Las múltiples caras de la pobreza


¿Qué es la pobreza? ¿Quiénes son los hombres, mujeres y niños pobres del mundo? ¿Por qué los pobres siguen pobres?

Al iniciar el nuevo milenio, la pobreza continúa plagando el planeta como lo ha hecho desde el amanecer de la historia escrita. La gente pobre no solamente carece de comida, refugio y vestido adecuados, sino también de acceso a empleos productivos.

Una cosa es cierta: los mismos pobres son los verdaderos expertos en el tema de la pobreza.

Una cosa es obvia: la pobreza tiene muchas caras.

Global y local

Para aquellos que no han caído en sus garras, la pobreza es un enigma impersonal, distante e insuperable. Las estadísticas cuentan parte de la historia:

Mientras que estas estadísticas son impresionantes, el aspecto personal de la pobreza es quizá la razón más motivante para que cada uno de nosotros se involucre activamente. Es más, actuar a favor de los necesitados puede enriquecer su vida espiritualmente y darle un nuevo objetivo a su existencia, así como a las vidas de aquellos a quienes usted ayude.

"La acción social no está reservada a algunos grupos con intereses especiales", dice John Francis Kavanaugh, autor de Siguiendo a Cristo en una Sociedad de Consumo, "es un imperativo de la fe. El hambre en el mundo, la indigencia... son asuntos de espiritualidad. El espíritu humano está en riesgo, no 'sólo' el cuerpo humano".

El que oprime al pobre injuria a su creador, pero el que se apiada del necesitado le honra.
Proverbios 14:31

Una persona importa

La pobreza puede ser vencida. De acuerdo al Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, "Donde sea que usted viva, quienquiera que usted sea, y cualquier cosa que usted esté haciendo ya, siempre hay algo más que usted puede hacer para que la pobreza disminuya."

El Papa Juan Pablo II dijo: "El amor por los demás, y en primer lugar el amor por los pobres, en quienes la Iglesia ve a Cristo mismo, se concreta en la promoción de la justicia".

Jesús dijo... "Si quieres ser perfecto, vé, vende tus posesiones, regala el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme"
Mateo 19:21

Qué puede usted hacer hoy

Dice un proverbio chino que "hablar no cocina el arroz." Si usted quiere marcar una diferencia tiene que empezar, desde allí donde usted se encuentre.

¿Cómo puede usted usar su influencia o posición para ayudar a los necesitados? Considere los siguientes pasos:

"La generosidad es un signo de gratitud," escribió el Rev. Bernard Haring. "Ella habla de la libertad interior. Las personas generosas son libres hasta el punto de no buscar su propia honra, sino la de aquellos a quienes ayudan."

"Más bienaventurado es dar que recibir."
Hechos de los apóstoles 20:35

El trabajo y el pobre

Tener un trabajo no garantiza estar exento de la pobreza. De hecho, de acuerdo a un estudio nacional de gente recibiendo ayuda alimenticia de emergencia en los Estados Unidos, las familias trabajadoras representan un 40% de la gente que recibe ayuda en alimentos.

Usted puede ayudar a los trabajadores pobres regalando ropa usada del tipo de la que se utiliza en las empresas, libros y material educacional o alguna computadora vieja a los grupos que ayudan a aquellos que buscan un empleo.

"Bienaventurados los que se preocupan de los pobres; el Señor les ayudará en los días de tribulación."
Salmo 41:1

Considere lo siguiente:

El hecho de que la quinta parte más rica de los individuos de todo el mundo controle aproximadamente el 85 por ciento del producto doméstico bruto del planeta contrasta fuertemente con el hecho de que una cuarta parte de la población mundial sobreviva con menos de 1 dólar diario.

Las Naciones Unidas han proclamado 1997-2006 como la "Década para la Erradicación de la Pobreza." Por primera vez, el mundo tiene la tecnología, riqueza y conociemientos para eliminar la pobreza. Los siguientes principios pueden servir como base para pensamientos y acciones:

"Hagan el bien, sean ricos en buenas obras, generosos y dispuestos a compartir... echen mano de la vida verdadera."
Primera epístola a Timoteo 6:18, 19


Mitos acerca de la pobreza

Mito: La pobreza es un problema aislado que afecta solamente a ciertas culturas y áreas geográficas.
  • Hecho: En los países industrializados viven más de 100 millones de personas por debajo de la línea de pobreza, más de 5 millones no tienen hogar y aproximadamente 37 millones se encuentran desempleados.
Mito: La pobreza es el resultado de los errores de la persona que es pobre.
  • Hecho. La pobreza es frecuentemente el resultado de circunstancias más allá del control de los individuos.
Mito: El mundo no puede permitirse erradicar la pobreza; sería demasiado costoso.
  • Hecho: El costo estimado de erradicar la pobreza es el 1% de los ingresos globales. La condonación efectiva de la deuda de los 20 países más pobres costaría 5,500 millones de dólares.
Mito: La gente pobre carece de la más elemental capacidad de programar sus gastos, lo que es la causa de su situación.
  • Hecho: Muchos de los que viven muy abajo de la línea de pobreza deben gastar todos o casi todos sus ingresos en cubrir sus necesidades básicas. Cualquiera que se las arregle para alimentar y vestir a su familia con un ingreso muy limitado tiene que saber manejar sus gastos.

Voces de los pobres

"La pobreza es como estar encarcelado, en espera de la libertad."
-Jamaica

"Para una persona pobre todo es terrible -enfremedad, humillación, vergüenza. Estamos asustados de todo; dependemos de todos. Nadie nos necesita. Somos como basura de la que todos quieren deshacerse."
-Moldova

"Cuando una es pobre, una no puede hablar en público. Una se siente inferior. No tiene alimentos, así que hay hambre en la casa."
-Uganda

"La pobreza es dolor; es como una enfermedad. Ataca a una persona no sólo en lo material, sino también moralmente. Carcome la dignidad y lleva a la total desesperación."
-Los Balcanes


Comentario del webmaster: El principio de esta página es la traducción de un folletito que encontré tirado en la cochera de mi casa, junto con publicidad y propaganda que suele llegar allí arrojada por el viento o directamente por los distribuidores de la misma. Iba a arrojarlo a la basura junto con la demás información "chatarra", pero llamó mi atención por la rareza de estar en inglés, lo cual descartaba la posibilidad de que fuera igual a los otros papeles, ya que nadie perdería tiempo y dinero distribuyendo propaganda en la zona donde vivo en un idioma diferente al español. Me puse a leerlo y me pareció valioso, ya que impide que generalicemos echando la culpa a todos los pobres de su propia situación. Por supuesto que muchos pobres la tienen... pero no todos, y es por esos que han sido víctimas de circunstancias fuera de su control que he traducido y subido este escrito a mi sitio.
De hecho, hace pocos años comentaba con un compañero de curso en IBM-Legaria, en la Cd. de México, que todos nosotros, a pesar del trajecito, el automóvil y el sueldo decente (si bien es cierto que nada comparable a lo que ganan los políticos hoy día), estábamos a pocos pasos de quedar en la situación de los que andan limpiando parabrisas en las esquinas. Bastaba con que perdiéramos el empleo y que nosotros o alguno de nuestros familiares cercanos enfermara gravemente para que en seis meses perdiéramos todo lo que habíamos logrado juntar en una vida de trabajo. Un empleado nunca está muy lejos de la pobreza, por más que los dueños del capital traten de convencernos de que con trabajo duro podemos acceder a niveles de riqueza comparables a los de ellos. Esto lo dicen no porque crean en ello, sino sólo para convencernos de trabajar duro en su beneficio.
El folleto original es: "Christopher News Notes", Apr/May 2002, y el sitio en internet de esta organización es http://www.christophers.org
Aclaro: no pertenezco a ella ni conozco a ningún miembro de la misma.

Notas


Comienza a ser muy notable la diferencia de los niveles de prosperidad entre los indígenas mayas cachikeles vinculados al protestantismo y los que permanecen en el ámbito de la fe católica. ¿Por qué? Porque la estricta ética de los evangélicos, donde se prohiben la bebida y el adulterio, tiene dos consecuencias económicas inmediatas: aumenta considerablemente la capacidad de ahorro de los abstemios -el alcoholismo es un problema serio entre los indígenas-, y el núcleo familiar tiende a mantenerse unido. Como, por otra parte, para los evangélicos el control de la natalidad por medios artificiales no presenta obstáculos de carácter moral, esas familias tienden a ser menores. Si a estos aspectos se le suma el hecho de que esas iglesias funcionan, además, como círculos de apoyo mutuo, es fácil comprender que quien participa en ellas puede beneficiarse grandemente...

Pero hay más: la sobriedad, el apego a la ley y el temor a Dios que caracterizan a muchos de los conversos al protestantismo... no han pasado inadvertidos para los empresarios y empleadores, cualquiera que sea su fe religiosa. Si uno va a realizar una transacción comercial, o si va a ofrecer un empleo, prefiere que su interlocutor sea una persona guiada por una severa escala ética. Alguien que no roba o miente... De donde surge la extraordinaria paradoja de que en muchas empresas cuyos dueños son católicos prefieren empleados evangélicos, o en muchos hogares católicos eligen a una sirvienta evangélica...

"...lo peor que le pudiera ocurrir al catolicismo, es que quedara relegado a ser la religión de los poderosos, mientras los desvalidos encuentran consuelo y oportunidades en el protestantismo..."

Carlos Alberto Montaner.
(v.pág.5-A de El Informador del 1o.de diciembre, 1999).


El sistema global de reservas es una importante causa tanto de desigualdades como de inestabilidad. No es accidental que muchas de las reservas mundiales sean mantenidas en dólares. La prudencia exige que los países en desarrollo en Asia oriental y Latinoamérica mantengan reservas sustanciales en monedas duras, y la mayoría elige dólares y bonos del gobierno de los Estados Unidos. El resultado: los Estados Unidos viven por encima de lo que sus medios les permiten -importando más de 500 millardos de dólares cada año en exceso de sus exportaciones- mientras que países en desarrollo con déficits mucho menores son regañados y severamente castigados por los mercados. El sistema garantiza que los países en desarrollo presten a los Estados Unidos con bajas tasas de interés; pero muchos de los mismos han pedido prestado a los Estados Unidos para gastos de gobierno e inversión, pagando intereses sustancialmente mayores. El resultado es una transferencia neta de recursos de los países pobres del mundo hacia los más ricos.

Joseph E. Stiglitz, ganador del Premio Nobel de Economía en 2001 y ex economista en jefe del Banco Mundial de 1997 a 2000
(v.pág.58 de la edición internacional de Time del 22 de septiembre de 2003).


La medición foxista de la pobreza (V.pág.25 del periódico Público del 8 de agosto de 2003).
No olvidemos que los funcionarios públicos encargados de las finanzas nacionales no suelen conocer a los pobres, que incluso hacen sus tesis de doctorado sobre éstos como si "descubrirlos" fuese una aventura.
De acuerdo a los números de la ONU la entidad que gobierna José Murat [Oaxaca] se encuentra situada en el penúltimo lugar nacional, comparado [¿comparable?] a países africanos. Así la esperanza de vida, el analfabetismo y el ingreso per capita son de pobreza extrema.
"La pobreza es la peor de las violencias" asegura José Murat. Pero no nos preocupemos, oficialmente simplemente no existe.
Todos pertenecemos a la clase media. Punto.

Isabel Arvide
(v.pág.13A del periódico Ocho Columnas del 7 de julio de 2003).


Un delgado velo separa a la gente sana de la enferma, a la vida dichosa y plena de la que se arruina de repente. Ese velo puede rasgarse y tragarnos en un instante. Por supuesto, casi nunca pensamos en eso, porque si lo hiciéramos no nos levantaríamos jamás de la cama.

Paula Michaels
(v.Selecciones Reader's Digest de diciembre de 2002).


Argentina, adiós a la clase media.

La crisis económica aceleró el empobreciemiento de la sociedad argentina, que amenaza con ver la extinción de su mítica clase media, distintivo de una estructura social que hasta hace poco era una de las más igualitarias del continente.

Los ahorristas bancarios que en 2001 tuvieron la fortuna de acumular pocos o muchos dólares en sus cuentas, sufrieron una quita tan drástica como la poda salarial: no sólo se vieron inhibidos de disponer de su dinero, sino que éste fue compulsivamente convertido en pesos, al mismo tiempo en que la moneda local se devaluaba.

Ahora la franja de "ricos" está inmediatamente seguida por la de "empobrecidos", categoría en que se recluyeron muchas familias de clase media que por el deterioro de sus ingresos vía reducción salarial o desocupación se transformaron en pobres.

En 1975, el 10 por ciento más rico del país tenía ingresos doce veces mayores que el 10 por ciento más pobre. Hoy esa brecha se agigantó: el 10 por ciento más rico acumula 26 veces más riqueza que el otro.

Cledis Candelaresi
(v.pág.36 del periódico Público del 18 de noviembre de 2002).


La pobreza de las naciones

A fines del siglo XVIII el economista inglés Adam Smith publicó su célebre libro La riqueza de las naciones, cuyas tesis habrían de constituir el núcleo de lo que conocemos como liberalismo económico y que ahora suele denominarse con mayor recato, economía de mercado.

En él, Smith establecía cuáles eran las causas de la riqueza de las naciones, pero omitió una muy importante, que es la pobreza de otras naciones.

En efecto, nadie niega que el respeto a la propiedad y a la iniciativa de los particulares, la libre competencia y el juego de la oferta y la demanda, les dieron excelentes resultados a los ingleses y a otros pueblos, ni tampoco nadie niega su talento, su diciplina y su esfuerzo les permitieron alcanzar elevados niveles de riqueza. Pero a todas estas virtudes es necesario agregar, para tener un cuadro completo, que contaron, además, para invertir en su desarrollo, con la riqueza extraída de muchos otros pueblos esparcidos por todo el planeta.

América Latina contribuyó en un primer momento, a raíz de la conquista española en el Siglo XVI, con una enorme masa de metales preciosos que, a través de España, fueron a dar un formidable impulso a las manufacturas de exportación -principalmente de telas- de Inglaterra y los Países Bajos. (A la vez que sus piratas se apoderaban de las riquezas de otras naciones) Portugal y Francia formaron también sus propios imperios coloniales.

Una gran parte de esta remisión de metales se realizaba sin contraprestación alguna, por concepto de impuestos del rey o ganancias de los beneficiarios de las minas y continuó a lo largo de todo el período colonial. Aún después de la Independencia, compañías inglesas continuaron la explotación minera que más tarde compartirían con los norteamericanos.

Pero una forma más provechosa y que fue aumentando con el tiempo de trasladar riqueza de Latinoamérica y los otros continentes a los países industrializados, fue el intercambio comercial. Con los descubrimientos geográficos y la apertura de las rutas oceánicas se implantó una división de la producción a nivel mundial; los territorios coloniales fueron destinados a producir materias primas, mientras las metrópolis se reservaron la de artículos industrializados. El intercambio entre ambas clases de productos les era sumamente favorable, porque el valor agregado a la materia prima a través del proceso industrial quedaba para ellos. Las colonias enviaban algodón y compraban telas, la diferencia de precio era para la metrópoli.

Al independizarse de España, surgieron nuevas oportunidades de obtener ganancias en América Latina. Con el sistema soportado durante la colonia, los nuevos países surgieron totalmente descapitalizados, por lo mismo recibieron y siguen recibiendo con el mayor beneplácito las inversiones extranjeras y los préstamos. En efecto, en un primer momento éstos representan un gran alivio, pero las inversiones remiten sus utilidades y los préstamos sus intereses.

Si uno produce más de lo que consume, es decir, si genera un excedente o ahorro y lo reinvierte, logra un excedente mayor, que puede invertir de nuevo y aumentar sus ganancias. La repetición de esta operación produce la espiral del desarrollo. Si alguien no produce un excedente o el poco que produce lo transfiere a otro, se queda estancado en el subdesarrollo.

Lo que está ocurriendo en la actualidad es que casi todas las materias primas, por diversas razones, tienen precios muy bajos. Los países latinoamericanos tratan de compensar su pérdida de ingresos con más inversiones -muchas de ellas puramente especulativas- y la ya ritual "renegociación" de la deuda externa, es decir, más deuda.

Lo dicho no es una crítica, es solamente la historia de la pobreza de algunas naciones.

Manuel Rodríguez Lapuente, catedrático de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.5-A de El Informador del 19 de octubre de 2002).


A mediados de los 70, siete de cada diez argentinos eran integrantes del universo de ingresos medios. A mediados de 2002, tres de cada diez, el resto cayó por debajo de la línea de la pobreza.

Señala Cristina Calvo, dirigente de Cáritas Argentina: "El pobre estructural está acostumbrado a recibir la asistencia, pero la persona que tiene su casa, su auto y perdió su puesto de trabajo también perdió la dignidad frente a sus hijos y quedó en una situación muy compleja". Los cambios de hábitos registrados en el último año fueron implacables. Los sectores medios debieron recurrir a la salud y a la educación públicas, devastadas por la falta de recursos y la crisis económica, mientras los más pobres se volcaron a las calles a recoger residuos y vivir de la caridad ante la falta de asistencia social del gobierno.

(V.pág.3A del periódico Ocho Columnas del 17 de octubre de 2002).


La observación más frustrante es que después de 20 años de un "boom" de crecimiento, el porcentaje de gente pobre [en los Estados Unidos] no ha bajado del que se tenía en los 70s. Los 90s trajeron mejoras dramáticas, en particular para los afro-americanos, pero también se amplió la brecha entre los más ricos y los más pobres. "Poner la economía a funcionar nuevamente no es suficiente", dice Sheldon Dazinger, profesor de la Universidad de Michigan."Lo que más me confunde es que no hay ninguna discusión de esto".

(V.pág.10 de la revista Time, edición latinoamericana, de octubre 7 de 2002).


De los 174 países estudiados en el informe 2002 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 60 se empobrecieron en la última década y la concentración de la riqueza en unos cuantos no cesa de acrecentarse. 1 por ciento más rico del mundo posee lo que 57 por ciento de la humanidad, y los ingresos de 5 por ciento más rico son 114 veces mayores que los de 5 por ciento más pobre. Estados Unidos, emblema democrático occidental, hace tres años era el tercer país más igualitario del mundo en términos de ingresos; en 2002, ese país descendió al sexto lugar. España, que fue el país con mejor distribución del ingreso en la Unión Europea de 1999, hoy ocupa el noveno lugar en la Europa de los quince. Ambos países tienen políticas seudodemocráticas, impulsadas por la derecha política, que acrecientan la concentración del ingreso. El retroceso es aún más marcado en la Federación Rusa y Ucrania, que perdieron 20 puestos en la calificación de la concentración del ingreso, o peor todavía, Moldavia y Tayikistán, que perdieron 30 lugares, comparados con su situación 10 años antes. Desde hace unos doce años se vienen realizando elecciones periódicamente en esos países y la supuesta democratización no aporta mejorías en los índices de desarrollo humano.

Aunque es obvio que la democracia no se limita a la realización periódica de elecciones, las reformas democratizadoras que buscan transparencia en las instituciones políticas y económicas, aunadas a la lucha contra la corrupción, no bastan para entusiasmar a la población ni dan certidumbre las promesas redistribuidoras del ingreso. Gallup, empresa dedicada a sondeos de opinión, hizo un estudio en 60 países con distintos índices de desarrollo humano, descubriendo que sólo diez de cada 100 encuestados creen que el gobierno responde a los "deseos del pueblo"; el Latinbarómetro, otra empresa similar, muestra un gran desencanto de la población con respecto a la democracia, que va creciendo conforme pasa el tiempo, y 70 por ciento de los latinoamericanos se queja del incremento de la pobreza, de la corrupción y de la inseguridad pública.

Jaime Preciado Coronado
(v.pág.18 del periódico Público del 26 de julio de 2002).


El que sabe ser pobre lo sabe todo.

Jules Michelet, historiador.


El número de pobres en Estados Unidos se incrementó 11.7% en el 2002, para ubicar en ese sector a 34'600,000 personas, de las cuales ocho millones son hispanos, según un reporte de la Oficina del Censo.

(V.pág.6-A de El Informador del 27 de septiembre de 2003).


Los pueblos jóvenes de Lima, las favelas brasileñas, las infames chabolas africanas, los desheredados sin techo de la India. La mayor parte del mundo es así, y la protegida existencia que llevamos en nuestra pequeña y rica esquina es casi una excepción, una anomalía.

Rosa Montero
(v.pág.5-A de El Informador del 4 de octubre de 2003).


Muchas veces hemos escuchado lo que los intelectuales y académicos piensan de la pobreza en nuestro país. Es mucho más raro encontrar la opinión de los propios pobres. Por ello es importante la encuesta "Voces de los pobres 2003" que la empresa Bimsa llevó a cabo para la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno federal.

Esta encuesta, que implicó tres mil entrevistas en hogares realizadas en agosto de este año, se estratificó con el fin de incluir sólo a hogares que viven en situación de "pobreza de patrimonio", según la definición oficial de la Sedesol. En eso radica su importancia: en que recaba la opinión de los pobres y no de los mexicanos en general.

Si bien el mayor número de pobres, un 19 por ciento, atribuye la pobreza al hecho de que los pobres no trabajan lo suficiente, las respuestas que de una manera u otra responsabilizan a factores externos son mayoritarias. Así, el 16 por ciento de los encuestados dice que la razón de la pobreza es que el Gobierno no funciona bien, el 15 por ciento afirma que el problema es que en el mundo siempre hay pobres y ricos, el 13 por ciento señala que son pobres porque ésa es "la voluntad de Dios", el 13 por ciento considera que el problema es que ninguna institución los ayuda y el 9 por ciento dice que la pobreza es producto de la mala suerte. De hecho, si se suman las respuestas que atribuyen la pobreza a factores externos se llega a una visión pesimista o incluso fatalista.

La mayoría de los pobres se da cuenta de que la solución a la pobreza debe venir del empleo. El 25 por ciento de los encuestados afirma que para acabar con la pobreza se necesitan más empleos y el 24 por ciento dice que el problema es conseguir mejores salarios. Acumuladas, sin embargo, las opiniones que responsabilizan al Gobierno son muy elevadas. El 11 por ciento dice que para acabar la pobreza se necesita que el Gobierno dé apoyos, el 11 por ciento se pronuncia por mejores planes de gobierno y el 6 por ciento piensa que lo que se necesita es que los ricos paguen más impuestos. Sólo el 7 por ciento ve una mejor educación como clave para eliminar la pobreza, mientras que únicamente el 3 por ciento piensa que acabar con la corrupción es la medida fundamental para ello.

La cultura democrática parece estarse arraigando en México. Cuando se pregunta a los pobres cuál es la mejor manera de influir en las acciones de Gobierno, el 43 por ciento responde que votando en las elecciones. Todavía el 11 por ciento, sin embargo, sigue pensando que la manera adecuada es hablar con el Presidente de la República, en tanto que el 10 por ciento señala que para ello hay que escribir cartas a las autoridades. Sólo el 4 por ciento considera que protestar en manifestaciones públicas es la mejor manera de influir sobre el Gobierno.

La idea de que los mexicanos pobres -al contrario de los habitantes de los países desarrollados- no tienen un real apego a la propiedad privada cae por tierra en una de las preguntas de la encuesta. El 93 por ciento de los entrevistados piensa que es mejor tener casa propia aunque no tenga todos los servicios, contra el 6 por ciento que considera mejor vivir en una casa con todos los servicios pero alquilada. Esa misma idea surge en la respuesta del 80 por ciento de los entrevistados en el sentido de que prefiere tener tierras propias para cultivar, aun cuando viva en una comunidad aislada, que vivir en una localidad con todos los servicios pero trabajando la tierra de otro.

La mayoría de los pobres considera que la situación de sus hijos o de sus nietos será mejor (63 por ciento) o mucho mejor (3 por ciento) que la de ellos. Sólo el 14 por ciento piensa que será peor. Esto contrasta con la idea, muy socorrida por académicos e intelectuales, de que todo tiempo pasado fue mejor. Los pobres sienten que hay una tendencia a mejorar, la cual difícilmente existiría si ellos no la hubieran percibido durante su vida.

La pobreza es sin duda el mayor problema de nuestro país. Es una enfermedad que no se puede resolver sin una acción decidida del Gobierno. Pero si bien es verdad que una parte importante de la solución debe radicar en programas pensados y aplicados por especialistas, hay que conocer las opiniones de los propios pobres sobre el tema. De lo contrario se corre el riesgo de dar soluciones que nadie quiere.

Sergio Sarmiento
(v.pág.4A de Mural del 9 de octubre de 2003).


Un nuevo informe del Banco Mundial denominado Informe de Desarrollo Mundial 2004: Hacer que los servicios funcionen para los pobres, asevera que con frecuencia, el acceso, la cantidad y la calidad de los servicios básicos son deficientes y no llegan a los pobres. El informe advierte que es imposible reducir la condición de pobreza de las familias si éstas no cuentan con acceso a servicios públicos más económicos y de mejor calidad en las áreas de salud, educación, agua, saneamiento y electricidad. Sin estas mejoras, una vida libre de enfermedades y la superación del analfabetismo, dos de las rutas más importantes para escapar de la pobreza, seguirán cerradas.

A partir del análisis de diferentes estudios de caso el informe del Banco Mundial señala que hay tres formas básicas para mejorar los servicios básicos, a saber,

  1. Aumentar las alternativas y la participación de los pobres en la prestación de los servicios, para que puedan monitorear y disciplinar a los proveedores;
  2. Incrementar la posibilidad de que la opinión de los ciudadanos pobres se escuche a través de nuevos esquemas de participación y de divulgación de información;
  3. Recompensar por la entrega efectiva de servicios a los pobres y penalizar las deficiencias.
Mario Luis Fuentes, director del Centro de Estudios e Investigación en Asistencia y Desarrollo Social
(v.pág.26 del periódico Público del 10 de octubre de 2003).

Los países pobres realizaron pagos por 200,000 millones de dólares en 2002 a las naciones ricas e instituciones financieras, dinero que pudo haber sido utilizado para desarrollar sus propias economías, dijo el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan.

Annan señaló que se trató de "la mayor transferencia negativa de recursos jamás realizada". En vez de pagar sus deudas y préstamos, los países necesitados podrían haber construido escuelas y hospitales, entre otras metas propuestas por la Declaración del Milenio de la ONU en 2000.

"El dinero debería ir de los países desarrollados a los países en desarrollo. Pero esta cifra revela que sucede exactamente lo contrario", señaló Annan.

(V.pág.36 del periódico Público del 31 de octubre de 2003).


Mientras en un país haya niños trabajando y adultos sin trabajo, la organización de ese país es una mierda.

Tito Monterroso


40% es la proporción de la riqueza de los Estados Unidos que posee el 1% más rico de los estadounidenses.
18% es la proporción de la riqueza de la Gran Bretaña que posee el 1% más rico de los británicos.

Notebook
(v.pág.22 de la edición internacional de Time del 13 de noviembre de 2003).


En la definición de pobres algo muy de fondo ha variado, porque hoy la pobreza de hoy, como señala Enríquez Rosas, pertenece a un nuevo fenómeno social distinto al que se conocía en los años 90 y cuyas manifestaciones van mucho más allá de la ausencia de servicios, o la falta de infraestructura o la protección social. Se trata de la imposibilidad real y cotidiana de alimentarse mínimamente.

Familias que habían logrado un buen nivel socioeconómico, que contaban ya con una plataforma sólida, empleo, educación, salud, pero que sin siquiera saber por qué, de pronto, lo van perdiendo todo, primero, desde luego, el empleo, luego el nivel de vida, hasta llegar a la imposibilidad de alimentación. Y agrega esta investigadora: La realidad del hambre no es hoy en día un tema ajeno a la vida de muchos hogares en extrema pobreza en las ciudades. Lo que vuelve al hambre como la definición más precisa de la pobreza. Es decir, que para entender los estragos de la pobreza urbana extrema hay que reconocer la imposibilidad de muchas familias mexicanas para su acceso al alimento. Y esto, es asunto diario en cada vez más familias.

Así que la Secretaría de Promoción Social, esta vez, tiene razón; habla claro y habla bien: los principales problemas en la ciudad se resumen en un incremento de las desigualdades sociales y en los índices de pobreza por los bajos salarios; la falta de empleo o empleos precarios e inestables; la fragmentación del tejido comunitario y exclusión social; el surgimiento de nuevas identidades socioculturales: de género, grupos de edad, etnias; los rezagos en materia de cobertura y calidad de salud, educación, vivienda, servicios públicos; los insuficientes mecanismos de participación ciudadana en la toma de decisiones del gobierno local y la falta de recursos públicos municipales para enfrentar los problemas y los retos que plantea la realidad actual.

La situación, luego, es compleja. Y, con este bagaje tiene sentido su advertencia: la desigualdad social, tanto como la pobreza (ambas partes de lo mismo) amenazan con descontrolarse y poner en riesgo la gobernabilidad y el futuro de la ciudad. Sólo que habría que ampliar el perímetro... porque la pobreza en México no se circunscribe, abarca cada vez más amplios sectores y geografías... antes: Chiapas, Oaxaca, Guerrero... ahora lugares antes impensables como Guadalajara... lo que sigue... regocijarse de que la economía macro está muy bien, aunque la vida de los mexicanos se extingue... Lo que se hará... bueno, programas compensatorios, no compensarán las políticas de empobrecimiento que las cúpulas siguen ejerciendo...

Lourdes Bueno, investigadora de la U.de G.
(v.pág.5-A de El Informador del 14 de abril de 2004).


Los esquemas de desarrollo para países del tercer mundo rara vez benefician a los pobres, en gran parte porque la ayuda es muy frecuentemente despilfarrada por burocracias corruptas,

Hernando de Soto, economista peruano ganador del premio Milton Friedman por el Avance de la Libertad del Cato Institute
(v.pág.86 de la edición internacional de Time del 26 de abril de 2004).


De acuerdo con el informe del Banco Mundial, el número de pobres "extremos" en México disminuyó 3.9% entre el 2000 y 2002.

Concepto20002002
Pobreza extrema24.2%20.3%
Pobreza moderada53.7%51.7%
Proporción de ingresos del 10% más rico de la población44.3%41.3%
Proporción de ingresos del 40% más pobre de la población10.3%11.2%

Esturctura de la pobrezaPorcentaje
Pobreza extrema en el sector rural65
Pobreza extrema de los indígenas20
Pobreza extrema en el sector urbano25
Pobreza moderada en el sector urbano60

(V.pág.7A del periódico Mural del 29 de julio de 2004).


La mejoría en el ingreso que consigna el Banco Mundial en su informe sobre la pobreza, se debió a los 14,000 millones de dólares que envían los mexicanos que trabajan en Estados Unidos.

(V.pág.42 del periódico Público del 30 de julio de 2004).


De los 6,000 millones de habitantes del mundo, los más ricos se llevan el 80% de las ganancias globales. De los 5,000 millones restantes, la mitad gana menos de US$ 2 al día y la cuarta parte no ha cumplido los 25 años. Se necesitará generar millones de empleos para mantener alejada a una implosión social que crearía una catástrofe económica y moral. Esto traería problemas masivos de seguridad nacional para Estados Unidos y Europa.

Es verdad, en China y otros de los países asiáticos hay razón para ser optimista. Pero, de forma general, las estadísticas de NU muestran otra cosa: no hay mejoría en el promedio de pobreza de los 50 países más pobres; 8,000 personas se infectan de VIH cada día, y la epidemia inutiliza no sólo a Africa sino a Asia, miles de millones de dólares en déficit de ayuda extranjera relacionados con los compromisos de los países ricos; deterioro ambiental. Y lo que no muestran las estadísticas es que las naciones ricas no están listas para abrir sus mercados a los países en desarrollo porque no están haciendo lo necesario para ayudar a sus propios ciudadanos a soportar el impacto de sus empleos. Lo que se necesitará es una red de seguridad del siglo XXI para los trabajadores de las sociedades adineradas. Cada país tiene sus sistema, pero en EE UU esto significaría, al menos, pensiones y seguros de salud perdurables, seguros de empleo más amplios y transitorios, major asistencia en el reciclaje laboral y una mayor revisión de la educación. Basta decir que estamos a años luz de todo esto.

Jeffrey E.Garten, decano de la Escuela de Administración de la Universidad de Yale
(v.pág.10 de la revista Newsweek en español del 2 de agosto de 2004).


Quizá la concentración del ingreso en las 300 empresas más grandes del mundo sea una muestra emblemática en relación con las contradicciones sociales y políticas que el modelo actual de concentración de riqueza está generando en México y en el mundo; se trata de un modelo de economía que en su lógica tiende a concentrar la riqueza en pocas manos y a socializar los costos de sus contradicciones, este último es el caso de las crisis financieras que deben ser costeadas por todos los ciudadanos, mientras que los beneficios de la liberalización se concentran radicalmente.

Mario Luis Fuentes, director del Centro de Estudios e Investigación en Asistencia y Desarrollo Social
(v.pág.22 del periódico Público del 6 de agosto de 2004).


Unos 35.9 millones de estadunidenses, o 12.5% de la población, vivía el año pasado bajo el umbral oficial de pobreza, 1.3 millones más que en 2002.

(V.pág.29 del periódico Público del 27 de agosto de 2004).


Muchos, casi todos, saben que bajo las actuales condiciones de pobreza, en demasiados puntos de esta aldea globalizada, no es posible seguir, no sólo por ética, lo que sería de considerarse... sino por la mera sobrevivencia de los países ricos... los que ya han dejado de ganar lo que debieran, los pobres no tienen dinero que les compre... además los países desarrollados están recibiendo más migración de la que aun sus economías, soportadas por los bajos salarios de los indocumentados, requieren... y esto se les complica.

Lourdes Bueno, investigadora de la U.de G.
(v.pág.5-A de El Informador del 22 de septiembre de 2004).


La riqueza de los ricos no es el problema sino la pobreza de los pobres y su incapacidad para producir y para distribuir equitativamente bienes y servicios. En este sentido deben ser ayudados de manera por demás racional y eficiente, y esa ayuda debe tener la garantía de que será bien gastada y aplicada a programas y proyectos generadores de riqueza. Es ya tiempo que se abandonen las viejas y obsoletas ideas del socialismo afirmando que los proyectos grandiosos, los monopolios del Estado y los impuestos asfixiantes son la solución a los problemas del subdesarrollo, y que por el contrario el comercio y el libre intercambio de bienes y servicios son el mal de todos los males y que estos son el origen de la explotación y de la injusticia. Como ejemplos de este cambio de mentalidad tenemos a China y la India, que han adoptado con modalidades sumamente inteligentes, adaptadas a su idiosincrasia, las tesis del capitalismo y han mejorado en sus condiciones de pobreza sin que ello represente haber despojado a los países desarrollados de un solo dólar. Este cambio de una mentalidad en que se sentían víctimas por una más proactiva y positiva, ha logrado romper los círculos viciosos de una actitud pasiva y fatalista por una serie de decisiones, basadas en un realismo económico actualizado e inteligente, que ha generado una serie de reacciones exponenciales que tendrán como resultado el progreso inevitable de esos países.

Ciertamente es necesaria la ayuda del Occidente, pero una ayuda que propicie el incremento de oportunidades y que no sea un simple dar sin mayor responsabilidad, pues está probado que lo que se da no llega a apreciarse y no resuelve nada, sino que únicamente acostumbra al destinatario a extender la mano y a no realizar ningún esfuerzo para superar su situación de carencia. En todo esto debe intervenir de manera decisiva la búsqueda de una mejor educación y capacitación de los pueblos, al mismo tiempo que un abandono de las ya inoperantes afirmaciones de una utópica e irrealizable justicia económica al estilo del pensamiento marxista, pero sí una ayuda como decía Mao quien se oponía que otros pescaran en lugar de su pueblo, pero sí que se le enseñara a pescar.

