El hombre o mujer contemporáneos:


  1. Pregunta por el password para hacer funcionar el horno de microondas.
  2. No ha jugado un solitario con cartas verdaderas en mucho tiempo.
  3. Le pregunta a un colega del cubículo de al lado, vía e-mail, si saliendo de trabajar pasan a tomarse unos tragos. El colega responde por mail también, que está de acuerdo, pero que le dé cinco minutitos...
  4. Tiene una lista de 15 teléfonos (entre casa, oficina y celular) para llamar a toda su familia, compuesta de tres o cuatro miembros.
  5. Habla varias veces con una persona en cualquier parte del mundo, pero en lo que va del mes a su vecino sólo le ha dicho "hola" o "adiós".
  6. El motivo principal por el que "pierde" a sus amigos es porque ellos no tienen un e-mail a donde pueda escribirles.
  7. Ser organizado en la oficina significa tener post it de colores.
  8. La mayoría de los chistes que conoce los ha leído por mail.
  9. Ya no cuenta chistes, les da forward.
  10. Cuando regresa a casa después de un largo día de trabajo, contesta el teléfono diciendo el nombre de la empresa donde trabaja.
  11. Cuando hace llamadas desde su casa, por error oprime primero el 9 o 0 para tomar línea a la calle.
  12. Lo que más lamenta de reformatear el disco duro es que pierde todos sus bookmarks o "favoritos".
  13. Está oscuro cuando entra y sale del trabajo.
  14. "Vacaciones" es un término que conoce, pues es lo que siempre pospone para el año siguiente.
  15. La razón que da para no estar en contacto con su familia es que ellos no tienen correo electrónico.
  16. Al salir de casa sin celular entra en pánico y regresar corriendo por él.
  17. Si se queda atorado en el tráfico usa su celular para averiguar si hay alguien en su casa.
  18. Al levantarse en la mañana se conecta antes de tomar su café.

(Basado en la publicada en Ocio del diario Público el 26 de enero de 2001)
Lo que jamás podrá ser igual entre hombres y mujeres

En los últimos tiempos temas como: la equidad de género, los derechos de la mujer, la igualdad entre hombres y mujeres, se han convertido en el pan nuestro de cada día. La verdad es que se ha ganado mucho en estos terrenos y qué bueno, por el bien de la humanidad. Sin embargo, existen desigualdades que persisten y son evidencia de que siempre habrá diferencias irreconciliables entre hombres y mujeres.

