Crónica de las devaluaciones del peso mexicano
(galería de la vergüenza)
Año
Pesos por dólar antesPesos por dólar despuésPorcentaje de devaluaciónPresidente de MéxicoSecretario de HaciendaBanco de México
1948-494.858.6578 %Miguel Alemán V.Ramón S. Beteta
19548.6512.5045 %Adolfo Ruiz CortínezAntonio Carrillo FloresRodrigo Gómez
197612.5020.6065 %Luis Echeverría A.Hugo B.Margáin
José López Portillo
Mario R. Beteta
Ernesto Fernández Hurtado
1976-8220.6070.00240 %José López PortilloDavid Ibarra Muñoz
Jesús Silva Herzog
1982-8870.002,285.003,164 %Miguel de la Madrid H.Jesús Silva Herzog
Gustavo Petricioli
1988-942,285.003,450.00 (N$ 3.45)51 %Carlos Salinas de G.Pedro Aspe A.
1994-003.459.45174 %Ernesto Zedillo P.de L.Jaime Serra P.
Guillermo Ortiz Mtz.
José A. Gurría
Miguel Mancera Aguayo
Guillermo Ortiz Mtz.
2000-069.4511.0016.4 %Vicente Fox Q.Francisco Gil DíazGuillermo Ortiz Mtz.
2006-1211.0013.0118.3 %Felipe Calderón H.Agustín Carstens
Ernesto Cordero
José A.Meade
Guillermo Ortiz Mtz.
Agustín Carstens
2012-18/ene/1713.0121.8567.9 %Enrique Peña NietoLuis Videgaray Caso
José A.Meade
Agustín Carstens

La situación de México tiene 2 salidas:
1) Que los mexicanos nos pongamos a trabajar duro y parejo, y
2) Que la Virgen de Guadalupe haga llover "centenarios".
... la primera, por desgracia, es imposible.

Hombre trabajando

"A menudo se ganan las elecciones ofreciendo lo que se sabe que es imposible. Por eso dicen los cínicos que las promesas electorales son lo primero que un gobernante debe olvidar. Pero hay ciertos compromisos que tienen carácter contractual... entre éstos se encuentra el de preservar el valor de la moneda. Los ciudadanos soportan pequeñas erosiones, pero son presa de santa ira cuando descubren que una inflación contenida artificialmente estalla y se lleva la mitad de sus ahorros en un abrir y cerrar de ojos. Tienen razón, pues toda inflación inesperada, grande o pequeña, supone una reducción del poder de compra del dinero y por tanto una confiscación de la propiedad privada por el Estado."

Pedro Schwartz, columnista del diario La Vanguardia, Barcelona
(V.pág.9 del periódico Ocho Columnas del 31 de enero de 2002).


"[Carlos] Salinas [de Gortari], finalmente, tiene todo el derecho a decir su verdad. El piensa, entre otras cosas, que la ineptitud del equipo económico de Zedillo echó por la borda en apenas 15 días, las fundadas esperanzas de que nuestro país creciera sustancialmente aprovechando la más larga y portentosa expansión económica de Estados Unidos (de América). Tendríamos ahora sólo 20 millones de pobres en vez de casi 50. Claro, Pedro Aspe hubiera debido seguir como secretario de Hacienda, por lo menos durante los delicados meses de la transición. Es más, el propio Salinas se lo planteó al presidente electo. Pero no ocurrió así. Zedillo nombró a Serra Puche, un ministro a su medida, digo, los seres humanos tienen sus gustos y preferencias. Resultado: el asunto del eventual deslizamiento del peso, un buen eufemismo para evitar el temido término devaluación, se manejó tan torpemente que los mercados financieros perdieron la confianza en México y sobrevino la debacle económica cuyas consecuencias estamos pagando todavía hoy, hoy, hoy. Para mejores señas, la deuda del país se incrementó en 100 mil millones de dólares, un dinero que en vez de utilizarse actualmente en programas sociales e infraestructura, sirve para dar respiración artificial a los bancos, pobrecitos."

"Salinas, sin embargo, ya no tenía el micrófono. De manera que la propaganda oficial -sabiamente administrada, ahí sí- nos fue convenciendo a todos de que el gran villano era el presidente saliente en vez de la administración entrante. Y esa idea, entendiblemente reforzada por la existencia de un hermano incómodo que a nadie le cae bien por ladino y por corrupto, es la que tenemos casi todos los habitantes de un país que pudo ser y no fue, hasta nuevo aviso."

Román Revueltas Retes
(V.pág.47 del periódico Público del 10 de diciembre de 2002).


Publicado en el periódico Público del 28 de enero de 2003

"Jaime Serra Puche: 'Su gestión como secretario de Hacienda duró 28 días. Cometió un único error, el error de diciembre del 94'. Completaría: error de más de 500,000 millones de dólares que marcará, al menos, a dos generaciones de mexicanos."

Ciro Gómez Leyva
(V.pág.23 del periódico Público del 2 de enero de 2004).


"Según Friedrich Katz, 'entre 1900 y 1910 el flujo de la inversión extranjera en México llegó a acercarse a los 3,000 millones de dólares, un nivel 3 veces superior al alcanzado durante los 24 primeros años del régimen porfirista' ('La restauración de la República y el porfiriato', en Timothy Anna, J.Bazant et al, Historia de México, Barcelona, Editorial Crítica, 2001, página 134). El citado Katz continúa: 'Esta nueva ola de inversiones [extranjeras] desembocó en una brusca subida de los precios que posteriormente se vio acentuada por la decisión de abandonar el patrón plata y adoptar el patrón oro. Como resultado de esos procesos se produjo una caída en picado de los salarios reales en muchas partes de México'."