Sergio A.López Rivera, abogado
(v.pág.5-A de El Informador del 6 de octubre de 2004).


El relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación, Jean Ziegler, sostiene que hoy mismo podría ser alimentado el doble de la población mundial: "Un niño que muere hoy de hambre es asesinado: muere innecesariamente, porque no hay ninguna escasez objetiva".

El problema es que los responsables, en unos casos, disponen del poder de los ejércitos, de las economías y de la política para mantener sus posiciones y, en otros, son anónimos. El problema es que el sistema económico global funciona con una racionalidad ajena a toda compasión, y el problema es que los poderes globales se han extraviado en dinámicas perversas, en despropósitos, en guerras y en la necedad de sostener un modo de economía que carece de todo sentido social y que en sí mismo es una estupidez económica. Un modelo de creación de riqueza que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, que privatiza los beneficios y socializa los costos, y que concentra el ingreso mientras condena a millones a la indigencia, tiene evidentes problemas y en el mediano y largo plazos sólo podrá ser sostendio por la fuerza.

Mario Luis Fuentes, director del Centro de Estudios e Investigación en Asistencia y Desarrollo Social
(v.pág.22 del periódico Público del 22 de octubre de 2004).


Los norteamericanos [estadounidenses] creen que Estados Unidos gasta 24% de su presupuesto para ayudar a los países pobres. Lo cierto es que la ayuda es mucho menos de la cuarta parte del 1%.

Federico Arreola
(v.pág.3 del periódico Público del 31 de diciembre de 2004).


Es imposible vivir en un México donde el ingreso de las 25 familias más acaudaladas del país es equivalente a lo que reciben 25 millones de mexicanos, ni donde un mexicano rico llega a ganar en un día lo que a un pobre le llevaría hasta 20 años.

Ni siquiera los más prósperos, por la lógica más elemental, podrían dejar de considerar que la superación de la pobreza es la principal garantía para lograr vivir en una sociedad mejor, con más armonía, dignidad y progreso.

Andrés Manuel López Obrador, jefe de Gobierno del D.F.
(v.pág.20 del periódico Público del 9 de enero de 2005).


Hace casi tres años, la administración Bush firmó un compromiso, el "Consenso de Monterrey", de "realizar esfuerzos concretos" para donar el 0.7% del ingreso nacional para asistencia de los pobres del mundo. En la actualidad, los Estados Unidos cumplen con menos de la cuarta parte de ese compromiso, sólo el 0.15% -solamente 15 centavos de cada 100 dólares de ingreso.

Jeffrey D.Sachs, director del Earth Institute de la Universidad de Columbia
(v.pág.52 de la edición internacional de la revista Time del 10 de enero de 2005).


Actualmente 8 millones de personas mueren anualmente alrededor del mundo porque son demasiado pobres como para seguir vivas. Cada mañana el periódico podría reportar: "Más de 20,000 personas murieron ayer de extrema pobresa". ¿Cómo? Los pobre mueren en salas de hospitales que carecen de medicamentos, en poblados carentes de redes cubrecama antimalaria, en casas carentes de agua potable. Mueren anónimamente, sin comentarios públicos. Tristemente, tales historias raramente son escritas.

Desde septiembre 11 de 2001, los Estados Unidos han lanzado una guerra contra el terrorismo, pero han sido negligentes con las causas más profundas de la inestabilidad global. Los cerca de US$ 500,000 millones que los Estados Unidos gastarán este año en su milicia, nunca comprarán una paz duradera si los Estados Unidos continúan gastando solo un treintavo de esa cantidad, alrededor de US$ 16,000 millones, para atender las necesidades de los más pobres de los pobres, cuyas sociedades están desestabilizadas por la pobreza extrema. Los US$ 16,000 millones representan el 0.15% del ingreso estadounidense, sólo 15 centavos de cada 100 dólares de nuestro producto nacional. La proporción destinada a ayudar a los pobres ha declinado por décadas y es una pequeña fracción de lo que los Estados Unidos ha prometido repetidamente y fallado en entregar.

Si los pobres son pobres porque son perezosos o porque sus gobiernos son corruptos, ¿cómo podría ayudar la cooperación global?

Por fortuna, estas creencias comunes son prejucios, sólo una pequeña parte de la explicación del por qué los pobres son pobres. En todos los rincones del mundo, los pobres enfrentan retos estructurales que evitan que den el primer paso por la ladera del desarrollo. La mayoría de las sociedades con los ingredientes adecuados -buenos puertos, contactos cercanos con el mundo desarrollado, climas favorables, fuentes adecuadas de energía y ausencia de enfermedades epidémicas- han escapado de la extrema pobreza.

Hace pocos siglos, las grandes diferencias entre riqueza y pobreza alrededor del mundo no existían. Casi todos eran pobres, con la excepción de una muy pequeña minoría de dirigentes y grandes terratenientes. La vida era difícil en la mayor parte de Europa, al igual que en La India o China. Sus tatara-tatara-abuelos fueron, con muy pocas excepciones, pobres y campesinos. El inicio de la Revolución Industrial, apoyado por un incremento en la productividad agrícola, desató un periodo explosivo de moderno crecimiento económico. Tanto la población como el ingreso per-capita crecieron a tasas nunca antes imaginadas. La población global se sextuplicó en sólo dos siglos, mientras que el ingreso promedio mundial per-capita aumentó todavía más rápido, haciéndose nueve veces mayor entre 1820 y 2000. En los países ricos de hoy, el crecimiento económico fue todavía más impresionante. El ingreso per-capita de los Estados Unidos se multiplicó casi 25 veces durante este periodo. Al contemplar este éxito, mucha gente abrazó teorías sociales equivocadas para explicar las diferencias. Cuando una sociedad es económicamente dominante, es fácil para sus miembros asumir que tal dominio refleja una superioridad más profunda -sea esta religiosa, racial, étnica, cultural o institucional- más que un accidente de tiempo y geografía.

Tales teorías justificaron formas brutales de explotación de los pobres durante los regímenes coloniales, y persisten incluso hoy en día entre quienes carecen de comprensión de lo que sucedió y sigue sucediendo en el Tercer Mundo. De hecho, la falla del Tercer Mundo para crecer tan rápido como el Primer Mundo es el resultado de una compleja mezcla de factores, algunos geográficos, algunos históricos y otros políticos. La dominación imperial frecuentemente dejó a las regiones conquistadas carentes de educación, de cuidados sanitarios, de liderazgo político local y de adecuada infraestructura física. Frecuentemente, los nuevos países independientes en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial hicieron elecciones políticas desastrosas, tales como modelos económicos socialistas o una búsqueda de la autosuficiencia mediante ineficientes barreras comerciales. Pero quizá lo más pertinente hoy, muchas regiones que fueron quedándose atrasadas han encarado obstáculos y dificultades especiales: enfermedades como la malaria, climas propicios a las sequías en regiones no aptas para la irrigación, extremo aislamiento entre montañas y regiones sin salida al mar, ausencia de recursos energéticos como carbón, gas o petróleo, y otros problemas que han mantenido a esas áreas fuera de la corriente principal del crecimiento de la economía global.

En el pasado cuarto de siglo, cuando los países pobres han solicitado ayuda del mundo rico, se les ha enviado al médico del dinero mundial, el Fondo Monetario Internacional. Durante un cuarto de siglo, y cambiando apenas muy recientemente, la principal receta del FMI ha sido apretarse el cinturón presupuestal para pacientes demasiado pobres como para poseer cinturón. La austeridad recomendada por el FMI ha resultado con frecuencia en levantamientos, golpes de estado y el colapso de los servicios públicos. Finalmente ese enfoque está empezando a cambiar.

El mundo ha respondido con palmaditas en relación a los países extremadamente empobrecidos, especialmente a los africanos. Todo vuelve, una y otra vez, a la corrupción y el mal gobierno. Funcionarios occidentales alegan que Africa simplemente requiere actuar mejor, para permitir que las fuerzas del mercado operen sin interferencia de dirigentes corruptos. Pero los críticos de los gobiernos africanos están equivocados. La política por sí misma no puede explicar la prolongada crisis económica africana. La explicación de que la corrupción en Africa es la fuente esencial del problema no soporta un escrutinio serio. Durante la pasada década he atestiguado como países africanos relativamente bien gobernados, tales como Ghana, Malawi, Mali y Senegal, no han podido prosperar, mientras que sociedades en Asia percibidas como extensamente corruptas, como Bangladesh, Indonesia y Pakistán, gozaron de un rápido crecimiento económico.

¿Cuál es la explicación? Cada situación de pobreza extrema alrededor del mundo tiene algunas causas únicas, las cuales requieren ser diagnosticadas como lo haría un doctor con un paciente. Por ejemplo, Africa sufre por la malaria como ninguna otra parte del mundo, simplemente porque tuvo la mala suerte de proveer las condiciones perfectas para esa enfermedad: altas temperaturas, abundancia de lugares de reproducción y una especie particular de mosquitos transmisores de malaria que prefieren picar a los humanos en lugar de al ganado.

Otro mito es que el mundo desarrollado ya está proporcionando mucha ayuda a los pobres del mundo. El exsecretario estadounidense del Tesoro Paul O'Neill expresó una frustración común cuando recalcó sobre la ayuda a Africa: "Hemos gastado billones de dólares en esos problemas y obtenido casi nada que mostrar a cambio". O'Neill no era un enemigo de la ayuda al exterior. En realidad, el quería componer el sistema para que se pudiera justificar más ayuda estadounidense. Pero estaba equivocado al pensar que grandes flujos de ayuda a Africa habían sido despilfarrados. El presidente Bush dijo en una conferencia de prensa en abril de 2004 que como "la mayor potencia sobre la faz de la tierra, tenemos una obligación de ayudar a la diseminación de la libertad. Tenemos una obligación de ayudar a alimentar a los hambrientos". ¿Pero cómo cumplirán los Estados Unidos con esa obligación? El auxilio de los Estados Unidos a los campesinos de los países pobres para ayudarles a incrementar las cosechas de alimentos es de alrededor de US$ 200 millones anuales, mucho menos de 1 dólar por persona por año para los cientos de millones de personas que viven en la agricultura de subsistencia.

La cantidad de ayuda mundial para cada africano por año es en realidad muy pequeña, apenas US$ 30 por africano subsahariano en 2002. De esa modesta cantidad, casi US$ 5 fueron para consultores de los países donadores, más de US$ 3 fueron para ayuda de emergencia, alrededor de US$ 4 para el servicio de la deuda africana y US$ 5 para operaciones de reducción de deuda. El resto, alrededor de US$ 12, se enviaron a Africa. Dado que el argumento de "dinero por el drenaje" es escuchado más frecuentemente en los Estados Unidos, vale la pena hacer los mismos cálculos para la ayuda estadounidense por separado. En 2002, los Estados Unidos dieron US$ 3 para cada africano subsahariano. Quitando las partes de los consultores estadounidenses y la cooperación técnica, alimentos y otra ayuda de emergencia, costos administrativos y reducción de deuda, la ayuda por africano llegó a un grant total de quizá 6 centavos de dólar.

Los Estados Unidos han prometido repetidamente a través de las décadas. como signatarios de convenios globales como el Consenso de Monterrey de 2002, dar una proporción mucho mayor de su producto anual, especificamente hasta el 0.7% de su Producto Nacional Bruto, como ayuda oficial para el desarrollo. La falta de cumplimiento de los Estados Unidos no tiene consecuencias políticas domésticas, por supuesto, ya que ni siquiera uno en un millón de ciudadanos estadounidenses sabe siquiera de declaraciones como el Consenso de Monterrey. Pero ninguno debiera subestimar la relevancia que éstas tienen alrededor del mundo. Los estadounidenses pueden engañarse acerca de la generosidad de su país, los países pobres están totalmente conscientes de que no están cumpliendo.

El país más rico y poderoso, durante mucho tiempo líder e inpiración de ideales democráticos, está participando escasamente en los esfuerzos globales para acabar con la pobreza y proteger el ambiente, debilitando con ello su propia seguridad. Es tiempo de cumplir el compromiso de dar el 0.7% del producto nacional estadonidense a esas metas cruciales.

El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial cuentan con la experiencia y la sofisticación técnica para jugar un importante rol. Ellos tienen la motivación interna de un importante staff profesional. Hasta ahora han sido utilizados como agencia de cobro de deudas para los grandes países acreedores. Es tiempo de restaurar su rol de ayuda a los 182 países miembros, no sólo a los ricos, en la búsqueda de una globalización ilustrada.

Las agencias especializadas de las Naciones Unidas tienen un rol medular que jugar en la eliminación de la pobreza. Es tiempo de dar poder a la UNICEF, la OMS, la FAO y muchas otras para que hagan el trabajo -sobre el terreno, país por país.

Terminar con la pobreza extrema puede aliviar muchas de las presiones sobre el medio ambiente. Cuando las familias empobrecidas sean más productivas en sus granjas, por ejemplo, tendrán menos presión de talar los bosques vecinos en busca de nueva tierra cultivable.

Los individuos, trabajando al unísono, dan forma y figura a las sociedades. El mito final que desenmascararé aquí es el de que los políticos son castigados por sus electores por apoyar acciones de ayuda a los pobres. Hay suficiente experiencia para demostrar que la mayoría del público aceptará tales medidas, especialmente si observan que a los ricos dentro de sus propias sociedades se les pide cumplir con su justa parte de la carga. Las grandes fuerzas sociales son la mera acumulación de acciones individuales.

Jeffrey D.Sachs, "The End of Poverty".


Aun con costos de mano de obra mucho más baratos, los cultivadores africanos de algodón, por ejemplo, no pueden competir contra los fuertemente subsidiados cultivadores de algodón de los Estados Unidos.

Simon Robinson
(v.pág.45 de la edición internacional de la revista Time del 14 de marzo de 2005).


En el estudio titulado Dimensiones Psicosociales de la Pobreza, Percepción de una Realidad Recuperada, Rosario Silva Arciniega, profesora de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la Universidad Nacional Autónoma de México, señaló que la pobreza ya alcanzó a los jóvenes profesionistas que concluyeron su carrera universitaria y no logran colocarse en un empleo digno.

(V.primera plana de El Informador del 19 de abril de 2005).


Ayer mismo, mientras que el Sistema de Naciones Unidas en México, basado en informes de la Secretaría de Desarrollo Social, reconocía los avances del país en el cumplimiento de las metas del milenio, como la reducción de la pobreza y el acceso universal a la educación primaria, la Universidad Nacional Autónoma de México dio a conocer los resultados de un trabajo académico, según el cual la mitad de la población del país vive en condiciones de pobreza, y lo que es peor, de ese total 25% pertenece al grupo de los excluidos sociales, es decir, quienes no tienen posibilidad alguna de superar su situación.

De acuerdo al estudio de la UNAM, los niveles de pobreza han crecido, alcanzando incluso a los jóvenes profesionistas que concluyeron su carrera universitaria y no logran colocarse en un empleo digno, lo que provoca un crecimiento en la explotación a este grupo social.

En contraparte, la Secretaría de Desarrollo Social precisó que el número de mexicanos que viven en pobreza se ha reducido, pasando de 53'700,000 en 2000 a 51'000,000 en 2003, además de que la cifra de quienes viven en pobreza alimentaria también descendió al pasar de 24.1 millones en 2000 a 20.1 millones en 2003.

El estudio de la UNAM, basado en trabajos de campo, va más allá al explicar que las causas del aumento de pobres en el país son la degradación del sistema social, así como una apertura mal calculada de la liberación del comercio y la globalización.

Considera que la política social en México ha fracasado, porque desde los años 70, cuando concluyó el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, el crecimiento económico fue leve, y con el sexenio de Luis Echeverría comenzaron las devaluaciones y la depreciación de la mano de obra.

Editorial
(v.pág.4-A de El Informador del 19 de abril de 2005).


No fue casualidad que en la Inglaterra de mediados del pasado milenio -cuna del sistema capitalista, en su etapa mercantil-, las calles de Londres se llenaron de pordioseros cuando el modelo de economía agrícola propio del sistema feudal fue cambiado drásticamente a un modelo de economía urbana, en el cual las relaciones de producción se sustentaron en dos elementos predominantes hasta la fecha: los dueños de los medios de producción y los dueños de la fuerza de trabajo.

La aparición de las máquinas nunca se llevó bien con la distribución de la riqueza que los estados quisieran, y hay épocas en cada país y en el mundo en que los ricos son más ricos y los pobres más pobres.

La mala distribución de la riqueza tiene un espejo fatal y permanente en las calles del país con esa gente de la limosna.

Vicente Bello
(v.pág.12-A de El Informador del 28 de mayo de 2005).


"El mundo pudiente ha traído sus dones a Africa: primero explotación y luego indiferencia", dijo Niall FitzGerald, presidente de la agencia noticiosa británica Reuters en la reunión africana del Foro Económico Mundial en Ciudad del Cabo, a principios de junio. "Existe en todo el mundo una nueva conciencia de la responsabilidad moral por lo que hemos permitido que sucediera en Africa". También está el propio interés. El presidente de Tanzania Benjamin Mkapa señala que la enfermedad y la desesperación dañarán al mundo rico impulsando la inmigración ilegal y la diseminación de gérmenes mortales si se dejan sin remediar. "No pueden construir una barrera de fuego alrededor de Africa y esperar que sus problemas no se diseminen", declaró Mnapa en la reunión.

Africa necesita la oportunidad de vender su grano, su algodón, sus frutas y sus vegetales al resto del mundo. A menos que Europa, los Estados Unidos y Japón hagan un serio intento de cortar sus distorcionantes y autoindulgentes subsidios agrícolas en la reuníon de la Organización Mundial de Comercio en Hong Kong que habrá este año, Africa estará luchando siempre para escapar de su trampa de pobreza. Perdonar deuda sin abrir mercados sería como patrocinar un equipo deportivo y pedirle a los jugadores que salgan al campo con sus manos atadas. Ya es tiempo de que Africa pueda pagar su propio camino hacia el futuro, el mundo pudiente también tiene que dejar a este continente trabajar.

Simon Robinson
(v.pág.76 de la edición internacional de la revista Time del 27 de junio de 2005).


Proporción de los subsidios gubernamentales en los ingresos de los campesinos (fuente: OECD):

PaísPorcentaje
Japón56%
Unión Europea33%
Estados Unidos18%
Australia4%

(V.pág.26 de la edición internacional de la revista Time del 4-11 de julio de 2005).


"Para luchar contra la pobreza necesitamos tres clases de capital -financiero, humano y ambiental o natural-; cuando dañamos el capital natural, no solamente minamos los sistemas que apoyan nuestra vida, sino también las bases económicas para generaciones presentes y futuras. También hacemos que sea más difícil vencer enfermedades como la malaria, el cólera y la tifoidea".

Así lo comentó el director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Klaus Toepfer.

Los economistas estiman ahora que el valor de los bosques tropicales es de 60,000 millones de dólares, por concepto de los gases de invernadero que absorven y almacenan.

"En la actualidad, estos servicios de los bosques no tienen valor económico, por lo que los países en vías de desarrollo no tienen ningún incentivo para conservarlos. Esto necesita ser atendido urgentemente", dijo Toepfer.

Alejandro González
(v.pág.44 del periódico Público del 8 de julio de 2005).


Fausto Fernández Trillo, doctor en economía, decía ayer en San Lázaro que el crecimiento económico nunca ha sido suficiente para lograr el desarrollo de la economía. También hay que insistir en la redistribución del ingreso, decía.

Fernández Trillo fue el ponente en turno del Curso sobre Nuevos Paradigmas de las Finanzas Públicas, que organiza el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, y ha logrado este economista doctorado en Yale, una radiografía que ha de escocer a todos los partidos políticos, pero fundamentalmente al que prohijó el actual sistema presidencialista, el Revolucionario Institucional, porque desde 1950 -decía el especialista- no ha podido ser contenida nunca la 'alta desigualdad' en la distribución del ingreso en México.

México es el décimo tercer país más desigual de una lista de 111, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Uno de cada cinco mexicanos, afirmaba, es extremadamente pobre. Y uno de cada dos es pobre, a secas.

En 2002, 10% de la población fue situada en el rango de los ricos, captadora de 40% del ingreso nacional. El 10% del otro extremo, el de los pobres más pobres, apenas recibió 1% del ingreso.

Una frase que ha dicho allí el economista Fernández Trillo podría ser perturbadora, si hubiera gente que le escuchase: La política fiscal, que es el instrumento de la distribución del ingreso en todos los países, ha fracasado escandalosamente en México. Y cómo no, si la política de gasto social ha sido hoy y desde hace muchos años bastante deficitaria.

El gobierno actual ha dispuesto 0.9% del presupuesto al programa Oportunidades. Y apenas 6% del Producto Interno Bruto (PIB) lo ha transferido al gasto social (este dato, sin incluir el rubro de educación).

En tanto, Estados Unidos, su socio comercial más importante, transfiere 15% de su PIB a tal gasto. Y otros como Suecia, hasta 34%.

La política social en todo el mundo es el arma con que se combate a la pobreza. Y la pobreza -según el doctor en economía que ayer visitó San Lázaro- es resultado de la endémica mala distribución de la riqueza.

Pero todo esto apenas lo escucharon en San Lázaro una media centena de personas, la mayoría empleados administrativos. Ninguno en ese auditorio era diputado.

Ninguno de los protagonistas políticos del congreso, hasta el momento, ha encarado a la política fiscal como un mecanismo que contribuya no sólo al crecimiento económico -como lo decía el economista Fernández Trillo-, sino también a la redistribución del ingreso. Claro, más allá de los discursos.

Vicente Bello
(v.pág.10-A de El Informador del 17 de agosto de 2005).

(Comentario del webmaster: en México, en lugar de redistribuir la riqueza, los gobiernos siguen el modelo inverso de Robin Hood, o sea, le quitan a los fregados para darles a los políticos)


La promesa de los líderes del 'Grupo de los Ocho' reunidos en Escocia a principios del mes pasado de 'combatir la pobreza y salvar y mejorar la vida humana' apenas acababa de hacerse cuando las imágenes de africanos muriendo de hambre llenaron nuestras pantallas de TV. En Níger unos 2.5 millones de personas enfrentan la inanición de acuerdo al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas. Niños muy malnutridos están muriendo y miles más están en riesgo. ¿Cómo es posible que esté sucediendo nuevamente?

La deprimente respuesta es: muy fácilmente. Las promesas del 'Grupo de los Ocho' de aliviar la deuda y duplicar la ayuda nunca cambiarán al continente de la noche a la mañana. Por una cosa, muchos de los detalles sobre cómo se implementarán esas promesas todavía tienen que resolverse. Eso si es que se implementan -Canadá, Alemania e Italia ya están echándose atrás de sus compromisos y el Banco Mundial está murmurando que perdonar la deuda a los países pobres perjudicará a su programa de préstamos a otros países pobres. Asumiendo que las promesas son cumplidas el impulso financiero debería ayudar a los países africanos mejor administrados a aumentar su gasto en salud, educación e infraestructura. Pero las imágenes de Níger son un recordatorio de que ayudar a Africa no sólo es difícil sino que algunas veces, casi imposible.

Las razones inmediatas para la crisis en Níger son simples. El vasto país mayor que Gran Bretaña, Francia y Alemania juntos, se sitúa sobre la orilla sur del Sahara en una franja de sabana árida conocida como como el Sahel. En años buenos, los agricultores consiguen cultivar alimentos suficientes para sus familias más un pequeño extra que pueden vender o almacenar. Pero el pasado par de años ha sido duro. El año pasado una plaga de langostas y lluvias escasas arruinaron la mayor parte de la cosecha, obligando a la gente de Níger a consumir de sus reservas. Las siguientes cosechas estarán listas hasta fechas posteriores de este año. Hasta entonces, miles de gentes pasarán hambre.

Níger ha estado aquí antes. Entre 1968 y 1973 una severa sequía en el Sahel causó la muerte de un cuarto de millón de personas. En The Fate of Africa, una excelente nueva historia del continente a partir de su independencia, el escritor Martin Meredith explica que la sequía 'fue sólo uno de los aspectos del problema'. El rápido crecimiento de la población ha forzado a los campesinos hacia el norte a áreas de pastoreo demasiado áridas para las granjas permanentes. 'El resultado global fue el sobrecultivo y la deforestación en una escala catastrófica'. Un masivo esfuerzo de ayuda occidental derramó unos US$ 7,500 millones en la región. 'Pero todo el esfuerzo tuvo poco impacto', escribe Meredith. Mucha de la ayuda fue a parar a los burócratas, soldados y policías. Alguna fue despilfarrada por las elites locales. La población continuó creciendo.

La amarga verdad es que hay algunos países en Africa que tendrán problemas para salir por sí mismos de la pobreza sin importar cuánta ayuda obtengan. Níger, el segundo país más pobre del mundo, está en esa situación. Posee uranio y atrae turistas aventureros al fascinante pueblo de Agadez y a la imponente región de Air en el Sahara. También exporta pequeñas cantidades de guisantes y cebollas. Adicionalmente no cuenta con mucho que pueda ayudarlo a mejorar. Su gobierno es razonablemente bueno según estándares históricos, pero el buen gobierno solo no curará todos los problemas del país. Incluso la reducción de los subsidios agrícolas en los países ricos no sería tan benéfica para Níger como para otros países africanos. Desafortunadamente para Níger, la geografía es más importante que el gobierno o los mercados. Rodeada de tierra y en su mayoría desierto, Níger está cerca de ser un país que no debiera haber existido, una tierra dura cercada en un cajón ineconómico por fronteras de la era colonial.

¿Qué hacer entonces? Vale la pena presionar hacia el alivio de la deuda, la reducción de los subsidios agrícolas y el incremento de la ayuda -y avergonzar a aquellos países que no dieron seguimiento a sus promesas. También nos corresponde alimentar a las víctimas que están muriendo de hambre por la sequía -y buscar la manera de llevar ayuda a la gente con más rapidez. Pero también es importante reconocer que el camino para salir de la pobreza no será encontrado en una simple reunión de un club de ricos ni en una docena de ellas. Níger representa el caso más difícil para cualquier esfuerzo serio de ayuda a Africa. Moralmente debemos hacer todo lo que podamos para asistir a los más pobres. Pero debemos entender que algunas veces incluso eso no será suficiente.

Simon Robinson
(v.pág.48 de la edición internacional de la revista Time del 15 de agosto de 2005).


Al inaugurar el Congreso Nacional Combate a la Pobreza y Progreso Solidario, Desafío, Sociedad-Gobierno 2006-2012, la secretaria de Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota, afirmó ayer, viernes, que México ha pasado por una década perdida como consecuencia del llamado 'error de diciembre de 1994'.

A 11 años de distancia, nuestro país registra nuevamente los mismos niveles de pobreza que había en ese año, e incluso, ligeramente inferiores. 'De acuerdo con las cifras oficiales, en 1994, 55'600,000 mexicanos vivían en pobreza. De ese total, 21'100,000 compatriotas eran pobres extremos'.

Con la crisis de 1995, la cifra de pobreza se disparó a 69.6 millones de connacionales que vieron venir abajo sus economías al perder su patrimonio. Y los pobres extremos, es decir, aquellos cuyos ingresos no resultaban suficientes para comer, pasaron de 21.1 millones, a 37.1 millones de mexicanos en 1996.

En la actualidad, hay en México 47 millones de connacionales pobres y 17.3 millones que viven en la miseria.

(V.primera plana de El Informador del 20 de agosto de 2005).


Los africanos tuvieron enormes ventajas de inicio sobre los humanos de otros hemisferios. Por ello, en comparación de la bonanza de otros continentes, las actuales dificultades económicas de Africa resultan especialmente incomprensibles. La geografía y la historia vuelven a darnos respuestas.

Resulta que las reglas de la carrera competitiva entre los humanos del planeta cambiaron radicalmente hace unos 10,000 años, con el surgimiento de la agricultura. La domesticación de plantas y animales silvestres permitió que nuestros antepasados desarrollaran sus propios alimentos en lugar de tener que cazar o recolectar. Eso dio pie a que la humanidad estableciera asentamientos permanentes, incrementara su población y alimentara a los 'especialistas' -reyes, inventores y soldados- que no producían comida. La domesticación dio paso a otros adelantos, como las primeras herramientas de metal, la escritura y las sociedades estado.

El problema es que sólo una minúscula minoría de plantas y animales salvajes se prestó a la domesticación y esos pocos estaban concentrados en unas cuantas regiones del mundo. Las prácticas agrícolas más antiguas y productivas del orbe surgieron en la llamada medialuna fértil del suroeste de Asia, donde se llevó a cabo la domesticación de trigo, cebada, ovejas, vacas y cabras. Aunque esas plantas y animales se diseminaron hacia el este y oeste en Eurasia, la orientación norte-sur del continente africano frenó su dispersión. Cultivos y ganado tienden a extenderse con mucha más lentitud de norte a sur que de oeste a este debido a que las distintas latitudes exigen una adaptación a diferentes condiciones de clima, estaciones, duración del día y enfermedades. Las especies nativas africanas -sorgo, palma de aceite, café, mijo y ñame- fueron domesticadas miles de años después de que hubiera agricultura en Asia y Europa. Y la geografía de Africa impidió que la palma de aceite, el ñame y otros cultivos de la zona ecuatorial se extendieran a la zona templada del sur.

El ganado ovino y bovino originario de la medialuna fértil tardó cerca de 5,000 años en propagarse desde el Mediterráneo hasta el extremo sur de Africa. Los animales nativos del continente -con excepción de la gallina de Guinea y tal vez los burros y una variedad de ganado bovino- fueron imposibles de domesticar. Quizás la historia habría sido distinta si los ejércitos africanos, alimentados con carne de girafa domesticada y apoyados por oleadas de 'caballería' montada en enormes rinocerontes, hubieran invadido Europa para someter a los soldados alimentados con ovejas y montados en enclenques caballos. Si no ocurrió, la culpa no fue de los africanos, sino del tipo de animales salvajes que tenían a su disposición.

Irónicamente, la prolongada presencia del hombre en Africa es quizá la razón de que hayan sobrevivido las especies de grandes animales del continente. Las bestias africanas evolucionaron con el hombre durante millones de años, conforme las destrezas de caza progresaron gradualmente a partir de las rudimentarias habilidades de nuestros primeros antepasados. Eso dio a los animales el tiempo necesario para temer al hombre y para desarrollar el precautorio instinto de evitar a los cazadores. En contraste, América del Norte, Suramérica y Australia fueron pobladas por el hombre en las últimas decenas de miles de años y, para desgracia de los grandes animales de dichos continentes, los primeros humanos con que tropezaron ya eran individuos modernos, con cerebros modernos y destrezas de cacería. La mayoría de aquellos animales, mastodontes lanudos, tigres dientes de sable y marsupiales australianos grandes como rinocerontes- desapareció poco después de la llegada del hombre.

Desgraciadamente, la prolongada presencia humana en Africa también fomentó el desarrollo de enfermedades. El continente tiene una muy merecida reputación como generador de algunas de las más nocivas: malaria, fiebre amarilla, la enfermedad del sueño del este de Africa y el sida. Estos y muchos otros padecimientos surgieron cuando los microbios que ocasionaban enfermedades en animales cruzaron la línea que separa las especies y evolucionaron en enfermedades humanas. Es difícil que un microbio adaptado a una especie haga lo mismo con otra y requiere, además, de mucho tiempo evolutivo. Esa es parte de la explicación de la carga morbosa africana; la otra estriba en que las especies animales más estrechamente relacionadas con el hombre y cuyos microbios requieren de una adaptación mínima, son los grandes simios y monos del continente.

Africa continúa siendo moldeada por su larga historia y geografía. De los 10 países más ricos del continente -definidos como los únicos cuyo producto interno bruto per cápita supera los 3,500 dólares-, 9 se encuentran parcial o totalmente ubicados en las zonas templadas: Egipto, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos en el norte; Swazilandia, Sudáfrica, Botswana y Namibia en el sur. Gabón es el único país de la lista localizado en la zona tropical. Asimismo, casi un tercio de los países del territorio continental (15 de 47) están rodeados de tierra y el único río navegable desde el océano a través de grandes distancias del interior, es el Nilo. Como las vías fluviales son el medio más económico para transportar productos voluminosos, la geografía de nueva cuenta entorpece el progreso de Africa.

¿Cuál es el mejor argumento para el futuro de Africa? Si el continente puede superar sus terribles problemas de salud y la arraigada corrupción de muchos gobiernos e instituciones, podrá aprovechar las ventajas del moderno mundo tecnológico globalizado de la misma forma como han hecho, por ejemplo, China e India. La tecnología brindaría a Africa las conexiones que su geografía, en particular los ríos, le ha negado durante tanto tiempo. Cerca de la mitad de las naciones del continente son anglohablantes, lo que supone una clara ventaja para las relaciones comerciales. Una fuerza de trabajo educada, capacitada y que hable inglés podría, indudablemente, generar empleos de servicio en muchos países africanos.

Si Africa aspira a un futuro mejor, será necesario mantener la inversión extranjera, al menos por un tiempo. El costo de la ayuda a perpetuidad o de una intervención militar en el continente es mil veces más elevado que la resolución de sus problemas de salud y el apoyo para el desarrollo local, lo que a su vez redundará en evitar conflictos. No sólo los africanos, sino el resto del mundo estaremos más sanos y seguros si las naciones de Africa ocupan gradualmente su sitio como miembros pacíficos y prósperos de la comunidad mundial.

Jared Diamond
(v."Geográfica" de la revista National Geographic en español de septiembre de 2005).


Según el reporte del Censo, en Estados Unidos 37 millones de personas, es decir el 12.7% de la población, viven con ingresos que están por debajo del nivel de pobreza.

Los más pobres de los pobres siguen siendo los indígenas, los más empobrecidos el año pasado fueron los blancos y luego los negros, mientras que el ingreso de los inmigrantes mejoró modestamente. En el tercer año de la recuperación económica, los únicos que salieron ganando en 2004 fueron los más ricos que conforman el 5% de la población.

Frente a estas realidades, las tesis centrales del libro de Michael Harrington, 'La cultura de la pobreza en los Estados Unidos' escrito en 1962 recuperan su vigencia. Después de una investigación de campo que lo lleva de Nueva York a la costa oeste cruzando por el sur de la nación, Harrington reveló la coexistencia de dos países dentro de Estados Unidos.

'En la década 1950-1960', escribió Harrington, 'existe una Norteamérica que todos conocen... Que posee en masa el más alto nivel de vida que el mundo haya conocido nunca... Y que malinterpretando el título de un libro brillante ha empezado a llamarse a sí misma "la sociedad opulenta"... Es un país que piensa que ya ha resuelto sus necesidades económicas básicas y que lo que queda por hacer es aprender a vivir decentemente en medio del lujo'.

El grave problema del país, descubre Harrington ante el asombro de sus compatriotas, es que esta visión idílica del país más rico del mundo sólo es posible cuando la mayoría del país declara 'invisibles' a los millones de pobres que subsisten con enormes dificultades económicas. 'Son los trabajadores no calificados, los ancianos, las minorías son los estadounidenses que habitan en la "otra América" dentro de la nación más rica del mundo. Y aunque son una enorme masa de personas, se necesita el esfuerzo del intelecto y de la voluntad para verlas'.

El enorme mérito de Harrington es su teoría de que la pobreza norteamericana es una cultura que se perpetúa a sí misma, como modo de vida. 'Es una enorme ciudadela de miseria que sólo podrá ser derribada a través de un programa social masivo e integrado'.

Dos años después de la publicación del libro de Harrington, inspirado en el famoso 'Nuevo Trato' de Franklin Delano Roosevelt, el presidente Lyndon B. Johnson anunciaría su famosa guerra contra la pobreza que, al menos retóricamente, recogería algunas de las denuncias hechas por Harrington y por líderes comunitarios como César Chávez y sindicalistas como John Lewis. La guerra contra la pobreza, sin embargo, nunca se ganó porque el dinero que se necesitaba para pelearla se gastó en la guerra de Vietnam.