Relaciones:
Cuando una relación termina, las mujeres lloran, hablan con sus amigas y de seguro escriben algún poema titulado: "Todos los hombres son iguales".
Un hombre tiene más problemas para olvidar. Seis meses después de terminada la relación, la llamará un sábado a las 3:00 de la mañana totalmente borracho para decirle: "Quiero que sepas que nunca te perdonaré por lo que me hiciste... pero siempre habrá una posibilidad entre tú y yo" (todos lo hemos hecho, no se hagan).
Baños:
Un hombre tiene en su baño 5 cosas: jabón, pasta de dientes, crema de rasurar, rastrillo y toalla de algún hotel o motel.
El número promedio de artículos que tiene una mujer en su baño es de 400 y la mayoría de los hombres no podría identificar gran parte de estos.
En la regadera un hombre sólo tiene el shampoo y el jabón, mismo que siempre deja lleno de pelos.
Las mujeres en la regadera tienen más ó menos lo siguiente: shampoo, acondicionador, enjuague, aceite hidratante para rizos ó en su defecto para lacios perfectos, reparador de puntas, exfoliantes, esponja para el cuerpo, otra para el rostro, espejos, etc.
Vestimenta:
Una mujer tiene un vestuario diferente para cada ocasión: para salir de compras, para regar las plantas, para sacar la basura, para contestar el teléfono, para leer un libro, y más.
Un hombre sólo tiene 3 tipos de vestimenta: la informal, la de ir a trabajar y el traje especial para las bodas y funerales, que normalmente es el mismo.
Botanas y reuniones:
Para un hombre, reunión significa estar en torno a un televisor de preferencia viendo algún evento deportivo relevante, la botana se reduce a bolsas de papas que son consumidas en su empaque original, y cervezas que son consumidas de la misma manera. ¡Somos prácticos y ecologistas!
Para una mujer, reunión significa evento social para el cual se debe avisar con por lo menos un mes de anticipación, y para el que debe estrenarse vestuario. La botana debe ser de por lo menos tres tiempos y con lo más chocante y rimbombante del arte culinario, de preferencia con algo que ni la misma anfitriona conozca, pero eso si, que impresione a sus invitados.
El W.C. en las reuniones:
Para un hombre es lo menos importante, puede estar sucio, desarreglado ó incluso estar tapado, ¡para eso están los árboles! si es necesario; los invitados pueden hacer uso de las instalaciones sanitarias del cuarto del anfitrión.
Para una mujer el baño debe ser una especie de obra de arte: con velas aromáticas, toallitas inútiles de todos los tamaños y colores, fundas para cubrir la tapa del escusado (que sólo sirve para que la misma se caiga cuando un hombre está haciendo pipi), cuadros decorativos con paisajes y hasta jabones de todos los hoteles del mundo.
Baños:
Para un hombre el uso del baño obedece sólo a razones biológicas, un hombre en el baño jamás le dirá una palabra al de al lado.
Las mujeres los usan como lugares para socializar, maquillarse, fumar y criticar. Las mujeres hablan con cualquiera que esté ahí, incluso sin conocerla; de hecho salen hable y hable, como si fueran grandes amigas.
Amigos:
Las mujeres en una reunión hablan todo el tiempo y varias a la vez... y misteriosamente se entienden.
Los hombres dicen como 10 palabras y casi todas son: "Güey", "Pásame otra chela", "Pásame la botana".
Tiempo:
Cuando una mujer dice que estará lista en 5 minutos, está refiriéndose a lo mismo que un hombre cuando dice que sólo faltan 5 minutos para que termine el partido de futbol americano y éste va en el primer cuarto.
Comer en la cama:
Para una mujer comer en la cama significa preparar algo delicioso y practico que al mismo tiempo sea algo que bajo ninguna circunstancia se derrame sobre la cama ó pueda dejar malos olores en el cuarto. Además, todo será perfectamente recogido antes de dormir y siempre se comerá sobre una charola.
Para un hombre comer en la cama es un acto de placer extremo y simplemente significa trasladar la mesa a la cama, no importa lo que sea, desde una hamburguesa hasta un caldo, pasando por nachos y papitas. Para el hombre comer en la cama significa algo relajante y sin importancia como para recoger los desechos hasta el día siguiente.

Mac
(v.pág.8-B del periódico El Informador del 6 de junio de 2009)

Dicen que todos los días tenemos que comer una manzana por el hierro y un plátano, por el potasio. También una naranja, para la vitamina C, medio melón para mejorar la digestión y una taza de té verde sin azúcar, para prevenir la diabetes.

Todos los días hay que tomar 2 litros de agua (sí, y luego orinarlos, que lleva como el doble del tiempo que llevó tomárselos).

Todos los días hay que tomarse un Activia o un Yogurt para tener 'L.Cassei Defensis', que nadie sabe qué es, pero parece que si no te tomas un millón y medio todos los días, empiezas a ver a la gente como borrosa.

Cada día una aspirina, para prevenir los infartos, más un vaso de vino tinto, para lo mismo. Y otro de blanco, para el sistema nervioso. Y uno de cerveza, que ya no me acuerdo para qué era. Si te lo tomas todo junto, por más que te dé un derrame ahí mismo, no te preocupes pues probablemente ni te enteres.

Todos los días hay que comer fibra. Mucha, muchísima fibra, hasta que logres defecar un sweater. Hay que hacer entre 4 y 6 comidas diarias, livianas, sin olvidarte de masticar 100 veces cada bocado.