Jesús Gómez Fregoso, catedrático de la Universidad de Guadalajara
(V.pág.20 del periódico Público del 9 de junio de 2006).


"En 1964 la deuda externa de México contratada por nuestro país desde 1810, ascendía a 2,056 millones de dólares. En todos los regímenes en mayor o menor proporción la deuda se ha ido incrementando. De 1964 a 1970, la deuda acumulada durante 154 años se multiplicó por 10, y de 2,056 millones, ascendió a 19,600 millones de dólares; pero el frenesí de la deuda adicción no amainó, y en 1982, en sólo 12 meses, la deuda contratada por México durante más de siglo y medio de vida independiente volvió a incrementarse 10 veces más. Nuevamente, de 1983 a 1988, el sexenio que se inicia con promesas de austeridad en el gasto, reincide en el endeudamiento externo -y el interno- como recurso desesperado para diferir el estallamiento social. Heredó una deuda cercana a los 60,000 millones de dólares, y en seis años de gobierno se eleva a 100,000 millones de dólares. Las estadísticas confirman que la deuda externa de México creció en 24 años -cuatro sexenios- 50 veces la deuda acumulada durante 154 años (1810-1964) de vida convulsa y atormentada. Ignoro a ciencia cierta cuánto ha sido incrementada la deuda en subsecuentes regímenes hasta nuestros días, la cifra a estas alturas ha de ser escalofriante, y los pagos por concepto de los enormes intereses, abren grandes interrogaciones sobre nuestra imparable deuda eterna: ¿Somos en verdad un país independiente? ¿La monstruosa hipoteca que pesa sobre nuestra nación, acaso nos hace de hecho una soberanía dependiente? Sobre la historia y sobre la estadística, tenemos una gran lección para entenderla, para analizarla, para asimilarla. Si somos incapaces de rectificaciones profundas, nada podemos esperar de nuestro futuro como nación."

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 22 de julio de 2006).


"Con Zedillo se vino abajo el peso y la economía cuando, su recién nombrado secretario de Hacienda, Jaime Serra Puche, por indiscreto le costó el pescuezo y a Zedillo por lo menos tres años de su sexenio, todo por haber murmurado la posibilidad de que se llevara a cabo una necesaria devaluación. La prensa lo puso en la primera página y, como bomba, produjo el caos que tardó años para más o menos enderezar la situación."

Martín Casillas de Alba
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 19 de diciembre de 2006).


"No puede uno menos que preocuparse por el aumento en la inflación como la que amenaza terminar este año, y las medidas que hasta ahora se han tomado para apalear la enfermedad y no llegar a sus orígenes para resolverlo. El problema, cuando uno no es economista, es que lo que opinemos se basa lamente en el instinto de sobrevivencia y en las heridas que nos vuelven a doler nada más de recordar cómo nos fue la última vez que la vivimos, cuando la inflación venía acompañada de esas devaluaciones que a muchos nos llevó a la quiebra y que, muchos más, vieron cómo sus ahorros se convertían en humo y nos alejaron de poder ver cumplidas las ilusiones que no habíamos hecho con el guardadito."

"Hoy, el fantasma que empieza a recorrer México nos da escalofrío, y ése es el de la inflación que oscurece el panorama económico y tensa la cuerda política."

"Nos dicen que las presiones inflacionarias se mantendrán fuera de control por el resto de este año y del siguiente; nos dicen que las presiones se deben al aumento de los precios de los bienes básicos a nivel internacional y al eventual abandono de la política de subsidios por parte del gobierno federal."

"Por su cuenta, el Banco de México anuncia que la inflación anualizada podría ser de 5% en el 2o. y 3er. trimestre de este año, y conforme nos enteramos de estas noticias, lo asociamos con las escaladas que provocan por una especia de enloquecida estampida. Por lo pronto, Banxico aumenta en un cuarto de punto la tasa de interés interbancaria a un día, y dicen que lo hace para reforzar las expectativas de inflación a mediano plazo. Es una medida que no entendemos y contraponemos a nuestro deseo de que bajen las tasas y no que suban, sin saber si ese aumento repercute en el resto de las tasas que nos golpean, como los exagerados intereses en las tarjetas de crédito que están orillando- una vez más- a que la gente vuelva a dejar de pagar para volver a ver cómo se forma ese ciclo vicioso que hace que, además, aumenten los intereses en las hipotecas que tanto nos acalambraron el 1995, como la crisis que empezó acalambrando la economía de Estados Unidos con todo y sus impactos colaterales."

"Las medidas para controlar el precio de la canasta básica por decreto, es una que sólo retrasa la cirugía mayor y por eso no nos gusta, pues es una temporal cafiaspirina y no es llegar al origen del problema."

Martín Casillas de Alba
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 1o.de julio de 2008).


"El peso mexicano sufrió ayer una nueva devaluación. El tipo de cambio al menudeo, que abrió operaciones a 13.97 por dólar, llegó a cotizarse a 14.35, una pérdida de 2.7%. Una subasta de 400 millones de dólares del Banco de México lo fortaleció, pero aun así cerró a 14.20. El dólar fix, que establece el banco central para el pago de obligaciones denominadas en dólares dentro de México, pasó de 13.839 a 14.1083. El interbancario a 48 horas, que se usa para las transacciones de gran volumen, subió de 13.865 a 14.111."