Hoy, los pobres siguen siendo 'invisibles' en este país y sólo aparecen después de un terremoto, un huracán o durante una revuelta urbana. Y al mostrarse demuestran que a pesar de los enormes esfuerzos de integración, las percepciones raciales siguen dividiendo al país. El 65% de los blancos piensan que ya no existe la discriminación racial mientras que el 75% de los negros cree que sigue existiendo.

Sergio Muñoz Bata, miembro del consejo editorial de Los Angeles Times
(v.pág.10A del periódico Mural del 8 de septiembre de 2005).


El ex presidente Bill Clinton dijo que 'lo que más me duele es que los que tomaron las decisiones no entendieron cómo viven los pobres', que no pudieron abandonar la ciudad [Nueva Orleáns] porque 'tal vez no tenían coche o tenían personas mayores a su cargo', a la BBC de Londres.

'No creo que hubiera un racismo deliberado en la respuesta al desastre', precisó, simplemente un desconocimiento de la realidad del país.

La gente sin vehículo, al cuidado de parientes mayores, o 'que no tenían la vivienda o sus bienes asegurados no podían irse porque era todo lo que tenían, y no podían asegurarlo', explicó.

'Los pobres no son menos inteligentes ni más vagos que el resto de la población'; pero llevan 'una vida diferente', y 'fue doloroso ver cómo pagaban una parte desproporcionada de la carga sólo porque no pudieron cumplir la orden de evacuación'.

(V.pág.27 del periódico Público del 18 de septiembre de 2005).


Denominado 'Pobreza y desigualdad en México entre 1950 y 2004' el documento de la Sedesol indica que las administraciones de López Mateos y del polémico Gustavo Díaz Ordaz han registrado de hecho los avances históricos más grandes de disminución de pobres extremos, al presentar reducciones de 15.4% (entre los años 1958 a 1963) y de 21.3% (entre 1963 y 1968), mientras que los otros gobiernos han disminuido la miseria en porcentajes de dos y tres puntos, a excepción de Zedillo, quien logró disminuirla en casi 10% en los últimos dos años de su administración.

En su investigación, el subsecretario de Prospectiva, Planeación y Evaluación de la Sedesol, Miguel Székely, refiere que desde la administración de Miguel Alemán en 1950 hasta la mitad del gobierno de Miguel de la Madrid (1984), la clase media sufrió una expansión provocada por la reducción de la pobreza.

Sin embargo, al finalizar el gobierno delamadridista y hasta la conclusión del gobierno de Carlos Salinas (1984-1994), los sectores más ricos ganaron espacio.

Durante 1996, ya con Ernesto Zedillo a la cabeza, el gobierno mexicano ve en su población un proceso de empobrecimiento generalizado, en el que aumenta la pobreza, sobre todo a costa de las clases medias, y también disminuye la desigualdad como resultado de una mayor población en condiciones de carencia.

La cifra inédita de compatriotas que se quedaron sin los ingresos mínimos para comer al inicio del sexenio de Ernesto Zedillo, equivale a otro récord implantado en la década de los años 60 'pero a la inversa', cuando el presidente Adolfo López Mateos sacó de esa condición a 16 de cada 100 pobres extremos que gobernó.

En esta primera serie histórica de la pobreza y la desigualdad en México se destaca al actual gobierno de Vicente Fox como el que presenta los menores niveles de pobreza de los últimos 54 años, al contar con 47% de la población total bajo esas condiciones.

De ese porcentaje, 17.3 puntos corresponden a los compatriotas que no tienen los ingresos necesarios para su alimentación.

(V.pág.7-A de El Informador del 19 de septiembre de 2005).


Una persona en condición de pobreza extrema, para el gobierno mexicano, es aquella que: (V.pág.9-A de El Informador del 1o.de noviembre de 2005).
Un niño muere de malaria en Africa cada 29 segundos.Una persona es infectada con VIH cada 6.4 segundos.
Alguien en el mundo muere de tuberculosis cada 18 segundos.Una mujer embarazada muere por complicaciones cada 60 segundos.

(V.pág.42 de la edición internacional de la revista Time del 7 de noviembre de 2005).


El único antídoto para la violencia estructural que mantiene a los pobres demasiado enfermos como para que puedan salir del pozo en que se encuentran es considerar el cuidado de la salud como el más básico de los derechos humanos y hacer lo que sea necesario para proporcionarlo.

Dr.Paul Farmer - Pathologies of Power (2003).


En México el 10% más rico de la población recibe el 43% del ingreso total, mientras que el 10% más pobre sobrevive sólo con 1%.

Yoriko Yusukawa, representante del Unicef en México
(v.pág.9 del periódico Mural del 15 de diciembre de 2005).


Hay gente que muere por la falta de un píldora de dos dólares porque cuenta con un dólar diario para vivir.

2,103 pasajes de la Biblia se refieren a cuidar a los pobres.

Nancy Gibbs
(v.pág.30 de la edición internacional de la revista Time del 26 de diciembre/2 de enero de 2006).


Durante gran parte de los 90s, gobiernos desde la Ciudad de México hasta Buenos Aires abrazaron las reformas de libre mercado conocidas como el Consenso de Washington. Pero eso ya no es así. En 1998 el 10% más rico de la población latinoamericana ganaba el 40% de los ingresos; para 2003 había saltado al 48%. Un tercio de la población gana menos de dos dólares diarios. "Hemos estado viviendo un periodo esquizofrénico", comenta Carlos Toranzo, analista político boliviano. "Tenemos más democracia, más respeto por los derechos humanos pero también una incrementada inequidad y un desempleo más alto".

Tim Padgett
(v.pág.25 de la edición internacional de la revista Time del 9 de enero de 2006).


Mientras la gente rica no se dé cuenta de que su bienestar depende en gran parte de la falta de realización y oportunidades de la mayoría, los iresgos actuales no se irán.

James Wolfensohn, expresidente del Banco Mundial
(v.pág.21-A de El Informador del 30 de enero de 2006).


¿Por qué tienes que morirte si no tienes los 75 dólares de la vacuna? ¿Sólo para que yo pueda mantener mi jet privado?

Manuel Elkin Patarroyo, médico colombiano ganador del Premio Robert Koch.


Estatus nutricional de la infancia

(V.pág.42 del periódico Público del 3 de marzo de 2006).
En los años 20 del siglo pasado, varios teólogos protestantes, convencidos de que las estructuras sociales y políticas eran "demoníacas", iniciaron el movimiento denominado "socialismo religioso". En los sesentas, tras el Concilio Ecuménico Vaticano II, surge en América Latina "La Teología de la Liberación". El meollo de la misma puede encontrarse en una definición del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez Merino, crítico contumaz del marco político que ha perpetuado la pobreza como consecuencia de una estructura esencialmente injusta: "Lo que, en último análisis, impulsa a los cristianos a participar en la liberación de los pueblos oprimidos y de las clases sociales explotadas, es el convencimiento de la total incompatibilidad de las exigencias evangélicas con una sociedad injusta y alienante; con gran lucidez perciben que no pueden presumir de cristianos sin asumir un compromiso de liberación".

De hecho, el Concilio parecía impulsar la acción que de ese diagnóstico social se desprendía. Ya desde las encíclicas sociales de los papas, a partir de la "Rerum Novarum" de León XIII, para la Iglesia la pobreza dejó de ser la obra misteriosa de una Providencia inescrutable -por cruel que parezca- en sus designios. El hombre (el empresario, el político: el cristiano, en una palabra) debía convertirse en agente de cambio, a partir de "la opción preferencial por los pobres".

Jaime García Elías, periodista y conductor radifónico
(v.pág.5-A de El Informador del 18 de abril de 2006).


De acuerdo a un reciente estudio, la oportunidad de volverse rico de un niño nacido pobre en Estados Unidos es del 1%; la oportunidad de seguir rico de un niño nacido rico es del 22%.

Numbers
(v.pág.24 de la edición internacional de la revista Time del 8 de mayo de 2006).


Vemos, a la luz de la fe, como un escándalo y una contradicción con el ser cristiano, la creciente brecha entre ricos y pobres. El lujo de unos pocos se convierte en insulto contra la miseria de las grandes masas. Esto es contrario al plan del Creador y al honor que se le debe.

En esta angustia y dolor, la Iglesia discierne una situación de pecado social, de gravedad tanto mayor por darse en países que se llaman católicos... (Conclusiones 28).

Comprobamos, pues, como el más devastador y humillante flagelo, la situación de inhumana pobreza en que viven millones de latinoamericanos expresada, por ejemplo, en mortalidad infantil, falta de vivienda adecuada, problemas de salud, salarios de hambre, desempleo y subempleo, desnutrición, inestabilidad laboral, migraciones masivas, forzadas y desamparadas, etc. (Conclusiones 29).

Al analizar más a fondo tal situación, descubrimos que esta pobreza no es una etapa casual, sino el producto de situaciones y estructuras económicas, sociales y políticas, aunque haya también otras causas de la miseria (...) Esta realidad exige, pues, conversión personal y cambios profundos de las estructuras que respondan a legítimas aspiraciones del pueblo hacia una verdadera justicia social; cambios que, o no se han dado o han sido demasiado lentos en la experiencia de América Latina. (Conclusiones 30).

La situación de extrema pobreza generalizada, adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela. (Conclusiones 31).

Rostros de niños, golpeados por la pobreza desde antes de nacer (...) niños vagos y muchas veces explotados de nuestras ciudades, fruto de la pobreza y desorganización moral familiar; rostros de jóvenes, desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad; frustrados, sobre todo en zonas rurales y urbanas marginales, por falta de oportunidades de capacitación y ocupación. (Conclusiones 32 y 33).

Rostros de obreros frecuentemente mal retribuidos y con dificultades para organizarse y defender sus derechos; rostros de subempleados y desempleados, despedidos por las duras exigencias de crisis económicas y muchas veces de modelos de desarrollo que someten a los trabajadores y a sus familias a fríos cálculos económicos; rostros de ancianos, cada día más numerosos, frecuentemente marginados de la sociedad del progreso que prescinde de las personas que no producen. (Conclusiones 36, 37 y 39).

III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, realizada en la ciudad de Puebla, México, en el año de 1979


El argumento va más o menos así: si los países ricos retiran sus tarifas y cortan sus subsidios agrícolas, y Africa, digamos, pudiera vender sus vegetales y algodón y flores libremente a los Estados Unidos y Europa, entonces el continente podría negociar su salida de la pobreza, en lugar de tener que depender de la ayuda externa. Pero según ha progresado la ronda de Doha, ha habido que meter reversa a esos sueños, mientras que granjeros y políticos en la Unión Europea y Estados Unidos han dejado claro que su creencia en el libre mercado tiene serios límites.

La próxima vez que el mundo rico sermonee a una nación en desarrollo acerca de la necesidad de reformas y de buenas prácticas gubernamentales, quizá debiera recordar que la semana pasada las dos más poderosas economías globales permitieron que pequeños grupos domésticos de presión dictaran la política comercial.

Simon Robinson
(v.pág.98 de la edición internacional de la revista Time del 7 de agosto -14 de agosto de 2006).


Los resultados de la Encuesta Ingreso-Gasto de los Hogares de 2004 indican una baja interesante en los niveles de pobreza y esperamos aún las cifras de la encuesta 2006. Pero por más que haya mejorado, el problema sigue latente y manifiesto día a día.

Lo que queda claro es que sí ha existido un avance impresionante en el combate a la pobreza en los últimos 50 años. En 1950 se consideraba que 88.4% de la población vivía bajo condiciones de pobreza patrimonial y 61.8% en pobreza extrema. Las cifras de 2004 muestran que la pobreza patrimonial se ha reducido en 41.4 puntos porcentuales, para llegar a representar 47.0% de la población. La pobreza extrema ha tenido un avance similar: en 2004 representaba apenas 17.3%, una disminución de 44.5 puntos porcentuales. Por más que queremos criticar el avance en la disminución de la pobreza en el país, no podemos negar que sí hemos tenido mejorías.

De las 15 observaciones que tenemos de 1950 a la fecha, a través de las encuestas de ingreso-gasto de los hogares, encontramos una tendencia a la baja relativamente consistente. Lo único que interrumpe esta tendencia de manera notoria son los episodios de crisis, es decir, las devaluaciones y periodos de alta inflación. Esto significa que no solamente debemos aplaudir los esfuerzos y resultados del programa Oportunidades de este sexenio, sino también (e inclusive más) los esfuerzos por mantener y consolidar la estabilidad económica. En otras palabras, la mejor garantía de que la pobreza no va a aumentar en el corto plazo es la estabilidad de precios y la mejoría en las calificaciones de riesgo-país. Resulta irónico que lo que más ha criticado López Obrador de la política "insensible" de la "ultraderecha", es lo que más ha contribuido a disminuir la pobreza en el país.

Habría que tener cuidado con las cifras de la pobreza y las críticas hacia las políticas sociales encaminadas a su erradicación. La pobreza es un concepto totalmente relativo. Lo que hace 200 años se consideraba "clase media", hoy sería signo inequívoco de pobreza. Lo que actualmente se considera "clase media" en México, se clasifica como pobreza en Estados Unidos. Lo que consideramos hoy como pobreza patrimonial en nuestro país sería clase media en la mayoría de los países africanos. No solamente eso, sino que además los que nosotros pudiéramos considerar o clasificar como pobres, posiblemente están felices en su hábitat; cualquier intento por sacarlos de su "pobreza", sería el rompimiento de su equilibrio y posiblemente estarían menos contentos.

Ante estas observaciones, ¿qué puede hacer Calderón para mejorar la distribución del ingreso y disminuir significativamente la pobreza? En el corto plazo no mucho, ya que cualquier política debería tener un horizonte mucho mayor al sexenio. De entrada, debe continuar con el programa de Oportunidades y hacerlo crecer. Este programa busca mejorar el nivel nutritivo y educacional de los niños de las familias más pobres, para que cuando sean adultos tengan más oportunidades de salir adelante. Pero eso significa que los resultados palpables los veremos en 20 años o más, en más de tres sexenios.

Muchas de las propuestas que hemos visto han sido cortoplacistas, con una visión de un sexenio. El problema es que el político tradicional no tiene una visión más allá de su término en el poder. Si la pobreza empieza a bajar significativamente a partir de 2024, ¿alguien recordará los esfuerzos iniciales de Fox? Lo más seguro es que no, sino que más bien le darán el crédito al presidente en turno, aunque realmente tuviera poco que ver en el asunto.

Jonathan Heath, director de Estudios Económicos de HSBC México
(7 de septiembre de 2006).


El que no es pobre tiene tantas cosas en qué distraerse... en la pelea diaria por mantener un empleo, en la formación de ese pequeño patrimonio que tantas seguridades aporta y que se vuelve una especie de carta de ciudadanía, en el mantenimiento de un nivel de vida suficiente para disfrutar las mieles de la tecnología, el buen diseño, el buen gusto. Siempre hay algo más que comprar, que desear, que envidiar, tanto que se satura la percepción y la capacidad de azoro. El mercado no tiene límites.

La pobreza nunca ha sido tan ajena. En todo caso es problema de la clase política y la burocracia. Los sucesivos aspirantes al poder prometen echarse a cuestas la solución y liberan al resto de tan horrible carga. Y echan mano de un espejismo de cifras en el que el número de pobres aumenta o disminuye, pero siempre con ascética distancia: los muy pobres han llegado a 30, 40, 50 o 15 millones, lo mismo da, están realmente fuera de los horizontes vitales, la pobreza estadística es manejable. Nada más relajante que el voluntarismo con el que cada tres o seis años encaran el problema; lo hace ver como algo sin mayor importancia, para tranquilidad de todos.

Luis Petersen Farah
(v.pág.16 del periódico Público del 5 de noviembre de 2006).


El crecimiento económico en Latinoamérica no será sostenible si en la región no se realizan cambios radicales, asegura Hernando de Soto. Lamentó que la sociedad haya menospreciado a los pobres. "No se ha hecho lo suficiente para darles más. El problema no es la pobreza, sino la exclusión".

De Soto sostuvo que las empresas latinoamericanas no se logran insertar en el marco de la globalización para darle más recursos a los pobres, a los que en su opinión no se les tiene que ayudar con regalías, sino que se debe buscar la forma de incrustarlos en la economía. "En América Latina, 95% vive en el terreno de la inseguridad. Eso explica la razón por la cual la mayoría sale a protestar".

Dice que la gente está cansada de los gobiernos que no les dan solución a sus problemas, y criticó a las oposiciones políticas en el mundo que "no tienen planteamientos alternativos". "Hoy en día en muchas partes de América Latina, 50% más o menos de la población vota contra la economía de mercado y lo hace sin agenda. No están proponiendo otra cosa; están enojados".

Ante tal situación, afirma que llegó el momento de ver la economía de mercado de abajo para arriba. "Qué están haciendo los pobres para que no puedan entrar al sistema y cómo los incluimos, para que nunca los tengamos que ayudar de nuevo".

(V.pág.9-A de El Informador del 6 de noviembre de 2006).


Qué difícil es reconocer que es con la limosna, como podemos demostrar que somos capaces de desprendernos de los bienes materiales.

No es producto de sólo un injusto modelo económico, que existan tantos pobres y tan pocos ricos. Sino que también cuenta una deficiente formación moral que no induce, a los jóvenes a pensar en los demás. A utilizar los talentos y la creatividad, incluso la financiera, para aliviar el sufrimiento y el dolor de los que han recibido menos.

Nos falta acentuar que la acumulación de riqueza es un beneficio que se recibe para administrarla correctamente. Y esto implica saber repartirla entre las personas más necesitadas.

Son muy pocos los que saben dar, la filantropía es una palabra en extinción.

Muchas veces se da por ganar posicionamiento social, una especie de mercadotecnia con los pobres. O también se entrega para obtener admiración y aplausos. Hay quien prefiere evitar los impuestos, siendo benefactor. Pero en el fondo, siempre está la verdadera intención, que sólo se encuentra en el fondo del corazón.

Guillermo Dellamary, filósofo y psicólogo
(v.pág.4-A de El Informador del 7 de noviembre de 2006).


Hay un elemento espeluznante en la realidad del individuo que ha nacido en la pobreza extrema: devenido en adulto, su vida es prácticamente una condena. No tiene herramientas: no ha sido educado, no ha sido bien alimentado, no tiene bienes, no ha sido formado dentro de las reglas habituales de la sociedad; es decir, no puede producir. No puede competir con nadie ni hacerse un lugar en la economía de mercado. Su destino, entonces, es la mera subsistencia y para ello necesita de unas políticas asistenciales que el estado, suscrito a los principios de la economía de mercado, cada vez es más renuente a ofrecerle, por no hablar de las limitaciones concretas que tiene para ejercer su presupuesto y manejar el déficit de las finanzas públicas.

La pobreza es una auténtica losa que cargan las llamadas economías emergentes como la nuestra. Hay que atenderla pero, dentro de un círculo vicioso muy perverso, los inmensos recursos que se utilizan para combatirla son prácticamente a fondo perdido. No hay, como en las inversiones productivas, un rendimiento siquiera a mediano plazo ni una utilidad que garantice la posibilidad misma de seguir ejerciendo los programas. Por si fuera poco, los dineros enviados no llegan verdaderamente a los destinatarios y terminan en las manos de los funcionarios corruptos o se malgastan en los improductivos rituales de una burocracia estúpida: somos, antes que nada, país de discursos, de entregas de premios y otras pomposas ceremonias que, desafortunadamente, cuestan dinero, y mucho. No hay programa ni proyecto que no deba primeramente "inaugurarse" al son de las retóricas heredadas del antiguo régimen -y que, mira, no han cambiado en esencia por más que las autoridades del momento sean ya de otras proveniencias- y distrayendo, encima, a todos los empleados de la nómina que, obligados a asistir en la más pura tradición de los acarreados, dejan simplemente de trabajar. Si lo piensas, entre una cosa y la otra, es decir, entre la enorme dificultad de transformar los destinos particulares de los seres humanos y el escandaloso desperdicio de los recursos que practica nuestra administración, no es nada extraño que sigamos siendo un país de extrema desigualdad social.

Pero aun si tuviéramos un gobierno eficiente, una función pública saneada y una cultura de la productividad, la tarea de integrar a millones de individuos marginados a las cadenas productivas de la economía seguiría siendo una empresa colosal. Y es que, justamente, de eso se trata, de que sean parte de un proceso donde se genere riqueza en vez de permanecer en su condición de receptores pasivos de ayudas públicas. Pero, de un plumazo ¿los vas a educar, a formar profesionalmente y a preparar para afrontar los retos de la globalización? El capitalismo ha sacado, en este país, provecho de una mano de obra barata -o sea, de la pobreza- pero los obreros de las armadoras de autos, por dar un ejemplo, son personas altamente calificadas: en el otro extremo de la fea realidad de Oaxaca, la fábrica de Hermosillo es la más productiva de todas las que Ford tiene en el mundo. Ya no es siquiera su paga comparativamente reducida lo que vuelve competitivos a los trabajadores mexicanos sino su capacidad. El campesino en su parcela de la campiña oaxaqueña, mientras tanto, no sólo cultiva la tierra con métodos anacrónicos sino que la poca ganancia que logra sacar le es literalmente confiscada para rendirle culto al santo patrón de la localidad. Celebraciones muy coloridas, es cierto, pero que perpetúan la pobreza de los festejadores. No es por casualidad que las sectas protestantes se estén abriendo paso en las zonas más marginadas de México: sus fieles pueden guardar sus dineros.

Esa es la desalentadora realidad de la desigualdad: está ahí y significa una gran culpa nacional. Se levanta además como el gran obstáculo en el camino hacia la armonía social: en una nación de flagrantes diferencias no podrán nunca aglutinarse los ciudadanos en torno a un proyecto común. El México de unos no es el México de otros. No puede haber un sentido de pertenencia cuando se interpone el doloroso sentimiento de la injusticia. Poco se puede hacer, sin embargo, cuando generaciones enteras se han quedado fuera del mercado y no tienen cómo hacerse un lugar en él. No es tampoco por azar que uno de los programas más exitosos en el combate a la pobreza haya sido la creación, en Bangla Desh, de un banco que otorga pequeños créditos a las mujeres más pobres; no son dádivas sino capital fresco para emprender negocios y fomentar una economía propia donde cada quien pueda tener su lugar. Algo de eso hemos hecho aquí también. Pero nunca ha sido suficiente. Los rebeldes y los agitadores tienen así una buena causa. Y, de paso, la peor de las soluciones.

Román Revueltas Retes
(v.pág.4 del periódico Público del 12 de noviembre de 2006).


La pobreza tiene muchas caras y manifestaciones, muchas de las cuales nos son familiares, pero hay algunas que no conocemos o que no queremos conocer para no involucrarnos en una posible ayuda.

Este mal de todos los tiempos no debe ser asociado a la mendicidad, porque aunque casi vayan de la mano, la dignidad de muchísimos pobres los aleja de esa práctica, muy común ahora, de estirar la mano, implorando la caridad pública.

Hay muchos pobres que son al mismo tiempo discapacitados y que por faltarles una pierna o por no poder caminar, se tienen que movilizar en sillas de ruedas, pero que aprovechan los "altos" prolongados en algunos cruceros para vender golosinas y chicles a los conductores de vehículos.

Igualmente, tenemos los que son pobres y ciegos, los que también utilizan los "altos" en esos cruceros para vender boletos para una rifa de una estufa de cuatro quemadores y un aparato reproductor de DVD, en combinación con los últimos números de los premios primero y segundo de la Lotería Nacional, realizando esa rifa cada cuatro meses, y vendiendo el boleto a 10 pesos, como es el caso de la Asociación de Discapacitados con Actitud de Superación, A.C., a la que un comerciante de buen corazón les regala los objetos rifados cada cuatro meses.

Quise dejar para lo último, un caso muy especial de las caras de la pobreza, y que corresponde a las familias que se han quedado sin el apoyo económico de quien era su jefe, y que no tienen a quien recurrir para salir adelante en todos sus compromisos y necesidades.

Tal vez estas familias sean las que tienen mayor urgencia de un ingreso que ya no existe, y no sólo eso, pues en la mayoría de los casos la desaparición de la cabeza familiar también dejó deudas y pagos pendientes, por atención médica y gastos funerarios.

La detección de esta forma de pobreza es bastante difícil, ya que todos los integrantes de estas familias tienen un muy alto sentido del honor y de la dignidad y jamás recurrirían a la caridad pública.

El hallazgo de estos casos se debe, casi siempre, a la indiscreción de algún vecino o a que la parroquia católica de la zona los detectó, y así es como empiezan a recibir la ayuda que tanto necesitan, y siguen en el anonimato, pues los benefactores tampoco quieren que sus bondades sean conocidas, y que sólo Dios sea testigo de sus buenas acciones.

Luis René Navarro
(v.pág.1-B de El Informador del 13 de noviembre de 2006).


El 2% de la población mundial posee más de la mitad de la riqueza global, incluyendo propiedades y activos financieros, según un estudio de un instituto de Naciones Unidas.

Si bien el ingreso global está distribuido en forma desigual, el reparto de la riqueza lo es aún más, dijo el Instituto Mundial para la Investigación Económica de la Universidad de Naciones Unidas. "La riqueza está fuertemente concentrada en América del Norte, Europa y en los países de ingresos altos de Asia-Pacífico. Colectivamente, la gente de esos países tiene casi 90% de la riqueza total del mundo".

El instituto, con sede en Helsinki, Finlandia, dijo que el estudio era la primera investigación global sobre el tema, del cual sólo hay disponible información limitada.

El director del instituto, Anthony Shorrocks, comparó la situación con una en la que, en un grupo de 10 personas, una tiene 99 dólares, mientras que los nueve restantes comparten un dólar.

Según el estudio, en el 2000 una pareja necesitaba un capital de un millón de dólares para figurar entre el 1% más rico en una lista de riqueza que agrupa a las 37 millones de personas más ricas del mundo.

Más de uno de cada dos ricos vive en Estados Unidos o Japón.

(V.pág.8-A de El Informador del 6 de diciembre de 2006).


40% es la proporción de la riqueza mundial poseída por el 1% más rico de la población, según un reciente estudio de las Naciones Unidas.

1% es la proporción de la riqueza global poseída por la mitad más pobre de la población mundial.

Numbers
(v.pág.18 de la edición internacional de la revista Time del 18 de diciembre de 2006).


Mientras que la malaria ha configurado la trampa de pobreza africana, esta es una trampa que finalmente puede abrirse. Avances tecnológicos espectaculares, algunos bellamente simples, ofrecen soluciones prácticas y de bajo costo. La más obvia son las redes antimosquitos para las camas tratadas con insecticidas, ahora hábilmente fabricadas para durar hasta cinco años. El costo de manufactura, embarque y distribución de cada red es de US$10. Una nueva generación de medicamentos basados en la artemisinina, un extracto de un remdio herbal tradicional chino, son notablemente efectivos en el tratamiento de casos de la enfermedad, a un costo de alrededor de un dólar por tratamiento.

Pero incluso esas soluciones están todavía fuera del alcance de una gran proporción de africanos necesitados. Para nosotros es difícil imaginarlo, los hogares africanos simplemente no pueden disponer de US$10 para una red, o de un dólar para medicinas cuando un niño cae enfermo. Ni los gobiernos africanos pueden cargar esos costos sobre presupuestos escasos o asumir pasos vitales extras para capacitar a los trabajadores locales de salud y asegurar que cada población tenga un acceso confiable a medicamentos efectivos.

Aquí es donde usted y yo entramos. Considerando el costo de las redes, medicinas y otros componentes para el control de la malaria, un programa creíble costaría alrededor de US$4.50 por cada africano en riesgo, o cerca de US$3,000 millones anuales para todo el continente. Esta es una cantidad demasiado grande para Africa, pero verdaderamente pequeña para el mundo rico.

Pemítame poner los US$3,000 millones en perspectiva: hay mil millones de nosotros en el mundo de altos ingresos -ello significa US$3 por persona, o un café de Starbucks al año. Es alrededor del 12.5% de los US$24,000 millones estimados para los bonos navideños en Wall Street.

Jeffrey D.Sachs
(v.pág.37 de la edición internacional de la revista Time del 15 de enero de 2007).

Enlaces relacionados:


La relación entre el pago que reciben los trabajadores y los presidentes ejecutivos de las empresas ha subido desde el nivel cercano a 1:40 que se registraba hace varios decenios a más de 1:500.

Federación Suiza de Iglesias Protestantes
(v.pág.21 del periódico Público del 26 de enero de 2007).


90% de los 37 millones de ciegos que hay en el mundo viven en países pobres, denunciaron la organización no gubernamental Intermón Oxfam y la fundación Visión Mundi.

En un informe presentado ayer, ambas entidades aseguraron que unas 30 millones personas sufren ceguera total en los países pobres, y que otros 200 millones padecen graves padecimientos de visión.

"3 de 4 cuatro de los casos de ceguera se pudieron haber evitado con un pequeño esfuerzo", se afirma en el reporte "Visión de Negocio".

Oxfam y Visión Mundi explicaron que una gran parte de los ciegos en los países pobres no tienen acceso a medicamentos baratos que les permitirían curar su padecimiento.

Aseguraron que pese al compromiso de los países integrantes de la Organización Mundial de Comercio de privilegiar la salud pública sobre los derechos de la propiedad intelectual, firmado hace 5 años en Doha, Qatar, el acceso a medicamentos genéricos sigue siendo imposible en muchos países.

El informe cita, por ejemplo, el caso de Bolivia, donde 200,000 personas padecen discapacidad visual total o parcial. Ahí, la pomada antibiótica para curar la conjuntivitis (que puede dejar ciego a un recién nacido) cuesta 4 veces más que en España, donde la renta per cápita es 10 veces mayor.

De acuerdo con el reporte, las cataratas, el glaucoma y el tracoma son responsables del 68% de la ceguera mundial. En los tres padecimientos, la falta de acceso a medicamentos genéricos es un obstáculo definitivo para el tratamiento de los enfermos.

El documento señala que las cataratas son responsables de la mitad de las cegueras en los países pobres. Afirma que esta enfermedad se puede curar con lentes intraoculares, pero como el tratamiento está sujeto a patentes, se suele aplicar otro menos eficaz.

Como resultado, 3 de cada 10 pacientes vuelven a perder la vista dos años después de la operación.

Las lentes de última generación cuestan unos 116 euros por unidad y, según los expertos consultados por Oxfam, la versión genérica de las lentes podría costar unos 7 euros.

El reporte también señala que resulta mucho más caro no hacer nada que combatir la ceguera. Y cita un informe de la Organización Mundial de la Salud, que estima la pérdida de productividad asociada a la ceguera en unos 75,000 millones de dólares anuales, lo que significa el 90% de la ayuda oficial al desarrollo mundial en 2004.

Finalmente, el reporte echa por tierra el argumento de las farmacéuticas de que permitir la comercialización de genéricos afectaría la investigación, al afirmar que cerca del 90% de las ventas de estas empresas se concentran en Norteamérica, la Unión Europea y Japón.

(V.pág.9 del periódico Mural del 22 de febrero de 2007).


Es la misma visión deprimente en todas las grandes ciudades: saturación de los sin trabajo y legiones de desheredados que en cada esquina son muestra de los rezagados de la vida a los que solamente se les da una moneda y un indisimulado gesto de lástima. La industria de la conmiseración es próspera en un sistema de élites enriquecidas y plutócratas indiferentes, que siempre han confundido la bonanza de sus negocios con el bienestar de la nación. El panorama es sombrío: indígenas que llevan en brazos o en sus espaldas al fruto de su único entretenimiento; ancianos suplicantes; multitud de jóvenes y niños que limpian parabrisas o venden lo que sea. Ciertamente es un grave problema al que no se le ha procurado solución, por indiferencia o dejadez. Pero lo más grave no es la indigencia que duele y escuece, sino el aprovechamiento inhumano de grupos organizados que los explotan y obtienen pingües ganancias de tanta miserable gente que no requiere de nuestra lástima, sino de nuestra solidaridad. ¿Acaso se ignora que sus explotadores hacinan en insalubres bodegas a decenas de pobres indígenas con sus hijos a las que dan una mísera dieta de tortillas y frijoles? A diario se les ubica en esquinas estratégicas para trabajar de sol a sol. ¿Hasta cuándo será tolerado tan sucio negocio, tan degradante explotación?

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 14 de julio de 2007).


Margaret Atieno Okoth, 49 años, vende coles seis días a la semana desde un estrecho establo en el hirviente mercado Toi de Nairobi, junto con vendedores pregonando desde zapatos de segunda mano hasta partes de bicicleta. Los US$ 2 que lleva diariamente a casa le permiten enviar a 3 de sus 12 hijos a la escuela, mientras que su esposo John busca escasos trabajos domésticos en las fincas de clase media que se encuentran a una distancia como para ir a pie desde su casa. Gracias a su espíritu empresarial y a un esquema de ahorros comunitarios, ella puede obtener pequeños préstamos para mantener funcionando su negocio o cubrir los costos de una emergencia familiar. Pero Margaret sabe que no importa cuan duro trabaje, los miembros de su familia probablemente vivirán todas sus vidas en chozas de lámina de un solo cuarto sin electricidad, agua ni drenaje.

Ya estamos bien dentro del siglo XXI, y todavía aproximadamente la mitad de la población del mundo vive en casas improvisadas en asentamientos irregulares y trabajan en economías informales. En muchos países más del 80% de las casas y negocios no están registrados. Más de un tercio del producto interno bruto del mundo en desarrollo se genera en la economía subterránea, un valor que se ha incrementado constantemente durante la última década.

La falta de poder y la pobreza van de la mano, pero ninguno es inevitable.

Los pobres no tienen opción más que aceptar la inseguridad y la inestabilidad como una forma de vida. Pero cuando los gobiernos garantizan a la gente los medios legales para controlar sus propiedades, le dan poder para invertir y planear para el futuro. En San Francisco Solano, un barrio en las afueras de Buenos Aires, economistas estudiaron la experiencia de dos comunidades -una que recibió títulos de propiedad de sus terrenos a principios de los 1980s, y otra que no lo hizo. El grupo de vecinos que recibieron títulos legales sobrepasó al grupo sin títulos en un rango de indicadores sociales, incluyendo calidad de construcción de las casas, niveles de educación y porcentaje de embarazos de adolescentes.

Madeleine Albreight, exsecretaria de Estado de E.U., y Hernando de Soto, presidente del Instituto para la Libertad y la Democracia, miembros de la Commission on Legal Empowerment of the Poor
(v.pág.42 de la edición internacional de la revista Time del 16 de julio de 2007).


Jean Cusset, ateo con excepción de las veces que oye música de Bach, dio un nuevo sorbo a su martini -con dos aceitunas, como siempre- y continuó:

-Todavía se escucha en las iglesias hablar acerca del infierno. Yo no creo en ese sitio de condena eterna. Pienso que cada ser humano es una página hecha por Dios para que el hombre escriba en ella, y no lo creo capaz de quemar ni siquiera las páginas que llevan más errores. Pero debemos ayudarlo, porque aun si no hemos pecado mucho lo cierto es que no podemos llegar a la presencia del Padre después de habernos pasado la vida hablando de futbol y modas. Lo que me alarma oyendo a los predicadores es que al parecer el infierno está reservado a los homicidas y los fornicadores, y no es para quienes explotan a sus trabajadores o hacen objeto de injusticias a los pobres que emigran de su país. Si insistimos en que hay infierno debemos diseñar uno más moderno para estos pecados nuevos que los inventores del infierno antiguo no pudieron conocer.

Así dijo Jean Cusset. Y dio el último sorbo a su martini, con dos aceitunas, como siempre.

¡Hasta mañana!...