Haciendo un pequeño cálculo, sólo en comer se te van como 5 horitas.

¡Ah! Después de cada comida hay que lavarse los dientes, o sea: después del Activia y la fibra los dientes, después de la manzana los dientes, después del plátano los dientes... y así mientras tengas dientes, sin olvidar pasarte el hilo dental, masajeador de encías, buche con Plax...

Mejor amplía el baño y mete el equipo de música, porque entre el agua, la fibra y los dientes, te vas a pasar varias horas por día ahí adentro.

Hay que dormir 8 horas y trabajar otras 8, más las 5 que empleamos en comer, 21.

Te quedan tres, siempre que no te agarre algún imprevisto. Según las estadísticas, vemos 3 horas diarias de televisión.. Bueno, ya no puedes porque todos los días hay que caminar por lo menos media hora (dato por experiencia: a los 15 minutos regresa, si no la media hora se te hace una).

Y hay que cuidar las amistades porque son como una planta: hay que regarlas a diario. Y cuando te vas de vacaciones también, supongo. Además, hay que estar bien informado, así que hay que leer por lo menos 2 diarios y algún artículo de revista, para contrastar la información.

¡Ah! Hay que tener sexo todos los días, pero sin caer en la rutina: hay que ser innovador, creativo, renovar la seducción. Eso lleva su tiempo. ¡Y ni qué hablar si es sexo tántrico! (Al respecto te recuerdo: después de cada comida hay que cepillarse los dientes).

También hay que hacer tiempo para barrer, lavar la ropa, los platos, y no te digo si tienes perro u otra mascota... ¿hijos?

En fin, a mí la cuenta me da unas 29 horas diarias. La única posibilidad que se me ocurre es hacer varias de estas cosas a la vez, por ejemplo: Te duchas con agua fría y con la boca abierta así te tragas los 2 litros de agua.

Mientras sales del baño con el cepillo de dientes en la boca le vas haciendo el amor (tántrico) parado a tu pareja, que de paso mira la TV y te cuenta, mientras barres. ¿Te quedó una mano libre? Llama a tus amigos. ¡Y a tus padres! Tómate el vino (después de llamar a tus padres te va a hacer falta). El Yakult con la manzana te lo puede dar tu pareja mientras se come el plátano con el Activia, y mañana cambian. Y menos mal que ya crecimos, porque si no nos tendríamos que clavar un Danonino Extra Calcio todos los días.

¡Uuuuf! Pero si te quedan 2 minutos, reenvíale esto a los amigos (que hay que regar como las plantas) mientras tomas una cucharadita de All Bran, que hace muy bien... Y ahora te dejo porque entre el yogur, el medio melón, la cerveza, el primer litro de agua y la tercera comida con fibra del día, ya no sé qué estoy haciendo pero necesito un baño urgente. ¡Ah! Voy a aprovechar y me llevo el cepillo de dientes...


(Recibido por e-mail el 4 de julio de 2009)
El hombre o mujer contemporáneos al que nos referimos en esta página, habla más de un idioma. Lo más común es que domine el inglés como lengua adicional, así que aquí les va un buen artículo para que lo practiquen - el webmaster.

'Manning Up' by Kay Hymowitz: Has the Rise of Women Turned Men Into Boys?

Preadulto

Men. Who needs 'em? Colleges don't. Employers don't. Women don't. Even their own parents don't. At least, that's how it feels to a lot of guys, according to prominent social critic Kay Hymowitz's controversial new book, "Manning Up."

And those guys may be right, to an extent. Colleges have infamously lowered admission standards for males, young women in major cities earn over fifteen times more than their male peers, the number of "choice mothers" (single women who choose to have and raise a child on their own) is rapidly rising, and couples who are planning a family report a strong preference for baby girls.

Generation Y, which Hymowitz refers to as "preadults," is poised to take over the world. Or ... make that half of Generation Y. Twenty-something women far outnumber their male counterparts in practically every arena that counts. They may even be better at brushing their teeth. Actually, that's pretty much a given.