"Durante meses el gobierno del presidente Calderón ha presionado al Banco de México para bajar tasas de interés. Ayer tuvimos una probadita de lo que esto puede significar en un mercado nervioso como el actual."

"Ha sido la expectativa de que el Banco de México baje las tasas de interés a partir del próximo viernes, 16 de enero. Por lo menos hasta ayer se preveía que el Banco de México podría reducir su tasa de interés de referencia en un cuarto de punto porcentual: de 8.25 a 8%."

"El que la simple expectativa de una baja mínima en las tasas de interés pueda ocasionar esta devaluación debería hacer reflexionar a los funcionarios de Hacienda y del Banco de México. Apenas el 6 de enero el dólar interbancario se compraba a 13.345 pesos. En 8 días el valor en pesos de la divisa estadounidense aumentó 5.7%. Este ha sido un golpe dramático para la economía de muchas empresas y personas. No olvidemos que, en términos técnicos, una devaluación equivale a una pérdida del poder adquisitivo de un país."

"El gobierno de Felipe Calderón ha tratado de no prestar demasiada atención al tipo de cambio. Su posición es que una tasa de interés más baja permitirá mayor inversión y, por lo tanto, mayor crecimiento. Pero no nos hagamos tontos. En este momento de inestabilidad financiera, una disminución de un cuarto de punto porcentual en los intereses no convencerá a las empresas de contratar deuda para aumentar sus inversiones. Los inversores quieren mercados estables y no necesariamente una tasa de interés más baja."

"La brusca devaluación del peso en los últimos 5 meses ha causado estragos en la economía mexicana. El aumento en el precio en pesos del dólar interbancario ha sido de 42.5% desde la cotización de 9.903 que se registró apenas el 5 de agosto del 2008. Esta devaluación del peso ha sido en buena medida el detonante de la crisis en México, a pesar de que, como bien lo dijo el presidente, nuestro país tenía mejores indicadores fiscales y financieros que Estados Unidos. La devaluación ha hecho que aumente de manera estratosférica el valor en pesos de los pasivos en dólares de muchas empresas y ha hecho que se disparen también los costos de los insumos."

"En otros países están bajando las tasas de interés, pero sus condiciones son completamente distintas. En Estados Unidos los precios están bajando. En México, los precios al consumidor subieron 6.53% en 2008, mientras que los del productor (excluyendo el petróleo) lo hicieron en un devastador 10.48%."

"De hecho, bien puede argumentarse que nuestros intereses no son altos en términos reales. La tasa de referencia del Banco de México, al actual nivel de 8.25%, es apenas 1.75% superior al aumento de los precios al consumidor. Esta es una tasa real muy baja en comparación con los 3 o 4 puntos porcentuales sobre la inflación que hemos tenido en los buenos tiempos... y significativamente inferior a la que hemos llegado a tener en tiempos de crisis."

"Si el Banco de México cede a la presión del gobierno y empieza a bajar las tasas de interés, podría provocar un nuevo desplome del peso. Si éste llega a 20 por dólar, las empresas mexicanas caerían como fichas de dominó. La devaluación provocaría además un fuerte aumento en la inflación, que obligaría a subir nuevamente las tasas de interés. La estrategia, pues, sería contraproducente."

"Hoy más que nunca necesitamos un Banco de México independiente y un gobierno que entienda las consecuencias de la manipulación de los mercados. No hay que poner la carreta enfrente del buey. Primero hay que bajar la inflación. Sólo entonces podrá el peso soportar una baja en las tasas de interés."

Sergio Sarmiento
(v.periódico El Siglo de Durango del 15 de enero de 2009).


"La paridad del peso frente al dólar es uno de los indicadores económicos más democráticos: preocupa a la maquillista y al dueño del canal."

"Un presidente que devalúa es un presidente devaluado, reconocía José López Portillo, y esa sensación prevalece hasta el momento e incomoda profundamente al equipo económico y al propio presidente Felipe Calderón."

"Aunque una y otra vez repiten que a diferencia de ocasiones anteriores, esta vez la crisis económica y la consecuente devaluación no son autóctonas, para el que padece la devaluación el asunto es teórico, venga de donde venga, o para citar al presidente, 'haiga sido como haiga sido'."

"Que el precio del dólar sea un indicador democrático es resultado de que millones de transacciones al día que realizamos los mexicanos están referenciadas a esa moneda."

"Si es así, la siguiente pregunta obligada es: ¿por qué no buscar generar más ingresos nacionales o personales en dólares?"

"Ahí es en donde empieza a alinearse para nuestro país la tormenta perfecta: por una parte el desplome de los precios del petróleo, y por la otra las alertas de viaje para no venir a México si no es indispensable."

"Petróleo y turismo, las 2 fuentes más fuertes de ingreso de divisas, están afectadas."

Rossana Fuentes Berain, profesora e investigadora de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.8-A del periódico El Informador del 7 de marzo de 2009).


"El 8 de agosto pasado los bancos lo vendían en 9.70 pesos. Ayer la moneda estadounidense se comercializó hasta en 15.73 pesos. Esta pérdida de valor de nuestra moneda -una devaluación, en correcto castellano, aunque en Hacienda cause comezón- asciende a 62% en siete meses. Si esta reducción de valor se hubiera producido en unos días o en un mes, hubiera habido un escándalo mayúsculo."

