas pasan en un trabajo, pues así laboren dos turnos los pueden pasar trabajando solamente la mitad. Evidentemente la educación no ha modificado la cultura laboral de los mexicanos, que le seguimos apostando a la cantidad, no a la calidad, a los productos, no a su eficiencia, a la ganancia no a la creatividad.

La reforma política es hasta la fecha una propuesta ambigua, peligrosa en muchos aspectos, y desde luego parcial, no incluye la reforma del Estado, ni la del gobierno, ni mucho menos la reforma de la burocracia, pareciera hecha exclusivamente para las campañas electorales, no para transformar la mentalidad política de la ciudadanía y hacerla transitar hacia una democracia responsable y participativa, transformación que a su vez haga posible la generación de hombres y mujeres con visión de estado, no de sexenio.

Mientras no cambie nuestra idiosincrasia, de poco ayudarán las reformas, aun si fuesen perfectas, porque los encargados de aplicarlas somos los mismos. Nuestra conducta repetitiva se asemeja a casi cualquier calle del centro histórico de Guadalajara, donde se renovaron las baquetas pero a medias y no todas bien, se arroja el asfalto y lo esparcen con escobas quedando los bodoques en las esquinas o a manera de novedosos topes, se arreglan desperfectos pero quedan los cerros de tierra en las esquinas esperando que llueva y se los lleve, pasa el carretón de la basura y riega más desperdicios de los que intenta recoger, todo gracias es la escalada de la irresponsabilidad. Es la idiosincrasia del "ahí se va", de "dar el gatazo", de "hacer como que hacemos".

Armando González Escoto
(v.pág.4-B del periódico El Informador del 9 de marzo de 2014).


Para todos es evidente que la problemática existente en Jalisco y en Guadalajara, rebasa a las autoridades, a las municipales y a las estatales, autoridades que lavándose las manos o eligiendo mirar para otro lado, han dejado a la población a merced de la delincuencia, de la inseguridad.

Y ante esta situación, el ciudadano se pregunta: ¿Para qué pagar impuestos si quienes hacen uso de estos recursos o no saben, o no ponen su atención, ni los dineros de los contribuyentes para solucionar los problemas que violentan la vida de los jaliscienses, de los tapatíos?

Porque además a la inseguridad patrimonial que es un grave flagelo sin atender que la población padece, se suma la inseguridad en materia de salud. Jalisco está en los primeros lugares nacionales en la incidencia de dengue y dengue hemorrágico... una enfermedad para la que no se ha hecho lo necesario para frenar y sólo fluctúa sin que sea eliminada.

Porque a Jalisco poco a poco le han hecho perder su liderazgo nacional positivo, para cada vez más acercarlo a un penoso primero lugar negativo. Para muestra a nuestro estado lo tienen en un vergonzoso 1er. lugar nacional en cuanto a la incidencia y mortalidad de la influenza en la población y, otra vez, sin que las respuestas oficiales hayan sido suficientes; centro de salud y hospitales sin las vacunas, aún farmacias sin contar con el indispensable recurso médico, pero el parte oficial continúa diciendo: todo bajo control.

Y si los agravios descritos no fuera suficientes como indicadores de la mala calidad de vida de los jaliscienses y los tapatíos, acaba de ocurrir un trágico accidente por los usos y abusos de los concesionarios, muchos de ellos políticos de varios partidos que beneficiados en sus periodos en puestos públicos han generado formas de trabajo que dejan a las unidades sin el adecuado mantenimiento, a los choferes sin capacitación y presionados para obtener la ganancia más alta a costa de la seguridad de la población usuaria.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 15 de marzo de 2014).


Hay un elemento absolutamente escalofriante en la realidad mexicana de nuestros días: regiones enteras del país son asoladas por bandas de sanguinarios criminales que saquean, destruyen, matan, secuestran y torturan como si viviéramos las épocas más oscuras de la historia humana. Y esto, señoras y señores, en tiempos de paz y sin otro enemigo identificable que esas organizaciones criminales ante las cuales el Estado parece totalmente rebasado.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 16 de marzo de 2014).


En este México democráticamente joven, el enemigo mayor de la democracia es el soborno, toda vez que deteriora fuertemente la confianza en los representantes públicos y con ello, de paso, en el sistema mismo.

Francisco Baruqui
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 17 de marzo de 2014).