So where does all this leave guys?

Sitting around a crowded living room strewn with beer cans, playing Halo 34 with their buddies, obviously. (What? You don't think we'll get to Halo 34?)

In other words, failing to man up. And, strikingly, it may be the first time in history that they've had that luxury.

Kay Hymowitz investigates why. A Wall Street Journal excerpt from the book, titled "Where Have the Good Men Gone?", attracted an enormous number of comments, some of them irate, with many commenters accusing Hymowitz of...um... being mean to men. In her Daily Beast response, Hymowitz explained that she definitely wasn't blaming pre-adult men for being confused. Just look at dating. Young women may be earning more, but they still tend to want the guys to pay. Or maybe they're not exactly sure what they want. He pays on the first date and then we split? He pays on the first two dates and then I offer? We split everything, always? Unless he's annoying. Let's just see how funny and fascinating he is first.

MyDaily couldn't wait to find out what's really going on with 20-somethings. We wanted to learn more about the so-called "child-man" and his world. Because, after all, it's our world, too. And it'd be nice to have some decent guys in it. It turned out there was a lot more to the story:

MyDaily: What inspired you to write this book? Did you expect it to be so controversial?

Kay Hymowitz: I was inspired for three reasons. One, I had three children who were either in their twenties or nearing their twenties, and it seemed that they were confronting a very different culture and economy than I encountered at their age. Two, I was aware that something very new to human experience was happening with women, as in, having women who were more educated, earning more (as single, childless woman are) and by all counts more ambitious than the men who were their peers. Three, I started to wonder about this persona that was so popular in the media; the kinda goofy, schlubby young guy. Who was he appealing to and why was he so prevalent? Why were we getting all these movies with stars like Will Ferrell and Adam Sandler?

About the controversial aspect of it -I think the original excerpt that appeared in the Wall Street Journal gave an impression of the book as more anti-male than it is.

Don't get me wrong, I'm very happy with the publicity, and I don't mind people arguing about it, as long as I can get my two cents in.

OK, so since they're at the heart of your book, what exactly is a "pre-adult"?

Pre-adults are young, educated, single people between the ages of about 21 and 35, approximately. Sociologists have come to the conclusion that we are witnessing a new life stage. Most of them refer to it as "emerging adulthood." I thought that a better term was "preadulthood."

It's a new stage because people are reaching the usual milestones of adulthood later than they have in the past. And those milestones, at least in this culture, are usually considered to be independent living, marriage, and children. So those things are happening late, but there's something else that's different, which is that we have this enormous group of young people living on their own, usually in the city (because that's where the jobs are), and creating their own subculture. People have married later at other points in history, but what's different is that they were not able to live on their own or with roommates, because they didn't have their own money, and so they had very little social presence.

What is a child-man?

So the child-man is the young guy who finds himself in this new era of preadulthood and doesn't quite feel himself a man, and is of course not a child, but is still very attached to many of his adolescent pleasures, and hangs out a lot with his bros. He's the audience for a lot of the new media that have arisen to entertain him. And I'm referring to Maxim magazine, plenty of cable channels, and characters played by Seth Rogen and Adam Sandler.

I see the child-man as representing a continuum of characters. On the one hand you have the most noxious versions, like Tucker Max (lest we forget or try to pretend that he doesn't actually exist -he's selling a million copies of his book about drinking, hooking up, and his bathroom exploits). And then we have the nerds and geeks who are just not quite comfortable with women, who are still a little boyish in their relations with the opposite sex. And then you get another type, which is kind of passive or listless. The guy who just isn't sure what he's supposed to be doing next. The best representation of that is a fictional charter created by Benjamin Kunkel in the novel "Indecision." I don't believe the character is completely fictional...

So the child-man can take varied forms.

What are some of the major characteristics of this day and age that make it possible for pre-adults to exist?