"Pero en lugar de agitarnos, estamos tranquilos, y hasta confiados. 'Las condiciones financieras en México permanecen sólidas y permiten sortear la crisis financiera global', expuso apenas el jueves pasado la Comisión de Cambios, integrada por el Banco de México y la Secretaría de Hacienda. Se sienten seguros de que México librará una crisis que tiene al mundo en total incertidumbre."

"Ayer se puso en función una nueva forma de influir en el mercado de dólares, que no sirvió porque el billete estadounidense sigue estando cada vez más caro, beneficiando a los exportadores y a los que reciben remesas, pero perjudicando nuestro uso o consumo de productos foráneos."

"Hace unas semanas, el secretario Agustín Carstens reconoció que había especuladores con el tipo de cambio en perjuicio del peso. Una mayor transparencia en exhibir los ataques contra nuestra moneda daría confianza a los mercados. Esto y que los políticos en funciones, de todos los colores, gastaran el dinero del erario con mayor prudencia y sentido del interés general, y no con la desfachatez de grupo con la que a veces se hace desde la federación, el Gobierno del Estado y los municipios."

"Los políticos, actuales y en contienda, no están ayudando con ejemplos contundentes a estabilizar los precios."

Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 7 de marzo de 2009).


"En su momento, Antonio Ortiz Mena, secretario de Hacienda en los sexenios de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, resultaba demasiado conservador y muy vinculado a los intereses de Estados Unidos, además de tener un estilo que podía ser calificado de 'elitista'."

"En nuestros días y por sus resultados al frente de la Secretaría de Hacienda durante los 2 sexenios, más bien se acerca a una definición que lo incluiría en el movimiento ciudadano de resistencia civil. Las mentes obtusas lo clasificarían como populista gracias a sus resultados: aumentó el salario mínimo casi al doble y no necesitó inventar IVAS, IETUS, IDES ni mitos como el impuesto de la pobreza."

"Fue radical en el control de la economía: mantuvo la inflación en 2.2% con un crecimiento de la economía de 6.6%, anuales. Y férreamente limitó la deuda externa a 4,000 millones de dólares, el dinero de la deuda estaba etiquetado: sabía cuánto y a quién se debía y tenía reservas para pagarla puntualmente. México se encaminaba a convertirse en una potencia mundial y a rivalizar con el vecino del norte. En nuestros días se antoja increíble."

"Luego que Ortiz Mena dejó su cargo, siguió el desbarajuste que continúa hasta el día de hoy y que nos ha hecho pensar a los mexicanos que la crisis es eterna. La medalla Belisario Domínguez le será entregada por el Senado de la República post mortem a su nieto, Alfredo Gutiérrez Mena, actual director del SAT. Ortiz Mena falleció en 2007, cuando tenía 99 años de edad. Hasta su vida personal administró con éxito. Ojalá y sus sucesores en el puesto comieran menos y leyeran más, acerca de este hombre que enaltecerá la presea que se le entrega, ni duda cabe."

Martha González Escobar, divulgadora científica de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 10 de octubre de 2009).


"La devaluación progresiva, lenta, implacable, es corriente bronca que arrasa con todo: con la moneda, con la fe, con los sueños, con la vida."

Flavio Romero de Velasco, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras y exgobernador de Jalisco
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 18 de agosto de 2012).


"Considerando una cotización de 14.78 al menudeo, como la del cierre de ayer, desde finales de diciembre de 2012 hay una depreciación del peso frente al dólar de 14%."

"En estos 2 años, sin embargo, el diferencial de inflaciones entre México y Estados Unidos fue de 5%, por lo que la depreciación real de nuestra moneda fue de 8.6%."

"Si ese ejercicio se hace para el último lustro, de enero de 2010 a la fecha, la depreciación acumulada de nuestra moneda fue de 14.2% y el diferencial de precios entre México y EU, para el mismo lapso, fue de 11.1%."

"Así que la depreciación real fue de 2.8%."

"No pretendo minimizar el reciente encarecimiento del dólar pero sí darle su proporción correcta."

"Aún estamos lejos de una devaluación traumática y que haya tenido impacto como las que hemos visto en otras circunstancias, como 1994 o 2008."

"La diferencia que tenemos ahora respecto al pasado es que la caída de los precios del petróleo o el contagio de la volatilidad internacional tiene muchos más amortiguadores."

"Las cuentas externas no están en crisis; las reservas están en los niveles más elevados; la transmisión del impacto del alza del dólar a los precios es más limitado; aún las cuentas públicas tienen márgenes de maniobra mayores."

Enrique Quintana
(v.periódico El Financiero en línea del 15 de enero de 2015).

Las devaluaciones del peso mexicano frente al dólar pueden dividirse en 2 etapas: cuando teníamos un sistema de paridad fija o intervenida, y luego después de 1994-95, cuando se adoptó la paridad flotante. Veamos algunos episodios.

En la era moderna no puede dejar de mencionarse la de 1954. El 17 de abril de ese año, fecha que correspondía al "sábado santo", se decretó que la paridad del peso frente al dólar se movía de 8.65 a 12.50.

La razón fue que entre 1951 y 1953 las exportaciones mexicanas cayeron 10% y las reservas internacionales se deterioraron. La respuesta fue una devaluación de 44%.