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.pág.5 del periódico Mural del 2 de agosto de 2007).


En letras resaltadas, William Kristol declara que "bien puede ser que ningún otro pueblo en la historia de la humanidad haya estado tan bien [como Estados Unidos ahora]". Probablemente esté en lo correcto, si se refiere a la clase alta. Pero está equivocado si cree que 47 millones de personas sin seguro médico, y la clase trabajadora en general, no tienen razón para sentirse pesimistas. Según Kristol lo expresó, el desempleo es bajo. Pero el incremento de "McEmpleos" mal pagados e inseguros no es señal de que todas las lanchas hayan sido levantadas. Mientras que la brecha de ingresos entre ricos y pobres continúe creciendo, habrá un pesimismo en aumento.

Joe Burke, de St.Louis, Missouri

Sr.Kristol, deje a un lado su libro de estadísticas. Salga de atrás de su escritorio y vaya a donde la gente es obligada a tener múltiples trabajos para que le ajuste. Estados Unidos es más fuerte que nunca... para las corporaciones y el 10% superior. El trabajador de clase media está siendo reemplazado poco a poco por el trabajador pobre. Yo tenía un negocio de llantas y radiadores hace años y estaba seguro de que todo mundo podía permitirse comprar las mejores llantas, gozar de vacaciones de un mes en Florida cada invierno y poseer vehículos de lujo. Fue un choque con la realidad cuando este estilo de vida declinó al pasar el tiempo. De ahí en adelante, permitía que los menos afortunados buscaran en mi pila de llantas usadas. Después de que cerraba, me quedaba montando y balanceando llantas gratis. Todos tenemos una tendencia a no ver lo que frecuentemente está frente a nuestros ojos.

David A.Robinson, de Brooksville, Florida
(v."Inbox" de la edición internacional de la revista Time del 6 de agosto de 2007).


En su terríficamente leíble -y mucho más convincente- libro The Bottom Billion, el exdirector de investigación del Banco Mundial, Paul Collier, ofrece otra toma acerca de por qué la ayuda es tan inefectiva. Primero, frecuentemente es ineficientemente distribuida: de acuerdo a una investigación en Ghana, sólo alrededor del 1% de la ayuda médica llega realmente a los hospitales. Y la ayuda externa muchas veces es canalizada hacia el gasto militar -cerca del 11% del total, según el mejor estimado de Collier- o es sacada hacia bancos suizos por cleptócratas.

El mes pasado, la gran organización internacional de ayuda CARE anunció que ya no aceptará alimentos subsidiados de los Estados Unidos, porque estos están deprimiendo las economías de las granjas locales en los países pobres.

(V.pág.55 de la revista Time del 24 de septiembre de 2007).


La pobreza es la explicación recóndita de la violencia que corre como un incendio por el mundo, esa violencia que ya no requiere de pretextos ideológicos o religiosos para estallar, y que va convirtiendo al mundo en una selva de tribus enfrentadas, donde toda diferencia se ha vuelto un riesgo mortal. La violencia que nace de una idea o una fe, se puede combatir, en tanto que el hambre, fatídica, que vendría programada metafísica o genéticamente en la condición humana, no es resistible y puede precipitarnos sin remedio en el Apocalipsis.

En la mundialización de la vida pueden hallarse muchas razones de la violencia colectiva que vivimos y que va creciendo dramáticamente. En ella tiene que ver, en buena parte, la universalización de las comunicaciones, que hacen saber cada día, cada hora, a los pobres de todo el mundo, de lo que carecen, de lo que no tienen, todo aquello de que están privados y que otros disfrutan con holgura. Ello crea impaciencia, desasosiego, frustración, desesperación. Los demagogos políticos y religiosos saben bien cómo aprovechar ese caldo de cultivo para promocionar sus propuestas demenciales.

El escritor Guillermo García Oropeza hace tiempo expresó: "Los inmensamente pobres no aspiran a irse al cielo, sino simplemente zafarse, alguna vez, del suplicio de vivir".

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 29 de septiembre de 2007).


Una de las principales disfunciones de nuestra era, única en la historia alimentaria: que 800 millones de personas tienen demasiado poco para alimentarse y están desnutridas, mientras que más de 1000 millones tienen demasiado y tienen sobrepeso o son obesos.

La epidemia de suicidios de granjeros que ha golpeado al campo en India, Corea del Sur y los Estados Unidos, describe una triste imagen de desesperación y deuda, y acaba consistentemente con el extrañamente persistente mito de las granjas como una suerte de placer pastoral. La eliminación de barreras y la apertura de los mercados agrícolas durante el siglo pasado, con la ayuda de organizaciones tales como la OMC y el Banco Mundial, han arrebatado el control de la tierra y lo que en ella se cultiva de las manos de los granjeros y se lo han dado a corporaciones y burócratas. Las oficinas de compras de los supermercados cambian el destino de cultivadores de café en Guatemala o tuercen la producción de las terrazas de cultivo en Thailandia. Y aun así, al final de cada día, montañas de desperdicios alimenticios terminan en los basureros de los supermercados y en los depósitos de las cocinas del mundo desarrollado, mientras que millones se mueren de hambre en los países más pobres.

Raj Patel, "Stuffed and Starved".


Carlos Slim concedió una entrevista al Chicago Tribune, donde aseguró que la pobreza no se combate con caridad ni donativos, sino con empleos. Y puso como ejemplo a Grupo Carso y Telmex, que generan 200,000 fuentes de trabajo directas.

Trascendió
(v.pág.4 del periódico Público del 4 de febrero de 2008).


Casi 10 millones de niños mueren cada año porque sus familias, sus comunidades y sus países son demasiado pobres como para mantenerlos. La inestabilidad en los países empobrecidos y escasos de agua ha encendido una brecha de violencia que cruza el Cuerno de africa, el Medio Oriente y Asia Central. Aquello que denominamos fundamentalismo violento debería ser visto como lo que es en realidad: pobreza, hambre, escasez de agua y desesperación.

Jeffrey D.Sachs, director del Earth Institute de la Universidad de Columbia en "Common Wealth: Economics for a Crowded Planet"
(v.pág.36 de la edición internacional de la revista Time del 24 de marzo de 2008).


Los granos que se requieren para llenar con etanol el tanque de una camioneta SUV podrían alimentar a una persona durante un año.

No todo grano de maíz usado como combustible será reemplazado. Los cambios de uso elevarán los precios de los alimentos, así que los pobres comerán menos. Esa es la razón por la que un experto en alimentos de la ONU recientemente calificó a los agrocombustibles como un "crimen contra la humanidad". Lester Brown del Earth Policy Institute comenta que los biocombustibles ponen a los 800 millones de humanos poseedores de automóviles contra los 800 millones de humanos con problemas de hambre. Hace 4 años, dos investigadores de la Universidad de Minnesota predijeron que el rango de los hambrientos bajaría a 625 millones para 2025; el año pasado, después de tomar en cuenta los efectos inflacionarios de los biocombustibles, predijeron que aumentará a 1,200 millones.

Michael Grunwald
(V.pág.32 de la edición internacional de la revista Time del 14 de abril de 2008).


En materia de inclusiones y exclusiones lo principal, desde luego, se vincula a los criterios de raza y clase. Por definición los indígenas y los que circulan en la miseria y la pobreza jamás son incluibles. Ahora la novedad es el declive de sectores muy amplios de clase media que gozaban de una la franquicia: la apariencia modesta de inclusión, y que de unos años para acá conocen el desengaño y la cadena de frustraciones. Si se quiere, pueden revisarse las publicaciones de sociales con la ilusión de añadirse vicariamente a la élite por contagio óptico. Y el impacto es radical: si no naciste dentro, te será casi imposible entrar. Los apellidos se vuelven dinastías y las dinastías ocupan los lugares centrales de la inclusión.

Además de ser lugares de enseñanza las universidades privadas son espacios de acopio de las relaciones amistosas que son avisos de prosperidad. Los incluidos, además, cultivan el estilo de vida inalcanzable para los excluidos: clubes privados, fiestas reseñadas pródigamente con holgura y serie de fotos divertidísimas ("El Patolín Tresguerras llegó disfrazado de buque petrolero"), reflexiones que prueban la lectura de libros de autoayuda, reconocimientos de las escuelas de donde provienen ("Cinco brillantes egresados de la Universidad Anáhuac recibieron el homenaje de sus escuelas y aprovechan la reunión y nos comunican su filosofía de la vida"). Los puestos gubernamentales se reservan para ellos, mejor si muy conservadores, y la política y el mundo financiero son suyos.

Esa alegría de las fotos es el privilegio de unos cuantos; no necesariamente los más encumbrados, los de la lista de Forbes, pero sí la dorada segunda fila y sus descendientes, orgullosos de ser la minoría protegida que todavía siente el orgullo de estar en la cumbre, de esquiar en Vail y Aspen, del ajetreo de viajes y fiestas, de las ceremonias solemnes con un sacerdote L.C. (Legionario de Cristo) que los desposa, de los baby showers, de las despedidas de soltero, de los warmings, de las sesiones epicúreas, de las obras de caridad, de los desfiles de modas... La inclusión, entre uno de sus deberes, exige la pose alivianada.

La élite ensaya a diario su felicidad. Son grupos imantados por la sonrisa del triunfo, que profesionalizan la felicidad, el gozo de estar juntos, el placer inaudito de estos jardines, estas residencias, estos resorts, estas inauguraciones de shows pictóricos, este amor por el deporte. No es que estén incluidos, es que los excluidos, los de atrás, se quedarán por siempre en el punto de partida.

Carlos Monsiváis
(v.pág.16 del periódico Público del 13 de abril de 2008).


La crisis alimentaria global no pudo llegar en un peor momento para Africa. Después de 30 años de colapso y estancamiento, la economía africana finalmente estaba creciendo al mismo paso de la economía global: 5.4% durante los últimos 3 años.

Mis colegas en el Banco Mundial han estimado que la elevación en los precios de los alimentos pudieran empujar a más de 100 millones de personas de regreso a la pobreza, borrando 7 años de progreso.

Si los países más ricos del mundo realmente quieren ayudar a los granjeros pobres de Africa, deberían hacer una diferencia masiva eliminando sus propios subsidios agrícolas. ¿Es realmente aceptable que mientras que el africano promedio vive con US$ 2.30 diarios, el ganado en Europa reciba un subsidio promedio de US$ 2.20 por cabeza cada día? Las distorsiones pasadas en los mercados agrícolas han contribuido a una histórica desinversión en la agricultura de Africa.

Ngozi Okonjo-Iweala, director administrativo en el Banco Mundial y ex ministro de Finanzas y de Relaciones Exteriores de Nigeria
(v.pág.31 de la edición internacional de la revista Time del 19 de mayo de 2008).


Cada año los mexicanos desperdician 20,000 toneladas de alimentos en mercados, tiendas departamentales, restaurantes y hogares, lo que significan 54,794 kilos de comida en buen estado al día, con los que podrían alimentarse al menos 27,397 personas.

Además, advirtió Norman Bellino, representante de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, México tiene pérdidas poscosecha de entre el 15 y 20% de su producción nacional.

No ha habido incentivos para los agricultores de países en desarrollo, y sí altísimos subsidios en las economías del norte (más de 300,000 millones de dólares anuales), lo cual les dificulta competir.

(V.pág.3 del periódico Mural del 5 de junio de 2008).


Con alimentos relativamente abundantes, los países occidentales redujeron al paso del tiempo la asistencia a los países pobres para mejorar sus prácticas agrícolas y construir infraestructura, como sistemas de irrigación y presas. La asistencia global para desarrollo agrícola se desplomó desde un 18.7% del total de ayuda extranjera en 1979 hasta 5.2% en 2006, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Occidente donó US$ 1,200 millones el año pasado para ayudar a los 400 millones de pequeños agricultores africanos. Ajustado con la inflación, es más o menos la misma cantidad que se donaba hace 30 años, de acuerdo a cifras del Banco Mundial.

El millón de gentes que viven en Kibera, barrio miserable keniano, son lo que el Programa Mundial de Alimentos de la ONU llama "la nueva cara del hambre". Son víctimas del aumento de precios, no sólo de alimentos sino también de otras materias primas como combustibles, carbón, aceite de cocina y keroseno. Los residentes pueden sentir cómo se empobrecen más cada día. La sensación es particularmente cruel porque las tiendas de Kibera están adecuadamente surtidas, pero los tomates se quedan pudriéndose en los estantes junto con bolsas de arroz y cereal intocadas: se han vuelto demasiado caras como para que los habitantes locales las compren y las cocinen. "No estamos comiendo para satisfacernos, estamos comiendo para sostenernos a nosotros mismos", comenta Daniel Anyona, consejero en una clínica de SIDA de Kibera.

La FAO predice que los precios de los alimentos seguirán altos en los próximos años, pero que los aumentos galopantes comenzarán a frenarse. Para los agricultores pobres hay pocos motivos para celebrar. El aumento en el precio del petrólao ha hecho costoso el uso de tractores, y el costo de los fertilizantes se ha ido al doble en Uganda el año pasado.

En los años venideros, "los precios de los alimentos es probable que sean 30 a 40% más altos que a principios de este siglo", declara Steve Wiggins, investigador de política rural en el Overseas Development Institute en Londres. Para las masas empobrecidas del mundo, que ya gastan la mayor parte de sus ingresos simplemente para alimentarse, el margen entre sobrevivir y morir de hambre se ha vuelto incómodamente estrecho.

Vivienne Walt
(v.pág.40 de la edición internacional de la revista Time del 16 de junio de 2008).


"La globalización puede estar creando países ricos con pueblos pobres", ha señalado el economista Joseph Stiglitz.

Millones de gentes cada año buscan migrar, legal e ilegalmente, desde los países pobres hacia el mundo industrializado o a países en desarrollo más prósperos, tales como Sudáfrica. Pero los pobres en los países en desarrollo están decididos a que no disminuya lo poco que tienen compartiéndolo con migrantes extranjeros, y al igual que muchos en los países ricos, están levantando barreras contra los fuereños que se asientan entre ellos.

Alex Perry
(v.pág.64 de la edición internacional de la revista Time del 16 de junio de 2008).


Según datos de la FAO, en el último año el trigo se ha encarecido un 130%, el arroz un 74%, la soja un 87% y el maíz un 53%.

Hablamos de subidas de precio como la de Tailandia, donde la tonelada de arroz se vendía a US$ 198 hace 5 años, y a US$ 323 hace un año. En abril de 2008, el precio de la tonelada de arroz alcanzó los US$ 1,000.

Los aumentos son incluso mayores en los mercados locales.

En Haití, el saco de 50 kilos de arroz ha doblado su precio en una semana a finales de marzo de 2008.

En España, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) calculó que los consumidores de este país pagan hasta un 600% más de lo que obtiene el productor por su producción.

"Si se pretende cubrir el 20% de la demanda petrolera con agrocarburantes, no habrá qué comer", declaró Meter Brabeck, presidente de la multinacional Nestlé.

"¿Por qué estamos produciendo comida para alimentar a los coches?", se preguntan Kate Smith y Rob Edwards.

Michel Chossudovsky, profesor de Política Económica en la Universidad de Ottawa, recuerda las palabras de Kissinger: "Controla el petróleo y controlas a las naciones; controla los alimentos y controlas los pueblos"; así como la estrecha relación de éste, en el contexto del Nacional Security Study Memorandum 200: Implicaciones del Crecimiento Mundial de Población para la Seguridad y los Intereses de los EE.UU (también llamado Informe Kissinger), con la creencia de que las hambrunas podrían constituir de facto un instrumento de control de la población.

Extracto de una presentación de El Proyecto Matriz


El artículo que publica Ernesto Zedillo en el número reciente de la revista Forbes es ejemplar en claridad y contundencia. Y útil para orientar criterios en la polémica sobre el subsidio de centavitos a la gasolina que se consume en México.

Al terminar de leerlo quedé por primera vez con la sensación de tener una idea de lo que es la crisis mundial de los alimentos. "Disparándonos un tiro con la comida", es el título. Zedillo, presentado como ex presidente de México y director del Centro de Estudios de la Globalización de la Universidad de Yale, llega a una conclusión, por lógica, sencilla: la crisis alimentaria está marcando 2 graves retrocesos: en los avances que se habían logrado contra la pobreza y en el espíritu de la economía liberal, pues las políticas proteccionistas están en su apogeo, lo mismo en Estados Unidos que en Europa, China, India, Vietnam, Kazajstán o Argentina.

La cada vez más grande demanda de alimentos en China e India, 2 graves sequías en el rico granero que es Australia, la creciente utilización de biocombustible (50 millones de toneladas de maíz en Estados Unidos en 2007, lo que deja un déficit mundial de 33 millones de toneladas), más las políticas proteccionistas son, siempre según Zedillo, las causas de una crisis que apenas muestra sus rasgos generales, pero ya revive fantasmas como el de soberanía alimentaria.

"En menos palabras", concluye el doctor de Yale, "con la perpetuidad del ineficiente e injusto sistema actual, las naciones insisten en dañarse a sí mismas".

Ciro Gómez Leyva
(v.pág.2 del periódico Público del 15 de agosto de 2008).


Con el transcurso del tiempo, la ayuda alimentaria sostenida crea dependencia de las donaciones y aleja el foco del mejorar las prácticas agrícolas para incrementar la producción local de alimentos. Etiopía ejemplifica las consecuencias de darle un pescado al hambriento en vez de enseñarlo a pescar. Este año los E.U.donarán más de US$ 800 millones a Etiopía: US$ 460 millones para alimentos, US$ 350 millones para tratamiento del VIH/SIDA... y sólo US$ 7 millones para desarrollo agrícola.Los gobiernos occidentales están poco dispuestos a detener programas que crean un mercado para sus excedentes agrícolas, pero para los países receptores de esa caridad, la ayuda alimentaria a largo plazo puede volverse adictiva. ¿Para qué preocuparse por el desarrollo cuando la escasez es cubierta con ayuda? Los agricultores etíopes no pueden competir con los alimentos gratuitos, así que dejan de esforzarse. Con el tiempo, hay una pérdida de habilidades clave, y un país que no requiere alimentarse a sí mismo se convierte muy pronto en un país que no puede hacerlo. Frecuentemente sus autoridades gastan los recursos en otras cosas -Etiopía tiene uno de los ejércitos más grandes de Africa.

¿Por qué ayudamos tan mal? Porque se siente muy bien. "El pueblo estadounidense", comenta el embajador de E.U.en Etiopía, Donald Yamamoto, "simplemente no se va a quedar sentado inmóvil mientras ve a niños muriendo". Ni debería hacerlo: un hombre muriendo de hambre debe ser salvado primero, antes de poder enseñarlo a pescar -o a cultivar. Pero mientras el mundo se une nuevamente para ayudar a Etiopía, los donadores encaran un dilema: "No estamos ayudando con el verdadero problema", expresa Yamamoto.

¿Cómo lo haríamos? Etiopía pensó que había enconttrado una respuesta. En 2005 un programa de 5 años por US$ 1,400 millones identificó a 7.3 millones de etíopes incapaces de sobrevivir sin alimentos gratuitos y les proporcionó empleos en proyectos rurales como caminos e irrigación. La idea era crear formas de sustento así como salvar vidas. Para este año, declara un economista familiarizado con el plan, "unos pocos miles" habían abandonado el programa y se estaban valiendo por sí mismos. Entonces vino el doble golpe de la sequía y los precios en aumento de los alimentos. De los 7.3 millones, 5.4 millones requirieron de repente de ayuda alimenticia extra. La sombría lección: incluso los mejores esfuerzos para eliminar el hambre son caros, lentos y de resultado incierto. Deprimente como esto puede ser, es posible que no sea la última vez que Etiopía necesite ayuda.

Alex Perry
(v.pág.33 de la edición internacional de la revista Time del 18 de agosto de 2008).


Nunca fue la intención que la ayuda alimenticia fuera más que algo provisional antes de implementar soluciones más lentas y duraderas. En su obra de 1798 An Essay on the Principle of Population. Thomas Malthus explicaba que las hambrunas eran simplemente un caso de demasiada gente con alimentos insuficientes. Malthus notaba que las poblaciones crecían más rápido que los alimentos disponibles... y predijo una catástrofe global si no había una reducción drástica de la población. En 1981, el economista ganador del Premio Nobel Amartya Sen delineó un punto de vista alternativo, afirmando que la falta de alimentos era sólo una de las causas de las hambrunas. La inequidad era igual de importante. En las hambrunas son los pobres quienes mueren, no los ricos. En la práctica, un buen desarrollo combina ambos aspectos y otros. Elevar la producción de alimentos. Disminuir el aumento de la población. (Y hacer ambos con tanta equidad como sea posible.) Darle un pescado al hambriento, seguro. Pero una vez que se recupere, darle una caña de pescar y tener un plática acerca del control natal.

La mayor parte del mundo ha seguido esas reglas básicas, con buenos resultados. El mundo se ha vuelto más rico y la ayuda alimenticia ha declinado, desde el 20% de toda la ayuda oficial en los 1960s a menos del 5% en 2005, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Pero todavía estamos alimentando a Africa. Africa Oriental tiene el 4% de la población mundial pero recibe el 20% de la ayuda alimentaria, según la FAO; para toda Africa, las cifras son 14% y 35%.

Los argumentos contra las donaciones a largo plazo -dependencia, corrupción, el efecto desincentivador, una tendencia de los choques externos ha exagerarse en los países con poca capacidad de planeación para los mismos- son bien conocidos. Africa proporciona una prueba impresionante de ellos. El día de hoy el continente ya no puede alimentarse a sí mismo, y su parte del comercio mundial agrícola es mucho menor que hace 2 generaciones. La globalización de la agricultura -un proceso tan antiguo como los barcos de vela- significa que productos originarios de Africa ahora son cultivados en muchos lugares. El Programa Mundial de Alimentos explica que la ayuda alimentaria de emergencia ha aumentado de US$ 258.1 millones en 1989 a US$ 2,800 millones en 2003. La OCDE agrega que los desastres humanitarios se están volviendo "más frecuentes, más severos y más duraderos".

Lo que Africa requiere son programas de desarrollo sostenidos, desarrollados localmente cuando sea posible, asistidos por el mundo exterior cuando sea sensato. Necesita inversión en capital humano, en salud y educación femeninas, en infraestructura (las potencias imperialistas, que construyeron ferrocarriles, puertos y canales, no estaban erradas acerca de esto), en regímenes de comercio que posibiliten a las naciones africanas exportar sus productos sin barreras proteccionistas. Contando con esos fundamentos no existe razón para que Africa no pueda alimentarse a sí misma nuevamente.

No es que los más pobres de los pobres no planeen para el largo plazo. El problema es que en las actuales circunstancias, sus planes son pequeñas lecciones trágicas. En un viaje al sur de Etiopía para un reportaje hace unas semanas, donde el hambre amenaza a millones, el fotógrafo Thomas Dworzak y yo visitamos el pueblo de Gode. Unos 20 niños habían muerto allí. Vimos cabras, vacas y gallinas pastando. Preguntamos: ¿Por qué los habitantes no mataron a los animales? Germeda Koro, quien tiene a dos hijos en tratamiento por desnutrición, respondió: "Miren, quizá uno o dos niños se enfermen. Pero si matas tus animales, estás llevando a la ruina a toda la familia". En la ausencia de miles de millones de dólares adicionales para desarrollo a largo plazo, así es como se ve la planeación en Etiopía hoy en día. Dejar morir a un niño para salvar a la familia.

Alex Perry
(v.pág.52 de la edición internacional de la revista Time del 18 de agosto de 2008).


No son ricos, pero tampoco son pobres. De hecho, están más cerca de los pobres que de los ricos. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, 42 millones de mexicanos se organizan para vivir con 1,650 pesos al mes, es decir, 55 pesos diarios. Esa naciente clase media está vapuleada, y corre el riesgo de perder en este año lo que fue ganando por goteo en una década, y volver a formar parte de las estadísticas de población en pobreza.

No son ricos, pero les han ido quitando el subsidio a la gasolina y lo resienten, sea porque tienen coche, sea porque han aumentado las tarifas del transporte público.

No son pobres y por eso pagan mucho más por la comida sin recibir un "extrita" del gobierno para que sigan sirviendo igual en sus mesas.

Una muestra: En tiempos de bonanza económica, el "ticket" promedio que paga una persona mexicana en la caja del supermercado está compuesto mitad por alimentos y mitad por otros bienes; cuando la crisis de 1995, ese ticket promedio subió hasta 75% de alimentos... ahorita ya va en 71.

Carlos Loret de Mola A.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 30 de septiembre de 2008.


Cuando Reagan llegó al poder en 1981, prometió restaurar la libertad económica que medio siglo de intervención gubernamental tipo Franklin Delano Roosevelt había suprimido. El capitalismo estadounidense se había vuelto tan completamente domesticado, según él, que había perdido su capacidad de crecimiento dinámico. Durante un tiempo una mayoría de estadounidenses estuvo de acuerdo. Los impuestos y las regulaciones fueron recortados una y otra vez,y, para la mayoría, el pastel económico creció. En los 1980s y '90s el jardín del capitalismo estadounidense se convirtió en un lugar con bastante energía. Pero también se convirtió en un lugar temible. En la nuevamente desregulada economía estadounidense, menos gente tuvo seguridad laboral, pensiones buenas y seguras o cuidados de salud confiables. Algunos se hicieron ricos, pero muchos fueron a la bancarrota, principalmente debido al costo de los servicios de salud. Como ha notado el experto en Ciencias Políticas de la Universidad de Yale, Jacob Hacker, hoy los estadounidenses experimentan variaciones mucho más violentas en el ingreso familiar que las que experimentaron sus padres hace una generación.

Peter Beinart, miembro del Council on Foreign Relations
(v.pág.26 de la edición internacional de la revista Time del 24 de noviembre de 2008).


Si ponemos atención a los discursos políticos, descubriremos que la palabra "pobres" se usa con una frecuencia extraordinaria, dándonos a entender que los altos jefes de la nación están preocupados por ellos y van a arreglar su precaria situación.

Son muchos los pobres que nos rodean. Es una tarea grande sacarlos de su indigencia. Otros países sufren lo mismo. Otros países lo sufrieron y han salido de ello. Recordemos los tristes paisajes que dejó la Segunda Guerra Mundial y veamos cómo sus ciudades, borradas del mapa de la Tierra, han resucitado y nos dan importantes lecciones con su economía, ciencia y prestigio.

Usaron un método que les dio buenos resultados. ¿No podemos copiarlo? En ese método para prosperar figuran el trabajo y la honradez. Hay que repartir ambas cosas entre todos.

Si hace pocos días nos decía la prensa que en México hay seis millones de analfabetas, ¿qué podemos esperar?

Serán pobres siempre. Debería de haber unas buenas patrullas de alfabetizadores. Hace años que se habla de alfabetizar a todos, pero esta tarea no se acaba y después de parecer que se les tomaba interés, nos informan de que hay seis millones de mexicanos que no saben leer y, claro, menos escribir.

El caso es que los analfabetas y los pobres son una enormidad de gente y aparecen en los discursos políticos, adornando las largas series de palabras que pronuncian los diputados, todos los diputados y demás señores del oficio político.

Ellos ganan bien, rebién. Si no pueden mover la marcha de la nación para que disminuya grandemente la cifra de los desvalidos, ¿qué hacen ellos particularmente como buenos mexicanos, para ayudar al niño que no puede estudiar porque su tiempo es para limpiar parabrisas, a la mujer que inventa la historia de que la han robado para obtener unas monedas, a la anciana que extiende la mano a ver qué le cae?

Que no haya analfabetas, que todos comamos y entonces la palabra "pobres" se habrá borrado de los aburridos y adornados discursos de los políticos "preocupados" por las marchas hacia adelante del país.

Gabriel Paz, escritora
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 22 de noviembre de 2008).


En 2007, uno de cada 6 hogares con niños en los Estados Unidos no pudo permitirse comprar suficientes alimentos para que comieran adecuadamente todos sus miembros.

(V.pág.10 de la edición internacional de la revista Time del 1o.de diciembre de 2008).


La pobreza es un mal en sí mismo. La exclusión de una serie de bienes materiales y culturales segrega a franjas importantes de la población. Pero la pobreza aunada a las profundas desigualdades que cruzan al país es un agravio multiplicado. Ambas tienden a erosionar la cohesión social, a generar ciudadanos incompletos -incapaces de apropiarse y ejercer sus derechos- y a debilitar la adhesión a las fórmulas democráticas de convivencia.

José Woldenberg
(v.pág.8 del periódico Mural del 4 de diciembre de 2008).


"Queda claro que la crisis económica reduce nuestros recursos", dijo el secretario general de las Naciones Unidas, Ban ki-Moon, durante una conferencia de prensa. "Amenaza con desviar la atención sobre otros problemas mundiales: El cambio climático, la cuestión del agua, el medio ambiente y el desarrollo económico".

"Ahora más que nunca, es el momento de cumplir. Los países ricos están invirtiendo cientos de millones de dólares en paquetes de estímulo económico... Ahora más que nunca, los pobres del mundo necesitan de su ayuda. No se olviden de ellos", dijo.

Los comentarios de Ban encontraron un eco en los más famosos filántropos del mundo, Bill y Melinda Gates, quienes dijeron que las inversiones para mejorar la salud y el desarrollo de las naciones pobres deben de continuar, especialmente a la luz de la crisis mundial.

"Durante estos momentos económicos, la gente más afectada son los pobres", dijo Melinda Gates. "Necesitamos asegurarnos de que la gente en Estados Unidos, el Reino Unido y las naciones europeas comprenda que el dinero que están dando para asistencia está funcionando y necesitamos mantener su flujo alto".

Las acciones para combatir el sida y otras enfermedades mortales están salvando millones de vidas en el mundo en desarrollo, agregó.

(V.Associated Press del 30 de enero de 2009).


Los ricos se han estado enriqueciendo más rápido que los pobres. "El crecimiento es capturado por los grupos de altos ingresos", declara Shiladitya Chatterjee, quien encabeza la unidad sobre pobreza en el Asian Development Bank en Manila. "No está escurriendo hacia abajo".

Por qué los pobres parecen estar perdiendo los despojos de la globalización es un asunto de debate entre los economistas. Parte de la razón puede ser el mayor uso de tecnología en la manufactura que incrementa la demanda de ingenieros y administradores bien capacitados, posiciones fuera del alcance de los trabajadores sin capacitación. Los países que llegaron tarde a la fiesta de la globalización, ahora puede que nunca logren meter el pie en la puerta.

Michael Schuman
(v.pág.48 de la edición internacional de la revista Time del 2 de febrero de 2009).


Cien millones de personas en el mundo volverán a la pobreza como consecuencia de que la economía global se contraerá entre 1 y 2% en este año. Esta brutal cifra es una de las que ayer soltó Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, en una entrevista que concedió al diario italiano Corriere della Sera.

Zoellick dio un dato más que pinta de cuerpo entero los terribles efectos de lo que su compatriota y ex presidente de la Reserva Federal estadunidense, Alan Greenspan, denominó "la exuberancia irracional" de los mercados financieros, que no era otra cosa más que una orgía de irresponsabilidades compartidas entre autoridades y avariciosos operadores financieros. Zoellick dijo a los periodistas italianos que, según el Banco Mundial, la vida de entre 200,000 y 400,000 niños corre peligro por efectos de la crisis económica.

Es cierto que las cifras de las caídas industriales y del desempleo que hemos visto recientemente en los países ricos son alarmantes, y que ello supone menores flujos de capitales hacia las naciones emergentes y a las más pobres que en los últimos años habían vivido buenos tiempos derivado de este fenómeno. Tan sólo los flujos financieros hacia las naciones pobres derivadas del envío de remesas de sus migrantes habían significado para países africanos y latinoamericanos un alivio para millones de familias. Y qué decir de los altos precios internacionales de los productos agrícolas y minerales que durante la última década sostuvieron la expansión de muchas de estas naciones en desarrollo.

Así que el desplome que viven las economías de los países ricos también suponen un desplome, quizá proporcionalmente mayor, en naciones como las centroamericanas, caribeñas, africanas y de Europa del Este.

Ayer mismo el director-gerente del Fondo Monetario Internacional, el francés Dominique Strauss-Kahn, retrató con estas palabras los efectos sociales y políticos de la crisis económica global en los países mas pobres del planeta: "Es una realidad que la financiación en los países pobres se irá, lo que llevará a millones a la pobreza y eso puede conllevar que se amenacen las democracias y degeneren en conflictos; puede incluso acabar en guerras".

Y es que no se puede pensar en depauperizar a una población tan grande del mundo sin sufrir las consecuencias sociales y políticas que de ello se derivan. La crisis económica también supondrá -de no aplicarse políticas sociales y de apoyo global- el fortalecimiento de las actividades de grupos radicales y de potenciales conflictos políticos en las regiones más empobrecidas del mundo.

Por eso es que las políticas proteccionistas que decenas de gobiernos están aplicando sólo llevarán a aguzar los problemas de pobreza y los conflictos sociales, en la medida en que limitan aún más la llegada de capitales hacia los países con mayor pobreza en el planeta.

Si bien el Grupo de los 20 se reunirán la próxima semana para hacer frente a la situación financiera de corto plazo de las economías, la agenda tendrá que insistir en aquellas políticas que favorezcan el comercio global y que multipliquen -a través de los organismos multilaterales- medidas que apunten a contener el incremento de la pobreza en las naciones mas desfavorecidas.

Samuel García
(v.pág.30 del periódico Público del 24 de marzo de 2009).


La crisis es para la gente que está más fregada. El que tiene, sigue teniendo y el pobre es el que se hace más pobre.

Vicente Fernández, cantante
(v.pág.33 del periódico Público del 12 de abril de 2009).


No cabe duda, el asunto político absorbe totalmente cualquier otra manifestación de carácter social, así como la lucha virtual contra el crimen organizado, lucha sin fin que ya ha adquirido características bien definidas de una guerra de baja intensidad.

Señalamos lo anterior, porque al parecer la lucha contra la pobreza y la marginación económica y social ha pasado, desde hace rato, a un segundo plano, por no afirmar que ha caído en el olvido, pues en tiempos de elecciones resulta más espectacular los anuncios, y repetidos, de la lucha en contra del crimen organizado y la integración de ciertos grupos de ciudadanos en contra de esa misma meta común.

En efecto, desde hace dos sexenios, cuando el modelo neoliberal se fue extendiendo, se puso de moda el problema de la pobreza, es más, los "pobretólogos", o sea los especialistas en estas cuestiones, acuñaron un nuevo término, aquél que denominan como un caso de "extrema pobreza".

Ciertamente, el tema de los pobres se convirtió, por un momento, en el emblema supremo de ciertas corrientes políticas para llamar la atención del electorado, que ahora más que nunca se encuentra desorientado, y la propaganda oficialista atosigó a la así considerada como sociedad social, que se iban a llevar a cabo la aplicación de ciertas políticas públicas para combatir con el éxito deseado a la pobreza, pero en especial a la "extrema pobreza".

Y así, todos los días se informaba a través de los medios de comunicación, como una cantaleta clásica, los logros supuestos o reales que se habían alcanzado para acabar con la pobreza,

Pero de un momento a otro, es decir de súbito, se dejó de oír por la opinión pública de la campaña decidida por abatir los índices de pobreza, no faltaba más, y su lugar fue ocupado por la presencia de otros "rollos".

En nuestro contexto sociopolítico y económico se va trazando, de manera impecable, una línea de pobreza, o límite inferior de ingresos de una familia que vive con los satisfactores por debajo del mínimo indispensable para solventar sus necesidades esenciales, y por tanto, tendrá que enfrentarse a la pobreza.

Pero también hay que señalar que este problema, de acuerdo con las características de la modernidad, ha atraído la atención de ciertos estudiosos, y éstos, según la opinión pública se han convertido en verdaderos "pobretólogos", es decir, en especialistas y estudiosos del fenómeno de la pobreza y las políticas sociales del Estado, que se ocupan de analizar las causas que la generan y medir el volumen de la población pobre.