I see most of the background for preadulthood as lying in the massive economic changes of the last thirty years. I'm not talking about the recession. I'm talking about the arrival of what economists sometimes call the "knowledge economy." That economy requires a lot more education. It's a particularly dynamic economy, meaning people change jobs a lot, they move between cities, and from country to country. It's difficult to have a wife and children when you're moving that much.

In addition, of course, women are also pursuing careers, and their own careers require a lot of moving and education. If in the past a man had to move, let's say, to England, his wife would simply have come along with him. That's not as likely to happen these days.

In what ways are women "better at" the knowledge economy than men?

Y'know, it's not a scientific fact that men's and women's brains are so different. But -women have been attracted to the sorts of jobs and activities that are well-represented in the knowledge economy. For instance, there was an enormous expansion of careers in communications and media. Women are very highly represented in television production and journalism. There was a huge expansion of jobs in what some people call the "design economy," because the consumer is much pickier now, and has much more choice about everything from handbags to iPod cases to gourmet potato chips. And all of that has to be packaged, branded, and designed. And there's every reason to think that women are at least men's equals in all these fields and possibly even better.

Do you think there's something biological going on here?

I do suspect that there are differences between men and women. I do think that biology is having an impact on the conflicts that I'm describing.

I think one of the reasons that women seem to be maturing faster, or at least are ready to settle down faster, is that they have a biological clock ticking in their ear. And I think that creates a different dynamic in the scheduling. I can't tell you the number of men who have said, "I'm a guy, I can wait until I'm thirty or forty." Women don't have that luxury and it changes their thinking.

Speaking of biology, what's the deal with dating today? You suggest that everyone is confused about what everyone else wants. And guys, especially, are confused by women's mixed signals.

Women want, and I'm sure to a great extent are getting, a gender neutral workplace. They want to be treated as equals. When it comes to dating, however, it's not as clear what equality means. A lot of women, and men for that matter, hang on to fairly traditional expectations about the rituals of dating. Women still want a guy to ask them out on a date. There was a post on The Frisky called "Ask me out on a damn date," which captures the frustration that some women have. On the other hand you've got men saying, "OK, we're supposed to be equals, why am I supposed to pay for the date?" She might be making more. So there are all these "ghosts of manhood past," as I call them, that are flying around these interactions, where there are no scripts and no rules.

The point being that there used to be these obvious rules. And it made things simpler for everyone.

It's not my goal to revive those rules. I'm merely describing what happens when cultural norms evaporate. Most people will figure it out. They're probably going to be attracted to people from similar backgrounds, and they'll share expectations.

But for many people, it's a source of confusion. Especially for men who are less socially agile, the "beta" guys. They don't have a script and they don't have a clue.

You say that child-men aren't necessarily born out of the supposed "crisis of masculinity", in which men feel threatened by women's progress. Instead, they're kind of just opting out. But they're often ironic about it, or at least aware of what's going on. Am I getting that right? That seems a little encouraging, at least.

That's my reading of it. But my reading of the child-man is that he's not saying that "you goddamn women have to behave the way I want you to." It's more, "I don't get what I'm here for." Remember that they have heard from when they were quite young that fathers were nice to have around but really optional. And they grew up observing that.

This is very, very different from the way most young men have grown into adulthood. And I'm talking historically and cross-culturally. Men knew that they had that social role to play.

And here I'm not just being descriptive, I'm being prescriptive: I think we have, as a culture, been too dismissive of the male role in the family.

And what do you think we can do about that?

I don't know that anything can be done. I wanted to start a conversation both about the novelty of this new stage of life and some of the problems that it's causing.

I think for women the issue is, if you do think you're going to want to marry and have children some day, it probably is a good idea to give that thought as much attention in your twenties as your future career. The way I see it, your twenties are a time to be accomplishing two major tasks: One is finishing your education and establishing your career, and two is moving towards finding the person that you want to settle down and raise a family with. So that means you need to take your dating life more seriously.

But if there are no good guys...

I think they're out there. I think they get grabbed up. And there are plenty of good guys who are waiting, simply taking advantage of this new stage of life.