Después de 1954, la paridad fija siguió hasta 1976. Tras un manejo financiero desastroso, el 31 de agosto de 1976 se anunció que la paridad frente al dólar se dejaría flotante, lo que llevó al dólar a 22 pesos al final del gobierno de Echeverría, una devaluación de 76%.

En los primeros años del gobierno de López Portillo la paridad se mantuvo más o menos estable. Pero el 18 de febrero de 1982, tras una crisis de divisas, el Banxico volvió a dejar flotar la moneda y al final de ese mes la devaluación ya era de 72% al llegar el dólar a 46 pesos.

El siguiente salto se dio en agosto de 1982, cuando trascendió que México no podía pagar su deuda externa. Al cierre de ese año, ya en el gobierno de De la Madrid y luego de la estatización de la banca, el dólar llegó a 149 pesos con lo que en 1982 la devaluación acumulada fue de 470%.

Los años siguientes fueron de locos, con crisis tras crisis. Al término de 1983 el dólar llegó a 161 pesos; a 210 en 1984; 453 en 1985; 913 en 1986; 2,225 en 1987 y 2,298 en 1988. En 6 años el valor del dólar se multiplicó en 15.4 veces.

Quizás ya muchos no recuerden, pero fue un tiempo de desastres.

Con la renegociación de la deuda externa en 1989 se logró una relativa estabilidad. Entre el último día de ese año y el 30 de noviembre de 1994 (ya con un peso al que se quitaron 3 ceros), la devaluación fue de 28%, un promedio de 5% al año.

Pero el 20 de diciembre de 1994, ya en el gobierno de Zedillo, se dio la última devaluación en un régimen de tipo de cambio relativamente controlado. El dólar pasó de 3.46 a 4.99 al final de ese año, un alza de 44%.

Ya en el sistema de libre flotación, empezamos a tener altibajos. Así como se encarecía, el dólar se abarataba. En marzo de 1995 el dólar se fue a 7.28, luego retrocedió en mayo a 5.92 y volvió a subir hasta 8.13 en noviembre.

El siguiente brinco importante ocurrió tras la crisis financiera rusa de 1998. Allí la paridad se fue hasta 10.35 en octubre y regresó a 9.25 en abril de 1999.

Durante el sexenio de Fox hubo poco movimiento y la depreciación del dólar fue de apenas 2.5% al año.

El siguiente salto vino con la crisis de 2008. Entre el último día de septiembre de ese año y el fin de diciembre, el dólar se encareció 26% y llegó a 13.83. El 9 de marzo de 2009 el dólar llegó 15.35. Vino luego una apreciación, que lo llevó hasta 11.56 en mayo de 2011, una ganancia de 25%.

Enrique Quintana
(v.periódico El Financiero en línea del 27 de julio de 2015).

Desde el nivel de 11.56 pesos en mayo de 2011, el dólar se fue para arriba hasta llegar a 14.03 en noviembre de ese año. Un alza de 21.3% en 6 meses.

Y luego vino otro descenso. En marzo de 2012, estábamos en 12.67, una caída de 10% en 3 meses.

Pero vinieron nuevamente tiempos de alza. En junio de 2012 la paridad se encontraba en 14.40, otra subida de 13.7% en sólo 3 meses. Y de allí, de nuevo para abajo hasta llegar en mayo de 2013 a 11.98 pesos por dólar.

Nos olvidamos pronto, pero fueron tiempos de vaivenes.

Luego tuvimos diversas alzas y bajas ya no tan relevantes hasta que a mediados del año pasado comenzamos una ola alcista más larga.

El precio al mayoreo del dólar en junio de 2014 estaba en 12.88 pesos y ayer quedó en 16.27, aunque en las ventanillas bancarias marcó 16.60 pesos, un alza de 26%.

En sistemas cambiarios de libre flotación es natural que la cotización del dólar sea variable. Sin embargo, lo más probable es que estemos en una banda de fluctuación más elevada que en el pasado, pues el promedio del año, que ya está en 15.50 pesos aproximadamente, implica un encarecimiento de 18% respecto a 2014.

No es novedad que este incremento, tarde o temprano, vaya a tener repercusiones en los precios.

Enrique Quintana
(v.periódico El Financiero en línea del 28 de julio de 2015).

Durante los 12 meses previos al 15 de julio, los precios al consumidor se incrementaron en promedio (según el índice del Inegi) en 2.76%.

En contraste, en ese mismo lapso la cotización del dólar frente al peso aumentó en 21.4%, es decir, el crecimiento de los precios fue apenas el 12.8% respecto a la devaluación.

Es un hecho que los incrementos en los costos de insumos y servicios valuados en dólares, que ya han ocurrido, no se han reflejado aún en los precios al consumidor.

¿Qué pasó en otras ocasiones en las que hubo alzas del dólar?

Del 30 de septiembre de 2008 al mismo mes de 2009, el dólar aumentó en 22.8%. Pero los precios lo hicieron en 4.9%, aquí la inflación representó el 21.5% de la inflación.

Sin embargo, vayamos todavía más atrás. Del 30 de noviembre de 1994 a la misma fecha de 1995 un incremento del dólar de 119% se correlacionó con una inflación de 48.4%, en este caso la inflación fue el 40.6% de la devaluación del peso.

¿Por qué antes las devaluaciones se traducían mucho más en la inflación?