En el ámbito de la libertad y el ejercicio democrático los mexicanos hemos hecho avances de consideración, pero en lo relativo a la justicia social estamos trágicamente atrasados. El pueblo de México, en su mayoría, sigue sufriendo toda suerte de carencias, y no disfruta de los bienes necesarios para una vida digna. Ahora algunos piensan que la pensión universal y el seguro de desempleo son actos de justicia social que bien habría podido llevar a cabo un gobierno izquierdista. No sé si tal apreciación sea correcta, pero puedo decir que si bien por un lado se otorgan esos beneficios, por el otro se le impone al pueblo una serie de cargas fiscales y procedimientos recaudatorios que afectan gravemente la economía popular y ponen en riesgo el ahorro, el empleo, la inversión, y por lo tanto el bienestar de la gente. Errar es de humanos, pero no corregir el error es de soberbios. Sin desdoro de su prestigio, sino precisamente para salvaguardarlo, el gobierno puede hacer correcciones a su política fiscal y suprimir o atenuar las medidas que con mayor dureza están afectando a la clase media y popular. Eso sería mejor que el otorgamiento de beneficios que, con todo lo bueno que puedan ser, no alcanzarán a compensar al pueblo por la aflictiva situación en que vive, y menos aún a impulsar la economía en forma tal que de ella derive un mejoramiento de las condiciones de vida de los mexicanos, especialmente de los más necesitados...

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.periódico Milenio Tamaulipas en línea del 20 de marzo de 2014).


Tenemos que entender cómo diantres llegamos a esto: qué trizas hicimos con nuestras maneras de relacionarnos entre parientes, compañeros, vecinos, ciudadanos, correligionarios, y con las autoridades, que acabamos en la negación de la mínima fraternidad. Recomponerla pasa por reconstituir territorios desolados, públicos y privados; no es sólo cosa de cárceles y ya, por más que cuestionar qué pasa en ellas, y qué les sigue, sea deber de todo ciudadano. No troquemos, por miedo, libertades por seguridad. Exijamos sin perder lo arduamente ganado.

Guadalupe Morfín
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 21 de marzo de 2014).


El Banco de México dice que la economía nacional "no ha dado muestras claras de mejoría".

Así de anodina la afirmación de algo que es grave y nos afecta a todos; porque además, en el apartado de "notas relacionadas", nada más leer las cabezas es fácil darse cuenta de que la situación es más grave de lo que nos quieren hacer creer aun cuando la información esté "escondida" en el mundo de datos que nos envuelve: "Retroceden ventas en enero: Inegi"; "Débil alza en consumo al cierre de 2013: Inegi" y "SHCP: cae dinamismo por medidas tributarias" (la última cabeza es fatal: el dinamismo al que se refiere el título de la nota es al de la demanda agregada que contempla aspectos como ingreso, consumo, gasto público y exportaciones, un concepto muy conveniente para disfrazar realidades).

Por cierto, con relación a la última nota, resulta que es una declaración del titular de Hacienda, Luis Videgaray, en el foro anual de Bloomberg, en donde dijo (si está parado, mejor siéntese) que las reformas estructurales (sí, esas que llevan y traen como la gran cosa y que dizque son la panacea) ampliarán el potencial de crecimiento económico del país, aunque esa condición se dará en los próximos años.

Laura Castro Golarte
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 22 de marzo de 2014).


Resulta loable la interpretación que da el periodista Francisco Martín Moreno (¿Para que el dinero?, Indigo, 28 de febrero del 2013), quien en relación con la insaciable ambición que muestra nuestra delincuencia, en todas sus expresiones, sostiene: "La sed de tener, la avaricia, debe tener un límite y más nos vale encontrarlo pronto antes de que la codicia acabe con lo mejor de nosotros..."

"Los narcotraficantes envenenan a la sociedad, a la juventud, la parte más valiosa de una nación, por dinero. Enajenan estupefacientes en las puertas de las escuelas, en colonias, pueblos y ciudades por dinero. Disputan a balazos nuevos territorios por dinero. Se matan entre sí con tal de apoderarse de nuevos mercados, por dinero."

¿Todo el bombardeo de que el éxito proviene de la cantidad de bienes materiales que posea una persona la convierten en una entidad que no tiene escrúpulos y glorifica al mal encarnado en la avaricia y en el matar seres inocentes?