So you think the child-men of today will grow up one day?

Yes. Absolutely. I think most child-men will grow up. And they are growing up. I hear stories all the time of the Maxim-reading-beer-pong-playing-frat-boy who turns out by thirty to be a mensch of a guy. But the danger is this: that guy, if he's waiting until his early thirties to become a mensch, the women who are his age are in a different place than he is. Also, to get back to the biology, it is simply a fact that men have an increasing pool of available women as they get older, and women have a diminishing pool. And that's just math. On average, men are more interested in younger women, but not older women.

Another bit of math affecting preadulthood: 58% of our college grads are women, which means a great deal of women are going to have a hard time finding a college-educated spouse. And many women don't want to marry "down." Will they do so in the future? I suspect that a lot of them will decide to simply have children on their own.

So men will continue to feel increasingly left out.

This could be a vicious circle, where an increasing number of college educated women will be having children on their own, which is another way of saying to men, "You really aren't necessary." Which will lead to more bad behavior on the part of men.

That paints a sort of depressing picture of the future...

I think these trends are unfolding slowly. However, a lot of the work I've done has been on the breakdown of the family, particularly among lower-income people. And when doing that work, I've concentrated mostly on the effect of marital breakdown on kids. In this book, I'm also suggesting that this can have a very big effect on men.

Is there a way that this future can be avoided?

One thing we have to do, and this may seem a little abstract, is we have to pay a little more attention to how our boys are doing in school. To have over 50% of the college educated population be women is terrible for men, horrible for women, and bad for society as a whole. So we need to figure out what's turning boys off school and try to equalize those numbers.

I think we also really need to have a more serious discussion of fathers in children's lives. We've wanted to embrace all sorts of families. But we have to think about the message we're sending to men about their role in family life.

I think the sexes are interdependent. We like to tout our independence.

So true. OK, so to finish up: What do you hope your readers will take away from "Manning Up"?

I hope they'll take away an understanding of this very strange new world of the 20-something. I hope the book will start discussions about the role of marriage and childbearing in our lives and how we're going to help the sexes figure out how to negotiate this new period where people are marrying later and having children later.

And can I just clarify one thing. I'm not saying everyone should marry at twenty-one. I'm not arguing for earlier marriage, I'm arguing for earlier mindfulness about it. Which is a little different. Also, people make the mistake of thinking it's either career or marriage. And it's not.


Kate Fridkis
(v.my daily del 13 de marzo de 2011)

Un hecho esencial que la mayoría de las mujeres no entiende: los hombres no son adivinos. Si no le dices cómo te sientes, él no lo sabrá nunca. Y un hecho esencial que la mayoría de los hombres no entiende: si apenas le haces caso en todo el día, ella no va a querer hacer el amor contigo por la noche.


(V.pág.28 de la revista Selecciones del mes de septiembre de 2011)
Vivimos tiempos muy diferentes a aquellos en los que al hombre lo educaban para la cacería y a la mujer para quedarse en casa, porque la procreación y el nacimiento de un nuevo ser, era muy importante para la conservación de la tribu o grupo.

Hoy, en pleno siglo XXI, sabemos que el hombre cumplió, al igual que la mujer, con un rol de género estereotipado que les fue asignado de manera natural e incuestionable por las actividades que cada uno realizaba en los albores de la civilización.

Aún hoy día nos educan para ser mujeres u hombres, cuando se deberían emplear todos los métodos posibles para educarnos como personas. Machismo y hembrismo son rutas culturales obsoletas que intoxican y dañan a toda la sociedad. Tenemos que despojarnos de estas rutas, ya que las exigencias de los tiempos han cambiado. Es tan necesario el trabajo del hombre como el de la mujer.

Si las mujeres actuales queremos seguir caminando erguidas en este mundo, debemos hacerlo con el orgullo de ser mujeres sin victimizarnos por ello. Concientizarnos de que la competencia con el sexo opuesto, nos lleva a guerras estériles e inútiles.