Uno de los factores clave en la fijación de los precios es la expectativa. Más allá del comportamiento específico de los precios de los insumos, los empresarios se adelantaban al impacto inflacionario del tipo de cambio ajustando los precios.

El anclaje de las expectativas que el Banco de México consiguió a través de muchos años es lo que impide que la devaluación se refleje en inflación.

Esto no quiere decir que no haya precios que suban. Es claro que los productos, servicios o activos cuyo precio está fijado en dólares subirán de manera automática con el dólar caro. Y eso, al paso de las semanas o los meses va a tener repercusión en la medida que impacte en el índice de precios al consumidor.

Sin embargo, la gran diferencia con el pasado es que ya no se ajustan las expectativas.

Otra de las variables que va a pesar es el tiempo que pasemos con un dólar por arriba de 16 pesos. Hasta ahora llevamos una semana. Si tuviéramos un par de meses, quizá ya sentiríamos el impacto en mucho mayor grado.

Enrique Quintana
(v.periódico El Financiero en línea del 29 de julio de 2015).

Remontémonos al final del año 2007, previo a la gran crisis financiera de 2008.

En ese entonces el precio del dólar era de 10.91 pesos.

Aún no conocemos la inflación de julio, pero se estima en algo así como 0.15%. Así que desde el cierre de 2007 al final del mes pasado, la inflación acumulada en México fue de 34.1%.

En Estados Unidos, para el mismo periodo la inflación puede estimarse en 10.4%.

De esta manera el diferencial de inflaciones en poco más de 7 años y medio fue de 21.4%.

Esto quiere decir que para mantener la paridad de poderes adquisitivos respecto al cierre de 2007, la cotización del peso frente al dólar debería haber sido de 13.24 pesos.

Considerando la cotización al cierre de julio, de 16.13 pesos para el dólar interbancario, hubo una depreciación real del peso de 21.8%.

El hecho de que no se haya trasladado a precios domésticos el alza del dólar significa que en términos reales la depreciación es mayor que cuando, como el pasado, había una traslación de inflación.

Uno de los signos de ese hecho es el costo laboral en dólares.

Puede estimarse que el salario medio de cotización del IMSS haya terminado julio en 298 pesos diarios, lo que resultó equivalente a 18.4 dólares diarios.

Al final de 2007 el salario medio en dólares era de 19.3 por día. Esto significa que en un periodo de 7 años y medio, con el tipo de cambio actual, hubo una caída de 4.7% en el valor en dólares de los salarios.

En la perspectiva de las empresas que invierten en México, la noticia es muy buena pues se les abarata el costo laboral a los empresarios foráneos.

El problema es que más temprano que tarde, el costo de la canasta para cierto sector de asalariados se va para arriba.

Por eso sería deseable que la cotización del dólar estuviera más cerca de la paridad real previa a la crisis.

Sin embargo, creo que sería peor el remedio que la enfermedad si es que el Banxico o las autoridades hacendarias pretendieran a toda costa hacer que bajara la cotización.

No somos buenos para meterle mano al mercado, como se ha probado ya muchas veces en México.

Enrique Quintana
(v.periódico El Financiero en línea del 5 de agosto de 2015).

Ayer el Banco de México inyectó 300 millones de dólares al mercado cambiario. pero el peso siguió depreciándose. Por eso hay que reiterar: arrojar 200 o 300 millones de dólares diarios al mercado no estabilizará al peso sino que nos hará perder mucho dinero. O dejamos que la divisa retome su valor de equilibrio de manera natural después de tocar piso o nos atrevemos a subir la tasa de interés.

Sergio Sarmiento
(v.periódico El Siglo de Torreón del 6 de agosto de 2015).

La devaluación del peso tiene beneficios para los exportadores y perjudica a los importadores. En el 1er. trimestre de este año se importaron 4,185 MDD, contra 3,744 MDD en el 1er. trimestre de 2015. Las reservas en dólares del Banco de México disminuyeron en 26,000 MDD, por lo que ahora se cuenta con 177,968.8 MDD en reservas. En años anteriores cuando se presentaba una devaluación inesperada teníamos que recurrir a préstamos del extranjero.

Luis Jorge Cárdenas Díaz
(v.pág.13-A del periódico El Informador del 19 de mayo de 2016).

A los economistas del Banco de México y la Secretaría de Hacienda no les gusta usar el término "devaluación" para la actual pérdida de valor del peso. Para ellos devaluación es la pérdida de valor de una moneda en un sistema de controles gubernamentales. Hoy el peso se deprecia porque está sometido a un mercado libre.

La mayor parte de la gente no entiende esta distinción porque no existe en nuestro idioma. El Diccionario de la Real Academia Española define "devaluar" como "rebajar el valor de una moneda o de otra cosa, depreciarla", mientras que "depreciar" es "disminuir o rebajar el valor o el precio de algo". En español convencional, pues, no hay diferencia entre devaluar y depreciar. Pero "depreciar" no tiene connotaciones tan negativas como "devaluar".