Hay que aceptar que el problema, además de estar politizado, no es de fácil resolución -recordemos que la pobreza está presente en el contexto latinoamericano-, y que el reto consiste en erradicar la desigualdad de la región, por lo que es necesario integrar un nuevo modelo económico, con menos ideología y más ética, en donde lo humano sea rescatado bajo condiciones de igualdad.

Manuel López de la Parra
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 4 de julio de 2009).


Los políticos y los monopolios económicos y mediáticos han construido un discurso público para hacernos sentir que la pobreza es voluntaria y responsabilidad única de cada familia, que quienes sacan a sus hijos de la escuela son irresponsables, que la guerra es por nuestros hijos, que los altísimos intereses bancarios son inevitables. Nuestra desesperación está justificada, los poderosos actúan con la impunidad que la historia les confiere y el poder les garantiza. Para la sociedad, sufrir la pobreza, para los poderosos, el derecho de interpretarla a su manera. Cada vez hay más personas sometidas a la miseria, ante un puñado de miserables acumulando riquezas.

Lydia Cacho
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 20 de julio de 2009).


La combinación de crisis alimentaria y recesión económica mundial ha empujado a más de 1,000 millones de personas al hambre en el 2009, informaron el miércoles varios organismos de la ONU, confirmando una sombría previsión de este mismo año.

La Organización para la Agricultura y la Alimentación y el Programa Mundial de Alimentos dijeron que 1,020 millones de personas -aproximadamente 100 millones de personas más que el año pasado- sufren desnutrición en el 2009, el número más elevado en 4 décadas.

"El número creciente de personas hambrientas es intolerable", dijo el director general de la FAO, Jacques Diouf, en la presentación anual sobre el hambre en el mundo.

"Tenemos los medios técnicos y económicos para hacer desaparecer el hambre, lo que falta es una voluntad política más fuerte para erradicar el hambre para siempre", explicó el funcionario.

El incremento del número de personas hambrientas no es resultado de malas cosechas, sino que se debe al alto precio de los alimentos -particularmente en los países en vías de desarrollo-, a ingresos más bajos, y a la pérdida de empleos.

Antes incluso de la combinación reciente de crisis alimentaria y recesión, el número de desnutridos ha ido creciendo de forma sostenida durante una década, revirtiendo los progresos de la década de 1980 y principios de la del 1990.

Los países que integran el Grupo de los Ocho prometieron en julio 20,000 millones de dólares en tres años para ayudar a las naciones pobres a alimentarse, señalando un nuevo foco en el desarrollo agrícola a largo plazo.

Esa decisión ha generado algunas preocupaciones respecto a que la ayuda de emergencia en alimentos podría recortarse como resultado.

El PMA recaudó unos 5,000 millones de dólares para alimentar a los pobres cuando el alza en los precios de los alimentos en 2006-2008 desató enfrentamientos en algunos países.

En lo que va de año, ha recibido 2,900 millones de dólares, y ha tenido que recortar las raciones de alimentos o reducir sus operaciones en lugares como Kenia y Bangladesh.

La FAO y el PMA instan a abordar el problema desde 2 enfoques, diciendo que una inversión a largo plazo en desarrollo de la agricultura no debería llegar a expensas de las iniciativas a corto plazo para luchar con las hambrunas espoleadas por repentinas escaseces de alimentos.

(V Reuters del 14 de octubre de 2009).


El tremendo terremoto que los habitantes de Haití han sufrido hace unos días, ha servido para hablar y escribir sobre la triste realidad de este pueblo pobre. Si no hubiera protestado la Tierra, los haitianos seguirían allí, casi ignorados, sin que nadie pensara en mejorar su situación. El terremoto nos ha enseñado que son pobres explotados, olvidados, humildes. Ahora todo el mundo se prepara a ayudarlos: comida, agua , albergues.

Sin que haya terremotos, la televisión nos exhibe escenas de África, el continente mártir, a donde suelen llegar costales de alimentos que poco solucionan. Veamos a esas madres africanas que amamantan a sus hijos dándoles un pecho lacio ¿lleno de qué? Vacío. Son los otros "haitianos" a los que hay que dar lo que les pertenece.

Es hora de que pensemos en todo esto, que los blancos se arrepientan de sus graves delitos humanos y empiecen con efectividad a convertir en hombres de verdad a los que todavía parecen de mentira.

No esperemos a otros terremotos. Todos sabemos de los míseros seres de África, Asia, los indígenas de Australia e incluso del país al que pertenecemos, que va a celebrar con bombos y platillos una independencia y una revolución que tienen que volver a explicármelas, según viven muchos mexicanos de los campos y selvas, de la montaña y la lejanía.

Gabriel Paz, escritora
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 30 de enero de 2010).


Una especie de pasmo me paralizó. Me esforcé y vinieron a mí esas palabras famosas: "Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el cielo".

La primera vez que escuché tales palabras tenía tan pocos años, que me imaginé la escena: unos hombres empujaban a un camello que no podía pasar. Si a veces es difícil enhebrar con hilo fino. Al lado estaba un señor rico ante la puerta del cielo y en ésta un cartel que decía: "Prohibido el paso".

Con el tiempo uno va perfeccionando sus ideas, y leyendo éstas y otras noticias llegué a la conclusión de que esos señores de Davos se reunieron para hacer una aguja muy grande con un ojo tremendo por el que pasaba con toda facilidad un camello. Sus camellos. Ésta es la razón de tantas reuniones, cumbres o lo que sea, en las que no entran los pobres. ¿Para qué? Foro Económico se llama.

Hoy me han contado el caso de una familia que acaba de tener a sus primeros retoños: 2 gemelitos. Casi al mismo tiempo al papá lo han despedido de su trabajo por ajustes de la situación.

Me pregunto en qué consiste la sabiduría de los poderosos del mundo que, reunidos en Davos periódicamente, dejan al mundo como estaba, o peor. ¿Quieren acabar con la Humanidad? El desequilibrio natural del planeta no lo arreglan, ¿a dónde nos llevan?

Con todos estos ricachones, algunos dadivosos, se ha reunido algo para mandar a Haití. Están contentos de su buena acción. Pero Haití y su pobreza existían antes del terremoto, y ¿qué hacían entonces? Sí, hay algunos ricos buenos que mandan dinero para becas y otras necesidades, son como obras de caridad, palabra que no me alegra, porque humilla al que lo recibe.

Sí, hay ricos que llegaron a lo alto de la lista del poder por sus ideas y trabajos, y ganan y siguen ganando, mas tales ganancias deberían de tener un tope para distribuir en trabajos útiles lo demasiado y crear fuentes de trabajo y alimento para todos.

Gabriel Paz, escritora
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 9 de febrero de 2010).


Las 23 millones de personas que no tienen la capacidad económica para alimentarse de manera adecuada recuerdan que en México existe una realidad que reclama soluciones a problemas tan básicos como el de la subsistencia diaria.

Parece que los 200 años de independencia, los 100 años de la gesta revolucionaria y los 10 años del fin del partido único no han sido suficientes para lograr entender que para garantizar la estabilidad de la nación es necesario atender aspectos urgentes e importantes como el de poder comer de manera adecuada.

De manera cotidiana se escucha el debate que políticos, economistas y analistas sostienen en torno de otros problemas que también afectan a México. Sin embargo, ¿realmente es plausible plantear el establecimiento de proyectos de competitividad y agencias espaciales cuando no se puede lograr que toda la población sea capaz de tener acceso a la alimentación?

¿Por qué si el problema es tan grande no se tiene la sensibilidad social para considerarlo como una prioridad?

Si no se logra resolver este pendiente histórico no únicamente se está echando por la borda el futuro del país, al condicionar negativamente la capacidad de desarrollo físico e intelectual de todos aquellos niños y regiones de México, principalmente en donde se concentra la mayor cantidad de connacionales con este problema, también es imprescindible recordar que ello representa una fuente de inestabilidad social presente, al propiciar que un grupo creciente de personas se vea tentada a ingresar a las filas de la informalidad o la ilegalidad, elementos que en la actualidad ya son el principal desafío para las instituciones.

Sin lugar a dudas, el camino a la solución de este problema parte de reconocerlo como tal, dejando de lado la indiferencia y los mensajes políticos positivistas que no son eficientes para atender el callado reclamo de esta parte de la población.

En segunda instancia se encuentra la generación de empleo bien remunerado y con las prestaciones que marca la ley, para lo cual debe impulsarse el crecimiento económico basado en un aparato productivo y en un sector privado fuertemente comprometido, no únicamente con la viabilidad de sus negocios, sino también con el desarrollo del país.

Como telón de fondo se tiene la necesidad de que el gobierno, en todos sus niveles, actúe más allá de sus intereses políticos y de poder, dejando de lado el corto plazo y sirviendo como impulsor de los cambios y negociaciones que generen desarrollo económico y estabilidad social.

En un país de pobres, no puede pensarse que las contradicciones pueden persistir de manera indefinida, así que más que buenos deseos lo anterior constituye una reflexión sobre la necesidad actual para realizar profundos cambios en el modelo económico.

Los grupos en el poder político deben reconocer su responsabilidad para lograr reencauzar la vida social de México, antes de que la realidad que se vive en el país de pobres termine por desbordar la retórica de las últimas décadas, que tanto daño ha hecho.

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tec de Monterrey
(v.pág.12-A del periódico El Informador del 9 de junio de 2010).


Una sola empresa controla 2/3 de los granos mundiales, gran parte de los insumos agropecuarios del mundo los concentran un puñado de trasnacionales, el hambre no es un problema de producción o distribución sino de capacidad de compra, los inventarios de alimentos cubren dos veces las necesidades de la población mundial, los programas de ayuda alimentaria a países pobres responden más a intereses de los donantes que de los donatarios, la burocracia de los organismos internacionales de ayuda es una burocracia dorada, la biodiversidad está sufriendo a costa de la expansión de monocultivos, la revolución verde ha sido contraproducente en términos de sustentabilidad, es más eficiente un agricultor del Estado de Hidalgo con una yunta de bueyes que un agricultor altamente tecnificado en los Estados Unidos en términos de rentabilidad energética.

Los países de África, históricamente pobres y con hambre, no aceptan fácilmente transgénicos ni en su agricultura ni en su alimentación, India tiene suelos empobrecidos por la agricultura intensiva, existe superficie cultivable suficiente en el mundo para incrementar la producción de alimentos, existe también la tecnología necesaria, los desperdicios de alimentos pueden llegar a significar el 30 por ciento o más de la producción.

En este octubre tocó al biólogo Epitacio Robledo de la Universidad Autónoma de Guadalajara y la idea fue abordar la paradoja que existe en el tema del hambre en el mundo, esa necesidad dolorosa de comer, desde la perspectiva de la biopolítica, en un mundo con excedentes de alimentos y con tecnología accesible para producirlos, pero con 1,200 millones de hambrientos según la última y reciente evaluación de la FAO (agencia de alimentación de la ONU).

Maestro en tecnología de alimentos por la Universidad de Mysore en India, a Epitacio le dio por trabajar en la FAO, donde tuvo oportunidad de conocer las entrañas de la biopolítica y las intenciones atrás de los programas de ayuda internacional, luego de trabajar también en empresas privadas, en la academia y en el sector oficial y ahora como consultor independiente, luego de vivir en varios países del tercer mundo en diferentes continentes.

Fernando Mayorga Castañeda
(v.pág.2 de la sección "Negocios" del periódico Mural del 7 de octubre de 2010).


El empresario Carlos Slim señaló que la única forma para que la población salga de la pobreza "no es con caridad ni con políticas públicas sociales de bienestar, sino con empleo".

Apuntó, sin embargo, que no hay duda de la necesidad de las políticas públicas, ya que una educación moderna y de calidad permite que "toda la población, si está muy bien educada, sea una mejor oferta para conseguir empleo".

Sobre la posibilidad de pagar más impuestos, el empresario señaló que éstos son fundamentales "y, por supuesto, que pagamos impuestos en esa vía, y bastantes. Yo creo que sin duda después de lo que se le quita a Pemex de impuestos y de IVAs y de tal, somos los segundos pagadores más importantes de impuestos y son proporcionales a los resultados de las empresas".

Aún más, sostuvo, "si mañana le repartimos acciones de Telmex o de Pemex a la población, no va a vivir de eso. Lo que necesita es tener un ingreso, lo que necesita es sustentar su bienestar a través de un ingreso".

Y agregó: "Si yo regalando 300, 400 o 500 dólares a cada mexicano acabara con la pobreza, me encantaría, lo haría con todo gusto; estoy convencido de que la pobreza no beneficia a nadie más que quizá a algunos políticos demagogos".

Slim sostuvo que actualmente la sociedad se sustenta en el bienestar de los demás, y por ello la mejor inversión que se hace es combatir a la pobreza,

"Incorporarlos a la modernidad, sacarlos del autoconsumo e incorporarlos al mercado, incorporarlos a fuentes de trabajo ya no de tipo físico, sino que requieran el conocimiento, en lugar de estar siendo parte de la máquina, ahora conducen las máquinas, etc. Yo creo que esto es muy importante", resaltó.

El empresario afirmó que distintas naciones se están moviendo de sociedades rurales que vivían en el autoconsumo, a sociedades industriales y de alta tecnología, aunque en ocasiones el cambio es lento.

Resaltó que lo sustancial de la riqueza "es que se maneje con gran eficiencia para crear más riqueza, sea de una persona, de millones de personas o del Estado, debe ser eficiente para crear más riqueza".

Al hablar de él mismo, señaló que "no me voy a llevar nada cuando me muera. Creo que la primera responsabilidad empresarial, sea uno pequeño, mediano o grande empresario, es manejarse con eficacia y con eficiencia; administrar la riqueza que se está manejando y con responsabilidad y compromiso. Eso es lo que creo que debe ser la función primera".

(V.periódico Público en línea del 14 de octubre de 2010).


Carlos Slim afirma -en entrevista con Larry King, de la cadena de televisión CNN- que su meta en la vida no consiste en acumular dinero, sino en hacer crecer a las compañías: "Ver que la riqueza sea invertida para generar más riqueza". El ideal -agrega- consiste en la reproducción del capital, por 2 vías: primera, "la creación de empleos"; segunda, el pago de impuestos "para que los gobiernos puedan invertir en programas de desarrollo social". Y concluye, a partir de la obviedad perogrullesca de que sólo consumen (y generan más riqueza, por tanto) quienes tienen dinero: "La mejor inversión, en cualquier lugar del mundo, es acabar con la pobreza".

Si el mejor inversionista del mundo, potencialmente -y, sobre todo, a partir de la filosofía condensada en esa entrevista-, es mexicano, por una parte, y México, por la otra, según cifras de la CEPAL, tiene alrededor de 40 millones de compatriotas clasificados en el rango de "pobreza alimentaria", se entenderá que Slim, por mera lógica, es un enviado por la Providencia, predestinado para sacar a sus compatriotas de la pobreza.

Jaime García Elías, periodista y conductor radifónico
(v.pág.4-B de El Informador del 6 de diciembre de 2010).


Si pensamos en los hijos y los nietos, está claro que no es sustentable tener tanta riqueza concentrada en tan pocas manos, con una clase media débil a la que la gente puede dejar de pertenecer fácilmente para sumirse en la pobreza.

Bill Clinton, expresidente de Estados Unidos
(v.pág.104 de la revista Selecciones Reader's Digest de enero de 2011).


Carlos Slim se manifestó en contra de combatir la pobreza a través de la caridad, por lo que consideró que los empresarios deben continuar administrando sus compañías para ayudar a resolver los problemas sociales.

Así, el empresario mexicano rechazó la propuesta de Bill Gates y Warren Buffet para que los multimillonarios donen la mitad de sus fortunas a obras filantrópicas.

"Lo que debemos hacer como empresarios es ayudar a resolver los problemas sociales. Combatir la pobreza, pero no a través de la caridad", aseveró.

Slim explicó que entregar dinero a la caridad significa para las empresas una enorme deducción fiscal, lo que implica al mismo tiempo dejar de pagar impuestos para que los propios gobiernos promuevan el desarrollo.

Por ello, dijo que "sería un gran error que empresas como Microsoft, los líderes en el mundo de la tecnología, sean vendidas por sus fundadores para financiar obras de caridad. No deben hacerlo. Es más importante continuar administrando la compañía".

(V.pág.23 del periódico Público del 21 de enero de 2011).


La desigualdad es la madre de todas las guerras. Si no reparten los bienes que se poseen o se producen quienes los tienen a manos llenas y los atesoran y se apoderan de todo lo que los demás necesitan, quienes no tienen nada empezarán a repartir los males y las desgracias a los que somete la pobreza, el desempleo y la desesperanza. Ellos democratizarán el infierno en el que han vivido desde que nacieron.

El caldo de cultivo para que esto sucediera ha sido efectivo. El descuido al campo, la rotura del cuerpo familiar descuartizado por la búsqueda de la sobrevivencia, el fracaso de las políticas públicas, las pobres opciones de empleo y educativas, la riqueza de México en pocas manos, Slim y El Chapo en lla lista de Forbes, los políticos, corruptos, ineficientes, lucrando con la impunidad; los sicarios disfrutando la adrenalina, las drogas y la eficacia de sus trabajos feroces.

Alfredo Espinosa
(v.pág.17 de la revista Día Siete del 23 de enero de 2011).


Cerca de 44 millones de personas han sido arrastradas bajo el umbral de pobreza por el incremento de los precios de los alimentos, que se encuentran en "niveles peligrosos", alertó en un informe el Banco Mundial.

Según el último informe del BM, los precios mundiales de los alimentos han subido 15% entre octubre 2010 y enero 2011, lo que significa un aumento de 29% respecto al año anterior, y apenas 3% por debajo de la cifra récord de 2008.

"El alza de los precios está empujando a millones de personas a la pobreza, especialmente en los más vulnerables, que gastan más de la mitad de sus ingresos en comida".

El presidente del BM destacó que la "creciente volatilidad de los precios, debido al aumento de los inventarios y al incremento de la demanda, y sumada a las adversas condiciones meteorológicas", puede convertir el tema alimentario en un "gran problema".

(V.pág.8-A del periódico El Informador del 16 de febrero de 2011).


Cualquier debate sobre biocombustibles debe distinguir entre el etanol brasileño fabricado con caña de azúcar y el estadounidense producido con maíz.

El uso de maíz es, según algunos expertos, hasta ocho veces menos eficiente que la caña de azúcar. La demanda y los subsidios en Estados Unidos empujaron los precios del grano al máximo de una década, estremeciendo los mercados en medio mundo.

En el corto plazo es muy probable que la rápida expansión de la producción de biocombustibles a nivel mundial tenga efectos importantes en el sector agrícola de América Latina y el Caribe, poniendo en riesgo el acceso de los sectores más pobres a los alimentos, advirtió en abril pasado el Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

El relator de Naciones Unidas para la alimentación, Jean Ziegler, dijo que los biocombustibles son un "crimen contra la humanidad". Dominique Strauss-Kahn, director gerente del Fondo Monetario Internacional, dijo que plantean un "problema moral".

Para la izquierda latinoamericana, usar alimentos para saciar la sed de combustibles es inmoral.

(V.pág.13-A del periódico El Informador del 29 de marzo de 2011).


El empresario mexicano Carlos Slim, el hombre más rico del mundo según la revista Forbes, calcula que si cediera su fortuna a México, cada ciudadano recibiría unos 300 dólares, una cantidad que describió como "mera caridad".

El multimillonario mexicano, que mantiene dos organizaciones caritativas -la Fundación Telmex y la Fundación Carlos Slim- sostiene que "mucha gente gana dinero gracias a la pobreza, a través de estudios, conferencias y ONGs".

"Los puestos de trabajo son el único camino para dignificar al receptor. Eso cubre una necesidad emocional y alienta el desarrollo."

(V.pág.15-A del periódico El Informador del 14 de junio de 2011).


El denominado pecado social se refiere al comportamiento o a las acciones que son producto del quehacer colectivo, que afectan a colectividades o incluso a naciones enteras. Entre sus diversas formas se encuentran, como más evidentes, la corrupción, la negligencia y la irresponsabilidad. El pecado social se crea cuando se favorece o se explota la iniquidad, la justicia y la maldad, así como cuando pudiendo hacerse algo por evitarlo, limitarlo o eliminarlo como mal social, no se hace por pereza, miedo, complicidad pasiva o activa, coparticipación, comodidad, conveniencia o por equivocadamente pensar que nada se puede hacer para erradicarlo.

Por otro lado, no debe perderse de vista que cuando se habla de pecado social existe una responsabilidad individual. Para el caso que nos ocupa, un ejemplo se encuentra en el Evangelio de San Mateo capítulo 25 en sus versos del 31 al 46. Cuando Jesús habla del juicio a las naciones, se hace referencia a hechos de índole social: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar abrigo al forastero, vestir al desnudo, visitar al enfermo y visitar a los presos. Y en esta línea argumentativa, cuando se habla del pecado social, el objetivo no es profundizar culpas, sino es tomar conciencia de nuestra propia responsabilidad en la generación y construcción de las condiciones que lo favorecen.

Un caso ilustrativo es el de la búsqueda de la libertad económica, donde lo importante es la máxima producción a los más bajos costos (Se consideran como gastos las importantes inversiones de tipo laboral y de seguridad social). Esta lógica conduce a privilegiar la producción de la riqueza por encima de su distribución, lo que a todas luces atenta contra la ética cristiana, pues como dice Santiago: "El pago que no les dieron a los hombres que trabajaron en su cosecha, está clamando contra ustedes" (Stg 5, 4). Así, cuando el motor de la globalización es esta forma de pensar y de proceder, se aumenta la brecha entre ricos y pobres, y se nutre el resentimiento social y el deseo de "superarse a toda costa y sin importar el precio". A esto habría que agregar el marco de la competencia en el que hay que sobrevivir venciendo al prójimo, a quien se convierte en un enemigo.

Antonio Lara Barragán Gómez OFS. Escuela de Ingeniería Industrial Universidad Panamericana Campus Guadalajara
(v.pág.16-A del periódico El Informador del 19 de junio de 2011).


¿Y por qué no se ha podido combatir a la pobreza si aparentemente existe tanta voluntad de hacerlo y de lograr la justicia social?

Los estudiosos dan distintas respuestas a esta pregunta. La más común consiste en echarle la culpa a que se destina poco dinero para ello. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Social, México nada más pone 8% de su PIB para el gasto social, cifra que nos coloca en el lugar número 20 de los países que la conforman y que destinan un promedio de 20% a ese rubro. Jim Wolfensohn, del Banco Mundial, dice que los países ricos no aportan suficiente presupuesto al combate contra la pobreza en los países pobres. En su opinión, debería duplicarse el monto de este dinero, para que no sólo alcanzara para atender situaciones de emergencia como hambrunas provocadas por guerras y fenómenos naturales, sino para que además se pudieran financiar proyectos de desarrollo. "Si me dieran 100 billones de dólares -dijo en la cumbre mundial en Johannesburgo- lograría en el lapso de una década reducir la pobreza a la mitad, la mortalidad infantil en dos terceras partes y asegurar la educación primaria universal.

No todo el mundo está de acuerdo con esta manera de ver las cosas. El exsecretario norteamericano del Tesoro, por ejemplo, dice que los trillones de dólares que se han dado hasta ahora a los países pobres no han servido de nada y que ha sido dinero desperdiciado. Algunos han llegado más lejos asegurando que incluso lograron lo contrario de lo que se proponían "porque en lugar de usarse para el desarrollo, han dado oportunidad al enriquecimiento de malos gobernantes".

Lo que no dice el funcionario, es que muchos de los fracasos han tenido que ver con que los que dan el dinero han insistido en que se lo use para aquellos rubros que a ellos les parecen importantes, por ejemplo, una mina o una presa, y hasta han pretendido que pueden decidir qué se debe producir y cómo se lo debe producir y comercializar, en función de criterios y valores que no necesariamente son los mejores para ciertas regiones o grupos de personas o a los que la gente quiere y puede adoptar. Esto ha sido particularmente evidente cuando se obliga a los campesinos a sembrar algo distinto a lo que están acostumbrados o a hacerlo con otros métodos.

De los estudiosos mexicanos, la respuesta más interesante es la de Rodolfo de la Torre García, para quien el problema es que "la política social no ha tenido hasta el momento grandes innovaciones". Y en efecto, pasan los años y cambian los gobiernos y se transforman los paradigmas de la acción social, pero entre nosotros las políticas públicas en esta materia siguen siendo las mismas.

El resultado es que no hemos podido pasar de las prácticas remediales, desde las de caridad o beneficencia que hacen personas, grupos o instituciones particulares hasta las asistencialistas que hace el gobierno. Y aun éstas dejan mucho que desear. Y por si fuera poco, hoy hasta la seguridad social está en franca crisis.

Si se hubiera cumplido lo que nos prometieron, o lo que nos han dicho que se hizo, a estas horas ya todos los ciudadanos mexicanos habrían salido de la "situación de pobreza" como se dice en la jerga del día. Pero resulta que no es así. Con todo y que desde hace un siglo nuestro discurso público se sostiene sobre la afirmación de que el objetivo principal del desarrollo y la misión central de nuestros gobiernos consiste en conseguir la justicia social.

Lo cual no obsta para que pasado un año y medio de su gobierno el presidente Felipe Calderón repitiera el mismo y eterno discurso de que "en adelante la política social sería la prioridad de su gobierno", pero ahora con otro nombre: Estrategia Vivir Mejor.

Y es que el problema central no se ha resuelto, pues lo que importa como dice Antonio Gazol, "no es la cantidad de pobres que dejan de serlo, sino el fracaso de las acciones para evitar que se sigan produciendo pobres".

Este es el tema. Pero en ese terreno, el panorama es poco alentador, pues como afirma Susan George, no importan las medidas que se tomen, la pobreza no se podrá "componer" dado que es la consecuencia inevitable de un sistema. No se trata de una cuestión técnica, de un conjunto de acciones mejores o peores, ni siquiera de recursos destinados a ello, sino de una cuestión estructural.

Sara Sefchovich
(v.pág.193 de "País de mentiras". Ed.Océano. México 2008).


No se trata si el Dow Jones perdió ayer 3.68% y el Nasdaq 5.22% arrastrando a las demás bolsas de América y Europa. Tampoco si el oro superó los 1,825 dólares la onza, creando una "ola de pánico" como varios analistas financieros lo calificaron. Se trata de algo más tangible, comprensible y cercano a la gente común: en un año, el maíz y el trigo subieron 84 % y 55 %, respectivamente; el azúcar, 62 %; el aceite de soya, 47 %; los precios del crudo, 45%.

El propio presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick lo advierte: "En ninguna parte (del mundo) se combinan los altos precios de los alimentos, la pobreza y la inestabilidad para producir el más trágico sufrimiento como en el Cuerno de África". Las cifras son desgarradoras: 29,000 niños han muerto en los últimos 3 meses y 600,000 corren el riesgo de fallecer. 12 millones de personas están amenazadas de sufrir las consecuencias de la sequía que afecta la zona. Hay 2.8 millones de damnificados. 3.2 millones se encuentran bajo "necesidad urgente".

En tanto, el oro subía, las bolsas bajaban, el trigo aumentaba y los niños morían.

Horacio Besson
(v.pág.38 del periódico Milenio Jalisco del 19 de agosto de 2011).


Esta semana se ha generado información preocupante que debería servir para que la clase política mundial y los poderes fácticos frenen su carrera irracional en la búsqueda de más poder y más dinero.

En África, 12.4 millones de personas se están muriendo de hambre, necesitan ayuda alimentaria de inmediato.

En una década (2000-2009), el número de niños que viven en pobreza en Estados Unidos pasó de 2.4 millones a 14.7 millones, a consecuencia de la reducción presupuestal en los programas sociales enfocados en la infancia.

En Pakistán, mientras 400,000 seres humanos sufren por los efectos de las lluvias, pobres y damnificados, un ataque suicida por diferencias religiosas causó la muerte de por lo menos 47 personas y dejó más de 70 heridos.

Y en México, crisis por la corrupción de la clase política, por las operaciones del crimen organizado y la pobreza que alcanza a más de 52 millones de mexicanos.

Laura Castro Golarte
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 20 de agosto de 2011).


Me indigna que el mundo produzca comida para 12,000 millones de personas, sólo seamos 7,000 millones y haya tantos con hambre.

Carlos Loret de Mola A.
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 24 de agosto de 2011).


Tradicionalmente, las comunidades con pocos recursos y de vida difícil han sido siempre más solidarias con sus vecinos. Recuerdo que una diputada noruega me contaba hace años cómo en su país había imperado una perfecta, admirable hermandad frente al infortunio mientras fueron un pueblo pobre y acosado por el frío, y que esa empatía social había ido disminuyendo con el desarrollo y la riqueza. Si se piensa bien, es algo lógico; cuando tu existencia bordea lo precario y el abismo te ronda, la ayuda mutua es un recurso muy eficaz para conseguir salir adelante. Esto es, compartes tu poca comida con el vecino si éste está a punto de morirse de hambre, y así te aseguras de que, en un trance crítico parecido, tú también tendrás su apoyo. El "hoy por ti y mañana por mí" debe de ser un mandato genético de supervivencia, un truco más de los muchos trucos adaptativos que han hecho que nuestra especie sea tan triunfante. No quiero con esto empañar la conmovedora belleza de esos actos de solidaridad, pero parece demostrado que, contra lo que cabría pensar en un primer momento, los que menos tienen son los que más dispuestos están a compartir sus magras posesiones. A decir verdad, no creo que sea sólo por ese imperativo innato de supervivencia, sino también, supongo, porque están más cerca del sufrimiento, y el dolor propio, si lo digieres bien, te hace más sensible al dolor ajeno.

En cualquier caso, creo que al abandonar la pobreza radical la gente se hace por lo general más autosuficiente, más ensimismada, menos solidaria. ¡Incluso más rácana! Según la sabiduría popular, cuanto más rico es alguien, más agarrado. El miserable Gilito, tío del Pato Donald, nadaba en oro, y el avaro de Molière era un potentado con un tesoro enterrado en el jardín. Nos sentamos sobre nuestras posesiones y no queremos prescindir ni de la milésima parte de ellas. Por eso ahora que el mundo financiero retiembla y que las paredes del tenderete económico amenazan con derrumbarse estamos todos aterrados y absortos, concentrados en el rugir de los mercados. Tan hipnotizados por la merma en nuestro patrimonio que no somos capaces de ver nada más. Creo que esta crisis bursátil, que está dejando sin casa y sin trabajo a cientos de miles de personas, no sólo nos está empobreciendo materialmente, sino también espiritualmente. Qué mala suerte que la feroz hambruna del Cuerno de África esté sucediendo precisamente ahora. Con qué fácil y mísero egoísmo nos agarramos a nuestro propio miedo y nuestras pérdidas para cerrar los ojos, para blindarnos ante su necesidad, para dejarlos morir en la distancia.

Porque se están muriendo. Ya sé que es desagradable escucharlo y aún más hacer el esfuerzo de imaginarlo, pero cada día mueren en esa zona 300 niños de hambre, de pura y maldita hambre. Ya ha habido otras hambrunas antes en el mundo. En la de 1980 murieron un millón de personas en Etiopía; y en 1992, fallecieron otras 300,000 en Somalia. Después la comunidad internacional creyó haber superado esos dantescos abismos catastróficos. A mediados de los noventa se desarrolló un alimento terapéutico de fácil uso que, por sólo 40 euros, podía salvar la vida de un niño desnutrido. Y se hizo un calendario para acabar con el hambre mundial. Pero, por desgracia, el horror ha regresado y es para quedarse. La violencia, la inseguridad alimentaria, la fragilidad social y la sequía han hecho que Somalia vuelva a agonizar. El 20 de julio se declaró oficialmente la hambruna y la emergencia durará por lo menos hasta 2012. Actualmente hay 750,000 personas en riesgo inminente de morir de hambre, en su mayoría niños menores de 5 años. Hay 2.5 millones de desplazados en campos de refugiados y, en todo el Cuerno de África, 12 millones de personas gravemente afectadas por la sequía.

Hoy, 16 de octubre, es el Día Mundial de la Alimentación. Lo vamos a celebrar con este moridero famélico y callado del África sedienta. Déjame darte sólo 2 datos más; uno, la hambruna actual ha estallado tras haberse producido las tres cosechas más grandes de la historia de la Humanidad. Y dos, sólo un escaso 9% de los niños con desnutrición severa reciben ese alimento terapéutico que, por tan sólo 40 euros, les salvaría la vida. ¿No es evidente que no sabemos repartir, gestionar, compartir, ayudar? Y que no queremos ni mirar: nos importa un pito el dolor de los otros. Sentados en nuestras posesiones, lloramos nuestras pérdidas mientras damos la espalda a los moribundos. A los que sería tan fácil ayudar, si de verdad quisiéramos. (Para hacer algo: www.accioncontraelhambre.org).

Rosa Montero
(v.pág.11-B del periódico El Informador del 16 de octubre de 2011).


El número de personas que viven en la pobreza en Estados Unidos alcanzó un récord de 49.1 millones en 2010, según los datos de un nuevo método más exhaustivo publicado el lunes por la Oficina del Censo del país.

(V Reuters del 7 de noviembre de 2011).


Los manifestantes del movimiento Occupy Wall Street descansan en una premisa: que los pobres son excluidos cada vez más del sistema y que los ricos se siguen pagando enormes bonos y regodeando con los beneficios de haber capturado los triunfos del capital.

Carlos Mota
(v.pág.2 del periódico Milenio Jalisco del 18 de noviembre de 2011).


En general, el nivel de vida de las personas de todo el mundo ha mejorado en mucho comparando las condiciones que se vivían hace 2 siglos. Y esto no se ha logrado fabricando automóviles, celulares, motores, aviones, sino que se ha logrado mediante la invención colectiva de lo que ahora se llama "sistemas de riquezas" y que ahora se cuentan entre los inventos más importantes de la historia.

Y uno de estos sistemas de riqueza ha sido la agricultura, que será el rubro más importante de los próximos veinte futuros años de la humanidad. La futura riqueza agropecuaria tiene muchos nombres: biocombustibles, hidroponía, orgánico, natural y otros más.

Los alimentos básicos y no básicos, salen de la tierra, esa es una verdad innegable, y los seres humanos estamos miopes ante esa realidad y le hemos dado al campo el último renglón en la importancia de las prioridades de la verdadera riqueza de este milenio.

La conciencia de que estamos en el umbral de una revolución alimentaria más que de una crisis alimentaria, será el parteaguas para resolver los graves problemas mundiales de hambruna.

Alimentos hay en el mundo, lo que no hay es el equilibrio y la cultura para conocer los verdaderos alimentos que nutren y que no dañan.

Trinidad Terrazas Gastélum
(v.pág.26 del periódico Milenio Jalisco del 10 de febrero de 2012).


Desde hace ya muchos años se ha establecido como parte del discurso "políticamente correcto" en todo el mundo hablar de la pobreza. La iniciativa por cierto, es loable altamente meritoria (los políticos para nada), es algo con lo cual nadie podría estar en desacuerdo. Los más diversos sectores, de izquierda y derecha, desde los que sufren las exclusiones más humillantes hasta los magnates de los listados de la revista Forbes, todos coinciden en que la pobreza es algo contra lo que debe actuarse. Pero algo sucede que las cosas de base no cambian: los pobres más pobres crecen en número y en distancia.

Ahí está la cuestión de fondo: la pobreza no es sino el síntoma visible de una situación de injusticia social de base. En ese sentido "pobreza" significa no ser capaz de controlar la propia vida, ser absolutamente vulnerable a la voluntad de otros, rebajarse para conseguir sus fine propios, empezando por el más elemental de sobrevivir. Junto a ello, la pobreza significa no tener la oportunidad de una vida mejor en el futuro, estar condenado a seguir siendo pobre, con lo que la vida no tiene mayor atractivo más allá de poder asegurar la animalesca sobrevivencia, si es que se logra.