Causa y efecto de los cambios, la primera educación que recibe el ser humano es en el seno del hogar. De ahí la importancia de nuestro papel como educadoras en este siglo XXI, que aunque los tiempos se modernicen, hay roles, como el de la maternidad, que no pueden ser modificados en su aspecto biológico, que aunque pasen mil años más, los niños necesitan de su madre.

Como mujeres, no perdamos el rumbo, ambicionemos superarnos, eso sí, crecer como personas, como profesionistas, participemos en el crecimiento productivo de este país, pero sin soltar de la mano, las prioridades que harán nuestra vida equilibrada y feliz.

Colaboremos con inteligencia emocional para que nuestros hogares sean eso, verdaderos hogares, no campos de batalla ni lugares llenos de cosas materiales en las que no se respira la armonía y el amor, sino el consumismo y el materialismo y sobre todo, una feroz competencia.

Todo se puede, con tenacidad e inteligencia emocional, nos podemos realizar como mujeres y como profesionistas. De no hacerlo, pagaremos con un precio muy alto, como es la desintegración familiar y social que ya estamos viviendo en nuestra sociedad mexicana.

Si las mujeres queremos ocupar un lugar relevante y obtener el respeto de esta sociedad mixta, tenemos que dejar de lado continuar con la actitud comparativa del lugar de la mujer frente al hombre, dejar de considerarnos víctimas de los hombres, cuando a esos hombres, somos las mujeres las que los educamos.

La única solución realista es enseñar a la mujer a valorar sus aptitudes y sus habilidades para desarrollar su autoestima y una mujer con la autoestima alta puede educar mejor, porque nosotros somos las educadoras, las que transmitimos los valores de la familia.


Trinidad Terrazas Gastélum
(v.pág.22 del periódico Milenio Jalisco del 20 de diciembre de 2012)

CÓMO HACER UN HOMBRE FELIZ

  1. Darle de comer
  2. Dormir con él
  3. Dejarlo en paz
  4. No checar su teléfono (mensajes)
  5. No lo molestes con lo que haga
¿Que tan difícil es eso?

CÓMO HACER FELIZ A UNA MUJER

En realidad no es demasiado difícil, pero ... Para hacer una mujer feliz, un hombre sólo necesita ser:

1. un amigo
2. un compañero
3. un amante
4. un hermano
5. un padre
6. un maestro
7. un chef
8. un electricista
9. un plomero
10. un mecánico
11. un carpintero
12. un decorador
13. un estilista
14. un sexólogo
15. un ginecólogo
16. un psicólogo
17. un exterminador de plagas
18. un psiquiatra
19. un curandero
20. un buen oyente
21. un organizador
22. un buen padre
23. muy limpio
24. simpático
25. atlético
26. caliente
27. atento
28. galante
29. inteligente
30. gracioso
31. creativo
32. tierno
33. fuerte
34. que comprenda
35. tolerante
36. prudente
37. ambicioso
38. capaz
39. valiente
40. determinado
41. verdadero
42. confiable
43. apasionado

Sin olvidarnos de:

44. dar cumplidos regularmente
45. ir de compras con ella
46. ser honesto
47. ser muy rico
48. no estresarla
49. no mirar otras viejas

Y, AL MISMO TIEMPO TAMBIÉN DEBE:

50. darle mucha atención
51. darle un montón de tiempo, sobre todo tiempo para sí misma
52. darle mucho espacio, nunca preocuparse para dónde va

PERO SOBRE TODO ES MUY IMPORTANTE:

53. nunca olvidar


Los 10 mandamientos de la mujer hace 30 años:

  1. Evita cuidadosamente la infidelidad.
  2. No olvides que te casaste con un hombre y no con un dios, que sus imperfecciones no te sorprendan.
  3. No le atormentes continuamente pidiéndole dinero, más bien se buena administradora de su capital.
  4. Si tu marido no tiene corazón tiene, seguramente, un estómago. Trata de hacerte querer cocinando platos suculentos.
  5. De tiempo en tiempo, pero no muy a menudo, déjale que tenga razón, esto le causa placer y a ti no te cuesta nada.
  6. En los periódicos, lee otra cosa además de los informes de nacimientos, casamientos y defunciones. Ponte al corriente de lo que pasa en el extranjero, le será agradable el poder hablar de política en casa en vez de hacerlo en el club.
  7. Se siempre correcta con tu esposo en la discusión. Acuérdate de cómo le tratabas cuando era tu novio. No le mires nunca de arriba a bajo.
  8. Déjale, a veces, ser más instruido que tú. Esto mantendrá el sentimiento de su dignidad y te dará la oportunidad de no ser del todo infalible.
  9. Respeta a la familia de tu marido y sobre todo honra a su madre, él la quiere desde mucho antes que a ti.
  10. No te presentes desaliñada ante tu esposo.

Los 10 mandamientos de la mujer actual:

  1. Mi libertad no se termina cuando me uno a alguien.
  2. Como mamá, no educo machos, ni sumisas.
  3. Nunca me quedaré callada si algo no me gusta.
  4. No aceptaré ningún tipo de violencia en mi contra.
  5. Nunca me traicionaré dejando de ser quien soy.
  6. Nadie, ni siquiera mi pareja, tocará mi cuerpo si no quiero.
  7. Trabajaré para no depender económicamente de alguien.
  8. Las mujeres quedadas no existen, yo decido si casarme o no.
  9. No haré sola el trabajo del hogar y eso no me hace mala mujer.
  10. No aguantaré a ningún hombre solo para que mis hijos tengan un padre.


Angeles Amor
(15 de julio de 2013)

Si tu novio...

Un héroe importantísimo e indispensable del siglo XXI sería aquel que lograra liberarnos del celular. Alguien que al grito de "Viva la Independencia muera el mal teléfono" declarara la guerra a todas las formas de comunicación invasivas y que nos tiene literalmente como zombis de Sahuayo obsesionados con el aparatito (el que inventó que los zombis son de Sahuayo fue Trino Camacho, no yo, así que si los sahuayenses se sienten ofendidos reclámenle a él). Hay de aquel desgraciado que llegue al siguiente semáforo y no le hayan enviado nada nuevo, un inbox de face, una mención en twitter o manque sea un triste mail publicitario en una de sus cuatro cuentas activas, eso es señal inequívoca de que ha perdido su ciudadanía digital, que ha sido expulsado, aunque sea momentáneamente, de la nube y que es candidato a convertirse en un verdadero sin amigos, un paria digital.

El yugo del teléfono inteligente, que nos trae como idiotas, es mucho peor que el de los españoles: estos nomás se llevaron el oro; aquél es capaz de quedarse con nuestro cerebro (eso, claro, en el caso de que no los hayamos hipotecado ya en algún videojuego). Los españoles cobraban impuestos a los ciudadanos de las colonias, es cierto; los celulares cobran mensualidad y si te dejas, recargos. Los españoles, es cierto, nos obligaban a cumplir sus leyes, pero todas juntas eran menos que las cláusulas del contrato del celular.

Si de verdad quiere festejar la independencia, deje el celular apagado, en un cajón lejos de su alcance y de preferencia en un lugar de su casa por el que no pase seguido. Se va a dar cuenta muy rápido que sus amigos de face ni lo son tanto, pues el que usted esté o no esté conectado les vale sombrilla; que a su jefe tampoco hoy se le va a ofrecer nada urgente y que a marido o mujer tampoco lo requerían por algo importante: eran simples ganas de fregar y ya encontraron otra forma de hacerlo.


Diego Petersen Farah
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 16 de septiembre de 2015)

Men are like fine wine. They all start out like grapes, and it's our job to stomp on them and keep them in the dark until they mature into something with which you'd like to have dinner.


Janice Trudeau
(v.WorldStart's Tech Tips del 7 de abril de 2017)

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Fecha de última actualización: 16 de septiembre de 2015.

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