La sociedad mexicana, en su conjunto, está obligada a emprender una profunda reflexión para educar a sus niños y jóvenes sobre la base de valores y principios edificantes, que privilegien el respeto por la vida y que rompan con la falacia de que lo mejor de todo está cifrado en el "éxito económico", cualquier cosa que esto signifique; y que comprendan que existen otras formas de satisfacer nuestras expectativas de la vida. Sin renunciar a la búsqueda del éxito económico, las personas, familias y comunidades mexicanas podemos reaprender el significado de la solidaridad, del trabajo creativo y la fraternidad, para hacerle frente a la violencia, al temor y a la delincuencia que, sin lugar a dudas, son hoy por hoy una de las expresiones más latentes de lo que puede engendrar el mal como expresión social.

Carlos Guzmán
(V.México SOS del 23 de marzo de 2014).


PRI y PAN se han alternado en la Presidencia de la República, y junto con el PRD son hoy los coautores de un supuesto intento de rescate de lo que ellos mismos han minado durante estos 20 años.

Porque hace 20 años, cuando mataron a Colosio, pensábamos que habría que tener elecciones más limpias -con menos adjetivos, diría Krauze- y hoy estamos por reinventar el IFE. Hace 20 años creíamos que había que cuidar y reforzar a la CNDH, y hoy no hay quien hable bien de esa institución salvo los que viven de ella. Hace 20 años queríamos transparencia, y hoy ya podemos apuntarnos el haber destruido el primer Ifai. Hace 20 años el bienestar de los indígenas era un tema acuciante, hoy no lo es más. Hace 20 años la gente no confiaba en la televisión...

No estamos tan mal, no nos fuimos al despeñadero, sí hemos mejorado, dirán algunos. A ver quién es el guapo que se atreve a presumir en elecciones la anemia económica, la desigualdad y el crimen como "avances" 20 años después.

Salvador Camarena
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 24 de marzo de 2014).


Paulatinamente hemos estado cayendo en la tentación de hacer encuestas de todo y por todo. De manera insensible hemos ido fabricando un Frankestein populachero que consulta y da jerarquía a una masa de ciudadanos amorfa e ignorante.

La opinión que de ella se obtiene es la peor de todas la opiniones por superficial, por visceral, y porque se expresa la más de las veces sin conocimiento de causa.

La aprobación o rechazo encomendados a una multitud ignara y casi analfabeta, es un indicio claro de que las cosas andan mal.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 29 de marzo de 2014).


Hay personas que mienten sistemáticamente, que roban en cuanta oportunidad se les presenta y que habitualmente hacen el mal. Son seres poseídos de una triple enfermedad muy común en nuestros días: son mitómanos, cleptómanos y por añadidura malvados.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 5 de abril de 2014).


La mitad de los michoacanos respalda la arenga del líder de las autodefensas, José Manuel Mireles, de no entregarle las armas al gobierno, contra un pálido 26% que piensa lo contrario.

El mensaje parece simple: ¿por qué entregar las armas si nada garantiza que los criminales y sus aliados en el poder han sido derrotados?

El michoacano parece preferir el peligroso desorden de las autodefensas que confiar en policías, ministerios públicos y jueces que no han sido depurados. O en un gobierno local humillado por un gobierno federal que no alcanza a borrar la impresión de que su estrategia es dar palos de ciego hasta que llegue el cambio de poderes dentro de 18 meses.

Ciro Gómez Leyva
(v.pág.2 del periódico Milenio Jalisco del 11 de abril de 2014).


Las regulaciones actuales muchas veces estimulan al sector tradicional a mantenerse ahí, con el pretexto de medidas asistencialistas. Se deben eliminar los incentivos que premian la ineficiencia y la informalidad.

Con el pretexto de luchar contra la pobreza se alienta al comercio ilegal, se premia a algunos con condiciones preferentes que no equitativas, se aplican limitaciones al crecimiento del comercio eficiente, se limitan iniciativas innovadoras en el uso y aprovechamiento inmobiliario, y se mantienen prácticas regulatorias absurdas.

Luis Ernesto Salomón, doctor en Derecho
(v.pág.8-A del periódico El Informador del 13 de abril de 2014).


Desde que yo recuerdo, una de las más importantes lacras de este país ha sido la corrupción. El PRI gobernó casi en solitario durante décadas, sin contrapeso de la prensa o de una oposición fuerte, y aun así se sabía, porque permeaba, que los políticos saqueaban la nación y que estábamos en manos de bandidos. Cuando Miguel de la Madrid lanzó su programa “moralizador” (Renovación Moral) después de una serie de escándalos que sacudieron al país, entre ellos el de Arturo Durazo Moreno, era porque de plano nos ahogábamos en porquería y no porque Televisa o los diarios de Mario Vázquez Raña (los medios poderosos entonces) lo dijeran.