Cada vez más gente queda marginada de la riqueza que la humanidad genera. La marginación del nuevo estilo produce islas de esplendor resguardadas celosamente de mayorías "excedentes". Por supuesto que mientras más gente se quede al margen del festín, más serán las posibilidades de inestabilidad y frecuentes estallidos.

Carlos Corvera Gibsone
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 12 de febrero de 2012).


Cuando Luiz Inácio Lula da Silva fue elegido presidente de Brasil, la población más rica se quedaba con la mitad del dinero del país y dejaba apenas una décima parte a los pobres, que eran la inmensa mayoría. Lula cambió esas cifras. Aumentó el salario mínimo 62%, y sacó realmente de la pobreza a 40 millones de brasileños. Desde mi perspectiva un movimiento de ajedrez económico genial. Por la sencilla razón de que en primera instancia fue real y no demagógico ni mesiánico: sacar de la pobreza a tantos millones de personas hizo crecer 7 veces más el consumo y la economía funcionó mejor. Además logró que 45 millones de brasileños tuvieran cuentas bancarias activas, eliminando intermediarios en la administración y entrega de recursos públicos a los necesitados.

En 6 años la desnutrición en Brasil se redujo 70% y la mortalidad infantil, 45%. Combatir la pobreza y el hambre fue prioridad indiscutible del presidente Lula. Restaurantes populares, promoción de agricultura familiar, distribución de alimentos a los más pobres, microcréditos, facilitar a niños y jóvenes educación básica y formación universitaria a hijos de obreros.

Y en la crisis financiera de 2008, Brasil salió adelante gracias a las clases populares rescatadas de la pobreza que demandaban y usaban regularmente bienes y servicios. "No hay nada más barato que invertir en los pobres" decía el presidente Lula, porque la inclusión de tantos millones de ciudadanos llevó al desarrollo. No era una intención piadosa: es un hecho.

¿Por qué Brasil sí puede y nosotros no? ¿Por qué nuestros políticos dicen y repiten hasta el cansancio las mismas palabras de Lula: ayuda al campo, combatir la pobreza y el hambre, distribución de alimentos a los más pobres y etcétera y etcétera? Y nomás no salimos del hoyo. Desde el presidente de la república pasando por gobernadores, presidentes municipales y diputados se ufanan de sus logros cuando éstos llegan a cuenta gotas y muchos años después de las promesas de campaña. ¿Qué nos pasa cuando tenemos todo para ser grandes, muy grandes?

Brasil se abrió sin falsos patriotismos a la inversión extranjera controlada, de sus recursos energéticos. Mientras aquí con la historia desfasada de nuestro nacionalismo, como siempre pensando que nosotros podemos todo y sin intervención de nadie, porque todo el mundo restante pareciera que nos quiere devorar, robar y exprimir el jugo que sólo nos pertenece a nosotros.

Y seguimos igual, no pasa nada.

Carlos Corvera Gibsone
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 26 de febrero de 2012).


El número de personas que viven bajo el umbral de extrema pobreza descendió en 2008 a 1,290 millones, lo que representa un 22 % de la población mundial, según las últimas estimaciones divulgadas hoy por el Banco Mundial.

En 2005 la población mundial que vivía con menos de 1.25 dólares al día era de 1,390 millones, lo que significaba un 25 % del total de la población mundial.

El Banco Mundial indicó que la reducción viene dada especialmente por China, que ha retirado a 660 millones de personas de ese umbral entre 1981 y 2008, y cuyo porcentaje se ha rebajado a la mitad entre 2002-2008, de 28.6 % a 13.1 %.

Por otro lado, 2,471 millones vivían en 2008 con menos de 2 dólares al día, lo que se considera el umbral de pobreza, un número que supone el 43 % de la población mundial, frente al 47 % y 2,595 millones de 2005.

"El mundo en desarrollo ha realizado notables avances contra la extrema pobreza, y se ha mostrado resistente a los recientes choques en el alza de los precios de los alimentos y la energía. Pero la acumulación del número de personas que viven justo por encima del umbral de extrema pobreza subraya la continua vulnerabilidad de los pobres", aseguró Martin Ravallion, director de Investigación del BM.

El BM destacó que si bien se ve un progreso general, el número de personas que viven entre la frontera los 1.25 dólares y los 2 dólares al día se ha doblado entre 1981 y 2008, al pasar de 648 millones a 1,180 millones de dólares.

Por regiones, el África subsahariana continúa registrando las peores cifras en lo que se refiere a población por debajo del umbral de extrema pobreza, pese a un ligero avance en los últimos años, al pasar de 394 millones en 2005 (52 %) a 386 millones en 2008 (47.5 %).

(V.Agencia Efe del 29 de febrero de 2012).


La masacre anual de decenas de millones de seres humanos producida por el hambre es el escándalo y la frialdad con que los alimentos se han vuelto la panacea multinacional de la codicia humana. Cada 12 segundos muere de hambre un niño menor de 10 años, 37,000 personas fallecen por la misma razón cada día y 1,000 millones, de los 7,000 millones que somos, quedan mutilados por la subalimentación permanente.

El problema de los que padecen hambre no es la disponibilidad general de alimentos en el planeta, sino su propio acceso a los alimentos y esencialmente su falta de poder adquisitivo para comprarlos. El hambre estructural es la que mata cotidianamente debido a las fuerzas de producción insuficientemente desarrolladas en los campos de cultivo. El hambre coyuntural, por el contrario, es aquella que golpea cuando una economía se desploma bruscamente, a causa de una catástrofe o una guerra.

Entre 2008 y 2010, el Programa Alimentario Mundial perdió prácticamente la mitad de su presupuesto: era de 6,000 millones de dólares en 2008 y ahora es de tan sólo 3,000 millones. Los estados industriales se endeudaron masivamente para refinanciar a sus bancos (qué importa que mueran los niños, si lo que importa son los bancos).

La crisis financiera de 2007-2008 provocada por la delincuencia bancaria tuvo en especial 2 consecuencias. La primera. Los fondos especulativos (hedge funds) y los grandes bancos se trasladaron después de 2008, abandonando los mercados financieros para orientarse hacia los mercados de bienes primarios, principalmente agrícolas. Si observamos los precios de los 3 alimentos básicos (maíz, arroz y trigo), que cubren 75% del consumo mundial de alimento, vemos que aumentaron de forma explosiva. En 18 meses, el precio del maíz aumentó 98%, la tonelada de arroz pasó de 195 dólares a 1,010 dólares y la tonelada de trigo para harina dobló su precio desde septiembre de 2010. Esta explosión de precios produce beneficios astronómicos a los especuladores, pero mata en los barrios miserables a centenares de miles de mujeres, hombres y niños.

Según el Banco Mundial, el año pasado, 41 millones de hectáreas de tierras cultivables fueron acaparadas por fondos de inversiones y multinacionales únicamente en África, con el resultado de la expulsión de los pequeños campesinos. Lo que se debe denunciar es el papel del Banco Mundial, que se viste de cordero beneficioso y no es más que un depredador insaciable.

El hambre es obra de las personas y la humanidad puede eliminarla. Los principales enemigos del derecho a la alimentación son la decena de sociedades transcontinentales privadas que dominan casi con exclusividad el mercado alimentario. Fijan los precios, controlan las reservas y deciden quién vivirá y quién morirá, porque solamente los que tienen dinero tendrán acceso a los alimentos. El año pasado por ejemplo, Cargill controló más de 26% de todo el trigo comercializado en el mundo. Pero estos monopolios disponen además de organizaciones mercenarias: la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Estos son los 3 jinetes del Apocalipsis. Si bien reconocen que el hambre es terrible, estiman que cualquier intervención en el mercado es un pecado.

Carlos Corvera Gibsone
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 4 de marzo de 2012).


La palabra miserable tiene una doble condición: la económica y la moral. Un miserable no tiene dinero pero tampoco escrúpulos; está más allá del bien y del mal; no posee nada. Los mexicanos vivimos cotidianamente con la pobreza. Hemos aprendido a vivir en ella o con ella, pero creíamos vivir lejos de los miserables. Conocíamos a los miserables a través de cine, en películas como Los olvidados, de Luis Buñuel, donde unos jóvenes son capaces de apedrear a un viejo, pobre y ciego, para arrebatarle nada; en Los motivos de Luz, de Arturo Ripstein, una madre desesperada por no poder alimentar a sus hijos prefiere matarlos antes que seguir viéndolos sufrir; en los cuentos de Rojas González, una madre suplica a la virgen que su hijo deje de ser tuerto y recibe el milagro de volverlo ciego: así causará misericordia, porque de los tuertos se burlan, pero de los ciegos se apiadan.

Hasta hace poco en México presumíamos que había pobreza, pero no miseria. Hoy tenemos ricos peleando las listas de Forbes y miserables en busca de esperanza, aunque sea en la muerte.

Diego Petersen Farah
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 19 de marzo de 2012).


Entre los años de 1950 y 2000, más de un billón de dólares fluyó del primer mundo a los países pobres, en forma de "ayuda" o "ayuda al desarrollo". Algunos de dichos dólares salvaron vidas y mejoraron las condiciones: el programa de erradicación de la viruela en la década de 1960, el de inmunización infantil en los años ochenta y las campañas contra la lepra y la polio.

Estadísticas del Banco Mundial, nos dicen que casi 2,800 millones de personas -casi la mitad de la población del planeta- siguen viviendo con el equivalente a 2 dólares diarios o menos; de ellos, unos 1,100 millones sobreviven con menos de un dólar a día, en la absoluta o extrema pobreza.

Pero lo que realmente sorprende de todo esto -aparte del fracaso a la hora de erradicar la pobreza mundial, después de medio siglo de esfuerzo internacional- es el enorme éxito que revelan estas cifras, si las miramos desde el ángulo opuesto.

No pretendo minimizar la tragedia de la pobreza del siglo XXI, pero una persona que, procedente del siglo XVII, viajase en el tiempo y apareciese en el mundo de hoy, no se sorprendería de lo pobre que es la especie humana, sino de lo numerosa y rica que ha llegado a ser.

Imagínense, venido de un mundo que apenas mantenía una población de quinientos millones de habitantes, afectada por continuas plagas y hambrunas, esa persona se maravillaría de que más de 6,000 millones de personas, sobrevivan hoy en el planeta, incluidos los más de 3,300 millones que viven por encima del umbral de pobreza de 2 dólares. Sería utópico sugerir que se podrían eliminar totalmente las necesidades materiales del planeta entero. También la pobreza tiene muchas causas desde las políticas económicas erróneas y las malas instituciones políticas hasta los cambios climáticos, las epidemias y la guerra.

La única manera de evitar que la gente huya del campo a refugiarse en cinturones de miseria es cuando se elimine la diferencia de productividad entre lo que el trabajo bruto puede conseguir de la tierra y lo que la tecnología avanzada hace posible hoy en día y hará posible mañana.

Solo cuando todos los bebés del mundo estén alimentados, cuando toda el agua destinada al consumo humano sea potable, cuando ya no consumamos tantos alimentos envenenados, cuando la medicina realmente cure y no enferme, cuando la esperanza de vida media en los países pobres, alcance al menos los setenta años y más cuando se logren algunos objetivos educativos básicos -que haya escuela para todos- podremos decir que la pobreza se ha erradicado del planeta.

Trinidad Terrazas Gastélum
(v.pág.31 del periódico Milenio Jalisco del 4 de mayo de 2012).


Si uno se atiene a las estadísticas oficiales sobre el número de personas que mueren por hambre en México, se infiere que en los tres primeros meses de lo que va de 2013 han fallecido en nuestro país 2,070 mexicanos, lo que significa que a lo largo y ancho del país está dejando de existir en promedio una persona cada hora por no tener los recursos suficientes para comprar comida.

Dado que ese número fue obtenido por la Presidencia de la República de los datos generador por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, una institución que basa sus estadísticas por las defunciones que registran las instituciones de salud oficiales, sin contabilizar los fallecimientos de mexicanos que se dan en las localidades más recónditas del país, donde no hay centros médico asistenciales.

Todo apunta a que la brecha entre los menesterosos y la elite que concentra la riqueza cada vez será más ancha y, en consecuencia, la cifra de fallecimientos por hambre continuará incrementándose.

Esto se infiere por la apatía que manifiestan tanto el gobierno como los poderes fácticos para abatir de tajo la creciente desigualdad que frena el progreso y la justicia social, consideran expertos en el tema.

Los críticos opinan que la Cruzada Contra el Hambre es una medida de corte asistencialista que, desafortunadamente, fallará como tantos otros programas oficiales aplicados en los últimos 70 años para acabar con la pobreza.

Como argumento recuerdan que en 1944 se instrumentó el Programa de Abasto Social de Leche. En 1971 se impulsó el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe). En 1972 se pusieron en marcha, a través del Instituto Nacional Indigenista, los albergues escolares en comunidades indígenas. En 1975 comenzó la entrega de desayunos escolares. En 1980 se dio el banderazo al Programa de Abasto Social. De 1989 a 1994 se aplicó el Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol). En 1997 se impulsó el Programa de Educación, Salud y Alimentación (Progresa) y en 2002 nació Oportunidades.

Pero si esas medidas mitigaron en cierta medida la pobreza, lo cierto es que en siete décadas la cifra de menesterosos se extendió a 52 millones, lo que significa que 46% de la población nacional carece de la alimentación necesaria para sobrevivir, mientras que en contraste, conforme a cifras de la Comisión Económica para América Latina, México es actualmente el 2o. país con más número de multimillonarios en América Latina, sólo superado por Brasil con 30.

En el estudio de la CEPAL, elaborado por Andrés Solimano y Juan Pablo Jiménez, se afirma que la concentración del ingreso y el patrimonio en una pequeña minoría acentúa la desigualdad social, y que el ejemplo de legitimación social de la concentración del ingreso es el llamado de billonarios, como Warren Buffet, de incrementar sus contribuciones pero, en contraste, "ningún billonario latinoamericano comparte públicamente esta propuesta".

En opinión del director de Análisis de la Pobreza del Coneval, Ricardo Aparicio Jiménez, actuario y demógrafo, lo que hace falta en México para abatir el problema de la pobreza es la instrumentación de una política fiscal redistributiva, que comprenda, por ejemplo, "que pague más impuestos, quien cuenta con mayores ingresos".

Comenta que en México no se aplica una política redistributiva ante la oposición de expertos, formados en el neoliberalismo, que consideran que la aplicación de una política de ese tipo desalentaría la inversión y provocaría fuga de capitales.

Para la diputada del PRD, María del Socorro Ceseñas Chapa, lo relevante es que el ejecutivo federal, antes de presentar una reforma que grave con IVA alimentos y medicinas, es que transparente los esquemas fiscales de privilegio que se les otorga a los monopolios que no pagan los impuestos que debieran.

La legisladora reprocha a la Secretaría de Hacienda la existencia de los llamados esquemas de consolidación y privilegios fiscales, al tiempo que recuerda que en 2007 el gobierno perdonó casi 74,000 millones de pesos, de los 578,000 millones que empresas de diversas ramas adeudaban, lo que equivalía a 25% de lo presupuestado para ese año.

Mientras los grandes empresarios no contribuyan al fisco como deben y el Estado no regule el mercado, cualquier acción para abatir el hambre no servirá. Por el contrario se correrá el riesgo de que el comer sea un privilegio, mientras que unos cuanto billonarios seguirán amasando sus fortunas, considera.

Además de los diversos factores mencionados por estos expertos, también destaca el aumento de la desigualdad social, que no solamente genera que miles de mexicanos mueran anualmente por hambre, sino que es detonador de la violencia que lacera el tejido social.

La violencia no es exclusivamente la que se refiere a los grupos guerrilleros que se levantan para combatir la injusticia social. Se presenta también cuando jóvenes pobres prefieren enrolarse como sicarios en el mundo del narcotráfico, o cuando se desintegra el núcleo familiar por penurias económicas y los hijos salen a las calles a "trabajar", y sufren rechazo e injusticias; o cuando madres de matrimonios disfuncionales padecen acoso y sueldos paupérrimos en sus empleos, y luego reciben agresiones de un marido atormentado por las frustraciones económicas.

Violencia se da cuando los campesinos arriban a los centros urbanos para sobrevivir en condiciones infrahumanas o la padecen los migrantes cuando soportan discriminación y laboran jornadas infrahumanas, sin ninguna prestación laboral ni social, consideran.

(V.pág.8-A del periódico El Informador del 8 de abril de 2013).


En pocas cosas es tan eficiente la economía mexicana como en la producción de pobres. Algo seguimos haciendo mal que cada año aumenta el número de personas que viven en la pobreza en este país. De 2008 a 2012 la población creció, pelos más o menos, 8 millones y medio de personas, y de ésos 3.8 millones son pobres.

Las políticas sociales de los gobiernos federales y estatales sirven para atajar el problema de la pobreza extrema; ahí el cambio es importante, pues un millón y medio de mexicanos salió de la pobreza extrema para convertirse en pobres sin adjetivos. Hay una transferencia neta de recursos del Estado hacia estos sectores de la población; sin embargo, a pesar de los esfuerzos permanentes de políticas sociales, cruzadas contra el hambre y todo tipo de programas, unos más populistas que otros, en México sigue habiendo más de 10 millones de pobres extremos.

En Jalisco los datos son todavía más desalentadores. Crecieron la pobreza y la pobreza extrema. Hay más pobres y más pobres con hambre en años en los que la economía jalisciense tuvo un desempeño digamos que aceptable en comparación con otras regiones del país. A pesar de ello, en 4 años hay 730,000 pobres más y 95,000 jaliscienses más con hambre. ¿Dónde quedó el gasto en desarrollo social; de qué sirvieron las políticas sociales del estado y ayuntamientos más allá de generar clientelas electorales?

En términos llanos lo que nos dice el informe del Coneval es que la economía genera más pobres con más velocidad de lo que el Estado es capaz de subsidiar. Ha sido una carrera absurda en la que el esfuerzo está concentrado en ganarle la carrera a la fábrica de pobres. Con este modelo de economía depredadora y Estado subsidiario la única solución posible es meter más gasto público al combate a la pobreza en un círculo vicioso sin fin.

Si seguimos haciendo lo mismo, lo único seguro es que dentro de 2 años habrá más pobres. El asunto de fondo pasa por definir cuál es el papel del Estado en la economía: mantener a los pobres y a los expulsados del paraíso del mercado o equilibrar las oportunidades. Para lo primero lo que hay que hacer es aumentar impuestos para mantener a cada día más pobres; para lo segundo hay que generar políticas públicas que transfieran capacidades y empoderamiento de las mayorías: salud y educación universal y de calidad; fortalecimiento del mercado interno; empoderamiento de los consumidores; políticas públicas que favorezcan la transferencia neta de recursos a las zonas rurales (ése es, en otros países, la función del turismo interno), etc.

La peor noticia no es el crecimiento del número de pobres, que en sí misma es espantosa, sino la pobreza de ideas: felicitémonos: llevamos 25 años haciendo lo mismo, con los mismos malos resultados.

Diego Petersen Farah
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 30 de julio de 2013).


Las altas cifras de pobreza muestran que las políticas del Estado mexicano al respecto no han funcionado, no sólo en los 2 sexenios panistas, pues los porcentajes de pobreza son semejantes en los gobiernos priistas de Ernesto Zedillo y Carlos Salinas.

La pobreza tampoco es culpa de las políticas neoliberales, según lo demostró con suficiencia Fernando Cortés en un ensayo de 2003 (Casi 40 años de desigualdad). Cortés compara la desigualdad en pleno auge del milagro mexicano con los primeros gobiernos neoliberales y no ve elementos para el contraste. Eso lleva a concluir que la pobreza no es un asunto de variación de políticas públicas.

La modernidad de la nación se fundó con la conquista en el siglo XVI, y desde entonces los sucesivos gobiernos han buscado fórmulas para combatir la pobreza: la Colonia española, el México independiente de liberales y conservadores, el Porfirismo, los gobiernos revolucionarios y posrevolucionarios, y ahora los gobiernos neoliberales. Todos han fallado en combatir la pobreza.

Se tiene que considerar a la pobreza como un asunto estructural. La pobreza es resultado y forma parte de la modernidad capitalista mexicana, un sistema económico y social fundado en la búsqueda de la máxima ganancia y beneficio mediante la producción de mercancías. Este sistema requiere mano de obra barata para hacer funcional la acumulación de capital. Y la mano de obra barata produce pobres. En este sistema la pobreza no es problema a combatir, sino una condición para la acumulación de ganancias.

Rubén Martín
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 31 de julio de 2013).


Confirmado, somos un país con más pobres que hace 2 años, como hace 2 lo fuimos en relación a los 2 anteriores y así, durante décadas. Y la cosa es realmente simple, ya que si se hace exactamente lo mismo no se puede esperar un resultado distinto y en México, como país, como sociedad, como gobierno, si para algo somos buenos es para alimentar los círculos de la pobreza y jugar con los eufemismos, por ejemplo, de que si el porcentaje de los que viven en miseria bajó, pero los de pobreza patrimonial crecieron, y demás juegos malabares para adornar la retórica oficial.

Primero, la estrategia gubernamental de apoyo a los más necesitados es estrictamente asistencialista y por lo tanto de mera contención de la pobreza, pero no para atacar de fondo las causas que la originan. Entonces tenemos que cada vez más mexicanos se inscriben en Oportunidades para intentar sobrevivir. La demanda se torna tan robusta que es literalmente imposible cubrir a todos (y eso sin contar las corruptelas y el uso político clientelar de los programas); entonces la cobija no alcanza y se mueve, dejando a los que estaban en pobreza patrimonial en alimentaria y a algunos que se encontraban en miseria, pues la ayuda los coloca en una condición de mejoría sustancial: pobreza.

Absurdo, pero es nuestra realidad. Los programas asistencialistas como Oportunidades y Progresa no combaten el fenómeno, sólo lo contienen y, para acabarla, resultan insuficientes.

Dejando de lado cuestiones profundas como la falta de solidaridad y subsidiaridad social, que como ciudadanos realmente hacemos poco (por no decir nada) por cambiar el orden de las cosas y que enfrentamos con pasmosa normalidad el hecho de que nos rodean compatriotas que literalmente agotan su existencia en la mera sobrevivencia, queda la visión gubernamental para enfrentar el fenómeno, que es exactamente la misma desde hace décadas con exactamente los mismos resultados.

Alejandro Irigoyen Ponce
(v.pág.3-A del periódico El Informador del 31 de julio de 2013).


No podemos seguir ignorando que la falta de acceso a los servicios sanitarios públicos -y en consecuencia, la necesidad de pagar directamente la atención recibida en caso de enfermedad- es la primera causa de que las familias mexicanas caigan en situación de pobreza.

José Carbonell
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 1o.de octubre de 2013).


La Secretaría de Desarrollo e Integración Social de Jalisco admite que miles de familias en el estado viven con menos de 2,500 pesos al mes. Ese fenómeno de pobreza extrema se presenta en zonas marginadas como el municipio de Mezquitic, pero también en la zona metropolitana de Guadalajara. Para intentar una solución, el año próximo la secretaría aplicará 1,200 millones de pesos en sus programas sociales. Esta cantidad representa apenas 1.4% del presupuesto total del estado, que se pretende ascienda a 84,000 millones.

Si la cantidad total de dinero destinado por el gobierno estatal al apoyo social se repartiera equitativamente entre los pobres de Jalisco, en 2014 les corresponderían 393 pesos a cada uno. Poco más de un peso al día. Obvio, así no trabaja esta secretaría. Sería irresponsable simplemente tomar el dinero y repartirlo, porque desde los tiempos bíblicos se sabe que eso no soluciona nada.

¿Qué hacer entonces? Salvador Rizo anuncia que el año entrante pondrá en marcha programas de capacitación y en colaboración con todos los alcaldes elaborarán un catálogo de necesidades urgentes en cada municipio. Una vez con la lista de pendientes en mano (pendientes que seguramente no serán novedosos), le pedirán a los beneficiarios de cada programa que trabajen en proyectos de su colonia o su comunidad; incluso podrían condicionar la entrega de apoyos públicos a cambio de esa donación de trabajo.

Ya se puede anticipar la polémica si aplican esa medida que es aparentemente justa, pero lo singular del caso es que en el lenguaje de Salvador Rizo se recupera lo que pretendieron -al menos verbalmente- las 3 anteriores administraciones panistas: hay que enseñar al pobre a pescar y no sólo regalarle el pescado.

Si esa ha sido la línea de comportamiento durante los últimos 30 años cuando menos, ¿cómo es que los pobres son cada vez más en lugar de que se reduzca su número?

No basta con regalar la mochila, los útiles y el pasaje de camión para que el estudiante complete su formación. Eso ayuda, sí, pero en el esquema de programas sociales hay fallas estructurales, porque se invierten miles de millones y el resultado es el mismo.

Jorge Octavio Navarro
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 5 de noviembre de 2013).


Austeridad es una palabra de diversos significados. Para los privilegiados, especuladores, empresarios, hombres del capitalismo dependiente, burócratas afortunados y políticos de cúpula, es un término vacío. Para la inmensa mayoría, austeridad es todo: menos pan en la mesa, vestimenta miserable, salud precaria; en suma, vida sin luces. Austeridad, desde el amplio ángulo de nuestra nación, equivale a generaciones débiles mental y físicamente... Triste es decirlo: todo por haber caído en la trampa del endeudamiento.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 14 de diciembre de 2013).


La organización no gubernamental mundial Oxfam acaba de dedicar un informe reciente a la desigualdad económica en el mundo y cómo ésta se ha convertido en un asunto de preocupación para los gobiernos y las élites mundiales.

Y no es para menos, si revisamos las cifras que aporta Oxfam: "La riqueza mundial está dividida en 2: casi la mitad está en manos de 1% más rico de la población, y la otra mitad se reparte entre 99% restante", señala en su reporte "Gobernar para las élites: Secuestro democrático y desigualdad económica".

Aún más grave: apenas 85 megamillonarios poseen una riqueza igual a la de la mitad más pobre de la población mundial. Se estima que hay 3,500 millones de pobres en el planeta. Dicho de otro modo: el patrimonio de las personas que cabrían en 2 autobuses, es semejante al dinero que poseen 1,750 millones de personas.

Por ello no es casual que el Foro Económico Mundial de Davos tenga contemplado discutir la desigualdad económica global en su encuentro de este año, que se celebra en estos días. De hecho su documento de agenda para 2014, considera a la severa desigualdad económica mundial como uno de los 10 grandes riesgos para la economía global.

Lo que no se ve en Davos es la autocrítica, pues tanto sus integrantes como los políticos que año con año hacen pasarela y cabildeo con los representantes de las grandes empresas mundiales, son corresponsables de la elaboración difusión e imposición de las políticas económicas que justamente han causado la severa desigualdad económica y la profunda crisis social y política que atraviesa al mundo.

Por eso difícil que vaya a prosperar la intención de Oxfam de ir a convencer a los integrantes de la élite mundial que se reúne en Davos de que cambien sus políticas, pues son las mismas políticas que los han vuelto inmensamente ricos en los años recientes, justo en los mismos años que más se ha dificultado el trabajo y la reproducción de la vida a millones de habitantes de el planeta. Si ha de haber un cambio en las políticas mundiales, tendrá que venir de otro lado, no del intento de convencer a los foristas de Davos de que cambien de rumbo.

Rubén Martín
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 22 de enero de 2014).


La pobreza, particularmente la extrema, es un problema de justicia social: es inaceptable que una sociedad que pueda evitarlo permita que un niño tenga hambre. La desigualdad, en cambio, es un problema de envidia: quizá uno puede sentir rencor ante la riqueza acumulada por alguna persona, pero en una economía que no es de suma cero la riqueza de unos no significa la pobreza de otros. La acumulación de riqueza de algunos, de hecho, tiende a subir el nivel de vida de los demás.

China es el ejemplo más evidente de la diferencia entre desigualdad y pobreza. La China comunista de Mao Zedong era más igualitaria que el país capitalista de hoy. Pero era también mucho más pobre. Entre 1958 y 1961 murieron de hambre entre 15 y 45 millones de chinos. China era más pobre que los países de África. En 1981 2 terceras partes de los chinos vivían con un ingreso menor a un dólar al día, mientras que en África solamente el 40% sobrevivía en este nivel (Martin Ravallion/Banco Mundial, econ.worldbank.org).

Las reformas económicas de Deng Xiaoping establecieron un sistema en buena medida capitalista, que fue continuado por sus sucesores. Esto creó un país mucho más desigual. Hoy hay muchos millonarios en China, los cuales seguramente habrían sido ejecutados por el pecado de tener dinero en los tiempos de Mao, pero sólo un 10% de los chinos vive debajo de la cifra de un dólar al día ajustada por inflación (ibid). El capitalismo crea desigualdad, pero ha rescatado a cerca de mil millones de chinos de la miseria. Es el mayor triunfo en el combate contra la pobreza en la historia de la humanidad.

Sergio Sarmiento
(v.periódico El Siglo de Torreón en línea del 30 de enero de 2014).


El pensador polaco Zygmunt Bauman se ha convertido en una de las voces más críticas contra "el capitalismo salvaje" y la situación de "desigualdad" que ha generado, y la primera víctima de esta situación, en opinión de este profesor y sociólogo, "es la democracia".

Así lo ha explicado y así lo refleja Zygmunt Bauman (Poznan, Polonia, 1925) en su reciente libro, ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos? (Paidós).

Bauman recuerda que en 1900 y hasta 1970 hubo una tendencia en el mundo que marcaba que la desigualdad estaba menguando. "Pero, a partir de 1970, la situación cambió, y la tendencia fue al revés. Hoy las 85 personas más ricas del mundo tienen la misma riqueza que los 4 millardos de los ‘inhabitantes’ más pobres de la tierra, y este es el magma de la situación", añade.

"Hoy la sociedad está cambiando, y los multimillonarios son un grupo cada vez más pequeño que se beneficia del desarrollo de las rentas ascendente, de la renta nacional. Sin embargo, la clase media está mas cerca de los proletarios y de la gente que vive en la miseria: es lo que yo llamo el ‘precariado’".

Y para acompañar esta opinión, Bauman, autor de títulos como Vigilacia líquida, Sobre la educación en un mundo líquido o Vidas desperdiciadas, cita al Papa Francisco en su exaltación apostólica llamada Evangelium Gaudium: "Las ganancias de una minoría están creciendo exponencialmente, al igual que el hueco que separa la mayoría de la prosperidad que unos pocos de seres felices disfrutan".

"Los muy ricos, los billonarios, se han puesto una barricada alrededor y han subido los puentes levadizos", dice Zygmunt Bauman.

Una situación tan desigual que, según el pensador, la sociedad acepta de forma pasiva por varios motivos: el 1o., porque en las últimas docenas de años, "cuando hay que enfrentarse a un problema, sólo se hace a través de lo que se llama crecimiento económico. Este crecimiento nos dicen que es la solución, piensan que es ilimitado, pero nosotros sabemos que no es así y que los problemas crecen".

Otro factor que contribuye a esta parálisis en la gente es el consumo: "Nos han hecho esclavos del consumo, las tiendas, las grandes superficies. La búsqueda de la felicidad equivale a ir de compras", sostiene. Por último y como consecuencia de la aceptación de todo lo anterior, la nueva organización de la vida es "más individual y desregularizada, y eso hacer crecer la insolidaridad".

Y añade Bauman, parafraseando a Richard Rorty: "Mientras el proletariado esté distraído en su propia desesperación con acontecimientos ficticios creados por los medios de comunicación, los superricos no tiene nada que temer".

(V.pág.8-B del periódico El Informador del 5 de febrero de 2014).


La humanidad tiene que entender que no se puede dormir tranquila si hay tanta pobreza y gente que hoy no tiene ni agua ni qué comer, mucho menos medicinas para curarse de sus enfermedades.

No hay pretextos, la tecnología y la infinidad de recursos facilitan la producción de alimentos a bajo costo y hasta gratuitos, cuando sabemos las elevadas utilidades que tienen las empresas trasnacionales que se dedican a este rubro.

Es cuestión de voluntad y de poder, el querer abatir el hambre y la malnutrición como prioridad por encima del dinero.

Guillermo Dellamary
(v.pág.2-B del periódico El Informador del 6 de abril de 2014).


Permitimos que la acumulación (de riquezas) sea indefinida y no nos animamos a gravarla. Nos quedamos con el espectáculo de 80 o 90 personas que tienen tanto como 40% de la riqueza a nivel mundial.

José Mujica, presidente de Uruguay
(v.Agence France-Presse del 15 de mayo de 2014).

Nada más para escandalizar a las buenas conciencias: las mil personas más ricas del mundo tienen el doble de riqueza que los 2,500 millones de personas más pobres. Hay gente que se pone mascarillas de oro semanalmente en un spa, otros que laminan sus mansiones con metales preciosos. Usted que lee este diario es un afortunado, pero la distancia entre usted y la persona más pobre de Jalisco es muchísimo menor que la distancia que hay entre usted y los más ricos del planeta, que año con año se alejan más del mundo de verdad.

Ivabelle Arroyo
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 21 de mayo de 2014).

De acuerdo con un informe de la firma The Boston Consulting Group, 42% de la riqueza privada en el planeta estuvo en 2013 en poder de 1% de los hogares más acaudalados, un significativo salto desde 39% que poseían el año anterior.

Este 1%, que controló 63.84 billones de dólares en 2013, está compuesto por un total de 16.3 millones de hogares en el mundo, lo que representó un incremento de 20% con respecto a 2012.

La empresa de consultoría estratégica para la alta dirección indicó que la riqueza privada en el mundo aumentó en general 14.6% en 2013 respecto del año anterior, para ubicarse en 152 billones de dólares.

El análisis, titulado "Riqueza global 2014: montando una ola de crecimiento", asentó que 1% de los hogares más ricos en América Latina acumuló 38.1% de la riqueza financiera total de la región.

La riqueza privada en América Latina repuntó 11.1% en 2013 respecto del año anterior, para sumar un total de 3.9 billones de dólares.

Asimismo, el número de hogares millonarios aumentó en la región de alrededor de 200,000 en 2012 a cerca de 300,000 en 2013.

En el segmento de "valor neto ultra alto", que considera hogares con activos financieros mayores a los 100 millones de dólares, existen 14,628 hogares en el mundo, de los que 606 están en América Latina.

(V.pág.15-A del periódico El Informador del 10 de junio de 2014).

Los que corren son años maravillosos para acumular riqueza. En una década, la población de millonarios en el mundo se duplicó, al pasar de 7.7 millones de personas acaudaladas, a 13.7 millones de ricos en este año. En México también corren años maravillosos para amasar fortunas. Diez años atrás había 85,000 personas ricas, mientras que este año hay unos 130,000 mexicanos millonarios.

[¿Cuántos de esos nuevos millonarios son políticos? - pregunta el webmaster.]

Estos datos se desprenden del World Wealth Report, elaborado por las consultora Capgemini y el Banco Real de Canadá (RBC Wealth Management).

Este informe, nos dicen en su presentación, es un punto de referencia mundial en el seguimiento de "individuos con alto valor neto", que es como llaman a los millonarios. El Reporte de la Riqueza Mundial incluye a aquellas personas que disponen de al menos "un millón de dólares en activos susceptibles de inversión".

Los 13.7 millones de ricos representan apenas 0.002% de la población mundial, y sin embargo poseen 66% de la riqueza global.