La diferencia sí existe en inglés, por lo menos en la jerga técnica. En los libros de economía en inglés, que se usan en nuestras escuelas en su idioma original o en traducciones, "devaluación" es un acto de un gobierno que mantiene un sistema de paridad fija mientras que "depreciación" es la pérdida de valor de una moneda en un sistema de libre cambio. En otras palabras, el peso se devaluaba en los gobiernos de Luis Echeverría, José López Portillo, Carlos Salinas o el comienzo del de Ernesto Zedillo, pero se ha depreciado con Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

El monto de esta depreciación, sin embargo, ha sido enorme. A pesar de que la diferencia de inflación entre México y Estados Unidos es ya pequeña, el tipo de cambio interbancario a 48 horas, el que se usa para transacciones comerciales o financieras importantes, se encontraba el 2 de enero de 2013, al empezar el sexenio de Peña Nieto, en 12.78 pesos por dólar. Ayer se ubicaba en 18.94 (el de menudeo, que usted o yo pagamos, alcanzaba 19.15). El costo de cada dólar interbancario ha aumentado 48.2% desde el 2 de enero de 2013.

Esta depreciación no ha tenido un impacto tan directo en los precios en México como en el pasado. La inflación oficial es inferior al 3% anual. Varios factores coinciden para esto. Muchos productos internacionales, entre ellos las materias primas, han venido perdiendo valor. La economía nacional, por otra parte, muestra tal debilidad que las empresas tienen dificultades para subir sus precios, incluso para productos importados. Sacrificar el precio de venta final, sin embargo, reduce la capitalización de las empresas y su capacidad de inversión.

La caída en el peso tampoco ha impulsado las exportaciones como en otros tiempos. Las exportaciones mexicanas cayeron 5.7% anual en enero-julio de 2016. Puede entenderse la baja de las ventas petroleras, que perdieron 34.7%, pero las no petroleras descendieron 3.6%. Ya han pasado los tiempos en que una caída del peso garantizaba un aumento de las exportaciones.

Los expertos y los legos pueden diferir acerca de la definición de devaluación o depreciación. De lo que no hay duda es que la caída de una divisa reduce el poder de compra de quienes ganan en esa moneda. Lo vemos en las pérdidas cambiarias de empresas que por ello no están contratando o subiendo sueldos. Muchos mexicanos, por otra parte, están posponiendo viajes o compras de productos importados (entre ellos bienes de capital e intermedios). Quizá la inflación general todavía no lo refleje, pero la depreciación ya está recortando el poder de compra y la capacidad de crecimiento de la economía nacional. Por eso preocupa este fenómeno que nos dicen ya no debemos llamar devaluación.

Sergio Sarmiento
(v.periódico Mural en línea del 13 de septiembre de 2016).

Hay inversionistas que están poniendo una parte de sus recursos en una apuesta a favor del triunfo de Trump, considerando que si gana, el peso se va a depreciar más. Por lo tanto, haciendo operaciones en corto con pesos, que generen rendimientos en el escenario de una depreciación mayor, podrían obtener ganancias jugosas. Esta presión ha propiciado que el peso se deprecie más que otras divisas. En los últimos 30 días nuestra moneda fue la que más perdió frente al dólar: 7.4%; le siguió en un distante 2o. lugar en pérdidas el rand sudafricano, con 3.5%.

En este escenario, el peso quizás siga siendo castigado mientras no haya un cambio en las tendencias electorales en EU o mientras el Banco de México o la Comisión de Cambios no decidan intervenir.

Un alza agresiva de las tasas de interés podría encarecer las apuestas contra el peso y generar un movimiento opuesto, pero no es plenamente seguro. Una decisión de esa naturaleza no la tomará Banco de México en tanto que no se considere imprescindible para mantener la estabilidad. Pero sin lugar a dudas es un instrumento que tiene en su repertorio.

Enrique Quintana
(v.periódico El Financiero en línea del 20 de septiembre de 2016).

¿Tienen las autoridades mexicanas posibilidad de cambiar de manera permanente la tendencia de la paridad del peso frente al dólar?

Lamentablemente no es así. No hay recursos suficientes para cambiar tendencias estructurales del mercado. Esto quiere decir que si llegara a ganar Trump y no hubiera cambiado su posición respecto al Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, va a ser imposible impedir una fuerte depreciación, por más que suban las tasas o por más dólares de las reservas que se vendan.

¿Hay alguna posibilidad de que la paridad regrese a niveles por debajo de los 19 pesos?

El escenario de un triunfo de Hillary Clinton al mismo tiempo que una tendencia muy suave de incremento de las tasas en EU, puede propiciar una apreciación del tipo de cambio que haga regresar la paridad a niveles por debajo de 19 pesos, por lo menos en el caso del mercado interbancario. Pero no va a ser factible que baje mucho más.

A largo plazo, cual sea el escenario, hay un cambio en la estructura de precios que va a favorecer a las exportaciones y va a encarecer los productos importados, favoreciendo los productos nacionales.

Enrique Quintana
(v.periódico El Financiero en línea del 21 de septiembre de 2016).

La devaluación real del peso frente al dólar que vivimos hoy ya es una de las más grandes de la historia reciente.

Si tomamos como punto de partida el 28 de noviembre de 2012, la depreciación nominal del peso alcanza 59%.

En este mismo lapso, la inflación acumulada en México fue de 13.9% mientras que la de Estados Unidos 4.5%. De modo que el diferencial de precios fue de 9.4%.

De esta manera, podemos inferir que la depreciación real de nuestra moneda frente al dólar fue de 45.9%.

Sólo para comparar, si tomamos el periodo que va de septiembre de 2008 al mismo mes de 2010, la depreciación nominal fue de 15.3% y el diferencial de precios de México y Estados Unidos de 10%, así que aun en los peores momentos de la crisis de esos años, la depreciación real de nuestra moneda fue de 4.8%.