No había indicadores internacionales, no había internet, no había canales alternos, pero se fue revelando que el jefe de Policía de la Ciudad de México -nombrado por José López Portillo- había institucionalizado las cuotas de corrupción; que estaba detrás del asesinato a machetazos del matrimonio Flores-Izquierdo y de la aparición de 12 cuerpos decapitados y con signos de tortura en el Río de Tula.

Esa corrupción persiste, como sabemos. La organización Transparencia Internacional publicó apenas en diciembre su Índice de Percepción de la Corrupción 2013 y ubicó a México en el lugar 106 de 177 naciones, lo que lo coloca como uno de los países más corruptos: cayó un lugar con respecto a 2012, cuando se ubicó en el puesto 105, en la misma medición; sin embargo, entonces participaron 176 naciones.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani, le recordó al Presidente de México, Enrique Peña Nieto, que prometió la creación de una Comisión Nacional Anticorrupción durante su campaña y en octubre de 2012, durante una gira por Europa. El PRI y el PVEM en el Senado presentaron la iniciativa para crearla pero sigue en la Cámara de Diputados.

Y mientras, los casos continúan goteando a diario. Está Oceanografía, que involucra a los hijos de la esposa del ex presidente Vicente Fox Quesada, favorecida por unos 160 contratos de Petróleos Mexicanos entre 1999 y 2013 (durante el panismo, básicamente).

Está el caso de la empresa Hewlett-Packard, que fue acusada por la Comisión de Valores de Estados Unidos de sobornar y pagar más de un millón de dólares a funcionarios de Pemex para ganar la venta de software hace 5 años. Están las corruptelas con Walmart; los fraudes a la Comisión Federal de Electricidad; el saqueo de Coahuila por parte de un ex presidente nacional del PRI, Humberto Moreira; el escandaloso caso de lavado en HSBC.

Es decir: ahora es posible, gracias a los medios (y sobre todo a las denuncias que llegan desde el extranjero), enterarnos de infinidad de casos de corrupción en México, pero no sucede nada: nadie paga, no hay nadie en prisión, no hay investigaciones creíbles en proceso en este momento; no caen funcionarios, no arrestan a empresarios involucrados.

Simplemente se deja correr el agua bajo el puente en espera de que los casos se borren. Lo peor de todo, es que mientras la corrupción en México se mantiene, los partidos de oposición, el PAN y el PRD, están igualmente manchados de cochinada.

De hecho, existe la percepción de que la corrupción avanzó durante el panismo, lo mismo que la impunidad.

Lo más llamativo de todo es que si usted busca un Arturo Durazo Moreno, no existe. No hay siquiera identificado un personaje que simbolice al corrupto. Pero seguimos igual de corruptos. Esto significa que ahora, para desgracia de todos nosotros, la corrupción es más impune y las autoridades no buscan siquiera taparle el ojo al macho. No me extraña, entonces, que el Presidente de México no tenga que aclarar de dónde viene su patrimonio. No me extraña que no deba decir, de cara a los mexicanos, quién le donó las propiedades que tiene (y para qué) cuando era gobernador de Edomex.

Estamos sumidos en una corrupción brutal, y a la vez nos veo adormecidos. Estamos petrificados con el lodazal hasta el copete, y es como si no se nos permitiera sacar la cabeza. Es un fenómeno que no alcanzo a comprender. Es de esos enigmas que nos hacen únicos, a los mexicanos; únicos para mal.

Alejandro Páez Varela
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 23 de abril de 2014).

La cruz de los mexicanos.


México tiene un caso agudo de reformitis. Para que lo diga yo, que llevo años insistiendo en que el país requiere reformas estructurales como las que ahora se están instrumentando, es porque percibo que el movimiento del péndulo ha sido exagerado. La capacidad del Estado para manejar tantos cambios profundos en tantos frentes es cuestionable.

La última vez que el país pasó por un periodo de reformas similar fue en el sexenio del presidente Salinas. Algunas de sus reformas fueron un éxito indiscutible (v.gr., el TLCAN y la decisión de otorgar autonomía a Banco de México). Pero otras reformas fueron menos exitosas de lo que hubiera sido deseable (v.gr., la privatización de los bancos) y contribuyeron a crear las condiciones que condujeron a la crisis política y económica de los 90. Lo que el presidente Salinas buscaba -extender la vida del régimen político del PRI- se malogró. Como salieron las cosas, las reformas de los 90 tuvieron efectos paradójicos que aceleraron la muerte del régimen priista y condujeron a la transición política del país.