El Reporte de la Riqueza Mundial de Capgemini y el Banco Real de Canadá confirman que la riqueza aumenta por todas partes, y más que el crecimiento de la economía, el empleo o los salarios. A pesar de que Estados Unidos vive uno de sus momentos más difíciles para el empleo, los salarios y el mantenimiento de los servicios públicos, la fortuna de los ricos aumentó 16% el año pasado. Estados Unidos tiene 4.3 millones de ricos, con una fortuna total de 14.8 billones de dólares, casi el equivalente a todo el PIB (15.6 billones de dólares).

El número de ricos crece también en países como España e Italia, naciones que atraviesan una de sus más severas crisis económicas y sociales.

Y estas cifras confirman lo que millones de personas han criticado y cuestionado desde hace años: las actuales políticas económicas radicales de libre mercado, son favorables para la acumulación de riqueza, pero están siendo perniciosas para las sociedades.

Pero así como existe un Reporte de la Riqueza Mundial, se podría hacer un reporte mundial de la protesta social que daría cuenta de las resistencias, revueltas y rebeliones que ocurren por todo el mundo, justo en reclamo ante ese mundo de concentración obscena de la riqueza propiciada por un capitalismo que ha aumentado su rapacidad.

Rubén Martín
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 25 de junio de 2014).

La pobreza es cosa extraña: cuando eres pobre te avergüenzas de serlo, y cuando dejas de serlo te jactas de haberlo sido alguna vez. No alabemos la pobreza, como hacen algunos hombres de religión que jamás la han conocido: maldigámosla y luchemos por acabar con ella. De la pobreza derivan muchos males, entre ellos el crimen, la ignorancia, la insalubridad. Alguna vez un estudioso encontrará la relación que hay entre el atraso de los países de América Latina y las prédicas religiosas que en ellos se hicieron durante varios siglos, y que enseñaron al pueblo a mirar la riqueza con desprecio y a ver en la pobreza el camino seguro hacia la salvación.

Mientras México siga siendo un país pobre seguirá siendo un país violento.

Armando Fuentes Aguirre "Catón"
(v.periódico Milenio Tamaulipas en línea del 25 de septiembre de 2014).

Cuando en una sociedad no hay movilidad social, la estabilidad política está en riesgo. Si por cualquier razón las familias están convencidas de que la estructura económica y social impide lograr un mejor estadio económico y social de una generación a otra, tarde o temprano, empiezan a cuestionar la legitimidad intrínseca del sistema político y económico en el que viven. Por ello, uno de los datos más importantes para calificar la estabilidad económica y política de largo plazo de un país es el que mide la capilaridad económica intergeneracional. Cuando las familias creen que con las reglas del juego actuales sus hijos tienen una probabilidad alta de mejorar sus condiciones económicas si se esfuerzan en las escuelas y en el trabajo, entonces apoyan el orden establecido; cuando concluyen que están condenados a vivir en condiciones económicas inadecuadas, dejan de apoyar el statu quo institucional.

La evidencia empírica sugiere que las familias basan su juicio sobre el sistema político existente según su vivencia personal. Si su experiencia personal les comunica que viven en un entorno en el cual hay relación entre el esfuerzo realizado y los logros alcanzados, alinean su conducta con las reglas del juego para obtener el premio económico en cuestión. Por el contrario, si su vivencia les indica que el juego está sesgado en su contra, se frustran y retiran su apoyo al sistema.

El Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) publica estudios que permiten juzgar la movilidad social en el país. Los resultados publicados en el "Informe de Movilidad Social de México 2013" pinta un cuadro preocupante, puesto que muestran que hay relativamente poca movilidad socioeconómica intergeneracional. A saber, la probabilidad de que una familia escale del quintil socioeconómico más bajo al más alto es de sólo 4%; mientras que la probabilidad de que alguien que nació en una familia del quintil más alto caiga al más bajo es de sólo 3%. La conclusión del CEEY es irrebatible y durísima: las familias en los 2 extremos de la distribución heredan su posición socioeconómica a sus hijos. Si uno proviene de una familia pobre, tiene 48% de probabilidad de ser pobre toda la vida (y 71% de probabilidad de vivir en condiciones socioeconómicas por debajo de la mayoría de las familias). Y si uno nació en circunstancias relativamente buenas, es probable (52%) que mantenga ese estado socioeconómico (y 78% de probabilidad de vivir mejor que la mayoría de las familias mexicanas).

Esto no sería preocupante si los ingresos absolutos de todas las familias estuvieran creciendo velozmente, puesto que si el sistema económico ofrece altas probabilidades de que mejorará el estándar de vida absoluto de las personas, la inmovilidad relativa es tolerable. Pero la economía del país ni siquiera ha logrado cumplir esa promesa. Consecuentemente, es probable que muchas de las familias más pobres y un número significativo de las demás familias estén descontentas con el statu quo y desearían probar un orden político diferente.

La evidencia empírica disponible para México y muchos otros países revela que el vehículo más eficaz para vencer la naturaleza estructural de la pobreza intergeneracional es asegurando que todas las familias tengan acceso a un sistema educativo de buena calidad y que todos los alumnos, incluyendo los más pobres, cuenten con el respaldo económico necesario para estudiar el mayor número de años que sea posible.

Varios estudios económicos muestran que cada año incremental que concluyen los alumnos mexicanos tiene un rendimiento económico alto. Chacón y Peña calculan que el rendimiento promedio de un año incremental de estudios es de 10%. Otros analistas estiman que la tasa de retorno de cada año adicional de estudios universitarios es de alrededor de 14%.

Pocos negocios ofrecen rendimientos tan atractivos como los citados anteriormente. Es por ello que una de las mejores decisiones de inversión que pueden hacer las familias es invertir en la siguiente generación de su familia. Los hijos de estas familias son unos suertudos. Pero el informe del CEEY también indica que la mayoría de las familias no logran salir de la trampa de pobreza estructural en que están atrapadas. La escolaridad también se hereda: sólo 5% de los hijos de padres que no tuvieron estudios logran llegar hasta el nivel universitario. Por contra, casi 60% de los hijos de personas que tienen estudios universitarios logran ese nivel, y 97% estudia cuando menos hasta preparatoria. Para vencer la pobreza es indispensable tener un sistema educativo de clase mundial y apoyar a las familias más pobres para que sus hijos no abandonen sus estudios. En esto, México no puede fallar.

Roberto Newell G., economista y vicepresidente del Instituto Mexicano para la Competitividad, AC
(v.pág.2 de la sección "Negocios" del periódico Mural del 16 de octubre de 2014).


Las recientes estadísticas sobre el desperdicio de alimentos en el ámbito global que publicó la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el pasado 24 de octubre, arrojan que el 30% de la producción mundial de alimentos nunca llega a la etapa del consumo humano.

Ello coloca nuevamente en la opinión pública internacional la discusión sobre uno de los problemas sanitarios, económicos y ecológicos más complejos en el mundo, y en la que, de acuerdo al informe "La huella del desperdicio de alimentos: impactos en los recursos naturales" que dio a conocer el mismo organismo el 11 de septiembre de 2013, existen 870 millones de personas en situación de hambre en el planeta, mientras 1,300 millones de toneladas de alimentos se desperdician cada año.

En este proceso de desperdicio sistemático, México no se queda atrás. De acuerdo a datos ofrecidos por la Cruzada Nacional Contra el Hambre 2013, se desperdicia el 37% de la producción agropecuaria del país -porcentaje superior a la media mundial-, incluyendo los cárnicos, uno de los desechos menos usuales a nivel global.

La investigación realizada en 2014 por la National Geographic Society, "El futuro de la comida", con estudios centrados en Latinoamérica, reveló que en el caso mexicano las pérdidas económicas por desperdicio alimentario ascienden a 1,200 millones de pesos anuales.

La explicación podría encontrarse en los fallidos procesos de distribución y comercialización, así como en la presencia de monopolios en diversos sectores, que provocan la pérdida de plantíos enteros, "porque los mercados cercanos se saturan, y el precio debe bajar hasta niveles en que no es costeable cosecharlos, como sucede con las plantaciones de mango en la costa. Si hubiera una red de distribución que permitiera llevar estos productos a lugares más lejanos, podría venderse a buen precio", explica Julián González González, ingeniero agroindustrial egresado de la Universidad de Guadalajara.

"Pasa lo mismo en los Altos con los productos lácteos. La zona está saturada, así que muchos productores tienen problemas para acomodar sus productos, además de que en este sector hay monopolios que controlan la distribución".

De acuerdo a la FAO, el 54% del desperdicio mundial ocurre en las etapas primarias de producción y recolección, mientras que el 46% restante sobreviene en las fases de procesamiento, comercialización y consumo final en restaurantes, mercados, supermercados y hogares.

Si bien en los países desarrollados el excedente proviene principalmente de las etapas finales, en los países en vías de desarrollo es en las etapas iniciales, relacionadas directamente con el campo. Sin embargo, nuestro país registra año con año un aumento de excedentes procedentes de etapas más avanzadas, lo que resulta, además de costoso, altamente contaminante, pues cuanto más procesado se desperdicia un producto, el impacto ambiental es mayor, porque implica pérdidas alimentarias, energéticas -empleadas durante su procesamiento- y materiales, en el caso de productos envasados o enlatados.

El informe de la organización advierte también que los alimentos que no llegan a utilizarse añaden 3,300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera del planeta.

La propuesta para reducir el desperdicio consiste en 3 recomendaciones que las políticas internacionales deben considerar: priorizar los esfuerzos para no desperdiciar comestibles; en caso de excedentes, articular mecanismos para reutilizar productos, derivarlos a mercados secundarios o donarlos; y en última instancia, activar una red de reciclaje y de recuperación de energía a través de procesos de incineración.

Ante la ausencia de campañas gubernamentales de aprovechamiento de alimentos y los bajos índices de reciclaje en nuestro país, que alcanzan apenas el 11% del total de residuos generados -según datos ofrecidos en 2014 por el Instituto Nacional de Recicladores-, los esfuerzos para reducir el desperdicio alimentario se centran en la reutilización y la donación, a través de bancos de alimentos o fundaciones encargadas de vincular sectores del mercado con consumidores, aunque incluso en este campo "todavía tenemos muchas tareas pendientes por hacer", afirma Marién Aubert, directora de vinculación del colectivo Food Founding.

Rebeca Ferreiro y Karina Alatorre
(v.pág.10 de La gaceta de la Universidad de Guadalajara del 3 de noviembre de 2014).

Hace unos años, Ban Ki Moon, secretario general de las Naciones Unidas, puso en circulación una cifra que quedó repetida y arrumbada: cada 4 segundos una persona se muere de hambre, desnutrición y sus enfermedades. 17 cada minuto, cada día 25,000, más de 9 millones cada año: un Holocausto y medio cada año.

Cuando deben enunciar las causas del hambre, los gobiernos y los grandes expertos y los organismos internacionales y las fundaciones millonarias suelen repetir 5 o 6 mantras:

Que hay desastres naturales -inundaciones, tormentas, plagas. Y sobre todo la sequía: "La sequía es la mayor causa individual de falta de alimentos", dice un folleto del Programa Mundial de Alimentos.

Que el medio ambiente está sobreexplotado por prácticas agrarias abusivas, exceso de cosechas y de fertilización, deforestación, erosión, salinización y desertificación.

Que el cambio climático está "exacerbando condiciones naturales que ya eran adversas" y va a empeorar los problemas en las próximas décadas.

Que los conflictos de origen humano -guerras, grandes desplazamientos- se han duplicado en los últimos 20 años y que provocan crisis alimentarias graves, por la imposibilidad de cultivar y pastorear en ese contexto o, más directamente, porque alguno de los bandos usa la destrucción de cultivos, rebaños y mercados como un arma.

Que la infraestrucura agraria no alcanza: que faltan máquinas, semillas, riego, almacenes, carreteras. Y que muchos gobiernos prefieren ocuparse de las ciudades porque es donde hay poder, dinero, votos.

(Los más osados hablan incluso de la especulación financiera que disparó los precios de los alimentos y de la ineficiencia y corrupción de los gobiernos de esos pobres países pobres.)

Y después hay algo que llaman "trampa de la pobreza". Textos del PMA la describen someros: "En los países en vías de desarrollo, con frecuencia los campesinos no pueden comprar las semillas para plantar lo que daría de comer a sus familias. Los artesanos no pueden pagar las herramientas que necesitan para sus oficios. Otros no tienen tierra o agua o educación para sentar las bases de un futuro seguro. Los que están golpeados por la pobreza no tienen suficiente dinero para producir comida para ellos y sus familias. Así, tienden a ser más débiles y no pueden producir suficiente para comprar más comida. En síntesis: los pobres tienen hambre y su hambre los atrapa en la pobreza".

Todos los organismos, estudiosos, gobiernos que se interesan por el asunto están de acuerdo en un hecho: hoy la Tierra produce comida más que suficiente para alimentar a todos sus habitantes.

Repugna a cualquiera de las formas de la percepción la grosería de personas poseyendo, desperdiciando sin vergüenza lo que otras necesitan a los gritos. La humanidad debería tener por lo que hizo con sí misma esa desazón que tiene el creador cuando da el paso atrás, mira su obra, y ve una porquería.

Martín Caparrós
(v.pág.3 del suplemento "Filias" del periódico Milenio Jalisco del 5 de diciembre de 2014).

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 10 personas, los 10 opulentos más opulentos del planeta, tienen una riqueza equivalente al valor de la producción total de 50 países, y 447 multimillonarios suman una fortuna mayor que el ingreso anual de la mitad de la humanidad... El responsable de este organismo de las Naciones Unidas, declaró en 1997 que, en el último medio siglo, la cantidad de ricos se ha duplicado en el mundo, pero la cantidad de pobres se ha triplicado, y 1,600 millones de personas están viviendo peor.

En los E.U., los más ricos disponían, hace medio siglo, del 20% de la renta nacional. Ahora tienen el 40%. ¿Y al sur? América Latina es la región más injusta del mundo. En ningún otro lugar se distribuyen de tan mala manera los panes y los peces; en ningún otro lugar es tan inmensa la distancia que separa a los pocos que tienen el derecho de mandar, de los muchos que tienen el deber de obedecer... La economía latinoamericana es una economía esclavista presuntamente posmoderna: paga salarios africanos, cobra precios europeos, y la injusticia y la violencia son las mercancías que produce con más alta eficiencia... Y la ciudad de México es la capital del país que mas multimillonarios de fortuna súbita ha generado en el mundo desde los años 90: según los datos de las Naciones Unidas, un solo mexicano posee una riqueza equivalente a la que suman 17 millones de mexicanos pobres.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 27 de diciembre de 2014).

En Estados Unidos se ha puesto de moda el llamado "reto del salario mínimo"; un desafío en el que los políticos deben vivir con un sueldo equivalente al salario mínimo durante una semana. Tras el desafío, los representantes públicos narran sus experiencias y como por arte de magia se sensibilizan de lo dramático que es vivir en condiciones tan precarias (en Estados Unidos el salario mínimo equivale a más de 100 pesos la hora). Así, tras una semana de carencias, los políticos entienden que combatir la pobreza debe ser uno de los objetivos fundamentales de todo gobierno.

Y esto nos lleva a preguntarnos, ¿por qué en México los políticos no pelan a los pobres? ¿Deberían experimentar las carencias para darle importancia al combate a la pobreza? ¿Por qué los políticos se llenan de discursos sobre pobreza y luego hacen como que no la ven? ¿53 millones no son suficientes para que la pobreza sea el problema más agobiante del país? ¿Por qué no vemos a los partidos políticos defendiendo una agenda ambiciosa de combate a la pobreza como sucedió en el Brasil de "Lula" o en otros países de América Latina como Ecuador o Argentina?

Los datos de pobreza en México son realmente escalofriantes: 53 millones de mexicanos son pobres; 11.5 millones viven en pobreza extrema; 11% de los habitantes del país tienen inseguridad alimentaria grave (ni siquiera pueden comer 3 veces al día) y el 20% más rico de la población acapara 53% de la riqueza del país, mientras que el 20% más pobre sólo el 4.5%. Y sin embargo, si quitamos la campaña de Andrés Manuel López Obrador en 2006 con el lema: "Por el bien de todos, primero los pobres", los candidatos nunca colocan el combate a la pobreza como una de sus prioridades de campaña. Tampoco en los gobiernos se percibe como una máxima prioridad. Las secretarías de desarrollo social de los estados invierten entre 4 y 6% de su presupuesto en programas sociales, de los cuales no todos son para combatir la pobreza -y menos la extrema que ha quedado confinada a Oportunidades y a la Cruzada Nacional contra el Hambre-.

Y si revisamos los datos a nivel federal, la Secretaría de Desarrollo Social tiene un presupuesto para operar de 114,000 millones de pesos -incluyendo toda la burocracia-, lo que representa menos de 3% del presupuesto total aprobado para 2015 (4.7 billones). Muy lejos estamos en esta materia de países como Brasil que destinan el 12% a desarrollo social o Argentina que utiliza la décima parte de su presupuesto.

La pobreza y el clientelismo

La relación del político con los pobres en México es de clientelismo. Lejos de buscar estrategias para destinar más recursos al combate a la pobreza o de ofrecer alternativas en materia de políticas públicas, los candidatos suelen "aprovechar" la pobreza para lucrar electoralmente. Vemos en campaña como las colonias pobres se llenan de payasos, botargas y grupos de música ranchera. Difícilmente ves al candidato tratando de convencer a los vecinos de su visión para mejorar su acceso a programas sociales o su propuesta para meter a los jóvenes a las universidades. Y muchos menos comprometiéndose a equilibrar mejor los impuestos entre ricos y pobres.

Al contrario, las campañas suelen utilizar la pobreza como mecanismo de cooptación del voto a través de pintar las casas de los vecinos, transferir alguna cantidad de dinero en efectivo o llenar la alacena con la despensa de la semana. La más vulgar de las prácticas políticas: la compra de lealtades aprovechando la desesperación de la gente. Estas prácticas devienen en un círculo vicioso, en donde el ciudadano con carencias sólo apoya al candidato que trae "algún apoyo", mientras que estos últimos entienden que es su oportunidad para jalar votos a su favor. Así, mientras no sean los pobres, que son mayoría, los que reclamen una preponderancia de la agenda de combate a la pobreza, será complicado que los políticos atiendan realmente el espinoso problema.

La pobreza no da votos

Se suele escuchar: "la agenda de pobreza no da votos". En un país de 53 millones de pobres, eso parecería un contrasentido. Sin embargo, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 71% de los mexicanos no se considera pobre, sino clase media (cuando sólo la mitad lo es, según los datos del propio INEGI de 2013). Incluso, si nos vamos directamente a la cifra de pobres, sólo 14% de los mexicanos se considera en algún nivel de pobreza. Esto quiere decir que la narrativa de combate a la pobreza sólo le hace sentido vivencial, a uno de cada 7 mexicanos. El resto que pone atención en la agenda de pobreza no es por una situación personal, sino por una coincidencia ideológica o por creer que es un problema importante a atender.

Así, utilizando al viejo Marx, podríamos decir que entre los pobres de México no hay una "conciencia de clase". En 2006, López Obrador sí logró atraer al elector menos favorecido en materia económica, sin embargo en 2012, el escenario cambió y el PRI conquistó por buen trecho el voto de los mexicanos que se encuentran entre los 3 deciles con menos ingresos. Esto significa que los pobres en México no están atados a ningún partido político ni tampoco comulgan con una ideología en particular, sino que dan su voto según la coyuntura. A diferencia de lo que sucedió en países como Brasil o Venezuela, los pobres mexicanos no han encontrado un partido político particular que encarne sus reivindicaciones o sea vehículo concreto de sus demandas.

Asimismo, si extendemos el análisis al resto de la sociedad, difícilmente podremos decir que la pobreza es uno de los problemas que más preocupa a los mexicanos. Según BGC-Excélsior y Consulta Mitofsky, los mexicanos consideran que la pobreza es su 6o. problema como país, detrás de la inseguridad, el empleo e incluso la corrupción (sólo 9% lo señalan como un problema a atender urgentemente, en Mitofsky). Estos datos lo que reflejan es que a pesar de que en conversaciones de café o en charlas con los amigos, todos están de acuerdo en la relevancia de la pobreza como problema nacional, al final, cuando deciden su voto, los mexicanos suelen pensar más en otros asuntos.

La pobreza no le urge a la clase política

Para nadie es una sorpresa que muchos políticos viven en un mundo aparte del real. Comen todos los días en restaurantes caros y finos; se codean con personas sin problemas económicos, y ni siquiera tienen que usar los servicios públicos sanitarios o educativos. En términos generales, se ausentan de la realidad que gobiernan. Una imagen de esta desconexión de la clase política lo reflejan los datos de la consultora Integralia. En el 1o. y 2o. año de la actual legislatura federal, la pobreza y la política social cayó hasta el 7o. problema de mayor atención para los diputados. Iniciativas relacionadas con el sistema político (278) o con justicia y estado de derecho (298), duplicaron las presentadas en temas como pobreza. Incluso, áreas como finanzas públicas, educación y cultura atrajeron más la atención de los representantes. Del total de iniciativas que se presentaron en el periodo (dos mil 146), solamente 5% tienen que ver con el combate a la pobreza y política social.

La negociación del presupuesto refleja también esta baja prioridad. Desde 2006, la Secretaría de Desarrollo Social ha tenido subejercicio: 144 millones (2006) hasta los 1,113 millones en 2012. Y si vemos las reasignaciones que han hecho los diputados en las negociaciones del presupuesto, pocas veces el recurso redirigido va a Desarrollo Social, sino más bien a obras en sus distritos.

Una cultura política que tolera la pobreza

En el mismo tenor, como demuestran distintas encuestas de valores y percepciones, en México la pobreza es vista como un asunto más individual que colectivo. Es más una responsabilidad personal de compromiso y trabajo (la visión de Estados Unidos) que un problema que el gobierno deba resolver. Una tercera parte de los mexicanos, según una encuesta publicada en 2013 por Parametría, considera que los pobres son "pobres porque quieren". Y en el caso de las clases altas, como muestra el estudio, la tendencia a creer que se sale de la pobreza con "esfuerzo" se afianza más. Es decir, las clases altas de este país, los que pueden tener acceso a la educación y a las herramientas de cambio, le endilgan a los pobres su situación y les conminan a esforzarse más para salir de ella.

Sin embargo, no sólo es una creencia de las clases altas, según el propio estudio de la encuestadora que dirige Francisco Abundis, 36% de los mexicanos que podrían ser considerados de clase baja también creen que salir de la pobreza es un asunto de esforzarse más. De esta manera, el enfoque de responsabilidad personal que irradia nuestra percepción sobre la pobreza, les resta responsabilidad a las autoridades políticas y a los gobiernos en turno. Si los mexicanos consideran que pobre es quien no se esfuerza lo suficiente o quien no ha trabajado duro durante su vida, la distribución de la riqueza y los programas sociales se convierten en políticas públicas secundarias.

Uno de los grandes fracasos de la alternancia política en México ha sido precisamente el combate a la pobreza. El porcentaje de inversión y los programas aplicados han resultado en fracasos que pocas veces son señalados por medios de comunicación y por la sociedad civil. Debe haber cambios muy profundos tanto en la clase política como en la mentalidad de la sociedad civil para que la pobreza se coloque como uno de los temas prioritarios para el futuro del país. Y es que con 53 millones de pobres, me cuesta trabajo pensar en un problema más dramático.

Enrique Toussaint
(v.pág.3-B del periódico El Informador del 15 de febrero de 2015).

Únicamente un 34% tiene todas sus necesidades cubiertas. Así lo dice el VII Informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2014, elaborado por Cáritas y la Fundación Foessa, un aguafuerte crudelísimo sobre el ahora y el aquí de la crisis y así lo defiende Sebastián Mora, presidente de Cáritas. El 25% de la población en España vive en situación de exclusión. 4 años de trabajo, 56 estudios analizados y 90 investigadores de 30 universidades no pueden estar equivocados: la población excluida en nuestro país es del 25% y afecta a más de 11'746,000 personas. 5 millones se encuentran en exclusión severa. Entre éstos, el 77.1% sufre exclusión en el empleo, el 61.7% siente la exclusión en la vivienda y un 46% padece exclusión en asuntos de salud. Los más golpeados por esta situación son los jóvenes...

(V.Consejo de Residentes Hispanos de Santa Cruz, Bolivia del 2 de marzo de 2015).

En la campaña de 2012, el entonces candidato Enrique Peña Nieto y su equipo cercano tenían clara una cosa: que la razón principal por la que ganarían aquella elección era la situación económica del país, en particular el aumento de la pobreza en los 12 años del panismo. Recuerdo a algunos de ellos y al candidato mismo cargar una hojita que mostraba el aumento del número de pobres entre 2000 y 2012. Eso, más que la seguridad, era lo que haría votar a los mexicanos por otra opción. Creo que tenían razón.

El asunto es que 3 años después las cosas no han cambiado. Si acaso, han empeorado.

Un muy nutrido grupo de organizaciones no gubernamentales lanzó hace unos días una nueva iniciativa para poner el tema en el centro del debate.

Cito de su presentación: México está entre las 15 economías más grandes del mundo, pero ocupa el lugar 71 en el Índice de Desarrollo Humano a escala global. En los últimos 20 años, hay 14.5 millones más de personas en pobreza y la proporción no ha disminuido. En 1992 había 46 millones de personas en pobreza por ingresos y para 2012 se había incrementado a 60.6 millones. La proporción de población en pobreza permanece casi igual: había 53.1% de población en pobreza en 1992 y hay 51.6% en 2012. La desigualdad tampoco se ha modificado sustancialmente, el coeficiente de Gini era de 0.53 en 1992 y de 0.50 en 2012.

La pobreza tiene rostro de jóvenes, mujeres e indígenas. Hay más de 7 millones de jóvenes en trabajos precarios, casi 15 millones de mujeres en trabajos con menor paga o fuera del mercado laboral, y 16 millones de indígenas excluidos del México que sí crece. En su inclusión económica radica la oportunidad del incremento más sustancial de la productividad.

Lo que dicen hoy estas organizaciones es que no es que se terminará la pobreza cuando haya crecimiento. No. No habrá crecimiento mientras tengamos esos niveles de pobreza.

Sus propuestas y actividades se pueden leer en frentealapobreza.mx.

Carlos Puig
(v.pág.4-A del periódico Milenio Jalisco del 15 de mayo de 2015).

1,300 millones de toneladas de alimento se desperdician cada año en el mundo, mientras que mil millones de personas padecen desnutrición, aseguró la investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM, Marisa Mazari, quien hizo un llamado al consumo consciente y moderado de recursos naturales.

(V.pág.32 del periódico Milenio Jalisco del 5 de junio de 2015).

En el mundo hay 14.6 millones de personas consideradas millonarios que tienen en conjunto una fortuna de 56.4 billones de dólares, lo que equivale a 72% de Producto Interno Bruto mundial. La población de millonarios es apenas 0.2% de la población mundial, y sin embargo tienen casi 3 cuartas partes de la riqueza total.

El dato de los millonarios está contenido en el Reporte de la Riqueza Mundial 2015 elaborado por la consultora Capgemini junto al Royal Bank de Canadá, un informe que se publica desde hace 17 años. En la jerga del reporte citado, un millonario es un "individuo de alto patrimonio" (high-net-worth individual en inglés), aquellos que tienen un patrimonio de al menos un millón de dólares en "activos susceptibles de inversión", más allá de los bienes muebles e inmuebles.

Para México en el año de 2013 se estimaba que había 145,000 millonarios.

Pero hay de millonarios a millonarios. Según los criterios de los redactores del reporte, hay 3 categorías: los millonarios comunes con fortunas de 1 hasta 5 millones de dólares (mdd), los millonarios de nivel medio con 5 mdd a 30 mdd y los "individuos de muy alto patrimonio" o megamillonarios, con más de 30 mdd de "activos". En el 1er. grupo hay 10,795,100 de personas; los millonarios de nivel medio son 1,068,500 y apenas existen 111,000 "individuos de muy alto patrimonio".

En junio de 2004, escribí una columna semejante a partir del reporte sobre la riqueza mundial de ese año. Entonces en el mundo había 7.7 millones de millonarios; 85,000 de los cuales vivían en México.

De otro lado, tenemos que la pobreza en México sigue rondando la mitad de la población.

Rubén Martín
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 11 de julio de 2015).

Ayer el Coneval dio a conocer su estudio sobre la pobreza en México. Los números son devastadores en el sentido que todo sigue más o menos igual. En algunas cosas peor, en otras un poquito, muy poquito mejor. La mitad de los mexicanos son pobres.

Pero si uno ve la serie histórica no es difícil darse cuenta de que algo hemos de estar haciendo mal. Y no ahora. No este gobierno, hace mucho tiempo.

Por ejemplo: la población con ingreso inferior a la línea de bienestar era el 53.1% en 1992 y era de 53.2% en 2014. Ha aumentado con las crisis y ha descendido con la bonanza petrolera de principio del siglo, pero hoy es la misma que en 1992.

Me pregunto si alguien en el gobierno alguna vez ve la misma gráfica que vemos todos y dice: ¿qué hemos hecho mal?

Porque dudo que se atrevan a pensar que tal vez se podrían hacer las cosas de otra manera.

Carlos Puig
(v.pág.2 del periódico Milenio Jalisco del 24 de julio de 2015).

En el crecimiento de la pobreza y la desigualdad en México, el problema no son los programas sociales, sino las políticas públicas. No son los programas sociales los que no están funcionando, sino las políticas en materia económica, fiscal y de fortalecimiento del Estado de Derecho, principalmente. El problema no es de programas, sino de políticas.

Ahora bien, ¿por qué las políticas para resolver ese problema no se han realizado, o las que existen no han funcionado? Simple y sencillo: por razón de la política de la política. Es decir por el sentido y direccionalidad que las diferentes fuerzas políticas le han dado a esas políticas; o bien, por su acción u omisión, y de las autoridades.

No existen elementos para poder afirmar que después de los años sesenta del siglo pasado haya habido en México una política de Estado para crear clase media y terminar con la pobreza. Todo lo contrario, pareciera que la política de Estado en nuestro país es producir pobres por millones y crear a los hombres más ricos del mundo (Carlos Slim es el monumento viviente a esta política).

Y si esto es así, es porque literalmente los partidos políticos (todos, incluido el PRI y el PAN), han estado "sacándose los mocos", mientras gobernantes pusilánimes y/o corruptos entregan de manera discrecional contratos y concesiones del Estado a los buitres que devoran a México.

La pobreza en México no solo involucra a casi la mitad de la población, sino que incluye sobre todo a la política, a los políticos y a los partidos, por no hacer ni proponer nada para resolver de fondo este que es el principal problema de nuestro país.

Javier Hurtado
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 25 de julio de 2015).

113 mexicanos cayeron en pobreza cada hora entre 2012 y 2014. Una cifra escalofriante. El reflejo más fidedigno del fracaso de nuestro modelo económico y de la incapacidad del Estado para brindar condiciones mínimas de subsistencia a la ciudadanía. Dificilmente un país puede articular un proyecto de nación legítimo e incluyente, cuando a diario miles de mexicanos caen en situación de pobreza.

Tenemos muchos problemas como país, la inseguridad y la corrupción son 2 explícitos, pero la pobreza es el desafío nunca resuelto. La pobreza no sólo es un asunto material, de carencias económicas, sino que la tendencia hacia el aumento del número de pobres en el país tiene explicaciones que exceden la esfera económica. La política, nuestro tipo de Estado, y la moral son elementos fundamentales para entender por qué en México el incremento de la pobreza no da respiro y por qué el país está estructurado en torno a una élite que cada vez concentra más, y los 55 millones de pobres de la base de la pirámide económica que viven en situación de pobreza.

El individualismo y el mérito son 2 características muy valoradas en la concepción ideológica que tiene el mexicano sobre la vida y el desarrollo. De ahí, se desprenden frases tan habituales del léxico nacional como "son pobres porque quieren", "son pobres porque no trabajan", "son pobres porque son holgazanes". En un país con los niveles tan altos de desigualdad, en donde 10% de la población controla más de 60% de la riqueza, los mexicanos parecen haber comprado la idea de que la pobreza no se explica por variables estructurales, sino por la voluntad del individuo.

Y es que la frase "son pobres porque quieren" no es sólo característica de la élite económica del país, dicha frase es compartida más allá del círculo de privilegiados. Una tercera parte de los mexicanos, según una encuesta publicada en 2013 por Parametría, considera que los pobres son "pobres porque quieren". Y en el caso de las clases altas, como muestra el estudio, la tendencia a creer que se sale de la pobreza con "esfuerzo" se afianza más. Es decir, las clases altas de este país, los que pueden tener acceso a la educación, les piden a los pobres más esfuerzo para salir de su condición.

Sin embargo, no sólo es una creencia de las clases altas, según el mismo estudio, 36% de los mexicanos que podrían ser considerados de clase baja también creen que salir de la pobreza es un asunto de "esfuerzo". De esta manera, el enfoque de responsabilidad personal que irradia nuestra percepción sobre la pobreza, les resta responsabilidad a las autoridades políticas y a los gobiernos en turno. Si los mexicanos consideran que pobre es quien no se esfuerza lo suficiente o quien no ha trabajado duro durante su vida, la distribución de la riqueza y los programas sociales se convierten en políticas públicas secundarias.

La inversión pública para combatir la pobreza sigue siendo mínima. Vamos tomando el programa bandera de la política social, Prospera. En 2015, el programa articuló distintas partidas por un valor total de 37,000 millones de pesos, lo que supone 800 pesos por pobre o unos 3,000 pesos por pobre extremo en todo el año. No es cierto que el gobierno gasta mucho en materia de política social, estamos muy por detrás de naciones con menos pobreza como las europeas o incluso con América Latina. Un Estado que gasta poco y concibe a la política social como una dádiva y no como un derecho de los ciudadanos.

La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), presentada hace algunos días, ilustra con claridad la constante depreciación de los salarios en el país. De acuerdo al estudio realizado por el Inegi, sólo 10% más rico de la población creció sus ingresos durante 2014, mientras que las clases medias experimentaron una contracción en sus ingresos del orden del 3%. El reflejo más nítido de la apuesta de los gobiernos para competir en el mercado mundial: salarios bajos y mano de obra barata. Aquí en México, la mesa está servida para los empresarios: impuestos bajos, deducciones altas, salarios en depresión y una nula red de seguridad social. El paraíso de la desregulación y aun así los 30 años de Consenso de Washington nos han dejado más pobres, más desigualdad, y sin que ello signifique más crecimiento económico.

De acuerdo a los datos del Coneval, la vulnerabilidad por ingreso en el país creció en el periodo 2012 a 2014.

La política de contención de los salarios, comenzada en la crisis de los 80 y perpetuada tras la del "Tequila" de 1994-1995, tiene hoy al país en niveles salariales totalmente estancados. Mientras la productividad del mexicano no ha dejado de crecer, de forma gradual y lenta pero sostenida, los salarios se encuentran contenidos y sin margen de crecimiento. Esto ha provocado un nivel de ahorro bajísimo, un nivel de crédito bajísimo en comparación con el contexto internacional y un mercado interno sumamente débil.

México ha sido desde la década de los 80, el "niño bien portado" del canon neoliberal. No nos apartamos ni un ápice de su credo. Estabilidad presupuestal, bajo déficit, poco endeudamiento y un mínimo de gasto social. Se ha privatizado todo lo que se debía de privatizar y el último sector a abrir a la competencia, el energético, ya dio paso a la Ronda Uno. Esta apuesta de apertura y dogmatismo de mercado, lo que ha provocado es un creciente aumento en el número de personas en situación de pobreza y ha desestructurado un sistema mínimo de equidad entre las regiones. El Estado ausente, que gasta poco en política social, en conjunto con las dinámicas tan asimétricas en las regiones, nos tiene hoy como un país que avanza en velocidades completamente distintas.