Esto refleja el impacto que tiene la depreciación actual y que aún permanece subyacente, pero que podría convertirse en una amenaza para empresas mexicanas que se endeudaron en dólares.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda, los pasivos en moneda extranjera de las empresas privadas crecieron de 72,025 millones de dólares de diciembre de 2012 a 93,518 millones en junio de este año. Es decir, aumentaron en 28%.

La razón de este crecimiento fueron las bajas tasas de interés que prevalecieron en los mercados internacionales y que hacían muy atractivo el endeudamiento en dólares, además de que existía hasta 2014 la percepción de que había poco riesgo al tomar deudas en divisas.

El crecimiento del valor en pesos de la deuda externa privada no bancaria supera el 100% en un plazo de casi cuatro años.

Si las empresas mexicanas generaran dólares de manera generalizada, habría una cobertura natural para el crecimiento de los pasivos.

Sin embargo, hay muchos casos en los que no se generan los suficientes dólares.

Se requiere una política pública para enfrentar esta circunstancia.

No se trata de poner en marcha, evidentemente, un programa de rescate, pues ni sería justo ni el Estado cuenta con recursos para hacerlo.

Pero sí establecer una serie de facilidades para que las empresas puedan hacer frente a sus obligaciones en dólares de manera eficaz. Se requiere una ingeniería financiera y cambiaria que evite que a la incertidumbre por las acciones del gobierno de Trump, que ya ha detenido inversiones, se vaya a sumar un freno por el encarecimiento de las deudas en dólares de las empresas.

Hay indicios de que la inversión privada podría venirse para abajo en los últimos meses de este año y seguramente también en los primeros de 2017.

Enrique Quintana
(v.periódico El Financiero en línea del 28 de noviembre de 2016).

Ayer por la tarde la paridad se ubicaba en 18.68 pesos y poco a poco nos acercamos a los niveles previos a la elección del 8 de noviembre.

Sin embargo, así se quede en el nivel en el que está el precio del dólar o aun si baja un poco más, estamos en los niveles reales más débiles en toda la historia reciente.

Hagamos un ejercicio que nos obliga a ver el largo plazo.

Pensemos por un momento que la paridad de 12.50 que existía en diciembre de 1970 era una paridad de equilibrio del peso frente al dólar.

A finales de 1976 la paridad debiera haber sido de 19.57 pesos.

Apenas la devaluación de 1976 pudo equilibrar las cosas. El dólar cerró ese año en 20 pesos, lo que implicaba una subvaluación de poco más de 2%.

Con López Portillo volvimos a acumular tensiones.

Al cierre de 1981 la paridad de equilibrio del peso frente al dólar era de 34.43 pesos y en nivel efectivo era de 26.20 pesos. Se justificaba una devaluación de 31%.

La realidad es con la devaluación de 1982, a agosto de ese año, la paridad ya estaba en 69.50 pesos.

El mayor declive del peso vino en el sexenio de Miguel de la Madrid.

A la mitad de esa administración, en diciembre de 1985, la paridad estaba en 368.50 pesos, pero el nivel de equilibrio ya era de 426.30 pesos.

Las cosas habían empeorado al final del sexenio. La paridad efectiva, congelada por el Pacto, quedó en 2,810 pesos por dólar mientras que la de equilibrio estaba en 3,037 pesos.

Es decir, gracias al Pacto, el peso terminó incluso sobrevaluado en 8% en el sexenio de Miguel de la Madrid.

Para noviembre de 1994, al término del sexenio de Salinas, y tras quitarle 3 ceros al peso, se cerró en 3.45 pesos por dólar. La paridad teórica en ese entonces era de 3.80 pesos por dólar (siempre usando la referencia de 1970).

Es decir, debimos haber tenido una depreciación del peso de alrededor de 10%.

La sobrerreacción de los mercados condujo a una devaluación de 121% en el primer año de Zedillo.

Con la apreciación del peso posterior, terminamos el sexenio con un dólar a 9.40, cuando la paridad teórica debió haber sido de 10.20 pesos.

Al término de la etapa de Zedillo, arrastrábamos una apreciación real de alrededor de 8%.

Finalizando el sexenio de Fox, la paridad de equilibrio estaba en 11.85 pesos. La paridad efectiva estuvo en 11.04. La apreciación real estaba en 6.8%.

Con la crisis de 2008-09 de por medio, la paridad llegó al final del sexenio de Calderón a 13.03. El nivel de equilibrio era de 12.85.

Es decir, para entonces, había una sobrevaluación real de 1.4%. Casi nada.

Para junio de 2014 la paridad de equilibrio era de 13.68 y la paridad efectiva fue de 13.03. La sobrevaluación real era de casi 5% antes de Ayotzinapa, la "casa blanca" y la caída de precios del petróleo.

Y luego, ya tenemos la historia conocida. Al cierre de marzo pasado la paridad real fue de 18.72 pesos, pero la de equilibrio es de 14.90. Esto significa que, con todo y lo que el peso ha ganado en las últimas semanas, en una perspectiva de largo plazo, todavía está subvaluado en 25%, quizás la mayor subvaluación en años.

Enrique Quintana
(v.periódico El Financiero en línea del 11 de abril de 2017).

"Sólo los gobiernos pueden corromper la moneda." (Keynes)
"La inflación no es un problema que generen los empresarios." (Adrián Kaufmann Brea, líder fabril)
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Fecha de última actualización: 11 de abril de 2017

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