Dudo que la ola actual de reformas vaya a culminar en una crisis como la de los 90, pero si no se tiene cuidado, puede suceder. Durante los meses venideros, la regla debe ser cambiar sólo lo indispensable y consolidar avances antes de abrir nuevos frentes.

Roberto Newell G., economista y vicepresidente del Instituto Mexicano para la Competitividad, AC.
(v.pág.2 de la sección "Negocios" del periódico Mural del 24 de abril de 2014).

Ciertamente, hay vacío de comprensión acerca de la responsabilidad correspondiente en cada ciudadano. Se ha olvidado el sentido de fraternidad y solidaridad, esperando soluciones sólo de las autoridades, rebasadas, en muchos casos, para el ejercicio de la Ley con celeridad. Ministerios públicos, juzgados y centros de readaptación -entiéndase reclusorios de diferentes niveles-, están saturados por las más diversas causas, sin poder actuar con la practicidad que exigen las circunstancias actuales.

Carlos Cortés Vázquez
(v.pág.4-B del periódico El Informador del 27 de abril de 2014).

Aquí y ahora, en un país como México donde la sociedad civil ha conquistado ya espacios en los cuales puede ejercer plenamente sus derechos, ¿se puede proponer, en una iniciativa de ley sobre el tema de las telecomunicaciones, un artículo donde se plantea “bloquear el acceso a determinados contenidos, aplicaciones o servicios a petición expresa del usuario, cuando medie orden de autoridad o sean contrarios a alguna normatividad” y otro en el cual se otorga la potestad de “bloquear, inhibir o anular de manera temporal las señales de telecomunicaciones en eventos y lugares críticos para la seguridad pública y nacional a solicitud de las autoridades competentes”?

Estos planteamientos, de una inquietante vaguedad porque no sabemos si la censura terminará siendo responsabilidad de los propios proveedores de la señal, formulados en los artículos 145 y 197 de la propuesta de leyes secundarias de telecomunicaciones, han causado mucho malestar en amplios círculos de la sociedad mexicana y, sobre todo, entre los jóvenes internautas. Ciudadanos de muy diversas proveniencias se han manifestado en las calles; miles de tuits han sido enviados; y, en el extranjero, cunde la impresión de que el gobierno mexicano arremete contra la libertad de expresión en la red.

Román Revueltas Retes
(v.periódico Milenio Jalisco en línea del 27 de abril de 2014).

En el país la seguridad social se comprime, la informalidad crece y la pobreza galopa.

Lourdes Bueno, investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 3 de mayo de 2014).

Las leyes secundarias para la reforma del sector energético traen candados para atajar la corrupción y ventanas para incrementar la vigilancia sobre las operaciones de Pemex, CFE y los nuevos jugadores del sector energético. ¿Podrán estos candados y esas ventanas hacer el milagro de desterrar la corrupción y opacidad?

Erradicar la corrupción es un imperativo ético, pero también un asunto económico, en los términos más simples: La corrupción produce darwinismo a la inversa, genera condiciones para que prosperen la ineficiencia y la mediocridad. El único atributo que cuenta es tener el enchufe adecuado.

Hay buenas intenciones en materia de transparencia y combate a la corrupción, un nuevo marco institucional lleno de ojos para vigilar y reglas más estrictas para los participantes. Habrá más de cuatro dependencias que participarán en el proceso de licitación, contratación y pagos: Secretaría de Energía, Secretaría de Hacienda, Comisión Nacional de Hidrocarburos y el Fondo Mexicano del Petróleo, donde estará el Banco de México.

El éxito en la erradicación de la corrupción en el sector energético es imprescindible para construir la narrativa de lo que viene para México. Lo que ocurra con Pemex, CFE y los nuevos jugadores privados contagiará al resto de la economía. Una reforma muy exitosa en términos de generación de riqueza, pero fallida en transparencia y honestidad, nos entregará una nueva oligarquía al estilo ruso, que eventualmente se apoderará de otros sectores.

Una reforma exitosa nos dará riqueza, competitividad y una nueva dosis de confianza, aquella que deriva de saber que la corrupción no está en nuestro ADN, sino en una página de nuestra historia a la que podemos darle vuelta.