Sólo basta con revisar los datos de Coneval para darnos cuenta de estas lamentables diferencias. En nuestro mismo país, tenemos a entidades como Nuevo León en donde solamente 1 de cada 5 ciudadanos es pobre, 20.4%, mientras que encontramos estados como Oaxaca en donde 2 de cada 3 son pobres, 66.8%; o Chiapas, el estado más pobre del país, con 76.2% de su población en condición de pobreza.

No existe ni una aproximación federalista ni tampoco una redefinición de los criterios utilizados para asignar recursos a las entidades federativas. Durante el sexenio de Ernesto Zedillo se modificaron los criterios de asignación presupuestal a los estados, privilegiando el factor poblacional y sin una referencia a los ínfimos niveles de desarrollo de algunas regiones del país. Guerrero, Michoacán, Chiapas, Oaxaca, estos estados concentran 15% de la población nacional total, pero en materia de pobreza son responsables de 25% del número de personas en esta situación.

La pobreza en México, como también la desigualdad, exige un replanteamiento global del Estado que tenemos, la política social, los impuestos, la red de seguridad social y la asignación de recursos en el federalismo mexicano. Sólo entendiendo que la pobreza es un asunto que deben resolver los gobiernos, con mejor protección social y una decidida apuesta por la revaloración salarial, podremos exigir a los partidos políticos que coloquen un asunto tan delicado en la primera de la lista de prioridades de nuestros gobiernos. Los pobres no son pobres porque quieren, son pobres porque el Estado ha renunciado a trabajar por los que más lo necesitan.

Enrique Toussaint
(v.pág.3-B del periódico El Informador del 26 de julio de 2015).

Pobreza y pobreza extrema son distintas. El Coneval define pobreza como carencia de cuando menos uno de 6 indicadores: educación, salud, seguridad social, vivienda, servicios básicos o alimentación. Pobreza extrema es tener 3 o más carencias y estar además por debajo de la "línea de bienestar mínimo" en ingresos. Una persona en pobreza extrema no puede adquirir alimentos para tener una vida sana aunque dedique a ello todos sus recursos.

La pobreza y la pobreza extrema obedecen a factores diferentes y sus soluciones son también distintas. La pobreza se cura con empleos. Quienes viven en pobreza extrema, en cambio, no pueden muchas veces obtener o mantener un empleo. La pobreza extrema es como un pantano del que es muy difícil escapar. Que la pobreza en México haya aumentado de 45.5 a 46.2% de la población entre 2012 y 2014 es reflejo del escaso crecimiento económico. Que la pobreza extrema haya bajado de 9.8 a 9.5% parece consecuencia de la aplicación de programas sociales.

Sergio Sarmiento
(v.periódico El Siglo de Torreón en línea del 27 de julio de 2015).

Podríamos entender que la pobreza extrema es la de aquellas familias que carecen de casa, comida y sustento y, la pobreza lisa y llana es la que sufren quienes no tienen satisfechas sus necesidades básicas de educación, vestido y servicios de salud.

Dentro de la pobreza extrema podemos considerar a los desempleados, que carecen de alimentos, viven hacinados en cuartuchos, ya sea como paracaidistas o pagando una renta por ocupar unos cuantos metros cuadrados de un lote baldío en donde utilizando toda clase de materiales de desperdicio, montan 4 paredes y un techo y carecen de servicios médicos.

La cifra de pobres varía según sea la autoridad que maneja el discurso pero entre etnias y cinturones de miseria en las ciudades la cifra anda alrededor de los 14 millones de personas, mientras que el número total de pobres pasa de los 50 millones. Entre las causas de la pobreza que se manejan se habla de falta de educación, inequidad, despojo y corrupción que potencian a las demás, como la diversidad social, étnica, cultural y regional.

En estas circunstancias debemos buscar un denominador común que combata la pobreza sin importar etnias ni regiones y lo podemos obtener en la educación elemental primaria y secundaria. Porque nunca podremos alcanzar el ritmo de crecimiento poblacional, de ahí que debemos empezar por concienciar al ser humano para que sólo tenga los hijos que pueda mantener, educar y preparar para que se enfrenten a la vida, por lo menos hasta que cumplan la mayoría de edad o sean autosuficientes.

Se ha exagerado la importancia que tiene la educación media y superior como la panacea para salir de la pobreza, siendo mucho más importante la educación básica, a la que constitucionalmente todos los mexicanos tenemos derecho.

Para este efecto se requiere la cooperación decidida de la Iglesia y el apoyo del gobierno por todos lo medios publicitarios de que dispone, en vez de gastar en publicidad para alabanzas a los gobernantes; para decirnos que están trabajando para nosotros, como si fuera una generosa dádiva; que están inaugurando obras como si las hubieran hecho con su dinero.

Se requiere una campaña para que el progreso vaya más de prisa que el crecimiento de la población y una acción decidida para acabar con la corrupción en la educación para que los cuantiosos recursos que se destinan para este rubro, se apliquen con transparencia y eficiencia.

Luis Jorge Cárdenas Díaz
(v.pág.11-A del periódico El Informador del 13 de agosto de 2015).

Cuando los encuestadores preguntan a los estadounidenses qué porcentaje creen que se destina a la ayuda extranjera, la respuesta más común es "el 25%". Lo cierto es que es menos del 1% (unos 30,000 millones de dólares al año). El gobierno de Estados Unidos gasta más del doble en subsidios agrícolas que en ayuda sanitaria internacional, y más de 60 veces más en tropas y equipo bélico.

Bill y Melinda Gates "Carta Anual 2014 de la Fundación Gates"
(v.pág.86 de la revista Selecciones Reader's Digest de agosto de 2015).

En México ¿cuál es la pobreza más intolerable: la indígena, la de los cinturones urbanos sin servicios y sin educación pero con terrible inseguridad? ¿Es pobreza lo mismo que marginación? ¿Alguien puede ser más pobre y marginado que una mujer indígena, soltera, pobre, embarazada, adolescente?

A la pobreza no se la doblegará con programas asistenciales. Tiene toda la razón el secretario ejecutivo del Coneval, Gonzalo Hernández Licona cuando dice que mientras no haya un crecimiento suficiente en la economía, la pobreza no disminuirá. Podríamos agregar que mientras ese crecimiento no sea suficiente y continuado durante varios años, ello tampoco sucederá. Y es más, se puede asegurar que no es suficiente el crecimiento suficiente y prolongado: se deben crear bases sociales sólidas en educación, salud e infraestructura física, social y cultural para que esas mejoras no se derrumben con los sismos económicos que azotan al mundo con regularidad.

Pero mientras tanto ¿qué? No se puede esperar a que los ciclos económicos, los aciertos o errores de las autoridades saquen a la mitad de la población del país de la pobreza o a más de 7 millones de mexicanos de la pobreza extrema. Por eso debe haber programas asistenciales y sociales dirigidos a transformar la realidad de sectores muy específicos. Primero de todos, a los que viven en extrema pobreza.

La marginación es tan marcada, tiene orígenes tan diferentes, que la única solución son los programas dirigidos específicamente a esa población, crezca o no la economía. Se les debe llevar la comida, la salud, la educación básica.

Las experiencias en esos sentidos han sido positivas y en eso ha habido avances: más del 80% de la población en extrema pobreza medida con base en esos indicadores ha tenido en estos años acceso a la alimentación y a la salud.

En los índices del Coneval no se toman en cuenta como ingresos de las familias esos y otros apoyos, incluso los que son con dinero. Si así fuera, es muy probable que los índices actuales sobre pobreza y pobreza extrema se movieran aún más en forma positiva. Cuando cambia el índice y la forma de medirlo pueden cambiar también los resultados.

Para nosotros, sin embargo, los grandes desafíos siguen siendo la pobreza y la marginación urbanas. Esos bolsones de pobreza en torno a las grandes ciudades son los que alimentan el rencor social, la violencia, la inseguridad. Sobre ellos se debe trabajar para avanzar. La marginación con pobreza en un marco de profunda desigualdad es el caldo de cultivo de todos los males sociales.

Jorge Fernández Menéndez
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 27 de agosto de 2015).

Quizá la desigualdad ha aumentado en el mundo, pero la pobreza extrema ha tenido en las últimas décadas la mayor caída de la historia.

Este 4 de octubre el Banco Mundial anunció que la pobreza extrema se ubicará este año por primera vez debajo del 10% de la población del planeta, específicamente en 9.6%. Apenas en 2012 la cifra alcanzaba todavía el 12.8%. Esta reducción se registró a pesar de que el rasero se ajustó de 1.25 a 1.90 dólares por persona al día. La mayor caída tuvo lugar en Asia oriental y Asia Pacífico donde pasó de 7.2% en 2012 a lo que se espera sea 4.1% a fines de 2015.

Si ampliamos el período en consideración, las cifras son todavía más impresionantes. El Banco Mundial apuntaba en 2013 que las personas en pobreza extrema habían pasado de la mitad de la población en los países en vías de desarrollo en 1981 a 21% en 2010 a pesar de un incremento de 59% en la población de estas naciones.

La pobreza ha sido, de hecho, la condición en la que ha vivido la mayor parte de la población del mundo a lo largo de la historia. En 1820 el 94% de los seres humanos, aun incluyendo a los países desarrollados, vivía en pobreza y el 84% en pobreza extrema (ourworldindata.org). La introducción de la economía de mercado cambió esta realidad histórica y permite hoy considerar el sueño de eliminar la pobreza extrema del mundo para el 2030.

El país que más ha ayudado a bajar la pobreza extrema ha sido China. Entre 1981 y 2010 un total de 680 millones de chinos escaparon de esta condición. Esto no se logró con políticas de asistencia a los pobres sino con la adopción de un sistema de libertad económica que remplazó el comunismo de Mao Zedong. Es verdad que la desigualdad ha aumentado en China, pero la reducción de la pobreza ha sido enorme.

El contraste con México es notable. El gobierno mexicano aumentó su gasto público para combatir la pobreza de 15,888 millones de pesos en 1994 a 310,302 millones de pesos en términos reales en 2012 (Informe de Gobierno 2013, anexo estadístico, p.69). Pero ante la falta de crecimiento económico, la pobreza por ingresos general sólo bajó de 52.4 a 52.3% y la extrema de 21.2 a 19.7% en ese período (Coneval).

La experiencia nos dice que las políticas asistencialistas tienen poco o ningún efecto para combatir la pobreza. El arma eficaz es el crecimiento económico. Por eso si realmente queremos eliminar la pobreza extrema en México tendremos que favorecer la inversión y el crecimiento antes que los programas asistencialistas. Esto es una verdad incómoda porque no permite a los políticos comprar votos con subsidios ni a las ONG obtener donativos.

Sergio Sarmiento
(v.periódico El Siglo de Torreón en línea del 6 de octubre de 2015).

Los estudios del Premio Nobel de Economía 2015, Angus Deaton, demostraron que las vidas emocionales son más resistentes a las circunstancias económicas "que nuestra percepción de cómo nos va en la vida". Pero cómo se alcanza lo anterior si "algunas personas son tan ricas que ni siquiera necesitan de la existencia de un gobierno. No necesitan que éste les provea educación pública, sanidad e incluso servicios de seguridad o tribunales de justicia porque ellos mismos pueden comprar sus propios abogados o policías".

Angus Deaton advierte que los programas de austeridad deben diseñarse para proteger a los más desfavorecidos y no tienen por qué destruir los placeres diarios de una población.

La especie política de México debería aplicar esta teoría antes de atreverse a utilizar en sus discursos la palabra austeridad.

Gabriela Aguilar
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 13 de octubre de 2015).

Cerca de un tercio de la comida producida para el consumo humano se desperdicia en el mundo, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

Hugh Fearnley
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 3 de noviembre de 2015).

No, los ricos no tienen que ser tan ricos como los son ahora. La desigualdad es inevitable; tanta desigualdad como la que se registra en Estados Unidos hoy en día no lo es.

Paul Krugman
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 20 de enero de 2016).

El reciente informe de Oxfam es contundente: 1% de la población mundial, acumula más riqueza que el 99% restante.

Según el reloj de la población de la oficina de Censos de Estados Unidos, al día de ayer éramos 7,299 millones de habitantes en el mundo. De modo que apenas 72 millones de personas tienen más riqueza acumulada que 7,227 millones de habitantes en la Tierra.

Estos 72 millones de personas son los millonarios del mundo, pero la riqueza se concentra de forma más abrupta entre la minoría de los multimillonarios. El informe de Oxfam revela que apenas 62 personas (entre ellas 4 mexicanos) amasan la misma riqueza que 3,600 millones de personas (la mitad más pobre de la humanidad). El reporte de esta organización recuerda que apenas en 2010, eran 388 personas las que tenían el mismo capital que la mitad de la población mundial.

El informe anual de Oxfam, llamado elocuentemente "Una economía al servicio del 1 por ciento", precisa que la riqueza en manos de la mitad más pobre de la población del mundo se redujo en más de un billón de dólares desde inicio del actual siglo XXI, lo que representa un desplome de 41%. Y en el mismo periodo, la mitad más pobre de la población sólo ha recibido 1% del incremento total de la riqueza mundial, mientras que el 50% de esa "nueva riqueza" ha ido a parar a los bolsillos del 1% más rico. Dicho de otro modo: lo que los pobres pierden, se lo llevan los megarricos a sus ya de por sí abultados bolsillos.

Estudios como los de Oxfam, los de Piketty, Emmanuel Saez y otros confirman que el periodo más reciente del capitalismo histórico, el periodo de la globalización neoliberal, ha sido una borrachera de riqueza para los más ricos del mundo.

Es obvio que un sistema así no puede mantenerse.

Rubén Martín
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 20 de enero de 2016).

Son verdaderamente lamentables las paradojas hirientes que se observan en nuestra tensa realidad social. La brecha entre la opulencia y la miseria es cada vez mayor. Quién con azoro no ha constatado la multitud de jóvenes pudientes que es cada vez mayor, idiotamente ociosos, cuya vida inútil y disipada, ostentosa y prepotente, la entregan sin recato frente a quienes carecen aún de lo indispensable. No hay diversiones o viajes de placer que les sean ajenos: ostentosas residencias, automóviles de lujo, y todo lo que es propio de ese mundo de frivolidad y holganza. Esta inmoral ostentación que ofende, ha dejado sedimentos de odio, que acaso en poco tiempo se traduzca en peligrosos estallidos vindicatorios.

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 23 de enero de 2016).

La idea original es portuguesa y se llama: Gente bonita come fruta fea. Pero para el caso funciona. ¿Recuerda la cantidad de jitomates, lechuga, guayabas, mandarinas, papaya o zanahorias que tiró a la basura la semana pasada? ¿Cuánta comida tiró el 1er. mes del año? ¿Sería capaz de aprovechar mejor sus alimentos, llevarlos a una fiesta, y que los preparen antes de que se echen a perder?

En México, el mismo país donde viven 11.4 millones de personas incapaces de ganar un salario suficiente para comer, se desperdician 10 millones de toneladas de alimentos cada año.

El problema del desperdicio de alimentos es profundo y habla de cómo el capitalismo ha contribuido a generar impactos negativos en la vida de las personas. El ejemplo es un jitomate: ¿Cuánto tiempo pasa en producción? ¿Cuánta agua se necesita? ¿Por cuántas manos pasó antes de llegar a su refrigerador y que usted termine tirándolo porque no lo pudo preparar?

Desde hace 2 años, Food Funding ha hecho proyectos de concientización para que productores, vendedores y consumidores reutilicen su comida antes de mandarla al cesto.

¿Cómo se mantiene Food Funding? El modelo de negocio es vender servicios de alimentación colectiva para eventos, donde los productos son preparados con materias primas en buen estado, pero que representan las mermas de los mercados o tiendas.

Si usted es empresario de comida, puede ayudar. Para contactar al equipo de Food Funding basta con entrar a su sito oficial en Facebook: www.facebook/foodfunding.mx y ellos le dirán qué hacer.

(V.pág.15-A del periódico El Informador del 1o.de febrero de 2016).
Es mejor tirar la comida de menor calidad que regalarla o venderla barata.

México y Costa Rica son los 2 únicos países de América Latina en los que creció el número de personas pobres e indigentes, en el periodo 2010-2014, de acuerdo con información proporcionada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

El incremento en México es de aproximadamente un punto porcentual en pobreza, y en indigencia 0.4 puntos; de acuerdo con la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, quien explicó que para 2015 se prevé que aumente aún más.

Para Bárcena, el aumento de la pobreza en México es algo más estructural que coyuntural, porque hay erosión de los salarios mínimos, una alta tasa de natalidad entre la población marginada y el hecho de que a pesar de los programas sociales, no se compensa la caída de ingresos de los pobres e indigentes.

La pobreza medida por ingresos de 2014 a 2015 habría aumentado en términos absolutos de 168 millones a 175 millones de personas, es decir un crecimiento de siete millones de personas, al estar en ese segmento 29.2% de los habitantes de la región. Mientras que el número de indigentes se estima subió de 70 a 75 millones de personas, es decir, 12.4% de la población latinoamericana.

(V.pág.7-A del periódico El Informador del 23 de marzo de 2016).

El Panorama Social 2015 de la Comisión Económica para América Latina de la ONU confirma que a diferencia de la mayoría de países en la región, en México la pobreza se incrementa.

Frente a esta realidad urgen nuevas políticas económicas que logren mejores resultados. Por desgracia, en lugar de asumir medidas más efectivas y de fondo, las autoridades parece que prefieren el maquillaje de cifras y el debate sobre metodologías.

El pasado 22 de marzo, la Cepal presentó la nueva edición de su informe anual Panorama Social de América Latina. Nuestro país resulta evidenciado como uno de los 4 países de la región que no lograron avances en la reducción de la pobreza. México retrocede casi 3%.

La mayoría de los países de América Latina avanzaron. Uruguay, Perú, Chile y Brasil lograron reducciones significativas de pobreza entre 2010 y 2014, de entre 11% y 6%.

La respuesta de las autoridades no es adecuada. El titular de Sedesol que pedía usar los datos de la ONU para minimizar los datos adversos de Coneval, ahora descalifica la metodología de Cepal, supuestamente porque usa la misma canasta alimentaria desde hace más de 30 años.

El informe de Cepal es útil porque permite comparar "con la misma vara" de medición a los países de nuestra región. En este caso, el hecho doloroso es el contraste con lo que sucede en los otros países que sí lograron avanzar.

Sin negar limitaciones en la metodología de Cepal, el resultado es similar a lo que ya nos habían dicho Coneval y los datos del Inegi: La pobreza se incrementa y el factor central son los bajos ingresos de la población.

Ante los resultados negativos, resulta preocupante que se pretenda alterar los datos usados en la medición de la pobreza.

La semana pasada se ha sabido que Sedesol propone crear un "estado de cuenta social" que se distribuiría periódicamente a los hogares para que contabilicen bien las transferencias y subsidios que reciben a través de los programas sociales.

Este "estado de cuenta" alteraría la medición de la pobreza. Lo que se pretende es modificar las respuestas de la población en las encuestas de ingresos y gastos del Inegi. Eso modifica el dato fuente y hace que los resultados no sean comparables con las mediciones previas.

La preocupación crece si al "estado de cuenta" se suman los spots y otras acciones directas realizadas por gobiernos locales para inducir respuestas más positivas en las encuestas del Inegi.

Frente a la pobreza no es aceptable el maquillaje. De poco servirá cambiar el dato sin cambiar la realidad.

Rogelio Gómez Hermosillo, consultor internacional en programas sociales
(v.periódico El Universal en línea del 29 de marzo de 2016).

Imagino que si para mí como mexicano la cifra ha sido como una cachetada, para todos aquellos que viven del presupuesto público (¡TODOS!) debe ser una bofetada mayor, claro, en caso de que tuvieran un poco de vergüenza histórica, cosa que dudo al ver sus desplantes diarios de autocomplacencia y simulación.

En el caso mexicano la pobreza avanzó del 51.6% de la población en el 2012 a 53.2% en el 2014. Más de la mitad. Y se apunta que este crecimiento es algo estructural que tiene que ver con todo el sistema, y no es un tema de coyuntura derivado de los problemas ocasionados por la volatilidad mundial y la caída de los precios del petróleo.

Los programas de transferencia de recursos hacia los pobres, como Prospera, no logran compensar la caída en los ingresos de los pobres.

Habría que recordar que la Reforma Fiscal que emprendió el secretario Videgaray hace un par de años, y que según las encuestas costó más en popularidad a Peña que asuntos tan lastimosos como los estudiantes de Ayotzinapa o la casa blanca, pretendía aumentarnos a todos los impuestos (lo que sí ocurrió), para transferir esos recursos a combatir la pobreza (lo que se ve no ha ocurrido).

Los recursos no están llegando a los pobres, a pesar de que se lastimó al sector productivo porque el aumento de impuestos implica menos ganancias y menos recursos para inversión.

¿A dónde fue a parar ese dinero?

Seguramente renglones que no serán revisados: corrupción, dispendio, glamour gubernamental, ineficiencia, burocracia, etc.

Y como el proyecto de "darles peces en lugar de enseñarles a pescar" no ha funcionado, son millones y cada día serán más.

Si en el algún momento pensamos que quienes gobiernan al país (¡TODOS!) nos llevaban a algún lado, hoy sabemos que no vamos a ninguna parte.

Pablo Latapí
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 31 de marzo de 2016).

Tuvo que transcurrir una semana para que los vecinos percibieran el olor fétido de los cadáveres y las autoridades descubrir que Sol había terminado con su vida y con la de sus hijos varones, de 14 y 7 años de edad. La pobreza y falta de oportunidades se mezclaron con la frustración y depresión. Se trata de la historia de una mujer abandonada por su pareja, con un sueldo de 3,500 pesos al mes en una maquiladora y la negativa que encontró como respuesta, según expresó en el recado póstumo, de varias dependencias de gobierno a las que acudió para pedir ayuda.

Han pasado casi 2 semanas del lamentable caso ocurrido en el fraccionamiento Los Agaves de Tlajomulco de Zúñiga y ninguna autoridad se ha pronunciado al respecto. Lo que está detrás de un suicidio y asesinato: la situación de miseria en la que viven miles de familias en el país encabezadas por hombres y mujeres solos, con la ausencia de cualquier tipo de apoyo que los convierte en un reflejo más de la pobreza, uno de los más grandes y graves problemas nacionales. También por la pérdida de capacidad de asombro, insensibilidad, la estrategia política de omitir para evitar el riesgo de aceptar responsabilidades o quizá la suma de tantas muertes en la actualidad que le resta importancia a 3.

Vecinos se enteraron que, días antes, abogados del Infonavit notificaron a Sol que tenía pocos días para liquidar las mensualidades pendientes o de lo contrario tendría que abandonar la pequeña casa en que vivía. Sus hijos ya habían abandonado la escuela por las carencias económicas. No tenían familiares cercanos, ni esperanza. La solución fue un día abrir las llaves de gas de la estufa y terminar con todo.

En una parte del mensaje final escrito, Sol pide al gobernador hacer instituciones que ayuden a personas en estado de vulnerabilidad. Sus últimas ideas no han tenido eco, hasta el momento, en ninguna instancia que intente pronunciarse para evitar historias estremecedoras como esta. El problema no es sólo familiar o económico, involucra los suficientes elementos sociales que evidencian políticas públicas débiles en salud, educación y empleo.

Gabriela Aguilar
(v.pág.5-B del periódico El Informador del 13 de septiembre de 2016).

La pobreza del país es más compleja que la gringa. El pobre del sur vivió de dádivas condicionadas por los gobiernos durante décadas. Ahora, es presa de la ambición del populismo de izquierda y de centro.

Gonzalo Oliveros
(v.pág.17 del periódico Milenio Jalisco del 21 de octubre de 2016).

Se sabe que pasa, y se normaliza. Uno se acostumbra a que los encargados de resolver los problemas del país primero se ayuden y después, si sobra dinero, ayuden a los demás.

Por ello la magnitud del problema siempre pasa a 2o. plano. Hay números, hay escándalos, pero son costumbre. Cada año hay desfalco, y en México el porcentaje de pobres ronda casi la mitad de la población. Se acepta.

Esteban Illades
(v.pág.3 del periódico Milenio Jalisco del 25 de noviembre de 2016).

La brecha entre los súper ricos y la mitad más pobre de la población mundial es más extrema de lo que se pensaba, y apenas 8 hombres tienen una riqueza equivalente a lo que poseen 3,600 millones de personas, según un análisis de Oxfam.

En la presentación de sus conclusiones, poco antes del incio de la reunión anual de élites políticas y empresariales del mundo, en Davos, esa organización contra la pobreza afirmó que la inequidad entre los más ricos y los pobres es mucho más grande que hace apenas un año. El grupo instó a los líderes a hacer más que prometer que resolverán el problema.

De no ser así, advirtió, el malestar público contra este tipo de inequidad seguirá creciendo y conducirá a cambios políticos más sísmicos, semejantes a la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos y al voto del Reino Unido a favor de abandonar la Unión Europea.

Es obsceno que tanta riqueza esté en las manos de tan pocos, cuando una de cada 10 personas sobrevive con menos de 2 dólares al día, lamentó Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam International.

El listado se integra por Bill Gates, Amancio Ortega, Warren Buffett, Carlos Slim, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Larry Ellison y Michael Bloomberg.

(V.pág.10-A del periódico El Informador del 17 de enero de 2017).

Las cifras exponen que en este sexenio lo que ha crecido es la pobreza, de 45.5 a 46.2.; 7 de cada 10 indígenas es pobre y de ellos 3 de cada 10 están en pobreza extrema. Entonces, los niveles de pobreza han aumentado, dando como resultado una realidad preocupante: entre 2012 y 2014, el porcentaje de indígenas con carencias por acceso a la alimentación creció de 34 a 39%.

Y de las escuelas primarias indígenas, 24.7% no disponía de baños, 28.9 no tenía mobiliario para docentes, 21.2 no contaba con mobiliario completo para los alumnos, el 18.1 tenía techo de materiales no durables, es decir, tenían láminas de cartón. Y, claro, no hay registro de escuelas en comunidades indígenas que tengan agua potable, o luz eléctrica... pero son pocas.

Lo anterior a pesar de existir 5,491 programas de asistencia social federales, estatales y municipales. Y haber invertido lo que esta administración sexenal llama, "una cifra histórica": 21,500 millones de pesos en obras de infraestructura. Pero el vacío es explicable porque estos programas, de manera absurda o mañosa... no tienen mecanismos de control, mucho menos de evaluación. Y son utilizados en dádivas electorales del partido en el poder, estatal o nacional.

Este panorama retrata a la actual administración sexenal: palabrería, fotos y trucado que habla de la dilapidación presupuestal.

Lourdes Bueno, investigadora de la U.de G.
(v.pág.4-A de El Informador del 12 de agosto de 2017).

Es una gran noticia: la pobreza en México está bajando. Según el Coneval, entre 2010 y 2016 esta condición descendió de 46.1 a 43.6% y la pobreza extrema de 11.3 a 7.6%.

La reducción es modesta, pero significativa. Aun así, resulta incómoda para quienes dicen que un "gobierno neoliberal" no puede por definición disminuir la pobreza, por lo que las cifras del INEGI y el Coneval deben ser falsas. La disminución de la pobreza, sin embargo, parece ser consecuencia lógica de un crecimiento moderado, pero crecimiento al fin, con una inflación históricamente baja. En esto hay un riesgo porque la inflación ha repuntado de forma importante en este 2017, lo cual podría estar provocando un nuevo aumento de la pobreza.

Las cifras de Coneval son congruentes con el crecimiento acelerado que han tenido algunos estados vinculados al TLCAN y al comercio exterior. En Aguascalientes, por ejemplo, la pobreza cayó de 38.1 a 28.2% entre 2010 y 2016, casi 10 puntos porcentuales. En Baja California el descenso fue de 31.5 a 22.2% y en Querétaro de 41.4 a 31.1%. Nuevo León, que tenía ya la menor tasa de pobreza en 2010, 21%, registró un fuerte descenso adicional para llegar a 14.2% en 2016. Durango es la gran sorpresa: logró el mayor descenso de pobreza en el país: de 51.6 a 36%, casi 15 puntos porcentuales.

Estas fuertes bajas contrastan con el aumento de la pobreza de varias entidades. Un caso notable es el Estado de México, que sufrió un alza de 42.9 a 47.9%, 5 puntos porcentuales; pero el más alarmante es el de Morelos, cuyo incremento fue de 43.2 a 49.5%, más de 6 puntos. En Michoacán se registró un alza pequeña, de 54.7 a 55.3, mientras que en Oaxaca la pobreza subió de 67 a 70.4 y en Veracruz de 57.6 a 62.2.

En otras entidades no sube la pobreza, pero se mantiene virtualmente estancada. El Distrito Federal, la hoy llamada Ciudad de México, registró una disminución de menos de un punto porcentual, de 28.5 a 27.6%, a pesar de sus costosos programas sociales. Chiapas no tuvo más que un descenso insignificante, de 78.5 a 77.1%, mientras que en Puebla la baja fue de 61.5 a 59.4%.

Algunos estados que no han logrado avances significativos en la reducción de la pobreza general sí muestran fuertes descensos en la pobreza extrema. Es el caso de Chiapas, donde la baja de este último índice fue de 38.3 a 28.1%, más de 10 puntos porcentuales. En Guerrero la pobreza extrema descendió de 31.8 a 23%, un monto muy superior a la baja en la pobreza general, que fue de 67.6 a 64.4%. Estas fuertes reducciones en la pobreza extrema sin descensos similares en la pobreza general parecen producto de los apoyos sociales que los gobiernos están distribuyendo a los más pobres. Pero cuidado porque, en lugar de construir prosperidad, los gobiernos están subsidiando la pobreza, con lo cual harán que ésta se perpetúe ya que, si no tiene trabajo, la gente se acostumbra a vivir de las dádivas gubernamentales.

Una vez más, las cifras disponibles sugieren que la verdadera medicina contra la pobreza es el crecimiento económico y la creación de empleos. La pobreza extrema puede disminuir con subsidios, es cierto, pero nadie sabe cuánto tiempo dure el efecto si no se genera riqueza.

Sergio Sarmiento
(v.periódico Mural en línea del 1o.de septiembre de 2017).

El sismo de 8.2 grados en la escala de Richter del jueves pasado expuso la vulnerabilidad a cielo abierto de quienes no tenían nada y aún así, perdieron lo único de lo que eran dueños: la tranquilidad para dormir. Las categorías para entender desde las ciudades lo que este sismo significó para miles de indígenas en el sur mexicano, están caducas. ¿Cómo podrían explicar que en Reforma de Pineda, en la frontera de Oaxaca con Chiapas, los hornos donde preparan las tortillas y los totopos, es el equivalente a vivir o morir? Cuando los temblores los aplastaron, la población se quedó inerme: sin tortillas, no tendrán ningún ingreso; sin totopos, perdieron su alimento.

Ante dramas con dobleces tan primarios, los discursos sobre las políticas públicas que dicen funcionarios federales se van a poner en marcha para la recuperación de esas comunidades trazan la brecha que existe en 2 realidades que conviven sin mirarse, y que sólo se cruzan cuando hay tragedias. En Reforma de Pineda se cayó el 76% de las casas. Pero también la alcaldía, el mercado, la estación del ferrocarril por donde pasa La Bestia, el DIF y el auditorio. Los casi 3,000 habitantes que se quedaron sin techo, se fueron al campo de futbol municipal, cuyas maltrechas gradas se convirtieron en albergue. Poca ayuda les ha llegado, como a Santa María Xadani, a 20 minutos de Juchitán, que se reinventa con el trabajo de sus habitantes pero la falta de comida y la escasez de agua agudiza su sobrevivencia. "Ya no hay nada más que pueda caerse, pero el miedo inunda las calles de este pueblo que todavía la semana pasada sentía el calor de los hornos y olía a tlayudas y pescado".

En esas regiones del sur mexicano quedó demostrado que los pobres pueden ser todavía más pobres, y perder hasta lo que nada tenían. Chiapas es el estado más pobre del país, con 80% de personas que viven en condiciones de marginación, y Oaxaca es el 3o. más desamparado, con el 63% de su población menesterosa. El Índice GLAC tiene a Oaxaca y Chiapas en el sótano de su ranking de falta de bienestar y de riesgos sociales e inestabilidad. Los 2, agobiados por la corrupción de sus ex gobernadores, enfrentan altos niveles de pobreza y marginación, que ante la mala calidad de vida, un brote social de inconformidad está latente. Ambos estados se encuentran en los últimos lugares de estabilidad, en situación cotidiana que se encuentra en países en guerra como Pakistán y Somalia.

Esa realidad ya existía antes de los sismos. Después de ellos, las condiciones van a empeorar de una manera acelerada. No hay forma que la asistencia a todas las comunidades afectadas llegue con la celeridad como exige la angustia de las víctimas. La tensión va a crecer conforme avancen los días sin resultados tangibles de mejoramiento que los pudiera llevar al precario bienestar en el que se habían acostumbrado -pero no necesariamente resignado- a vivir. Funcionarios estatales y federales han comenzado a experimentar la inconformidad.

Nadie en México, fuera del gobierno, está dispuesto a ir al rescate de toda esa región cuya pobreza insulta y lastima. No hay que engañarse. La salvación de esa franja del país, que no será en menos de 30 años -la diferencia de bienestar con el norte de México-, no pasa por un nuevo diseño de políticas públicas, salvo que este sea una especie de Plan Marshall, no para aliviar sus problemas de manera efímera o para que una vez pasada la emergencia, vuelvan a ser olvidados. Hay que reconstruir esa región y volverla a pegar al resto del país.

Raymundo Riva Palacio
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 14 de septiembre de 2017).


Extracto del discurso pronunciado por el presidente de la República de Cuba, Fidel Castro Ruz, en la Conferencia Internacional sobre el Financiamiento para el Desarrollo, Ciudad de Monterrey, México, 21 de marzo de 2002.

El actual orden económico mundial constituye un sistema de saqueo y explotación como no ha existido jamás en la historia.

La economía mundial es hoy un gigantesco casino. Análisis recientes indican que por cada dólar que se emplea en el comercio mundial, más de 100 se emplean en operaciones especulativas que nada tienen que ver con la economía real.

Este orden económico ha conducido al subdesarrollo al 75% de la población mundial.

La pobreza extrema en el Tercer Mundo alcanza ya la cifra de 1,200 millones de personas. El abismo crece, no se reduce. La diferencia de ingresos entre los países más ricos y los más pobres que era de 37 veces en 1960 es hoy de 74 veces. Se ha llegado a extremos tales, que las 3 personas más ricas del mundo poseen activos equivalentes al PIB combinado de los 48 países más pobres.

En el 2001 el número de personas con hambre física alcanzó la cifra de 826 millones; la de adultos analfabetos, 854 millones; la de niños que no asisten a la escuela, 325 millones; la de personas que carecen de medicamentos esenciales de bajo costo, 2,000 millones; la de los que no disponen de saneamiento básico, 2,400 millones. No menos de 11 millones de niños menores de 5 años mueren anualmente por causas evitables, y 500,000 quedan definitivamente ciegos por falta de vitamina A. Los habitantes del mundo desarrollado viven 30 años más que los del Africa Subsahariana. ¡Un verdadero genocidio!

No se puede culpar de esta tragedia a los países pobres. Estos no conquistaron y saquearon durante siglos a continentes enteros, ni establecieron el colonialismo, ni reimplantaron la esclavitud, ni crearon el moderno imperialismo. Fueron sus víctimas. La responsabilidad principal de financiar su desarrollo corresponde a los Estados que hoy, por obvias razones históricas, disfrutan los beneficios de aquellas atrocidades.


8 millones de personas mueren cada año sólo porque son demasiado pobres como para seguir viviendo.


No habléis del cielo a los obreros mientras tengan el estómago vacío.
Encíclica Rerum Novarum
La mejor inversión que podemos hacer los empresarios es combatir la pobreza.
Carlos Slim Helú
La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda compra a otro, ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse.
J.J.Rousseau
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