Luis Miguel González
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 3 de mayo de 2014).

Desde hace meses se anuncia una mejoría de las condiciones económicas que vive México. Sin embargo el crecimiento registrado desde hace más de un año es muy inferior a lo esperado e incluso a lo calculado por las autoridades y los agentes económicos.

Los factores externos como el lento crecimiento de la economía de los Estados Unidos, los vaivenes en nuestra relación económica con Europa, y las variaciones en los precios de muchas materias primas han influido en el desempeño mediocre de la actividad económica.

Los factores internos también tienen mucha importancia, y quizá el más significativo es la baja demanda interna producto del ancestral rezago en los ingresos de la mayor parte de las familias mexicanas, lo que ha generado una baja demanda agregada y un ahorro casi inexistente.

Pero el que pudiera revertir la tendencia en el corto plazo es el gasto público, que desde el inicio de esta administración federal ha estado contenido.

El hecho hasta ahora es que los indicadores aun no muestran que las compuertas del gasto efectivamente se hubiesen abierto, o que la derrama de la inversión en proyectos ha iniciado.

Luis Ernesto Salomón, doctor en Derecho
(v.pág.7-A del periódico El Informador del 4 de mayo de 2014).

Una de las cosas en que más se nos nota lo tercermundistas es en el abandono de la infraestructura. No es sólo un tema de recursos, que sin duda tiene su parte en la historia, sino de cultura. Los mexicanos en general, y muy particularmente los tapatíos, abandonamos con mucha facilidad nuestros activos para construir nuevos, mismos que luego abandonaremos.

Ejemplos hay muchos. El trolebús, ya lo hemos comentado, es un caso patético. La cantidad de infraestructura que hay para este sistema regada por toda la ciudad sin ningún uso es increíble, más aún para una ciudad que padece de problemas de movilidad.

Los mercados están en una situación muy similar: unos abandonados, otros saturados, pero ninguno mantenido. El edificio de la FEG, en Pereira 100, es tierra de nadie; abandonado a la espera de que se tome una decisión, la que sea, de quién hará uso de él.

La Central Camionera (a la que hoy le decimos antigua central) es otro caso para Ripley. Esa que fue la primera central camionera del país tiene miles de metros cuadrado de oficinas desperdiciadas y que se caen a pedazos mientras los gobiernos rentan espacio.

La cultura de nuevos ricos con que hemos administrado la ciudad, abandonado y destruyendo lo viejo para construir cosas a la moda, ha dejado enormes heridas en la traza urbana.

Diego Petersen Farah
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 7 de mayo de 2014).

Algunos de los propios locatarios del Mercado Corona, en medio de su estupor y su desgracia, lo admitieron sin ambages: ellos mismos fueron, en gran medida, los culpables de lo sucedido; ellos mismos se encargaban de sobrecargar, sistemáticamente, las líneas eléctricas; ellos mismos acumulaban en sus puestos muchos más tiliches de los estrictamente necesarios para el ejercicio de su actividad comercial; ellos mismos aplicaban como norma de vida el mexicanísimo criterio del “’ai se va…”.

Los resultados están a la vista.

Los medios de comunicación captaron al vuelo el mensaje, y lo replicaron de inmediato: lo que sucedió en el Mercado Corona pudo haber sucedido -¡y puede suceder!- en todos los demás mercados de la ciudad. En todos, sin excepción, se repite el modelo: en todos hay instalaciones eléctricas improvisadas, perpetradas por personas incompetentes.

Por otra parte, es público y notorio que la dizque “h.” autoridad cobra, en todos los mercados, cuotas a los locatarios. Se infiere que se trata de cuotas de poder, que operan en beneficio de los bolsillos de los consabidos zánganos del sistema… pero no repercuten en ningún beneficio para quienes las aportan.

Colofón: ¿sería demasiado pedir que, puestos a sacar alguna enseñanza de esta desgracia a la que no son ajenos aspectos como la incuria de unos y la indolencia de otros, quienes cobran esas cuotas realizaran, al menos, inspecciones sistemáticas, periódicas, a todos los puestos de todos los mercados de la ciudad? ¿No es estúpido -y no simplemente temerario- tener activadas, desparramadas por toda la ciudad, tantas bombas de tiempo…?

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.8-A del periódico El Informador del 7 de mayo de 2014).

La pregunta es: ¿cómo se pasa a la fase de reconstrucción de unas instituciones políticas devastadas; para efectos prácticos, inexistentes?

Hay que reconstruir policías, ministerios públicos, alcaldías y cabildos; todos afectados -unos más y otros menos- por el reinado del crimen organizado en los últimos años. Es un proceso largo y complicado. Hemos visto, por ejemplo, el trabajo y el dinero que le costó a Nuevo León comenzar a construir una policía confiable. O los problemas en los que está el Estado de México con más recursos y menos penetración de la delincuencia en el tejido social.

Aflojar en la parte policiaca podría hacer que en unos años Michoacán regresara al caos y la violencia.

Carlos Puig
(v.pág.4 del periódico Milenio Jalisco del 9 de mayo de 2014).

Tamaulipas es sólo un ejemplo de cómo la clase política (no importa a qué partido pertenece, para el caso es lo mismo) manipula y maquilla y oculta. No sé, la verdad, hasta cuándo van a sostener esta ficción que tiene al país sometido por la crisis económica (nada más hay que revisar y preguntar por la capacidad de compra de las familias) y sumido, en unas entidades más que en otras, en la violencia y la inseguridad.

Laura Castro Golarte
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 10 de mayo de 2014).


Hay 2 fuerzas de raicez históricas profundas y de ambiguo significado: la Iglesia Católica y el Ejército... Como resultado de la debilidad creciente del régimen y de los errores del grupo en el poder, ambas instituciones están hoy en el centro de los acontecimientos políticos, y las implicaciones del hecho son de preocupar. Son 2 fantasmas salidos de nuestro pasado colonial que empiezan a recorrer la geografía mexicana del conflicto. Ante la debilidad del régimen, la Iglesia aprovecha la coyuntura y se ha lanzado a una especie de reconquista del campo político. El Ejército por su parte, de la impresión de estar atisbando las circunstancias para hacer valer sus menguados fueros en la primera oportunidad.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.Razón y Acción del 10 de mayo de 2014).


Alguna fuerza atávica, algún paroxismo histórico, algún terror profundo (o todo junto), están provocando en el país una alarmante elevación de los niveles de encono, de inquina, y desconfianza y de odio. Me imagino que desde la sombra hay mentes perversas y manos agresivas que atizan la hoguera, en espera que ocurra un desastre que suponga para ellos algún beneficio… Su tarea es el trasiego de odios.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 17 de mayo de 2014).


El Papa Francisco hizo referencia a un par de fenómenos característicos del México contemporáneo, menos amables que los habituales, de los que se tiene conocimiento en todo el mundo. Uno, la migración: la necesidad imperiosa que tienen miles de mexicanos -millones, al paso de los años- de cruzar la frontera norte, no ya en busca del mítico sueño americano, basado en la vieja leyenda de que del otro lado del Río Bravo los árboles, en vez de hojas, dan dólares, sino de la simple sobrevivencia. Otro, la violencia vinculada con el narcotráfico, y la “lógica” del abandono del campo.

Se trata, en ambos casos, de una censura al estado de cosas imperante -y creciente, además- en un país incapaz de generar las estructuras adecuadas para la realización personal y profesional de sus habitantes. Un país en que se da la grosera paradoja de que uno de sus nacionales sea uno de los hombres más ricos del mundo, y muchos millones de compatriotas suyos estén por debajo de los niveles de la pobreza extrema, con ingresos menores al equivalente a un dólar diario: una injusticia estructural que ofende la memoria de Morelos cuando plasmó, hace 2 siglos, en Los Sentimientos de la Nación, la consigna de “abatir el abismo existente entre la extrema opulencia y la extrema indigencia”.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.7-A del periódico El Informador del 21 de mayo de 2014).

Realmente en México y en estos momentos, no hace falta que nos vengan a decir que el país está en una recesión económica. Se siente, se nota, se percibe y se vive; la falta de flujo de recursos, la carestía económica, la paupérrima situación del salario mínimo, la falta de inversión interna y la ausencia de inversión externa, y la errada inversión de los gobiernos, empezando por el Federal –de hecho la más importante en términos financieros y numéricos-, y siguiendo con la estatal y la municipal que están supeditadas a la federal en este centralismo puro que vivimos hoy día.

Hay hogares, muchos (quizá el suyo sea el caso) donde se han tomado medidas de ahorro y previsión, ya no compras esto o aquello, prescindimos de lo otro y nos arreglamos con lo poco. En el mundo del comercio, las cosas no van bien. Siendo la pequeña y la mediana empresa las principales proveedoras para la economía en México, son las que más están padeciendo la recesión económica.

De acuerdo a los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, en los primeros tres meses del año, en México cerraron 115,470 negocios.

¿A qué se debe la inapetencia para la inversión en nuestro país? Desde un punto de vista ciudadano y medianamente informado, a 4 factores: las reformas estructurales del presidente Enrique Peña Nieto, la Fiscal, la Energética y la Política, que si llegan a dar resultados será en el largo plazo; la recesión que está de salida en los Estados Unidos el país con el que mayor intercambio comercial tenemos y del cual depende de manera indirecta (realmente directa) nuestra economía; la poca y mala inversión gubernamental –invierten pero no donde se derrama el dinero, sino donde pocos se aprovechan-, y 4a., la inseguridad cada vez más cruenta, más grave y más llamativa en el País, que inhibe la inyección de dinero extranjero y nacional (Luis Videgaray Caso, el secretario de Hacienda lo dijo hace unos días, antes de anunciar que ajustaría el porcentaje programado de crecimiento económico para México, tasado en 3.1%).

No hay dinero, la gente no compra, no invierte, los presupuestos se acortan y los ahorros, pocos, se guardan para ocasiones peores. La reforma financiera, fiscal, en mucho contribue a ello. Hostigar a la base contribuyente de siempre con trámites basados en la desconfianza y la persecución, como hacer que todos los negocios, absolutamente todos, incluyendo los taqueros, los abarroteros y los desayunadores, tengan que facturar electrónicamente, y de ahí para arriba, obligar a comprar programas de computadora para emitir facturas que antes de ser entregadas deben ser aprobadas por Hacienda. Siguiendo por los gobiernos estatales y municipales que no pueden invertir en obras que no sean parte del proyecto nacional de desarrollo y vayan acorde a las necesidades electoreras y de lucimiento propio del gobierno federal, con tesoreros y financieros y directores de finanzas y administradores que deben estar certificados por el gobierno central para asegurar que los dineros públicos se invertirán donde el gobierno de Enrique Peña Nieto quiera que se inviertan, y no para satisfacer las necesidades reales de la sociedad.

La economía está inhibida, está en recesión y todos lo padecemos. Los abarroteros que deben cerrar porque no alcanza la poca ganancia para adquirir un equipo computacional y un programa fiscal; los vendedores que deben hacer el doble de trabajo para ganar lo mismo, los inversionistas que cambian de estado en busca de mejores condiciones locales para desarrollar negocios transnacionales, los extranjeros que han dejado de invertir en México porque les cuesta más que en otros países del tercer mundo.

Este sexenio, sordo y ciego que no entiende lo que entidades locales, nacionales, internacionales, analizan y consigan, y lo que la sociedad mexicana está viviendo, y que es una recesión, negada por el Presidente de la República y repudiada por el Secretario de Hacienda, crea a costa de sus ciudadanos, inversiones para apoyar, en una estrategia paternalista, a quienes padecen en lo inmediato los efectos negativos de la toma de decisiones en términos financieros en México. Y para ello, crean fondos de recuperación.

Así tenemos que se han creado fondos federales para “ayudar” a los sectores productivos a sobrellevar y sobrevivir las consecuencias de la administración priísta de Enrique Peña Nieto.

La economía mexicana está en recesión, y se siente, aunque el gobierno de Peña lo niegue, y los expertos lo confirmen.

Adela Navarro Bello
(v.sinembargo.mx del 21 de mayo de 2014).

Leí a la maestra de secundaria defendiendo a los maestros, sí me queda claro que hay maestros comprometidos con México y sus alumnos, está claro que hay trabajadores de Pemex que hacen su chamba, hay trabajadores de CFE iguales, pero que también hay un puño de mexicanos que no les importa el país, a quienes sólo el beneficio propio les importa, esos son los mexicanos que no necesitamos, incluyendo Bartletts, Beltrones, Calderones, Foxes, AMLOs, Bartres, Padiernas, etc.

Juan Carlos Alaniz
(v.pág.4 "Cartas a Mural" del periódico Mural del 22 de meyo de 2014).

Aunque técnicamente todavía no se encuentra en una recesión económica, la economía de México tiene los síntomas: no hay demanda en la producción por la falta de flujo, que se originó por un impacto especulativo, que a su vez genera la caída de la producción, de los empleos y del poder adquisitivo, afirmó e